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10 ideas del Papa sobre “el alma de Europa” Destacado

10 ideas del Papa sobre “el alma de Europa”

Europa es un conjunto de ideales que han hecho que el mundo sea mejor.

El Parlamento Europeo y el Consejo de Europa pueden considerarse como “nuevos areópagos”. Allí estuvo esta semana el Papa Francisco, 26 años después de la visita de San Juan Pablo II El eco de sus históricas palabras resonará durante mucho tiempo, en la línea de los grandes discursos de San Juan Pablo II ante la ONU o de Benedicto XVI en los Parlamentos alemán y británico.

El Papa recordó en este Parlamento que representa a 508 millones de personas y en el Consejo de Europa, que celebra sus 65 años, que el continente no puede ser un árbol que ha perdido sus raíces. El Papa fue a Estrasburgo a hablar del alma de Europa. Porque Europa no es sólo un espacio geográfico. Es un conjunto de ideales que han hecho que el mundo sea mejor. Entre esos ideales destaca el enriquecimiento mutuo de religión y sociedad civil, que juntas se hacen mucho más fecundas para el bien común de todos los ciudadanos.

Hay que leer despacio las palabras del Papa. De momento, hemos seleccionado para los lectores del blog diez textos extraordinarios de Estrasburgo (cinco del Parlamento Europeo y cinco del Consejo de Europa), para que los puedan difundir.

1. Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor.

2. Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio, de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones.

3.  El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que −lamentablemente lo percibimos a menudo−, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer.

4. No podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos.

5. Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira y defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.

6. Por otro lado, el camino privilegiado para la paz −para evitar que se repita lo ocurrido en las dos guerras mundiales del siglo pasado− es reconocer en el otro no un enemigo que combatir, sino un hermano a quien acoger. Es un proceso continuo, que nunca puede darse por logrado plenamente.

7. Para lograr el bien de la paz es necesario ante todo educar para ella, abandonando una cultura del conflicto, que tiende al miedo del otro, a la marginación de quien piensa y vive de manera diferente. Es cierto que el conflicto no puede ser ignorado o encubierto, debe ser asumido. Pero si nos quedamos atascados en él, perdemos perspectiva, los horizontes se limitan y la realidad misma sigue estando fragmentada.

8. La paz también se quebranta por el tráfico de seres humanos, que es la nueva esclavitud de nuestro tiempo, y que convierte a las personas en un artículo de mercado, privando a las víctimas de toda dignidad.

9. Efectivamente, tenemos demasiadas cosas, que a menudo no sirven, pero ya no somos capaces de construir auténticas relaciones humanas, basadas en la verdad y el respeto mutuo.

10.Podemos preguntar a Europa: ¿Dónde está tu vigor? ¿Dónde está esa tensión ideal que ha animado y hecho grande tu historia? ¿Dónde está tu espíritu de emprendedor curioso? ¿Dónde está tu sed de verdad, que hasta ahora has comunicado al mundo con pasión?

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