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Coliseo: Aquí sí murieron cristianos Destacado

Coliseo: Aquí sí murieron cristianos

Coliseo: Aquí sí murieron cristianos

Coliseo: Aquí sí murieron cristianos

¿Fueron martirizados en el Coliseo los cristianos? Esta pregunta que durante años ha dividido a los historiadores parece haber encontrado respuesta en un reciente estudio del profesor de Historia de la Iglesia de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, Pier Luigi Guiducci.

La hipótesis que el experto ha puesto sobre la mesa desmiente lo sostenido hasta ahora por algunos estudiosos modernos, según los cuales los cristianos en Roma no encontraron la muerte en el célebre anfiteatro, sino en otros lugares como el Circo Máximo, el de Nerón o las cárceles de la época.

Sin embargo, con el nuevo estudio presentado por Guiducci se ha logrado identificar –gracias a las últimas restauraciones del Coliseo– un dibujo de una cruz sobre un tramo de yeso que data del siglo III y que lleva a una «reformulación» de la historia.

«Mientras estaba terminando de escribir un libro sobre los mártires romanos del siglo I al IV, me encontré en internet con tres fotografías sobre los trabajos de limpieza del Coliseo. Rápidamente observé un trozo de pared que se encuentra en el corredor de servicio que conduce al tercer nivel. A la izquierda había dibujada una cruz. Esta se apoya sobre una línea que une dos grandes letras: una “T” y una “S”, explica el profesor Guiducci a LA RAZÓN.

Estas dos letras, prosigue el experto, «expresan de manera sintética una exclamación típica del público de la época que asistía a los espectáculos y esperaba que saliese a la arena la bestia contra los condenados: “Taurus, taurus, taurus”, es decir “toro”».

La pequeña cruz fue añadida para contrarrestar un grito de violencia y de muerte, una referencia a Cristo que salva. «El descubrimiento de ese mensaje conduce hacia la consideración de que en el Coliseo, por lo tanto, hubo cristianos».

Las novedades presentadas por el docente encuentran, de hecho, una sólida conexión con hallazgos de las diversas catacumbas de la época romana, como por ejemplo, en el «diseño de la escena bíblica del profeta Daniel entre los leones» que se encuentra en las de San Calixto. Tal imagen pictórica puede ser elegida como referencia de los cristianos que debían afrontar la «damnatio ad bestias», literalmente la «condena a las bestias». Además, se debe considerar el hecho de que los juegos con animales feroces en tiempos de los romanos solo se desarrollaban en los anfiteatros por cuestiones de seguridad de los espectadores.

A estos datos hay que añadir las sentencias de muerte de más prefectos de Roma, las referencias de escritores cristianos como Tertuliano o San Agustín, así como de otros autores paganos y la organización en Roma de los «juegos» que duraban semanas y que requerían de un elevado número de bestias y de hombres.

Todo lo argumentado por Guiducci se encuentra en las fuentes históricas del siglo II d.C. Por ejemplo, se conoce que después de vencer a Dacia (la actual Rumanía y Moldavia), Trajano organizó combates en el Coliseo por más de 120 días. En este contexto, ·no es extraña la hipótesis de que entre los condenados a muerte hubo también cristianos·, como narra por ejemplo «la historia del obispo de Antioquía, Ignacio, contada por Eusebio de Cesarea, en el “Chronicon”, al tratar los años 107-108 d.C.», dice el profesor.

«Lo que llama la atención de estos escritos es la elección de no acentuar el drama de lo acontecido, sino el reforzar la unidad de las primeras Iglesias locales», añade a su vez. Aunque el recuerdo de los mártires comenzó a documentarse solo en los tiempos posteriores a las persecuciones, «en la memoria de la gente no se pierde, a través de los siglos, el recuerdo de personas inocentes que encontraron la muerte en más lugares de Roma», asegura el profesor.

«Si pensamos en los cristianos asesinados en sus estancias, en las catacumbas, en los anfiteatros o en zonas poco distantes de los muros de la ciudad utilizados para ejecuciones» se puede comprender por qué «alguno comenzó a grabar cruces en los ambientes cercanos a la arena del Coliseo». El profesor de la Lateranense apunta que no es casualidad que en el tiempo litúrgico de Cuaresma, la Iglesia de Roma recorra el Vía Crucis precisamente cerca del majestuoso anfiteatro, y que los distintos Papas, a lo largo del tiempo, «quisieran identificar el Coliso como un lugar en el que recordar a todos los mártires».

Para Guiducci «la memoria de estos mártires nos lleva también a los mártires de nuestro tempo cuyo número es muy elevado», dice en referencia a la situación en Oriente Medio.

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