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Tesoros de Roma: catacumba de santa domitila
LAS CATACUMBAS DE SANTA DOMITILA
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La catacumba de Domitila es una de las más extensas de toda Roma, pues alcanza los 15 kilómetros de recorrido.
Debe su nombre a la antigua propietaria del terreno donde se encuentra, Flavia Domitila, cuyo nombre aparece en varias inscripciones del recinto.
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Flavia Domitila era nieta de Vespasiano y sobrina de Domiciano; además, su esposo, Flavio Clemente, era primo del propio Domiciano y fue cónsul el año 95. A pesar de ello, el emperador condenó a muerte a Clemente y a su esposa por un supuesto delito de ateísmo; un destino similar sufrió su sobrina, cuyo nombre era igualmente Flavia Domitila, que fue desterrada a la isla Poncia, donde murió.
La catacumba fue descubierta en el 1593 por Antonio Bosio, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando G.B. de Rossi supo que se trataba de la catacumba de Domitila y del santuario de los mártires Nereo y Aquiles. Desde entonces, numerosas excavaciones han sacado a la luz un considerable número de galerías.
LA BASÍLICA DE LOS MÁRTIRES NEREO Y AQUILES
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Basílica de los santos Nereo y Aquiles |
Esta basílica fue construida a finales del siglo IV sobre la tumba de los mártires Nereo y Aquiles, soldados de la guardia imperial que fueron asesinados por haber confesado su fe durante la persecución de Diocleciano.
En el ábside puede observarse una pequeña columna sobre la que está representando el martirio de Aquiles, como lo indica una inscripción (Acileus).
Esta columna, junto con otra que debía ilustrar el martirio de Nereo, formaba parte del sostén de un baldaquino colocado sobre el altar de la iglesia situado en el ábside, correspondiendo probablemente a las tumbas de los dos mártires, y que hoy no puede distinguirse con claridad.
Las reliquias de los mártires fueron trasladadas a la ciudad a mediados del siglo IX, y unas décadas más tarde, en el año 897, la iglesia se desplomó a consecuencia de un terremoto que sacudió Roma.
LAS GALERÍAS Y LAS SEPULTURAS
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Catacumba de Domitila |
La catacumba está excavada en el tufo, una roca tierna de origen volcánico que se encuentra en el subsuelo de la ciudad de Roma.
Las galerías, en ocasiones, se obtuvieron utilizando pequeñas galerías ya existentes o también, y con mayor frecuencia, excavando en la roca.
Las tumbas más antiguas son las que se encuentran más altas; cuando se agotaba el espacio disponible, los enterradores excavaban hacia abajo para obtener otras tumbas, o ampliaban las galerías ya existentes creando diversos planos superpuestos, con escaleras internas.
En las paredes de las galerías se pueden ver las tumbas más corrientes: los nichos, de forma rectangular, normalmente para una sola persona, aunque en ocasiones acogía varios difuntos.
Los nichos de menores dimensiones estaban destinados a la sepultura de niños. En las galerías se abren también las entradas a los cubículos, habitaciones de dimensiones diversas, normalmente cuadradas, con frecuencia adornadas con frescos, y en general propiedad de una sola familia.
LOS SÍMBOLOS
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El Buen Pastor . Catacumba de Domitila |
En las paredes de la basílica y recorriendo las galerías de la catacumba son visibles todavía muchos símbolos, entre los que se encuentran algunos como el Buen Pastor, la paloma con un ramo de olivo, el pez…
Además, se encuentran con frecuencia representaciones de episodios tomados del Antiguo y del Nuevo Testamento, que servía para instruir a quien las miraba: Noé en el arca, Moisés que hace brotar el agua de la roca, diversos milagros de Cristo, los reyes Magos, etc.
Los doce Apóstoles aparecen en cinco ocasiones, colocados alrededor de Cristo sentado en la cátedra; se trata de una escena muy frecuente en el arte cristiano del siglo IV, queriendo representar el trono celestial como símbolo de la soberanía y del magisterio de Cristo y de sus representantes.
EL HIPOGEO DE LOS FLAVIOS
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Hipogeo de los Flavios. Catacumba de Domitila |
La "galería de los sarcófagos" del hipogeo de los Flavios debe su nombre a una equivocación, pues al ser descubierta se atribuyó erróneamente a los Flavios cristianos.
Se trataba, en realidad, de un hipogeo pagano cuyas tumbas más antiguas son de comienzos del siglo III; en la segunda mitad de este mismo siglo fue ocupado por sepulturas cristianas y en el IV quedó unido a la gran catacumba cristiana que se iba formando.
En la galería se encuentran cuatro nichos destinados a otros tantos sarcófagos hoy desaparecidos. Además, las paredes estaban decoradas con frescos, hoy en muy malas condiciones.
La entrada original estaba abierta en la falda de una colina, y el vestíbulo antiguo tenía una fachada en ladrillos amarillos; sobre la puerta se encontraba la inscripción, hoy desaparecida, que mencionaba a los desconocidos propietarios del sepulcro.
A la derecha de la entrada se abre una sala grande cubierta en aquel entonces con una bóveda (pueden verse aún restos de la misma), construida a principios del siglo IV y decorada con pinturas de las que son visibles aún algunos fragmentos.
Un banco corrido, en mampostería, ocupaba tres lados de la pared, interrumpido solamente por la entrada a dos cubículos construidos sucesivamente. En este local se celebraban los refrigerios, es decir, los banquetes fúnebres, auténticas comidas consumidas junto a la tumba de los difuntos, generalmente el día del aniversario de su muerte.
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Pozo de agua. Catacumba de Domitila |
Este rito, tomado de las costumbres paganas, fue practicado durante mucho tiempo por los cristianos, incluso en ocasión del aniversario de la muerte de los mártires, antes de ser sustituido definitivamente por la Eucaristía.
A finales del siglo III fue excavado un pozo de 11 metros de profundidad, a la izquierda de la entrada del hipogeo, cuya agua se trasvasaba a una pila, colocada a la derecha, desde la cual una cañería de plomo, visible todavía hoy, la derramaba en una segunda pila. Frescos con motivos vegetales adornaban el ambiente en el que se encontraba el pozo.
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