Primeros Cristianos

Casiodoro – político y escritor cristiano del siglo VI – 27 mayo

Casiodoro - político y escritor cristiano del siglo VI - 27 mayo 1

Benedicto XVI en la que presenta la figura de Casiodoro

Casiodoro (en latín, Magnus Aurelius Cassiodorus Senator) fue un político y escritor latino, fundador del monasterio de Vivarium, nació en Squillace hacia el 485 y murió hacia el 580.1

La vida de Casiodoro se articula, esencialmente, en torno a dos períodos separados por la conversión (conversión que le indujo a abandonar la vida pública).

Benedicto XVI considera como desafío del momento presente la exigencia de reconciliar las culturas para enseñar a las nuevas generaciones los grandes valores de la fe y de la convivencia humana.

Lo subrayó en la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Basílica de San Pedro y en el Aula Pablo VI, en la que presentó las enseñanzas de dos grandes autores cristianos.

Vivieron en la transición entre la Edad Antigua y la Edad Media: Boecio (480-524), y  Marco Aurelio Casiodoro (nacido hacia el 485 y fallecido hacia 580).

Ambos, tras hacer carrera política, se dedicaron a mostrar la riqueza del Evangelio, sirviéndose de las categorías de la cultura clásica grecorromana a las culturas nacientes de los pueblos bárbaros.

«Vivimos también nosotros, en un tiempo de encuentro de culturas, de peligro de violencia que destruye las culturas, y en el que es necesario el compromiso para transmitir los grandes valores y enseñar a las nuevas generaciones el camino de la reconciliación y de la paz», dijo el Papa al concluir su evocación

«Encontramos este camino orientándonos hacia el Dios con rostro humano, el Dios que se nos ha revelado en Cristo», añadió.

El Papa recogió la enseñanza que dejan ambos autores a los cristianos sumergidos en el mundo contemporáneo, repitiendo estas palabras de Casiodoro:

«Tratad de buscar ante todo la saludable ayuda sugerida por el primer salmo, que recomienda meditar noche y día en la ley del Señor.

El enemigo no encontrará, de hecho, ninguna entrada para  asaltaros si toda vuestra atención está ocupada en Cristo».

«Es una advertencia que también podemos considerar como válida para nosotros», concluyó.

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