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Arzobispo iraquí: El Estado Islámico es un cáncer que debemos extirpar

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En sólo una noche, el grupo terrorista Estado Islámico se hizo con la ciudad de Mosul, la segunda más grande de Irak.

 

La crisis estalló hace un año, el 10 de junio.

En sólo una noche, el grupo terrorista Estado Islámico se hizo con la ciudad de Mosul, la segunda más grande de Irak.

 

 

Los habitantes de la ciudad sólo tenían tres opciones: la muerte, la conversión al islam o el pago de un impuesto, llamado yizia, de 250 dólares para vivir en su territorio. Por eso, en cuestión de horas, cientos de miles de personas huyeron.

Muchos se refugiaron en el Kurdistán, una región autónoma de Irak donde se vive en relativa paz. Monseñor Bashar Warda es arzobispo de Erbil, la capital. Ha sido testigo del goteo constante de refugiados y ha escuchado las atroces historias de violencia contra cristianos y minorías religiosas perpetradas por estos radicales.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

“Honestamente, me encuentro cansado. He visto a muchas personas en esta situación y cada día hay más necesidades. Los refugiados llaman a la puerta de las iglesias de mi diócesis buscando ayuda y refugio, educación, ayuda médica… Hay muchas necesidades”.

La situación aún está lejos de mejorar. Reclama que la voz de los líderes musulmanes del mundo exprese con más contundencia su condena a la acción del Estado Islámico.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

“A menos que en las declaraciones de los líderes musulmanes se hable sobre las víctimas, no habrá posibilidad de que los musulmanes sepan lo que está pasando. Lo que está sucediendo no es un perjuicio a la reputación del islam. Es que se están destruyendo las vidas de muchas personas inocentes”.

El Estado Islámico ocupa la mitad de Siria, el 40 por ciento de Irak y actúa en diversas partes del mundo. Para el arzobispo de Erbil son un cáncer que hay que extirpar.

ARZ. BASHAR WARDA

Arzobispo de Erbil (Kurdistán)

“Creo que el Estado Islámico es un cáncer. Lo primero que hay que hacer contra el cáncer es pararlo y extirparlo para acabar con la enfermedad. No hay otro camino. No se puede negociar con ellos o llegar a otra solución”.

Junto a la acción militar propone la reconciliación de los iraquíes y la ayuda de la comunidad internacional tanto en el aspecto político como en el humanitario.

Explica además que los refugiados no quieren marcharse de Irak, pero que la difícil campaña contra el ISIS y la falta de avances hacen que la esperanza de volver a casa se desvanezca poco a poco.

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