Han pasado dos meses desde que Benedicto XVI dejó el Vaticano en helicóptero. El 28 de febrero siendo todavía el entonces papa Benedicto XVI se trasladó a la residencia de verano de Castel Gandolfo.

 

Benedicto XVI vivirá ya definitivamente en el monasterio en el interior del Vaticano junto a monseñor George Ganswein y las cuatro laicas consagradas de la comunidad «Memores Domini» que lo cuidan. Se dedicará a rezar y a sus aficiones como la lectura, escuchar música y pasear por los jardines o el palacio pontificio.

En el monasterio hay una habitación preparada para los huéspedes, a disposición del hermano de Joseph Ratzinger, George, de 89 años y que acude con frecuencia desde Alemania a visitarlo. El papa emérito vivirá en el primer piso del convento, que está dotado de ascensor.

Su nueva residencia

El monasterio Mater Eccesiae estaba vacío desde el inicio del invierno, cuando lo dejaron las monjas de clausura que vivían en él, y necesitaba, sobre todo, que el techo fuera remozado ya que se filtraba el agua cuando llovía.

El papa emérito alemán llevará la vida de oración que ha elegido con sus renuncia al pontificado y vivirá atendido por las cuatro laicas y con el diácono que desde unas semanas le ayuda en labores de secretaría, dijeron fuentes vaticanas.

No se descarta que Benedicto XVI y Francisco se encuentren en sus paseos por los jardines vaticanos dada la buena relación existente entre ambos, como se demostró el pasado 23 de marzo, cuando el papa viajó a Castel Gandolfo para saludar y almorzar con su antecesor.

Asimismo a ambos les gusta rezar en la réplica de la gruta de Lourdes levantada en los jardines vaticanos por lo que no sería extraño que mantuvieran «frecuentes y discretos contactos», según fuentes vaticanas.

Benedicto XVI está bien de salud, no tiene ningún problema específico, sólo con los achaques típicos de la edad, según precisó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, saliendo al paso de las informaciones que aseguraban que se encuentra enfermo.

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