Primeros Cristianos

Francisco en el ángelus: Dejemos que Jesús nos llame por nuestro nombre

El Papa en el Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos: «Se alejaron del diablo». Francisco también rezó en silencio por los migrantes que perdieron la vida en el desierto

Papa Francisco en el ángelus: «Dejemos que Jesús nos llame por nuestro nombre»

El santo Padre rezó este domingo el ángelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, ante la multitud que llenaba la plaza de San Pedro. Francisco invitó a dejarse cambiar y transformar el corazón de piedra en un corazón de carne

Ciudad del Vaticano, 3 de noviembre, 2013 (Zenit)

A continuación el texto de las palabras del santo padre con las improvisaciones:

Queridos hermanos y hermanas. ¡Buenos días! La página del evangelio de Lucas de este domingo nos muestra a Jesús que en su camino hacia Jerusalén entra en la ciudad de Jericó. Esta es la última etapa de una viaje que reasume en sí el sentido de toda la vida de Jesús, dedicada a intentar salvar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Pero cuanto más el camino se acerca a la meta, tanto más entorno de Jesús se va cerrando el círculo de hostilidad.

Y mismo en Jericó sucedió uno de los eventos más gozosos narrados por san Lucas: la conversión de Zaqueo. Este hombre es una oveja perdida, es despreciado y ‘excomulgado’ porque es un publicano, más aún, el jefe de los publicanos de la ciudad, amigo de los odiados ocupantes romanos, un ladrón y un explotador. Una ‘linda figura…’ es así.

Impedido de acercarse a Jesús, probablemente debido a su mala fama y siendo pequeño de estatura, Zaqueo se trepa a un árbol para poder ver al Maestro que pasa. Este gesto exterior, un poco ridículo, expresa entretanto el acto interior del hombre que intenta ponerse por encima de la multitud para tener un contacto con Jesús. Zaqueo mismo, no entiende el sentido profundo de su gesto, no sabe bien por qué hace esto pero lo hace. Tampoco osa esperar que pueda ser superada la distanciaque lo separa del Señor, se resigna a verlo solamente pasar.

Pero Jesús cuando llega cerca de ese árbol lo llama por su nombre: ‘Zaqueo, baja rápido, porque hoy voy a detenerme en tu casa”. Aquel hombre pequeño de estatura, rechazado por todos y distante de Jesús está como perdido en el anonimato. Pero Jesús lo llama y aquel nombre, Zaqueo, en el idioma de aquel tiempo tiene un hermoso significado lleno de alusiones. Zaqueo de hecho significa: Dios recuerda.

Y Jesús va a la casa de Zaqueo, suscitando las críticas de toda la gente de Jericó: porque también en aquel tiempo de habladurías había tanto. Y la gente decía: ¿pero cómo, con toda la buena gente que hay en la ciudad va a quedarse nada menos que a lo de aquel publicano? Sí, porque él estaba perdido y Jesús dice: ‘Hoy en esta casa vino la salvación, porque también él es hijo de Abrahán’. En la casa de Zaqueo aquel día entró la alegría, entró la paz, entró la salvación, entró Jesús.

Zenit

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