Ángelus de la Inmaculada Concepción; por la tarde el Papa fue a Santa María Mayor y a la Plaza de España para la tradicional ceremonia al pie de la estatua de la Virgen

 

Francisco durante el Ángelus

Ángelus de la Inmaculada Concepción; por la tarde el Papa fue a Santa María Mayor y a la Plaza de España para la tradicional ceremonia al pie de la estatua de la Virgen

IACOPO SCARAMUZZI

ROMA

«No se olviden que la salvación es gratuita: nosotros hemos recibido esta gratuidad y debemos darla, hemos recibido y debemos dar a los demás». Con estas palabras, Papa Francisco saludó a la multitud que llenaba la Plaza San Pedro hoy, día de la Inmaculada Concepción, y recordó que por la tarde visitará la Basílica de Santa María Mayor y después la Plaza de España, para la tradicional ceremonia al pie de la estatua de la Virgen.

«El mensaje de la fiesta de hoy de la Inmaculada Concepción de la Virgen María se puede resumir con estas palabras: todo es don gratuito de Dios, todo es gracia, don de su amor por nosotros. El Ángel Gabriel llama a María llena de gracia; en ella no hay espacio para el pecado, porque Dios la eligió desde siempre como madre de Jesús y la preservó de la culpa original. Y María corresponde a la gracia y se abandona diciendo al Ángel: ‘Sea para mí según tu palabra’. No dice: ‘Yo haré según tu palabra’, no, sino ‘Sea para mí…’». La actitud de María de Nazaret «nos muestra que el ser viene antes del hacer, y que es necesario dejar que haga Dios para ser verdaderamente como Él nos quiere, es Él quien hace en nosotros tantas maravillas», y el «misterio de la acogida de la gracia, que en María, por un privilegio único, no tenía el obstáculo del pecado», es «una posibilidad para todos».

«Frente al amor, a la misericordia, a la gracia divina reservada en nuestros corazones, la consecuencia que se impone es una sola: la gratuidad. Ninguno de nosotros puede comprar la salvación, es un don gratuito del Señor, de Dios que viene a nosotros y habita en nosotros. Así como hemos recibido gratuitamente, así, gratuitamente, hemos sido llamados a dar», porque «si todo nos ha sido dado, todo debe ser dado. ¿De qué forma? Dejando que el Espíritu Santo haga de nosotros un don para los demás; el Espíritu es don para nosotros, y nosotros, con la fuerza del Espíritu Santo, debemos ser un don para los demás; que nos haga instrumentos de acogida, de reconciliación y de perdón».

Después de la oración mariana del Ángelus, el Pontífice argentino saludó a los grupos que estaban presentes en la Plaza San Pedro, bajo un sol invernal. Entre otros, estaban algunos miembros de la Asociación Católica, que hoy renuevan su adhesión. También recordó a los fieles: «Hoy por la tardecita, iré a Santa María Mayor, para saludar a la ‘Salus populi romani’ (la imagen de la Virgen protectora de la ciudad de Roma, ndr.) y después a la Plaza de España, para renovar el tradicional acto de homenaje y de oración al pie del monumento a la Inmaculada: será una tarde dedicada completamente a la Virgen. Les pido que se unan espiritualmente a mí en este peregrinaje, que expresa la devoción filial a nuestra Madre celeste. Y no se olviden -añadió Francisco sin referencias a las noticias que han surgido estos días sobre la corrupción en la capital italiana- de que la salvación es gratuita. Nosotros hemos recibido esta gratuidad y debemos darla, hemos recibido el don y debemos darlo a los demás. No se olviden de esto». El Papa visitará nuevamente la basílica que tanto aprecia (la ha visitado 15 veces, antes y después de cada viaje internacional) alrededor de las 16 hrs. Después será recibido por el alcalde de Roma, Ignazio Marino, y por el vicario de la diócesis de Roma, el card. Agostino Vallini, en la Plaza de España.