Hoy fue el sacramento de la reconciliación el tema central de la homilía de Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta. «ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar alPadre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta». Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía pronunciada esta mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

«Confesarse es ir a encontrar al Padre, que reconcilia y hace fiesta»; demasiadas veces parece «una práctica… ¡Todo mecánico! ¡No!».

Hoy fue el sacramento de la reconciliación el tema central de la homilía de Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta. «ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar al Padre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta». Lo afirmó Papa Francisco durante la homilía pronunciada esta mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice explicó que la confesión no es un «juicio», sino un «encuentro» con un Dios que perdona y olvida cualquier pecado a las personas que no se cansen de pedir su misericordia.

«Ante todo, ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar», insistió Papa Bergoglio durante la homilía. Y si el corazónhumano duda y se pregunta hasta dónde puede llegar el perdón de Dios, basta «arrepentirse y pedir perdón», repitió el Papa. «No hay que pagar nada», porque «Cristo ya pagó por nosotros». «Non hay pecado que Él no perdone –exclamó Francisco. Él perdona todo. ‘Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón…’ No. No es verdad. Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo. Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo».

Y además, continuó Francisco, cuando Dios perdona hace fiesta. Y finalmente olvida, porque lo que importa para Dios es «encontrarse con nosotros». Por ello el Pontífice argentino invitó a hacer un examen de conciencia a los sacerdotes en el confesionario: «“¿Estoy dispuesto a perdonar todo?”, “¿a olvidarme de los pecados de aquella persona?”». La confesión, concluyó, «más que un juicio, es un encuentro».

«Muchas veces las confesiones parecen una práctica, una formalidad: ‘Bla, bla, bla…, bla, bla, bla…, bla, bla. ¡Todo mecánico! ¡No! ¿Y el encuentro dónde está? El encuentro con el Señor que reconcilia, te abraza y hace fiesta. Éste es nuestro Dios, tan bueno -insistió. También debemos enseñar: para que aprendan nuestros niños, nuestros muchachos a confesarse bien, porque ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten una mancha. ¡No! Es ir a encontrar al Padre, que reconcilia, que perdona y que hace fiesta».