Primeros Cristianos

Francisco a los fieles de Irak y del Medio Oriente: permanezcan firmes en la fe

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Durante la Audiencia general y a pocos días de su viaje a Turquía, pide a los fieles que recen para que su visita dé «frutos de paz, sincero diálogo entre las religiones y concordia a la nación turca»

Papa Francisco exhortó a los fieles de Irak y del Medio Oriente a ser «fuertes» frente a la violencia y al pecado

Durante la Audiencia general y a pocos días de su viaje a Turquía, pide a los fieles que recen para que su visita dé «frutos de paz, sincero diálogo entre las religiones y concordia a la nación turca»

A pocos días del viaje a Turquía (del próximo fin de semana), Papa Francisco exhortó a los fieles de Irak y del Medio Oriente a ser «fuertes» frente a la violencia y al pecado, a proteger al mundo con «el perdón, con el amor y con la plenitud» del testimonio de fe. Lo hizo durante la Audiencia general en la Plaza San Pedro, tras su visita a las Instituciones europeas de Estrasburgo.

«La violencia, el sufrimiento y la gravedad del pecado -indicó durante los saludos a los peregrinos de Irak y del Medio Oriente- nos deben inducir a encomendar todo a la justicia de Dios, que guiará a todos según las propias obras. Sean fuertes y aférrense a la Iglesia y a su esperanza, ¡y cuiden con su perdón, con el amor y con la paciencia de su testimonio! Que el Señor los proteja y los apoye».

«Como sabrán ustedes -dijo Bergoglio a los peregrinos italianos- desde el próximo viernes me dirigiré a Turquía en un viaje apostólico. Invito a todos a que recen para que esta visita de Pedro al hermano Andrés (el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomeo I, ndr.) dé frutos de paz, sincero diálogo entre las religiones y concordia a la nación turca».

Papa Francisco prosiguió hoy su ciclo de catequesis sobre la Iglesia, «que peregrina hacia el Reino». Para el Concilio Vaticano II, recordó el Pontífice, la Iglesia «no es una realidad estática, sino que camina continuamente en la historia hacia la meta última y maravillosa que es el Reino de los Cielos, del cual la Iglesia es en la tierra su semilla y su inicio. En este camino, es hermoso percibir la comunión entre la Iglesia del cielo, que nos sostiene con su intercesión, y nosotros, que en la Eucaristía estamos invitados a ofrecer oraciones por las almas que se encuentran a la espera de la felicidad eterna». Por este motivo, continuó Bergoglio citando la constitución «Lumen gentium», «cuando nos dirigimos hacia este horizonte, nos damos cuenta de que nuestra imaginación se detiene, revelándose solamente capaz de intuir el esplendor del misterio que somete nuestros sentidos. Y surgen espontáneamente en nosotros algunas preguntas: ¿cuándo llegará este pasaje final? ¿Cómo será la nueva dimensión en la entrará la Iglesia? ¿Qué sucederá entonces con la humanidad? ¿Y con la Creación que nos rodea? Estas preguntas, precisó Francisco, no son nuevas, se las habían planteado ya los discípulos a Jesús: ¿cuándo será el triunfo del espíritu sobre lo creado? Son preguntas  humanas, antiguas, y nosotros también hacemos estas preguntas?».

«Aunque no sepamos el tiempo en el que llegará el fin de todo lo creado, sabemos por la Revelación -recordó el Pontífice- que Dios nos prepara una nueva tierra, donde habitará la justicia y la felicidad saciará de manera sobreabundante los deseos del corazón del hombre. Esto es el “Paraíso”, que no es un lugar sino un “estado”, donde nuestras esperanzas serán verdaderamente colmadas, en una nueva creación, con plenitud de ser, verdad y belleza, libre de todo mal y de la misma muerte». Las Sagradas Escrituras nos indican que «el cumplimiento de este plan maravilloso no puede no relacionarse con todo lo que nos rodea y que salió del pensamiento y del corazón de Dios» y «todo el universo será renovado y será liberado, para siempre, de cualquier huella del mal y de la misma muerte».

A pesar de la lluvia tenue que caía sobre Roma, Papa Francisco dio la acostumbrada vuelta entre los fieles en su jeep blanco. Como sucede normalmente, muchos padres, con la ayuda de los hombres de la escolta del Papa, le acercaron a sus hijos para que les diera un beso o una caricia. En el caso de uno de ellos,Francisco le arregló el gorrito para que estuviera bien cubierto. «Un poco feo el día -dijo al Papa al comienzo de la catequesis-, pero ustedes son valientes. Felicidades; esperemos poder rezar juntos hoy».

Fuente: Vatican Insider

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