Un paseo por la ciudad de Abraham

Hebrón es una desconocida joya histórica en el corazón de un viejo conflicto. Su declaración como patrimonio de la humanidad por la Unesco da brillo a una urbe de piedra caliza

La antigua Hebrón es una desconocida joya de la historia. Ciudad abierta que nunca fue amurallada, santuario milenario para las tres religiones monoteístas, inmemorial etapa de caravanas comerciales. Pocos conocen los secretos que se esconden entre el dédalo de callejuelas que parten de la mezquita de Ibrahim, para el islam, o Cueva de los Patriarcas, para el judaísmo. Centro de peregrinación ante las veneradas tumbas de Abraham, Isaac y Jacob —y de sus respectivas esposas Sara, Rebeca y Lea—, de acuerdo a la tradición del Antiguo Testamento.  La declaración del casco histórico de Hebrón como Patrimonio de la Humanidad en peligro, adoptada por la Unesco el 7 de julio, sacudió como un tsunami los vetustos cimientos de la mayor ciudad de Cisjordania. 

La mezquita de Ibrahim / Cueva de los Patriarcas es el centro del universo de Hebrón, pero no es su única estrella. Está asentada según la tradición compartida por las religiones del libro sobre el sepulcro en el que reposan los restos del profeta Abraham y sus descendientes, en un recinto cuya construcción se atribuye al rey israelita Herodes el Grande a comienzos del siglo I. “Todos los que nos visitan se muestran sorprendidos. Creían que no había nada más que ver en Hebrón, aparte de la mezquita y el mercado”, explica el director del Centro de Rehabilitación. Desde 1996, esta institución ha conseguido reconstruir el corazón histórico de la ciudad antigua, que languidecía con apenas 400 habitantes y que en la actualidad supera los 7.000 vecinos.

Para los judíos, la Cueva de los Patriarcas es el segundo lugar más sagrado de su religión, tras el que denominan Monte del Templo en Jerusalén, donde paradójicamente tienen prohibido rezar. Los reveses sufridos por el Estado hebreo en la Unesco, donde no han logrado forjar un consenso mayoritario en favor de sus tesis, son interpretados por el Gobierno israelí como una negación del “carácter judío” de Jerusalén o Hebrón.

Los hitos que se marcan con sangre en Tierra Santa. La matanza de 69 judíos en Hebrón en 1929, durante una revuelta árabe bajo la Administración británica, impidió su regreso a la ciudad hasta después de la fulminante victoria israelí en la guerra de 1967. Otra masacre, la cometida en 1994 por el colono israelí de origen estadounidense Baruch Goldstein, que disparó indiscriminadamente en el interior de la mezquita de Ibrahim contra los fieles, causó 29 muertos. Este atentado precipitó la actual fractura territorial.

Ademas de turcos y mamelucos, judíos y canaaneos, romanos y bizantinos, cruzados y árabes, entre otros, marcaron también con el sello de su paso por la ciudad de Abraham, habitada continuamente desde hace más de 3.000 años. “La arquitectura de este notable conjunto muestra una sedimentación de diferentes influencias culturales y estilos. Hebrón forma parte de una de las zonas más sagradas del mundo para las tres religiones monoteístas”, destaca la Unesco para justificar la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

En la edad de oro medieval de Hebrón la ciudad se encontraba dividida en hara(barrios) independientes en función del origen étnico, religioso o gremial de sus habitantes, y en un sistema de hosh (viviendas de clanes familiares) conformado por recovecos de habitaciones que se extienden de forma arborescente. Fue una urbe mestiza desde sus orígenes en las 20 hectáreas del casco antiguo, rodeadas ahora de una ciudad moderna a la que la Unesco asigna una función de zona de protección.

Durante el recorrido por mezquitas y palacios rehabilitados se atraviesa el eje del viejo mercado, un tradicional zoco protegido en algunos puntos con redes metálicas para impedir que colonos arrojen objetos a los viandantes desde edificios anejos. “El conjunto es particularmente vulnerable a causa de la situación política y militar, y a las restricciones de seguridad impuestas por el Ejército israelí”, sostiene la Unesco.

El paseo por el centro histórico es una pequeña lección de historia del Levante mediterráneo, desde las míticas guerras entre israelitas y canaaneos hasta el último medio siglo de ocupación militar por el Estado de Israel, jalonado de revueltas palestinas. Entre las obras de rehabilitación permanecen las ruinas intactas de un edificio demolido por el Ejército por razones de seguridad durante la Segunda Intifada (2000-2005).

Hasta las escalinatas que conducen hasta la Cueva de los Patriarcas no dejan de llegar autocares con visitantes judíos, en su mayoría con indumentaria ortodoxa. Esta parte del recinto sagrado es una sinagoga colorista donde, en contra de lo habitual, hombres y mujeres deambulan entremezclados, como en un museo, hasta la ventana que mira al cenotafio de Abraham.

Fuera de las horas de rezo, pocos visitantes ascienden por la magnificente rampa que lleva hasta a la mezquita de Ibrahim, verdadera joya de la declaración de la antigua Hebrón como patrimonio de la humanidad. La Unesco también llama Cueva de los Patriarcas al lugar más sagrado de la inmemorial ciudad de Abraham.

 

Lugares santos en Hebrón

Tambien conocido como City of Arba, el-Khalil, Hevron, Kiriath-Arba, Kirjath Arba

Macpela

Génesis 23 documenta la compra de un lote en la tierra de Hebrón por Abraham para enterrar allí a su esposa Sara. En un acuerdo que presagia muchos otros acuerdos en el Medio Oriente, Abraham pagó la exorbitante cantidad de 400 siclos a Efrón el hitita. Más tarde Abraham, Isaac, Rebeca, Lea y Jacob serian enterrados aquí también.

Construcción de Herodes

Herodes el Grande construyó un gran edificio en la cima del lugar tradicional de las tumbas de los Patriarcas. Su estilo arquitectural es similar al del Monte del Templo en Jerusalén. Las características incluyen el tamaño de las piedras (hasta 7.3 m de largo), el tipo de albañilería (seca), y la clase de pilastra (columnas engranadas), que ya no se ve en Jerusalén.

Interior de Macpela

Los sepulcros vacíos de Abraham y Sara fueron añadidos después de que la ciudad se trasladara alrededor de este complejo en el siglo VIII d.C. Todos los cenotafios han estado en la misma posición desde el siglo X d.C. Los mamelucos le dieron su forma actual a los cenotafios de Jacob y Lea en el siglo XIV.

Cenotafio de Isaac

Macpela está compuesto de tres cuartos principales. En el cuarto central se encuentran Abraham y Sara. En el lado este están Isaac y Rebeca; los judíos están autorizados a visitar este lugar solo 10 días al año. En el lado oeste se encuentran los cenotafios de Jacob y Lea. Raquel fue enterrada cerca a Belén. El púlpito (minbar) fue hecho en 1091 para una mezquita en Ascalón y donado por Saladino en 1191.

Techo de los Cruzados

Macpela ha cambiado propietarios con cada ejercito que la ha conquistado. Los bizantinos la convirtieron en una iglesia antes que los musulmanes la conquistaran y convirtieran en una mezquita. Tiempo después, los cruzados y mamelucos la transformaron en una iglesia y mezquita respectivamente. El interior del complejo no tenia techo originalmente; El techo es la obra de los artesanos de las cruzadas.