Primeros Cristianos

«La Iglesia solo crece con el amor que viene del Espíritu Santo», Francisco

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En el contexto del Año de la fe y como signo culminante de su clausura, las reliquias del apóstol Pedro serán expuestas por primera vez

«De los primeros cristianos, los paganos que los veían decían: “¡Pero éstos, cuánto se aman! ¡Cuánto se quieren!”», dice el Papa Francisco

El Papa durante la audiencia habló sobre los Sacramentos, que «no son apariencia». También dijo: «los carismas no son dados para beneficio de los que los reciben, sino para la utilidad del pueblo de Dios»

Roma, 6 de noviembre de 2013

Papa Francisco prosiguió su catequesis durante la audiencia general en la Plaza San Pedro. A una semana de haber hablado sobre la comunión de los santos, hoy reflexionó sobre «la comunión de los santos, que crece mediante la participación en los bienes espirituales de la Iglesia». Estos dos aspectos, afirmó, están íntimamente relacionados entre sí; en particular, hay que considerar los Sacramentos, los carismas y la caridad: «Nosotros crecemos en unidad, en comunión con los sacramentos, con los carismas que cada quien tiene porque se lo ha dado el Espíritu Santo, y con la caridad».

«Los Sacramentos –precisó Francisco– no son apariencias, no son ritos; los Sacramentos son la fuerza de Cristo, está Jesucristo en los Sacramentos. Cuando celebramos la Misa, en la Eucaristía está Jesús vivo, justamente Él, vivo, que nos reúne, nos hace comunidad, nos hace adorar al Padre. Cada uno de nosotros, de hecho, mediante el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se incorpora a Cristo y se une a toda la comunidad de los creyentes».

El Papa subrayó que «cada encuentro con Cristo, que nos da la salvación en los Sacramentos, nos invita a “ir” y a comunicar a los otros la salvación que podemos ver, tocar, conocer, recibir, y que es creíble de verdad, ya que es amor». Es por ello que «los Sacramentos nos llevan a ser misioneros. Y el compromiso apostólico de llevar el Evangelio a todas partes, incluso en las más hostiles, constituye el fruto más auténtico de una asidua vida sacramental, porque es participación a la iniciativa salvífica de Dios, que quiere dar la salvación a todos».

«La gracia de los Sacramentos –afirmó– nos alimenta una fe fuerte y alegre, una fe que sabe asombrarse de las “maravillas” de Dios y sabe resistir a los ídolos del mundo».

Hoy también, como acostumbra, Francisco habló dejando a un lado el texto preparado, para explicar mejor sus reflexiones: «Por eso es importante hacer la comunión, es importante que los niños sean bautizados cuanto antes; es importante que sean confirmados» ¿El motivo? «Porque esta es la presencia de Jesús en nosotros, que nos ayuda». Y es importante, además, porque, «es importante, cuando nos sentimos pecadores, ir al Sacramento de la reconciliación. “No, Padre, ¡tengo miedo, porque el sacerdote me bastoneará!” No, no te bastoneará, el sacerdote. ¿Tú sabes que encontrarás en el Sacramento de la reconciliación? A Jesús, Jesús que te perdona. Es Jesús que te está esperando allí, y esto es un Sacramento. Y esto hace que crezca toda la Iglesia».

Francisco prosiguió: «Un segundo aspecto de la comunión en las cosas santas es la comunión de los carismas. El Espíritu Santo dispensa a los fieles una multitud de dones y gracias espirituales; esta riqueza, digamos “de fantasía” de los dones del Espíritu Santo tiene como objetivo la edificación de la Iglesia. “Carismas” es una palabra un poco difícil. Los “carismas” son los regalos que nos hace el Espíritu Santo: uno tiene el regalo de ser así, o esta habilidad o esa posibilidad… son los regalos que da, pero no nos los da para que se oculten: nos da estos regalos para participarlos a los demás. No son en beneficio de los que los reciben, sino para la utilidad del pueblo de Dios. Si un carisma, en cambio, un regalo de estos, sirve para afirmarse a sí mismos, hay que dudar que se trate de un auténtico carisma o que se viva fielmente. Los carismas son gracias especiales, dadas a algunos para hacer el bien a otros».

Sin embargo, indicó el Pontífice, los carismas «son actitudes, de la inspiración y de los impulsos interiores, que surgen de la conciencia y de la experiencia de determinadas personas, que están llamadas a ponerlos al servicio de la comunidad. En particular, estos dones espirituales benefician a la santidad de la Iglesia y su misión. Todos estamos llamados a respetarlos en nosotros y en los demás, para acogerlos como estímulos útiles para una presencia y una obra fructífera de la Iglesia». Como exhortó San Pablo (1 Tesalonicenses 5:19). , Francisco también invitó a no apagar el espíritu, «el Espíritu que nos da estos dones, estas habilidades, estas virtudes, estas hermosas cosas que hacen crecer la Iglesia».

El tercer aspecto sobre el que reflexionó el Papa fue la Comunión en las cosas santas: la comunión de la caridad. «La unidad entre nosotros que hace la caridad es el amor. De los primeros cristianos, los paganos que los veían decían: “¡Pero éstos, cuánto se aman! ¡Cuánto se quieren! ¡No se odian, no hablan entre sí! ¡Pero esto es bueno!”. La caridad: esto es el amor de Dios que el Espíritu Santo nos da en el corazón». Los carismas, subrayó Francisco, «son importantes en la vida de la comunidad cristiana, pero son siempre medios para crecer en la caridad, en el amor, que San Pablo coloca por encima de los carismas (cf. 1 Cor 13:1-13). Sin amor, de hecho, incluso los dones más extraordinarios son en vano, Pero, este hombre cura a la gente: eh, tiene esta cualidad, esta virtud, sana a la gente. ¿Pero tiene amor en su corazón? ¿Tiene caridad? Si la tiene, adelante; pero si no la tiene, no sirve a la Iglesia. Sin amor, todos los dones no sirven a la Iglesia, porque donde no hay amor hay unvacío, un vacío que es llenado por el egoísmo. Y les pregunto, ¿si todos somos egoístas, sólo egoístas, podemos vivir en comunidad, en paz? ¿Se puede vivir en paz si todo el mundo es egoísta? ¿Se puede o no se puede? ¡No se puede! Por eso, es necesario el amor que nos une: la caridad».

 Rome Reports

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