Primeros Cristianos

Inscripciones en las catacumbas romanas – Información inesperada de la fe de los primeros cristianos

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Inscripciones en las catacumbas

Proporcionan más información que ninguna otra fuente

En la segunda mitad del siglo diecinueve, dirigidas por Giovanni Battista de Rossi, se emprendieron excavaciones en las catacumbas de la Via Ostiensis, la Via Ardeatina, la Via Appia, la Labicana, Tiburtina,  Nomentana y en la Via Salaria.

 

La más cuidadosa exploración se realizó en las catacumbas de Calixto, Domitila y Priscila. En muchos casos las tumbas de los mártires mencionados en los antiguos documentos (martirologios, itinerarios, el “Libro Pontifical” y los relatos legendarios de los mártires) fueron redescubiertos.

Al mismo tiempo se excavó un tesoro más valioso de lo esperado, de epitafios cristianos primitivos y de pinturas, que aportaron mucha información inesperada sobre la fe de los primeros cristianos, sus conceptos de la vida, esperanza de eternidad, relaciones familiares y muchas otras materias.

 

 

Inscripciones cristianas

Aunque se han perdido miles de inscripciones de las tumbas de los primeros cristianos y otras muchas no contienen nada importante, hay un resto que proporciona más información que ninguna otra fuente sobre los primeros siglos cristianos.

La cristiandad entró, desde tiempos de los apóstoles, en familias distinguidas de la ciudad eterna y a medida que fue pasando el tiempo, se ganó a toda la nobleza romana, como se puede ver en los epitafios que contiene títulos del tipo, CLARÍSIMA (de rango senatorial), así como los epitafios en los que aparecen los nombres de clanes conocidos (GENTES).

El cambio que introdujo el cristianismo en las relaciones sociales de dueños y esclavos está claro por el pequeñísimo número de las palabras CERVUS (esclavo), o LIBERTAS (liberado), palabras que se ven constantemente en las lápidas de las tumbas paganas. Se repite mucha la palabra ALUMNAS (hijo-adoptivo) caracteriza la nueva relación entre el dueño y el esclavo.

 

 

Muchos epitafios dan una elocuente voz al amor de los esposos, insistiendo en el hecho de que hombre y mujer habían vivido castamente (VIRGINIAS, VIRGINIA) antes de casarse, sobre las virtudes del compañero muerto y la fidelidad a los que se habían ido a lo largo de largos años de vida solitaria para que, yaciendo uno junto a otro en la misma tumba, pudieran levantarse juntos en la resurrección.

Otros recuerdan el amor de los padres por el niño fallecido y viceversa. En las inscripciones cristianas se hace referencia al estado de virginidad, lo que raramente aparece en los epitafios paganos. A partir del siglo cuarto se hace mención especial a la virginidad dedicada a Dios: virgo Deo dicata, famula Dei.

Además de las alusiones en las inscripciones a los distintos rangos eclesiásticos de obispo, sacerdote, diácono, lector, excavador (fossor), hay referencias a los médicos, panaderos, herreros, carpinteros con frecuencia con emblemas de los respectivos instrumentos.

Son especialmente interesantes las inscripciones que arrojan luz sobre las concepciones religiosas del momento, que hablan no solo de la esperanza de la eternidad, sino también de los medios de la gracia en los que apoyar esa esperanza – sobre todo la fe en un Dios y en Cristo su Hijo.

También hablan la cualidad de miembro de la Iglesia por el bautismo y de las relaciones con los muertos a través de la oración. Naturalmente que cuento más antiguas las inscripciones que se refieren al dogma, tanto más importantes son.

 

 

¿Cómo se puede estar seguro de la fecha de una inscripción?

En primer lugar las inscripciones se limitan a los primeros cuatro siglos de la Era Cristiana, puesto que después de la invasión de los godos (410), los enterramientos en las catacumbas eran muy raros y pronto cesaron del todo.

El método más natural y cierto para determinar la edad de la inscripción que es el año del cónsul, apenas puede ser utilizado en doce ocasiones en los epitafios de los dos primeros siglos.

Pero hay muchos medios auxiliares para determinar la cuestión, como los nombres, la forma de las letras, el estilo, el lugar del descubrimiento, los emblemas pictóricos (que varían del áncora y el pez y al monograma de Cristo) éstos permiten con un razonable grado de certeza asignar las inscripciones al siglo cuarto, al tiempo anterior a Constantino, al principio del tercero o al final del siglo segundo y hasta a un período anterior.

 

Esas inscripciones de los primeros cuatro siglos suponen pruebas importantísimas no solo para los dogmas fundamentales de la Iglesia Católica sino para las costumbres, de manera que los  epitafios podrían ser utilizados par ilustrar y reforzar cada página del Catecismo de la Iglesia Católica.

 

Veamos algunos ejemplos

 

Catacumba de Calixto, siglo Segundo (el texto algo restaurado):

 

PHRONTON epoiesen SEPTIMIOS PRAItextATOS kAIKilianos

O LOYLOS TOY theoY AXIOS BIOsas

OY METENOESA KAN ODE SOI YPERSTESA

KAI EYKArisTESO TO ONOMATI SOY PAredoke

TEN psYCHen TO THEO TRIANTA TRIOn eton

. . . . . EX MENON PETEILos . . . laMPRotatos

ETon . . . paredOKE ten psychen to theo

PRo . . . septEMBRION

 

Esta inscripción fue encontrada muy fragmentada junto a otras de la familia Cecilia, cerca de la tumba de Santa Cecilia.

 

Phroton hizo la tumba. El epitafio menciona dos muertos, Septimio Preatextato Caciliano y Petilio, este último con la afirmación adicional Lamprotatos, clarissimus, que significa del rango senatorial.

Septimio es llamado “siervo de Dios” y se representa como diciendo: ”Si he vivido virtuosamente no me he arrepentido de ello y si te he servido a Ti (Oh Señor) daré gracias a Tu Nombre”. El “entregó su alma a Dios” a la edad de 33 años y seis meses. La misma expresión “entregó su alma a Dios” se usa para Petilio, cuya fecha de fallecimiento se da como antes del 1 de septiembre.

 

Catacumba de Domitila, siglo Segundo:

C. IVLIA. AGRIPPINA

SIMPLICI. DVLCIS IN

ÆTERNUM

 

“Dulce Simplicio , vive eternamente” es el deseo de Caia Julia Agrippina, cuyo aristocrático nombre indica una fecha imperial temprana.

 

 

Catacumba de Domitila, siglo tercero:

. . . . SPIRITVS

TVVS IN REFRIGERIO

 

Ha desaparecido el principio de la inscripción que contenía el nombre: “Que el tu espíritu esté en refrigerio. La antigua oración del Canon de la misa pedía para los muertos “locum refrigerii, lucis et pacis” (un lugar de refrigerio, luz paz y agradable)

 

Catacumba de Ponciano, principios del siglo cuarto:

EVTYCHIANO FILIO DVLCISSIMO

EVTYCHIUS PATER [Chi-Rho symbol] V.A.I.M.

II.D IIII DEI SERVS ICHTHYS

“Eutiquio, el padre (ha erigido) el monumento a su mas dulce hijito, Eutiquiano. El niño que vivió un año, dos meses y cuatro días siervo de Dios”.

El monograma griego del nombre de Cristo Chi-Rho, y el Ijzys, rascado en la tumba muestran que el niño, había muerto cristiano por el bautismo y había sido recibido en el cielo por Jesucristo , el Salvador.

 

Catacumba de Priscila, siglo tercero (en verso):

VOS PRECOR O FRATRES. ORARE. HVC QVANDO VENITIS

ET PRECIBVS. TOTIS. PATREM. NATVMQVE ROGATIS

SIT. VESTRÆ. MENTIS. AGAPES. CARÆ. MEMINISSE

VT DEVS. OMNIPOTENS. AGAPEN IN SÆCVLA SERVET

 

“Os pido, hermanos, siempre que vengáis aquí (para el servicio de Dios) y dirijáis vuestras oraciones unidas al Padre y al Hijo, que os acordéis de pensar en vuestro amado Agape, al que Dios Todopoderoso preserve en la eternidad”.

Agape vivió 27 años. La madre, Eucaris, y el padre, Pío, erigieron el monumento para ella.

 

Catacumba de Comodila, inscripción de 377 d.C.:

CINNAMIVS OPAS LECTOR TITVLI FASCIOLE AMICVS PAVPERVM

QVI VIXIT ANN. XLVI. MENS. VII. D. VIIII DEPOSIT

IN PACE KAL MART

GRATIANO IIII ET MEROBAVDE COSS

 

Cinnamius Opas, lector de la iglesia de Fasciola, amigo de los pobres, que vivió 46 años, siete meses y nueve días y fue enterrado en paz el 1 de marzo , cuando Graciano era cónsul por cuarta vez y con él Merobaudus.

 

Catacumba de Comodila, 394 d. C.:

DEP III IDVS MAII OSIMVS QVI

VIXIT ANNVS XXVIII QVI FECIT

CVM CONPARE SVA ANNVS SEPTE

MENSIS VIII BENEMERENTI IN PACE. CON

SVLATV NICOMACI. FLABIANI. LOCV MAR

MARARI QVADRISOMVM

 

Enterrado el 13 de mayo, Osimo que vivió 28 años, que estuvo unido a su esposa siete años y nueve meses. Que descanse en una paz merecida. Murió durante el consulado de Nicomachus Flavianus. Tumba de piedras de cantero de cuatro cuerpos.

 

Catacumba de Calixto, siglo tercero:

PETRONIÆ AVXENTIÆ. C.F. QUÆ VIXIT

ANN. XXX. LIBERTI. FECERUNT. BENEMERENTI IN. PACE

 

La liberta de Petronia Auxentia, la señora de alta cuna (clarissimae feminae), que murió a la edad de treinta, hizo la tumba donde descansa en paz. Parece que no tuvo hijos, hermanos o hermanas, en el momento de su muerte.

 

Catacumba de Calisto, siglo cuarto:

DASVMIA QVIRIACE BONE FEMINE PALVMBRA SENe FELlE . . .

QVÆ VIXIT ANNOS LXVI DEPOSITA IIII KAL MARTIAS IN PACE

 

Ciriaca, miembro de la noble familia Dasumiana que murió a la de de 66 años, recibe el nombre de “paloma sin amargura”, un elogio que se halla en otras tumbas de mujeres.

 

Catacumba de Calixto, alrededor del 300 d. C.:

Con el permiso de su papa Marcelino (296-304) Severo el Diácono hizo en el nivel del cementerio de Calixto,  un enterramiento familiar que consistía en una cámara mortuoria doble (cubiculum duplex) con tumbas con arcos (arcosolia) y un respiradero para luz y aire, como sitio de descanso para él y su familia, donde sus restos pudieran ser preservados en un largo sueño para su Hacedor y Juez.

El primer cuerpo que debía ponerse en este monumento funerario era el de su dulce hijita Severa, amada por sus padres y sirvientes. En su nacimiento Dios le había concedido magníficos dones para su vida terrena. Su cuerpo descansa en paz hasta que se levante en Dios, que se llevó su alma casta, modesta y siempre inviolada en Su Santo Espíritu, el Señor, la revestirá en algún momento con su gloria espiritual.

Vivió como virgen nueve años, once meses y quince días. Y así fue trasladada fuera de este mundo.

 

Los símbolos de las catacumbas – Síntesis de la fe cristiana

Además del texto de los epitafios, en muchas tumbas las ideas se manifiestan con pinturas; así se expresa, sobre todo, la esperanza en la vida eterna para los muertos. Primero son pinturas simbólicas y signos: el ancla, la palma, la paloma con el ramo de oliva, todos alegorías de la esperanza, victoria y paz eterna; desde el siglo tercero en adelante aparece un pez, símbolo de Cristo.

El Buen Pastor que lleva el cordero en sus hombros y el Orante, ambos pintados juntos con frecuencia, eran muy conocidos y la alusión favorita al gozo celestial.

Los bajorrelieves en las tumbas copian esas pinturas de las catacumbas que representan, escenas bíblicas, por ejemplo, la resurrección de Lázaro, la adoración de los Reyes. También hay relieves de carácter completamente secular , por ejemplo, representaciones de herramientas características para indicar el rango y oficio de fallecido: una medida de grano para el panadero, un plano para el carpintero, un martillo y yunque para el herrero. Si el muerto había llevado en vida el nombre de un animal, como león, Equitius (de equus, caballo), el animal se reflejaba en la lápida.

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