“Hizo salir a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Lithostrotos, en hebreo Gábata.”

 

Gábata (Arameo גבתא) Término arameo de un lugar en Jerusalén, designado también bajo el nombre griego de Lithostrōtos (Griego λιθόστρωτος). Aparece solamente en Juan 19:13, donde el evangelista señala que Poncio Pilato:

“Hizo salir a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Lithostrotos, en hebreo Gábata.”

 

En hebreo Gábata

El nombre “Gábata” es sin duda un término arameo, ya que “hebreo” en San Juan, como en otros autores neotestamentarios, se refiere a la lengua aramea, que era la comúnmente hablada entonces en Judea.

Iglesia de la Condenación o del Litostrotos

Iglesia de la Condenación o del Litostrotos

No se trata de una simple traducción de “Lithostrotos”, que más propiamente designa el pavimento enlozado o de mosaico que se encontraba en el tribunal, sino que se extendía también al frente del pretorio de Pilato, donde tal pavimento había sido puesto.

Esto se demuestra por la costumbre de Juan, que en otras partes da nombres arameos a sitios específicos, que no son meras traducciones del griego.

Esto también se comprueba por el hecho de que “Gábata” se deriva de una raíz (גב que significa “espalda” o “elevación”), que se refiere no al tipo de pavimento, sino a la “elevación” del sitio en cuestión.

Parece pues que los dos nombres “Lithostrotos” y “Gábbata” se debían a diferentes características del lugar donde Pilato condenó a muerte a Nuestro Señor.

El nombre arameo se derivó de la configuración del sitio, el griego de la naturaleza del pavimento.

Algunos comentaristas han hecho esfuerzos por identificar “Gábata” ya sea con la parte exterior de la corte del Templo, que se sabe estaba pavimentada, o con el lugar de reunión del Gran Sanedrín, que estaba mitad dentro y mitad fuera de aquella corte externa del Templo; pero estos esfuerzos no pueden considerarse exitosos.

 

 

El "Litóstrotos", lugar donde Jesús fue condenado- Iglesia de la Condenación 1

 

Lo único que puede concluirse con certeza de las palabras de San Juan (19, 13) es que “Gábata” denota el lugar usual de Jerusalén, donde Pilato tenía su tribunal, donde hizo que Jesús fuera traído, donde habría realizado su audiencia, y en presencia de la multitud judía, su formal y final sentencia de condenación.

Iglesia del Litóstrotos

En el pavimento del Litóstrotos se conservan algunas piedras estriadas. También se puede ver un antiguo juego romano inscrito en el pavimento de la Iglesia de la Condena, con el que los soldados se entretenían.

El "Litóstrotos", lugar donde Jesús fue condenado- Iglesia de la Condenación 2

La imposición de la cruz sobre los hombros de Jesús se recuerda en los muros exteriores de la iglesia del Litóstrotos que es donde comienza la segunda estación del Via Crucis.

La tradición cristiana recuerda en este lugar dos momentos de la Pasión del Señor: la flagelación y la condena a muerte.

Los dos santuarios se encuentran junto al convento franciscano, sede del Estudio Bíblico Franciscano.

El Litóstrotos y la casa o pretorio de Pilato donde el Señor fue juzgado se encontraba abandonada en el s.IV, según testimonio del Peregrino anónimo de Burdeos y Cirilo de Jerusalén.

En el siglo V se construyó una iglesia que encontramos más tarde con el título de Sta. Sofía (Sabiduría en griego) porque “el primero de los amigos de la Sabiduría escuchó allí la propia condenación” (Sofronio de Jerusalén, S.VII).

 

El "Litóstrotos", lugar donde Jesús fue condenado- Iglesia de la Condenación 3

 

A continuación no se supo más de ella y el recuerdo del Litóstrotos se fijó en primer lugar en el Monte Sión y, en el siglo XII, junto a la torre Antonia, la fortaleza que en tiempo de Cristo dominaba la explanada del templo en su parte norte.

El santuario del Litóstros o de la Condenación fue contruido en el año 1904 por Fr. Wendelin Hinterkreuser sobre las ruinas de una iglesia medieval descubierta algunos años antes. No se conoce el título de la antigua iglesia.

La nueva recibió el nombre de Litóstrotos como consecuencia de las grandes losas estriadas que se proplongan también en el contiguo santuario del Ecce Homo, considerado también como parte del Litóstrotos en el cual Pilato tenía su sede cuando juzgó a Jesús y desde donde salió camino del Calvario.

 

El "Litóstrotos", lugar donde Jesús fue condenado- Iglesia de la Condenación 4

 

La segunda estación del Via Crucis se indica en el muro exterior de la iglesia del Litóstrotos. La primera, en el patio de una escuela musulmana, “El Omaríeh” delante del convento franciscano.

Desde el año 1923 en el convento de la Flagelación tiene su sede el Studium Biblicum Franciscanum, Facultad de Ciencias Bíblica y de Arqueología Bíblico-Cristiana.

 

Entró, pues, Pilato nuevamente en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le respondió: “¿Eso lo dices tú por tu cuenta o te lo han dicho otros de mi?” Pilato respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente, los pontífices, te han entregado a mi “¿Qué es lo que hiciste?” Respondió Jesús: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis guardias habrían luchado para que no fuera yo entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. Entonces le dijo Pilato: “¿Conque tú eres rey? Respondió Jesús: “Pues sí, yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.” […] Pero es costumbre que en la Pascua os conceda la libertad de un preso ¿Queréis, pues, que os suelte al rey de los judíos?” Ellos gritaron nuevamente: “A éste, no, sino a Barrabás”.
Entonces Pilato tomó a Jesús y mandó que lo azotaran. Luego los soldados le pusieron en la cabeza una corona que habían entretejido de espinas y lo vistieron con un manto de púrpura; y acercándose a él le decían: “¡Salve rey de los judíos!” Y le daban bofetadas.
Pilato salió de nuevo fuera y dice a los judíos: “Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro en él ningún delito.” Salió, pues, Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura y les dice Pilato: “¡Aquí tenéis al hombre!“ Cuando le vieron los pontífices y los guardias comenzaron a gritar: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
(Juan 18, 28 – 19,17)

 

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