Finalmente descifrado uno de los pergaminos encontrados junto al Mar Muerto –

Uno de los textos más misteriosos de los primeros siete rollos

El Museo de Israel, en Jerusalén, exhibe por vez primera vez un libro apócrifo del Génesis, descifrado en uno de los pergaminos hallados en Qumran, junto al Mar Muerto.

Hasta la actualidad, estaba conservado en una sala climatizada construida especialmente para albergar los delicados manuscritos encontrados en las grutas de Qumran que tienen más de 2.000 años de antigüedad, y que sólo podían ser vistos por los conservadores del museo.

Los Rollos del Mar Muerto incluyen casi 1.000 pergaminos y papiros escritos en arameo y hebreo encontrados en once grutas de las casi 300 descubiertas en Qumran, en el desierto de Judea, junto al Mar Muerto, entre 1947 y 1956.

Pergaminho escrito há máis de 2.000 anos e encontrado em Qumran descreve o dilúvio.

El pergamino ahora expuesto, o Génesis apócrifo, es uno de los textos más misteriosos de los primeros siete rollos encontrados.

“Era con mucho el documento en peor estado” explicó Adolfo Roitman, director del Santuario del Libro, sección del Museo que alberga los manuscritos.

El pergamino es del siglo I antes de Cristo y está escrito em arameo. Contiene el relato transmitido en los capítulos seis, siete y ocho del Génesis.

De esa manera tenemos otra fuente que nos habla de Abraham y Noé. No se trata de una mera reproducción de la Biblia, pues contiene algunas diferencias considerables, algo común en los libros apócrifos.

O pergaminho está exposto numa urna de avançada tecnologia.
El pergamino está expuesto en una urna de avanzada tecnología.

La calificación de “apócrifo” fue creada por San Jerónimo, autor de la Vulgata latina, o versión oficial de la Biblia católica, que el gran doctor de la Iglesia tradujo del hebreo al latín.

Con sucesivas revisiones ordenadas y aprobadas por la Iglesia, es la versión oficial de la Biblia en nuestros días.

El término “apócrifo” indica que el libro no fue inspirado por Dios y que no forma parte de ningún libro oficial de la Iglesia.

Pero eso no los descalifica como fuente de información histórica complementaria, y la Iglesia los guarda y estudia. 

En muchos casos proporcionan datos colaterales valiosos. Este es el caso del manuscrito en cuestión que habla especialmente del diluvio.

Según el conservador Roitman “es sin duda una copia muy antigua de un texto original. La caligrafía de la escrita está hecha con mucho esmero, sin faltas, y eso en aquella época sólo era posible teniendo delante el documento que se iba a copiar”.

 

Aspecto geral da sala de exposição dos manuscritos.
Aspecto general de la sala de exposición de los manuscritos.

El pergamino expuesto en Jerusalén narra el fin del diluvio universal en primera persona, como si fuese el propio Noé escribiendo la historia.

En la versión oficial del Génesis, lo primero que hizo Noé al salir del arca junto con su familia fue erigir un altar y ofrecer un sacrificio a Dios. En el apócrifo en cuestión, se lee que Noé hizo el sacrificio dentro del arca.

En cualquier caso, estamos ante un texto de otra procedencia que confirma lo esencial del relato bíblico del diluvio, confirmándolo colateralmente como hecho histórico.

Narração parcial do dilúvio, decodificada pelo assiriologista Irving Finkel. British Museum.
Otra fuente extra-bíblica del diluvio es la narración parcial del mismo, descodificada por el asiriólogo Irving Finkel. British Museum.

El apócrifo está muy deteriorado y por eso no fue posible digitalizarlo. Está escrito en 22 columnas, donde las últimas, de a 18 a la 22, son las mejor conservadas.

“Tiene su lógica, porque al permanecer enrollado, los caracteres del final estaban menos expuestos a la luz y a la humedad”, explicó Roitman.

El Génesis apócrifo fue escrito con una tinta muy sensible a la luz y que provoca su deterioro.

Por eso, los especialistas lo instalaron en una urna especial cubierta con un cristal inteligente que nunca se ilumina directamente. El Génesis apócrifo estará expuesto hasta junio de 2018.

El Génesis apócrifo forma parte de los primeros siete manuscritos encontrados en 1947 por pastores beduínos de la tribu Tamireh. Encontraron vasijas de barro con tapa, algunas de las cuales contienen documentos enrollados.

Los pastores vendieron lo hallado a comerciantes de Belén que los revendieran. Tres de ellos acabaron en las manos del profesor de la Universidad Hebrea, Eleazar Sukenik.

El arzobispo Athanasius Yeshue Samuel del Monasterio sirio de Jerusalén que compró los otros cuatro y, finalmente, los revendió al arqueólogo Yigael Yadin, quien los cedió al Estado de Israel.

Muchos de esos manuscritos se refieren sobre cuestiones religiosas y habrían pertenecido a los esenios, grupo religioso judío que se distanció de la religión judía oficial, afirmando que ésta se apartaba de Moisés y de los profetas.

Se discute si Nuestro Señor tuvo contacto con los esenios, pues sus escritos hablan de un personaje llamado Maestro de Justicia.

Qumran, sus cavernas y sus secretos

Esa comunidad de judíos circuncidados, pertenecientes a la élite de la sociedad, criticaba mucho a los fariseos, que constituían la facción dominante en el sacerdocio oficial y que ellos consideraban de dudosa ortodoxia.

En ese punto, presentan analogías con las críticas que nuestro Señor hacia también de ellos.

 

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