Primeros Cristianos

¿Cuáles son las virtudes contrarias a los 7 pecados capitales?

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Ten presente los pecados capitales y virtudes contrarias

 

Las siete virtudes contrarias que enumera el catecismo, son elementos para saber cómo afrontar la tentación de cometer alguno de los siete pecados capitales.

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Los pecados capitales y sus virtudes contrarias

Además de éstas virtudes contrarias a los pecados capitales, todo cristiano cuenta también con tres virtudes teologales como la Fe, la Esperanza y la Caridad. Junto a éstas, podemos citar también la prudencia, fortaleza, justicia y templanza; hábitos que disponen al entendimiento y a la voluntad para obrar según el juicio de la razón iluminada por los dones del Espíritu Santo.

 

  • La Gracias: Que es la fuente de la obra de santificación; sana y eleva la naturaleza haciéndonos capaces de obrar como hijos de Dios.

  • Los Sacramentos: “Centro de la fe cristiana, por los que Dios comunica su gracia, se hace presente y actúa en nuestra vida. Los siete sacramentos de la Iglesia prolongan en la historia la acción salvífica y vivificante de Cristo, con la fuerza del Espíritu Santo» Papa Francisco

  • La Oración: “El espíritu de la oración se fundamenta en el gran mandamiento: amaras al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. La oración se alimenta del afecto por Dios.” Papa Francisco. Todos los cristianos contamos con la oración en familia y Rosario. La Santísima Virgen María, es nuestra aliada en la lucha contra estos pecados.

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Contra el pecado capital de Soberbia: Humildad

Todo con lo que contamos, es un don de Dios. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio.

Contra el pecado capital de Avaricia: Generosidad

Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten. San Pablo la llama una idolatría y declara que los avaros no entrarán en el Reino de los cielos. La avaricia nos hace duros con los pobres, indiferentes a los bienes del cielo, y hasta nos incita a veces a apoderarnos de los bienes ajenos.

Antiguamente la iglesia lo llamaba diezmo, hoy simplemente lo llamamos generosidad. Cuando aprendemos a compartir lo que tenemos con los demás, incluso cuando lo hacemos con personas a los que no conocemos ni conoceremos jamás, nos sentimos más cerca de Dios y de nosotros mismos. Porque ayudar a los que lo necesitan puede devolverte mucho más de lo que entregas.

Contra el pecado capital de Lujuria: Castidad

Es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los principios de la fe y la razón. Por la castidad la persona adquiere dominio de su sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios reina sobre todo.

Contra el pecado capital de Ira: Paciencia

«Si buscas un ejemplo de paciencia encontrarás el mejor de ellos en la cruz. Dos cosas son las que nos dan la medida de la paciencia: sufrir pacientemente grandes males, o sufrir, sin rehuirlos, males que podrían evitarse.

Ahora bien, Cristo en la cruz sufrió grandes males y los soportó pacientemente, ya que en su pasión «no profería amenazas; como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca» (Hch 8,32). Santo Tomás de Aquino. Exposición sobre el Credo.

Contra el pecado capital de Gula: Templanza

Moderación en el comer y en el beber. Es una de las virtudes contrarias que vence al pecado capital de gula.Conduce a evitar toda clase de exceso, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas.

Contra el pecado capital de Envidia: Caridad

La tercera y principal de las Virtudes Teologales. La caridad es el amor de Dios habitando en el corazón.

Una forma de actuar con caridad, es tener presente  las obras de misericordia que son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales.

Contra el pecado capital de Pereza: Diligencia

Prontitud de ánimo para obrar el bien. Nos ayuda contra el gusto excesivo por el descanso, que descuida nuestros deberes. Nos ayuda a imponernos con esfuerzo.

 

 

 

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