De la gloria de todo un Imperio solo quedan estas ruinas.

Sobre las ruinas del gran Foro de César se proyectan imágenes que muestran el aspecto que tenía hace 2.000 años.

Sin embargo gracias a la tecnología, no es difícil hacerse una idea de cómo era Roma en su época de máximo esplendor. Esto es lo que se consigue a través de “Viaggio nei Fori”, “Viaje a los Foros”. Se trata de un recorrido interactivo que se realiza cuando cae la noche en los meses menos fríos de la Ciudad Eterna.

Sobre las ruinas del gran Foro de César se proyectan imágenes que muestran el aspecto que tenía hace 2.000 años. A través de los audífonos, la narración y la música ayudan a sumergirse en la atmósfera de la bulliciosa Roma imperial.

 

 

ALBERTO DI CICCIO
Proyecto “Viaggio nei Fori”

Nuestro recorrido se vive particularmente desde un punto de vista emotivo pero no solo eso. También ofrece a todos la posibilidad de entender el resultado de estudios científicos.

Los espectadores ven sobre el terreno cómo era la plaza rectangular erigida por Julio César, que como grandeza era similar a un campo de fútbol.

El Foro estaba dominado por el templo de Venus Genetrix, de la que César decía descender. Los tres lados restantes estaban surcados por pórticos bajo los cuales se instalaron los mercaderes. En el centro del foro se debería erguir una majestuosa estatua ecuestre del magnífico militar.

“La atmósfera, la posibilidad de sumergirse completamente en esta experiencia”.

Lo que más me gustó fue cuando el narrador dijo: 'En este momento estáis caminando donde hace miles de años caminaban los antiguos romanos'. Ahí me vino un escalofrío. Lo que más me gustó fue la parte de Julio César. Siempre me gustó la historia de Roma.

El espectáculo está en 8 idiomas distintos, dura unos 50 minutos y se puede conocer no solo el foro de César, sino también el de Augusto.

“Me ha encantado, merece la pena, muy bonito, precioso”

“Me ha impresionado porque he visto un poco lo que es el contraste de lo antiguo, lo bien conservado que está. Pero luego, por otro lado con todos los medios actuales de los videos de todo el fotomontaje que hay, es impresionante, me parece una labor extraordinaria”

El hecho de hacer el espectáculo al aire libre hace que solo se pueda disfrutar de él en los meses estivos. La acogida por parte del público es impresionante: cada año pasan unas 100.000 personas por cada espectáculo.

 

Rome Reports

Benedicto XVI presenta el camino hacia la verdadera vida

Al ilustrar la figura de san Teodoro el Estudita

La pobreza, la castidad como dominio de sí mismo, y la obediencia

Benedicto XVI está convencido de que la pobreza, la castidad como dominio de sí mismo, y la obediencia constituyen un camino para encontrar la verdadera vida no sólo para los monjes, sino también para cualquier persona.

A esta conclusión llegó en la audiencia general de este miércoles en la que, continuando con la presentación de grandes figuras de la historia de la Iglesia, habló de san Teodoro el Estudita.

Este santo imprimió entre los siglos VIII y IX una profunda renovación en la vida monástica, a través de su comunidad de Studios, cuyos religiosos eran conocidos con el nombre de "estuditas".

Teodoro también pasó a la historia, en plena época iconoclasta, como uno de los grandes defensores de los iconos, pues éstos, según decía, por la encarnación "nos unen con la Persona de Cristo, con sus santos y, a través de ellos, con el Padre celeste, y testimonian la entrada en la realidad divina de nuestro cosmos visible y material".

Hablando del camino de santidad que Teodoro presentaba a los monjes, Benedicto XVI, en su encuentro con miles de fieles en la plaza de San Pedro, explicó que también puede aplicarse a los seglares, aunque obviamente de una manera menos radical, adaptada a su estado de vida.

"La renuncia a la propiedad privada, la libertad de las cosas materiales, así como la sobriedad y la sencillez, sólo son válidas de forma radical para los monjes, pero el espíritu de esta renuncia es igual para todos", explicó el Papa.

"De hecho, no debemos depender de la propiedad material; debemos aprender la renuncia, la sencillez, la austeridad y la sobriedad", añadió.

"De este modo puede crecer una sociedad solidaria y se puede superar el gran problema de la pobreza de este mundo", aseguró.

Por tanto, aclaró, "en este sentido, el signo radical de los monjes pobres indica esencialmente también un camino para todos nosotros".

Hablando de las tentaciones contra la castidad, dijo al recoger las enseñanzas de Teodoro, "demuestra el camino de lucha interior para encontrar el dominio de sí mismo y de este modo el respeto del propio cuerpo y del cuerpo del otro como templo de Dios".

A la luz de este testimonio de vida cristiana el Papa ilustró con estas palabras el camino de la verdadera vida.

Ante todo, dijo, es "amor por el Señor encarnado y por su visibilidad en la liturgia y en los iconos".

"Fidelidad al bautismo y compromiso por vivir en la comunión del Cuerpo de Cristo, entendida también como comunión de los cristianos entre sí", añadió.

"Espíritu de pobreza, de sobriedad, de renuncia --recalcó--; castidad, dominio de sí mismo, humildad y obediencia contra la primacía de la propia voluntad, que destruye el tejido social y la paz de las almas".

"Amor por el trabajo material y espiritual. Amistad espiritual nacida en la purificación de la propia conciencia, de la propia alma, de la propia vida", concluyó al ilustrar la esencia de la verdadera vida.

Ver texto completo

Aniversario de la caída del Muro de Berlín

En el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín Francisco destacó que fue posible gracias al esfuerzo de muchas personas, y en especial, de uno de sus predecesores.

 

FRANCISCO

"La caída sucedió de modo inesperado pero fue posible gracias al largo y duro trabajo de muchas personas que han luchado por esto, rezado y sufrido, algunos hasta sacrificando su vida. Entre estos, tuvo un papel protagonista el Papa santo Juan Pablo II”.

El Papa Francisco dijo que hay que promover una cultura del encuentro que derribe muros y construya puentes.

FRANCISCO

"Recemos para que, con la ayuda del Señor y la colaboración de todos los hombres de buena voluntad, se difunda cada vez más una cultura del encuentro capaz de derribar todos los muros que todavía dividen el mundo y que nunca más personas inocentes sean perseguidas por su credo y su religión. Donde hay un muro hay un corazón cerrado. Hacen falta puentes, no muros”.

El día coincidió también con la fiesta de la dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma. El Papa dijo que cada cristiano es parte de el "edificio de Dios” y que esto supone una responsabilidad; la de vivir con coherencia.

FRANCISCO

"Esto es un cristiano. No por lo que dice sino por lo que hace, por su modo de comportarse. Esta coherencia, que nos da la vida, es una gracia del Espíritu Santo que debemos pedir”.

Al mismo tiempo dijo que también los "elementos institucionales, las estructuras, y los organismos pastorales” deben servir para "dar testimonio de la fe” cristiana. Una fe que se demuestra con la caridad.

Fuente: Rome Reports

Benedicto XVI habló en dos discursos sobre la caída del Muro de Berlín

El entonces Papa Benedicto XVI habló sobre el Muro de Berlín en dos ocasiones, ambas en el 20 aniversario de la caída. 

En la primera citó la opinión de Juan Pablo II. Fue después de un concierto titulado "Jóvenes contra la guerra”.

Benedicto XVI
8 de octubre de 2009
"Este año conmemoramos otro significativo aniversario: veinte años de la caída delMuro de Berlín, símbolo elocuente del fin de los regímenes totalitarios del Este europeo. "La caída del Muro, -escribió Juan Pablo II-, igual que el derrumbe de los peligrosos simulacros y de la ideología opresiva, demostró que las libertades fundamentales, que dan significado a la vida humana, no pueden ser reprimidas ni sofocadas durante mucho tiempo”. 
El Papa volvió a hablar dos meses más tarde, cuando asistió junto al presidente alemán a otro concierto por los 20 años de la Caída del Muro.
Benedicto XVI
4 de diciembre de 2009
"Esa frontera de muerte durante muchos años dividió nuestra patria y separó a la fuerza a hombres, familias, vecinos y amigos. Entonces, muchos vieron en lo que ocurrió el 9 de noviembre de 1989 el inicio inesperado de la libertad, tras una larga y dolorosa noche de violencia y opresión, por un sistema totalitario que, a fin de cuentas, conducía al nihilismo, a un vaciado de las almas. En la dictadura comunista no había ninguna acción considerada mala por sí misma o siempre inmoral. Lo que servía a los objetivos del partido era bueno, por muy inhumano que fuera”. 
El Papa recordó que sin embargo algunos miraban con nostalgia los tiempos anteriores a la caída del Muro.
Benedicto XVI
4 de diciembre de 2009
"Hoy algunos se preguntan si el orden social occidental es mucho mejor y más humanitario. De hecho, la historia de la República Federal de Alemania es la prueba de que sí lo es. Porque invita a los hombres a dar la prioridad, con responsabilidad ante Dios Creador, la prioridad a la dignidad humana en cualquier legislación estatal, a respetar el matrimonio y la familia como fundamento de toda sociedad, a tener consideración y respeto por lo que es sagrado para otras personas”.
Durante ese concierto Benedicto pidió que cada persona sea un "mediador” entre Dios y los hombres, para generar un nuevo humanismo que ayude a todas las facetas de la persona. Todo lo contrario de lo que significaba el Muro.
http://www.romereports.com

La Eucaristía cambia completamente el criterio de la vida: todo es transformado por el cuerpo de Cristo

Estamos en 304 dC en Abitene, una ciudad romana de la actual Túnez, cuando 49 cristianos se sorprenden el domingo mientras celebran la Eucaristía desafiando las prohibiciones imperiales. De hecho, Diocleciano había prohibido a los cristianos, bajo pena de muerte, poseer las Escrituras, reunirse el domingo para celebrar la Eucaristía y construir lugares para sus asambleas.

Fueron arrestados y llevados a Cartago para ser interrogados por el procónsul. Muy interesante fue la respuesta que cierto emérito le dio al procónsul que le preguntó por qué habían transgredido alguna vez la estricta orden del emperador.

Él respondió:Sine dominico non possumus ": es decir, sin reunirnos el domingo para celebrar la Eucaristía no podemos vivir. Nos faltaría la fuerza para enfrentar las dificultades diarias y no sucumbir. Después de torturas atroces, estos 49 mártires de Abitene fueron asesinados confirmando, con el derrame de sangre, su fe.

La respuesta de Emérito también nos cuestiona hoy: ¿podemos vivir sin la Eucaristía? ¿Es posible enfrentar el camino de la vida sin alimentarnos con el Pan vivo que desciende del Cielo?

Hace unos días, cuando celebraba la misa, por primera vez, sí, porque se puede rezar durante años con los mismos textos litúrgicos y comprender, por gracia, solo en un instante preciso, la profundidad de ciertas palabras: la "quinta" oración eucarística ha capturado mi atención, mi mente y mi espíritu.

"Mira, Santo Padre, esta ofrenda: es Cristo quien se entrega con su cuerpo y su sangre, y con su sacrificio nos abre el camino hacia ti". 

Cristo Eucaristía, con su sacrificio, abre el camino a los bautizados hacia el Padre. Sin la Eucaristía, es decir, sin Su sacrificio, sin que Cristo se ofrezca por nosotros, se impediría el camino de regreso a la casa del Padre.

 

 

Sin "domingo" no podemos caminar ni vivir

La existencia humana es una peregrinación a la Jerusalén del Cielo donde la Trinidad nos espera. Y todos sabemos y experimentamos que es un viaje lleno de desafíos diarios. No se escatiman esfuerzos y, a menudo, sentimos la desproporción entre el camino por delante y nuestras fuerzas miserables. Familia, trabajo, educación infantil, relaciones emocionales y el bien común: ¿qué necesitamos realmente para estar frente a todo y no sucumbir? En primer lugar, todo debe ser aceptado a partir de las posibilidades de Dios y no de las nuestras.

En otras palabras, necesitamos enfrentar todos los desafíos de la vida (pero también las alegrías de la vida), ya no comenzando desde nosotros mismos y desde nuestras posibilidades miserables, sino desde el amor de Dios hacia nosotros, totalmente manifestado en Cristo Jesús .

La Eucaristía cambia completamente la medida de la vida de nosotros al amor de Dios por nosotros. Cuando era novato, leí un pequeño folleto de meditaciones espirituales donde se sugería recitar las palabras de San Pablo cada vez que uno recibía la Comunión: "¡Ya no soy yo quien vive sino que Cristo vive en mí!" ( Carta a los Gálatas) 2, 20). La Eucaristía nos hace vivir la misma vida que Cristo y nos hace Iglesia. Realmente se convierte en alimento que transforma nuestra vida y la hace capaz de seguir cualquier camino, incluso el más inaccesible.

La peregrinación en general y eso en Tierra Santa en particular es una metáfora de la vida, del viaje de la vida. En una peregrinación diaria, se celebra la Santa Misa y uno puede acercarse a la Comunión en los diversos lugares sagrados.

El Papa Francisco no deja de poner la Eucaristía en el centro de la vida cristiana: "Es muy importante comunicarse; es muy importante ir a misa y recibir la comunión, porque es recibir el cuerpo de Cristo, recibir a este Cristo que nos transforma desde adentro y recibir a este Cristo vivo que nos prepara para el cielo ". Y nuevamente: "Este pan de vida, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos es dado gratuitamente en la mesa de la Eucaristía. Es lo que nos alimenta y nos apaga espiritualmente hoy y por la eternidad. Cada vez que participamos en la Santa Misa, en cierto sentido, anticipamos el cielo en la tierra ".

La peregrinación a Tierra Santa se convierte así en una oportunidad privilegiada para experimentar que sin el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo no podemos vivir, sin que no podamos ir al cielo, de hecho, sin que no podamos experimentar el cielo ya aquí en la tierra.

fra Francesco Ielpo (* Comisionado de Tierra Santa del norte de Italia)

TerraSanta

¿Por qué la Virgen de la Almudena es la patrona de Madrid?

El 9 de noviembre se celebra en la localidad de Madrid la festividad de la Virgen de La Almudena. Por este motivo, explicamos la historia de la patrona y cómo llegó a ser figura titular del pueblo.

 

El origen de la imagen de la Virgen, que con el tiempo se había de llamar Santa María la Real de la Almudena llega, según la tradición, hasta la generación apostólica; y con ella la devoción que siempre ha tenido entre los madrileños. En la pequeña villa que luego habría de ser capital de España, se veneró desde siempre como Patrona una imagen de la Madre de Dios denominada “Santa María de la Vega” o de “La Concepción Admirable”.

Cuenta la tradición que a comienzos del siglo VIII, ante la inminencia de la invasión sarracena ocurrida entre los años 711 a 714, los cristianos de la villa para evitar la profanación de la imagen, escondieron a la Señora en un cubo de la muralla; en 1083-1085 siendo Pontífice Gregorio VII, al conquistar Magerit el rey Alfonso VI, convocó una procesión encabezada por él mismo, y al llegar junto al cubo de la muralla cercano a la Almudayna unas piedras se derrumbaron y en el hueco estaba la imagen de la Virgen con los dos cirios encendidos.

Era el 9 de noviembre del año 1085. Según esta tradición el Rey Alfonso VI hasta la localización de imagen habría mandado pintar en el muro de la Iglesia de la Villa una imagen. Esa imagen sería la conocida hoy en día de “la Virgen de la Flor de lis”. Cuenta esta leyenda que los rasgos estaban inspirados en su esposa Doña Constanza y que sostiene una imagen de flor de lis en su mano puesto que Doña Constanza era francesa.

Esta imagen es una pintura mural probablemente de fines del siglo XII o principios del siglo XIII y muestra a la Virgen con el Niño y con una flor de Lis en la mano. Bajo sus pies una Cruz roja similar a la de la Orden de Calatrava. Seguramente tras la consagración del templo (ya que había sido mezquita) se pintó una imagen de la Virgen con el lirio (probablemente símbolo de pureza de María) muy utilizado como ornamento decorativo por los visigodos y más tarde por los mozárabes.

En 1638 se arrancó el bloque de yeso de 10 cm. de espesor sobre el que está pintada la imagen y se trasladó a otro lugar de la iglesia. En 1868, cuando se derribó la iglesia de Santa Maria, pasó a la del Santísimo Sacramento y desde allí definitivamente a la Cripta donde hoy se venera. La Virgen de la Flor de Lis es actualmente Patrona de los jardineros.

 

La imagen

La talla actual de la Virgen de la Almudena es de madera de pino dorada y policromada, y sostiene al Niño en sus brazos y data seguramente de fines del siglo XV o principios del XVI, fue realizada por un escultor relacionado con el maestro Diego Copín de Toledo o por el mismo tal y como afirmaron José Manuel Azcárate y  Francisco Portela; sustituyó a la anterior que aparece citada en algunas crónicas y  cuya imagen es probablemente la que aparece pintada en el arcón de San Isidro que se encuentra en la Capilla de la Catedral dedicada a San Isidro, y que podría haber sustituido a una primitiva que se habría quemado en tiempos de Enrique IV (1425-1474).

Esta  imagen de Santa Maria la Real de la Almudena, estuvo vestida desde 1626. Durante este tiempo recibió gran cantidad de vestidos y mantos, regalo de distintas Reinas de España, que se conservan en el Museo Catedral; pero el 18 de junio de 1890, por disposición del entonces Obispo de Madrid Don Ciriaco Sancha, la Virgen salió en la Procesión del Corpus desposeída de sus vestiduras de tela.

La imagen actual de la Virgen de la Almudena fue coronada solemnemente el 10 de noviembre de 1948 y declarada patrona de la diócesis de Madrid por el papa Pablo VI el 1 de julio de 1977.

Otras imágenes

Hay otras representaciones de la Almudena, copias más modernas y casi idénticas a la anterior.  La primera se encuentra en la cripta; en el museo catedral existe otra imagen, vestida con un traje de tisú blanco, bordado en oro, que nos la muestra tal y como la veneraban los madrileños de los siglos XVII, XVIII y XIX. Así mismo se han realizado otras copias: la que se encuentra en el muro de la cuesta de la Vega recordando su aparición en la muralla, o la que se utiliza para posesionar o presidir los actos diocesanos en el exterior del templo.

 

National Geographic ha realizado un documental sobre los túneles subterráneos que crearon los templarios en la ciudad de Acre y que durante siglos se mantuvieron ocultos hasta que fueron descubiertos por casualidad en 1994.

Producido por el arqueólogo Albert Lin se ve cómo se utilizaban estos túneles durante el Reino de Jerusalén y cómo están ahora siete siglos después de su hallazgo.

Este túnel fue construido por los caballeros templarios cuando la ciudad estaba bajo el dominio del Reino de Jerusalén, y servía como pasadizo estratégico para conectar el Palacio del Temple con el puerto. Después de la caída de Acre a manos de los mamelucos en el siglo XIII, el Túnel de los Templarios quedó perdido y olvidado. Fue solamente en 1994 cuando el túnel fue redescubierto debajo de su casa por una mujer que tenía un problema con las tuberías de su casa.

Lo que muestra la tecnología

En el documental, para la exploración del sitio el equipo utilizó la tecnología ‘LiDAR’ que usa láseres y detectores de alta tecnología para escanear profundamente en el suelo sin causar ningún daño.

Gracias a esta tecnología, no sólo se han podido visualizar mejor los túneles sino que también se ha descubierto una casa de guardia escondida debajo de la ciudad moderna. Por medio de imágenes generadas por ordenador y modelos 3D se pudo reconstruir una enorme ciudadela costera que habría sido usada por la orden templaria para esconder suministros y armamentos.

De igual manera mostró cómo la ciudadela habría actuado como primer punto de entrada para cualquier enemigo que intentara apresurarse a la ciudad.   La torre del tesoro se encuentra enterrada bajo terreno rocoso y por el momento no está claro si existirá algún intento de excavarla en el futuro.

La caída de Acre

En abril del 1291 Acre fue sitiada por los mamelucos de Egipto, y la ciudad cayó en manos de los musulmanes aproximadamente un mes más tarde. El sultán mameluco, Al-Ashraf Khalil, ordenó que las murallas, fortalezas y otros edificios de la ciudad fueran arrasados hasta los cimientos para que nunca pudieran volver a ser utilizados por los cristianos. Acre perdió su estatus como importante ciudad portuaria y permaneció olvidada hasta finales del siglo XVIII.

San Severo, obispo de Barcelona

En torno al año 300

conforme a la tradición, y mártir durante la persecución de Diocleciano, apenas existe ninguna noticia segura. El eminente publicista Lorenzo Riber afirma que "no hay modo de determinar la fecha de su gobierno en aquella diócesis". Más aún: algunos historiadores han llegado a dudar de la misma existencia del Santo.

En realidad, no poseemos documentos convincentes ni sobre su vida y su gobierno de la diócesis de Barcelona ni sobre su martirio. Las actas que de éste se conservan pertenecen a un período muy posterior, seguramente el siglo VI, en que tantas leyendas se consignaron en este género de literatura.
Indicaremos, pues, brevemente lo que nos transmite la tradición como más verosímil, a lo que añadiremos los hechos fundamentales que contienen estas actas posteriores.

Según se refiere, Severo nació en Barcelona de familia distinguida y recibió una esmerada educación, como a su rango correspondía. En el himno de su oficio se expresa claramente su condición de ciudadano de Barcelona. La tradición no nos comunica datos especiales sobre su vida anterior a su episcopado; pero da por supuesto que recibió una educación cristiana y que se dedicó al estado eclesiástico. En cambio, claramente consigna la noticia de que fue elevado al obispado de Barcelona, donde se distinguió por su celo por las almas, que Dios le había confiado.

Así, pues, Severo sería obispo de Barcelona en torno al año 300. La Iglesia de España había llegado, ya entonces, a un estado de relativa prosperidad, como lo demostró el concilio de Elvira, celebrado entre los años 300 y 305, al que asistieron representantes de toda la Península, y el gran número de mártires que en todas las regiones de España hubo durante la persecución de Diocleciano de 303 a 305. Particularmente la región Tarraconense, a la que pertenecía Barcelona, había dado ya muestras del arraigo del cristianismo en la persecución de Valeriano del año 256 con sus célebres mártires, el obispo San Fructuoso de Tarragona y sus dos diáconos Eulogio y Augurio. Así, pues. podemos fácilmente imaginarnos la nutrida y fervorosa cristiandad de Barcelona, y particularmente a su digno obispo Severo, que trataba de prepararla para las luchas que se avecinaban.

De hecho, aunque desde hacía largo tiempo disfrutaban los cristianos de relativa paz, que tanto les había servido para su reorganización y crecimiento, y el mismo Diocieciano (284-305) durante los doce primeros años de su gobierno usó con ellos una amplia tolerancia, ya a fines del siglo III, hacia el año 297, el césar Galerio había inducido al emperador a realizar una especie de depuración del ejército, por lo cual hubo por este tiempo algunos martirios. En España precisamente se inició con particular virulencia esta persecución, de la que fueron víctimas San Emeterio y Celedonio en Calahorra, San Marcelo en León, las Santas Justa y Rufina en Sevilla, y otros semejantes. Así, pues, ante el peligro que se cernía sobre los cristianos y que bien pronto estallaría en la más sangrienta de las persecuciones, el obispo Severo desarrollaría una intensa actividad apostólica, preparando a los fieles para los más difíciles combates por la fe e incluso para derramar la sangre por Cristo, si era necesario.

 

Bien pronto llegó la ocasión para muchos de probar con las obras lo que tal vez en su interior habían deseado y ofrecido a Dios. En efecto, la persecución de Diocleciano, debida en gran parte a la malevolencia de Galerio, del filósofo Hierocles y algunos cortesanos, estalló durante el invierno del año 202 al 203, y, en una serie de cinco edictos, fue agravando hasta lo sumo la situación de los cristianos. Por lo que a España se refiere, la tradición presenta al presidente Daciano, sobre el cual recientemente se han planteado diversos problemas, como enviado especial del emperador, que con inusitada crueldad aplicó en las diversas regiones de la Península las disposiciones imperiales, dando ocasión al heroísmo de insignes mártires.
Las actas posteriores, mezclando, como es costumbre de este género de literatura, los datos históricos con multitud de adiciones inciertas y legendarias, nos presenta a Daciano entrando en la provincia romana de Hispania por Gerona y Barcelona. Efectivamente, ya en su primer choque con la población cristiana, ocasionó los ilustres martirios de San Félix, en Gerona, y San Cucufate, en el Castro Octaviano.

"Es la primera vez en mi vida que entro en una catacumba. Es una sorpresa"

En una misa de difuntos enriquecida por la presencia espiritual de los primeros mártires de Roma, el Papa Francisco ha recordado el sábado en las Catacumbas de Priscila que «hoy hay más cristianos perseguidos que en los primeros siglos; algunos tienen que aparentar una fiesta para celebrar la eucaristía».

 

 

Al comienzo de su breve homilía sin texto previo escrito, el Santo Padre ha comentado que «es la primera vez en mi vida que entro en una catacumba. Es una sorpresa. Podemos pensar en la vida de esas personas que tenían que esconderse, enterrar a los muertos y celebrar la eucaristía aquí dentro, en un momento feo de la historia».

Bajo la sobria capilla, decorada con algunas lápidas de tumbas paleocristianas, se extienden 13 kilómetros de galerías subterráneas de uno de los primeros cementerios cristianos, conocido a partir del siglo segundo como «el de los mártires» o «el de los obispos» -por los primeros papas-, pero también como «el de Priscila» por la noble romana propietaria de los terrenos.

 

+ info: Catacumbas Santa Priscila

 

Fuente: ABC

Una cuestión que no trata de poder sino de servicio

Respuestas en la Biblia y en la tradición católica

Antes de entrar en materia, debo hacer una advertencia sobre este artículo. Necesariamente ha de ser provisional. En 2016 se creó una Comisión pontificia, presidida por el cardenal Ladaria, para estudiar este tema. A la espera de sus conclusiones, se aportan aquí algunas consideraciones que puedan ser útiles.

En el Nuevo Testamento

En los Hechos de los Apóstoles se narra lo que se considera como el inicio del diaconado. Citamos aquí el texto completo:

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, se levantó una queja de los helenistas (judíos procedentes de la diáspora) contra los hebreos, porque sus viudas estaban desatendidas en la asistencia diaria. Los doce convocaron a la multitud de los discípulos y les dijeron:

– No es conveniente que nosotros abandonemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Escoged, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, a los que designamos para esta tarea. Mientras, nosotros nos dedicaremos asiduamente a la oración y al ministerio de la palabra.

La propuesta agradó a toda la asamblea y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron ante los Apóstoles y orando les impusieron las manos (Hech 6, 1-6).

Lo más importante de todo este texto es la última frase. La imposición de manos solía significar la vía de transmisión de una gracia: al ser un signo sensible que comunica una gracia, tiene una propiedad sacramental.En el Nuevo Testamento se utilizaba para lo que hoy conocemos como sacramentos de la Confirmación y el Orden.

Es por lo demás la única ocasión en que menciona la imposición de manos como vinculada al diaconado, y conviene notar que todos los que la recibieron eran varones.

Los Hechos no utilizan la palabra “diácono” ni una sola vez. No es algo decisivo, aunque ayuda a comprender que el término en la época no tenía ninguna connotación relativa al culto o al sacerdocio.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua ofrece su etimología: “del griego διάχονος, diákonos; propiamente, `servidor, sirviente´”.

Eso no significa que los primeros cristianos no le dieran esa connotación. En el deseo de distinguir el sacerdocio cristiano del judío y de los paganos, utilizaron terminología propia, y así, por ejemplo, designaron a los sacerdotes como “ancianos”, o sea, “presbíteros”.

Pero esto también quiere decir que el significado concreto de la palabra “diácono” dependerá bastante del contexto en que se utilice.

Años más tarde, san Pablo sí empleará el término “diácono” con el significado de un estamento eclesial, al escribir a Timoteo, a cargo de la Iglesia de Éfeso. Después de señalar las condiciones que debe tener un obispo, pasa a los diáconos:

También los diáconos deben ser dignos, sin doblez en el hablar, no aficionados al mucho vino, ni a buscar ganancias turbias, que guarden el misterio de la fe con una conciencia pura. A éstos primero se les debe someter a prueba, y después podrán ejercer el diaconado si son irreprochables. Las mujeres también deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo. Que los diáconos estén casados una sola vez, y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. Porque quienes ejercen bien el diaconado consiguen un puesto de honor y una gran confianza en lo que atañe a la fe, en Cristo Jesús (I Tim 3, 8-13).

Aquí está claro que el diaconado es un ministerio establecido en la Iglesia. Sin embargo, hay un punto oscuro: ¿las mujeres a las que se refiere forman parte de ese ministerio establecido, o forman un grupo aparte?

O, dicho de otra manera, ¿se refiere a un grupo de mujeres que colaboraban estrechamente en las labores asistenciales pero sin la consideración eclesiástica de diácono, o se trata de verdaderas diaconisas en el sentido que hoy damos a esa palabra?

¿Están en esto equiparadas a los varones, o se está refiriendo a las viudas “aceptadas” de las que habla un poco más adelante (I Tim 5, 9 y ss)?  No ayuda a aclarar la cuestión el que no hable para nada de imposición de manos (lo hace después, pero referido a los presbíteros: I Tim 5 17 y ss).

Vayamos ahora al tercer y último texto de interés en este tema que encontramos en el Nuevo Testamento. El capítulo 16 de la Epístola a los Romanos trata de recomendaciones y saludos, y empieza así:

Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, diaconisa de la iglesia de Céncreas, para que la recibáis en el Señor de manera digna de los santos, y la ayudéis en lo que pueda necesitar de vosotros: porque también ella asistió a muchos y, en particular, a mí (Rom 16, 1-2).

La pregunta aquí, claro está es: ¿en qué sentido se utiliza la palabra “diaconisa”? Lo cierto es que no se puede responder con suficiente certeza.

En resumen, podemos decir que hay referencias a mujeres ejerciendo una “diaconía”, e incluso una es llamada “diaconisa”, pero el significado del término se presta a una variedad de significados, mientras que la única vez en que se imponen las manos a diáconos, éstos son todos varones.

La consecuencia que se extrae es que, de por sí, los textos de la Escritura no son muy concluyentes, y se hace necesario, por tanto, acudir a la tradición eclesial para resolver la cuestión.

 

Diaconado y sacerdocio

Desde otro punto de vista, puede parecer que la cuestión está zanjada con la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis de Juan Pablo II. Es breve; remite los razonamientos a una Declaración anterior, firmada por Pablo VI. Lo que importa es la declaración final:

“Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cfr. Luc 22, 32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

En 2018, el Cardenal Ladaria clarificó el alcance de esta declaración, ante alguna voz que sostenía que los actos del Magisterio ordinario, al no ser infalibles, dejaban la cuestión abierta.

L’Osservatore Romano escribió que “Juan Pablo II en Ordinatio sacerdotalis se refirió a esta infalibilidad. Así, no declaró un nuevo dogma, sino que con la autoridad a él conferida como sucesor de Pedro, confirmó formalmente e hizo explícito, para disipar cualquier duda, cuál es el magisterio ordinario y universal considerado a lo largo de la historia de la Iglesia como perteneciente al depósito de la fe”.  Dicho de otra manera, se trata de una certificación de lo que siempre se ha creído, y esto sí que es infalible.

¿Queda con esto zanjada la cuestión de las diaconisas?Pues la verdad es que no. Y la razón es que un diácono no es propiamente sacerdote.Mucha gente piensa otra cosa, y se alega que pueden celebrar sacramentos como el Bautismo y el Matrimonio, y ser ministros de la distribución de la Eucaristía.

Pero si se examina detenidamente esta afirmación se ve que el diaconado no confiere facultades sacerdotales específicas. Lo que puede hacer un diácono lo podría hacer un laico.

En el caso del Bautismo, leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica que, siendo el diácono –junto con el sacerdote- ministro ordinario, “en caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar” (n. 1256).  En el caso de la Eucaristía sucede lo mismo: es considerado ministro ordinario, pero está a la vista de cualquiera que hay laicos que son ministros extraordinarios de su distribución.

Sobre el Matrimonio, el mismo Catecismo señala que, en la tradición latina, “los esposos (…) se confieren mutuamente el sacramento del matrimonio” (n. 1623); o sea, son ellos mismos los ministros, y el sacerdote o diácono dirigen la ceremonia y ejercen el papel de testigos –eso sí, necesarios- cualificados de ese otorgamiento.

Llegados a este punto, uno se podría preguntar: ¿entonces, por qué se ordenan? El Catecismo contesta con una cita del Concilio Vaticano II: se les imponen las manos para realizar un servicio y no para ejercer el sacerdocio” (n. 1569).  Su ordenación los configura como unos servidores muy cualificados, y de ahí que realicen de modo ordinario funciones de culto que solo de modo extraordinario pueden ejercer los laicos.

Situación actual

En los años 90, la Comisión Teológica Internacional asumió el estudio de este tema. Tardó bastante en pronunciarse, y lo hizo de una manera cautelosa en 2002.

“Las diaconisas mencionadas en la tradición de la Iglesia antigua –afirmaba-, a la vista del rito de institución y las funciones que ejercían, no eran pura y simplemente equivalentes a los diáconos”.

Con todo, no quiso dar ninguna conclusión como definitiva, y así añadía que “corresponde al ministerio de discernimiento que el Señor estableció en su Iglesia pronunciarse con autoridad en esta cuestión”. Que es precisamente lo que intenta hacer la Comisión creada a tal efecto por Francisco.

También parece que la Comisión está tardando en presentar sus conclusiones. No suele haber noticias hasta que esto sucede, pero en este caso hay unas palabras del Papa que son un indicio al respecto.

Vino a decir que la discusión está un tanto atascada. Pero añadió algo más que puede resultar clave:

“Sobre el diaconado femenino, hay un modo de concebirlo no con la misma visión del diaconado masculino. Por ejemplo, las fórmulas de ordenación diaconal encontradas hasta ahora por la comisión no son las mismas para la ordenación del diácono masculino y se parecen más a lo que hoy sería la bendición abacial de una abadesa”.

¿Por qué son clave? Porque el núcleo de la cuestión no está en la terminología, ni por tanto en que se mencionen diaconisas en tiempos pretéritos, sino sihabían recibido o no el sacramento del Orden con la imposición de manos a tal efecto.

Si resulta que no, entonces el testimonio histórico –tantas veces citado a favor del diaconado femenino- revela que el sacramento del Orden, en sus tres grados, siempre ha estado reservado a los varones.  A lo que parece, se ha buscado y rebuscado en todas las fuentes históricas disponibles en busca de ese documento que acredite de alguna manera esa ordenación, y no se ha encontrado.

El Papa ha hecho algunas aclaraciones importantes sobre el tema. La primera es que esta cuestión no es, ni debe ser tomada, como un primer paso hacia el sacerdocio femenino. Eso está ya definitivamente zanjado.  La segunda es que no estamos ante un asunto del avance de la igualdad de la mujer, que habría estado relegada en la antigüedad a un puro papel doméstico.

“El sacerdocio femenino –decía- en el culto pagano estaba a la orden del día. Entonces, ¿cómo se entiende que existiendo este sacerdocio femenino pagano con las mujeres no se diese en el cristianismo?”.

No es esa por tanto la perspectiva con que se debe afrontar la cuestión. Se trata más bien de la voluntad fundadora de Cristo sobre la Iglesia, que muestra la tradición cristiana a lo largo de su historia.  No corresponde aquí estudiar las razones de esa voluntad fundacional, sino solo constatar que bajo este prisma se debe estudiar –y se está estudiando- la cuestión aquí abordada.

Puede ser oportuna una última consideración. Cuando uno ve la labor de los diáconos permanentes, se da cuenta enseguida de que allí no hay carrera eclesiástica posible. Lo que hay es un servicio abnegado a los fieles sin otra satisfacción que su provecho espiritual.

No se trata por tanto de una cuestión de poder dentro de la Iglesia. Se trata de servicio; o sea, de diaconía.

Julio de la Vega-Hazas

 

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