han sugerido que la colina de Kiriath Yearim y la ciudad adyacente de Abu Ghos deben identificarse como Emaús

 

Un grupo de arqueólogos israelíes y franceses han hallado los restos de Emaús, un lugar de gran trascendencia en el Nuevo Testamento, y lugar en el cual se apareció Cristo Resucitado por primera vez a sus discípulos.

Este hallazgo, según cuenta el diario Haaretz, se ha producido mientras identificaban una fortificación helenística de de 2.200 años de antigüedad y que podría haber sido construida por un general seléucida que derrotó a Judas Macabeo.

 

En la colina de Kiryat Yearim

Esta excavación en la que podría localizarse Emaús está situada en la colina de Kiryat Yearim, muy cerca de Jerusalén. Este lugar habría albergado durante 20 años el Arca de la Alianza antes de que el Rey David la transportase a Jerusalén, afirman los investigadores al diario israelí.

Por su parte, el arqueólogo de la Universidad de Telaviv, Israel Finkelstein, y Thomas Römer, profesor del Colegio de Francia, han sugerido que la colina de Kiriath Yearim y la ciudad adyacente de Abu Ghos deben identificarse como Emaús.

Ambos explicaron que este lugar jugó un papel importante en la historia de la lucha judía contra el imperio seléucida y que aparece en el Libro de los Macabeos, muriendo Judas Macabeo en la batalla de Elasa a manos del ejército comandado por Bacchides, que a su vez acabaría fortificando varias ciudades, entre ellas Emaús.

Pero para los cristianos Emaús tiene un significado aún más importante, pues según el relato evangélico una vez resucitado fue en el camino a Emaús en el que Jesús se apareció por primera vez a dos de sus discípulos. Al principio no le reconocieron pero cuando llegaron a este pueblo y Cristo partió el pan “se les abrieron los ojos”.

 

Otras dos hipótesis sobre su localización

Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo en que Emáus esté situado en esta fortificación sino que hay al menos otras dos hipótesis sobre la localización de esta localidad. “Tradicionalmente, la mayoría de los estudiosos han identificado el tiempo de Emaús de Jesús con lo que más tarde se convirtió en la ciudad bizantina llamada Emaús Nicopolis, ubicada en el Valle de Ayalon, cerca del cruce moderno de Latrun”, explica Benjamin Isaac, profesor emérito de historia antigua de la Universidad de Tel Aviv a Haaretz.

Según el Evangelio de San Lucas, Emaús estaba a 60 estadios de Jerusalén, casi unos 12 de kilómetros, mientras que Emaús Nicopolis está situada a 25 kilómetros. Por ello, Thomas Römer señala que existen tradiciones antiguas que vinculan a Kiriath Yearim y Abu Ghosh con Emaús. “Al menos algunos cristianos en los pasados siglos ​​no estaban de acuerdo con Eusebio y creían que la aparición de Jesús ocurrió allí en lugar de en Emaús Nicopolis. Es por eso que los cruzados, en el siglo XII, construyeron la Iglesia de la Resurrección magníficamente pintada al fresco en Abu Ghosh”.

Fundación Tierra Santa

Convertirse, pagar o morir

Hace cinco años, esas eran las opciones que el Estado Islámico (ISIS) daba a los cristianos de Mosul, entonces la tercera ciudad de Irak: abrazar el islam, abonar un impuesto religioso o enfrentarse a la espada. El ISIS marcaba las casas cristianas con la letra arábiga ن (N), inicial de la palabra nasrani ("nazareno" o "cristiano"). A menudo los cristianos no podían sino echarse la ropa a la espalda y huir de una ciudad que había sido su hogar durante 1700 años.

Hace dos años se derrotó al ISIS en Mosul y se echó abajo su califato. Los extremistas, sin embargo, habían logrado limpiarla de cristianos. Antes del ascenso del ISIS había más de 15.000 cristianos allí. El mes pasado, la organización benéfica católica Ayuda a la Iglesia Necesitada reveló que sólo habían regresado 40. No hace mucho, en Mosul se hacían "celebraciones de Navidad sin cristianos".

Gracias a la indiferencia de los europeos y de numerosos cristianos occidentales, más preocupados por no parecer islamófobos que por defender a sus propios hermanos, ese genocidio cultural tuvo éxito, desgraciadamente. Pensemos por ejemplo en lo que le ocurrió al padre Raguid Gani, sacerdote católico de Mosul: acababa de oficiar misa en su iglesia cuando los islamistas lo asesinaron. En una de sus últimas cartas, Gani escribió: "Estamos al borde del colapso". Eso fue en 2007: casi diez años antes de que el ISIS erradicara a los cristianos de Mosul. "¿Está mirando el mundo 'hacia otro lado' mientras se mata a los cristianos?", preguntó en 2015 el Washington Post. Desde luego.

Las huellas del pasado judío perdido también han salido a la superficie en Mosul, donde hubo una comunidad judía durante miles de años. Dos mil años después, tanto el judaísmo como el cristianismo han sido aniquilados. Esa vida se ha terminado. El periódico La Vie recogió el testimonio de un cristiano, Yusef (se le cambió el nombre), que huyó la noche del 6 de agosto de 2014, justo antes de que llegara el ISIS. "Fue un verdadero éxodo", afirmó: "La carretera estaba abarrotada de gente, yo no veía ni el comienzo ni el fin de esa procesión. Había niños llorando, y familias que arrastraban pequeñas maletas. Los ancianos iban a hombros de sus hijos. La gente tenía sed, hacía mucho calor. Perdimos todo lo que habíamos construido para vivir y nadie luchó por nosotros".

"Sin duda, algunas comunidades, como los pequeños núcleos cristianos de Mosul, se han perdido para siempre", escribieron en 2017 dos académicos estadounidenses en Foreign Policy: "Estamos al borde de la catástrofe y, salvo que actuemos pronto, en cuestión de semanas la mayoría de las pequeñas comunidades cristianas que quedan en Irak serán erradicadas en el genocidio que se está perpetrando contra los cristianos del propio Irak y de Siria".

Sólo en Mosul se vandalizaron o destruyeron 45 iglesias. No se libró ni una. Sólo queda una abierta en toda la ciudad. Por lo visto, el ISIS también quiso destruir la historia cristiana del lugar. Atacaron el monasterio de los santos Behnam y Sarah, fundado en el siglo IV. El cenobio sobrevivió a la conquista islámica del siglo VII y a las posteriores invasiones, pero en 2017 se destruyeron sus crucifijos, se saquearon sus celdas y se decapitaron las estatuas de la Virgen. En enero, Nayib Mijaíl, que salvó 850 manuscritos del Estado Islámico, fue ordenado arzobispo católico caldeo de Mosul.

El ISIS, junto con el Frente Al Nusra, rama de Al Qaeda en Siria, siguió el mismo patrón cuando sus combatientes atacaron el pueblo cristiano de Malula. "Marcaron las imágenes de los santos, de Cristo, destrozaron las estatuas", declaró el padre Tufic Eid a la agencia del Vaticano, SIR: "Hicieron añicos los altares, los iconostasios y la pila bautismal. Pero lo que más me llamó la atención fue la quema del registro de los bautizos. Es como si hubiesen querido borrar nuestra fe".

En el cementerio de la iglesia de San Jorge, en Karamlesh, al este de Mosul, el ISIS desenterró un cuerpo y lo decapitó; al parecer, sólo porque era de un cristiano.

La suerte que corren los cristianos de Mosul es similar a la de los demás cristianos de Irak. "La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza tiene varias categorías para definir el peligro de extinción al que se enfrentan varias especies", escribe Benedict Kiely, fundador de Nasarean.org, que ayuda a los cristianos perseguidos de Oriente Medio; y añade: "Sobre la base del porcentaje de descenso de la población, las categorías van desde la de 'especies vulnerables' (un descenso de entre el 30 y el 50%) y la de 'en grave peligro' (80-90%) hasta, por último, la de extinción. La población cristiana de Irak se ha reducido un 83%, lo que la sitúa en la categoría de 'en grave peligro'".

Ominosamente, Occidente ha sido y aún parece completamente indiferente al destino de los cristianos de Oriente Medio. El metropolitano Nicodemo, arzobispo siríaco ortodoxo de Mosul, ha llegado a decir: "No creo en esas dos palabras [derechos humanos], no hay derechos humanos. Pero en los países occidentales existen los derechos de los animales. En Australia cuidan a las ranas (...) Considérennos ranas, lo aceptamos: pero protéjannos, para que podamos quedarnos en nuestra tierra. Esas personas son las mismas que vinieron aquí hace muchos años. Y las aceptamos. Nosotros somos el pueblo original de esta tierra. Los aceptamos, les abrimos las puertas; nos empujan a ser una minoría y después refugiados en nuestra tierra. Esto es lo que os pasará si no abrís los ojos".

"La cristiana de Irak, una de las Iglesias más antiguas, si no la más antigua del mundo, se acerca peligrosamente a la extinción", dijo en Londres el pasado mayo Bashar Warda, arzobispo de Irbil, capital del Kurdistán iraquí. "Los que nos quedemos, debemos estar preparados para afrontar el martirio". Acto seguido, Warda acusó a los líderes británicos de incurrir en "corrección política" en este asunto por temor a ser acusados de "islamofobia". "¿Seguirán condonando esta persecución interminable, organizada, contra nosotros?", preguntó. "Cuando la próxima oleada de violencia empiece a alcanzarnos, ¿organizará alguien manifestaciones en sus campus con pancartas que digan 'Todos somos cristianos'?".

Estos cristianos se han ganado un espacio en nuestras pantallas de televisión y nuestros periódicos; espacio que han pagado con su sangre y su sufrimiento. Su tragedia arroja luz sobre nuestro suicidio moral. Como observó el escritor franco-libanés Amín Maalouf: "Esta es la gran paradoja: uno acusa a Occidente de querer imponer sus valores, pero la verdadera tragedia es su incapacidad para transmitirlos (...) A veces tenemos la impresión de que los occidentales se han apropiado definitivamente del cristianismo (...) y que se dicen a sí mismos: nosotros somos los cristianos, y el resto es solo un vestigio arqueológico destinado a desaparecer. Las amenazas a los pandas causan más emoción" que las amenazas de extinción que se ciernen sobre los cristianos en Oriente Medio.

Publicado en El Medio.

Newman será canonizado el 13 de octubre

Junto con otras 4 beatas

 El Papa Francisco decretó, el 1 de julio de 2019 que, el beato John Henry Newman, junto a otras 4 beatas, sean inscritos en el Libro de los Santos el domingo 13 de octubre de 2019, en el marco del Sínodo de la Amazonía.

El Santo Padre presidió  el consistorio público ordinario para la canonización de los 5 beatos en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, durante la celebración de la Hora Tercia.

Además del cardenal Newman, serán elevadas a los altares Giuseppina Vannini (nacida: Giuditta Adelaide Agata), fundadora de las Hijas de San Camilo; Mariam Thresia Chiramel Mankidiyan, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia; Dulce Lopes Pontes (nacida: Maria Rita), de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios; y Marguerite Bays, Virgen, de la Tercera Orden de San Francisco de Asís.

Cardenal John Henry Newman

El cardenal Newman nació en Londres (Inglaterra) el 21 de febrero de 1801 y murió en Edgbaston (Inglaterra) el 11 de agosto de 1890. Fundó el Oratorio de San Felipe Neri en la ciudad inglesa de Birmingham, en 1848 y fue rector de la Universidad Católica de Dublín (1851-1858). Algunos lo consideran un “padre de la Iglesia” para el próximo siglo.

Newman fue beatificado en el Reino Unido por Benedicto XVI el 19 de septiembre de 2010, fijando su festividad para el 9 de octubre, fecha de su conversión.

El segundo milagro que ha permitido la canonización de este cardenal inglés ha sido la curación de Melissa Villalobos, una estadounidense madre de 5 hijos que sufría una grave hemorragia en su quinto embarazo. Dicho milagro fue aprobado por el Papa Francisco el 13 de febrero de 2019.

 

(ZENIT – 1 julio 2019).-

 

Un recuerdo de la Ascesión

Unos metros más al norte, en el lugar donde se conserva el recuerdo de la Ascensión de Jesús, la rica y piadosa matrona romana, Pomenia, levantó un edificio octagonal, denominado Imbomon (en la colina), que fue destruido por los persas y reconstruido por los cruzados con el nombre de Iglesia de la Ascensión.

Dentro del edículo estaba la piedra sobre la cual, según la tradición, se posaron los pies de Jesucristo. Con Saladino, en 1187, la iglesia fue transformada en mezquita, y hoy no quedan del antiguo edificio más que el edículo y algunos restos. En un lugar muy cercano, a unos 100 metros, sobre las ruinas de la basílica de la Eleona los cruzados erigieron la Iglesia del Pater Noster. En el claustro del actual convento carmelita, construido sobre las ruinas de la iglesia del s. IV, está escrito el Padrenuestro en muchas lenguas.

 

 

En la parte alta del Monte de los Olivos tuvo lugar la Ascensión del Señor y allí se encuentra la gruta y Basílica donde según la tradición Jesús enseñó a rezar el Padre Nuestro. La gruta está protegida a la sombra de un monasterio de Carmelitas de clausura, fundado en 1868 por la princesa de la Tour d'Auvergne, llamado Pater Noster. Según una tradición muy antigua, Jesús y sus apóstoles estuvieron repetidas veces en este lugar. La gruta está junto al camino que desde antiguo unía a Betania y Betfagé con Jerusalén.

Según dicha tradición, Jesús instruyó aquí a sus apóstoles sobre muchas cosas y les enseñó el Padre Nuestro, además de hablarles del fin del mundo y la destrucción de Jerusalén. Desde aquí se veía perfectamente Jerusalén, antes de que se levantaran las construcciones que hay delante. El recuerdo debía ser fuerte para que santa Elena tomara la determinación de construir aquí una basílica el año 326, con el nombre de Eleona. Esta constaba de tres naves y estaba precedida de un gran atrio con cuatro pórticos y orientada hacia el este. La gruta quedó como cripta bajo el presbiterio de la basílica.

La tradición de este lugar es constante. Los testimonios antiguos se han visto multiplicados desde la Edad Media. El lugar no ha cambiado pero sí desaparecieron las construcciones antiguas. La Eleona construida por decisión de Santa Elena, fue destruida por los persas en el año 614. No obstante, continuó el culto en la cripta, como consta por algunos testimonios posteriores. En el s. XII el peregrino ruso Daniel dice haber visitado, a la distancia de un tiro de piedra de la Ascensión, una gran iglesia bajo cuyo altar está la gruta donde Cristo enseñó a sus discípulos el Pater Noster».

 

 

En 1345 el agustino Santiago de Verona encontró ya destruida la iglesia cruzada. Gracias a las excavaciones arqueológicas llevadas cabo en 1910 por los Padres Blancos, con la colaboración del dominico P. Vincent, de la Escuela Bíblica de Jerusalén, conocemos la planta de la primera basílica, la de Santa Elena, cuyos restos fueron recubiertos de nuevo.

Únicamente en lo que fue la cripta pueden verse una parte de la antigua gruta del lado oeste, y restos de ábside de la cripta bizantina, del lado Este. En 1.920 se comenzó a construir una iglesia dedicada al Sagrado Corazón, que quedó sin terminar, pero que produjo algunos daños en la misma gruta y fue causa de que se mutilase el pórtico occidental del claustro del monasterio.

El recuerdo de la oración enseñada por el Maestro ha motivado que las paredes del claustro aparezcan cubiertas con la oración que nos enseño el Señor, escrita en la lengua nativa de un gran número de pueblos de todo el mundo. Es imposible saber exactamente el lugar de la Ascensión. Fue en la cima del monte de los Olivos, y este lugar está en lo más alto.

 

Muy bien pudo ser aquí. En cualquier caso al mirar al cielo es fácil imaginarse al Señor subiendo, y recordar esas palabras que les dijo a los discípulos:

«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto» 

 

http://unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com.es

San Cipriano, "el primer obispo africano que consiguió la corona del martirio"

ESCUCHA EL MARTIRIO DE SAN CIPRIANO

 

Cipriano,  "nació en Cartago, en una rica familia pagana" y "se convirtió al cristianismo a los 35 años. (...) Fue ordenado sacerdote y luego obispo". El santo afrontó también las primeras "dos persecuciones sancionadas por un edicto imperial, la de Decio (250) y la de Valeriano (257-258)", después de las cuales "muchos fieles abjuraron o no se comportaron bien frente a la prueba: eran los llamados "lapsi", es decir "caídos".

Con los "lapsi", el obispo fue "severo pero no inflexible, dándoles la posibilidad del perdón tras una penitencia ejemplar". Cipriano fue también "muy humano y lleno de auténtico espíritu evangélico, exhortando a los cristianos a socorrer a los paganos durante la peste". Era "inamovible cuando se trataba de combatir las costumbres corruptas y los pecados que devastan la vida moral, sobre todo la avaricia".

El santo "escribió numerosos tratados y cartas, siempre ligados a su ministerio pastoral. Poco dado a la especulación teológica, escribía sobre todo para edificar a la comunidad y para el buen comportamiento de los fieles".

En su obra, explicó el Santo Padre, "el tema de la Iglesia es su preferido. (...) Distingue entre Iglesia visible, jerárquica e Iglesia invisible, mística, pero afirma con fuerza que la Iglesia es una sola, fundada sobre Pedro. No se cansa de repetir que "aquel que abandona la cátedra de Pedro, sobre la que está fundada la Iglesia, se engaña si cree que permanece en la Iglesia".

Por eso, "la característica irrenunciable de la Iglesia es la unidad, simbolizada por la túnica de Cristo sin costuras: unidad que encuentra su fundamento en Pedro y su realización perfecta en la Eucaristía". Tampoco hay que olvidar su tratado sobre la oración, donde subraya  que "con el Padrenuestro el cristiano recibe la forma correcta de rezar (...) conjugada al plural, para que el que reza no rece únicamente por sí mismo. Nuestra oración es pública  y comunitaria" y "el cristiano no dice Padre mío, sino Padre nuestro, incluso encerrado en su habitación, porque sabe que en todo lugar y circunstancia es miembro de un mismo Cuerpo".

"En definitiva, Cipriano se sitúa -concluyó Benedicto XVI- en el origen de esa fecunda tradición teológico-espiritual que ve en el "corazón", el lugar por excelencia de la oración. (...) Allí tiene lugar el encuentro donde Dios habla al ser humano (...) y el ser humano escucha a Dios".

"¡Hagamos también nuestro este "corazón a la escucha", del que nos hablan la Biblia y los Padres! -exclamó el Papa-: ¡nos hace mucha falta!".

Obras de San Cipriano de Cartago

 

Acta del martirio de San Cipriano

 

 

ESCUCHA EL MARTIRIO DE SAN CIPRIANO

 

Benedicto XVI  presenta la figura de San Cipriano

San Cipriano, "el primer obispo africano que consiguió la corona del martirio", fue el protagonista de la catequesis de Benedicto XVI durante la audiencia general de los miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro y a la que asistieron 40.000 personas.

 

 “El corazón es lo íntimo del ser humano, el lugar donde mora Dios” Afirma el Papa al presentar la figura de San Cipriano

CIUDAD DEL VATICANO, 6 JUN 2007 (VIS)

Cipriano, dijo el Papa, "nació en Cartago, en una rica familia pagana" y "se convirtió al cristianismo a los 35 años. (...) Fue ordenado sacerdote y luego obispo". El santo afrontó también las primeras "dos persecuciones sancionadas por un edicto imperial, la de Decio (250) y la de Valeriano (257-258)", después de las cuales "muchos fieles abjuraron o no se comportaron bien frente a la prueba: eran los llamados "lapsi", es decir "caídos".

Con los "lapsi", el obispo fue "severo pero no inflexible, dándoles la posibilidad del perdón tras una penitencia ejemplar". Cipriano fue también "muy humano y lleno de auténtico espíritu evangélico, exhortando a los cristianos a socorrer a los paganos durante la peste". Era "inamovible cuando se trataba de combatir las costumbres corruptas y los pecados que devastan la vida moral, sobre todo la avaricia".

 

El santo "escribió numerosos tratados y cartas, siempre ligados a su ministerio pastoral. Poco dado a la especulación teológica, escribía sobre todo para edificar a la comunidad y para el buen comportamiento de los fieles".

En su obra, explicó el Santo Padre, "el tema de la Iglesia es su preferido. (...) Distingue entre Iglesia visible, jerárquica e Iglesia invisible, mística, pero afirma con fuerza que la Iglesia es una sola, fundada sobre Pedro. No se cansa de repetir que "aquel que abandona la cátedra de Pedro, sobre la que está fundada la Iglesia, se engaña si cree que permanece en la Iglesia".

Por eso, "la característica irrenunciable de la Iglesia es la unidad, simbolizada por la túnica de Cristo sin costuras: unidad que encuentra su fundamento en Pedro y su realización perfecta en la Eucaristía". Tampoco hay que olvidar su tratado sobre la oración, donde subraya que "con el Padrenuestro el cristiano recibe la forma correcta de rezar (...) conjugada al plural, para que el que reza no rece únicamente por sí mismo. Nuestra oración es pública y comunitaria" y "el cristiano no dice Padre mío, sino Padre nuestro, incluso encerrado en su habitación, porque sabe que en todo lugar y circunstancia es miembro de un mismo Cuerpo".

"En definitiva, Cipriano se sitúa -concluyó Benedicto XVI- en el origen de esa fecunda tradición teológico-espiritual que ve en el "corazón", el lugar por excelencia de la oración. (...) Allí tiene lugar el encuentro donde Dios habla al ser humano (...) y el ser humano escucha a Dios".

"¡Hagamos también nuestro este "corazón a la escucha", del que nos hablan la Biblia y los Padres! -exclamó el Papa-: ¡nos hace mucha falta!".

 

 ¿Sabes quien era San Cipriano?

 

Obras de San Cipriano de Cartago

 

Acta del martirio de San Cipriano

 

 

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 La inestabilidad sociopolítica en la región ha impactado enormemente en la vida pastoral de la diócesis de Buea

La diócesis de Buea se está viendo gravemente afectada por el empeoramiento de la crisis sociopolítica en las regiones noroccidental y sudoccidental, ambas anglófonas, de Camerún. A esta conclusión ha llegado la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) tras consultar fuentes cercanas a la Iglesia local.

La información a la que ha tenido acceso ACN calcula que hay más de 20.000 desplazados. Desde la escalada de violencia en Noviembre de 2016 por lo menos ocho localidades de la diócesis han sido incendiadas70 atacadas y saqueadas. Un total de 25 han sido abandonadas porque su población se ha visto forzada a buscar refugio en granjas y en la selva. Según datos y estimaciones de organizaciones locales e internacionales de derechos humanos, más de 200 civiles – no sólo católicos – han sido asesinados en la Diócesis de Buea, incluidos niños y mujeres.

Como resultado de la inseguridad y la violencia un total de 10 parroquias y estaciones misioneras, especialmente en las vicarías de Muyuka y Muea, han tenido que suspender su labor pastoral. Otras han sido atacadas durante los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad del Estado y los combatientes independentistas; por ejemplo Bolifamba (Mile 16) el 24 de diciembre de 2018, y Muyuka, Ekona y Muea el 25 de marzo de 2019.

También las vidas de los sacerdotes en la diócesis corren peligro, como puso de manifiesto el brutal asesinato del P. Alexander Sob de la parroquia de Bomaka, el 20 de julio de 2018 en Muyuka, según han afirmado las fuentes consultadas.

No sólo la labor pastoral, sino también las actividades educativas promovidas por la diócesis están sufriendo las consecuencias del conflicto: 40 escuelas católicas de primaria han sido cerradas desde 2016. Otros han sido atacados y sometidos a actos de vandalismo, como el colegio de Nuestra Señora de Gracia en Muyuka y el colegio de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Muea el 22 de septiembre de 2017. También el emblemático Instituto de Bachillerato de San José en Sasse, Buea, fue asaltado por civiles armados. Alrededor de 20 personas, entre alumnos y profesores, resultaron heridos en el ataque, lo cual obligó a cerrar temporalmente los colegios católicos de la diócesis.

Por otra parte, en centros de salud diocesanos, como el hospital Monte María de Buea y el hospital Regina Pacis de Muntengene, se ha registrado una caída drástica del número de pacientes debida al éxodo masivo de personas que huyen de la Diócesis a otras zonas. Así mismo la fundación ACN subraya que han sido informados de casos en las que las fuerzas de seguridad del Estado han irrumpido en los centros de salud católicos con armas de fuego en busca de presuntos combatientes independentistas ingresados. También ha habido casos de mujeres que han tenido que dar a luz sin atención médica.

Por si fuera poco, las fuentes consultadas confirman que el forzado abandono por parte de los campesinos de sus pueblos y tierras de cultivo, está provocando una grave escasez de alimentos y una subida de los precios. En un futuro próximo se prevén inseguridad alimentaria, malnutrición y otros problemas relacionados con la salud.

La actual crisis comenzó a intensificarse en la diócesis de Buea en octubre de 2016, cuando las fuerzas de seguridad de Camerún emplearon munición real en unas protestas mayormente pacíficas de la población anglófona que se han sentido desde la independencia del país en 1961 marginadas por las autoridades en su mayoría francófonas. Los manifestantes acusan a las mismas de imponerles la lengua y las tradiciones francesas y exigen una mayor autonomía y respeto por sus costumbres.

Según los informes recibidos, frente a todos estos desafíos, el clero y los creyentes siguen mostrando perseverancia en relación con sus obligaciones pastorales y acuden en gran número movidos por la fe incluso a las grandes celebraciones como la Misa Crismal de 2019, en la catedral sita en Small Soppo, en Buea.

Ayuda a la Iglesia Necesitada ha subvencionado en la Diócesis de Buea más de veinte proyectos en los últimos 25 años. En 2019, la mayor parte del apoyo de ACN se destinó a las congregaciones religiosas femeninas afectadas por la crisis.

María Lozano

Ayuda a la Iglesia Necesitada

Según el diccionario del español, paradoja es un hecho o una expresión aparentemente contrario o contradictorio respecto de la lógica. Por ejemplo: “Mira al avaro, en sus riquezas, pobre”.

La realidad está llena de paradojas y la sabiduría cristiana proporciona orientación para situarse ante esa realidad, de modo que la vida sea lo más plena posible. Especialmente los valores, como muestra el cristianismo, presentan una apariencia paradójica que conviene descubrir; también la belleza, que es un camino educativo de primera calidad, especialmente en relación con la vida cristiana. Ese ha sido el tema de un seminario celebrado recientemente en la Universidad Panamericana de Guadalajara-México (29-31/VIII/2019).

1. Cuenta el evangelio de San Lucas que cuando un paralítico fue curado por Jesús, “al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa”. Como consecuencia “el asombro se apoderó de todos”, de modo que decían: “Hoy hemos visto cosas increíbles” (Lc 5, 25-26). El texto original utiliza la palabra griega paradoxa (literalmente, algo contrario a la opinión extraída de la experiencia).


Paradojas de la realidad

La realidad está llena de paradojas, contrastes o bipolaridades y en ello se fija la tradición cristiana. Así Quevedo dice que el hombre es “polvo enamorado” (algo aparentemente sin valor, pero a la vez valioso).

Autores como G. K. Chesterton y G. Thibon, H. De Lubac, R. Guardini y J. Leclercq señalan la necesidad de comprender el mundo, el hombre y su obrar más al fondo de las apariencias que frecuentemente se muestran en formato “blanco y negro”; pues la realidad ha de ser vivida y comprendida en una tensión necesariamente bipolar, por ejemplo, entre la plenitud y el límite, la unidad y la diversidad, lo universal y lo local, etc.

Cuando caminamos por un paraje de montaña, con frecuencia dejan de verse algunos caminos o detalles, porque los tapan otros. Basta entonces ir más arriba para percibir la situación y la relación de cada cosa. En las cuestiones de antropología sucede algo parecido y la sabiduría es ese plano superior desde donde se comprende mejor la realidad. Si las polaridades no se comprenden como tales, se cae en los extremismos y en los bandazos. En cambio, la prudencia y la sabiduría aconsejan discernir la multiforme gama de los “grises” que hay en la realidad, sin caer en el relativismo. No se trata, sin embargo, de aferrarse cómodamente al punto medio entre los extremos, sino de comprender la jerarquía de elementos y valores y su dinámica.

De este modo, en las relaciones humanas, lo que parece “incompatible” muchas veces es ”complementario”. Por eso no hay que buscar suprimir las polaridades, sino armonizarlas o equilibrarlas por medio de la escucha, la reflexión y el diálogo, yendo más al fondo o más arriba, en busca de ese principio que ayude a asumir una realidad que normalmente todos captamos solamente de modo parcial. Y ese manejo de las “polaridades”, de las contradicciones o de las paradojas, es condición de progreso en la verdadera humanidad.

El papa Francisco ha ofrecido ejemplos de este manejo de las polaridades cuando ha explicado criterios como: el tiempo es antes que el espacio, la unidad vale más que el conflicto, la realidad es más importante que la idea y el todo es superior a la parte (cf. Exhort. Evangelii gaudium, nn. 221-237); o cuando, a propósito de las relaciones entre las culturas, prefiere la imagen de un poliedro, que conserva las caras y, por tanto, los brillos y los matices, a la de una esfera, que asimila el todo sin respetar los aspectos particulares.

El cristianismo tiene esto en cuenta con particular profundidad. Así, cuando San Juan de la Cruz afirma: “Muere si quieres vivir, sufre si quieres gozar, baja si quieres subir, pierde si quieres ganar”, es propuesta que se entiende a la luz del modelo de Cristo y de la unión con Él. Jesucristo es el “principio” siempre vivo y la “norma” fundamental para realizar plenamente todo lo humano. El Evangelio propone que a la vida plenamente lograda se llega por la humildad y la identificación con la voluntad de Dios. Y cuanto más lejos queramos llegar en la transformación del mundo más debemos trabajar nuestra vida interior.

Contemplación cristiana de la belleza

2. En agosto de 2002 el entonces cardenal Ratzinger envió un mensaje al Encuentro de Rimini, sobre “la contemplacón de la belleza”. En él presentaba la paradoja de la belleza de Cristo. Por una parte un salmo afirma y profetiza: “Eres el más bello de los hombres; en tus labios se derrama la gracia” (Ps 45, 3). Por otra parte el libro de Isaías describe el aspecto del siervo de Yahweh anticipando la pasión de Cristo: “Sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, con el rostro desfigurado por el dolor” (Is 53, 2).

¿Cómo se concilian estas dos afirmaciones?, se pregunta Joseph Ratzinger. Y recoge el hecho de que “san Agustín, que en su juventud escribió un libro sobre lo bello y lo conveniente, y que apreciaba la belleza en las palabras, en la música y en las artes figurativas, percibió con mucha fuerza esta paradoja, y se dio cuenta de que en este pasaje la gran filosofía griega de la belleza no solo se refundía, sino que se ponía dramáticamente en discusión: habría que discutir y experimentar de nuevo lo que era la belleza y su significado”.

Refiriéndose a la paradoja contenida en estos textos –continúa refiriéndose a san Agustín–, hablaba de ‘dos trompetas’ que suenan contrapuestas, pero que reciben su sonido del mismo soplo de aire, del mismo Espíritu. Él sabía que la paradoja es una contraposición, pero no una contradicción. Las dos afirmaciones –la del salmo y la del libro de Isaías– provienen del mismo Espíritu –el Espíritu Santo– que inspira toda la Escritura, el cual, sin embargo, suena en ella con notas diferentes y, precisamente así, nos sitúa frente a la totalidad de la verdadera Belleza, de la Verdad misma”.

Y de esta manera deduce Ratzinger: “El que cree en Dios, en el Dios que precisamente en las apariencias alteradas de Cristo crucificado se manifestó como amor ‘hasta el final’ (Jn 13, 1), sabe que la belleza es verdad y que la verdad es belleza, pero en el Cristo sufriente comprende también que la belleza de la verdad incluye la ofensa, el dolor e incluso el oscuro misterio de la muerte, y que solo se puede encontrar la belleza aceptando el dolor y no ignorándolo”.

Trazando un rápido itinerario histórico del pensamiento sobre la belleza, evoca Ratzinger cómo Platón reconoce que la belleza hiere al hombre sacándolo de sí mismo, haciéndole ir más allá. Y, en en el encuentro amoroso del hombre y la mujer, el placer sexual ansía algo más allá que él mismo no consigue alcanzar. N. Cabasilas (s. XIV) dice que el verdadero conocimiento se adquiere al ser alcanzados por la belleza de Cristo. Sostiene Ratzinger que, después de Auschwitz, ha quedado claro que un concepto puramente armonioso de belleza no es suficiente.

Y así llegamos a Cristo y su entrega por nosotros: “En la pasión de Cristo la estética griega, tan digna de admiración por su presentimiento del contacto con lo divino que, sin embargo, permanece inefable para ella, no se ve abolida sino superada. La experiencia de lo bello recibe una nueva profundidad, un nuevo realismo. Aquel que es la Belleza misma se ha dejado desfigurar el rostro, escupir encima y coronar de espinas. La Sábana santa de Turín nos permite imaginar todo esto de manera conmovedora. Precisamente en este Rostro desfigurado aparece la auténtica y suprema belleza: la belleza del amor que llega ‘hasta el extremo’ y que por ello se revela más fuerte que la mentira y la violencia

Continúa el que poco después sería papa Benedicto XVI, y vale la pena seguir recogiendo estos párrafos luminosos, adelantando lo que luego se llamaría una cultura de la postverdad:

“Quien ha percibido esta belleza sabe que la verdad es la última palabra sobre el mundo, y no la mentira. No es ‘verdad’ la mentira, sino la Verdad. Digámoslo así: un nuevo truco de la mentira es presentarse como ‘verdad’ y decirnos: ‘más allá de mí no hay nada, dejad de buscar la verdad o, peor aún, de amarla, porque si obráis así vais por el camino equivocado’”.

Desde ahí señala el cardenal teólogo la verdadera belleza, tal como aparece en la entrega de Cristo: “El icono de Cristo crucificado nos libera del engaño hoy tan extendido. Sin embargo, pone como condición que nos dejemos herir junto con él y que creamos en el Amor, que es capaz de abandonar la belleza exterior para anunciar de esta manera la verdad de la Belleza”.

Concluye Ratzinger aludiendo a la célebre pregunta de Dostoievski: «¿Nos salvará la Belleza?». En la mayoría de los casos –advierte– se olvida que “Dostoievski se refiere aquí a la belleza redentora de Cristo”. Y propone: “Debemos aprender a verlo. Si no lo conocemos simplemente de palabra, sino que nos traspasa el dardo de su belleza paradójica, entonces empezamos a conocerlo de verdad, y no solo de oídas. Entonces habremos encontrado la belleza de la Verdad, de la Verdad redentora”.

¿Cómo acercarse a esta Belleza? “Nada puede acercarnos más a la Belleza, que es Cristo mismo, que el mundo de belleza que la fe ha creado y la luz que resplandece en el rostro de los santos, mediante la cual se vuelve visible su propia luz».

La belleza en la educación de la fe

3. La paradoja de la belleza cristiana, del misterio cristiano, se muestra, pues, especialmente en Cristo redentor. Y la educación de la fe tiene una gozosa responsabilidad para mostrar que esa es la belleza de la santidad, con todos sus frutos de renovación del mundo, de servicio al bien común, de promoción de la paz y la justicia, de promesa y garantía de vida eterna.

Para mostrar esto -tanto en la clase de religión como en la catequesis- es preciso inscribir la pedagogía de la fe en el marco de una antropología cristiana sensible a la belleza de todo lo auténticamente humano.

En concreto, para el camino educativo de la belleza, la educación de la fe encuentra muchos itinerarios.

Ante nosotros se abre la belleza del mundo creado –desde lo más grande hasta lo más pequeño– y especialmente del hombre, tanto en su estructura corporal y psíquica como en sus valores espirituales y virtudes, junto con su relación con los demás y su trascendencia también hacia Dios.

Como consecuencia, la belleza se refleja en el arte: en la pintura y la escultura, en la literatura –por ejemplo, en la poesía y en la narrativa: el storytelling–, en la arquitectura y el cine, y hoy se diversifica en nuestra cultura de la imagen, en la música y la danza. Y se manifiesta en las culturas, cada una con su historia, también en sus configuraciones actuales, en los maravillosos logros de la ciencia y en el gran desarrollo tecnológico contemporáneo.

Un puesto especial en la expresión de la belleza lo ocupa la Biblia. Específicamente hay que contar con el arte cristiano y el arte sagrado (al servicio de la liturgia). No hay que olvidar que, como señalaba Juan Pablo II, cada persona está llamada a hacer de la propia vida una obra de arte.

Insistamos en la necesidad de resaltar, con modelos y ejemplos concretos, la belleza moral o interior de las personas, los valores humanos, las realizaciones culturales y de modo particular lo que se refiere a la vida y testimonio de los santos; todos estamos llamados a ser en Cristo, "iconos vivos" de la belleza. Y esto también en todos los aspectos y circunstancias de la vida cotidiana.

También la liturgia cristiana es escuela de belleza, como lo es la caridad y su manifestación exterior más importante que es la misericordia. La caridad y la misericordia son fruto de la fe y del culto cristiano. También es manifestación y escuela de belleza la oración, diálogo amoroso con Dios, imprescindible para comprender y participar la belleza de los planes divinos.

Como raíz y centro de todo ello, en efecto, se sitúa la belleza moral o interior de Cristo, en su entrega redentora por la humanidad en su conjunto y por cada persona en su misterio irrepetible.

 

El sacerdote Mussie Zerai ha sido candidato al premio Nobel de la Paz en 2015. Lleva más de diez años de incansable labor a favor de los más vulnerables de África: las personas que huyen del hambre, de las guerras o de las tiranías como la que padece su propio país, Eritrea.

 

 

P. MUSSIE ZERAI
Sacerdote eritreo
“Desde 1998, cuando estalló la guerra con Etiopía, se estableció la ley marcial que aún hoy obliga a los jóvenes, hombres y mujeres, a hacer el servicio militar indefinidamente. Por tanto, hay más de 300 000 jóvenes obligados a servir en el ejército. Saben cuando empiezan pero no cuando lo acabarán. Mi hermano ha hecho el servicio militar obligatorio durante 24 años. Comenzó en 1994 y terminó ahora porque ha escapado. Pidió terminarlo pero no lo dejaron, con casi 50 años. Se llevaron los mejores años de su vida. Esto es lo que hace que muchos jóvenes se vayan del país porque no ven ningún futuro”.

La represión del régimen militar que desde hace 28 años somete a Eritrea ha cercenado las libertades individuales, incluyendo la libertad religiosa. El último golpe del gobierno, declarado comunista y ateo, ha tocado especialmente a la comunidad cristiana.

P. MUSSIE ZERAI
Sacerdote eritreo
“Entre junio y julio se han acelerado los arrestros arbitrarios de grupos de cristianos, sobre todo, pentecostales, pero no solo. Esta persecución contra los cristianos lleva tiempo en Eritrea, no ha comenzado ahora”.
“En los últimos dos meses el gobierno ha confiscado 29 centros de salud a la Iglesia católica. También ha cerrado 7 escuelas gestionadas por la Iglesia, que era lo que temíamos. La Iglesia cuenta con unas 50 escuelas y 100 jardines de infancia. Si esta es la tendencia, corren peligro todas las escuelas. Significa limitar notablemente la libertad religiosa de la Iglesia”.

Sin libertad de movimientos, libertad de prensa o libertad de conciencia o religiosa, para muchos eritreos el futuro pasa por dejar su país. Lo han de hacer de modo ilegal puesto que Eritrea no concede el pasaporte ni a los hombres menores de 50 años ni a las mujeres menores de 40.

Muchos mueren en el desierto, otros en el Mediterráneo. Algunos consiguen llegar a Europa después de haber pasado por centros de detención en Libia donde, para los cristianos, la tortura es incluso mucho peor. El padre Zerai lo sabe porque en alguno de estos centros su teléfono está escrito en la pared para casos de emergencia. Por eso le llaman “el ángel de los refugiados”.

P. MUSSIE ZERAI
Sacerdote eritreo
“Hay muchos cristianos para los que es además un doble sufrumiento porque son discriminados dentro de estos lugares. Para los musulmanes el tratamiento es uno y para los cristianos otro. La solidaridad entre los propios refugiados alivia esta situación. Se ayudan siendo cercanos y compartiendo la comida, el agua o el jabón. En la total desesperación están estos pequeños gestos de solidaridad entre ellos”.

La denuncia constante del padre Zerai de lo que sucede en su país y de las terribles consecuencias que provoca la dureza del régimen militar, le han valido la prohibición de volver a Eritrea. Si lo hiciera, sería inmeditamente encarcelado.

RomeReports

Foto: YARA NARDI (REUTERS)

A lo largo de 6 días, Francisco ha recorrido 19.000 kilómetros para ir desde Roma hasta Mozambique, Madagascar y Mauricio.

Un viaje lleno de momentos inolvidables, como la visita al hospital de enfermos de Sida en Maputo, el encuentro con los habitantes de Akamasoa, la ciudad construida sobre un basurero en Madagascar, o el saludo a los habitantes de Mauricio.

 

 

Rome Reports

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