"También fue entonces cuando, en una visión, le manifestaste, a tu obispo ya citado (Ambrosio), el lugar en que yacían sepultados los cuerpos de los mártires Protasio y Gervasio. Tú los habías mantenido ocultos e incorruptos durante muchos años en el tesoro de tu secreto, para sacarlos a la luz pública en esta oportunidad, y así desbravar la rabia de una mujer que por añadidura era la emperatriz (Justina, partidaria acérrima de los arrianos). Tras su descubrimiento y exhumación, al proceder al solemne traslado, con los debidos honores, a la basílica ambrosiana, no sólo se produjeron curaciones de personas atormentadas por espíritus inmundos y reconocidas por ellos mismos, sino que un ciudadano conocidísimo en la ciudad, que llevaba varios años ciego, al preguntar por las razones del alboroto del pueblo, que exteriorizaba ruidosamente su alegría, y al enterarse del hecho, dio un salto e hizo que el lazarillo le condujera al lugar.
Una vez que llegó, rogó que se le permitiera el acceso para tocar con su pañuelo el féretro de tus santos, cuya muerte es preciosa a tus ojos. Tan pronto como realizó este gesto y aplicó el pañuelo a sus ojos, éstos se abrieron al instante. Al punto se divulgó la noticia, y resonaron tus alaban-zas cálidas y radiantes. Y aunque con este suceso el ánimo de aquella mujer hostil no se orientara a la fe salvadora, por lo menos le sirvió de freno a su manía sectaria. ¡Gracias a ti, Dios mío! Pero ¿de dónde y a dónde has guiado mi recuerdo, para que también te confiese a ti en estos acontecimientos que, aunque importantes, ya los había relegado al olvido y pasado por alto?» Así se expresaba un testigo directo del acontecimiento, San Agustín (-28 de agosto), que entonces se encontraba en Milán, preparándose para el bautismo: 15 años después, recordaba este episodio en las Confesiones (IX, 7, 16).
Recuerdo, que vuelve a reiterar siete años más tarde, al escribir en La Ciudad de Dios (XXII, 8, 2): «Tuvo lugar en Milán, estando yo allí, el milagro de la curación de un ciego, que pudo llegar al conocimiento de muchos por ser la ciudad tan grande, corte del emperador, y por haber tenido como testigo un inmenso gentío que se agolpaba ante los cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio. Estaban ocultos estos cuerpos y casi ignorados; fueron descubiertos al serle revelado en sueño al obispo Ambrosio. Allí vio la luz aquel ciego, disipadas las anteriores tinieblas».
Una tercera vez vuelve San Agustín a recordar estos santos mártires, en un sermón pronunciado en su memoria el año 425, en el que habla del valor del martirio: «Celebramos, pues, hermanos, en este día la memoria, viva en este lugar (Argentarium), de los santos mártires milaneses Gervasio y Protasio. No celebramos el día en que aquí tuvo lugar, sino el día en que fue descubierta la muerte, preciosa a los ojos de Dios, de estos santos por obra del hombre de Dios, el obispo Ambrosio. También yo fui testigo entonces de la gloria inmensa de esos mártires. Me hallaba allí, en Milán; vi los milagros hechos, con los que Dios daba testimonio a favor de la muerte de sus santos. Gracias a aquellos milagros, en efecto, su muerte ya no fue sólo preciosa a los ojos del Señor, sino también a los de los hombres. Un ciego conocidísimo en toda la ciudad recobró la vista, corrió, hizo que lo llevasen, y volvió sin que nadie lo guiase. No sé que haya muerto, quizá viva todavía. Ha prometido pasar toda su vida al servicio de la basílica en que yacen los cuerpos de los santos. Yo que disfruté viéndole a él, lo dejé entregado a su servicio» (Sermón 286, 4).
Pero hay otro testimonio, más directo aún, que es el del mismo San Ambrosio (e' 7 de diciembre), quien a raíz del hallazgo el 19 de junio de 386 de sus cuerpos incorruptos escribió a su hermana Marcelina una carta (la 77), en la que le cuenta lo que ha sucedido: «Habiendo hecho la dedicación de la basílica, varios vecinos vinieron a decirme que hiciera esta ceremonia con la misma solemnidad con que se hizo la de los apóstoles en la Puerta Romana. Hablaban de encontrar reliquias de mártires. Al mismo tiempo, sentí dentro de mí un ardor que me pareció que era un feliz presagio. (...) En una palabra, Dios me concedió esta gracia. Porque, estando mis clérigos con temor, mandé cavar en la tierra donde estabanlos sepulcros de los santos Félix y Nabor. Encontré bastantes señales, y habiendo hecho traer los posesos sobre los que debía yo imponer las manos, los santos mártires comenzaron a aparecer de tal manera que, cuando yo guardaba todavía silencio y antes de haber comenzado los exorcismos, se descubrió una urna y se abrió en el lugar sagrado de sus túmulos. Encontramos dos cuerpos humanos de un estatura extraordinaria como eran en los tiempos antiguos. Todos sus huesos estaban enteros. Había mucha sangre. La afluencia del pueblo fue grande durante esos dos días. Abreviando, dispusimos todos los huesos según su orden y los trasladamos, al atardecer, a la basílica de Fausto. Allí se celebraron vigilias durante toda la noche. Impuse las manos sobre los posesos. Al día siguiente, los llevamos (los cuerpos) a la basílica nueva».
Esta basílica recibió, como era costumbre desde antiguo, el nombre del fundador; después, la gloria de los mártires quedó eclipsada por la del gran obispo de Milán, y siguió siendo de San Ambrosio. En la cripta de esta basílica, junto a los mártires Gervasio y Protasio, actualmente se encuentran también los restos de San Ambrosio, expuestos todos ellos a la veneración pública.
Por su parte, Paulino de Nola (-22 de junio) insiste todavía más en la ignorancia en que se estaba sobre la presencia de los cuerpos de los mártires: «Los santos mártires Protasio y Gervasio..., estaban colocados en la basílica en que se encuentran hoy los cuerpos de los santos Nabor y Félix. Éstos atraían gran concurso de fieles; de los mártires Gervasio y Protasio, se ignoraban hasta los nombres, así como la sepultura, y se pisaban sus túmulos para llegar a las barreras que protegían los de los santos mártires Nabor yFélix».
San Ambrosio fue el primero en desarrollar sistemáticamente el culto a las reliquias como medio para derrotar el desafío popular del arrianismo. Él era totalmente sincero en el culto a las reliquias. Creía que éstas eran la contrapartida necesaria para contrarrestar las numerosas cohortes de espíritus perversos que pueblan la tierra, tentando al hombre. Pero Milán era pobre en este sentido: no tenía mártires tutelares importantes, como los tenía Roma (Pedro y Pablo), Constantinopla (Andrés, Lucas o Timoteo) o Jerusalén (Esteban, Juan Bautista y la propia cruz de Cristo). Y providencialmente, aparecieron los cuerpos de los santos Gervasio y Protasio, y San Ambrosio fomentó el éxito popular del hallazgo para combatir a los arrianos. Fueron éstos precisamente quienes se burlaron del hallazgo y lo calificaron de engaño, molestos por la afluencia de gente, pero pronto se sintieron desalentados por el éxito popular ante el hallazgo de Ambrosio, quien así les demostraba «que Dios estaba de su parte».
Por tanto, el culto de los santos Gervasio y Protasio fue honrado de manera bastante poco conforme con las reglas ordinarias. Pero, por medio de San Ambrosio, obispo venerado en toda la cristiandad, se extendió rápidamente, pues él mismo envió reliquias de estos santos a varios obispos amigos suyos, como el de Rouen (Francia) o el de Brescia (Italia). En Roma, se erigió la vigésima quinta y última iglesia dedicada a estos santos mártires, fundada gracias a la generosidad de una dama, Vestina, en el pontificado del papa Inocencio I (401-407). En seguida, su culto se extendió por Francia y por todo el Occidente, entrando también en el elenco de las Letanías de los santos. Ni San Ambrosio ni San Agustín, por honradez, quisieron decir nada de la vida de estos santos, pues nada sabían; más tarde, se les atribuyeron leyendas más o menos edificantes, pero sin valor histórico. También el relato del hallazgo fue embellecido.
Pero ¿y la vida de estos santos mártires? Pues en realidad, de estos santos no sabemos nada. El mismo San Ambrosio reconoce que los ancianos del lugar sólo recordaban haber oído el nombreo haber visto su epitafio. Es muy probable, entonces, que sufrieran el martirio en tiempos del emperador Diocleciano (304). Pero ¿no es suficiente que se hayan ocupado de ellos estos dos extraordinarios Padres de la Iglesia, San Ambrosio y San Agustín?
RAFAEL DEL OLMO VEROS, O.S.A.
El lugar tradicional para el Monte de las Bienaventuranzas está en la orilla noroeste del Mar de Galilea, entre Cafarnaúm y Genesaret (Ginosar). La ubicación exacta del Sermón de la Montaña es incierta, pero el sitio actual (alternativamente conocido como el Monte Eremos) ha conmemorado el hecho desde hace más de 1600 años. El sitio está muy cerca de Tabgha. Otros lugares sugeridos han incluido el cercano Monte Arbel, o incluso los Cuernos de Hattin.
“Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos; y abriendo su boca les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron” (Mt 5,1-13).

-«Sobre las dulces colinas que rodean el lago de Tiberíades, a 150 metros de altura, al Norte, y que recuerdan el sermón de la Montaña… ha surgido en 1938 el santuario de las Bienaventuranzas. Domina el lago desde una altura aproximada de 200 m. La Iglesia es de planta octogonal (porque ocho son las Bienaventuranzas), rematada por una cúpula, y arcos abiertos en torno al altar. Y, desde la galería exterior que la circunda, se puede disfrutar al máximo de la contemplación de tan singular panorama, al tiempo que se escucha el gorjeo de los pájaros, y el alma descansa entre el azul del cielo y el mar, y el colorido de las flores sobre el fondo verde de la colina. Por su forma y colorido, el Santuario de las Bienaventuranzas muestra la joya estética y espiritual que puede producir una sencillez, junto a una elegancia no artificiosa, que envuelve el espíritu en la contemplación de la piedad.»
Del 13 al 20 de mayo de 2019 se celebró en Uagadugú, capital de Burkina Faso, la tercera Asamblea Plenaria de los Obispos de África Occidental. Esta reunión se vio ensombrecida por los graves atentados terroristas en el país.
Mons. Martin Happe, obispo de la diócesis de Nuakchot, Mauritania, participó en el encuentro episcopal de Burkina Faso. El prelado, de origen alemán, ha hablado con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) sobre los dramáticos acontecimientos y la situación de los cristianos en esta región de África.
ACN: Mons. Happe, después de los múltiples asesinatos ocurridos en tan breve plazo de tiempo, ¿cómo reaccionaron los participantes en el encuentro de los obispos?
Mons. Martin Happe: El hecho de que a pesar de esos dramáticos acontecimientos más de cien obispos de varios países de África occidental acudieran al encuentro de Burkina Faso, ha supuesto un gesto de aliento para la Iglesia y para todo el país. No solo Burkina Faso está afectado por la violencia, sino toda la región. La violencia proviene de fundamentalistas islámicos que intentan iniciar conflictos sea dentro de grupos étnicos, como entre católicos y musulmanes. Nadie sabe exactamente quién está detrás de todo esto. Por otro lado, hay que resaltar que la mayoría de las víctimas de esta ola de violencia son musulmanas.
¿Qué hace que los cristianos sean un blanco para los terroristas?
Antes de llegar a Mauritania trabajé durante 22 años en Malí, la mayor parte del tiempo en el norte del país. Fue entonces cuando comenzaron los ataques. Los fundamentalistas atacaban deliberadamente a la pequeña minoría cristiana. No se debe olvidar sin embargo que alrededor de 160.000 desplazados musulmanes de Malí han encontrado refugio en Mauritania. Para los fundamentalistas, estos musulmanes son también «herejes» porque no siguen ese islam de corte wahabí y fundamentalista. Los no musulmanes son, por supuesto, aún peores a los ojos de estos terroristas. Por eso los cristianos son su primer objetivo.
¿Es el fanatismo religioso la única razón de la persecución o existen otras causas?
Muchas veces el fanatismo religioso es solo un pretexto. Se trata de los recursos naturales, se trata del poder político. Es una historia muy compleja.
¿Cómo reaccionan los cristianos ante el terrorismo?
Tanto los obispos de África Occidental como el gobierno de Burkina Faso han dicho claramente durante los últimos días: No dejaremos que nos dividan. No nos dejaremos dividir entre las diferentes religiones y tribus. De lo contrario, caeremos en la trampa que nos tienden los terroristas.
¿Ve alguna posibilidad de que se escuchen más a las voces moderadas dentro del islam?
Este es un punto crucial. Los obispos lo formulamos así en el comunicado final de nuestro encuentro: los líderes religiosos deben cooperar concretamente. Debemos adoptar una postura clara y conjunta: quien mata en el nombre de Dios no puede llamarse a sí mismo un mensajero de Dios. Debemos reforzar esta cooperación, que ya existe. Este es el único medio de combatir la violencia.
Los países en África Occidental difieren mucho uno de otro. Hay países con mayoría cristiana como en Ghana. Y hay países donde los cristianos representan una pequeña minoría, por ejemplo en Mauritania. ¿Cómo es la situación allí?
En Mauritania, el Gobierno y la población conceden gran importancia al hecho de que se trate de una república islámica y no de una república islamista. El islamismo está muy vigilado. Ha habido planes de ataques, pero todos fueron descubiertos de antemano y frustrados. Como obispo católico, viajo por todo el país y no tengo miedo. Pero no sé cuánto tiempo durará esto.
¿Qué podemos hacer los cristianos en Europa?
Es importante mostrar nuestra solidaridad. En Mauritania, por ejemplo, somos una Iglesia muy pequeña, de unos 4.000 católicos. Es muy importante que recibamos visitantes, que la gente muestre interés, que se informe y rece por nosotros.
El Monasterio, visitado por unos dos millones de fieles de las comunidades cristiana y musulmana solo durante esa semana, es conocido por su antigua iglesia excavada en el corazón de la montaña. La peregrinación al monasterio constituye la segunda etapa en el llamado “Camino de la Sagrada Familia”, el itinerario que une los lugares que cruzaron María, José y el Niño Jesús cuando se refugiaron en Egipto para escapar de la violencia de Herodes (ver Fides 26/02 / 2019). Cada año 35 millones de peregrinos recorren el camino.
Un mes después de la Pascua y hasta la Ascensión, se bautiza a decenas de niños en Smalut en la cueva donde la Sagrada Familia se refugió, en un ambiente de fiesta y convivencia. Las celebraciones de esta semana se suman a las diversas iniciativas de amistad que caracterizan la relación tradicional entre cristianos egipcios y musulmanes.
El Papa Francisco viajó a Egipto en 2017 y, hablando de esa visita apostólica, dijo en la audiencia general del 4 de octubre de 2017: “Recuerdo con afecto mi visita apostólica a su buena tierra y a su generosa gente; tierra en la que vivió San José, la Virgen María, el Niño Jesús y muchos profetas; tierra bendecida a través de los siglos por la preciosa sangre de los mártires y los justos; tierra de convivencia y hospitalidad; Tierra de encuentro, de historia y de civilización”.
«Hemos esperado años y hemos tenido esperanzas en la unidad durante años. Ahora el viento del este ha llegado finalmente, y se sienten los pasos de la primavera acercándose». Son imágenes simples y sugestivas las que utilizan los católicos de Shizhuang para describir lo que ha sucedido entre ellos durante el mes de marzo de este 2019. Primero la misa de reconciliación entre la comunidad católica “oficial” y la comunidad católica “clandestina”, celebrada el 3 de marzo por el arzobispo Francisco An Shuxin, siguiendo el camino de la unidad y del perdón recíproco sugerido por el Papa Francisco. Después la comunión vivida y experimentada en un proyecto común, de gran impacto simbólico: la construcción colectiva de una iglesia “provisional” dentro de una fábrica abandonada.
Shizhuang es una localidad de 2000 habitantes, principalmente católicos (el 80%). Hasta hace no mucho, los sacerdotes y fieles de las llamadas comunidades “clandestinas” celebraban sus misas en las casas privadas. Después de la reconciliación de principios de marzo, se comprendió que el local que utilizaba la comunidad “oficial” no habría sido suficiente para contener las misas para los Bautismos católicos de la localidad, que finalmente se decidieron a compartir las liturgias eclesiásticas viviendo y manifestando su plena comunión sacramental. En las primeras celebraciones litúrgicas de la comunidad católica reconciliada, demasiadas personas se quedaban fuera del local, expuestas a la intemperie del norte de China, que todavía se siente en este periodo del año. Así, los católicos de la localidad de la diócesis de Baoding comenzaron a reunir fondos para construir una iglesia de dimensiones adecuadas. Mientras tanto pidieron permiso a las autoridades para poder adaptar una fábrica abandonada desde hace 30 años y convertirla en un espacio provisional para encontrarse y celebrar juntos la eucaristía.
Después de haber obtenido el consenso de las autoridades civiles, los sacerdotes y laicos se organizaron espontáneamente en equipos para arreglar la vieja fábrica y convertirla en lugar para la oración, para las liturgias y las celebraciones de los sacramentos.
La narración de esta aventura comunitaria, que ha recibido Vatican Insider, describe con conmoción el espectáculo del pueblo de Dios que «se ha puesto a construir la casa de Dios». Hombres y mujeres ofreciendo trabajo gratuito para la construcción, sudando y ensuciándose las manos juntos. El resto de la comunidad ofrece a los “constructores” el material necesario, además de comida y lo que se necesita para asegurar que puedan continuar con su trabajo. También se trabaja de noche, y, durante las sesiones de trabajo, los equipos de constructores viven juntos momentos de oración y visitas al Santísimo.
El trabajo gratuito surge claramente del agradecimiento compartido que los católicos de Shizhuang experimentan como rasgo característico de este nuevo periodo eclesial. «Si les preguntas de dónde sacan la energía necesaria para trabajar juntos», se lee en la narración de los hechos, «responden simplemente que están contentos, y por ello, a veces, ni se dan cuenta del cansancio. Todos están cansados, pero en sus caras se percibe gratitud y agradecimiento dirigido a Dios».
Durante la Revolución Cultural (1966-1976) las catedrales y las iglesias chinas eran las que se transformaban en fábricas, depósitos y establos. En agosto de 1966, Mao Tse-tung declaró que «en China ya no existe la religión».
A finales de los años setenta, cuando Deng Xiaoping sacó al país de esos años difíciles, alrededor del destino de los lugares de culto maltratados se abrieron nuevas heridas en el catolicismo chino: ¿convenía volver a abrir las casas de Dios, como pedía en el gobierno, y volver a celebrar en ellas los bautismos, los matrimonios, el sacrificio eucarístico cotidiano y los funerales de quien muriera? ¿O era mejor seguir celebrando las misas en la discreción de las propias viviendas, escapando a la vigilancia del poder que había perseguido a la Iglesia de Cristo?
En la actualidad, en la época de los claroscuros que está viviendo la Iglesia católica en China, hay muchos otros lugares de culto “maltratados” porque no cumplirían las reglas impuestas por los aparatos políticos locales. Pero también hay espacios industrializados que se transforman en lugares en los que se celebra la Eucaristía, con el permiso de los funcionarios del gobierno. Los muros y los pavimentos renovados presencian el surgimiento de la reconciliación de los corazones Los muros y el pavimento de cemento ven surgir la reconciliación de los corazones gracias a los hermanos que se habían separado durante tanto tiempo. Un milagro que no puede se impuesto por decreto por parte de nadie, ni siquiera según las disposiciones canónicas del Vaticano ni, mucho menos, las presiones políticas civiles.
“Estoy a mil millas de la Nola. Llamé al obispo del lugar y al Superior Provincial y no me dijeron mucho más de lo que ya se había publicado”, asegura monseñor Aguirre, a quien le preguntamos si creía la noticia de que los asesinos después de decapitar a la monja, habrían reservado parte del cuerpo para ritos tribales. “Nos dicen que en las zonas de la República Centroafricana en la frontera con Camerún, hay cameruneses que practican asesinatos rituales para extraer órganos que se usarán en ritos propiciatorios para obtener suerte en la búsqueda de diamantes, una de las riquezas de la zona”, explica monseñor Aguirre que reitera que “aquí en Bangassou esto no sucede”.
La hermana Inés Nieves Sancho, a pesar de su edad, continuó sirviendo en Nola donde daba a las niñas lecciones de costura. Fue precisamente en una de esas salas de costura donde fue asesinada.
Esta mañana de 22 de mayo, el Papa Francisco durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro ha recordado a la misionera asesinada: “Quisiera recordar hoy a la hermana Ines, de 77 años, educadora de niñas pobres durante décadas, asesinada de manera bárbara en República Centroafricana, precisamente en el lugar donde enseñaba a coser, una mujer más que da su vida por Jesús al servicio de los pobres”, subrayó el Santo Padre.
En uno de sus últimos congresos analizó la relación de Jesús y los fariseos desde un punto de vista interdisciplinar. Tuvo lugar en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Durante varios días examinó el significado de la palabra “fariseo” y por qué a veces se utiliza de modo denigratorio contra todos los judíos.
RABINO DAVID ROSEN
American Jewish Committee
“Es necesario ayudar a la gente a entender quiénes eran los fariseos. Comprender qué conexión hay entre la tradición farisea y los judíos de nuestros días, la conexión entre Jesús y los fariseos de aquel tiempo, o entre los fariseos y Pablo de Tarso, que estudiaba con ellos; o entre maestros fariseos que adoptaron una actitud constructiva con el cristianismo. Estas cosas deben ser entendidas bien para no ser víctimas de prejuicios, estereotipos o malinterpretaciones”.
El rabino David Rosen es el director del Departamento Internacional Interreligioso del American Jewish Committee; el comité judío americano. Destacó cómo los papas han sido muy respetuosos con los judíos y han evitado malentendidos.
Dice que Francisco ha promovido con energía la reconciliación entre católicos y judíos y que puede hacer mucho para evitar que la palabra “fariseo” se llene de malas etiquetas.
RABINO DAVID ROSEN
American Jewish Committee
“El problema no es solo si el Papa Francisco se equivoca. El problema es si un sacerdote de Bogotá dice: 'Bueno, si el Papa habla así de los judíos yo también tendré que hacerlo'. Entonces la situación se complicará. Por eso es importante destacar la necesidad de tener sensibilidad a la hora de hablar”.
El Papa se reunió con los participantes de este congreso. En su discurso destacó cómo la interpretación histórica ha fomentado una imagen negativa de los fariseos, a menudo sin fundamento en los Evangelios. Por eso se espera que encuentros como este ayuden a entender en profundidad esta figura.
"La pregunta de un millón de dólares es: ¿Tengo un sello (la impresión de un sello) del mismo Netan-Mèlech que se menciona en la Biblia?". Anat Mendel-Geberovich, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, sonríe en un video de la Autoridad Israelí para las Antigüedades publicado en los últimos días. "Bueno, dice el erudito, que también trabaja para el Centro para el Estudio de la Antigua Jerusalén, nunca podremos decirlo con certeza".
El pequeño sello de arcilla de un centímetro cuadrado, que ella misma descifró, fue encontrado en el sitio arqueológico de la Ciudad de David (en Jerusalén Este, en el barrio palestino de Silwan) durante las excavaciones realizadas por arqueólogos de la Autoridad Israelí de Antigüedades. y la universidad de tel aviv.
Según los arqueólogos, se remonta a un período entre mediados del siglo VII y principios del siglo VI aC, en el momento del primer templo judío. El sello lleva la siguiente inscripción: "(perteneciente) a Netan-Melech, el sirviente del rey". Esta sería la confirmación arqueológica del nombre bíblico de Netan-Melech. El nombre aparece solo una vez en la Biblia: en el Segundo Libro de los Reyes (en el capítulo 23, versículo 11), donde se lo describe como un funcionario en la corte de Josiah, rey de Judá conocido por sus reformas religiosas, también promulgado contra ídolos como el Becerro de 'oro.
Anat Mendel-Geberovich se mantiene cauteloso, pero admite que "hay una superposición" de pistas coincidentes. "En primer lugar, señala, el nombre Netan-Melech es raro. En segundo lugar, el período del que hablamos es a mediados del siglo VII aC, bajo el rey Josías (cuyo reinado oscila entre 640 y 609 aC). Tercero, la inscripción indica la proximidad de Netan-Melech al rey ».
Los sellos y sellos se usaron en antigüedades para cerrar y firmar cartas y documentos. Generalmente mencionaban la identidad, el linaje y el estado de sus dueños. Anat Mendel-Geberovich señala que el ya mencionado alto funcionario se menciona en el sello simplemente por el nombre, lo que sugiere que todos lo conocían y que, por lo tanto, era superfluo mencionar su linaje. Tuvo que disfrutar de una gran reputación.
En un comunicado de prensa del 31 de marzo, la Autoridad de Antigüedades de Israel informa sobre un segundo descubrimiento. El de un sello, también de caliza azul de un centímetro cuadrado, que data del mismo período y se encuentra en el mismo lugar que el sello de Netan-Mélech. Lee: "(perteneciendo) a Ikar, hijo de Mattania". El nombre Mattania (o Mattanyahu, o Mattanya) aparece varias veces en la Biblia y designa a diferentes personas. Pero en este timbre, por primera vez está relacionado con Ikar, hasta ahora desconocido. Ignoramos quién era el dueño del sello.
Las dos inscripciones, en hebreo antiguo, se encontraron en una gran estructura de dos pisos, que parece haber sido destruida en el siglo VI aC, "probablemente durante la destrucción de Jerusalén en Babilonia en 586", enfatiza la Autoridad de Antigüedades de Israel. "Grandes escombros de piedra, vigas de madera quemadas y numerosas piezas de cerámica carbonizada sugieren un gran fuego". La importancia de este edificio es notable por su tamaño y la calidad de las piedras con las que se construyó. Lo que sugiere que fue utilizado como oficinas administrativas.
¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad… He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras.

En medio de las limitaciones inseparables de nuestra situación presente, porque el pecado habita todavía de algún modo en nosotros, el cristiano percibe con claridad nueva toda la riqueza de su filiación divina, cuando se reconoce plenamente libre porque trabaja en las cosas de su Padre, cuando su alegría se hace constante porque nada es capaz de destruir su esperanza.
Es en esa hora, además yal mismo tiempo, cuando es capaz de admirar todas las bellezas y maravillas de la tierra, de apreciar toda la riqueza y toda la bondad, de amar con toda la entereza y toda la pureza para las que está hecho el corazón humano. Cuando el dolor ante el pecado no degenera nunca en un gesto amargo, desesperado o altanero, porque la compunción y el conocimiento de la humana flaqueza le encaminan a identificarse de nuevo con las ansias redentoras de Cristo, y a sentir más hondamente la solidaridad con todos los hombres. Cuando, en fin, el cristiano experimenta en sí con seguridad la fuerza del Espíritu Santo, de manera que las propias caídas no le abaten: porque son una invitación a recomenzar, y a continuar siendo testigo fiel de Cristo en todas las encrucijadas de la tierra, a pesar de las miserias personales, que en estos casos suelen ser faltas leves, que enturbian apenas el alma; y, aunque fuesen graves, acudiendo al Sacramento de la Penitencia con compunción, se vuelve a la paz de Dios y a ser de nuevo un buen testigo de sus misericordias.
Tal es, en un resumen breve, que apenas consigue traducir en pobres palabras humanas, la riqueza de la fe, la vida del cristiano, si se deja guiar por el Espíritu Santo. No puedo, por eso, terminar de otra manera que haciendo mía la petición, que se contiene en uno de los cantos litúrgicos de la fiesta de Pentecostés, que es como un eco de la oración incesante de la Iglesia entera: Ven, Espíritu Creador, visita las inteligencias de los tuyos, llena de gracia celeste los corazones que tú has creado. En tu escuela haz que sepamos del Padre, haznos conocer también al Hijo, haz en fin que creamos eternamente en Ti, Espíritu que procedes de uno del otro.
Ven Oh Santo Espíritu, llena los
corazones de tus fieles y enciende en
ellos el fuego de tu amor.
V. Envía tu espíritu y serán creados
R. Y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios que has instruido los corazones de
los fieles con la luz del Espíritu Santo.
Concédenos según el mismo Espíritu,
conocer las cosas rectas y gozar siempre de
sus divinos consuelos. Por el mismo Cristo
nuestro Señor. Amén.