Nuncio del Papa en Irak: La mitad de los cristianos han podido regresar a sus casas

Con la caída del Isis en Irak, muchos cristianos que habían escapado de la llanura del Nínive han podido regresar a sus hogares. Son unas 40 mil personas. Según el nuncio del Papa en Irak, la situación que se están encontrando es muy dura.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“Todavía queda mucho por hacer, mucho por reconstruir. Las casas estaban dañadas o quemadas o destruidas. Todavía queda mucho por hacer. Pero ya casi la mitad, en algunos sitios, casi la mitad de los cristianos que habían dejado sus casas, han podido regresar”.

El nuncio dice que estos cristianos le están dando un gran ejemplo como promotores de perdón y reconciliación, que es lo que más necesita el país para retomar la estabilidad. Y recuerda la historia de una familia cristiana que cuando regresó a casa encontró que dentro vivían otras personas.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“La casa, pues, había sido ocupada por los musulmanes, una familia con muchos hijos, con mucha necesidad. Entonces esta persona dijo: os podéis quedar por ahora, no voy a regresar todavía. Os hace falta la casa y la dejo para que sigáis. Los musulmanes estaban conmovidos, le abrazaron y le dieron las gracias”.

El representante del Papa recuerda que muchos cristianos rezaban por las personas que les habían perseguido, y que ahora muchos musulmanes que vieron lo ocurrido quedaron removidos.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“Es un ejemplo precioso y los mismos musulmanes preguntan, los hemos echado, los hemos tratado mal y ahora que tenemos necesidad nos ayudan. Es un testimonio precioso de la victoria del amor y del perdón sobre la guerra y la violencia”.

Después de unos días de trabajo en Roma, regresa a Bagdad con un mensaje del Papa: que reza todos los días por los cristianos de Irak, también para que sigan en su tierra, pues un Oriente Medio sin cristianos seria una realidad distinta.

RomeReports

Francisco: «El Rosario acompaña siempre mi vida»

El Papa escribió unas cuantas líneas a mano como prefacio para la edición italiana del libro sobre la oración mariana que escribió su secretario, el padre Yoannis Lahzi Gaid

El libro del padre Yoannis fue publicado en árabe hace algunos años y, a pesar de que los coptos católicos representen una pequeña comunidad, se imprimieron 130 mil ejemplares. Ahora, la editorial Shalom lo publica en italiano, añadiendo las palabras de Francisco y algunos pasajes de los discursos en los que Bergoglio habla sobre María. La peculiadridad del libro del padre Yoannis (en el que se incluyen la estructura de la tradicional oración mariana, todas las fórmulas y las oraciones, los misterios con los textos evangélicos y el comentario) radica en que ofrece la posibilidad para rezar el Rosario teniendo en cuenta tanto la tradición oriental como la tradición occidental. El lector, pues, podrá encontrar en estas páginas los textos y las oraciones de la liturgia oriental.

«El Rosario es la oración que acompaña siempremi vida; es también la oración de los simples y de los santos… es la oración de mi corazón». Estas palabras, escritas a mano y fechadas, significativamente, el 13 de mayo de 2014 (Fiesta de la Virgen de Fátima), son la invitación a la lectura que Papa Francisco redactó para el libro «Il Rosario. Preghiera del cuore» (edizioni Shalom, pp. 210, 5 euro), escrito por el sacerdote de rito copto católico Yoannis Lahzi Gaid, que ya desde hace algunos meses trabaja en la secretaría particular del Pontífice.

El libro del padre Yoannis fue publicado en árabe hace algunos años y, a pesar de que los coptos católicos representen una pequeña comunidad, se imprimieron 130 mil ejemplares. Ahora, la editorial Shalom lo publica en italiano, añadiendo las palabras de Francisco y algunos pasajes de los discursos en los que Bergoglio habla sobre María. La peculiadridad del libro del padre Yoannis (en el que se incluyen la estructura de la tradicional oración mariana, todas las fórmulas y las oraciones, los misterios con los textos evangélicos y el comentario) radica en que ofrece la posibilidad para rezar el Rosario teniendo en cuenta tanto la tradición oriental como la tradición occidental. El lector, pues, podrá encontrar en estas páginas los textos y las oraciones de la liturgia oriental.

Las palabras iniciales de la edición italiana no sorprenden a los que se han ido acostumbrando a conocer al Papa mediante sus gestos y palabras. Ya se han convertido en una costumbre las visitas a la Salus Populi Romani, el ícono mariano venerado en la Basílica de Santa María Mayor (Francisco la visita para rezar antes y después de cada viaje internacional); también es conocida su devoción por la Virgen desatanudos, imagen de origen alemán que él mismo importó a Argentina.

En cuanto al Rosario, en marzo de este año, al recordar ante los micrófonos de la Radio Vaticana el primer año de Pontificado, monseñor Alfred Xuereb (que hoy es ex-secretario del Papa) dijo sobre el Pontífice: «¡No pierde ni un minuto! Trabaja infatigablemente. Y, cuando siente la necesidad de tomarse un momento de pausa, no cierra los ojos y deja de hacer cosas: se sienta y reza el Rosario. Creo que reza, por lo menos, tres Rosarios al día. Y me dijo: “Esto me ayuda a relajarme”. Y luego retoma el trabajo».

Lo importante es que  se viva y se celebre la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre

«Las Témporas —dice el Misal— son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al reemprender la actividad habitual» (p.648). La celebración ha sido fijada en España para el día 5 de octubre, pues su localización en el calendario e incluso su duración dependen de las Conferencias Episcopales de cada país.

Las Témporas, y con ellas las Rogativas, son una antiquísima institución litúrgica ligada a las cuatro estaciones del año. Su finalidad consistía en reunir a la comunidad, para que, mediante el ayuno y la oración, se diese gracias a Dios por los frutos de la tierra y se invocase su bendición sobre el trabajo de los hombres. Las Témporas nacieron en Roma y se difundieron con la liturgia romana, al mismo tiempo que sus libros litúrgicos. Al principio tuvieron lugar en las estaciones del otoño, invierno y verano, exactamente, en los meses de septiembre, diciembre y junio. Pero muy pronto debió de añadirse la celebración correspondiente a la primavera, en plena Cuaresma. Por algunos sermones de San León Magno se concoce el significado de estas jornadas penitenciales, que comprendían la eucaristía, además del ayuno, los miércoles y los viernes de la semana en que tenían lugar. El sábado había una vigilia, que terminaba con la eucaristía también, bien entrada la noche, de forma que ésa era la celebración eucarística del domingo.

La proximidad con algunas grandes solemnidades, como Navidad y Pentecostés, y la coincidencia con algún tiempo litúrgico, proporcionaban un colorido especial a la celebración de las respectivas Témporas. Pretender relacionarlas con cultos naturalistas precristianos es pura imaginación, aunque es evidente su relación con la vida agraria y campesina, la vida propia de aquellos tiempos. En el fondo, las Témporas son un acercamiento mutuo de la liturgia y la vida humana, en el afán de encontrar en Dios la fuente de todo don y la santificación de la tarea de los hombres.

Por eso, hoy, considerada la extensión de la Iglesia y su presencia en los pueblos más diversos, se imponía una revisión y una adaptación de esta vieja celebración litúrgica, que ya no tiene por qué ser agraria ni campesina únicamente, sino que puede ser muy bien urbana y cercana a las preocupaciones del hombre del cemento y del reloj de cuarzo. Lo importante es que en un día, o en tres, según la duración elegida, se viva y se celebre la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre; con un espíritu de fe y de acción de gracias propios del creyente, que sabe que lo temporal tiene su propia autonomía, pero sin romper con Dios y sin ir en contra de su voluntad salvadora: «Todo es vuestro; pero vosotros sois de Cristo, y Cristo, de Dios» (1 Cor 3,22-23).

 

El Papa reza en el lugar donde San Francisco de Asís colocó el primer pesebre

La sorpresa fue mayúscula para unos 150 jóvenes de la diócesis que se encontraban allí.

El Papa rezó en esta gruta donde San Francisco de Asís instauró la tradición del pesebre en 1223.
Está en la ciudad italiana de Greccio, a unos 100 kilómetros de Roma. Francisco llegó por la tarde, en el coche que utiliza normalmente. El Papa explicó que fue a Greccio para rezar pocos días antes de la Epifanía. Fue una visita muy privada por lo que ni siquiera las cámaras de televisión captaron el momento. Solo estaban preparadas las de la diócesis.
Además los únicos que sabían de la visita del Papa eran el obispo de Rieti y la comunidad franciscana del monasterio donde está esta gruta del Pesebre.
La sorpresa fue mayúscula también para unos 150 jóvenes de la diócesis que participaban en un encuentro. El Papa improvisó un discurso en el que les invitó, como hicieron los tres Reyes Magos, a "seguir las señales que conducen a Jesús”.
Rome Reports

Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó la figura de Dionisio Areopagita

En la búsqueda de Dios «el amor ve más que la razón», dice el Papa

No se penetra en el corazón de Dios con razonamientos, sino con la experiencia del amor, afirmó este miércoles Benedicto XVI.

En la audiencia general, el Papa presentó la figura de un teólogo del siglo VI, conocido como el pseudónimo de Dionisio Areopagita, primer gran teólogo místico, quien tuvo el mérito de purificar el pensamiento griego a la luz del Evangelio, encarnando un auténtico espíritu de diálogo, válido todavía hoy para las relaciones entre el cristianismo y las religiones asiáticas.

Ya en la elección del pseudónimo --Dionisio, según los Hechos de los Apóstoles, era el miembro del Areópago de Atenas que se convirtió gracias a la predicación de san Pablo--, aclaró el pontífice, se revela su deseo de promover «el encuentro entre la cultura y la inteligencia griega con el anuncio de Cristo».

Dionisio Areopagita se sirvió del «pensamiento neoplatónico», «profundamente anticristiano», para mostrar la verdad de Cristo, transformando así la imagen politeísta del universo «en la armonía del cosmos de Dios, donde todas las fuerzas son alabanza de Dios», «una alabanza cósmica»

Para el Pseudo-Dionisio «toda la creación habla de Dios y es un elogio de Dios». Por este motivo, «Dios se encuentra sobre todo alabándolo, no sólo reflexionando; y la liturgia no es algo construido por nosotros, algo inventado para hacer una experiencia religiosa durante un cierto período de tiempo; consiste en cantar con el coro de las criaturas y en entrar en la misma realidad cósmica».

En recientes excavaciones en la costa noreste del Mar de Galilea, un grupo de arqueólogos descubrió lo que podría ser evidencia de la antigua ciudad de Betsaida-Julias, lugar donde ocurrió el milagro de la multiplicación de cinco panes y dos peces que alimentó a 5 mil personas.

Además de este milagro narrado en el Evangelio de San Lucas, el Center for the Study of Ancient Judaism and Christian Origins - CSAJCO (Centro para el Estudio del Judaísmo Antiguo y de los Orígenes Cristianos) indicó  que en aquel lugar Jesús habría realizado su ministerio y sería el hogar de tres de sus apóstoles: Pedro, Andrés y Felipe.

 

 

Las excavaciones se llevaron a cabo bajo los auspicios del Instituto Kinneret de Arqueología Galilea en la Universidad de Kinneret (Israel) y fue dirigido por el Dr. Mordechai Aviam junto al Dr. Steven Notley de la Universidad Nyack (Nueva York).

Según CSAJCO, “debido a su importancia en la tradición cristiana, los estudiosos trataron de identificar el área” que según fuentes históricas, “sugieren que estaba situado cerca del río Jordán, en el gran valle entre Galilea y los Altos del Golán”.

“Ahora –continúa– se ha descubierto evidencia que indica que Betsaida-Julias estaba situada en otro sitio: El-Araj, en la reserva natural del Valle de Beteiha en la orilla del Mar de Galilea”.

El historiador Flavio Josefo describió en sus textos la ciudad de Betsaida y explicó que el tetrarca judío Herodes Filipo II, transformó el lugar de una villa de pescadores en una auténtica ciudad romana

Rami Arav, director del Proyecto de Excavaciones de Betsaida, dijo a través de un correo electrónico enviado a National Geographic que aún no hay evidencia suficiente para identificar El-Araj con la antigua ciudad o un anterior pueblo pesquero judío.

En la investigación arqueológica actual, el Dr. Aviam junto a sus colaboradores encontraron restos del período bizantino dos metros bajo tierra, que se remonta a la etapa final del Imperio Romano.

Si bien con anterioridad se descartó la posibilidad de encontrar algo de este período, al encontrarse una pieza de cerámica en 2014, los arqueólogos empezaron a concentrarse en el área y aumentaron sus expectativas.

“Hay monedas, cerámica, un mosaico, paredes y un baño de estilo romano, lo que nos lleva a creer que no se trataba simplemente de un pueblo, sino de una gran ciudad romana”, afirmó Aviam en declaraciones a la Agencia EFE, y añadió que existen ruinas del periodo entre el 300 y 100 A.C.

Las excavaciones continuarán del 17 de junio al 12 de julio de 2018, con la esperanza de descubrir más pruebas para el asentamiento del período romano y la ciudad perdida de los apóstoles de Jesús.

Aciprensa

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Lo explica Benedicto XVI

San Jerónimo, nacido alrededor del 347, "puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo en lengua latina, la comentó en sus obras y sobre todo se comprometió a vivirla concretamente en su existencia terrena"

Segunda intervención de Benedicto XVI

Leer la Biblia todos los días

Al sacar las lecciones dejadas por San Jerónimo

CIUDAD DEL VATICANO, 14 NOV 2007

Benedicto XVI ha pedido a todos los creyentes que lean todos los días la Biblia.

Fue el consejo que dejó a las 25 mil personas congregadas este miércoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano para participar en la audiencia general.

En su intervención, el pontífice presentó las enseñanzas que ha dejado san Jerónimo (347-419/420), uno de los biblistas más grandes de todos los tiempos, traductor de la versión en latín de las Escrituras, cuya biografía ya había ilustrado en su anterior cita semanal con los peregrinos.

Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo», explicó el Papa recordando una celebre frase de Jerónimo, citada por el Concilio Vaticano II nella Costituzione «Dei Verbum».

«Enamorado» de la Palabra de Dios, Jerónimo se preguntaba: «¿Cómo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a través de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?», recordó el obispo de Roma.

La Biblia, instrumento «con el que cada día Dios habla a los fieles», indicó el Papa, «se convierte de este modo en estímulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para toda persona».

«Leer la Escritura es conversar con Dios»
, explicó.Y para ser más claro citó de nuevo al santo: « Si rezas --escribe a una joven noble de Roma--hablas con el Esposo; si lees, es Él quien te habla».

El pontífice recordó que para Jerónimo «un criterio metodológico fundamental en la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el magisterio de la Iglesia».

«Por nosotros mismos nunca podemos leer la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo»¸ explicó Benedicto XVI.

«Sólo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el “nosotros” en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere decir».

«Para él una auténtica interpretación de la Biblia tenía que estar siempre en armonía con la fe de la Iglesia católica», indicó.

«Dado que Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro», según Jerónimo, todo cristiano «debe estar en comunión “con la Cátedra de san Pedro”», pues «“yo sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia».

Por tanto el santo declaraba: «Estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro»

La lectura de la Escritura lleva al santo a entregarse a los demás: es necesario, dice, «vestir a Cristo en los pobres, visitarle en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, cobijarle en los que no tienen un techo».

La Palabra de Dios, concluyó el Papa sintetizando la vida y las enseñanzas de Jerónimo, «indica al hombre las sendas de la vida, y le revela los secretos de la santidad».

Con su meditación, el sucesor de Pedro continuó con sus intervenciones sobre las grandes figuras de los orígenes de la Iglesia.

Ver obras de San Jerónimo

Presentan 52 fragmentos inéditos de los manuscritos de Qumrán

Durante un simposio internacional realizado en Tierra Santa, un grupo de científicos presentó 52 fragmentos inéditos de Qumrán, los manuscritos más antiguos que se conocen con textos de la Biblia.

Según informa L’Osservatore Romano (LOR), los fragmentos fueron presentados el 1 de mayo durante el simposio “Clear a Path in the Wilderness” (Hacer un camino en el desierto), realizado por el 70 aniversario del descubrimiento de los manuscritos.

Los manuscritos de Qumrán o del Mar Muerto son más de 950 textos escritos en hebreo, arameo y griego, encontrados entre 1947 y 1956 en las cuevas de Qumrán.

Los documentos datan del siglo III A.C. l I D.C., y fueron codificados colocando primero el número de la cueva donde se hallaron (de la 1 a la 11), luego con la “Q” de Qumrán y finalmente el número con que fueron identificados.

Tal vez el fragmento más famoso es el 7Q5, que comprueba la historicidad del Evangelio de San Marcos, y que fue estudiado por el fallecido papirólogo jesuita, P. José O’Callagham.

Entre los 52 fragmentos presentados el 1 de mayo, hay uno pequeño de cuero que podría “llevar a reconsiderar la composición del gran rollo manuscrito del libro de los salmos”.

Estos fragmentos son estudiados actualmente por un equipo de científicos de la Escuela Bíblica de Jerusalén y de la Facultad de Teología de Lugano (Italia).

Marcello Fidanzio, uno de los especialistas, explica que con estos fragmentos “podemos conocer las últimas etapas de la formación de la Biblia y en qué modo se relacionaban los judíos del tiempo de Jesús”.

“En lo específico, el simposio de estos días en Jerusalén estuvo centrado en la cita de Isaías 40,3 (Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios), retomada en los evangelios para presentar a Juan Bautista: el uso de este texto en el Nuevo Testamento tiene paralelos en los manuscritos de Qumrán que presentan otra corriente del judaísmo (con sus reglas de comunidad y otros textos religiosos)”.

En opinión de Fidanzio, con estos fragmentos, “mientras todavía se ignora muchas cosas sobre el judaísmo de Jesús, ahora el Nuevo Testamento puede ser confrontado con los textos de una comunidad distinta”.

“Los materiales encontrados en la gruta 11Q nos indican cómo eran los manuscritos: rollos de piel y de papiro, cerrados con una tira de piel insertado en una hebilla, envueltos en telas de lino y colocados dentro de tarros”.

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Uno de los fragmentos, prosigue el experto, ha permitido identificar “varios pasajes del libro del Levítico”; mientras que otro podría “abrir el debate sobre la atribución de un texto más amplio, tres columnas contenidas en otro fragmento, considerado parte del gran rollo de los salmos”.

Al preguntársele por qué estos fragmentos siguen siendo inéditos pese a haber sido descubiertos hace 70 años, Marcello Fidanzio explica que “la historia de los descubrimientos de Qumrán está estrictamente entrelazada con los hechos históricos de Medio Oriente: los primeros manuscritos fueron reconocidos el 29 de noviembre de 1947 (…), el mismo día en que la ONU votaba la partición de Palestina entre judíos y árabes”.

“Desde entonces las etapas de la investigación han estado marcadas por grandes eventos que han interesado a la región. Otro ejemplo: luego de la guerra de 1948 y por encontrarse Qumrán en los confines de Jordania, las excavaciones fueron realizadas (…) por el dominico Roland de Vaux, arqueólogo de la Escuela Bíblica de Jerusalén; pero con la guerra de los seis días en 1967 y con el control que tenía Israel de Jerusalén Este, donde se conservaba gran parte de los materiales, los trabajos se terminaron”.

En 1971, la muerte prematura del P. Vaux marcó también una interrupción prolongada. Fidanzio señala que hoy los materiales de Qumrán están distribuidos entre ocho museos y laboratorios de Israel y Jordania.

Para concluir, el experto destaca que “los textos están todos disponibles”, pero ahora se requiere del análisis del P. Jean-Baptiste Humbert, sucesor del P. Vaux en la investigación.

El P. Humbert, sacerdote dominico de la Escuela Bíblica de Jerusalén, es un arqueólogo francés que ha trabajado en Israel, Irán, Jordania y Palestina; y que tuvo a su cargo la publicación de la investigación del P. Vaux.

El Papa Francisco junto a Benedicto XVI inauguró una nueva estatua de San Miguel y consagró el Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y a San Miguel

Esta mañana en los jardines del Vaticano, en el Palacio de la Gobernación, se ha llevado a cabo, en presencia del Santo Padre Francisco, la inauguración de un nuevo monumento a San Miguel Arcángel, del artista Giuseppe Antonio Lomuscio, y la consagración del Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y San Miguel Arcángel.

2013-07-05

Entre los presentes se encontraba el Papa Emérito Benedicto XVI, invitado especial del Papa Francisco, a quien los asistentes y el personal de la Gobernación han saludado con gran afecto. Los dos pontífices han permanecido uno al lado del otro durante toda la ceremonia sentados en dos sillas delante del monumento.

 

Después de un breve saludo del cardenal Giuseppe Bertello, presidente de la Gobernación, y de la intervención del cardenal Giovanni Lajolo, presidente emérito de la Gobernación, ha tomado la palabra el Papa Francisco.

"En los jardines del Vaticano, -ha dicho- hay varias obras de arte, ésta, que se ha añadido hoy, sin embargo, asume una posición de especial importancia, tanto en la disposición, como en el significado que expresa. No es sólo una obra de celebración, sino una invitación a la reflexión y a la oración, que encaja muy bien en el Año de la fe. Miguel - que significa "¿Quién es como Dios?" - es la muestra del primado de Dios, de su trascendencia y poder. Miguel lucha para restaurar la justicia divina; defiende al pueblo de Dios de sus enemigos, y sobre todo del enemigo por excelencia, el diablo. Y San Miguel vence porque en él es Dios quien actúa. Esta escultura nos recuerda entonces que el mal ha sido vencido... En el camino y en las pruebas de la vida no estamos solos, estamos acompañados y apoyados por los ángeles de Dios, que ofrecen, por así decirlo, sus alas para ayudarnos a superar muchos peligros, para ser capaces de volar alto en comparación con aquellas realidades que pueden hacer que nuestra vida sea pesada o que nos arrastren hacia abajo. En la consagración del Estado de la Ciudad del Vaticano pedimos a San Miguel Arcángel que nos defienda del mal y lo aleje".

Alfinal el Papa ha rezado dos oraciones de consagración, para San José y San Miguel Arcángel, ha hisopado el nuevo monumento y finalmente ha dado su bendición a todos los presentes.

 

"Queridos hermanos y hermanas --prosiguió Francisco--, consagramos también el Estado de la Ciudad del Vaticano a san José, el custido de Jesús y de la Sagrada Familia. Su presencia nos vuelva aún más fuertes y corajosos  para darle espacio a Dios en nuestra vida, para vener siempre el mal con el bien".

Cuando inició la consagración a san José le dijo: “Bajo tu mirada benévola y sabia ponemos hoy con renovada confianza, a los obispos y sacerdotes, a las personas consagradas y a los fieles laicos que trabajan y viven en el Vaticano: cuida su vocación y enriquécela de todas las virtudes necesarias”.

En la consagración a san Miguel, el santo padre le pidió: “Vela por esta Ciudad y por la Sede Apostólica, corazón y centro de la catolicidad, para que viva en la fidelidad al evangelio y en el ejercicio de la caridad heroica”.

Y le imploró también: “Desenmascara las insidias del demonio y del espíritu del mundo. Vuélvenos victoriosos contra las tentaciones del poder, de la riqueza y de la sensualidad”.

Luego rezó: “Se tú el baluarte contra todo tipo de maquinación que amenaza la serenidad de la Iglesia; se tú el centinela de nuestros pensamientos, que libra del asedio de la mentalidad mundana; sé tu nuestro paladín espiritual”.

Y con el hisopo roció con agua bendita el nuevo monumento, para luego impartir su bendición a los presentes.

VIS Video: Romereports.com

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