Su vida es admirable por resplandecer en ella la fidelidad con que siguió los movimientos de la gracia.

Conoció a San Antonio Abad, vendió toda su herencia y trató de vivir una vida de contemplación

La primera edad de la Iglesia fue la de las persecuciones que se desataron contra ella, suscitadas principalmente por el Imperio romano durante tres siglos. A esa época le sucedió una era de paz iniciada por el emperador Constantino, que en el año 313 declaró lícito el culto cristiano y él mismo se convirtió al cristianismo. Si en la primera etapa floreció principalmente la fe heroica de los mártires, que ornaron a la Iglesia con la púrpura de su sangre; en la segunda se vieron pulular ejemplos de virtudes sólidas y perfectas.

El 21 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de San Hilarión, abad, nacido en Tabatha, cerca de la ciudad de Gaza, en Palestina, Su vida es admirable por resplandecer en ella la supremacía del espíritu y la fidelidad con que siguió los movimientos de la gracia. Unas mociones que le llevaron al desierto, viviendo largos años en la contemplación y desasimiento del mundo material y otras veces le hicieron dedicarse a hacer el bien a aquellos que, subyugados por su ejemplo, le piden que les deje imitar su vida bajo su dirección, y a socorrer milagrosamente con actos de caridad espiritual y corporal a las gentes afligidas que acuden a él implorando su socorro.

La fecha de su nacimiento no consta abiertamente, pero podemos deducirla por el aserto de San Jerónimo, quecuenta que a la muerte de San Antonio (en el año 356), tenía Hilarión sesenta y cinco años de edad. Llamó poderosamente la atención allá donde fue por su abstinencia, recogimiento, oración, humildad, caridad y estupendos milagros, y liberación de espíritus impuros.

Algunos han negado su historicidad, creyéndolo un engendro de la imaginación de los primeros siglos cristianos; pero eso es insostenible ante el testimonio concorde de los escritores más autorizados. San Jerónimo, sobre todo, en su Vita Patrum; San Atanasio, San Epifanio, Sozomeno (que dice que él mismo estaba emparentado con Hilarión), Surio, Metafrastes, Lipomano, Hesiquio (discípulo e íntimo de Hilarión), cuyas citas pueden verse en "Acta Sanctorum" compiladas por el padre Víctor van Bruck, S. I., el cual reproduce la "Vita S. Hilarionis", de San Jerónimo, tomada de varios códices de Bruselas. Y últimamente el profesor Juan Pedro Kirsch, catedrático de Arqueología de la Universidad de Friburgo, da cuenta de un ejemplar descubierto por Papadopoulos-Kerameus, de una vida de San Hilarión, escrita en griego.

Aunque era palestino, Hilarión no era judío, pues los israelitas tenían sus confines muy delimitados. Era, pues, la suya una familia pagana, de posición acomodada. Según lo describe San Jerónimo, cuando salió de su casa para ir a cursar los estudios a Alejandría, emporio entonces del saber humano, era un jovencito de quince años, rubio, de complexión delicada, pero dotado de un alma noble, una voluntad férrea y hambriento de la verdad, cualidades todas que se adaptaban a maravilla para recibir la fe cristiana, la cual, de hecho, recibió en Alejandría. No tenemos pormenores de su conversión; podemos suponer que entre sus condiscípulos los había cristianos, que no serían los peores en su conducta ni los menos distinguidos por su aplicación y aprovechamiento en aquella sede fundada por San Marcos, ilustre por el martirio de Santa Catalina y cuna del gran doctor de la Iglesia San Atanasio.

Hilarión oyó hablar de aquel anacoreta que en el desierto de Egipto llevaba una vida de ángel sobre la tierra, que lo había renunciado todo por imitar más de cerca a Cristo, y no por curiosidad, sino con sincero deseo de aprovecharse, se fue en busca del abad Antonio y lo halló en la Arcadia, extenso territorio desierto en el delta del Nilo. Dice San Jerónimo que, cuando San Antonio vio a San Hilarión, le dirigió este saludo: Bene venisti, Lucifer, qui mane oriris ("Bienvenido, Lucifer, que te levantas al amanecer”), que es la frase que en el profeta Isaías se refiere al ángel caído y que San Antonio la aplica en sentido contrario a Hilarión.

"Dos meses—dice el padre Van Bruck—permaneció con el santo anacoreta, para observar sus costumbres, guardar en su corazón sus palabras y conformar después su vida con aquélla." Cuando a los veintiséis años volvió al hogar paterno se encontró con dos acontecimientos: habían muerto sus padres y quedaba constituido dueño de una pingüe herencia, Lo primero, claro está, le causó dolor; pero, en cuanto al propósito que llevaba en su corazón, le libraba de los lazos que pudieran impedírselo. En cuanto a lo segundo, tenía presente el ejemplo de San Antonio, que, joven como él, había seguido el consejo divino: "Ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres. Luego ven y sígueme", y así lo realizó. Se estableció en el desierto de Majuma, cerca de Gaza, y allí observó un género de vida similar al de San Antonio. Vestía una camisa de pelo de camello; una túnica exterior tejida de lo mismo y una cogulla.

Vivió la virtud de la sobriedad de una manera particularmente heroica. Es por esto que fue apreciado por gente conspicua como San Epifanio, obispo de Salamina (Chipre); Dracontius, obispo de Hermópolis; Philor, obispo cireneo, y Siderio, obispo de Palebiscenum. Además, evangelizó el país de los nabateos, dejando muy bien dispuesto a su jefe Elusates para su ingreso en la Iglesia.

Realizó varios milagros. El deseo de huir del aura popular que lo admiraba, tanto por su vida virtuosa como por sus milagros en curar las dolencias del cuerpo y las posesiones del demonio, le hacía ansiar la soledad. Finalmente, la amenaza de Juliano el Apóstata, que había ya destruido su monasterio de Majuma el año 362, le obligó a embarcarse en el puerto de Alejandría en la primera nave que partiera. Ésta lo hizo con rumbo a Sicilia. Sin embargo, sus milagros le iban delatando, y así hubo de salir de Sicilia, desde donde pasó a la Dalmacia, estableciéndose en Epidaurum, con Hesiquio. Pero alli también hizo milagros y la gente le buscaba no por su fe, sino por sus milagros.

Deseoso de vivir desconocido, partió para Chipre juntamente con Hesiquio, al que envió a Palestina para visitar a los hermanos y ver las cenizas de su antiguo monasterio. Se estableció en un lugar fragoso llamado Bucolia, donde no había cristianos, sino gente feroz, pero los amansó su virtud y la curación de uno de sus jefes. Cinco años permaneció en aquella soledad, al cabo de los cuales, sintiéndose morir a sus ochenta años, dejó escrito brevemente a Hesiquio que le dejaba su Evangelio, su túnica, su cogulla y un pequeño manto. Corrió la voz de que moría el Santo y acudieron a él algunos cristianos de Pafos, que pudieron oírle: "Sal, sal, alma mía ¿Por qué temes? ¿Ya cerca de setenta años que sirves a Cristo y temes?" Y con esto expiró. Llegó la noticia a Hesiquio en Palestina, que partió al punto para Chipre, personándose en el lugar de la sepultura y, simulando querer vivir allí, trasladó ocultamente las reliquias del Santo, que con avidez fueron recibidas en Chipre, en Palestina y en toda el Asia Menor.

La Iglesia católica cuenta con 7 nuevos santos. Con esta fórmula en latín, pronunciada por Francisco, fueron elevados a los altares Pablo VI, monseñor Óscar Romero, las religiosas Nazaria Ignacia y María Catalina Kasper, los sacerdotes Francesco Spinelli y Vincenzo Romano y el jóven laico Nunzio Sulprizio.

“Declaramos y definimos santos y les inscribimos en el libro de los Santos”.

En su homilía el Papa reflexionó sobre la parábola del joven rico que rechazó unirse a Jesús. Francisco explicó que no todo se puede comprar o está sometido a la ley de la oferta y la demanda. Para seguir a Cristo, dijo, es necesario algo más.

FRANCISCO
“Ven, no te quedes parado, porque para ser de Jesús no es suficiente con no hacer nada malo. Sígueme, no vayas detrás de Jesús solo cuando te apetezca, sino búscalo cada día; no te conformes con observar los preceptos, con dar un poco de limosna y decir algunas oraciones”.

Por eso, Francisco recordó que hce falta dejar espacio en el corazón para Dios en lugar de tenerlo lleno con otras cosas.

FRANCISCO
“La riqueza es peligrosa y, – dice Jesús–, dificulta incluso la salvación. No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está en nosotros: el tener demasiado, el querer demasiado sofoca nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. Nuestro corazón es como un imán: se deja atraer por el amor, pero solo se adhiere por un lado y debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo; vivir para amar o vivir para sí mismo”.

El Papa invitó a rezar para pedir la gracia de liberarse de las seguridades del mundo y confiar plenamente en Jesús.

FRANCISCO
“Sin un salto hacia adelante en el amor, nuestra vida y nuestra Iglesia se enferman de “autocomplacencia egocéntrica”: se busca la alegría en cualquier placer pasajero, se cierra en la murmuración estéril, se acomoda en la monotonía de una vida cristiana sin ímpetu, en la que un poco de narcisismo cubre la tristeza de sentirse imperfecto”.

Por último, aseguró que aligerar el corazón de bienes hace que sea más libre para amar a Dios y transmitir la alegría. Tal y como hicieron estos nuevos siete santos.

Fuente: Rome reports

Homenaje a todos aquellos que han sufrido por confesar su fe

El 17 de octubre de 2018 la Iglesia recuerda a San Ignacio de Antioquía, mártir del siglo segundo que, por su amor apasionado a Jesucristo dejaría una huella imborrable en los cristianos de su época y en la Iglesia para siempre. 

En su fiesta, la Fundación EUK Mamie-HM Televisión, a través de su «Proyecto Despierta», ha querido rendir un homenaje a todos aquellos que, en todos los rincones del mundo, desde los comienzos del cristianismo hasta nuestro siglo XXI, han sufrido por confesar su fe o han sido martirizados por el Nombre de Jesucristo y su Santa Iglesia.

Antiguos confesores de la fe y recientes mártires, que han sabido despertar la fe de todo un pueblo con su grito de amor a Dios, devolviendo «sangre por Sangre» y «vida por Vida», porque es preciosa a los ojos de Dios la muerte de los que cada día derraman su vida por Él.

Siéntete orgulloso de pertenecer a esta Iglesia que ama hasta el final.

https://www.eukmamie.org

VATICANO - Las estadísticas de la iglesia católica 2018

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Con motivo de la 92° Jornada Misionera Mundial, el domingo 21 de octubre de 2018, la Agencia Fides presenta algunas estadísticas seleccionadas para ofrecer un cuadro panorámico de la Iglesia misionera en el mundo.

Las tablas han sido extrapoladas del último «Anuario Estadístico de la Iglesia» (actualizado a día 31 de diciembre de 2016) y se refieren a los miembros de la Iglesia, sus estructuras pastorales, las actividades en el campo sanitario, asistencial y educativo. Entre paréntesis se indica la variación, aumento (+) o disminución (-) con respecto al año anterior, según la comparación efectuada por la Agencia Fides.

Población mundial
A día 31 de diciembre de 2016 la población mundial era 7.352.289.000 personas, con un aumento de 103.348.000 unidades respecto al año anterior. El aumento global este año también se refiere a todos los continentes, incluida Europa que vuelve a crecer por segundo año consecutivo tras las disminuciones de años anteriores. Los aumentos más consistentes, se dan de nuevo en Asia (+49.767.000) y en África (+42.898.000), seguidos por América (+8.519.000), Europa (+1.307.000) y Oceanía (+857.000).

Número de católicos y porcentaje 
En la misma fecha, a 31 de diciembre de 2016, el número de católicos era de 1.299.059.000 personas, con un aumento total de 14.249.000. El aumento interesa a todos los continentes, excepto por tercer año consecutivo de Europa (-240.000), que como el año pasado registra una disminución mayor. Aumentan en África (+6.265.000) y América (+6.023.000), seguidas por Asia (+1.956.000) y Oceanía (+245.000).
El porcentaje mundial de católicos ha disminuido del 0,05%, igual que el año pasado, situándose en un 17,67%. Con respecto a los continentes, se registran aumentos en América (+0,06), Asia (+0,01) y Oceanía (+0,02). Y disminuciones en África (-0,18) y Europa (-0,11).

Habitantes y católicos por sacerdote
El número de habitantes por sacerdote ha aumentado este año, complesivamente de 254 unidades alcanzando la cuota de 14.336. La distribución por continentes ve incrementos en África (+271), América (+108), Europa (+66) y Oceanía (+181). La única disminución es en Asia (-264).
El número de católicos por sacerdote ha aumentado de 39 unidades, alcanzando el número total de 3.130. Se registran aumentos en África (+7), América (+74), Europa (+22), y Oceanía (+52). Se confirma una disminución, con la misma cifra del año anterior, en Asia (-13).

Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras
Las circunscripciones eclesiásticas son 10 más que el año precedente, es decir 3.016, con nuevas circunscripciones creadas en África (+3), América (+3), Asia (+3) y Europa (+1). Oceanía queda sin variaciones como en años anteriores.
Las estaciones misioneras con sacerdote residente son complesivamente 2.140 (581 más, al contrario del año pasado que se habían reducido). Sólo han disminuido en África (-63), mientras que han aumentado en América (+98), Asia (+151), Europa (+364) y Oceanía (+31).
Las estaciones misioneras sin sacerdote residente han disminuido en total de 513 unidades, situándose en 142.487. Aumentan en África (+135), Europa (+456) y Oceanía (+91). Disminuyen en América (-35) y Asia (-1.160).

Obispos
El número de Obispos en el mundo ha aumentado de 49 unidades, alcanzando el número de 5.353. Aumentan los obispos diocesanos y también los religiosos. Los obispos diocesanos son 4.090 (27 más), mientras los religioso son 1.263 (22 más).
El aumento de los obispos diocesanos se produce en América (+20), Asia (+9) y Europa (+3), mientras disminuyen en África (-2) y Oceanía (-3). Los obispos religiosos aumentan en todos los continentes con la excepción de Asia (-7): África (+5), América (+14), Europa (+8), Oceanía (+2).

Sacerdotes
El número total de sacerdotes en el mundo este año también ha disminuido, alcanzando una cuota de 414.969 (-687). De nuevo, se señala una disminución considerable en Europa (-2.583) a la que se suma este año América (-589). Los aumentos se dan en África (+1.181) y Asia (+1.304), Oceanía se mantiene estable.
Los sacerdotes diocesanos en el mundo han aumentado globalmente de 317 unidades, alcanzando el número de 281.831, con la única disminución también este año, en Europa (-1.611) y aumentos en África (+983), América (+180), Asia (+744) y Oceanía (+21).
Los sacerdotes religiosos han disminuido en total de 1.004 unidades, el triple del año pasado, y ahora son 133.138. Consolidando la tendencia de los últimos años, han aumentado en África (+198) y en Asia (+560), pero han disminuido en América (-769), Europa (-972) y Oceanía (-21).

Diáconos permanentes
Los diáconos permanentes en el mundo este año también han aumentado de 1.057 unidades, alcanzando el número de 46.312. El aumento más consistente se confirma una vez más en América (+842), seguida por Europa (+145), Oceanía (+45), África (+22) y Asia (+3).
Los diáconos permanentes diocesanos en el mundo son 45.609, con un aumento total de 982 unidades. Crecen en todas partes excepto en Asia (-38): África (+36), América (+807), Europa (+130), Oceanía (+47).
Los diáconos permanentes religiosos son 703, aumentando de 75 unidades con respecto al año anterior. Disminuyen en África (-14) y Oceanía (-2), pero aumentan en Asia (+41), América (+35) y Europa (+15).

Religiosos y religiosas
Los religiosos no sacerdotes han disminuido por cuarto año consecutivo, al contrario de la tendencia de años anteriores, de 1.604 unidades, situándose en 52.625. Las disminuciones, mucho más consistentes que el año pasado, se han registrado en todo el mundo: África (-50), América (-503), Asia (-373), Europa (-614) y Oceanía (-64). Se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas, disminuyendo de 10.885 unidades, inferior con respecto al año pasado. Son en total 659.445. Los aumentos se registran otra vez, en África (+943) y en Asia (+533), las disminuciones en América (-3.775), Europa (-8.370) y Oceanía (-216).

Institutos seculares
Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en total 618, y este año disminuyen (-79) tras el aumento del año pasado. A nivel continental crecen en África (+2) y Asia (+4), disminuyen en América (-77) y Europa (-8), este año vuelve a quedar sin variaciones Oceanía.
Los miembros de los Institutos seculares femeninos han disminuido de 459 unidades, siendo así un total de 22.400 miembros. Aumentan sólo en África (+113), disminuyen en América (-33), Asia (-35), Europa (-502) y Oceanía (-2).

Misioneros laicos y catequistas
El número de Misioneros laicos en el mundo es de 354.743, con un aumento global de 2.946 unidades, particularmente sensible en América (+4.728) y África (+759). Y disminuciones en Asia (-1.565), Europa (-921) y Oceanía (-55).
Los Catequistas en el mundo han disminuido un total de 36.364 unidades, situándose en 3.086.289. El único aumento ha sido en África (+10.669). Disminuyen en América (-20.407), Asia (-12.896), Europa (-13.417) y Oceanía (-313).

Seminaristas mayores
El número de seminaristas mayores, diocesanos y religiosos, este año también ha disminuido globalmente, exactamente de 683 unidades, alcanzando el número de 116.160. Los aumentos se han registrado en África (+1.455) y en menor medida en Asia (+9), mientras disminuyen en América (-1.123), Europa (-964) y Oceanía (-60).
Los seminaristas mayores diocesanos son 71.117 (+999 respecto al año anterior) y los religiosos 45.043 (-1.682). Para los seminaristas mayores diocesanos los aumentos se producen en África (+1.059), América (+16) y Asia (+310). Las disminuciones han sido en Europa (-381) y Oceanía (-5). Los seminaristas mayores religiosos aumentan sólo en África (+396), mientras que disminuyen en América (-1.139), Asia (-301), Europa (-583) y Oceanía (-55).

Seminaristas menores
El número total de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, este año al contrario del precedente, ha disminuido de 2.735 unidades, situándose en 101.616. Han disminuido en todos los continentes: África (-69), América (-1.299), Asia (-871), Europa (-581) y Oceanía (-5).
Los seminaristas menores diocesanos son 78.369 (-1.729) y los religiosos 23.247 (-1.006). Para los seminaristas diocesanos el aumento se registra en África (+236) y Oceanía (+7). La disminución en América (-684), Asia (-988) y Europa (-300).
Los seminaristas menores religiosos por su parte aumentan sólo en Asia (+207). Disminuyen en África (-305), América (-615), Europa (-281) y Oceanía (-12).

Institutos de instrucción y educación
En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 72.826 escuelas infantiles frecuentadas por 7.313.370 alumnos; 96.573 escuelas primarias con 35.125.124 alumnos; 47.862 institutos de secundaria con 19.956.347 alumnos. Además sigue a 2.509.457 alumnos de escuelas superiores y 3.049.548 estudiantes universitarios.

Institutos sanitarios, de beneficencia y asistencia 
Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia engloban: 5.287 hospitales con mayor presencia en América (1.530) y África (1.321); 15.937 dispensarios, la mayor parte en África (5.177), América (4.430) y Asia (3.300); 610 leproserías distribuidas principalmente en Asia (352) y África (192); 15.722 casas para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados la mayor parte en Europa (8.127) y América (3.763); 9.552 orfanatos en su mayoría en Asia (3.660); 11.758 guarderías con el mayor número en Asia (3.295) y en América (3.191); 13.897 consultorios matrimoniales, en gran parte en Europa (5.664) y América (4.984); 3.506 centros de educación o reeducación social y 35.746 instituciones de otros tipos.

Circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Las circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Cep) a fecha de octubre de 2018 son en total 1.114, tres circunscripciones más respecto al año pasado. La mayor parte de las circunscripciones eclesiásticas dependientes de Propaganda Fide se encuentran en África (511) y en Asia (482). Seguidas por América (75) y Oceanía (46).

(S.L.- Agencia Fides 21/10/2018)

 

Santa Irene - siglo VI

Irene era una joven noble de Nebancia, Portugal. Era tan bella como piadosa y un joven se prendó de ella al verla en la iglesia.

La pidió en matrimonio y fue rechazado, explicándole Irene que había hecho voto de virginidad y que se si seguía siendo buen cristiano, se verían en el paraíso. El joven lo aceptó, pero poco tiempo después, un maestro de Irene que intentó seducirla y fue arrojado de su casa, para vengarse, corrió a contar al joven que Irene pronto sería madre. Este, loco de rabia, la mató al salir de la iglesia y arrojó su cuerpo al río.
La encontraron en la orilla del río Tajo, frente a la villa de Scalabis que desde entonces se llama Santarem (Santa Iria o Irene). Esta santa es muy querida en Portugal y en España.

SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA NOS HABLA DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Nos habla san Ignacio de Antioquía. Siglo I-II. Los primeros cristianos están dispuestos a dar su vida por la unidad de la Iglesia. Se esfuerzan por mantener unido el rebaño de Cristo, que empieza  a verse atacado y zarandeado por herejías, infidelidad, etc. Del mismo modo San Ignacio de Antioquía, camino de su martirio en Roma hacia el año 107, no deja de insistir, a los cristianos de las diferentes iglesias a las que escribe,  en la importancia de velar por esta unidad…

TEXTOS DE LOS PRIMEROS SIGLOS SOBRE LA UNIDAD DE LA IGLESIA

1.

Ahora bien, “como hijos de la luz verdadera” (Ef 5, 8), huid de toda escisión y toda doctrina perversa; en cambio, donde esté el pastor, allí debéis, como ovejas,seguir vosotros. Porque muchos lobos, que se presentan como dignos de todo crédito, cautivan con funesto placer a los corredores de Dios. Sin embargo, gracias a vuestra unión, no tendrán entre vosotros cabida alguna. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, A los de Filadelfia, 2-3)

2.
Me adelanto a exhortaros a que viváis unidos en el sentir de Dios. En efecto, Jesucristo, nuestra vida inseparable, expresa el sentir del Padre, como también los obispos, esparcidos por el mundo, son la expresión del sentir de Jesucristo.

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis. Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo. Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su Hijo. Os conviene, por tanto, manteneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre partícipes de Dios. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, A los Efesios, 2, 2)

 

3.
Y es así que, cuantos son de Dios y de Jesucristo, ésos son los que están al lado del obispo. Ahora que, cuantos, arrepentidos, volvieren a la unidad de la Iglesia, también ésos serán de Dios, a fin de que vivan conforme a Jesucristo.
«No os llevéis a engaño», hermanos míos. Si alguno sigue a un cismático, «no hereda el reino de Dios» (1 Cor 6, 9). El que camina en sentir ajeno a la Iglesia, ése no puede tener parte en la pasión del Señor.   (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, A los de Filadelfia, 2-3)

 

4.
Si tanta fuerza tiene la oración de cada uno en particular,  ¿cuánto más la que se hace presidida por el obispo y en unión con toda la Iglesia? (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Efesios, 2)


Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)

 

+ info - San Ignacio de Antioquía

 

"La unidad de la iglesia debe reflejar la unidad de Dios" 

 

Benedicto XVI presenta a san Ignacio de Antioquía, "Doctor de la unidad"

 

Prosiguiendo la catequesis sobre los padres apostólicos, Benedicto XVI habló enla audiencia general de hoy de San Ignacio de Antioquia. La audiencia se celebró en la Plaza de San Pedro y asistieron a ella alrededor de 25.000 personas.

 

San Ignacio fue obispo de Antioquia del año 70 al 107 de nuestra era y en esa ciudad "fue donde por primera vez -dijo el Papa- los discípulos recibieron el nombre de cristianos". Condenado a ser devorado por las fieras, fue trasladado a Roma para que esa sentencia se ejecutase y en el camino aprovechó de su paso por diferentes ciudades para reafirmar la fe de los cristianos que habitaban allí.

 

ignacio antioquia

"Ningún padre de la Iglesia ha expresado con la intensidad de Ignacio el anhelo de unión con Cristo y a la vida en El", observó el Papa, explicando que en San Ignacio confluyen "dos corrientes espirituales: la de Pablo, que tiende a la unión con Cristo y la de Juan, concentrada en la vida en El. A su vez, estas dos corrientes se unen en la imitación de Cristo".

"La irresistible tensión de Ignacio hacia la unión con Cristo funda una verdadera y propia mística de la unidad", prosiguió Benedicto XVI, y recordó que en las siete cartas que el obispo antioqueno escribió durante su viaje hacia Roma repite a menudo que "Dios existiendo en tres personas es Uno en absoluta unidad" y dice a los cristianos que "la unidad que tienen que realizar en esta tierra no es más que una imitación, lo más conforme posible al arquetipo divino".

"Se advierte en (...) Ignacio una dialéctica constante y fecunda entre dos aspectos característicos de la vida cristiana: por una parte la estructura jerárquica de la comunidad eclesial, y por otra la unidad fundamental que liga entre sí a todos los fieles en Cristo. Por lo tanto, los roles no se pueden contraponer. Al contrario, la insistencia de la comunión de los creyentes entre ellos mismos y sus pastores, se refuerza constantemente mediante (...) analogías" tomadas de la música, como "la cítara, las cuerdas, (...) la sinfonía".

"Es evidente la responsabilidad peculiar de los obispos, de los presbíteros y los diáconos en la edificación de la comunidad. Para ellos es válido ante todo el llamamiento al amor y la unidad".

"Con razón Ignacio es llamado "doctor de la unidad" -exclamó el Papa-, y (...) en definitiva su "realismo" invita a los fieles de ayer y hoy a realizar una síntesis progresiva entre configuración con Cristo (...) y compromiso con su Iglesia (unidad con el obispo y apertura al mundo) (...) entre comunión de la Iglesia en su interno y misión, que es la proclamación del Evangelio a los demás".

+ info -

San Ignacio de Antioquía, mártir año 106 - 17 de octubre

 

 

Ver en Wikipedia

  CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAR 2007 (VIS)

Tenemos una misión que cumplir

Estos dos hombres trabajan para que los cristianos en Oriente Medio no desaparezcan. Lo hacen en primer lugar con su presencia en la región y, en segundo, con su labor para fortalecer la fe de aquellos que permanecen en la cuna del cristianismo.

El padre Guillaume y Said pertenecen al Camino Neocatecumenal. Este sacerdote francés es rector del seminario Redemptoris Mater del Líbano, un centro donde se forma a futuros sacerdotes especialmente para que se queden en Oriente Medio.

P. GUILLAUME BRUTÉ DE RÉMUR
Rector, Seminario Redemptoris Mater Líbano
“No hay que negar que hay una grandísima emigración cristiana fuera, incluso en zonas donde no son directamente perseguidos, y por tanto existe el riesgo de que esta fe poco a poco sea menos profunda. Si solo se queda en costumbres culturales perderán la razón misma para quedarse en Oriente Medio. Por eso creo, y esta es un poco nuestra misión como seminario, que no es suficiente una ayuda económica, una ayuda de tipo político o sociológico, sino una ayuda también de tipo espiritual, para que estas personas vuelvan a encontrar el sentido espiritual de su misión y su presencia en Oriente Medio”.

Porque a Egipto es donde escapó la Sagrada Familia para salvar al Mesías de Herodes. Jordania es el lugar desde donde Moisés divisó la tierra prometida y donde Cristo recibió el bautismo. En Tierra Santa nació Jesús y allí desarrolló su predicación, llegando hasta Líbano, a las ciudades de Tiro y Sidón; Siria fue evangelizada por el apóstol Tomás y en Irak encontramos Ur de Caldeos, lugar del nacimiento del patriarca Abraham.

 

 

P. GUILLAUME BRUTÉ DE RÉMUR
Rector, Seminario Redemptoris Mater Líbano
“Estas raíces, este patrimonio si no se vive, si no está cuidado por personas para las que significa algo, corre el riesgo de convertirse en algo para rellanar museos y que desaparezca poco a poco, que se olvide. La Historia y los hechos de hoy en día nos dicen que donde hay más cristianos hay más libertad de conciencia, más democracia y más espíritu de convivencia. Es como un anticuerpo natural al fanatismo. Por eso creo que tenemos que ayudar a estos cristianos a que permanezcan en sus países”.

Ayudarles no solo a permanecer sino a formar comunidades más fuertes. En Egipto, el desafío es también la unidad entre los propios coptos, católicos y ortodoxos. Un paso fundamental para avanzar en este camino fue la visita del Papa Francisco en 2017 y su encuentro con el Papa Tawadros II. Ambos rezaron por los cristianos perseguidos pocos días después de los atentados de Domingo de Ramos en las ciudades de Tanta y Alejandría.

Pese a la violencia, cristianos como Said, pionero del Camino Neocatecumenal en Egipto, aseguran que permanecerán en su tierra porque están llamados a cumplir allí una misión.

SAID AZER
Copto-católico egipcio
“Nos quedamos porque tenemos una misión mayor. Cristo ha sufrido por toda la Humanidad y si nosotros tenemos que sufrir por Cristo y la Iglesia, no somos más que nuestro maestro. Tenemos este sentido dentro de nosotros de que tenemos una misión que cumplir en la tierra donde hemos nacido, por eso, nos quedamos en Egipto”.

Los cristianos coptos son una de las comunidades más antiguas de Oriente Medio. Se cree que fue San Marcos quien evangelizó esa tierra en el siglo I. También son la comunidad más numerosa por lo que cualquier ataque contra ellos afecta decisivamente a la moral de todos los cristianos de la región.

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Juan Pablo II  y el Rosario

Desde los tiempos medievales de Santo Domingo de Guzmán, cuando los dominicos empezaron a popularizar el rezo del Rosario, esta devoción ha ido incorporando variaciones y añadidos, pero sin duda en los tiempos modernos fue San Juan Pablo II quien introdujo en ella más elementos que podrían considerarse –en el buen sentido- revolucionarios. Así lo considera el periodista católico Tom Hoopes, autor de El rosario de Juan Pablo II.

Hoopes es padre de 9 hijos y explica que “si no fuera por San Juan Pablo II yo no habría pasado los últimos 17 años rezando un rosario diario con mi familia”. Y le consta que una gran cantidad de las personas que hoy rezan el rosario con asiduidad se lo agradecen a Juan Pablo II y su promoción de esta devoción.

Hoopes explica que el Papa polaco potenció el Rosario a partir de 7 acciones o decisiones.

1. Juan Pablo II hizo que el Rosario volviera a ser nuevo y emocionante

“Como les digo a mis estudiantes en el Benedictine College de Kansas, Juan Pablo II era un genio de la estrategia que sabía como hacer cosas grandes en la Iglesia. No solo decía: ‘chicos, volved a la Iglesia’. Organizaba las Jornadas Mundiales de la Juventud. No solo decía: ‘sed fieles a la doctrina’. Creaba un Catecismo. No sólo invitaba a los católicos a volver a Jesús: creaba un Gran Jubileo para el año 2000. Y no sólo animaba a rezar el Rosario: añadió 5 nuevos misterios para picar nuestro interés y lanzó un Año del Rosario para asegurarse que toda la Iglesia se sumaba.

2. Juan Pablo II conectó el Rosario con las cosas grandes que estaban en el pensar de todos

“El compromiso de mi familia con el Rosario empezó en 2001, cuando tras la tragedia del 11 de septiembre, Juan Pablo II urgió a los católicos a rezar el Rosario por la paz, frente a los atentados terroristas. Se profundizó cuando al año siguiente pidió rosarios por otra institución bajo un duro ataque: la familia. Su fe en el Rosario era contagiosa.

3. Hizo que el Rosario fuera más fácil de rezar

Tom Hoopes recoge en su libro varias de las propuestas prácticas del Papa para facilitar el rezo. “Una de mis favoritas: en vez de empezar por el Credo, empezar con la invocación sencilla del Salmo 70: Oh, Dios, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme”. Aún recitamos el Credo a veces pero al quitar la larga oración inicial el rezo se hace menos amenazante para los niños… y su papá, también”.

4. Su método profundiza la experiencia del Rosario

Hay propuestas de Juan Pablo II sobre el rosario que ayudan a enraizar la devoción en la propia vida. Por ejemplo, propone usar arte sacro, rezar pidiendo un fruto específico en cada misterio y añadir una frase después del “Jesús”. Por ejemplo, el primer misterio luminoso se puede ilustrar con una imagen del bautizo de Jesús, un fruto que se pide (“ser fiel a mis votos”) y palabras añadidas como “bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, bautizado por Juan”. Juan Pablo II también anima a acompañar el Rosario con la Escritura, por lo que Tom Hoopes propone 10 versículos en su libro para cada decena de avemarías.

5. Juan Pablo II fue un gran promotor de los santos del Rosario

Por ejemplo, beatificó al italiano Bartolo Longo (1841-1926), un intelectual anticlerical que se introdujo en ambientes esotéricos y ocultistas que le dañaron. Fue con el Rosario que se sanó y creció en la fe y fue el promotor del Santuario del Rosario en Pompeya. Juan Pablo II canonizó al Padre Pío, que habla del Rosario como un arma muy poderosa. Fue un promotor de las obras y espiritualidad de San Luis Grignon de Montfort, autor de El secreto del Rosario”. Y beatificó a los pastorcitos de Fátima, Jacinta y Francisco Marto, grandes impulsores del rezo del Rosario por petición de la Virgen.

6. Juan Pablo II conectó el mensaje de Fátima con el futuro de la Iglesia

El Papa era un devoto de la Virgen de Fátima y su mensaje, y consideraba que fue la Virgen quien desvió la bala que le hirió en el atentado del pistolero Alí Agca. Las peticiones de la Virgen de Fátima de que se rezaran rosarios cada día, dijo, “deben sostenerse generación tras generación”, dijo el Papa.

7. Su mayor promoción del Rosario la hacía, simplemente, rezándolo

Antes de llegar a ser Papa, el cardenal Jorge Bergoglio escribió: “una tarde fui al rezo del Rosario que dirigía el Santo Padre [Juan Pablo II]. Estaba delante de todos, de rodillas”. Bergoglio escribe que quedó tan conmovido en esa oración que “desde ese día recito los 15 misterios del Rosario cada día”.

Carifilii

La esencia del cristianismo

El 15 de diciembre de 2017 se introduce la causa de beatificación de este gran teólogo, y en el año 2018 se cumplieron 50 años de su muerte. Es un buen momento para recordar este libro, uno de los más importantes de la teología del siglo XX.

 

Siempre es difícil trazar la historia de las ideas: cuáles son los momentos y contextos en que se perfilan, se formulan y logran difusión. Que el cristianismo se centra en la persona de Cristo lo formula bella y claramente Guardini, con un impacto que ha marcado toda la teología católica del siglo XX. Pero evidentemente no se lo ha inventado.

El mismo Señor lo da a entender cuando dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino por mí”(Jn 14, 6). Con toda la misteriosa fuerza del “Yo soy” de Cristo, en el Evangelio de San Juan: “Yo soy el pan de vida” (Jn 6, 35.48.51), “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8, 12; 12, 46-48), “Yo soy la puerta” (Jn 10, 1-6), “Yo soy la resurrección” (Jn 11, 25).

Los contextos

Por un lado está el esfuerzo “racionalista liberal”, que desde el XVIII, intenta reducir el cristianismo a alguna idea o esencia “universal”, prescindiendo de sus concreciones históricas, que le parecen dudosas. Por otro lado, desde el siglo XIX, ha crecido exponencialmente el conocimiento de otras religiones: ¿qué tienen en común?, ¿qué caracteriza el hecho religioso? Y, dentro de esto, ¿qué singulariza a lo cristiano?

La teología liberal protestante, desde Schleiermacher, ha asumido la idea de que el cristianismo representa la esencia de lo religioso en su concreción histórica más acabada. En efecto, lo religioso puede definirse como la relación de sumisión y reconocimiento hacia el absoluto. Y, para Schleiermacher, el cristianismo lo realiza de manera eminente.

Pero en paralelo, durante el siglo XIX, se ha extendido el estudio comparado de las religiones. Y al igual que se intenta encontrar en otras religiones el esquema y los elementos que tan claramente se observan en la cristiana, con sus creencias, sus libros sagrados, su moral, su culto y su iglesia o comunidad creyente, también se intenta tipificar la religión cristiana por comparación con las demás. Y se ve en Cristo al Fundador y Profeta de la religión cristiana.

Desde luego, Jesucristo es el fundador y profeta de la religión cristiana, el vehículo por el que este mensaje llega y se difunde en el mundo. Pero, sobre todo, es el centro y el contenido del mensaje.

Esto es lo singular, que no encuentra parecido en la historia de las religiones. Buda o Mahoma pueden ser vehículos e incluso modelos en la práctica de una religión (aunque en el caso de Buda fuera más bien una filosofía), pero no son su esencia. En cambio, con su Encarnación, la Palabra de Dios se ha hecho presente en la historia en forma de persona. En Jesucristo, el Hijo encarnado, Dios se manifiesta y salva. Por eso la religión cristiana no se compendia en una idea sino en una persona.

Explicará Guardini: “Jesús no es solo portador de un mensaje que exige una decisión, sino que es Él mismo quien provoca la decisión, una decisión impuesta a todo hombre, que penetra todas las vinculaciones terrenas y que no hay poder que pueda ni contrastar ni detener” (La esencia del cristianismo, Cristiandad, Madrid 1984, p. 47)

El título

Dos famosos libros llevaban ya el mismo título. En 1841, Ludwig Feuerbach había publicado su La esencia del cristianismo. Era una explicación hermenéutica reductiva del cristianismo. El cristianismo sería lo contrario de lo que pretende ser. No la manifestación de un Dios que quiere salvar al hombre, sino la ilusión del hombre que sublima sus propias aspiraciones en la idea de Dios. Dios es solo lo que nos gustaría ser, llevado al infinito.

Adolf von Harnack, famoso historiador de la antigüedad cristiana y protestante liberal, le contestó con unas conferencias reunidas en su libro La esencia del cristianismo (1901). No se trata de una ilusión, sino que el mandamiento del amor es la máxima expresión histórica del progreso interior humano. La historia cristiana ha prestado, quizá, demasiada atención a la doctrina sobre Dios o sobre Jesucristo −eso le parece−, pero la esencia está en la realización del hombre interior en la justicia y la caridad. Eso es lo que le da su significado universal, para los hombres de todos los tiempos.

En realidad, tenían bastante en común. Como hijos de su tiempo, les parecía problemática la historia de la salvación y solo le daban un valor alegórico. Pero donde Feuerbach veía un infeliz espejismo, von Harnack encontraba la máxima manifestación del espíritu humano.

La ingenuidad liberal que quiere contemplar el progreso humano en la historia, también religioso, naufragaría en la primera guerra mundial. Y Barth juzgaría duramente el intento de la teología liberal de hacer razonable el cristianismo, convirtiéndolo en idea y esencia. Es el escándalo de la revelación el que tiene que juzgar la razón, y no al revés. Así la salva y la saca de sus límites. Pero Barth no desciende a la historia concreta.

El libro de Guardini

Sin citarlo, Guardini sigue el itinerario contrario a Harnack: parte del hecho histórico de Jesucristo y muestra su significado universal, que no puede reducirse a ninguna idea. Jesucristo, tal como fue y como es, es la esencia de la religión cristiana.

Como señala en la “Advertencia preliminar”, La esencia del cristianismo se publicó en 1929, en la revista Die Schildgenossen. Pero Guardini vio conveniente publicarlo aparte, porque le parecía que podía servir de ”introducción metódica”, para sus otros libros sobre Cristo, especialmente La imagen de Jesús, el Cristo, en el Nuevo Testamento, y El Señor.

Desarrolla la argumentación en cuatro partes que seguiremos brevemente: I. El problema; II. A modo de diferenciación; III. La persona de Cristo y lo propia y esencialmente cristiano. Finalmente, en el apartado IV, Resultado, resume brevemente su tesis.

El problema

“La pregunta por la esencia del cristianismo ha sido contestada de modos muy diversos. Se ha dicho que lo esencial del cristianismo es que en él la personalidad individual avanza al centro de la conciencia religiosa; se ha afirmado asimismo que la esencia del cristianismo radica en que en él Dios se revela como Padre, quedando el creyente situado frente a Él […]: también se ha sostenido que lo peculiar del cristianismo es ser una religión que eleva el amor al prójimo a la categoría de valor fundamental […]. De todas estas respuestas no hay ninguna que dé en el blanco” (16). Además de que son falsas, “se hallan formuladas en forma de proposiciones abstractas, subsumiendo su ‘objeto’ bajo conceptos generales” (17).

“El cristianismo no es, en último término, ni una doctrina de la verdad ni una interpretación de la vida. Es eso también, pero nada de ello constituye su esencia nuclear. Su esencia está constituida por Jesús de Nazaret, por su existencia, su obra y su destino concretos; es decir, por una personalidad histórica” (19).

Esto plantea un “problema”. Porque estamos acostumbrados a someternos a normas o a leyes, pero aquí se trata de “reconocer a otra persona como ley suprema de toda la esfera religiosa”.

A modo de diferenciación

Se necesita un discernimiento: “Una mirada superficial basta para percatarse de la inconmensurable significación que reviste la persona de Jesús en el Nuevo Testamento” (25). Recuerda el caso de Buda, y también de los profetas de Israel: “El profeta como el apóstol son portadores del Mensaje, obreros en la gran obra, pero nada más”(32). “Por contraste con todo eso, se pone de manifiesto cuán fundamentalmente diferente es la posición de la persona de Jesús en el orden religioso proclamado por él” (33).

La persona de Cristo y lo propia y esencialmente cristiano

Hay muchas versiones sobre el mensaje de Cristo: predicó el Reino que venía, el amor universal, una nueva idea de Dios. En definitiva, “se ha afirmado repetidamente que Jesús no forma parte del contenido de su mensaje”(37). Pues bien, “esta teoría es falsa” (38). Por muchos motivos.

El primero es que Jesús “exige explícitamente que los hombres le sigan” (38), que opten por él, de una manera plena. Además, sus palabras y gestos “hacen aparecer la persona de Cristo como criterio y motivo de la conducta”(40). Hasta el escándalo que supone “el hecho de que una persona histórica pretenda para sí una significación religiosa absoluta” (50). “Todo lo cristiano que viene de Dios a nosotros, y lo mismo todo lo que va de nosotros a Dios, tiene que pasar por Aquel” (52). Es una mediación que forma parte del contenido.

“La doctrina de Jesús es la doctrina del Padre. Pero no como en un profeta que recibe y da a conocer la revelación, sino en el sentido de que su punto de partida se halla en el Padre, pero, a la vez, también en Jesús” (60).

También la salvación se da en él y a través de él. Por eso se entiende la expresión frecuente en San Pablo: “en él”, recogida en la liturgia: “Por Cristo, con él y en él”. Así viven, así rezan, así se salvan los cristianos, por la acción del Espíritu Santo. Cada uno en particular y, a la vez, todos en la Iglesia. Y se expresa de manera especial en la Eucaristía: todos están llamados a comer su Cuerpo, condición necesaria para entrar en el Reino de los Cielos.

Resultado

En este último y breve apartado concluye todo: “No hay ninguna doctrina, ninguna estructura fundamental de valores éticos, ninguna actitud religiosa ni ningún orden vital que pueda separarse de la persona de Cristo y del que, después, pueda decirse que es cristiano. Lo cristiano es Él mismo, lo que a través de Él llega al hombre y la relación que a través de Él puede mantener el hombre con Dios” (103).

El cristianismo tiene una doctrina y una moral (un sistema de valores) y un culto público y una oración personal. Tiene; pero no es ni una doctrina, ni una moral, ni un culto, ni una iglesia. Su esencia es Jesucristo. Su doctrina, su moral, su culto se realizan en Cristo. Y no hay doctrina ni moral ni culto que sean cristianos si no se enraízan y expresan en Cristo.

Y, por último, citando sin citar las otras “esencias del cristianismo”, concluye: “La tesis de que el cristianismo es la religión del amor solo puede ser exacta en el sentido de que el cristianismo es la religión del amor a Cristo y, a través de Él, del amor dirigido a Dios, así como a otros hombres […]. El amor a Cristo es, pues, la actitud que en absoluto presta sentido a cuanto es. Toda vida tiene que ser determinada por él” (105).

El teólogo y obispo italiano Bruno Forte tiene un ensayo sobre La esencia del cristianismo (2002), con un replanteamiento del tema en la actualidad y algunas valoraciones históricas; y también el teólogo español Olegario González de Cardedal escribió La entraña del cristianismo (1997), mucho más voluminoso y amplio, aunque con menos detalle en lo que se refiere a Guardini.

Juan Luis Lorda

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