“No podemos decir de amar a Dios si no amamos a los pobres”

26 de agosto de 1978, después de un cónclave relámpago, era elegido Papa Juan Pablo I. La actualidad de su magisterio se mantiene en los tiempos del papa Francisco.

“¿Quieres ser afable, misericordioso con los pobres, con todos los necesitados?”. Esta era una de las preguntas que el 28 de diciembre de 1958, el día de su consagración episcopal en San Pedro, Albino Luciani, escuchó. “Lo quiero”, respondió con voz humilde. Y el amor por los pobres caracterizó el episcopado a Vittorio Veneto, en Venecia y en la Ciudad Eterna. Esto se entiende leyendo de nuevo algunas homilías y discursos de este pastor véneto, que como Obispo de Roma, electo la noche de hace treinta y seis años, estuvo cercano al modelo de Papa párroco encarnado por Pío X.

Luciani, cura lejano del virus de quienes quieren hacer carrera eclesiástica, convertido en obispo por decisión de Roncalli, no era uno que “se creía algo”, por usar una expresión del Papa Francisco. Decía de sí mismo: “Algunos obispos se parecen a Aquiles, que descienden con documentos magistrales de alto nivel; yo pertenezco a la categoría de los pobres que chirrían desde la última rama del árbol”. 

Hijo de un emigrante socialista, en el mensaje que le escribió su padre desde Francia dándole su consentimiento para entrar en el seminario, se leía: “Espero que cuanto seas sacerdote, estés de la parte de los pobres, porque Cristo estaba de su parte”. No tuvo que hacer un gran trabajo para poner en práctica aquellas palabras.

“Hermanos míos”, dijo como patriarca de Venecia en 1974, “no podemos decir de amar a Cristo, si no compartimos esta pasión por la gente pobre”. En la ciudad de las lagunas su episcopado había sido identificado por dos líneas de trabajo: el conocimiento y la cercanía a los más pobres –tanto material como espiritualmente-- y la atención al mundo del trabajo. Quedó sorprendido al ver cuantas personas se concentraban en la sala de espera del patriarcado: necesitados, desempleados, alcohólicos. No encontraron nunca cerrada su puerta. Y él vendió su anillo y algunos muebles de oro para donar las ganancias a los pobres, invitando a los párrocos a hacer lo mismo.

No había tenido una especial simpatía por el comunismo ni por el clero que para aparentar leía el Evangelio con las gafas deformadas de la ideología. Pero llamó a la comunidad cristiana a trabajar desde el primer encuentro con el Consejo pastoral diocesano: “Es cierto que sobre todo, los trabajadores, deben autónomamente resolver sus propios problemas, pero también es cierto que toda la comunidad cristiana a la que pertenecen los trabajadores debe estarles cerca. Porque los trabajadores sufren, cuando los hermanos católicos se niegan a reconocer que el capitalismo tiene mucha culpa y con mucha ligereza llaman “comunista” a cualquier trabajador que lucha con energía por el reconocimiento de sus derechos”.

Sabía bien que cualquier cambio de la sociedad nace del cambio del corazón del hombre: “No pretendo negar a los marxistas –o al menos a muchos de ellos-- una sincera sed de paz y justicia. El problema viene desde más lejos. La estructura más profunda no está entre ricos y pobres, entre dominadores y dominados: está en el corazón del hombre inclinado a poseer siempre más. Es necesario, por tanto, preocuparse por encima de todo del corazón”. Pero esto no significaba limpiar la conciencia de los cristianos de salón o de los conformistas, al contrario: “Existe el peligro –precisaba-- que nosotros cristianos nos acontentemos con tener la explicación más justa del fenómeno de la discordia, violencia, guerra y nos paremos aquí. Los marxistas se equivocan olvidando las causas profundas e internas de los problemas sociales, pero tienen el mérito de trabajar y trabajar mucho por la causa. Nosotros corremos el riesgo contrario: tenemos la explicación justa, pero confundimos explicación con solución y nos quedamos de brazos cruzados”. 

En la Navidad de 1976, en un periodo en el que las fábricas del polo industrial de Marghera eran ocupadas, dijo palabras que fotografiaron perfectamente la realidad actual: “Exhibir el lujo, malgastar el dinero, rechazar invertirlo para esconderlo en el extranjero, no constituye solo insensibilidad y egoísmo: puede convertirse en provocación y espesar sobre nuestras cabezas lo que Pablo VI llama “la cólera de los pobres de consecuencias impredecibles”.

En su única salida del Vaticano, durante los 33 días de su brevísimo pontificado, mientras llegaba a San Juan en Laterán para tomar posesión de su cátedra episcopal, recibió el saludo de la administración de la capital y del alcalde comunista Giulio Carlo Argan. Durante el breve saludo con el primer edil de Roma, dijo que sus palabras le habían recordado una oración de su madre cuando era niño: “Los pecados, que gritan venganza a la presencia de Dios, son oprimir a los pobres, defraudar la justa recompensa a los obreros”. Pecados graves porque, dicho con el Catequismo de San Pío X, son “directamente contrarios al bien de la humanidad y odiosísimos, tanto que provocan, más que cualquier otro, el castigo de Dios”. Y añadió: “Roma será una verdadera comunidad cristiana si Dios será honrado no solo con la afluencia de los fieles a las iglesias, no solo con la vida privada vivida con moderación, sino con amor a los pobres”.

Y en la última audiencia general, dos días antes de su muerte, volvió a citar las palabras de la 'Populorum progressio' de Papa Montini: “Los pueblos del hambre cuestionan hoy de manera dramática a los pueblos de la opulencia. La Iglesia se estremece ante este grito de angustia y llama a cada uno a responder con amor al propio hermano... A este punto a la caridad se añade la justicia, porque –dice Pablo VI-- “la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. Ninguno está autorizado a reservar a su uso exclusivo lo que supera sus necesidades, cuando a los demás les hace falta lo necesario”. En consecuencia, “cada extenuante carrera hacia el armamento se transforma en escándalo”.

Andrea Tornielli http://vaticaninsider.lastampa.it/

En 2019, el Vaticano devolverá al País de los cedros a la lista oficial de destinos de peregrinación, mientras que la Iglesia Maronita reabre uno de sus lugares más antiguos de culto.


            Las buenas noticias para las autoridades libanesas provienen de las negociaciones de la Santa Sede en Khalil Karam. El diplomático anunció que el Vaticano reintroducirá en 2019 al Líbano, patria de tres grandes santos y un beato, en la lista oficial de los destinos de peregrinaciones.

            El Líbano se suma así a una serie de destinos que incluyen Roma, Lourdes, Fátima y, por supuesto, Tierra Santa (Israel-Palestina-Jordania). La lista del Vaticano incluye una veintena de países, en su mayoría europeos, que se publica todos los años y durante doce Líbano ha estado ausente. Según el periódico L'Orient-Le Jour (diario francés de noticias de oriente Medio), ha jugado favorablemente la evolución de la situación política y la estabilización de las instituciones. El presidente libanés Michel Aoun planteó el tema en 2017 durante su última visita oficial a la Santa Sede. Como explica el sitio web cristiano de información árabe, abouna.org, Khalil Karam ha seguido después el tema con Don Remo Chiavarini, director de la Obra Romana de Peregrinaciones.

Una «app» para peregrinos

 
          Al igual que Egipto o Jordania, el Líbano (mencionado cien veces en la Biblia) es parte de esos países que saben que el turismo religioso puede ser saludable para sus economías. La decisión del Vaticano de reintroducir al Líbano en los destinos oficiales de las peregrinaciones católicas llega en el momento justo, pocos días después del lanzamiento de la primera aplicación gratuita para el turismo religioso en la tierra de los cedros. Encargada por los Ministros de Información y Turismo en Beirut, la aplicación se llama Holy Lebanon y ha estado operativa desde el 7 de junio. "Es, sin duda, la base de datos más completa para el turismo multirreligioso en el Líbano", informa L'Orient-Le Jour. La aplicación incluye información detallada sobre los lugares de culto cristiano y musulmán del país, sobre el culto a los santos, ritos, ceremonias y festivales religiosos, así como sobre los platos y postres servidos en estas ocasiones, alojamiento y restaurantes para los peregrinos y otros productos. Un calendario permite seguir las fechas de las fiestas.

          En el contexto cristiano, el Líbano tiene numerosos monasterios (no sólo en el famoso valle de Qadisha) y santuarios dedicados a la Virgen, el más famoso de los cuales es sin duda Nuestra Señora del Líbano Harissa, que domina Jounieh a unos veinte kilómetros al norte de Beirut.


          Muy cerca se encuentran Annaya (Jbeil, la antigua Biblos), donde hay una conmemoración de San Chárbel Makhlouf (conocido como Sarbelio, monje maronita, primer santo oriental canonizado por la Santa Sede en el siglo XIII), Jrabta (Batroun) y Hemlaya, donde se está construyendo una capilla dedicada a Santa Rebeca (Rafka en árabe) Ar-Rayes. En Kfifane, un santuario está dedicado a San Nemetala Al-Hardini (abrazó la vida monástica y se ordenó sacerdote, destacó entre otras cosas por su gran devoción y propagación de la Virgen María) y al beato Stephen Nehmé (beatificado recientemente por Benedicto XVI). También Bechouat es un centro de peregrinación imprescindible. En este pueblo maronita en la llanura de Bekaa, en 2004 Nuestra Señora se apareció a un niño musulmán jordano y suní. Desde entonces, cristianos y musulmanes van a orar en la pequeña iglesia.


          En el último medio siglo tres papas fueron a Líbano. Pablo VI se detuvo en Beirut en 1964, viajando a la India. Juan Pablo II lo visitó en 1997, Benedicto XVI en septiembre de 2012 para entregar la Exhortación Apostólica de la Asamblea especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Si el Papa Francisco no ha visitado (todavía) el país, ya hay una estatua suya en Hadeth, al sur de Beirut ...

Nueva vida para el monasterio de San Marón


Después de siglos de abandono, Deir Mar Marun, un antiguo monasterio de rocas en el norte del Líbano, que lleva el nombre de San Marón, fundador de la Iglesia maronita en el siglo IV d C, una vez más recibirá a peregrinos y fieles.El anuncio se hizo oficialmente el 31 de julio durante una misa celebrada por el obispo de Baalbek-Deir el-Ahmar, Hanna Rahmé.El lugar será reabierto a la liturgia.Según la agencia Fides, la noticia fue recibida por los cristianos libaneses con gratitud, porque el lugar es querido por la memoria histórica y espiritual de los maronitas. Aquí, de hecho, sería elegido el primer patriarca y las cuevas serían ocupadas por los primeros discípulos durante la fundación de la Iglesia maronita.Según los estudiosos, después de la muerte de San Marón, uno de sus discípulos habría elegido la zona como lugar para un ermitorio que le daría el nombre del maestro.

          El monasterio, cerca de la frontera con Siria y las fuentes del río Oronte, también se llama Gruta de los Monjes, por las cuevas talladas en la roca junto a un acantilado, a 90 metros sobre el río y de difícil acceso. Abandonado por los monjes en el período otomano, terminó convirtiéndose en un refugio para los pastores y sus rebaños. En la década de 1930, hubo controversias entre la diócesis maronita y algunas familias musulmanas locales, por títulos de propiedad del lugar y, más recientemente, surgió el problema entre la diócesis y el Ministerio libanés de Energía y Agua. Al final, las diferencias se resolvieron con la decisión del gobierno de permitir que la diócesis reconstruyera el monasterio y volviera a abrir las cuevas. El obispo dijo que ahora quería "compartir el monasterio como un lugar sagrado con los hermanos cristianos y musulmanes."


          La Cueva de los Monjes, cuyos colores amarillo y ocre son típicos del cercano Monte Hermel, estuvo habitada desde tiempos prehistóricos. El lugar se transformó en la época romana y fue habitado y modificado nuevamente por los cruzados, como lo demuestran las bóvedas y las aspilleras. Finalmente fue abandonado cuando la zona cayó en manos de los mamelucos y posteriormente de los otomanos.

Sería mejor hablar de una torta de cereal en lugar de pan

Habría sido cocinado hace 14.400 años por personas que todavía ignoraban la agricultura.  Migajas de este pan de cereales sin levadura han salido a la luz en las excavaciones arqueológicas de Shubauyqa.

En general, los historiadores vinculan el descubrimiento del pan en la nutrición humana con la aparición de la agricultura, es decir, la domesticación de los cereales y las legumbres, que los estudiosos llaman "revolución neolítica" y data aproximadamente del octavo milenio antes Cristo.

Un descubrimiento realizado en un sitio arqueológico en Jordania entre 2012 y 2015 indica, sin embargo, que los cazadores-recolectores del Mediterráneo oriental sabían cómo preparar el pan mucho antes de la era agrícola.Hasta el día de hoy se creía que la colección de pan más antigua encontrada aquí era la del sitio turco de Çatal Höyük que data de hace 9.100 años.

Ahora, sin embargo, las migajas encontradas en el "desierto negro" al noreste de Jordania en las excavaciones de Shubauyqa 1, de la época natufiana (que coincide con el final del Paleolítico en el Medio Oriente), provienen del pan más antiguo del mundo.

Según Amaia Arranz-Otaegui, investigadora y arqueóloga de la Universidad de Copenhague, "la presencia de pan en un sitio tan antiguo es algo excepcional". La principal autora de la investigación publicada el 16 de julio pasado en la revista científica estadounidense Pnas(Actas de la Academia Nacional de Ciencias) escribe: "Ahora sabemos que los productos similares al pan se cocinaron mucho antes del desarrollo de la agricultura".

El descubrimiento se debe a un grupo de investigadores británicos y daneses de las universidades de Copenhague y Cambridge, así como a la University College London (UCL), una institución académica de la capital del Reino Unido. Las excavaciones han estudiado restos de alimentos carbonizados descubiertos en un horno de piedra, una estructura ovalada con un agujero en el centro y rodeada de piedras de basalto cuidadosamente dispuestas. Luego analizaron y fecharon 24 restos de ese pan, también gracias a un microscopio tomógrafo.

De hecho, sería mejor hablar de una torta de cereal en lugar de pan, más bien plana porque probablemente se haya cocinado sin levadura. La apariencia sería similar a lo que hoy en día tiene la pita (focaccia típica de Oriente Medio) y tiene muchas similitudes con otros panes planos y sin levadura descubiertos en sitios neolíticos y romanos de Turquía y Europa.

Los Natufians de Oriente habrían producido este pan, cuatro mil años antes de la aparición "oficial" de la agricultura,de cereales silvestres (aún no cultivados) como la cebada, la espelta o la avena, así como de los tubérculos de un papiro acuático y reducido en harina.

"En este punto debemos preguntarnos si existe una relación entre la producción de pan y los orígenes de la agricultura", subrayó Amaia Arranz-Otaegui. "Es posible que el pan haya inducido a la gente a lanzarse a los cultivos y a la agricultura una vez que el alimento se volviese muy popular y buscado", dice la investigadora. En otras palabras: ¿es la pregunta que generó la oferta y que ha favoreció el devenir del mercado agrícola?

Ciertamente, la cultura natural se caracteriza por las primeras experiencias de sedentarización en el Medio Oriente.Por lo tanto, es fácil entender cómo la dieta alimentaria comenzó a cambiar en ese momento. Como los cereales aún no se cultivaron, podemos apostar que el pan debería ser una mercancía rara, dado el intenso trabajo requerido para su preparación y la ausencia de producción agrícola. Quizás deba deducirse que la preparación y el consumo de pan se reservaron ocasionalmente para fiestas o ceremonias rituales. Los investigadores aún no tienen una respuesta definitiva, pero parece muy probable que los cazadores-recolectores usaran el pan enrollado alrededor de la carne a la parrilla como para obtener un antecesor del emparedado. Los huesos de una docena de animales encontrados junto con migas de pan confirmarían esta hipótesis. El descubrimiento es importante porque por primera vez observamos estos ingredientes juntos para formar una comida.

Cualquiera que sea su uso, ya sea con propósitos rituales o para ocasiones sociales particulares, el pan se habría establecido gradualmente como un alimento vital con importantes valores nutricionales, lo que llevaría a un aumento del azúcar en sangre de los humanos. Los natufianos sin duda han arrojado las premisas de la revolución agrícola para producir pan de una manera más práctica. Esto explicaría por qué los pueblos antiguos comenzaron antes que nada a cultivar trigo y cebada, cereales que ya ocupaban un lugar particular en su dieta diaria.

TerraSanta

¿Sabes quién era San Bartolomé?

Según el Evangelio de Juan, Natanael fue uno de los discípulos a los que Jesús se apareció en el Mar de Tiberiades después de su resurrección (Juan 21:2). A él lo había llamado Jesús por mediación de Felipe (Juan 1:45). Juan es el único evangelista que menciona a Natanael, y como en las listas de los evangelios sinópticos el nombre de Felipe es seguido por el de Bartolomé, la tradición asimiló a Bartolomé y a Natanael como uno solo.

Según los Hechos de los Apóstoles, Bartolomé fue uno de los Doce, según (Mateo 10:3), (Marcos 3:18), (Lucas 6:14). Fue también testigo de la ascensión de Jesús (Hechos 1:13).

Según una tradición recogida por Eusebio de Cesarea, Bartolomé marchó a predicar el evangelio a la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo en arameo. La tradición armenia le atribuye también la predicación del cristianismo en el país caucásico, junto a San Judas Tadeo. Ambos son considerados santos patrones de la Iglesia Apostólica Armenia puesto que fueron los primeros en fundar el cristianismo en Armenia.

Intervención de Benedicto XVI en la que presentó la figura de San Bartolomé

"Pide no reducir a Jesús ni a su dimensión divina ni a su dimensión histórica"

No es posible comprender a Jesús si no se tiene en cuenta tanto su dimensión divina como su dimensión histórica, explicó el miércoles 4 octubre de 2006Benedicto XVI.

Martirio de San Bartolomé

 «Nunca tenemos que perder de vista ninguno de estos dos elementos –aclaró--, pues si proclamamos sólo la dimensión celestial de Jesús corremos el riesgo de hacer de Él un ser etéreo y evanescente, mientras que si sólo reconocemos su papel concreto en la historia, corremos el riesgo de descuidar su dimensión divina, que constituye su calificación propia».

En su catequesis, el Santo Padre continuó meditando sobre los doce apóstoles de Jesús. En esta ocasión, el personaje escogido fue Bartolomé, que tradicionalmente es identificado también con el personaje evangélico llamado Natanael.

Al conocer a Jesús, Natanael planteó al apóstol Felipe la famosa pregunta: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?».

«Esta expresión es importante para nosotros –reconoció el Papa--. Nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret».

«Al mismo tiempo --añadió--, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos».

La historia de Natanael sugirió al Papa otra reflexión: «en nuestra relación con Jesús, no tenemos que contentarnos sólo con las palabras».

«Felipe, en su respuesta, presenta a Natanael una invitación significativa: “Ven y lo verás”».

«Nuestro conocimiento de Jesús tiene necesidad sobre todo de una experiencia viva --insistió el obispo de Roma--: el testimonio de otra persona es ciertamente importante, pues normalmente toda nuestra vida cristiana comienza con el anuncio que nos llega por obra de uno o de varios testigos».

 San Bartolomé

«Pero nosotros mismos tenemos que quedar involucrados personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús», recalcó.

El primer encuentro de Jesús con Natanael concluye con una profesión de fe pronunciada por este apóstol: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Estas palabras, constató, «presentan un doble y complementario aspecto de la identidad de Jesús: es reconocido tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey, atribución propia del Mesías esperado».

El Papa concluyó recogiendo la enseñanza que hoy pueden sacar los cristianos del testimonio de san Bartolomé, a pesar de que los Evangelios hablan poco de él: «la adhesión a Jesús puede ser vivida y testimoniada incluso sin realizar obras sensacionales».

«El extraordinario es Jesús, a quien cada uno de nosotros estamos llamados a consagrar nuestra vida y nuestra muerte», reconoció.

 

Descubren la iglesia cristiana más antigua de Asia Central

Se encuentra en el oasis de Merv

El arqueólogo veneciano Gabriele Rossi Osmida  descubrió en el oasis de Merv, en el desierto de Turkmenistán, lo que parece ser la iglesia más antigua de Asia Central, según informa la agencia italiana ANSA.

El templo, que podría ser de la época del Reino de los Partos (siglo III d.C.), se encontraría dentro de la estructura medieval de Haroba Kosht (castillo en ruinas en lengua turcomana) cuya restauración fue encargada por el gobierno de Turkmenistán a la misión de Rossi Osmida.

«Laconstrucción de un templo cristiano en tiempos tan antiguos y en el corazón de Asia central aparece en algunos textos del siglo IV y siglo VI que hablan de la predicación del apóstol Tomás (o de sus discípulos) en el oasis de Merv, por donde había pasado en su misión de evangelización que habría llegado hasta la India», explica el arqueólogo veneciano en la web Scienzaoline.com.

Trabajando en la restauración del edificio, la misión italiana se encontró con una cruz nestoriana en bronce. Después de esta, han aparecido diversas piezas de cerámica con símbolos paleocristianos: cruces, panes, peces, uvas, vides y corderos.

«Con este descubrimiento ya no hay ningún tipo de duda de que Haroba Kosht es la iglesia más antigua de Asia central», sostiene Rossi.

ABANDONADA TRAS LA INVASIÓN DEL KHAM

La primera planta de la iglesia «no es muy amplia, como en las iglesias que se construían en Oriente en los primeros siglos de nuestra era». La segunda planta pudo haber sido construída en lostiempos de apogeo del nestorianismo en Merv (siglo V), como indican los documentos de la época que dicen que junto al Palacio Real Sasánide se había construído una basílica y un monasterio.

Los antiguos documentos señalan que el fundador en esta última época fue Bar Gheorghys. Después de que las tropas de Gengis Kham destruyeran Merv en sólo tres meses, el oasis fue abandonado durante dos siglos y «nunca volvió a tener el esplendor inicial».

Los nestorianos se movieron a Iraq y Siria y terminó la historia de esta iglesia abandonada en el desierto.

abc.es

Jutta Burggraf: “Quien quiera influir en el mundo actual tiene que amarlo”

¿Cómo transmitir el mensaje cristiano en una sociedad postmoderna, caracterizada por una pluralidad de visiones del mundo y una creciente ignorancia religiosa? Para Jutta Burggraf, profesora de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra, es preciso hacerse cargo de las necesidades y las esperanzas de los hombres y mujeres contemporáneos.

Era doctora en Psicopedagogía por la Universidad de Colonia (1979) y doctora en Teología por la Universidad de Navarra (1984). Pedagoga, teóloga, escritora y maestra universitaria; defensora de los derechos sociales y políticos de las mujeres, del nuevo feminismo, de la persona homosexual y de la apertura amorosa a todos, Jutta Burggraf (Alemania 1952-2010) fue una mujer notable que supo adelantarse a su tiempo, abrir los brazos a muchas ideas novedosas y entenderlas en clave cristiana.

Reproducimos a continuación esta interesante entrevista publicada en Aceprensa en 2010

Como tantos otros pensadores actuales, Burggraf considera que estamos en una época de cambio. La expresión “sociedad postmoderna” indica el final de una etapa –la modernidad– y el comienzo de otra que todavía no conocemos.

En esta situación de cambio, de poco sirve moverse con la mentalidad propia de tiempos pasados.“Hoy en día, una persona percibe los diversos acontecimientos del mundo de otra forma que las generaciones anteriores, y también reacciona afectivamente de otra manera”, dice Burggraf.

Esto exige, a su juicio, descubrir un nuevo modo de hablar y de actuar que haga más hincapié en la autenticidad. Un cristiano se convierte en un testigo creíble cuando vive su fe con alegría y, al mismo tiempo, comparte con los demás las dificultades que encuentra en su camino.

Por otra parte, añade Burggraf, el cambio cultural al que asistimos no puede llevar a los cristianos a lamentarse o a encerrarse en un gueto. “Quien quiere influir en el presente, tiene que amar el mundo en que vive. No debe mirar al pasado con nostalgia y resignación, sino que ha de adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto”.

 

Identidad y diálogo

En un congreso celebrado hace poco en Roma se defendía la idea de que afirmar la propia identidad cristiana enriquece el diálogo, en la medida en que contribuye a esclarecer las diversas posiciones. Pero también cabe otra lectura menos optimista: si yo reafirmo demasiado mis convicciones, ¿no existe el riesgo de que me cierre a los demás o, por lo menos, de que les escuche con menos interés?

– Sí, este riesgo existe. Pero entonces no sería una auténtica identidad cristiana. Cuanto más cristianos somos, más nos abrimos a los demás. Esta es la dinámica del cristianismo: salir de uno mismo para entregarse al otro. La identidad cristiana nos lleva a dialogar con todos, estén o no de acuerdo con nuestra manera de pensar o nuestro estilo de vida. En ese diálogo, el cristiano puede enriquecerse con la parte de verdad que viene del otro, y aprender a integrarla armónicamente en su visión del mundo.

Ahora bien: esta actitud de apertura a los demás exige tener muy clara la propia identidad cristiana. Porque si no, puedo quedar expuesta a las modas y terminar buscando no lo verdadero sino lo apetecible; lo que me gusta y me va bien. Por otra parte, sin esa sólida identidad cristiana haríamos un flaco favor a los demás: nos quedaríamos sin respuestas para sus interrogantes, y no podríamos darles algo de la luz del cristianismo.

 

El lenguaje no verbal importa

¿Qué características debería tener el diálogo entre dos personas con distintas visiones del mundo, para no caer en la indiferencia olímpica?

 

– Me parece fundamental escuchar al otro con una actitud abierta y, al mismo tiempo, con mucha actividad interior.Escuchar a los demás no es tan sencillo: requiere ponerse en el lugar del otro e intentar ver el mundo con sus ojos. Si ambos actúan así, nunca habrá un vencedor y un vencido, sino dos (con)vencidos por la verdad.

Lógicamente, esto sólo es posible en un clima de amistad y de benevolencia. Cada uno ha de ver lo bueno que hay en el otro, como aconseja el refrán popular: “Si quieres que los otros sean buenos, trátales como si ya lo fueran”. Donde reina el amor, no hace falta cerrarse por miedo a ser herido. Por eso es tan importante mostrar simpatía y cariño al hablar con los demás.

Existe un lenguaje no verbal, que sustituye o acompaña nuestras palabras. Es el clima que creamos a nuestro alrededor, ordinariamente a través de cosas muy pequeñas como, por ejemplo, una sonrisa cordial o una mirada de aprecio.

Pero el cariño ha de ser real. No basta con sonreír y tener una apariencia agradable. Si queremos tocar el corazón de los otros, tenemos que cambiar primero nuestro propio corazón. Uno percibe cuando no es querido, por mucho que le sonrían.

 

El ambiente actual

Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, recientemente galardonados con el premio Príncipe de Asturias, llevan tiempo hablando sobre el fin de la modernidad. ¿Qué es lo que ha cambiado en el modo de pensar y de sentir del hombre de hoy?

– La modernidad daba por hecho que la vida es un progreso continuo. Hoy, tras el eclipse de los grandes relatos políticos y sociales del siglo XX, somos más escépticos. Caminamos sin rumbo fijo. A esta falta de orientación se añade muchas veces la soledad. Por eso no es extraño que se quiera alcanzar la felicidad en el placer inmediato, o quizá en el aplauso. Si alguien no es amado, por lo menos quiere ser alabado.

A la vez, podemos descubrir una verdadera “sed de interioridad”, tanto en la literatura como en el arte, la música o el cine. Cada vez más personas buscan una experiencia de silencio y de contemplación.

Otro aspecto característico de la modernidad era la confianza excesiva en la razón. Hoy, en cambio, sabemos que el racionalismo cerrado nos lleva a planteamientos erróneos. El problema es que ahora nos hemos pasado al extremo contrario: la sobrestima de la afectividad, el sentimentalismo. El reto actual es llegar a una visión más armónica del hombre, que integre la razón, la voluntad y los sentimientos.

Ir a lo esencial

¿Cómo hablar de Dios a la gente en este contexto menos racionalista y más emotivo que usted ha descrito?

– Creo que la transmisión de la fe en la sociedad actual es posible si los cristianos vivimos como testigos antes que como maestros, o bien como maestros-testigos. Esto requiere utilizar un lenguaje personal, más persuasivo. Se trata de interiorizar esa gran verdad que nos está repitiendo constantemente Benedicto XVI: “Dios es amor”.

Quizá en otras épocas, esta idea pudo sonarnos demasiado romántica. Pero hoy hemos de redescubrirla y entender qué significa, porque todo el mensaje cristiano tiene que ver con el amor. El Papa nos está enseñando a centrarnos en lo esencial: descubrir la belleza y la profundidad de la fe.

No podemos quedarnos atrapados en las controversias que continuamente plantea la opinión pública. Claro que las cuestiones morales son importantes, pero si no se entiende bien el fundamento –Dios es amor– tampoco se comprenderá la respuesta de la Iglesia a ciertos problemas morales.

Antes de enredarnos en cuestiones controvertidas, debemos mostrar a la gente el atractivo de las verdades cristianas (la revelación de Dios, la salvación, la libertad de la fe…) y, sólo después, podremos plantearles un cambio de comportamiento.

Una fe más acogedora

En sociedades pluralistas como la nuestra, ya no se acepta que alguien pueda estar en posesión de la verdad. ¿Significa esto que la firmeza de convicciones conduce necesariamente a la arrogancia extrema?

 

La firmeza de convicciones no está reñida con la humildad ni con la apertura de mente, necesarias para un auténtico diálogo con los demás. Aunque podemos afirmar que la Iglesia católica tiene la plenitud de la verdad, yo –como creyente– personalmente no la tengo. O, mejor dicho, la tengo de forma implícita cuando hago un acto de fe y participo de la plenitud de la Iglesia.

Pero, como en mi vida cotidiana no he llegado a esa plenitud, los demás siempre pueden enseñarme algo. Puedo aprender de todos –creyentes o no–, sin perder mi propia identidad. Además, conocer los puntos de vista ajenos puede servirme para revisar algunas ideas propias que quizá se han vuelto demasiado rígidas.

Hay personas que tienen una fuerte identidad cristiana y, sin embargo, no convencen a nadie. Cuando alguien se muestra demasiado seguro, en general suele despertar rechazo. Ya no se acepta que alguien hable “desde arriba” alcomún de los mortales, como si él fuera el único portador de la verdad.

Lo que atrae más en nuestros días no es la seguridad, sino la sinceridad: explicar a los demás las razones que nos llevan a creer y, al mismo tiempo, hablarles también de nuestras dudas e incertidumbres. Se trata de ponerse al lado del otro y buscar la verdad junto con él. Ciertamente, yo puedo darle mucho si tengo fe; pero los otros también pueden enseñarme mucho.

¿Cómo puede alguien comprender y consolar a los demás si nunca ha sido destrozado por la tristeza? Hay personas que, después de sufrir mucho, se han vuelto comprensivas, cordiales y sensibles al dolor ajeno. En una palabra, han aprendido a amar. De esta forma, la fe se hace más acogedora.

Juan Meseguer (ACEPRENSA), 7 Junio 2010.-

La ciudad siria de Palmira reabrirá sus puertas el verano de 2019

Las autoridades locales tienen “un proyecto para restaurar todos los daños de la antigua ciudad de Palmira”, patrimonio de la humanidad.

La ciudad histórica Palmira (Siria), destruida por el grupo terrorista Estado Islámico, podría estar preparada para recibir turistas el verano de 2019, según ha declarado el gobernador de la provincia de Homs, Talal Barazi, este 15 de agosto.

En estos momentos, las autoridades de esa localidad “disponen de un proyecto para restaurar todos los daños de la antigua ciudad de Palmira”, mientras que diferentes potencias mundiales han realizado “grandes ofertas” para restaurar “los monumentos y el valor histórico” del lugar, ha precisado ese alto cargo sirio.

 

Barazi ha especificado que la Unesco, Rusia, Polonia, Italia y otros países, instituciones oficiales y organizaciones no gubernamentales han ofrecido su ayuda a Siria.

La antigua ciudad había permanecido bajo el control del Estado Islámico desde mayo de 2015 antes de ser recuperada por fuerzas gubernamentales apoyadas por ataques aéreos rusos en marzo de 2016.

En mayo del mismo año, el legendario director ruso Valeri Guérguiev ofreció un concierto histórico en el teatro romano de la emblemática Palmira. Entre las ruinas de la histórica ciudad, el maestro dirigió la orquesta sinfónica del teatro Mariinski de San Petersburgo, que interpretó obras maestras de la música clásica.

 

 

El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín será el noveno.

El primero fue organizado por Juan Pablo II en Roma en 1994.

¿Por qué se organizó?

Juan Pablo II dijo que es urgente construir una “civilización del amor” e indicó desde los inicios de su pontificado que la familia sería una de sus prioridades: en 1981 publicó la Familiaris consortio. Marcó el inicio de una larga dista de mensajes y documentos dirigidos a las familias.

¿Cuál es el tema de esta edición?

En esta ocasión el tema elegido es uno de los grandes documentos de Francisco: la Amoris Laetitia, que reflexiona sobre el amor en familia y sus pequeñas y grandes dificultades.

CARD. KEVIN FARRELL
Prefecto, Dicasterio Laicos, Familia y Vida
“El amor humano ha sido creado por Dios, otorgado por Él. Es algo que nos ha puesto dentro. Cuando hablemos de matrimonio debemos hablar sobre este documento del Papa”.

¿Qué mensajes transmitieron los papas en estos encuentros?

A las puertas del tercer milenio Juan Pablo II subrayó la importancia invertir en la familia como núcleo de las sociedades del futuro.

Benedicto XVI destacó el valor de la familia como transmisora de los valores sociales y cristianos.

Francisco ha entrado más en las dinámicas internas de la familia. En Filadelfia recordó que es necesario aceptar que no existe la familia perfecta y sugirió redescubrir el valor del perdón.

FRANCISCO
Encuentro Mundial de las Familias 2015 (Filadelfia, EE.UU.)
“En la familia a veces vuelan los platos. En la familia los hijos traen dolores de cabeza. No voy a hablar de la suegra. Pero, en las familias, siempre, siempre hay cruz. Siempre”.

¿Dónde se celebraron los anteriores encuentros?

Dos de los Encuentros Mundiales de la Familia se celebraron en Roma, el primero y el tercero. El resto se celebraron en Río de Janeiro, Manila, Valencia, Ciudad de México, Milán, Filadelfia y ahora Dublín.

 

Rome Reports

Francisco rezó de rodillas ante el cuerpo del predecesor véneto

Hombre del pueblo, Pío X, Giuseppe Melchiorre Sarto, rehuía los formalismos. Llegó hasta a empeñar su anillo episcopal para conseguir monedas que regalar a quien tenía necesidad.

Francisco rezó de rodillas ante el cuerpo del predecesor véneto, recordado por su Catequismo y por la eucaristía a los niños. "Soy un devoto suyo", ha confesado Bergoglio, que ha hecho cambiar el Belén en San Pedro para no cubrir la tumba del santo.

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“Soy un devoto de San Pío X...”. Con estas palabras Francisco ha explicado a monseñor Lucio Bonora -prelado de Treviso de la Secretaría de Estado y estudioso de la figura del Papa Sastre- su presencia entre los fieles en la capilla de San Pedro donde están expustas las reliquias del Pontífice véneto. Bergoglio el viernes 21 de agosto, día en el que la Iglesia celebra la memoria de San Pío X, después de haber celebrado de manera privada durante la mañana temprano la misa, ha bajado hasta la basílica para rezar ante el cuerpo de su predecesor. Mientras se encontraba arrodillado delante del altar, a las 7, ha iniciado la misa, celebrada por don Bonora, que se ha encontrado en lacapilla una cincuentena de fieles, entre los cuales estaba el Papa. Francisco, como recoge el sitio web del semanal diocesano de Treviso, 'La vita del popolo', ha decidido quedarse y participar en la celebración litúrgica. Se ha levantado del banco para recibir el abrazo de paz y se ha puesto en fila para recibir la comunión, siguiendo el momento de adoración y agradecimiento de rodillas. “Al final el celebrante -escribe 'La vita del popolo'- ha invitado a los presentes que estaban reunidos en la capilla, a confiar a San Pío X todas las necesidades de las propias familias y de la Iglesia, y en especial, la persona de su sucesor, el Papa Francisco”. Bergoglio al final de la misa ha confiado a monseñor Bonora que había rezado especialmente por los catequistas. En Argentina San Pío X, el “Papa del catequismo” es el patrón de los catequistas, y como arzobispo de Buenos Aires, en el día de la fiesta de San Pío X, el Papa encontraba a los catequistas de las diócesis. “He venido para rezar -ha dicho Francisco a Bonora- porque había celebrado ya la misa temprano, pero después te he visto que venías al altar y entonces me he quedado... Te lo había dicho que soy un devoto de San Pío X”.

La devoción del Papa por San Pío X está confirmada por otro detalle particular: la primera Navidad desde su elección, en diciembre de 2013, Francisco dio la orden para que el Belén que está dentro de la basílica de San Pedro no fuera colocado en la capilla dedicada al Papa Sastre. Una tradición que de hecho impedía durante meses  a los fieles -entre preparación y duración de la exposición- rezar delante del cuerpo del santo, que quedaba escondido detrás de la estructura del Belén. El Nacimiento en San Pedro desde entonces ha sido colocado en la capilla del Baptisterio, y así ahora el altar de Pío X está siempre accesible.

Hombre del pueblo, Pío X, Giuseppe Melchiorre Sarto, rehuía los formalismos y después de ser nombrado canónico de Treviso no se puso nunca la túnica con el dobladillo rojo que era privilegio de los monseñores. Sus viejos feligreses decían de él: “El xe vegnuo con la veste sbrisa – el xe partio senza la camisa” (“ha llegado con la túnica remendada, se ha marchado sin la camisa”). Nombrado obispo de Mantua y patriarca de Venecia, repetía: “Yo no soy más que un pobre cardenal de campo”. Generosísimo con los pobres, había dado su reloj de oro al Monte de Piedad y había renunciado a comprarla capa magna cardenalicia, prefiriendo adaptar, gracias a los remiendos de las monjas, la de su predecesor. Llegó hasta a empeñar el anillo episcopal para conseguir monedas que regalar a quien tenía necesidad.

Elegido Papa en 1903, tras un difícil cónclave, a penas dos meses después se puso a enseñar el catequismo incluso como Pontífice, reuniendo a los fieles romanos los domingos por la tarde en el patio de la Pigna. Esta sensibilidad pastoral lo hizo posicionarse contra las prédicas largas. Bromeando llegó a decir que una homilía que pasase los diez minutos era un pecado mortal. Quiso cortar con la costumbre de los aplausos dirigidos al Pontífice mientras recorría en silla la nave central de San Pedro: “No es justo aplaudir al siervo en la casa del padrón”.

Pío X escribió: “Echar en cara demasiado duramente los errores, culpabilizar los vicios, a menudo produce más mal que bien”. Nada más ser elegido devolvió la cruz del pecho para mantener la que llevaba antes y durante los primeros meses de su pontificado inició una profunda reforma de la Curia romana. Estudió como reducir sensiblemente el número de las diócesis italianas, inaugurando un estilo más sobrio, deseando que los curas fueran pastores del alma con un interés especial por los últimos, los más necesitados. Presentó la eucaristía no como un premio para quienes son perfectos sino un apoyo diario para estar cerca de Dios, estableciendo que fuese dado también a los niños. Redimensionó el papel de la Secretaría de Estado, quería tener a los obispos y curas lejos de la política.

http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/francesco-francisco-francis-sarto-42927/

o Memorare - La oración para acudir al auxilio de Santa María

Una bellísima oración medieval de un hijo a su Madre, también conocida como "Memorare" u "Oración de San Bernardo".

Oración de intercesión a la Virgen María, comúnmente atribuida a san Bernardo de Claraval (1090-1153). El verdadero autor es desconocido. Los primeros textos que se conocen datan del siglo XV. Frecuentemente los papas le han otorgado indulgencias, hay ahora indulgencias parciales para quienes la reciten.
Conocida por su primera palabra, Acordaos (en latín Memorare)

Acordaos, la oración de San Bernardo que conmueve el corazón de María

Español

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro,
haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.

¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.

 

Latín

Memorare, O piissima Virgo Maria, non esse auditum a saeculo,
quemquam ad tua currentem praesidia,
tua implorantem auxilia, tua petentem suffragia,
esse derelictum.

Ego tali animatus confidentia,
ad te, Virgo Virginum, Mater,
curro, ad te venio, coram te gemens peccator assisto.

Noli, Mater Verbi,
verba mea despicere; sed audi propitia et exaudi.
Amen.

 

 

Primeros Cristianos en otros idiomas
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