LA CORRECCIÓN FRATERNA

Práctica evangélica y de los primeros cristianos recomendada especialmente para la Cuaresma.

"Somos débiles y pecadores, por lo que más fácil terminar una situación con un insulto, con una calumnia, con una difamación que arreglarla con algo bueno" (Papa Francisco)

La corrección fraterna es una advertencia que el cristiano dirige a su prójimo para ayudarle en el camino de la santidad. Es un instrumento de progreso espiritual que contribuye al conocimiento de los defectos personales –con frecuencia inadvertidos por las propias limitaciones o enmascarados por el amor propio-; y en muchas ocasiones, es también condición previa para enfrentarse a esos defectos con la ayuda de Dios y mejorar, por tanto, en la vida cristiana.

UNA TRADICIÓN DE RAIGAMBRE EVANGÉLICA

La corrección fraterna posee una profunda entraña evangélica. Jesús exhorta a practicarla en el contexto de un discurso sobre el servicio a los más pequeños y el perdón sin límites: “Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígele a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano”1.

Él mismo corrige a sus discípulos en diversas ocasiones según nos muestran los evangelios: les amonesta ante el brote de envidia que manifiestan al ver a uno que expulsaba demonios en nombre de Jesús2; reprende a Pedro con firmeza porque su modo de pensar no es el de Dios sino el de los hombres3; encauza la ambición desordenada de Santiago y Juan, enmendando con cariño su equivocada comprensión sobre el reino que anuncia, al tiempo que reconoce las valientes disposiciones de los hermanos para “beber su cáliz”4.
A partir de la enseñanza y del ejemplo de Jesús, la corrección fraterna ha pasado a ser como una tradición de la familia cristiana vivida desde el inicio de la Iglesia, unaobligación de amor y de justicia al mismo tiempo. Entre los consejos de San Pablo a los cristianos de Corinto está el de “exhortarse mutuamente” (exhortamini invicem)5.
Numerosos pasajes del Nuevo Testamento testimonian el desvelo de los pastores de la Iglesia al corregir los abusos que se estaban infiltrando en alguna de las primeras comunidades cristianas6.
San Ambrosio, testigo de la práctica de la corrección fraterna, escribe en el siglo IV: “Si descubres algún defecto en el amigo, corrígele en secreto [...] Las correcciones, en efecto, hacen bien y son de más provecho que una amistad muda. Si el amigo se siente ofendido, corrígelo igualmente; insiste sin temor, aunque el sabor amargo de la corrección le disguste. Está escrito en el libro de los Proverbios las heridas de un amigo son más tolerables que los besos de los aduladores (Pr 27, 6)”7. Y también San Agustín advierte sobre la grave falta que supondría omitir esa ayuda al prójimo: “Peor eres tú callando que él faltando”8.

UNA NECESIDAD DEL CRISTIANO

El fundamento natural de la corrección fraterna es la necesidad que tiene toda persona de ser ayudada por los demás para alcanzar su fin, pues nadie se ve bien a sí mismo ni reconoce fácilmente sus faltas. De ahí que esta práctica haya sido  recomendada también por los autores clásicos como medio para ayudar a los amigos.

Corregir al otro es expresión de amistad y de franqueza, y rasgo que distingue al adulador del amigo verdadero (9). A su vez, dejarse corregir es señal de madurez y condición de progreso espiritual: “el hombre bueno se alegra de ser corregido; el malvado soporta con impaciencia al consejero” (Admoneri bonus gaudet; pessimus quisque rectorem asperrime patitur)(10).
El cristiano precisa del favor que sus hermanos en la fe le hacen con la corrección fraterna. Junto a otras ayudas imprescindibles –la oración, la mortificación, el buen ejemplo–, esa práctica –ya presente en la Sabiduría del pueblo hebreo– constituye un medio fundamental para alcanzar la santidad, contribuyendo así a la extensión del Reino de Dios en el mundo: “Va por senda de vida el que acepta la corrección; el que no la admite, va por falso camino” (11).

CORREGIR POR AMOR

La corrección fraterna cristiana nace de la caridad, virtud teologal por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Al ser la caridad el “vínculo de la perfección”12 y la forma de todas las virtudes, el ejercicio de la corrección fraterna es fuente de santidad personal en quien la hace y en quien la recibe. Al primero le ofrece la oportunidad de vivir el mandamiento del Señor: “Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado”13; al segundo le proporciona las luces necesarias para renovar el seguimiento de Cristo en aquel aspecto concreto en que ha sido corregido.

“La práctica de la corrección fraterna –que tiene entraña evangélica– es una prueba de sobrenatural cariño y de confianza. Agradécela cuando la recibas, y no dejes de practicarla con quienes convives”14. La corrección fraterna no brota de la irritación ante una ofensa
recibida, ni de la soberbia o de la vanidad heridas ante las faltas ajenas. Sólo el amor puede ser el genuino motivo de la corrección al prójimo. Como enseña San Agustín, “debemos, pues, corregir por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto: «si tu hermano pecare contra ti, repréndelo estando a solas con él». ¿Por qué lo corriges? ¿Porque te ha molestado ser ofendido por él? No lo quiera Dios. Si lo haces por amor propio, nada haces. Si es el amor lo que te mueve, obras excelentemente” (15).
[...]

Juan Alonso  (primeroscristianos.com)
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1 Mt 18, 15.
2 Cfr. Mc 9, 38-40.
3 Cfr. Mt 16, 23.
4 Cfr. Mt 20, 20-23.
5 2 Co 13, 11.
6 Cfr., por ejemplo, St 2.
7 SAN AMBROSIO, De officiis ministrorum III, 125-135.
8 SAN AGUSTÍN, Sermo 82, 7.
9 Cfr. PLUTARCO, Moralia, I.
10 SÉNECA, De ira, 3, 36, 4.
11 Pr 10, 17.
12 Cfr. Col 3, 14.
13 Jn 15, 12.
14 SAN JOSEMARÍA, Forja, n. 566.
15 SAN AGUSTÍN, Sermo 82,

San Dionisio de París nos recuerda los peligros que afrontaron los primeros obispos que instauraron el cristianismo

San Dionisio de París (Dionysius, en latín; Saint Denis, en francés), también llamado el apóstol de las Galias, fue el primer obispo de París donde fue martirizado junto con sus dos compañeros Rústico y Eleuterio, durante una persecución anterior a la de Diocleciano. Aunque no hay unanimidad de datos en los documentos más antiguos, no caben dudas de que Dionisio de París fue objeto de veneración temprana, y ya Santa Genoveva hizo construir una iglesia sobre su tumba hacia los años 450-460. El nombre de Dionisio figura además en el canon de la misa en algunos de los sacramentarios más antiguos.

Por tradición, San Dionisio de París es el indiscutible santo nacional de Francia. Iconográficamente se le representa sosteniendo su propia cabeza en las manos. A este santo se le invoca para combatir las jaquecas.

 

San Dionisio de París (+272) nació en Italia; falleció en Lutecia Parisiorum, la actual París, Francia.

Según las relaciones de San Gregorio de Tours, San Dionisio de París fue enviado hacia el año 250 por el papa Fabiano junto con otros seis compañeros a las Galias, con el fin de evangelizar esa parte del Imperio Romano.

En la actual Francia, San Dionisio fundó numerosas iglesias, y fuede cierto el primer obispo de París. En aquella ciudad romana, llamada entonces Lutecia Parisorum, San Dionisio instauró una iglesia cristiana en una isla del río Sena.

Con la persecución contra cristianos promovida por el emperador Aureliano en 272, San Dionisio fue capturado, junto con el diácono San Eleuterio y el presbítero San Rústico.

Martirio

El gobernador de la ciudad, Fescennino Sisinio, condenó a San Dionisio a morir decapitado (esta pena capital, considerada digna, alude a una ciudadanía romana de San Dionisio). El martirio de los tres santos tuvo lugar según se cree en la colina parisina llamada actualmente Montmartre (Mons Martyrium).

De acuerdo con la tradición medieval, luego de ser decapitado, San Dionisio se irguió, levantó su cabeza cercenada, y con ella bajo el brazo caminó más de cinco kilómetros (a lo largo de lo que se conoció después como la Calzada de los Mártires).

 

Al término de ese trayecto, San Dionisio habría encontrado a una mujer romana piadosa llamada Casulla, le habría puesto en las manos su cabeza, y habría caído muerto finalmente. En ese lugar se edificó siglos después una basílica en su honor, llamada de Saint-Dénis.

El culto de San Dionisio de París se propagó paulatinamente durante toda la Edad Media, abarcando Francia y llegando hasta España y Alemania. No se le debe confundir con otros santos del mismo nombre, como San Dionisio el Areopagita.

 

 

Nuncio del Papa en Irak: La mitad de los cristianos han podido regresar a sus casas

Con la caída del Isis en Irak, muchos cristianos que habían escapado de la llanura del Nínive han podido regresar a sus hogares. Son unas 40 mil personas. Según el nuncio del Papa en Irak, la situación que se están encontrando es muy dura.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“Todavía queda mucho por hacer, mucho por reconstruir. Las casas estaban dañadas o quemadas o destruidas. Todavía queda mucho por hacer. Pero ya casi la mitad, en algunos sitios, casi la mitad de los cristianos que habían dejado sus casas, han podido regresar”.

El nuncio dice que estos cristianos le están dando un gran ejemplo como promotores de perdón y reconciliación, que es lo que más necesita el país para retomar la estabilidad. Y recuerda la historia de una familia cristiana que cuando regresó a casa encontró que dentro vivían otras personas.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“La casa, pues, había sido ocupada por los musulmanes, una familia con muchos hijos, con mucha necesidad. Entonces esta persona dijo: os podéis quedar por ahora, no voy a regresar todavía. Os hace falta la casa y la dejo para que sigáis. Los musulmanes estaban conmovidos, le abrazaron y le dieron las gracias”.

El representante del Papa recuerda que muchos cristianos rezaban por las personas que les habían perseguido, y que ahora muchos musulmanes que vieron lo ocurrido quedaron removidos.

MONS. ALBERTO ORTEGA 
Nuncio del Papa en Irak
“Es un ejemplo precioso y los mismos musulmanes preguntan, los hemos echado, los hemos tratado mal y ahora que tenemos necesidad nos ayudan. Es un testimonio precioso de la victoria del amor y del perdón sobre la guerra y la violencia”.

Después de unos días de trabajo en Roma, regresa a Bagdad con un mensaje del Papa: que reza todos los días por los cristianos de Irak, también para que sigan en su tierra, pues un Oriente Medio sin cristianos seria una realidad distinta.

RomeReports

Francisco: «El Rosario acompaña siempre mi vida»

El Papa escribió unas cuantas líneas a mano como prefacio para la edición italiana del libro sobre la oración mariana que escribió su secretario, el padre Yoannis Lahzi Gaid

El libro del padre Yoannis fue publicado en árabe hace algunos años y, a pesar de que los coptos católicos representen una pequeña comunidad, se imprimieron 130 mil ejemplares. Ahora, la editorial Shalom lo publica en italiano, añadiendo las palabras de Francisco y algunos pasajes de los discursos en los que Bergoglio habla sobre María. La peculiadridad del libro del padre Yoannis (en el que se incluyen la estructura de la tradicional oración mariana, todas las fórmulas y las oraciones, los misterios con los textos evangélicos y el comentario) radica en que ofrece la posibilidad para rezar el Rosario teniendo en cuenta tanto la tradición oriental como la tradición occidental. El lector, pues, podrá encontrar en estas páginas los textos y las oraciones de la liturgia oriental.

«El Rosario es la oración que acompaña siempremi vida; es también la oración de los simples y de los santos… es la oración de mi corazón». Estas palabras, escritas a mano y fechadas, significativamente, el 13 de mayo de 2014 (Fiesta de la Virgen de Fátima), son la invitación a la lectura que Papa Francisco redactó para el libro «Il Rosario. Preghiera del cuore» (edizioni Shalom, pp. 210, 5 euro), escrito por el sacerdote de rito copto católico Yoannis Lahzi Gaid, que ya desde hace algunos meses trabaja en la secretaría particular del Pontífice.

El libro del padre Yoannis fue publicado en árabe hace algunos años y, a pesar de que los coptos católicos representen una pequeña comunidad, se imprimieron 130 mil ejemplares. Ahora, la editorial Shalom lo publica en italiano, añadiendo las palabras de Francisco y algunos pasajes de los discursos en los que Bergoglio habla sobre María. La peculiadridad del libro del padre Yoannis (en el que se incluyen la estructura de la tradicional oración mariana, todas las fórmulas y las oraciones, los misterios con los textos evangélicos y el comentario) radica en que ofrece la posibilidad para rezar el Rosario teniendo en cuenta tanto la tradición oriental como la tradición occidental. El lector, pues, podrá encontrar en estas páginas los textos y las oraciones de la liturgia oriental.

Las palabras iniciales de la edición italiana no sorprenden a los que se han ido acostumbrando a conocer al Papa mediante sus gestos y palabras. Ya se han convertido en una costumbre las visitas a la Salus Populi Romani, el ícono mariano venerado en la Basílica de Santa María Mayor (Francisco la visita para rezar antes y después de cada viaje internacional); también es conocida su devoción por la Virgen desatanudos, imagen de origen alemán que él mismo importó a Argentina.

En cuanto al Rosario, en marzo de este año, al recordar ante los micrófonos de la Radio Vaticana el primer año de Pontificado, monseñor Alfred Xuereb (que hoy es ex-secretario del Papa) dijo sobre el Pontífice: «¡No pierde ni un minuto! Trabaja infatigablemente. Y, cuando siente la necesidad de tomarse un momento de pausa, no cierra los ojos y deja de hacer cosas: se sienta y reza el Rosario. Creo que reza, por lo menos, tres Rosarios al día. Y me dijo: “Esto me ayuda a relajarme”. Y luego retoma el trabajo».

Lo importante es que  se viva y se celebre la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre

«Las Témporas —dice el Misal— son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al reemprender la actividad habitual» (p.648). La celebración ha sido fijada en España para el día 5 de octubre, pues su localización en el calendario e incluso su duración dependen de las Conferencias Episcopales de cada país.

Las Témporas, y con ellas las Rogativas, son una antiquísima institución litúrgica ligada a las cuatro estaciones del año. Su finalidad consistía en reunir a la comunidad, para que, mediante el ayuno y la oración, se diese gracias a Dios por los frutos de la tierra y se invocase su bendición sobre el trabajo de los hombres. Las Témporas nacieron en Roma y se difundieron con la liturgia romana, al mismo tiempo que sus libros litúrgicos. Al principio tuvieron lugar en las estaciones del otoño, invierno y verano, exactamente, en los meses de septiembre, diciembre y junio. Pero muy pronto debió de añadirse la celebración correspondiente a la primavera, en plena Cuaresma. Por algunos sermones de San León Magno se concoce el significado de estas jornadas penitenciales, que comprendían la eucaristía, además del ayuno, los miércoles y los viernes de la semana en que tenían lugar. El sábado había una vigilia, que terminaba con la eucaristía también, bien entrada la noche, de forma que ésa era la celebración eucarística del domingo.

La proximidad con algunas grandes solemnidades, como Navidad y Pentecostés, y la coincidencia con algún tiempo litúrgico, proporcionaban un colorido especial a la celebración de las respectivas Témporas. Pretender relacionarlas con cultos naturalistas precristianos es pura imaginación, aunque es evidente su relación con la vida agraria y campesina, la vida propia de aquellos tiempos. En el fondo, las Témporas son un acercamiento mutuo de la liturgia y la vida humana, en el afán de encontrar en Dios la fuente de todo don y la santificación de la tarea de los hombres.

Por eso, hoy, considerada la extensión de la Iglesia y su presencia en los pueblos más diversos, se imponía una revisión y una adaptación de esta vieja celebración litúrgica, que ya no tiene por qué ser agraria ni campesina únicamente, sino que puede ser muy bien urbana y cercana a las preocupaciones del hombre del cemento y del reloj de cuarzo. Lo importante es que en un día, o en tres, según la duración elegida, se viva y se celebre la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre; con un espíritu de fe y de acción de gracias propios del creyente, que sabe que lo temporal tiene su propia autonomía, pero sin romper con Dios y sin ir en contra de su voluntad salvadora: «Todo es vuestro; pero vosotros sois de Cristo, y Cristo, de Dios» (1 Cor 3,22-23).

 

El Papa reza en el lugar donde San Francisco de Asís colocó el primer pesebre

La sorpresa fue mayúscula para unos 150 jóvenes de la diócesis que se encontraban allí.

El Papa rezó en esta gruta donde San Francisco de Asís instauró la tradición del pesebre en 1223.
Está en la ciudad italiana de Greccio, a unos 100 kilómetros de Roma. Francisco llegó por la tarde, en el coche que utiliza normalmente. El Papa explicó que fue a Greccio para rezar pocos días antes de la Epifanía. Fue una visita muy privada por lo que ni siquiera las cámaras de televisión captaron el momento. Solo estaban preparadas las de la diócesis.
Además los únicos que sabían de la visita del Papa eran el obispo de Rieti y la comunidad franciscana del monasterio donde está esta gruta del Pesebre.
La sorpresa fue mayúscula también para unos 150 jóvenes de la diócesis que participaban en un encuentro. El Papa improvisó un discurso en el que les invitó, como hicieron los tres Reyes Magos, a "seguir las señales que conducen a Jesús”.
Rome Reports

Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó la figura de Dionisio Areopagita

En la búsqueda de Dios «el amor ve más que la razón», dice el Papa

No se penetra en el corazón de Dios con razonamientos, sino con la experiencia del amor, afirmó este miércoles Benedicto XVI.

En la audiencia general, el Papa presentó la figura de un teólogo del siglo VI, conocido como el pseudónimo de Dionisio Areopagita, primer gran teólogo místico, quien tuvo el mérito de purificar el pensamiento griego a la luz del Evangelio, encarnando un auténtico espíritu de diálogo, válido todavía hoy para las relaciones entre el cristianismo y las religiones asiáticas.

Ya en la elección del pseudónimo --Dionisio, según los Hechos de los Apóstoles, era el miembro del Areópago de Atenas que se convirtió gracias a la predicación de san Pablo--, aclaró el pontífice, se revela su deseo de promover «el encuentro entre la cultura y la inteligencia griega con el anuncio de Cristo».

Dionisio Areopagita se sirvió del «pensamiento neoplatónico», «profundamente anticristiano», para mostrar la verdad de Cristo, transformando así la imagen politeísta del universo «en la armonía del cosmos de Dios, donde todas las fuerzas son alabanza de Dios», «una alabanza cósmica»

Para el Pseudo-Dionisio «toda la creación habla de Dios y es un elogio de Dios». Por este motivo, «Dios se encuentra sobre todo alabándolo, no sólo reflexionando; y la liturgia no es algo construido por nosotros, algo inventado para hacer una experiencia religiosa durante un cierto período de tiempo; consiste en cantar con el coro de las criaturas y en entrar en la misma realidad cósmica».

En recientes excavaciones en la costa noreste del Mar de Galilea, un grupo de arqueólogos descubrió lo que podría ser evidencia de la antigua ciudad de Betsaida-Julias, lugar donde ocurrió el milagro de la multiplicación de cinco panes y dos peces que alimentó a 5 mil personas.

Además de este milagro narrado en el Evangelio de San Lucas, el Center for the Study of Ancient Judaism and Christian Origins - CSAJCO (Centro para el Estudio del Judaísmo Antiguo y de los Orígenes Cristianos) indicó  que en aquel lugar Jesús habría realizado su ministerio y sería el hogar de tres de sus apóstoles: Pedro, Andrés y Felipe.

 

 

Las excavaciones se llevaron a cabo bajo los auspicios del Instituto Kinneret de Arqueología Galilea en la Universidad de Kinneret (Israel) y fue dirigido por el Dr. Mordechai Aviam junto al Dr. Steven Notley de la Universidad Nyack (Nueva York).

Según CSAJCO, “debido a su importancia en la tradición cristiana, los estudiosos trataron de identificar el área” que según fuentes históricas, “sugieren que estaba situado cerca del río Jordán, en el gran valle entre Galilea y los Altos del Golán”.

“Ahora –continúa– se ha descubierto evidencia que indica que Betsaida-Julias estaba situada en otro sitio: El-Araj, en la reserva natural del Valle de Beteiha en la orilla del Mar de Galilea”.

El historiador Flavio Josefo describió en sus textos la ciudad de Betsaida y explicó que el tetrarca judío Herodes Filipo II, transformó el lugar de una villa de pescadores en una auténtica ciudad romana

Rami Arav, director del Proyecto de Excavaciones de Betsaida, dijo a través de un correo electrónico enviado a National Geographic que aún no hay evidencia suficiente para identificar El-Araj con la antigua ciudad o un anterior pueblo pesquero judío.

En la investigación arqueológica actual, el Dr. Aviam junto a sus colaboradores encontraron restos del período bizantino dos metros bajo tierra, que se remonta a la etapa final del Imperio Romano.

Si bien con anterioridad se descartó la posibilidad de encontrar algo de este período, al encontrarse una pieza de cerámica en 2014, los arqueólogos empezaron a concentrarse en el área y aumentaron sus expectativas.

“Hay monedas, cerámica, un mosaico, paredes y un baño de estilo romano, lo que nos lleva a creer que no se trataba simplemente de un pueblo, sino de una gran ciudad romana”, afirmó Aviam en declaraciones a la Agencia EFE, y añadió que existen ruinas del periodo entre el 300 y 100 A.C.

Las excavaciones continuarán del 17 de junio al 12 de julio de 2018, con la esperanza de descubrir más pruebas para el asentamiento del período romano y la ciudad perdida de los apóstoles de Jesús.

Aciprensa

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Lo explica Benedicto XVI

San Jerónimo, nacido alrededor del 347, "puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo en lengua latina, la comentó en sus obras y sobre todo se comprometió a vivirla concretamente en su existencia terrena"

Segunda intervención de Benedicto XVI

Leer la Biblia todos los días

Al sacar las lecciones dejadas por San Jerónimo

CIUDAD DEL VATICANO, 14 NOV 2007

Benedicto XVI ha pedido a todos los creyentes que lean todos los días la Biblia.

Fue el consejo que dejó a las 25 mil personas congregadas este miércoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano para participar en la audiencia general.

En su intervención, el pontífice presentó las enseñanzas que ha dejado san Jerónimo (347-419/420), uno de los biblistas más grandes de todos los tiempos, traductor de la versión en latín de las Escrituras, cuya biografía ya había ilustrado en su anterior cita semanal con los peregrinos.

Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo», explicó el Papa recordando una celebre frase de Jerónimo, citada por el Concilio Vaticano II nella Costituzione «Dei Verbum».

«Enamorado» de la Palabra de Dios, Jerónimo se preguntaba: «¿Cómo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a través de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?», recordó el obispo de Roma.

La Biblia, instrumento «con el que cada día Dios habla a los fieles», indicó el Papa, «se convierte de este modo en estímulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para toda persona».

«Leer la Escritura es conversar con Dios»
, explicó.Y para ser más claro citó de nuevo al santo: « Si rezas --escribe a una joven noble de Roma--hablas con el Esposo; si lees, es Él quien te habla».

El pontífice recordó que para Jerónimo «un criterio metodológico fundamental en la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el magisterio de la Iglesia».

«Por nosotros mismos nunca podemos leer la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo»¸ explicó Benedicto XVI.

«Sólo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el “nosotros” en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere decir».

«Para él una auténtica interpretación de la Biblia tenía que estar siempre en armonía con la fe de la Iglesia católica», indicó.

«Dado que Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro», según Jerónimo, todo cristiano «debe estar en comunión “con la Cátedra de san Pedro”», pues «“yo sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia».

Por tanto el santo declaraba: «Estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro»

La lectura de la Escritura lleva al santo a entregarse a los demás: es necesario, dice, «vestir a Cristo en los pobres, visitarle en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, cobijarle en los que no tienen un techo».

La Palabra de Dios, concluyó el Papa sintetizando la vida y las enseñanzas de Jerónimo, «indica al hombre las sendas de la vida, y le revela los secretos de la santidad».

Con su meditación, el sucesor de Pedro continuó con sus intervenciones sobre las grandes figuras de los orígenes de la Iglesia.

Ver obras de San Jerónimo

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