Es la familia del padre Ragheed Ganni, sacerdote asesinado en Mosul por negarse a cerrar las puertas de su iglesia. Unos yihadistas lo secuestraron y lo dispararon hasta la muerte. Toda su historia está recogida en este libro que la hermana del padre Ganni entregó a Francisco. El padre Rebwar Basa es el autor. Él fue amigo del padre Ragheed y ha documentado aquí toda su vida y su martirio.
P. REBWAR BASA
Sacerdote caldeo
“Para mí ha sido un gran honor que, con motivo de esta celebración se haya entregado al Santo Padre el libro que he escrito. Para mí ha sido una gran alegría, pero lo más importante es dar a conocer la historia de las personas que dan su vida a diario; de tantos que con su sangre han servido a la Iglesia, a la gente, sobre todo, a los pobres, a las personas que sufren; y lo hacen con alegría y en silencio”.
El padre Basa también acompañó a Irlanda a la familia del sacerdote mártir, unos padres y hermanos que no solo sufrieron el asesinato del padre Ragheed, sino también la persecución. Cuando los radicales mataron a su hijo en 2007 huyeron de Mosul a la Llanura del Nínive. 7 años después tuvieron que marcharse de allí por la llegada del ISIS. Tras tres años en Turquía, han conseguido establecerse en Australia.
P. REBWAR BASA
Sacerdote caldeo
“Pensamos en invitarles a este encuentro de las familias porque, no solo el padre Ragheed, también su familia ha dado un gran ejemplo de una familia cristiana que ha dado testimonio. Han dado un hijo a la Iglesia y, a través de la Iglesia, también a la Humanidad. Por eso valía la pena contar una experiencia como esta, así de importante en estos tiempos difíciles”.
Unos tiempos difíciles en los que las familias cristianas iraquíes se debaten entre permanecer en su país o emigrar para vivir con mayor tranquilidad.
P. REBWAR BASA
Sacerdote caldeo
“Desde 2003 hasta hoy según relata el patriarca Sako, el patriarca de la iglesia caldea, al menos 1.920 cristianos han sido asesinados por su identidad y 58 iglesias han sido atacadas y bombardeadas; todo ello sin tener lo que ha hecho el ISIS en Mosul y en la Llanura del Nínive. Un millón de cristianos, como mínimo, desde 2003 a hoy se han visto obligados a dejar su tierra y emigrar”.
El proceso de beatificación del padre Ragheed Ganni está en marcha. Sería el primer beato de la iglesia caldea, el primero que abrirá el camino para que las historias de otros cristianos iraquíes que dieron su vida por no abjurar de su fe también se conozcan.
La historia de la señal de la cruz tiene su origen en un pasado tan lejano como Tertuliano, el padre de la iglesia primitiva que vivió entre los años 160 a 220 d.C. Tertuliano escribió, “En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.”
Originalmente, se trazaba una pequeña cruz en la frente con el pulgar o un dedo. Mientras que resulta difícil señalar exactamente cuándo se cambió el trazo de la pequeña cruz en la frente a la moderna práctica de trazar una larga cruz desde la frente hasta el pecho y de hombro a hombro, lo que si sabemos es que este cambio ocurrió por el siglo XI d.C., cuando el Libro de Oración del Rey Enrique menciona una instrucción de “marcar con la santa cruz los cuatro lados del cuerpo.”
1. Haced la señal de la cruz al comer, al beber, cuando os sentáis y cuando os acostáis, y para decirlo en una palabra, en todos tiempos y en todas ocasiones. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis 4, 3)
2. En todas las cosas de nuestra religión nos valemos de la señal de la cruz. Por esto la cruz se llama signo, porque usamos de ella con el fin de que no se acerque mal alguno que nos infecte. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la adoración de la preciosa Cruz, 257)
3. Que nadie se avergüence de los símbolos sagrados de nuestra salvación [...]; llevemos mas bien por todas partes, como una corona, la Cruz de Cristo. Todo, en efecto, entra en nosotros por la Cruz. Cuando hemos de regenerarnos, allí esta presente la Cruz; cuando nos alimentamos de la mística comida; cuando se nos consagra ministros del altar; cuando se cumple cualquier otro misterio, allí esta siempre este símbolo de victoria. De ahí el fervor con que lo inscribimos y dibujamos, en nuestras casas, sobre las paredes, sobre las ventanas, sobre nuestra frente y en el corazón. Porque este es el signo de nuestra salvación, el signo de la libertad del genero humano, el signo de la bondad de Dios para con nosotros (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)
4. Todos los suplicios parecen crueles, pero sólo el de la cruz atrae maldición: Maledictus a Deo est qui pendet in ligno (Deut. 21, 23). Pero he aquí que lo que era maldición se ha convertido en objeto de amor y de deseo. No hay mejor joya en la corona imperial que la cruz que la remata [...]. En las casas, en las calles, en el desierto, en los caminos, en los montes, en las cascadas, en las colinas, en el mar, en el bosque, en las islas, en los lechos y en los vestidos, en las armas y en los talamos, en los convites y en los vasos religiosos, en las joyas y en las paredes decoradas, en los cuerpos de los animales enfermos, en los cuerpos de los hombres posesos, en la guerra, en la paz, en el día y en la noche..., todos buscan su inefable gracia. Nadie se avergüenza de este signo de la cruz. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)
5. La cruz nos trae admirable utilidad: ella nos sirve de arma saludable y es un escudo impenetrable contra los ataques del demonio. Armémonos con la cruz en la guerra que nos hace, no llevándola solamente como estandarte, sino sufriendo los trabajos que son el verdadero aparato de la cruz. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre la Epístola a los Filipenses, 13, 355)
6. Los fieles tienen la costumbre de armarse con la señal de la santa cruz, y nosotros nos hemos servidosiempre de ella para destruir los enredos y celadas del demonio y resistir a sus ataques, porque consideramos la cruz como un muro impenetrable; en ella ponemos toda nuestra gloria, y creemos que nos procura la salud: por esto el grande Doctor, San Pablo, escribe que sentiría gloriarse en otra cosa que no fuese la cruz de Jesucristo. (SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, Sobre Isaías, 4, 6)
7. (Jesús…) Caminaba hacia el lugar donde iba a ser sacrificado llevando su Cruz. Gran espectáculo; pero si lo mira la impiedad, gran burla; si lo mira la piedad, gran misterio; si lo mira la impiedad, prueba de ignominia enorme; si lo mira la piedad, gran fundamento de nuestra fe; si lo mira la impiedad, se reirá viendo al Rey llevar un leño en lugar de un cetro; si lo mira la piedad, verá que el Rey lleva el madero donde ha de ser clavado, el mismo madero que después será colocado en la frente de los reyes. Despreciado ante los ojos de los impíos en lo mismo que se glorían después los corazones de los santos. Pablo habrá de decir: Lejos de mí gloriarme como no sea en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gal 6, 14). Cargaba sobre sus hombros la misma Cruz y llevaba en alto el candelero de esa antorcha que ha de arder sin que se coloque debajo del celemín. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 117)
8. El madero en que están fijos los miembros del hombre que muere, es también la cátedra del maestro que enseña. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 119)
Fuente:
“ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS”
Gabriel Larrauri Aguirre
Puesto que sólo falta por publicar parte del lote de los manuscritos bíblicos, cualquier investigador tiene a su alcance la totalidad de los documentos no bíblicos, y hasta en la traducción a las lenguas modernas más extendidas. Sin embargo, no está todo hecho; más bien puede decirse que estamos en los comienzos de una investigación apasionante sobre la relación de unos documentos con otros y sobre el conocimiento exacto del contenido de los documentos y de sus autores.
Atrás quedan las teorías que, en los albores del hallazgo, llegaron a identificar el grupo de Qumrán con la secta medieval de los caraítas, o con un grupo judeo-cristiano, o con los zelotas; ni siquiera se puede identificar con los saduceos o con los fariseos.

Sólo hay una pequeña discrepancia. N. Golb, de la Universidad de Chicago, propuso en 1980 la hipótesis de que los documentos no pertenecieron a la biblioteca de un grupo uniforme, sino a las bibliotecas de varios judíos de Jerusalén que, ante la amenaza de la invasión romana, habían escondido sus libros y sus tesoros en las cuevas, junto al mar Muerto, para recuperarlas cuando terminara la contienda.
Sin embargo, la opinión más generalizada es que los documentos son parte de una biblioteca perteneciente a un grupo esenio, que se desligó del pueblo, de los dirigentes y de sus propios hermanos esenios para recluirse en el desierto. Les movía únicamente el afán de vivir confidelidad estricta las normas interpretadas por el "Maestro de Justicia" (iniciador de la secta y promotor de su observancia estricta), y mantener así la esencia del mensaje transmitido "por el libro de Moisés, las palabras de los profetas y de David, y las crónicas de cada generación", como señala uno de los documentos. Con razón puede hablarse de un grupo sectario, desgajado de la corriente esenia.
La discusión actual gira en torno a los elementos específicos de la secta y, cada día con mayor precisión, se insiste en que lo característico de los sectarios de Qumrán no son los elementos doctrinales, prácticamente idénticos al resto de los grupos del judaísmo precristiano, sino que lo específico de aquel grupo estribaba en lo haláquico o normativo.

Se sabía por Flavio Josefo que los esenios se distinguían por mantener a ultranza los cuatro puntos siguientes: la purificación del Templo, la colecta de los diezmos para los levitas, la prohibición de los matrimonios mixtos y las determinaciones minuciosas sobre el descanso sabático. El grupo de Qumrán era especialmente estricto en el tema de las purificaciones: ellos, que se consideraban "los hijos de la luz", no podían consentir que en el Templo y en la ciudad de Jerusalén hubiera algo impuro. Por tanto, se oponían a las anomalías que se habían introducido: los ritos no guardaban el ciclo festivo y el calendario fijado y revelado por Dios; en el Templo se introducían el trigo de los gentiles y las pieles de animales impuros...
Las exigencias estrictas que movieron a muchos esenios a separarse de sus conciudadanos y retirarse al desierto siguiendo las directrices del "Maestro de Justicia" se encuentran recogidas en una carta haláquica conocida como Miqsat Ma'aseh ha-torah o "Algunos preceptos de la Ley". Se trata de minuciosas prescripciones sobre la pureza legal, que en gran parte están contenidas también en otros documentos como el Rollo del Templo o la Regla de la Comunidad.
Es, pues, claro que son las exigencias haláquicas las que especifican a este grupo. No todas las normas son de la misma época ni estuvieron en vigor siempre, pero todas marcan la tendencia a identificar el ámbito de la secta con el del Templo; es decir: los miembros de la comunidad han de comportarse con la misma pureza y con el mismo rigor con que deberían hacerlo los profesionales del Templo. Más aún, la comunidad era un anticipo del Templo celestial: la pureza reglamentada con tanta minuciosidad marcaba el camino hacia la perfección que se vivirá "en el mundo futuro".
Otra particularidad de los escritos de Qumrán es la predilección por la doctrina escatológica y apocalíptica. Es cierto que las ideas apocalípticas impregnaban el ambiente de la época, como lo muestra que gran parte de los llamados libros apócrifos del Antiguo Testamento (AT) o pseudoepígrafos son de corte apocalíptico. Además, los esenios como grupo cultivaron esta literatura y pueden ser considerados adalides de la tradición apocalíptica. Pero la biblioteca de Qumrán es claro exponente de que el perfil de aquel grupo sectario se delimita por la doctrina y simbología apocalípticas: nos ha conservado varias copias de obras ya conocidas, como Henoc y Jubileos; y otras de producción propia son típicamente apocalípticas, como la Regla de la Guerra.
Hasta hace poco se solía distinguir entre documentos sectarios propiamente dichos y los supuestamente pertenecientes a otros movimientos judíos contemporáneos. Hoy, en cambio, se tiende a considerar todas las obras como exponente del pensamiento y vida del grupo de Qumrán, pues de otro modo no las hubieran conservado. Poco a poco, los estudiosos abandonan la comparación entre la secta qumránica y otros grupos, para centrarse en las características propias del grupo.
Pese a ello, la mayoría de los libros de divulgación siguen dedicando uno o varios capítulos a relacionar los manuscritos con los orígenes del cristianismo. Y todavía se difunden hipótesis basadas en la lectura esotérica de los documentos de Qumrán. Suelen aducirse como autoridades los libros de la australiana Barbara Thiening, de la Universidad de Sydney, y los de Robert Eisenman, de la Universidad de California. Aunque no coinciden en las conclusiones, ambos parten del supuesto de que los manuscritos qumránicos y los libros del Nuevo Testamento (NT) están escritos en clave, y se empeñan en identificar a los dirigentes de la secta con los personajes más relevantes de la primitiva comunidad cristiana. Así, el "Maestro de Justicia" sería Juan Bautista, opuesto al "Hombre de la Mentira", que sería Jesús (más bien, el "Hombre de la Mentira" parece identificarse con el Sumo Sacerdote como gran enemigo de la secta); o Pablo en oposición a Santiago, respectivamente.
Resulta demencial que sigan publicándose tales ideas cuando se ha demostrado hasta la saciedad por los análisis hechos con el carbono 14, así como por argumentos paleográficos, que todos los manuscritos halladas en el mar Muerto son anteriores al año 70 de nuestra era y que es cronológicamente imposible identificar a los iniciadores de la secta (siglo II a.C.) con ningún personaje del cristianismo.
El mensaje cristiano tiene una radical novedad que lo distingue de cualquier otro movimiento judío de la época. Es científicamente erróneo afirmar que el cristianismo se desgajó del judaísmo tal como hoy existe. Es bien sabido que el judaísmo que hoy conocemos es el resultado de un largo proceso de formación, debido en gran parte a los maestros tanaítas que transmitieron su doctrina a través de la Mishná, la Tosefta y los Talmudes: el de Babilonia y el de Jerusalén. Este judaísmo rabínico se aglutina a partir de la destrucción del Segundo Templo (año 70 d.C.), heredando en gran parte la tradición farisaica. Sería, por tanto, un error metodológico buscar en las obras del judaísmo posterior la explicación completa de los orígenes del cristianismo.
Pero también es verdad que tales obras ayudan a explicar algunos elementos comunes que derivan del AT, en el que tanto el cristianismo como el judaísmo hunden sus raíces. De modo semejante, los documentos de Qumrán tampoco pueden dar razón completa del nacimiento del cristianismo, pero ayudan a comprender el ambiente y el pensamiento de unos hombres que vivieron en el ámbito temporal, local, religioso y social en que nació y se desarrolló el cristianismo primitivo.
En los casi cincuenta años de estudio se han buscado posibles coincidencias entre Qumrán y los puntos más importantes del Evangelio. Así, se ha intentado ver las raíces del bautismo en los ritos de purificación de la secta; de la Última Cena, en los banquetes rituales; de la valoración cristiana del celibato, en el celibato practicado por estos esenios, etc. Pero siempre aparecen más diferencias que coincidencias. Únicamente aflora con claridad que Jesús y el cristianismo asumieron los mejores elementos de su época y no tanto los específicos de Qumrán.
Una de las doctrinas más sugerentes y más estudiadas es la esperanza mesiánica. Se ha escrito mucho sobre esto porque, mientras los escritos de la época del Segundo Templo apenas mencionaban al Mesías, los nuevos documentos hablan con profusión de la figura de un Mesías y de la salvación que comporta con términos técnicos, idénticos a los utilizados en el NT. En los últimos años se tiende a estudiar este tema desligando el mesianismo qumránico del mesianismo neotestamentario. Los trabajos más serios concluyen que los datos de Qumrán son un testimonio apreciable de que en el siglo I de nuestra era la esperanza en la salvación, mediante un enviado de Dios, el Mesías, estaba especialmente viva.
Sin embargo, la presencia de Jesús y la doctrina mesiánica del NT supera lo expuesto en Qumrán y empalma mejor con el contenido de los libros veterotestamentarios. Es decir, de entre las diferentes concepciones mesiánicas de sus contemporáneos, Jesús y sus discípulos depuraron aquellas que poco tenían que ver con las asumidas por el grupo de Qumrán si no es en la terminología utilizada.
Las mayores coincidencias se dan en los modelos literarios y léxicos. Hay un manuscrito que se ha conocido en estos últimos meses (4Q 535) que recoge una serie de "Bienaventuranzas", comparables a las transmitidas en Mt 5,3-12 y en Lc 6,20-26. La coincidencia no es en el contenido, sino en la formulación; y pone de manifiesto que el modelo de los macarismos era frecuente para exponer un mensaje especialmente importante. No hay que olvidar que este procedimiento sapiencial era bien conocido en los Salmos, y que el libro de Ben Sira (Sir 14,20-27) contiene una serie de ocho bienaventuranzas. Qumrán prueba que este género literario estaba en uso en el siglo I de nuestra era y que los lectores del Evangelio estarían familiarizados con él.
En cuanto al vocabulario técnico de Qumrán, el Prof. José María Casciaro publicó un estudio importante y pionero: Qumrán y el Nuevo Testamento (Pamplona, 1982). Llega a la conclusión de que el término iglesia (en griego ekklesia) de Mt 16,18 tiene su antecedente en el término hebreo 'edah, utilizado ya en el AT, pero que en Qumrán adquiere un claro sentido escatológico. El Prof. Casciaro estudia también el término mysterion, que con tanta frecuencia utiliza San Pablo, y también llega a la conclusión de que no refleja una categoría helenística, sino semita, cuyo trasfondo puede encontrarse en el sôd hebreo, frecuente en los documentos de Qumrán.
El Prof. Casciaro resume bien la importancia de los manuscritos de Qumrán, cuando subraya que ponen de relieve la continuidad y discontinuidad del NT con el judaísmo de su época. El mensaje cristiano es muy original en cuanto al contenido, y es difícil encontrar en los documentos del mar Muerto la raíz que justifique su origen. En la formulación, en cambio, tales documentos han venido a confirmar el carácter semita del NT. Sus expresiones y sus palabras, aunque son griegas, no coinciden con las categorías de los helenistas clásicos, sino con el significado de los términos hebreos y arameos conocidos por el AT y documentados en los manuscritos de Qumrán.
Quien desee documentarse más sobre los escritos de Qumrán tiene a su disposición comentarios de dos clases. Unos, más literarios, se ciñen a los textos, centrándose en la crítica textual y literaria, en el carácter y en el contenido de cada documento. Otros, la mayoría, parten de los documentos, pero se extienden en la historia de las excavaciones, la vida y las instituciones de la secta, las ideas religiosas del grupo, etc.
Entre los libros del primer género hay en castellano un buen trabajo de divulgación que comenta con brevedad y precisión los manuscritos conocidos hasta 1980: M. Delcor-F. García Martínez, Introducción a la literatura esenia de Qumrán (Cristiandad, Madrid, 1982).
En cuanto a los comentarios generales, la bibliografía sobre Qumrán y sus documentos es amplísima en todas las lenguas. Aquí se reseñan sólo títulos en español.
El ya mencionado de Antonio González Lamadrid, Los descubrimientos del mar Muerto (BAC, Madrid, 1971) es una monografía espléndida para conocer la historia y los primeros trabajos de los manuscritos. Describe cómo surgieron los descubrimientos en las once cuevas de Qumrán, los problemas suscitados desde los comienzos y las soluciones -más o menos acertadas- que recibieron.
En 1981 se tradujo un magnífico libro de divulgación de Geza Vermes, profesor de Oxford, que quería conmemorar el trigésimo aniversario del descubrimiento de las cuevas: Los manuscritos del mar Muerto. Qumrán a distancia (Muchnik, Barcelona, 1981). En ocho capítulos se abordan los temas literarios y religiosos más importantes. El estilo sereno y breve, y la profesionalidad del tratamiento, hacen del libro un instrumento valioso, aunque hoy habría que matizar alguna de las afirmaciones.
El estudio y comentario de los manuscritos no ha cesado en ladécada de los 80, pero es en estos últimos cuatro años cuando ha vuelto a primera línea el interés y la publicación de nuevas monografías, en gran parte motivadas por la demanda que las últimas publicaciones sensacionalistas han provocado. En 1991 tuvo lugar en Madrid un congreso internacional, organizado por la Universidad Complutense, que tuvo una enorme resonancia, porque allí se presentaron, entre otros trabajos, la transcripción de algunos manuscritos bíblicos; asistieron muchos de los principales especialistas en textos y temas de Qumrán. Los trabajos presentados han sido recogidos en un volumen publicado en Madrid y en Leiden en 1992: The Madrid Qumran Congress. Actas del Congreso Internacional sobre los manuscritos del mar Muerto (Madrid, 18-21 de marzo de 1991).
No han faltado comentarios poco fiables, por su inclinación sensacionalista. Así, la editorial Martínez Roca ha publicado la obra de M. Biegent y R. Leig El escándalo de los manuscritos del mar Muerto (Barcelona, 1993): es un conglomerado de datos tomados en gran parte de los libros de R. Eisenman, sin ningún fundamento científico y cargando las tintas en los aspectos más sensacionalistas que se oponen, según los autores, a las pretendidas ideas del Vaticano.
La misma editorial ha sacado otro libro más serio: César Vidal Manzanares, Los esenios y los rollos del mar Muerto (Barcelona, 1993). Como experto historiador, Vidal presenta una panorámica de los acontecimientos vividos en Palestina desde el destierro (s. VI a.C.) hasta la caída de Masada en poder de los romanos (135 d.C.). Es un libro correcto en los datos históricos, que son la mayoría. En los capítulos en que plantea la relación entre Juan Bautista y Jesús con los esenios de Qumrán hay más énfasis en el planteamiento del problema queen explicar la posible solución. Quizás sobran esas nuevas páginas que parecen más un brindis a la galería y a la moda sensacionalista.
El mismo autor ha publicado otro libro, mucho más sencillo y más claro en el tratamiento de los manuscritos: Los documentos del mar Muerto (Alianza, Madrid, 1993). Contiene cuatro partes, la primera dedicada a la historia de las excavaciones y de los documentos; la segunda, a la situación histórica de la Palestina de esos siglos; la tercera y cuarta, más centradas en los documentos y en la vida e ideología de Qumrán.
Dentro del género divulgativo pero con tintes más académicos y aceptables, está el libro de F. García Martínez y J. Trebolle Barrera, Los hombres de Qumrán (Trotta, Barcelona, 1993). Es una colección de doce artículos que ya habían aparecido en publicaciones diversas como fruto de otras tantas conferencias. Tratan aspectos muy diversos sobre la historia y sobre la literatura de Qumrán, pero tienen en común el interés por exponer al gran público todos los problemas y, sobre todo, las aportaciones que Qumrán ha supuesto no sólo para quienes leen la Biblia como libro sagrado, sino para toda la cultura occidental de nuestros días.
Santiago Ausín
profesor de Antiguo Testamento de la Facultad de Teología de Navarra
En la Evangelii Gaudium puede verse todo un impulso de una nueva evangelización que hay que hacer con el espíritu de los primeros cristianos, es decir, de auténticos cristianos. No debemos ser cristianos mundanizados, sino auténticos, que viven testimoniando con la propia vida la fe que dicen tener. No debemos ser cristianos de escaparate, de boquilla, que dicen pero luego no viven. Esto supondría una forma de transformismo farisaico que al Señor no le gustaba nada: se sabe todo, pero se vive poco.
El Papa suele repetir que Dios es Padre y como Padre, no se cansa de perdonar; somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. La historia magnífica de la Misericordia de Dios corresponde a la historia magnífica de los hijos pródigos. El hijo pródigo siente el pecado que ha cometido, el mal que ha hecho, tiene una conciencia clara en la que se distingue entre el bien y mal, la luz y la tiniebla; y va a buscar la luz que él había dejado extinguir yendo por las tinieblas del pecado que lo habían ahogado. Es un año para redescubrir el sentido del pecado. El mundano trata de cambiar las palabras porque resulta más cómodo decir: “Me he equivocado, pero bueno, la próxima vez no me equivoco”. No, porque tú has ofendido a Dios y tienes que pedir perdón. Fíjate si se equivocó David, pero es un hombre extraordinario porque supo tener una gran capacidad de pedir perdón. “Pequé, Señor, contra el cielo y contra ti”. Esto no es solo que lo recuerde el Papa habitualmente, hay toda una Reconciliatio Paenitentia, una instrucción que hizo San Juan Pablo II, y ahí está todo el sentido de la pérdida del sentido del pecado en la sociedad contemporánea. El hombre se siente muy orgulloso de sí mismo y quiere vivir como si Dios no existiese y, por lo tanto, no admitiendo que haya una regla de juego por encima de su cabeza. Ese nunca pedirá perdón, nunca admitirá que ha hecho mal y tiene necesidad de ser perdonado por alguien que le puede llenar el alma de auténtica paz, sino que se engaña a sí mismo con paces que no son paces.
Yo creo que lo fundamental de los cristianos es el ser cristiano, por lo tanto, el vivir auténticamente la propia fe. ¿Y en qué consiste eso? El Papa cuando habla de que hay que llevar a Cristo a las periferias dice que hay tres cosas fundamentales que son las que ayudan que el mundo se abra a Cristo: llevar el Evangelio, enseñar la Cruz y dar un testimonio de la propia conducta de cristiano con los hechos.
Una sociedad que cree que la felicidad consiste únicamente en adorar el vientre, la carne, el dinero, la droga... es una sociedad condenada a la autodestrucción. Tenemos que ser nosotros, los cristianos, los grandes paladines de la alegría, del gozo, de la belleza, de la vida, del amor, de todo lo positivo que hay en el mundo. Nosotros no concebimos un cristianismo sin cruz. Esa tristeza, desesperanza, depresión, dolor físico o moral, esa cruz con la que todo hombre y toda mujer se encuentra siempre; todo eso incorporado a Cristo en la cruz tiene un sentido eterno de llamada a la felicidad. Todo eso es pasar por una Pasión, para llegar a una Resurrección. La vida del hombre tiene un horizonte de vida eterna y, por tanto, la muerte no nos da ningún miedo, porque es pasar de la vida a la Vida, y pasar de un amor que puede ser muy noble, muy grande, como puede ser en el seno de la familia, al Amor, de un Dios Padre, Madre, Esposo, Esposa... porque en el Amor de Dios están todos los amores humanos puestos juntos y elevados al infinito que nos está esperando.
Una actitud más cristiana, no de lengua solo. Nos conmovemos con algún sentimiento y damos un euro cuando pasan la cesta en Misa... no. Hay que saber hacer como los primeros cristianos, poner también los bienes personales a disposición de los que sufren, de los que están abandonados. ¿Yo que hago con lo que pasa en el mundo aparte de leerlo en el periódico? Comunión de los santos también quiere decir comunión de los euros, comunión del pan; quiere decir comunión de dolores y de sinsabores y de compartir con lo que más cuesta con la ayuda que la Iglesia está intentando dar.
Nunca ha habido tantos mártires como ahora, pero hay que reaccionar haciéndolo notar en la opinión pública diciendo que es una vergüenza que haya gente capaz de discriminar a unas personas por el hecho de ser cristianas y dejar que sean perseguidas sin tener una reacción a nivel mundial contra esas barbaridades que se están haciendo. `Hechos son amores y no buenas razones ́ es una cosa que escuchó una vez un sacerdote santo cuando estaba distribuyendo la comunión. Jesucristo empezó a hacer y a decir. Los cristianos somos muchas veces de boquilla, pero no de hechos. El Papa está ahora recordado una cosa que tampoco los anteriores olvidaron: las obras de misericordia, delante de los mandamientos de la ley de Dios, que han sido perfeccionados por las Bienaventuranzas de Jesucristo, se concretan en las catorce obras de Misericordia que se aprenden en el catecismo, pero que se llevan también en el corazón. Así es como hay que hacer la nueva Evangelización. `En esto os conocerán: en que os queráis los unos alos otros ́. Cuando queremos de verdad, nos privamos de la mitad del pan o la mitad de lujos, para mandárselo a los hermanos nuestros que están sufriendo.
Yo diría que debemos aprender el ser auténticos, el hacer antes que el decir. Predicar a Cristo, pero empezando con que se vea que nos queremos. Los cristianos viven como todos los demás, como los paganos (comparten idioma y modo de vida), pero caminan con la mirada en el cielo; los pies en la tierra, pero la mirada en una esperanza eterna.
Ser cristiano es una cosa difícil, por eso el que no esté dispuesto no debería hacerse llamar así. Lo que queremos es gente que vive auténticamente el cristianismo: alegres, sanos, fuertes, llenos de amor a la vida, de sentido del verdadero Amor y una apertura ala vida eterna que hace que la esperanza vaya más allá. Por tanto, una capacidad, también humana, de resistir a los dolores con fortaleza de mujer y hombre. El cristiano es el que está bien preparado para afrontar la vida con decisión, y esperanzado.
Jaime Cervera, Alejandro Gutiérrez, Alberto Addum
El prelado confirmó a la sede italiana de la fundación pontificia que se han cerrado algunas escuelas cristianas de la mano de la Federación democrática del Norte de Siria, región autónoma del norte y nordeste de Siria, no oficialmente reconocida por parte del gobierno sirio y conducida por una coalición dominada por el partido kurdo de la Unión Democrática.
“Desde el comienzo del año, la administración local ha tomado posesión de un centenar de escuelas estatales, en las que ha impuesto su propio plan de estudios y sus propios libros de texto. Los funcionarios kurdos que nos habían asegurado que no se acercarían a las escuelas privadas -muchas de las cuales son cristianas-, pero no sólo se han acercado a nosotros, sino que también han cerraron sus puertas”. La razón oficial del cierre de las escuelas cristianas en las ciudades de Qamishli, Darbasiyah y Malikiyah, es que estas instituciones se han negado a cumplir con el programa impuesto por las autoridades regionales. “No quieren que se enseñe en sirio antiguo, el idioma de la Iglesia, y no quieren que enseñemos la historia, porque prefieren inculcar su versión de la historia a los estudiantes”.
Monseñor Hindo no oculta su preocupación por el probable cierre de otras escuelas cristianas -hay seis más en Hassaké-, ni tampoco por el grave daño que el programa escolar “kurdo”, diferente del sirio oficial, causará a los estudiantes. “Le dije a un funcionario kurdo que así toda una generación será penalizada porque no podrá acceder a niveles más altos de educación. Él respondió que están dispuestos a sacrificar incluso seis o siete generaciones para difundir su ideología”.
Este asunto es una confirmación del intento de “kurdizar” la zona, un plan que según Monseñor Hindo también prevé echar a la comunidad cristiana local. “Estamos advirtiendo desde el año 2015 de este peligro. Quieren sacar a los cristianos para aumentar su presencia. Hasta la fecha, los kurdos representan solo el 20% de la población, pero tienen la gobernación de más de la mitad de la zona únicamente gracias al apoyo occidental “.
A través de ACN, el prelado lanza un llamamiento a la comunidad internacional y en particular a las naciones europeas: “Nos causa mucho dolor el cierre de nuestras escuelas. Desde 1932 la Iglesia administra estas instituciones y nunca nos hubiéramos imaginado que podrían ser cerradas. Occidente no puede permanecer en silencio. Si sois verdaderamente cristianos, debéis tomar cartas en el asunto y evitar nuevas violaciones de nuestros derechos y las amenazas a nuestra presencia en la región”.
La niña cristiana de Nigeria secuestrada por Boko Harampor no renunciar a su fe está viva. Los terroristas han enviado una prueba de vida de Leah Sharibu, de apenas 15 y que fue secuestrada en febrero de este año.
En el audio enviado por los captores de Leah, se le escuchan estas palabras en su hausa natal: “Soy Leah Sharibu, la niña que fue secuestrada en GGSS Dapchi. Hago un llamamiento al gobierno y a las personas de buena voluntad para que intervengan para sacarme de mi situación actual “, dijo.
“También ruego a los miembros del pueblo que ayuden a mi madre, a mi padre, a mi hermano menor y a mis parientes”. Asimismo la niña cristiana invitó al gobierno y, en particular al presidente, a que se apiade de ella y la ayude a salir de su cautiverio.
Aunque el gobierno continúa trabajando para confirmar la veracidad de la grabación el padre de la chica, Nathan Sharibu, ya ha reconocido la voz de su hija. “Realmente es su voz. No pensaba ni siquiera que estuviera viva”, publica Aciprensa.
En la una foto que también enviaron los milicianos de Boko Haram, Leah aparece vestida con un hijab, un velo que cubre la cabeza y el pecho y que utilizan las mujeres musulmanas.
El secuestro de Sharibu y de 109 niñas del Colegio de Ciencias y Tecnología del Gobierno de Dapchi, en el estado de Yobe, fue confirmado por el gobierno de Nigeria el 13 de febrero. Transcurrido un mes, todas fueron liberadas excepto Leah que se negaba a convertirse al Islam.
Por otra parte, la madre de la niña cristiana secuestrada contó que una de las chicas que también estuvo secuestrada relató que en el momento en el que estaban siendo subidas a un camión para ser liberadas, le pidieron a Leah que recitara algunas oraciones islámicas para poder subirse al vehículo y ella se negó, diciendo: “Nunca lo haré porque no soy musulmana”. Su actitud hizo que los terroristas de Boko Haram dejaran a la niña con ellos, secuestrada.
Esto es solo uno de los casos de secuestro de Boko Haram. La organización terrorista cuyo nombre significa “la educación occidental es pecado” ha expandido el terror por el país más poblado de África mediante secuestros masivos como el de las niñas de Chibok, y matanzas de cristianos y musulmanes que se oponen a sus ideas. No obstante en Nigeria se mantiene la convivencia pacífica entre diferentes religiones una tradición que caracteriza a esta nación.
Con estas palabras Francisco declaró oficialmente santa a la Madre de los pobres.
"Declaramos y definimos santa a la beata Teresa de Calcuta y la inscribimos en el libro de los Santos”.
Dos religiosas llevaron una reliquia de la nueva santa. La base está hecha con hierro sucio y sin pulir, que es como la sociedad ve a los pobres a quienes tanto amó Madre Teresa.
De la nueva santa el Papa recordó su trabajo a favor de la vida de los que no han nacido y de los marginados.
"Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que 'el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre'. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos”.
La propuso como modelo para quienes trabajan como voluntarios o como empleados en obras de ayuda a los demás.
"Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: 'Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír'”.
A la ceremonia sólo han podido asistir dos monjas de cada demarcación de la Orden que Madre Teresa fundó. La mayoría de las 5.000 religiosas con que cuenta la Orden han visto la ceremonia desde sus casas.
Sí que había quince delegaciones oficiales, enviadas, como la americana presidida por la alto cargo de la Casa Blanca, Lisa Monaco o la española, presidida por la madre del rey de España, la reina Sofía.
Por más que tantas veces se haya presentado a Teresa de Calcula como una activista social en favor de los pobres, ella fue sobre todo y ante todo una contemplativa. Yo recuerdo habérselo escuchado en una de sus últimas entrevistas, con unas palabras semejantes a las siguientes: “No soy una activista social, no soy una enfermera con un profundo sentido de la solidaridad. Soy una contemplativa”. Fue precisamente esa gran capacidad de contemplación la que le permitió ver en los más pobre de los pobres el rostro de su Amado y darse a ellos con una generosidad que no conoció límites.
De la importancia de la contemplación nos han hablado por activa y por pasiva muchos sabios durante varios siglos, tanto en Oriente como en Occidente. Aristóteles dejó escrito que el destino del ser humano era la contemplación de lo divino. Nuestro Salvador de Madariaga lo repitió también con insistencia: “El fin de la vida es la contemplación. Y no hay contemplación sin ocio”. Razón no les faltaba.
La madre Teresa se ha unido a este grupo selecto de seres humanos, verdaderamente admirables, de altísimo nivel contemplativo, que han sabido superar todo tipo de obstáculos para entregarse al servicio de los demás sin pausa ni tregua. La contemplación y el servicio, llevados a su extremo, son conceptos intercambiables. De ahí el profundo atractivo que generan las personas contemplativas entre los hombres de todas las condiciones y culturas. El contemplativo, lo quiera o no, acaba siendo un líder intercultural, que se encuentra igual de cómodo hablando con el Presidente de los Estados Unidos que con el último pobre de la barriada más miserable. Y es que en la persona contemplativa, la barrera entre el yo y el tú se diluye hasta formar un nosotros indisoluble. Teresa de Calcuta fue una maestra en este arte de diluirse en el otro.
La persona contemplativa es, como bien dijo el filósofo alemán Josef Pieper, la persona más feliz del mundo, pues la verdadera felicidad no se encuentra en el tener sino en el ser, y la contemplación permite adquirir una mayor consciencia de lo que realmente uno es, es decir, de su propia misión. A mayor nivel de consciencia, mayor nivel de contemplación. No hay duda en ello. El contemplativo vive su propia existencia con mucha más intensidad (de luz) que los demás. Comprende como pocos que el Ser solo es uno y que ese Ser es por esencia Amor, y por tanto tiene una naturaleza unitiva. Todos, pues, estamos llamados a unirnos a Él. De lo contrario, no sería el Ser. Por eso, a medida que crece en los contemplativos esa consciencia de su ser participativo, así como de su propia misión, crece también su capacidad y su deseo de amar, es decir de unirse a los demás fundiéndose en el mismo Ser.
Muchas veces se confunde la contemplación con el pensamiento más profundo o con la meditación. Pero son cosas distintas. Contemplar es conocer más allá de los límites mentales y racionales, aunque se necesite de ellos en un primer momento. Sin razón no hay contemplación, pero la contemplación supera con creces las propias barreras impuestas por la racionalidad. Contemplar es conocer por comunión, por iluminación, por intuición, no por argumentos. Por eso, el contemplativo capta el todo antes que la parte, y los árboles nunca le impiden ver el bosque. Observa el mundo de arriba abajo y no de abajo arriba, como el común de los mortales. De ahí la grandeza de la vida contemplativa.
La persona contemplativa vive en el espacio-tiempo pero, en el fondo, lo trasciende dado su carácter instrumental. Algo parecido sucede con su propio ámbito mental, también instrumental. Tantas veces, es la propia mente, con sus rigideces, miedos y angustias, la que impide la contemplación. En muchas escuelas de negocios, son famosos los cursos en los que se enseña a los ejecutivos la importancia de pararse a pensar: “Just stop and think.” Nada más lejos de la verdadera contemplación.
La persona con una actitud contemplativa lo primero que hace es dejar de pensar, parar su mente, porque quien piensa, quien razona, no contempla. El curso que yo propondría a los empresarios llevaría por título: “Stop thinking and start contemplating.” Y es que la razón se enriquece con la contemplación, como lo hace la tierra con los rayos del sol. El contemplativo no es un irracional, sino en una persona que ve en la razón una herramienta útil, que sirve para lo que sirve, pero que no constituye un fin en sí mismo. Esto explica que los grandes contemplativos, a pesar de su condición, hayan gozado siempre de inmenso sentido común. De nuevo me remito a Teresa de Calcuta.
La persona contemplativa atrae porque esencializa, porque busca siempre y en todo momento una unión que trasciende cualquier dualismo racionalista: materia / espíritu; vida / muerte; ciencia / fe; salud / enfermedad; amigo / enemigo; creyente / no creyente; hombre / mujer; alma / cuerpo; rico / pobre; sujeto / objeto; política / religión; terrestre /celeste; palabra / silencio; acción / contemplación. No es que el contemplativo niegue estas importantes dualidades, ni les quite importancia, pues nada más alejado de la contemplación que el relativismo, pero las comprende en su verdadera dimensión y las sabe poner en su sitio.
El contemplativo distingue, pero trasciende todas las categorías racionales, sin ver incompatibilidad en ellas. Para el contemplativo, por ejemplo, el silencio es fuente de palabra, y la palabra, manantial de silencios. Tampoco ve oposición alguna entre la materia y el espíritu pues es capaz de espiritualizar lo material y materializar lo espiritual. Menos todavía entre acción y contemplación. El contemplativo no se ausenta del mundo, sino que lo recontextualiza, lo redimensiona. Vive en él, pero no depende de él. No vive apegado a él. No se aferra a las cosas. No se encapricha. Por eso, no tiene miedo a dejarlo cuando llega el momento.
El contemplativo ve el todo antes que la parte, y es capaz de amar la parte como si fuera un todo. De ahí que la persona contemplativa, como lo fue la Madre Teresa, sea una persona profundamente enamorada. Nunca se encuentra sola. Se sabe amada, querida, parte de un proyecto maravilloso. Y se siente feliz. Su sonrisa es tan sencilla como convincente y atractiva.
Para mí, por encima de su impresionante labor social, el gran mensaje que la Madre Teresa ha venido a recordar al mundo, a la humanidad entera, es que todo ser humano en cuanto tal, con independencia de su religión, raza o cultura, es un ser llamado a la contemplación. Ahí radica precisamente la razón última de su dignidad.
Rafael Domingo es catedrático en la Universidad de Navarra e investigador en la Universidad de Emory.
elespanol.com
Los científicos han datado el rollo a finales del siglo VI d.C., e identificado los versículos como correspondientes al principio del Levítico, lo cual convierte el pergamino en el más antiguo jamás encontrado en una sinagoga y el más antiguo también desde los manuscritos del Mar Muerto.
La sinagoga, junto con todo el asentamiento de Ein Gedi, fue destruida por el fuego hacia el final de la Era Bizantina. Los moradores no regresaron tras el incendio, con lo cual el rollo de la Torah, junto con una menorah de bronce y una colección de 3500 monedas y otros restos fueron descubiertos por los arqueólogos cuando la sinagoga fue excavada en los años 60.
Los investigadores, encabezados por Sefi Porath, creen que el incendio y la consiguiente destrucción fueron consecuencia de un ataque beduino o de un choque con las autoridades bizantinas.
El trozo original carbonizado presentaba este aspecto. Todos los intentos de leer el texto fueron inútiles durante cuarenta y cinco años, hasta la aplicación de sistemas de imágenes 3D y un software para desenvolverlo virtualmente.
Los fragmentos de pergamino chamuscado se encontraron en lo que los arqueólogos creen que fue probablemente el Arca Santa de la sinagoga. Uno de ellos parecía un cigarro. Los primeros intentos de descifrarlo, incluso por parte de la policía científica, fueron inútiles y quedó almacenado en el Museo de Israel.
Pero los investigadores volvieron sobre él recientemente utilizando nuevos métodos para escanear y descifrar pergaminos antiguos. Se enviaron imágenes 3D escaneadas en alta resolución al profesor Brent Seales, de la Universidad de Kentucky, quien ha desarrollado un software de tratamiento digital de imágenes que permite desenrollar virtualmente el rollo y visualizar el texto.
El texto que apareció y se hizo legible contiene partes sustanciales de los primeros ocho versículos del Levítico, y el texto no presenta diferencias importantes respecto al texto hasta ahora conocido.
Tras descifrar el rollo, los investigadores declararon que habían descubierto la más antigua Torah hallada en una sinagoga excavada, siendo el siguiente más antiguo el códice de Alepo, del siglo X.
Pnina Shor, conservadora y directora de los proyectos de los Rollos del Mar Muerto para la Autoridad de Antigüedades, afirmó que ahora el plan es continuar descifrando el resto de las capas de pergamino y fragmentos similares que se encuentran en un estado parecido.
Las autoridades israelíes no han ahorrado adjetivos para la importancia del hallazgo: "Asombroso", "fascinante e importante", "instructivo", "maravilloso"… ¿Por qué? "Ya no sólo legaremos a las futuras generaciones los rollos del Mar Muerto", dijo Pnina Shor, "sino también una parte de la Biblia proveniente del Arca Santa de una sinagoga de mil quinientos años".
Artículo publicado en Haaretz y traducido por Fundación Tierra Santa.
El uso de estas pequeñas iglesias está documentado en las cartas de San Pablo, como podemos ver en la carta a los Romanos 16.3 saluda a Aquila y Prisca quienes son poseedores de una casa con este fin en el monte Aventino de Roma.
Los lugares de culto cristianos no se distinguían arquitectónicamente de los edificios de viviendas normales, aunque es posible que antes de 312 ya hubieran sido construidos específicamente para el culto algunas habitaciones simples. Generalmente estas domus ecclesiae llevaban el nombre del propietario, como por ejemplo: ecclesiae Caeciliae, ecclesiae Clementis, ecclesia Priscae.
Nuestra idea es mostrarte estas maravillosas domus ecclesiae, que a pesar de los más de 2000 años de cristiandad siguen todavía en pie atesorando valiosamente la historia y tradición de nuestra fe cristiana.
Comenzamos con la domus Prisca, personaje de quien menciona san Pablo en sus cartas.
Es muy difícil de establecer la verdadera identidad de esta mártir romana, a pesar de los numerosos estudios de documentos antiguos, ya que es probable que las diversas noticias sobre ella se refieran a tres personas diferentes.
Una tradición afirma que en realidad es la misma Priscila que se menciona en Hch.14, 1-4: “Pablo salió de Atenas y se fue a la ciudad de Corinto. Allí encontró a un judío llamado Áquila, que era de la región de Ponto. Hacía poco tiempo que Áquila y su esposa Priscila habían salido de Italia, pues Claudio, el emperador de Roma, había ordenado que todos los judíos salieran del país.[a] Pablo fue a visitar a Áquila y a Priscila, y al ver que ellos se dedicaban a fabricar tiendas de campaña, se quedó a trabajar con ellos, pues también él sabía cómo hacerlas.”. Otra tradición afirma que en realidad Prisca es la hija de Áquila y Priscila.
La tradición dice también que en este lugar en el monte Aventino y no sólo la tradición sino también los estudios arqueológicos, en la casa de Áquila y Priscila se tenían reuniones del culto cristiano, y que fue visitada por el mismo San Pedro y San Pablo.
Según la leyenda la iglesia conserva la pira bautismal que se usa hasta hoy, donde San Pedro bautizó a Santa Prisca.
La iglesia fue varias veces restaurada a través de los años hasta adquirir el aspecto actual, aun conserva (a pesar de ser desbastada en el 1084 por los normandos) las 14 columnas de su antigua estructura.
El ábside recuerda con una gran pintura a San Pedro bautizando Santa Prisca.
Antiguamente Santa Prisca era una de las iglesias en el que el papa celebraba la misa de estación del martes de la Semana Santa.
Maria Paola Daud