Himno Akathistos

Publicamos algunas oraciones de los primeros escritores cristianos dirigidas a la Virgen María. El Himno Akathistos (que literalmente significa «estando de pie», porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V , es de autor desconocido.

Himnos a la Virgen

El Himno Akathistos (que literalmente significa «estando de pie », porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V, es de autor desconocido. Su paternidad se ha atribuido a diversos personajes, pero no hay ninguna prueba concluyente, y quizá sea mejor así. Como dice un comentarista moderno, «está bien que el himno sea anónimo. Así el himno es de todos, porque es de la Iglesia».
Efectivamente, desde principios del siglo VI la Iglesia bizantina lo incluyó en su liturgia como la expresión más alta del culto a la Santísima Virgen y lo canta en muchas ocasiones, de modo especialmente solemne en el sábado de la 5ª semana de Cuaresma.

Laestructura métrica del texto original es de una perfección suma , difícil de verter a otras lenguas. Las veinticuatro estrofas que lo componen (unas más largas, otras más breves, alternativamente) se distribuyen por igual en dos partes : una evangélica y otra dogmática. La primera parte escenifica la narración evangélica en una serie de cuadros, que van desde la Anunciación al encuentro de María con el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén . La segunda parte expone los principales artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetua virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo.

El Himno Akathistos es común a todos los cristianos de rito bizantino, sean católicos u ortodoxos . Constituye, pues, un puente vetusto y solemne hacia la plena comunión entre la Iglesia de Oriente y de Occidente.

Himno Akathistos, I parte, estrofas 1-12

1. El más excelso de los ángeles fue enviado desde el Cielo para
decir «Ave» a la Madre de Dios. Al transmitir su incorpóreo saludo,
viéndote hecho hombre en Ella, Señor, extasiado el ángel, de este
modo a la Madre aclamó:
Ave, por ti resplandecen los gozos,
Ave, por ti se disuelve el dolor,
Ave, rescate del llantode Eva,
Ave, salud de Adán que cayó.
Ave, Tú cima sublime a humano intelecto,
Ave, Tú abismo insondable a mirada de ángel,
Ave, Tú llevas a Aquél que todo sostiene,
Ave, Tú eres la sede del trono real.
Ave, oh estrella que al Astro precedes,
Ave, morada del Dios que se encarna,
Ave, por ti se renueva el creado,
Ave, por ti se hace niño el Señor.
¡Ave, Virgen y Esposa!

2. Bien sabía María que era Virgen sagrada, y por eso respondió
a Gabriel: «Tu singular mensaje se muestra incomprensible a mi
alma, pues anuncias un parto de virginal seno, exclamando:
¡Aleluya!»
Aleluya, aleluya, aleluya!

3. Ansiaba la Virgen comprender el misterio, y preguntaba al
Mensajero divino: «¿Podrá mi seno virginal dar a luz un hijo?
¡Dímelo!». Y aquél, reverente, aclamándola, así respondió:
Ave, presagio de excelsos designios,
Ave, Tú prueba de arcano misterio,
Ave, prodigio primero de Cristo,
Ave, compendio de toda verdad.
Ave, oh escala celeste que baja el Eterno,
Ave, oh puente que llevas los hombres al Cielo,
Ave, de coros celestes cantado portento,
Ave, oh azote que ahuyenta a la horda infernal.
Ave, la Luz inefable has portado,
Ave, Tú el «modo» a nadie has contado,
Ave, la ciencia de sabios trasciendes,
Ave, Tú enciendes al fiel corazón.
¡Ave, Virgen y esposa!

4. La Virtud del Altísimo cubrió con su sombra e hizo Madre a la
Virgen que no conocía varón: aquel seno, hecho fecundo desde lo
Alto, se convirtió en campo ubérrimo para todos los que quieren
alcanzar la salvación, cantando de esta manera: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

5. Con el Señor en su seno, presurosa, María subió a la
montaña y habló con Isabel. El pequeño Juan, en el vientre de su
madre, oyó el virginal saludo y exultó; saltando de gozo, cantaba a
la Madre de Dios:
Ave, sarmiento del más santo Brote,
Ave, renuevo de un Fruto sin mancha,
Ave, das vida al Autor de la vida,
Ave, cultivas a tu Agricultor.
Ave, Tú campo que muestras las más ricas gracias,
Ave, Tú mesa que ofreces los dones mejores,
Ave, un pronto refugio a los fieles preparas,
Ave, un pasto agradable Tú haces brotar.
Ave, Tú incienso agradable de súplicas,
Ave, del mundo suave perdón,
Ave, clemencia de Dios con el hombre,
Ave, confianza del hombre con Dios.
¡Ave, Virgen y Esposa!

6. Con el corazón turbado y encontrados pensamientos, el sabio
José se agitaba en la duda; admirándote intacta, sospecha
esponsales secretos, oh Inmaculada! Y cuando te supo Madre por
obra de Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

7. Los pastores oyeron los coros de los ángeles que cantaban a
Cristo, bajado entre nosotros. Corriendo a ver al Pastor, lo
contemplan como cordero inocente, que se nutre al pecho de la
Virgen, y cantan así:
Ave, Tú Madre del Pastor-Cordero,
Ave, recinto del rebaño fiel,
Ave, defensa de fieras malignas,
Ave, guardiana de la eternidad.
Ave, por ti con la tierra exultan los cielos,
Ave, por ti con los cielos se goza la tierra,
Ave, voz eres perenne de Apóstoles santos,
Ave, de Mártires fuertes invicto valor.
Ave, potente sustento de fe,
Ave, de gracia esplendente pendón,
Ave, por ti fue expoliado el infierno,
Ave, por ti nos vestimos de honor.
¡Ave, Virgen y Esposa!

8. Observando la estrella que guiaba al Eterno, los Magos
siguieron su fulgor. Fue luminaria segura para ir en busca del
Poderoso, del Señor. Y alcanzando al Dios inalcanzable, lo
aclaman felices: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

9. Los Magos contemplaron en los brazos maternos al Sumo
Hacedor del hombre. Sabiendo que era el Señor, aunque bajo la
apariencia de siervo, premurosos le ofrecieron sus dones, diciendo
a la Madre bienaventurada:
Ave, oh Madre del Astro perenne,
Ave, aurora del místico día,
Ave, las fraguas de errores Tú apagas,
Ave, conduces con tu brillo a Dios.
Ave, al odioso tirano arrojaste del trono,
Ave, Tú a Cristo nos das, clemente Señor,
Ave, rescate Tú eres de ritos nefandos,
Ave, Tú eres quien salvas del cieno opresor.
Ave, Tú el culto del fuego destruyes,
Ave, Tú extingues la llama del vicio,
Ave, Tú enseñas la ciencia al creyente,
Ave, Tú gozo de todas las gentes.
¡Ave, Virgen y Esposa!

10. Pregoneros de Dios fueron los Magos en el camino de
vuelta. Cumplieron tu vaticinio y te predicaban, oh Cristo, a todos,
sin preocuparse de Herodes, el necio, que era incapaz de cantar:
¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

11. Iluminando Egipto con el esplendor de la verdad, arrojaste
las tinieblas del error, porque los ídolos de entonces, Señor,
debilitados por la fuerza divina, cayeron. Y los hombres, salvados,
aclamaban a la Madre de Dios:
Ave, desquite del género humano,
Ave, derrota del reino infernal,
Ave, Tú aplastas mentiras y errores,
Ave, Tú muestras la gran falsedad.
Ave, Tú mar que devoras al gran Faraón,
Ave, Tú roca que manas el Agua de Vida,
Ave, columna de fuego que guías de noche,
Ave, refugio del mundo cual nube sin par.
Ave, dadora del maná celeste,
Ave, nodriza de los gozos santos,
Ave, Tú místico hogar prometido,
Ave, de leche y de miel manantial.
¡Ave, Virgen y Esposa!

12. El viejo e inspirado Simeón estaba a punto de dejar este
mundo engañoso. Fuiste dado a él como párvulo, pero en ti
reconoció al perfecto Señor; y estupefacto, admirando la divina
Sabiduría, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!

 

VOLVER A  :

ORACIONES DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS A LA VIRGEN – Mes de mayo

 

SAN JOSÉ DE CALASANZ

(† 1648)

La villa aragonesa de Peralta de la Sal fue la patria del Santo de los niños. La fecha natalicia que armoniza la más antigua versión con todos los datos del Epistolario Calasancio es la de 31 de julio de 1558, en los albores del reinado de Felipe II.

 Cinco hermanas y dos hermanos eran los vástagos del matrimonio Calasanz-Gastón, formado en la herrería peralteña por don Pedro, baile de la villa, segundón de familia infanzona venida a menos, y doña María, madre ejemplar que educó cristianamente a todos sus hijos, muy en especial a José, su benjamín, al que inculcó una tierna devoción a la Virgen y un agresivo odio al pecado. El maestro de la escuela rural, para descansar de la monotonía del deletreo, tomaba al pequeño, subíale sobre su cátedra y hacíale recitar ante sus condiscípulos los milagros de Nuestra Señora, tal como se los enseñaba en casa su madre. De mayor interés psicológico había sido aún antes, cuando apenas frisaba en los cinco años, el rasgo de su primera escapada por los olivares del contorno, cuchillo, en mano, para matar al demonio, que las pláticas maternales le pintaban cómo a su más encarnizado enemigo.

 A los diez años pasa a Estadilla a cursar latines, y jamás empieza las clases sin haber hecho antes su oración en la iglesia, a despecho de las burlas de sus compañeros, que acaban por admirarle, llamándole "el Santet" en su ribagorzano-catalán.

 Los estudios superiores de filosofía y teología, preparación inmediata para el sacerdocio a que aspiraba, los comenzó en la universidad de Lérida, donde los estudiantes aragoneses le eligieron su prior o representante para la votación de rector, cargo que había de desempeñar un estudiante legista, en régimen harto democrático. Condiscípulo hubo, un tal Mateo García, que llamaba a José su verdadero espíritu santo, pues él le inspiraba la manera de salir con bien de las frecuentes reyertas en que le metía su carácter pendenciero. Recibióse allí nuestro pacífico Calasanz de bachiller en artes, se tonsuró de clérigo, cursó dos años de teología y se volvió a Peralta en 1577, dispuesto a cambiar de universidad, en busca de menos disturbios escolares y más disciplina académica,

 Marchó, efectivamente, a la de Valencia, dentro siempre de la corona de Aragón, y regentada entonces con mano enérgica por el patriarca Juan de Ribera; pero aquí le acechaba el Tentador, dispuesto a truncar aquella carrera sacerdotal tan decidida. Para ayuda de costas de sus estudios el joven teólogo, que estaba en la florida edad de sus veintiuno, entró de memorialista y tenedor de libros al servicio de una dama que le remuneraba con buen sueldo, pero en cuyo pecho el enemigo de toda castidad acertó a encender tan secreta cuanto viva llama de pasión. Contenida al principio, estalla al fin, tumultuosa y vehemente, aturdiendo al sorprendido e inocente joven, que reacciona inmediato eludiendo el lance con la fuga, no ya de la casa, sino de la ciudad y de la universidad misma, sin atención a sueldo y matrícula, que pierde, ni a carrera, que arriesga, pero con logro de una inocencia que mantiene inmaculada por gracia de Dios y su Santísima Madre.

 El súbito retorno a Peralta le enfrenta con nuevo peligro para su vocación. La Ribagorza arde en inquietudes de carácter político-social que ocasionan la muerte violenta de Pedro Calasanz, el hermano mayor de nuestro joven teólogo. El padre quiere ahora que José contraiga matrimonio y herede el mayorazgo. En tan difícil situación Dios acude con el remedio de una grave enfermedad que pone al propio José al borde del sepulcro. No hay opción ante el dilema de muerte o altar, que el enfermo propone al atribulado padre. Y, obtenido el paterno consentimiento, emite voto formal de recepción oportuna del sacerdocio, cede inmediatamente la enfermedad, y se retira a Barbastro el restablecido estudiante a proseguir su carrera tres años más, hasta cumplir los veinticinco y recibir las sagradas órdenes.

 El novel sacerdote continúa junto al obispo de Barbastro, el dominico Urríes; pero se le muere al año y medio, dejándole sin patrono. Retírase a su beneficio de San Esteban y coincide allí la celebración de las Cortes de Monzón, que preside personalmente Felipe II en 1585. Requieren a nuestro José para secretario de la Comisión de Reforma de los agustinos, y el presidente de la misma, prendado de él, se lo queda para examinador y confesor, partiendo ambos para otro cometido reformatorio, el de los benedictinos, catalanes y vallisoletanos, del célebre monasterio de Montserrat. Aquí nada se logra, por muerte del visitador La Figuera, que deja una vez más a Calasanz sin patrono.

Tras breve estancia en Peralta se incorpora a la diócesis de Urgel como secretario y maestro de ceremonias del Cabildo de La Seo, donde no tardan en reconocer sus valores. Es su obispo, el cartujo Andrés Capella, y su vicario general, Antonio de Gallart, futuro obispo de Perpiñán y Vich, quien le acumula los cuatro oficialatos de Tremp, Sort, Tirvia y Cardós, con la encomienda de la visita a lo más abrupto del Pirineo, deparándole tres años de intensísimo apostolado sacerdotal, pródigo en curiosas incidencias y espirituales satisfacciones.

 Tal vez le quiere el Señor en aquella senda de cargos y ministerios, y le ronda el deseo de obtener una canonjía que los consolide y afiance. Por ello renuncia a su plebanía de Ortoneda y Claverol, asegurando para los pobres la renta en trigo de su personado, y marcha a Barcelona a los estudios, trocando entonces su licenciatura en teología por el doctorado. Para agenciar con mayor seguridad el canonicato a que aspira, marcha a Roma en 1592, asumiendo la preceptoría de dos sobrinos del cardenal Colonna y la gerencia de los asuntos de varias diócesis españolas.

Pero Dios espera en Roma al doctor Calasanz, precisamente a propósito de la canonjía. Fracasa en su intento repetidas veces, hasta que da un vuelco su alma hacia las renunciaciones completas y se entrega ardoroso a las aspiraciones de la santidad. Se olvida de España para romanizarse definitivamente, y en él la romanización equivale a santificación.

La archicofradía de los Doce Apóstoles, la cofradía de las Llagas de San Francisco, la de la Trinidad de los Peregrinos y la del Sufragio en la vía Giulia no sólo aprenden su nombre, sino que se contagian de su actividad ardorosa, tanto en las efusiones de su caridad operante cuanto en la intercesión y prácticas de su mortificación penitente, La visita diaria a las siete basílicas romanas halló por aquellos años en Calasanz un incansable y fervoroso promotor. Y empezaron entonces los carismas y los milagros, ornamento frecuente en las vidas de los elegidos del Señor.

Peregrino de los santuarios de Italia, San Francisco le desposa en Asís con tres doncellas representativas de los votos religiosos, su suerte futura; y particularmente la santa pobreza le regala con apariciones de singular predilección. Llegó la madurez, la hora de Dios.

El concilio de Trento acababa de urgir para la Contrarreforma una mayor difusión de la enseñanza del catecismo; habíase publicado el de San Pío V: era un hecho la archicofradía de la Doctrina Cristiana. Calasanz se inscribió en ella con más entusiasmo que en las cuatro anteriores, y poco faltó para que se le eligiera su presidente en Roma. Pero comprendía que no bastaba con la catequesis dominical. Sostenía con otros catequistas una escuelita cotidiana en Santa Dorotea del Trastevere; mas lamentaba en la mayoría escasa constancia y sobrado interés. Roma seguía con la lacra de la infancia enlodada en el arroyo, y a su vista Dios apretaba de congojas el corazón de su siervo. Se dedicó a llamar a muchas puertas, sombrero en mano, pordioseando amparo para los pequeñuelos, hasta que al fin comprendió que era más bien el Señor quien daba los aldabonazos en su alma para que se lanzara de lleno al apostolado de la enseñanza infantil. Y se decidió a la acción. Despidió de Santa Dorotea a los maestros interesados; proclamó la gratuidad absoluta; abrió sus aulas para todos y las rotuló con el breve y denso nombre de Escuelas Pías. Y entonces, en 1597, surgió en la Iglesia de Dios y en lo que siglos después se llamaría Historia de la Pedagogía una cosa totalmente nueva, que prepararía tiempos asimismo nuevos: el grupo escolar popular. Estaban en puerta las democracias; la cultura ya no tropezaría con el espíritu clasista; el apostolado contaría con la más eficaz de sus actividades, y se levantaba bandera tras de la cual no tardarían en formarse las numerosas mesnadas de las corporaciones católicas dedicadas a la tarea de la enseñanza. La preocupación docente prendió en los Gobiernos y hasta los Ministerios de Fomento, Instrucción Pública y Educación Nacional tienen su origen remoto en el gesto calasancio que organizó las escuelitas transtiberinas.

Una avalancha de niños las llenó hasta el tope; pero a los dos años, otra avalancha, la del Tíber, lo inunda todo, y vuelta a empezar. Calasanz ahora deja el arrabal y las introduce en el corazón de Roma, precisamente en el 1600. Y la obra puesta en marcha ya no se detiene, Varias veces cambia de local hasta definitivamente establecerse en San Pantaleón. Durante veinte años continuos (1597-1617) el padre José se ha ingeniado para mantener una comunidad secular "sui generis", sin votos ni reglas, sin otro apoyo que el prestigio de su prefecto. Es el grupo escolar con su balumba de niños perfectamente distribuidos, con sus clases de lectura, escritura, ábaco y latín o humanidades, entreverado todo de doctrina y piedad cristianas, con pasmo de la Ciudad Eterna y de los romeros que la visitan desde toda la catolicidad, al ver el orden y compostura de las interminables rutas de alumnos, y al recordar el antiguo abandono de la infancia, que al fin encontraba su mentor y padre. La Providencia le deparó colaboradores valiosísimos como el joven Glicerio y el viejo Dragonetti, pero el factor más eficaz de consolidación fue la autoridad pontificia. Tras un fallido ensayo de agregación a una Corporación religiosa ya existente, la de San Leonardo de Lucca, el pontífice Paulo V erigió las Escuelas Pías en congregación de votos simples, y a los cuatro años de prueba, en 1621, ya logró el padre José de la santidad de Gregorio XV la elevación a Orden de votos solemnes, última de las de esta categoría en la Iglesia de Dios.

Pedagogo y legislador de pedagogos, José de la Madre de Dios estampó en sus constituciones su áurea sentencia: "Si desde los tiernos años son imbuidos los niños en piedad y letras, podrá sin duda esperarse de ellos un feliz desarrollo de toda su vida". Y apasionado de hecho de la tarea de la enseñanza, dirá de su ejercicio que es "degnissimo, nobilissimo, meritissimo, favorevolissimo, utilissimo, bisognevolissimo, naturalissimo, ragionevolissimo, graditissimo, piacevolissimo, e gloriosissimo" (el más digno, el más noble, el de más mérito, el más favorable, el más útil, el más necesario, el más natural y razonable, el más de agradecer, el más agradable y de máxima gloria). Y, efectivamente, su dedicación a él fue integral, no solamente los veinte años dichos de su prefectura, sino también los quince de su generalato temporal, los catorce de su generalato vitalicio y aun los dos últimos de su senectud, después de destituido de su cargo de general de su Orden. Cincuenta y un años de entrega total a sus escuelas, después de los treinta y nueve de preparación y actuación sacerdotal, dan carácter a los noventa de su fecunda existencia: fecunda en su labor personal de educador, que domina a los niños con mano de santo, y con mano de santo hasta restituye a su órbita el ojo saltado a un muchacho en una pelea durante el recreo; y fecunda en su acción oficial de fundador y dilatador de su Orden por las provincias de Roma, Génova, Nápoles, Florencia, Sicilia, Germania, Polonia y Cerdeña, con más de cuarenta fundaciones realizadas bajo su gobierno. En visita personal a Cárcare, en el genovesado, reconcilió facciones ancestralmente enemistadas; en Nápoles volvió a buen camino a tres disolutos artistas que trataban de ofenderle; en Florencia permitió y estimuló a sus hijos al cultivo de las ciencias, con la amistad del perseguido sabio Galileo; en Germania sus escolapios o piaristas, como allí les llaman, ocuparon las avanzadillas de la catolicidad frente a la acometida protestante, y su santuario de NikoIsburg fue centro de irradiación y reconquista espiritual, reconocido por Von Pástor.

Mas las benemerencias del santo Calasanz no terminan con su magisterio y su Orden docente. Brilla en él la ejemplaridad de su humilde acatamiento ante las persecuciones y humillaciones más extrañas. Un miembro de su propia Corporación, el padre Mario Sozzi, logra por sus servicios y delaciones un proteccionismo excepcional de parte del Santo Oficio o Tribunal de la Inquisición, y lo emplea en desacreditar a su padre general y revolverle la Orden, singularmente en Florencia. En Roma llegó a provocar el arresto y conducción del padre José y de su curia generalicia al Tribunal de la Fe entre esbirros y corchetes; como espía y malhechor, entre la nerviosa agitación de la pontificia guerra de Castro. Suspendido en su cargo de supremo moderador de la Orden, se atreve a suplantarle como primer asistente en funciones de general, y le humilla y desprecia sin respeto a su ancianidad venerable. La revancha es de Dios, que se lleva al padre Mario preso de una sífilis horripilante; mas le sucede el padre Querubini, hechura suya y tan indigno como él, presagio de que se va a la ruina del Instituto. Termina en desastre la guerra de Castro; muere el papa Urbano VIII; la comisión cardenalicia nombrada para los asuntos de las Escuelas Pías decide la reintegración del anciano padre general en el puesto de mando de la Orden; pero el Santo Oficio entiende que tal reparación será en desdoro de su prestigio tribunalicio y el papa Inocencio X opta al fin por la destrucción de la obra calasancia, desarticulándola y privándola de su jerarquía. Queda el Santo definitivamente destituido, sin perder por ello la resignación, la paciencia, ni la esperanza. Dios me lo dio, Dios me lo quitó —repite con el Job del Viejo Testamento—. Mas no vacila en profetizar la restauración de su Orden y en animar a todos sus hijos a la perseverancia. No se abandona, en efecto, ninguna casa y siguen todas repletas de alumnos. Dos años aún de infatigable actividad y de invencible paciencia, y llega el triunfo de su última enfermedad y de su muerte preciosa, el 25 de agosto de 1648.

El principio del fin fue su última comunión entre sus niños como lección postrimera, para caer en el lecho de su cuartito de San Pantaleón y edificar con sus fervores a sus desolados religiosos. De curaciones ajenas y penetración de espíritus fueron los casos frecuentes; pero mucho más los de virtudes heroicas: en materia de fe, hasta arrojó de su boca un sedante al saber que había sido ideado por el hereje Enrique VIII de Inglaterra; envió a dos de sus hijos a poner en su nombre la cabeza a los pies de la estatua de San Pedro y no quedó tranquilo hasta obtener del Papa, por escrito, la bendición apostólica, con transportes de alegría que contrastaban con los desaires, nada leves, de la propia Sede Apostólica recibidos antes. Y en sus últimos días de enfermedad tuvo el consuelo inefable de la aparición de la Virgen Santísima reafirmando sus esperanzas, y la de los escolapios hasta entonces difuntos en número de 254, con solo una ausencia.

CALASANZ BAU, Sch. P.

“No podemos decir de amar a Dios si no amamos a los pobres”

26 de agosto de 1978, después de un cónclave relámpago, era elegido Papa Juan Pablo I. La actualidad de su magisterio se mantiene en los tiempos del papa Francisco.

“¿Quieres ser afable, misericordioso con los pobres, con todos los necesitados?”. Esta era una de las preguntas que el 28 de diciembre de 1958, el día de su consagración episcopal en San Pedro, Albino Luciani, escuchó. “Lo quiero”, respondió con voz humilde. Y el amor por los pobres caracterizó el episcopado a Vittorio Veneto, en Venecia y en la Ciudad Eterna. Esto se entiende leyendo de nuevo algunas homilías y discursos de este pastor véneto, que como Obispo de Roma, electo la noche de hace treinta y seis años, estuvo cercano al modelo de Papa párroco encarnado por Pío X.

Luciani, cura lejano del virus de quienes quieren hacer carrera eclesiástica, convertido en obispo por decisión de Roncalli, no era uno que “se creía algo”, por usar una expresión del Papa Francisco. Decía de sí mismo: “Algunos obispos se parecen a Aquiles, que descienden con documentos magistrales de alto nivel; yo pertenezco a la categoría de los pobres que chirrían desde la última rama del árbol”. 

Hijo de un emigrante socialista, en el mensaje que le escribió su padre desde Francia dándole su consentimiento para entrar en el seminario, se leía: “Espero que cuanto seas sacerdote, estés de la parte de los pobres, porque Cristo estaba de su parte”. No tuvo que hacer un gran trabajo para poner en práctica aquellas palabras.

“Hermanos míos”, dijo como patriarca de Venecia en 1974, “no podemos decir de amar a Cristo, si no compartimos esta pasión por la gente pobre”. En la ciudad de las lagunas su episcopado había sido identificado por dos líneas de trabajo: el conocimiento y la cercanía a los más pobres –tanto material como espiritualmente-- y la atención al mundo del trabajo. Quedó sorprendido al ver cuantas personas se concentraban en la sala de espera del patriarcado: necesitados, desempleados, alcohólicos. No encontraron nunca cerrada su puerta. Y él vendió su anillo y algunos muebles de oro para donar las ganancias a los pobres, invitando a los párrocos a hacer lo mismo.

No había tenido una especial simpatía por el comunismo ni por el clero que para aparentar leía el Evangelio con las gafas deformadas de la ideología. Pero llamó a la comunidad cristiana a trabajar desde el primer encuentro con el Consejo pastoral diocesano: “Es cierto que sobre todo, los trabajadores, deben autónomamente resolver sus propios problemas, pero también es cierto que toda la comunidad cristiana a la que pertenecen los trabajadores debe estarles cerca. Porque los trabajadores sufren, cuando los hermanos católicos se niegan a reconocer que el capitalismo tiene mucha culpa y con mucha ligereza llaman “comunista” a cualquier trabajador que lucha con energía por el reconocimiento de sus derechos”.

Sabía bien que cualquier cambio de la sociedad nace del cambio del corazón del hombre: “No pretendo negar a los marxistas –o al menos a muchos de ellos-- una sincera sed de paz y justicia. El problema viene desde más lejos. La estructura más profunda no está entre ricos y pobres, entre dominadores y dominados: está en el corazón del hombre inclinado a poseer siempre más. Es necesario, por tanto, preocuparse por encima de todo del corazón”. Pero esto no significaba limpiar la conciencia de los cristianos de salón o de los conformistas, al contrario: “Existe el peligro –precisaba-- que nosotros cristianos nos acontentemos con tener la explicación más justa del fenómeno de la discordia, violencia, guerra y nos paremos aquí. Los marxistas se equivocan olvidando las causas profundas e internas de los problemas sociales, pero tienen el mérito de trabajar y trabajar mucho por la causa. Nosotros corremos el riesgo contrario: tenemos la explicación justa, pero confundimos explicación con solución y nos quedamos de brazos cruzados”. 

En la Navidad de 1976, en un periodo en el que las fábricas del polo industrial de Marghera eran ocupadas, dijo palabras que fotografiaron perfectamente la realidad actual: “Exhibir el lujo, malgastar el dinero, rechazar invertirlo para esconderlo en el extranjero, no constituye solo insensibilidad y egoísmo: puede convertirse en provocación y espesar sobre nuestras cabezas lo que Pablo VI llama “la cólera de los pobres de consecuencias impredecibles”.

En su única salida del Vaticano, durante los 33 días de su brevísimo pontificado, mientras llegaba a San Juan en Laterán para tomar posesión de su cátedra episcopal, recibió el saludo de la administración de la capital y del alcalde comunista Giulio Carlo Argan. Durante el breve saludo con el primer edil de Roma, dijo que sus palabras le habían recordado una oración de su madre cuando era niño: “Los pecados, que gritan venganza a la presencia de Dios, son oprimir a los pobres, defraudar la justa recompensa a los obreros”. Pecados graves porque, dicho con el Catequismo de San Pío X, son “directamente contrarios al bien de la humanidad y odiosísimos, tanto que provocan, más que cualquier otro, el castigo de Dios”. Y añadió: “Roma será una verdadera comunidad cristiana si Dios será honrado no solo con la afluencia de los fieles a las iglesias, no solo con la vida privada vivida con moderación, sino con amor a los pobres”.

Y en la última audiencia general, dos días antes de su muerte, volvió a citar las palabras de la 'Populorum progressio' de Papa Montini: “Los pueblos del hambre cuestionan hoy de manera dramática a los pueblos de la opulencia. La Iglesia se estremece ante este grito de angustia y llama a cada uno a responder con amor al propio hermano... A este punto a la caridad se añade la justicia, porque –dice Pablo VI-- “la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. Ninguno está autorizado a reservar a su uso exclusivo lo que supera sus necesidades, cuando a los demás les hace falta lo necesario”. En consecuencia, “cada extenuante carrera hacia el armamento se transforma en escándalo”.

Andrea Tornielli http://vaticaninsider.lastampa.it/

En 2019, el Vaticano devolverá al País de los cedros a la lista oficial de destinos de peregrinación, mientras que la Iglesia Maronita reabre uno de sus lugares más antiguos de culto.


            Las buenas noticias para las autoridades libanesas provienen de las negociaciones de la Santa Sede en Khalil Karam. El diplomático anunció que el Vaticano reintroducirá en 2019 al Líbano, patria de tres grandes santos y un beato, en la lista oficial de los destinos de peregrinaciones.

            El Líbano se suma así a una serie de destinos que incluyen Roma, Lourdes, Fátima y, por supuesto, Tierra Santa (Israel-Palestina-Jordania). La lista del Vaticano incluye una veintena de países, en su mayoría europeos, que se publica todos los años y durante doce Líbano ha estado ausente. Según el periódico L'Orient-Le Jour (diario francés de noticias de oriente Medio), ha jugado favorablemente la evolución de la situación política y la estabilización de las instituciones. El presidente libanés Michel Aoun planteó el tema en 2017 durante su última visita oficial a la Santa Sede. Como explica el sitio web cristiano de información árabe, abouna.org, Khalil Karam ha seguido después el tema con Don Remo Chiavarini, director de la Obra Romana de Peregrinaciones.

Una «app» para peregrinos

 
          Al igual que Egipto o Jordania, el Líbano (mencionado cien veces en la Biblia) es parte de esos países que saben que el turismo religioso puede ser saludable para sus economías. La decisión del Vaticano de reintroducir al Líbano en los destinos oficiales de las peregrinaciones católicas llega en el momento justo, pocos días después del lanzamiento de la primera aplicación gratuita para el turismo religioso en la tierra de los cedros. Encargada por los Ministros de Información y Turismo en Beirut, la aplicación se llama Holy Lebanon y ha estado operativa desde el 7 de junio. "Es, sin duda, la base de datos más completa para el turismo multirreligioso en el Líbano", informa L'Orient-Le Jour. La aplicación incluye información detallada sobre los lugares de culto cristiano y musulmán del país, sobre el culto a los santos, ritos, ceremonias y festivales religiosos, así como sobre los platos y postres servidos en estas ocasiones, alojamiento y restaurantes para los peregrinos y otros productos. Un calendario permite seguir las fechas de las fiestas.

          En el contexto cristiano, el Líbano tiene numerosos monasterios (no sólo en el famoso valle de Qadisha) y santuarios dedicados a la Virgen, el más famoso de los cuales es sin duda Nuestra Señora del Líbano Harissa, que domina Jounieh a unos veinte kilómetros al norte de Beirut.


          Muy cerca se encuentran Annaya (Jbeil, la antigua Biblos), donde hay una conmemoración de San Chárbel Makhlouf (conocido como Sarbelio, monje maronita, primer santo oriental canonizado por la Santa Sede en el siglo XIII), Jrabta (Batroun) y Hemlaya, donde se está construyendo una capilla dedicada a Santa Rebeca (Rafka en árabe) Ar-Rayes. En Kfifane, un santuario está dedicado a San Nemetala Al-Hardini (abrazó la vida monástica y se ordenó sacerdote, destacó entre otras cosas por su gran devoción y propagación de la Virgen María) y al beato Stephen Nehmé (beatificado recientemente por Benedicto XVI). También Bechouat es un centro de peregrinación imprescindible. En este pueblo maronita en la llanura de Bekaa, en 2004 Nuestra Señora se apareció a un niño musulmán jordano y suní. Desde entonces, cristianos y musulmanes van a orar en la pequeña iglesia.


          En el último medio siglo tres papas fueron a Líbano. Pablo VI se detuvo en Beirut en 1964, viajando a la India. Juan Pablo II lo visitó en 1997, Benedicto XVI en septiembre de 2012 para entregar la Exhortación Apostólica de la Asamblea especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Si el Papa Francisco no ha visitado (todavía) el país, ya hay una estatua suya en Hadeth, al sur de Beirut ...

Nueva vida para el monasterio de San Marón


Después de siglos de abandono, Deir Mar Marun, un antiguo monasterio de rocas en el norte del Líbano, que lleva el nombre de San Marón, fundador de la Iglesia maronita en el siglo IV d C, una vez más recibirá a peregrinos y fieles.El anuncio se hizo oficialmente el 31 de julio durante una misa celebrada por el obispo de Baalbek-Deir el-Ahmar, Hanna Rahmé.El lugar será reabierto a la liturgia.Según la agencia Fides, la noticia fue recibida por los cristianos libaneses con gratitud, porque el lugar es querido por la memoria histórica y espiritual de los maronitas. Aquí, de hecho, sería elegido el primer patriarca y las cuevas serían ocupadas por los primeros discípulos durante la fundación de la Iglesia maronita.Según los estudiosos, después de la muerte de San Marón, uno de sus discípulos habría elegido la zona como lugar para un ermitorio que le daría el nombre del maestro.

          El monasterio, cerca de la frontera con Siria y las fuentes del río Oronte, también se llama Gruta de los Monjes, por las cuevas talladas en la roca junto a un acantilado, a 90 metros sobre el río y de difícil acceso. Abandonado por los monjes en el período otomano, terminó convirtiéndose en un refugio para los pastores y sus rebaños. En la década de 1930, hubo controversias entre la diócesis maronita y algunas familias musulmanas locales, por títulos de propiedad del lugar y, más recientemente, surgió el problema entre la diócesis y el Ministerio libanés de Energía y Agua. Al final, las diferencias se resolvieron con la decisión del gobierno de permitir que la diócesis reconstruyera el monasterio y volviera a abrir las cuevas. El obispo dijo que ahora quería "compartir el monasterio como un lugar sagrado con los hermanos cristianos y musulmanes."


          La Cueva de los Monjes, cuyos colores amarillo y ocre son típicos del cercano Monte Hermel, estuvo habitada desde tiempos prehistóricos. El lugar se transformó en la época romana y fue habitado y modificado nuevamente por los cruzados, como lo demuestran las bóvedas y las aspilleras. Finalmente fue abandonado cuando la zona cayó en manos de los mamelucos y posteriormente de los otomanos.

Sería mejor hablar de una torta de cereal en lugar de pan

Habría sido cocinado hace 14.400 años por personas que todavía ignoraban la agricultura.  Migajas de este pan de cereales sin levadura han salido a la luz en las excavaciones arqueológicas de Shubauyqa.

En general, los historiadores vinculan el descubrimiento del pan en la nutrición humana con la aparición de la agricultura, es decir, la domesticación de los cereales y las legumbres, que los estudiosos llaman "revolución neolítica" y data aproximadamente del octavo milenio antes Cristo.

Un descubrimiento realizado en un sitio arqueológico en Jordania entre 2012 y 2015 indica, sin embargo, que los cazadores-recolectores del Mediterráneo oriental sabían cómo preparar el pan mucho antes de la era agrícola.Hasta el día de hoy se creía que la colección de pan más antigua encontrada aquí era la del sitio turco de Çatal Höyük que data de hace 9.100 años.

Ahora, sin embargo, las migajas encontradas en el "desierto negro" al noreste de Jordania en las excavaciones de Shubauyqa 1, de la época natufiana (que coincide con el final del Paleolítico en el Medio Oriente), provienen del pan más antiguo del mundo.

Según Amaia Arranz-Otaegui, investigadora y arqueóloga de la Universidad de Copenhague, "la presencia de pan en un sitio tan antiguo es algo excepcional". La principal autora de la investigación publicada el 16 de julio pasado en la revista científica estadounidense Pnas(Actas de la Academia Nacional de Ciencias) escribe: "Ahora sabemos que los productos similares al pan se cocinaron mucho antes del desarrollo de la agricultura".

El descubrimiento se debe a un grupo de investigadores británicos y daneses de las universidades de Copenhague y Cambridge, así como a la University College London (UCL), una institución académica de la capital del Reino Unido. Las excavaciones han estudiado restos de alimentos carbonizados descubiertos en un horno de piedra, una estructura ovalada con un agujero en el centro y rodeada de piedras de basalto cuidadosamente dispuestas. Luego analizaron y fecharon 24 restos de ese pan, también gracias a un microscopio tomógrafo.

De hecho, sería mejor hablar de una torta de cereal en lugar de pan, más bien plana porque probablemente se haya cocinado sin levadura. La apariencia sería similar a lo que hoy en día tiene la pita (focaccia típica de Oriente Medio) y tiene muchas similitudes con otros panes planos y sin levadura descubiertos en sitios neolíticos y romanos de Turquía y Europa.

Los Natufians de Oriente habrían producido este pan, cuatro mil años antes de la aparición "oficial" de la agricultura,de cereales silvestres (aún no cultivados) como la cebada, la espelta o la avena, así como de los tubérculos de un papiro acuático y reducido en harina.

"En este punto debemos preguntarnos si existe una relación entre la producción de pan y los orígenes de la agricultura", subrayó Amaia Arranz-Otaegui. "Es posible que el pan haya inducido a la gente a lanzarse a los cultivos y a la agricultura una vez que el alimento se volviese muy popular y buscado", dice la investigadora. En otras palabras: ¿es la pregunta que generó la oferta y que ha favoreció el devenir del mercado agrícola?

Ciertamente, la cultura natural se caracteriza por las primeras experiencias de sedentarización en el Medio Oriente.Por lo tanto, es fácil entender cómo la dieta alimentaria comenzó a cambiar en ese momento. Como los cereales aún no se cultivaron, podemos apostar que el pan debería ser una mercancía rara, dado el intenso trabajo requerido para su preparación y la ausencia de producción agrícola. Quizás deba deducirse que la preparación y el consumo de pan se reservaron ocasionalmente para fiestas o ceremonias rituales. Los investigadores aún no tienen una respuesta definitiva, pero parece muy probable que los cazadores-recolectores usaran el pan enrollado alrededor de la carne a la parrilla como para obtener un antecesor del emparedado. Los huesos de una docena de animales encontrados junto con migas de pan confirmarían esta hipótesis. El descubrimiento es importante porque por primera vez observamos estos ingredientes juntos para formar una comida.

Cualquiera que sea su uso, ya sea con propósitos rituales o para ocasiones sociales particulares, el pan se habría establecido gradualmente como un alimento vital con importantes valores nutricionales, lo que llevaría a un aumento del azúcar en sangre de los humanos. Los natufianos sin duda han arrojado las premisas de la revolución agrícola para producir pan de una manera más práctica. Esto explicaría por qué los pueblos antiguos comenzaron antes que nada a cultivar trigo y cebada, cereales que ya ocupaban un lugar particular en su dieta diaria.

TerraSanta

¿Sabes quién era San Bartolomé?

Según el Evangelio de Juan, Natanael fue uno de los discípulos a los que Jesús se apareció en el Mar de Tiberiades después de su resurrección (Juan 21:2). A él lo había llamado Jesús por mediación de Felipe (Juan 1:45). Juan es el único evangelista que menciona a Natanael, y como en las listas de los evangelios sinópticos el nombre de Felipe es seguido por el de Bartolomé, la tradición asimiló a Bartolomé y a Natanael como uno solo.

Según los Hechos de los Apóstoles, Bartolomé fue uno de los Doce, según (Mateo 10:3), (Marcos 3:18), (Lucas 6:14). Fue también testigo de la ascensión de Jesús (Hechos 1:13).

Según una tradición recogida por Eusebio de Cesarea, Bartolomé marchó a predicar el evangelio a la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo en arameo. La tradición armenia le atribuye también la predicación del cristianismo en el país caucásico, junto a San Judas Tadeo. Ambos son considerados santos patrones de la Iglesia Apostólica Armenia puesto que fueron los primeros en fundar el cristianismo en Armenia.

Intervención de Benedicto XVI en la que presentó la figura de San Bartolomé

"Pide no reducir a Jesús ni a su dimensión divina ni a su dimensión histórica"

No es posible comprender a Jesús si no se tiene en cuenta tanto su dimensión divina como su dimensión histórica, explicó el miércoles 4 octubre de 2006Benedicto XVI.

Martirio de San Bartolomé

 «Nunca tenemos que perder de vista ninguno de estos dos elementos –aclaró--, pues si proclamamos sólo la dimensión celestial de Jesús corremos el riesgo de hacer de Él un ser etéreo y evanescente, mientras que si sólo reconocemos su papel concreto en la historia, corremos el riesgo de descuidar su dimensión divina, que constituye su calificación propia».

En su catequesis, el Santo Padre continuó meditando sobre los doce apóstoles de Jesús. En esta ocasión, el personaje escogido fue Bartolomé, que tradicionalmente es identificado también con el personaje evangélico llamado Natanael.

Al conocer a Jesús, Natanael planteó al apóstol Felipe la famosa pregunta: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?».

«Esta expresión es importante para nosotros –reconoció el Papa--. Nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret».

«Al mismo tiempo --añadió--, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos».

La historia de Natanael sugirió al Papa otra reflexión: «en nuestra relación con Jesús, no tenemos que contentarnos sólo con las palabras».

«Felipe, en su respuesta, presenta a Natanael una invitación significativa: “Ven y lo verás”».

«Nuestro conocimiento de Jesús tiene necesidad sobre todo de una experiencia viva --insistió el obispo de Roma--: el testimonio de otra persona es ciertamente importante, pues normalmente toda nuestra vida cristiana comienza con el anuncio que nos llega por obra de uno o de varios testigos».

 San Bartolomé

«Pero nosotros mismos tenemos que quedar involucrados personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús», recalcó.

El primer encuentro de Jesús con Natanael concluye con una profesión de fe pronunciada por este apóstol: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Estas palabras, constató, «presentan un doble y complementario aspecto de la identidad de Jesús: es reconocido tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey, atribución propia del Mesías esperado».

El Papa concluyó recogiendo la enseñanza que hoy pueden sacar los cristianos del testimonio de san Bartolomé, a pesar de que los Evangelios hablan poco de él: «la adhesión a Jesús puede ser vivida y testimoniada incluso sin realizar obras sensacionales».

«El extraordinario es Jesús, a quien cada uno de nosotros estamos llamados a consagrar nuestra vida y nuestra muerte», reconoció.

 

Descubren la iglesia cristiana más antigua de Asia Central

Se encuentra en el oasis de Merv

El arqueólogo veneciano Gabriele Rossi Osmida  descubrió en el oasis de Merv, en el desierto de Turkmenistán, lo que parece ser la iglesia más antigua de Asia Central, según informa la agencia italiana ANSA.

El templo, que podría ser de la época del Reino de los Partos (siglo III d.C.), se encontraría dentro de la estructura medieval de Haroba Kosht (castillo en ruinas en lengua turcomana) cuya restauración fue encargada por el gobierno de Turkmenistán a la misión de Rossi Osmida.

«Laconstrucción de un templo cristiano en tiempos tan antiguos y en el corazón de Asia central aparece en algunos textos del siglo IV y siglo VI que hablan de la predicación del apóstol Tomás (o de sus discípulos) en el oasis de Merv, por donde había pasado en su misión de evangelización que habría llegado hasta la India», explica el arqueólogo veneciano en la web Scienzaoline.com.

Trabajando en la restauración del edificio, la misión italiana se encontró con una cruz nestoriana en bronce. Después de esta, han aparecido diversas piezas de cerámica con símbolos paleocristianos: cruces, panes, peces, uvas, vides y corderos.

«Con este descubrimiento ya no hay ningún tipo de duda de que Haroba Kosht es la iglesia más antigua de Asia central», sostiene Rossi.

ABANDONADA TRAS LA INVASIÓN DEL KHAM

La primera planta de la iglesia «no es muy amplia, como en las iglesias que se construían en Oriente en los primeros siglos de nuestra era». La segunda planta pudo haber sido construída en lostiempos de apogeo del nestorianismo en Merv (siglo V), como indican los documentos de la época que dicen que junto al Palacio Real Sasánide se había construído una basílica y un monasterio.

Los antiguos documentos señalan que el fundador en esta última época fue Bar Gheorghys. Después de que las tropas de Gengis Kham destruyeran Merv en sólo tres meses, el oasis fue abandonado durante dos siglos y «nunca volvió a tener el esplendor inicial».

Los nestorianos se movieron a Iraq y Siria y terminó la historia de esta iglesia abandonada en el desierto.

abc.es

Jutta Burggraf: “Quien quiera influir en el mundo actual tiene que amarlo”

¿Cómo transmitir el mensaje cristiano en una sociedad postmoderna, caracterizada por una pluralidad de visiones del mundo y una creciente ignorancia religiosa? Para Jutta Burggraf, profesora de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra, es preciso hacerse cargo de las necesidades y las esperanzas de los hombres y mujeres contemporáneos.

Era doctora en Psicopedagogía por la Universidad de Colonia (1979) y doctora en Teología por la Universidad de Navarra (1984). Pedagoga, teóloga, escritora y maestra universitaria; defensora de los derechos sociales y políticos de las mujeres, del nuevo feminismo, de la persona homosexual y de la apertura amorosa a todos, Jutta Burggraf (Alemania 1952-2010) fue una mujer notable que supo adelantarse a su tiempo, abrir los brazos a muchas ideas novedosas y entenderlas en clave cristiana.

Reproducimos a continuación esta interesante entrevista publicada en Aceprensa en 2010

Como tantos otros pensadores actuales, Burggraf considera que estamos en una época de cambio. La expresión “sociedad postmoderna” indica el final de una etapa –la modernidad– y el comienzo de otra que todavía no conocemos.

En esta situación de cambio, de poco sirve moverse con la mentalidad propia de tiempos pasados.“Hoy en día, una persona percibe los diversos acontecimientos del mundo de otra forma que las generaciones anteriores, y también reacciona afectivamente de otra manera”, dice Burggraf.

Esto exige, a su juicio, descubrir un nuevo modo de hablar y de actuar que haga más hincapié en la autenticidad. Un cristiano se convierte en un testigo creíble cuando vive su fe con alegría y, al mismo tiempo, comparte con los demás las dificultades que encuentra en su camino.

Por otra parte, añade Burggraf, el cambio cultural al que asistimos no puede llevar a los cristianos a lamentarse o a encerrarse en un gueto. “Quien quiere influir en el presente, tiene que amar el mundo en que vive. No debe mirar al pasado con nostalgia y resignación, sino que ha de adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto”.

 

Identidad y diálogo

En un congreso celebrado hace poco en Roma se defendía la idea de que afirmar la propia identidad cristiana enriquece el diálogo, en la medida en que contribuye a esclarecer las diversas posiciones. Pero también cabe otra lectura menos optimista: si yo reafirmo demasiado mis convicciones, ¿no existe el riesgo de que me cierre a los demás o, por lo menos, de que les escuche con menos interés?

– Sí, este riesgo existe. Pero entonces no sería una auténtica identidad cristiana. Cuanto más cristianos somos, más nos abrimos a los demás. Esta es la dinámica del cristianismo: salir de uno mismo para entregarse al otro. La identidad cristiana nos lleva a dialogar con todos, estén o no de acuerdo con nuestra manera de pensar o nuestro estilo de vida. En ese diálogo, el cristiano puede enriquecerse con la parte de verdad que viene del otro, y aprender a integrarla armónicamente en su visión del mundo.

Ahora bien: esta actitud de apertura a los demás exige tener muy clara la propia identidad cristiana. Porque si no, puedo quedar expuesta a las modas y terminar buscando no lo verdadero sino lo apetecible; lo que me gusta y me va bien. Por otra parte, sin esa sólida identidad cristiana haríamos un flaco favor a los demás: nos quedaríamos sin respuestas para sus interrogantes, y no podríamos darles algo de la luz del cristianismo.

 

El lenguaje no verbal importa

¿Qué características debería tener el diálogo entre dos personas con distintas visiones del mundo, para no caer en la indiferencia olímpica?

 

– Me parece fundamental escuchar al otro con una actitud abierta y, al mismo tiempo, con mucha actividad interior.Escuchar a los demás no es tan sencillo: requiere ponerse en el lugar del otro e intentar ver el mundo con sus ojos. Si ambos actúan así, nunca habrá un vencedor y un vencido, sino dos (con)vencidos por la verdad.

Lógicamente, esto sólo es posible en un clima de amistad y de benevolencia. Cada uno ha de ver lo bueno que hay en el otro, como aconseja el refrán popular: “Si quieres que los otros sean buenos, trátales como si ya lo fueran”. Donde reina el amor, no hace falta cerrarse por miedo a ser herido. Por eso es tan importante mostrar simpatía y cariño al hablar con los demás.

Existe un lenguaje no verbal, que sustituye o acompaña nuestras palabras. Es el clima que creamos a nuestro alrededor, ordinariamente a través de cosas muy pequeñas como, por ejemplo, una sonrisa cordial o una mirada de aprecio.

Pero el cariño ha de ser real. No basta con sonreír y tener una apariencia agradable. Si queremos tocar el corazón de los otros, tenemos que cambiar primero nuestro propio corazón. Uno percibe cuando no es querido, por mucho que le sonrían.

 

El ambiente actual

Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, recientemente galardonados con el premio Príncipe de Asturias, llevan tiempo hablando sobre el fin de la modernidad. ¿Qué es lo que ha cambiado en el modo de pensar y de sentir del hombre de hoy?

– La modernidad daba por hecho que la vida es un progreso continuo. Hoy, tras el eclipse de los grandes relatos políticos y sociales del siglo XX, somos más escépticos. Caminamos sin rumbo fijo. A esta falta de orientación se añade muchas veces la soledad. Por eso no es extraño que se quiera alcanzar la felicidad en el placer inmediato, o quizá en el aplauso. Si alguien no es amado, por lo menos quiere ser alabado.

A la vez, podemos descubrir una verdadera “sed de interioridad”, tanto en la literatura como en el arte, la música o el cine. Cada vez más personas buscan una experiencia de silencio y de contemplación.

Otro aspecto característico de la modernidad era la confianza excesiva en la razón. Hoy, en cambio, sabemos que el racionalismo cerrado nos lleva a planteamientos erróneos. El problema es que ahora nos hemos pasado al extremo contrario: la sobrestima de la afectividad, el sentimentalismo. El reto actual es llegar a una visión más armónica del hombre, que integre la razón, la voluntad y los sentimientos.

Ir a lo esencial

¿Cómo hablar de Dios a la gente en este contexto menos racionalista y más emotivo que usted ha descrito?

– Creo que la transmisión de la fe en la sociedad actual es posible si los cristianos vivimos como testigos antes que como maestros, o bien como maestros-testigos. Esto requiere utilizar un lenguaje personal, más persuasivo. Se trata de interiorizar esa gran verdad que nos está repitiendo constantemente Benedicto XVI: “Dios es amor”.

Quizá en otras épocas, esta idea pudo sonarnos demasiado romántica. Pero hoy hemos de redescubrirla y entender qué significa, porque todo el mensaje cristiano tiene que ver con el amor. El Papa nos está enseñando a centrarnos en lo esencial: descubrir la belleza y la profundidad de la fe.

No podemos quedarnos atrapados en las controversias que continuamente plantea la opinión pública. Claro que las cuestiones morales son importantes, pero si no se entiende bien el fundamento –Dios es amor– tampoco se comprenderá la respuesta de la Iglesia a ciertos problemas morales.

Antes de enredarnos en cuestiones controvertidas, debemos mostrar a la gente el atractivo de las verdades cristianas (la revelación de Dios, la salvación, la libertad de la fe…) y, sólo después, podremos plantearles un cambio de comportamiento.

Una fe más acogedora

En sociedades pluralistas como la nuestra, ya no se acepta que alguien pueda estar en posesión de la verdad. ¿Significa esto que la firmeza de convicciones conduce necesariamente a la arrogancia extrema?

 

La firmeza de convicciones no está reñida con la humildad ni con la apertura de mente, necesarias para un auténtico diálogo con los demás. Aunque podemos afirmar que la Iglesia católica tiene la plenitud de la verdad, yo –como creyente– personalmente no la tengo. O, mejor dicho, la tengo de forma implícita cuando hago un acto de fe y participo de la plenitud de la Iglesia.

Pero, como en mi vida cotidiana no he llegado a esa plenitud, los demás siempre pueden enseñarme algo. Puedo aprender de todos –creyentes o no–, sin perder mi propia identidad. Además, conocer los puntos de vista ajenos puede servirme para revisar algunas ideas propias que quizá se han vuelto demasiado rígidas.

Hay personas que tienen una fuerte identidad cristiana y, sin embargo, no convencen a nadie. Cuando alguien se muestra demasiado seguro, en general suele despertar rechazo. Ya no se acepta que alguien hable “desde arriba” alcomún de los mortales, como si él fuera el único portador de la verdad.

Lo que atrae más en nuestros días no es la seguridad, sino la sinceridad: explicar a los demás las razones que nos llevan a creer y, al mismo tiempo, hablarles también de nuestras dudas e incertidumbres. Se trata de ponerse al lado del otro y buscar la verdad junto con él. Ciertamente, yo puedo darle mucho si tengo fe; pero los otros también pueden enseñarme mucho.

¿Cómo puede alguien comprender y consolar a los demás si nunca ha sido destrozado por la tristeza? Hay personas que, después de sufrir mucho, se han vuelto comprensivas, cordiales y sensibles al dolor ajeno. En una palabra, han aprendido a amar. De esta forma, la fe se hace más acogedora.

Juan Meseguer (ACEPRENSA), 7 Junio 2010.-

La ciudad siria de Palmira reabrirá sus puertas el verano de 2019

Las autoridades locales tienen “un proyecto para restaurar todos los daños de la antigua ciudad de Palmira”, patrimonio de la humanidad.

La ciudad histórica Palmira (Siria), destruida por el grupo terrorista Estado Islámico, podría estar preparada para recibir turistas el verano de 2019, según ha declarado el gobernador de la provincia de Homs, Talal Barazi, este 15 de agosto.

En estos momentos, las autoridades de esa localidad “disponen de un proyecto para restaurar todos los daños de la antigua ciudad de Palmira”, mientras que diferentes potencias mundiales han realizado “grandes ofertas” para restaurar “los monumentos y el valor histórico” del lugar, ha precisado ese alto cargo sirio.

 

Barazi ha especificado que la Unesco, Rusia, Polonia, Italia y otros países, instituciones oficiales y organizaciones no gubernamentales han ofrecido su ayuda a Siria.

La antigua ciudad había permanecido bajo el control del Estado Islámico desde mayo de 2015 antes de ser recuperada por fuerzas gubernamentales apoyadas por ataques aéreos rusos en marzo de 2016.

En mayo del mismo año, el legendario director ruso Valeri Guérguiev ofreció un concierto histórico en el teatro romano de la emblemática Palmira. Entre las ruinas de la histórica ciudad, el maestro dirigió la orquesta sinfónica del teatro Mariinski de San Petersburgo, que interpretó obras maestras de la música clásica.

 

 

El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín será el noveno.

El primero fue organizado por Juan Pablo II en Roma en 1994.

¿Por qué se organizó?

Juan Pablo II dijo que es urgente construir una “civilización del amor” e indicó desde los inicios de su pontificado que la familia sería una de sus prioridades: en 1981 publicó la Familiaris consortio. Marcó el inicio de una larga dista de mensajes y documentos dirigidos a las familias.

¿Cuál es el tema de esta edición?

En esta ocasión el tema elegido es uno de los grandes documentos de Francisco: la Amoris Laetitia, que reflexiona sobre el amor en familia y sus pequeñas y grandes dificultades.

CARD. KEVIN FARRELL
Prefecto, Dicasterio Laicos, Familia y Vida
“El amor humano ha sido creado por Dios, otorgado por Él. Es algo que nos ha puesto dentro. Cuando hablemos de matrimonio debemos hablar sobre este documento del Papa”.

¿Qué mensajes transmitieron los papas en estos encuentros?

A las puertas del tercer milenio Juan Pablo II subrayó la importancia invertir en la familia como núcleo de las sociedades del futuro.

Benedicto XVI destacó el valor de la familia como transmisora de los valores sociales y cristianos.

Francisco ha entrado más en las dinámicas internas de la familia. En Filadelfia recordó que es necesario aceptar que no existe la familia perfecta y sugirió redescubrir el valor del perdón.

FRANCISCO
Encuentro Mundial de las Familias 2015 (Filadelfia, EE.UU.)
“En la familia a veces vuelan los platos. En la familia los hijos traen dolores de cabeza. No voy a hablar de la suegra. Pero, en las familias, siempre, siempre hay cruz. Siempre”.

¿Dónde se celebraron los anteriores encuentros?

Dos de los Encuentros Mundiales de la Familia se celebraron en Roma, el primero y el tercero. El resto se celebraron en Río de Janeiro, Manila, Valencia, Ciudad de México, Milán, Filadelfia y ahora Dublín.

 

Rome Reports

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down