¿Cómo eran las mujeres judías de entonces? ¿Qué costumbres tenían? La Virgen María se comportaría como una más entre ellas.
Las mujeres judías hablaban solamente en arameo, porque estaba mal visto que tuviesen relaciones con personas de otra raza. Sin embargo María hablaría otras lenguas por su estancia en Egipto y, además, hablaría también el griego, por sus visitas a la ciudad cercana de Sépphoris, que estaba muy helenizada.
Desde niñas se las educaba en la religión judía. Esta instrucción era inculcada en el seno familiar por las costumbres que observaban y también en la escuela de la sinagoga, donde les enseñaban a leer y aprenderse de memoria las escrituras. Debían cumplir con la ley de Moisés.
Antes de la puesta del sol de los viernes se preparaban para celebrar el Shabbat. Para ello barrían y limpiaban la casa, mudaban la ropa de la cama y de la mesa. Se purificaban lavándose en una tinaja en casa. Se ponían el mejor vestido. Por la noche celebraban el Shabbat en una cena familiar con todos sus hijos y familiares próximos. Al día siguiente, como les estaba prohibido trabajar, comían de lo que les sobraba la noche anterior. Así se ha hecho siempre. Esta fiesta servía para reunir a los familiares periódicamente y trasmitir la tradición judaica.
Respecto a sus costumbres religiosas viajaban a Jerusalén tres veces al año con motivo de las fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos, y permanecían una semana allí. Rezaban mañana y tarde largas oraciones. Las más fervorosas ayunaban a pan y agua dos veces a la semana, los días 2º y 5º. También lo hacían los fariseos, como dice el evangelio, pero estos solo lo hacían para que se les viese, no actuaban con sinceridad. Jesús les atacó mucho por este motivo.
Otras costumbres que tenían las mujeres es que podían estar un tanto obsesionadas con cualquier cosa que rompiese la pureza legal. Por ejemplo tenían que hacer abluciones antes de comer (lavarse las manos). No podían tocar sangre humana, comercarne de cerdo, la carne debía de ser exangüe…
Eran las encargadas de lavar a conciencia a sus difuntos, además de cortarles las uñas y de afeitarles el pelo. Se explica por qué la Virgen María estaría dentro del sepulcro arreglando la cabeza martirizada de su Hijo. Las demás mujeres que la acompañaban, Salomé, María de Cleofás y María Magdalena quedaron fuera simplemente porque no cabían dentro del sepulcro.
El trabajo manual era prácticamente obligatorio. No podían estar ociosas en sus casas, tenían que hacer trabajos de hilandería o de costura. El fruto de su trabajo era para el marido.
Lo más apropiado para una mujer era permanecer en casa. Por esto estaba muy mal visto que una mujer judía estuviese sola en la calle. Si salía de casa, debía cubrirse la cabeza con un velo.
Una mujer en casa debía madrugar para preparar en el fuego el pan cada día para que su esposo lo encontrase listo y caliente para comer cuando éste se levantaba. Tenía que ir a la fuente del pueblo a por agua en un cántaro. Debía dar de comer a las bestias que tuviese. Era la responsable de todo lo concerniente al hogar, la comida, el huerto del jardín, comprar en el mercado, la educación de los hijos. Tenían una hospitalidad proverbial, por fraternidad, con sus hermanos judíos y por cuestiones religiosas.
Escrito por Carlos Llorente.
Hallazgo de la conquista de Canaan
La estatua -de un faraón- fue destruida en el mismo tiempo y lugar de la destrucción de la ciudad de Jasor por las tropas judías según Josué 11:10-11.
Los arqueólogos han determinado que una estatua de 4.300 años de antigüedad, de un faraón egipcio, apoya la autenticidad de uno de los pasajes del relato bíblico de la conquista de Canaán. La escultura -hallada en Jasor, al norte de Israel y reconstruida en 1995- sería una evidencia de la batalla del pueblo judío contra Jabín, rey de Canaán.
Dimitri Laboury, de la Fundación Nacional de Investigación Científica de Bélgica, señala la ubicación del hallazgo arqueológico como el lugar donde se llevaron a cabo los hechos descritos en el pasaje del libro de Josué en el capítulo 11, versículos 10 y 11, donde se describe la destrucción de la ciudad de Jasor a manos de las tropas israelíes lideradas por el propio Josué. El egiptólogo indica que no sólo coincide el lugar, sino que además la estatua fue destruida hace unos 3.300 años, aproximadamente en el mismo periodo de tiempo en que habrían ocurrido los mencionados sucesos bíblicos relatados en el libro de Josué.
“Las grietas indican que la nariz se había roto y que la cabeza se separó del resto de la escultura antes de ser destrozada”, indicó Laboury, coautor de este reciente estudio arqueológico sobre la cabeza encontrada de un faraón egipcio sin identificar. “Curiosamente, ninguna otra parte de la estatua original fue recuperada en el sitio”, agregó, según reporta Live Science.
Los restos fueron encontrados en el mismo complejo arqueológico donde fueron halladas otras estatuas egipcias, incluyendo una encontrada en 2013 que tenía las garras de una esfinge.
Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó la figura de San Bernabé, San Silas y Apol
TODOS TENEMOS TAREAS DIFERENTES EN EL CAMPO DEL SEÑOR
Benedicto XVI reanudó en la audiencia general de hoy la catequesis sobre las primeras figuras del cristianismo y habló sobre los tres principales colaboradores de San Pablo: Bernabé, Silas y Apolo. La audiencia, en la que participaron alrededor de seis mil personas, tuvo lugar en la Sala Pablo VI.
En la evangelización no hay «solistas», aclara el Papa
CIUDAD DEL VATICANO, 31 ENE 2007
"Debemos reconocer que el apóstol es un ejemplo elocuente de hombre abierto a la colaboración -dijo el Papa- en la Iglesia no quiere hacer todo sólo, sino que se sirve de colegas numerosos y diversificados".
"Bernabé fue uno de los primeros judíos que abrazó el cristianismo -explicó el Papa- y se hizo garante de la conversión de Pablo ante los cristianos de Jerusalén que desconfiaban de su antiguo perseguidor". El Santo Padre recordó además la participación de Bernabé en el Concilio de Jerusalén, en el cual se decidió "separar la práctica de la circuncisión de la identidad cristiana".Pero, Pablo y Bernabé "tuvieron contrastes al principio del segundo viaje misionero porque Bernabé quería llevar como compañero al joven Juan Marcos, mientras Pablo no quería."
"Se ve que también entre los santos hay contrastes, discordias y controversias -comentó el Santo Padre - Los santos son personas como nosotros y esto es algo que me consuela. Los santos nocayeron del cielo ya santos, eran hombres como nosotros, con problemas a veces muy complicados. La santidad no consiste en no haberse equivocado ni pecado nunca, crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento (...) de volver a empezar y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón"
Silas, también conocido como Silvano llevó las decisiones del Concilio de Jerusalén a las comunidades cristianas de Antioquía, Siria y Cilicia y "evidentemente se le creía capaz de llevar a cabo una tarea de mediación entre (..) judeocristianos y cristianos de origen pagano y por lo tanto de servir a la unidad de la Iglesia en la diversidad de sus ritos y orígenes".
Apolo, "hombre culto" y "gran conocedor de las Escrituras" predicó en Efeso y Corinto, pero su éxito en esa ciudad tuvo "una faceta problemática, ya que en su nombre algunos miembros de esa Iglesia, fascinados por su forma de hablar se oponían a los demás".
"Pablo (...) expresa aprecio por la obra de Apolo pero reprocha a los corintios (...)su división" y "aprende una enseñanza importante de todo el caso. Tanto yo como Apolo, escribe, no somos más que (...) simples ministros, a través de los cuales habéis llegado a la fe (...) Cada uno tiene una tarea diferente en el campo del Señor".
"También hoy estas palabras son válidas para todos tanto para el Papa como para los cardenales, los obispos, los sacerdotes y los laicos, somos solamente humildes ministros de Jesús servimos al Evangelio como podemos, es decir, según nuestros dones y rezamos para que haga crecer su Evangelio, su Iglesia".
Ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud
A pesar de las objeciones de algunos críticos, existen pruebas que avalan la afirmación de que gran parte de la Biblia se ha conservado sin cambios importantes hasta nuestros días
Quienes no están de acuerdo con estas afirmaciones apelan a circunstancias tales como traducciones de un idioma a otro, copiado de manuscritos, opiniones divergentes en dogmas y/o destrucción deliberada, y el hecho de que la Biblia no nos ha llegado como un volumen completo.
Hallazgos tales como los manuscritos del Mar Muerto han mostrado que, en gran parte, esto sucedió antes del Siglo I de nuestra era, aunque los textos encontrados allí y los conocidos hasta entonces, parecen presentar cambios menores.
Ha habido otros textos relevantes relacionados con la Biblia original, los escritos apócrifos hallados en Egipto (Nag Hammadi) y en Cisjordania (Qumrán, cerca del Mar Muerto), e incluso en países muy lejanos hacia el Sur y el Oriente. Estos han supuesto una nueva interrogante acerca de si ya estaría completo el canon bíblico, o habría que revisarlo de forma detallada.
Los defensores de la idea de que las escrituras bíblicas son fieles y están completas, se basan en la cantidad de copias idénticas que, desde tiempos remotos, se ha realizado de las mismas. Los copistas hebreos de las Escrituras fueron muy instruidos, los masoretas, que copiaron las Escrituras Hebreas entre los siglos VI y X, solían contar las letras para evitar errores. El erudito en la materia W. H. Green dice sobre las comparaciones entre textos antiguos y modernos ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud.
Cuando el Papa Francisco era aún conocido como el cardenal Bergoglio, solía visitar la iglesia de San Luis de los Franceses, para admirar estas obras de Caravaggio. Esta, “La vocación de San Mateo”, es su preferida por su especial significado.
Mateo era un repudiado por el pueblo de Israel ya que se encargaba de cobrar impuestos a los israelitas y de dárselo a los romanos, pero Jesús vio en él algo que el resto no veía.
P. FELIPE HERRERA
Comunidad, San Luis de los Franceses “Jesús, que se fija en nosotros, y que nos llama desde nuestras debilidades, da el ejemplo al llamar a Mateo y al sacarlo de este lugar de donde él estaba, de su mesa de cobranzas para hacerlo un apóstol. El Papa ha comprendido esto: que el Señor no llama a los dotados, sino que dota a los que llama para ponerlos al servicio de la Iglesia”.
El lema que escogió Francisco cuando fue elegido Papa, “Miserando atque eligendo”, comenta precisamente el episodio evangélico de la vocación de san Mateo: “Le miró con sentimiento de amor y le eligió”.
Refleja un mensaje tan significativo para el Papa que un taller de Perugia, una pequeña ciudad italiana, le quiso regalar una copia para que la pudiera tener en el Vaticano usando las mismas técnicas y colores que la obra original.
Esta obra actualmente se encuentra en Casa Santa Marta, donde el Papa oficia misa todas las mañanas.
P. FELIPE HERRERA
Comunidad San Luis de los Franceses “¿Qué pasó en ese momento en el que el Señor lo llama y quién se levanta y sigue? No lo sabemos. Jesús llamándolo y Mateo diciéndose: '¿A mí?' y él debe de haber pensado: '¿Cómo a mí si soy un despreciado y soy un pecador?'. 'A ti te estoy llamando', y yo creo que al Papa eso es lo que le golpeó profundamente en el corazón e hizo que esta pintura deviniese un lugar especialmente de piedad para él”.
Ese dedo con el que Jesús llama a Mateo recuerda al mismo gesto de la obra de la Creación de Adán de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina del Vaticano. El mensaje es el mismo: todas las personas están llamadas a ser santos.
P. FELIPE HERRERA
Comunidad San Luis de los franceses “El Papa está contemplando diariamente esta vocación de Mateo. El que lo contempla con los ojos de la fe es capaz de ir más allá y darse cuenta de que hay un llamado muy particular del Señor que los llama con misericordia.”
La iglesia de San Luis de los Franceses es la única iglesia en Roma con tres obras de Caravaggio. Además de la Vocación de Mateo, se encuentra el Martirio de Mateo y la Inspiración de Mateo. Más de dos mil personas la visitan cada día y la admiración que despiertan sus obras cuatro siglos después es más que evidente.
San Panteno, sabio Padre de la Iglesia y varón apostólico, vivió en el siglo II. En su juventud había sido un filósofo de la escuela de los estoicos.
Según la tradición, llegó a ser director de la escuela catequética de Alejandría. Los excelentes métodos pedagógicos que empleó, elevaron dicha escuela por encima de todas las de los filósofos. En esta misma escuela, San Panteno formó al famosísimo Clemente de Alejandría.
Eusebio, el historiador, cuenta que había oído decir que San Panteno fue a predicar la fe a la India (tal vez Yemen y Etiopía) y que conoció ahí a los cristianos a los que San Bartolomé había dado el texto hebreo del Evangelio de San Mateo. Este testimonio, repetido por San Jerónimo, es uno de los argumentos más utlizados por los que sostienen que la Iglesia de la India fue fundada por un Apóstol.
Eusebio afirma también que San Panteno era un hombre de gran cultura y un ardiente y celoso predicador.
¿Es cierto que el emperador Constantino fundó la Iglesia Católica el año 313 d.C.?
Respuesta: No es cierto. El emperador Constantino solamente dio la libertad de culto religioso mediante el famoso edicto de Milán el año 313 d.C., que puso fin a las persecuciones e inauguró un nuevo periodo de la Historia de la Iglesia.
Aquí colocamos un fragmento del edicto de Milán: ” (…) que a los cristianos y a todos los demás se conceda libre facultad de seguir la religión que a bien tengan (…) Así, pues, hemos promulgado con saludable y rectísimo criterio esta nuestra voluntad, para que a ninguno se niegue en absoluto la licencia de seguir o elegir la observancia y religión cristiana. Antes bien sea lícito a cada uno dedicar su alma a aquella religión que estimare convenirle”.
La errada idea de que el emperador Constantino fue quién “inventó” la Iglesia Católica y la divinidad de Jesucristo están presentes en el libro de Dan Brown de “El Código Da Vinci”.
Historia y actualidad de la «ventana hacia el Oriente» que espera al Papa Francisco el 7 de julio
Dentro de pocos días el Papa Francisco estará nuevamente en Apulia. En Bari recibirá a los patriarcas de las Iglesias cristianas del Medio Oriente, y, con ellos, en la cripta de la Basílica de San Nicolás, venerará las reliquias que emanan mirra. Después de pasar por el malecón de la ciudad para un encuentro de oración en la “Rotonda”, el Obispo de Roma y los Dignatarios ortodoxos volverán a la basílica para reflexionar y dialogar «a puerta cerrada».
Una cita importante, etapa de un camino ecuménico y también de participación de los sufrimientos y de las necesidades de paz de las comunidades del Medio Oriente. Todo bajo el signo de Nicolás, obispo de Myra en el siglo VI, llamado también el Taumaturgo. Lo que se espera es que, en nombre de santo, desde la ciudad de Bari, encrucijada de pueblos y laboratorio de diálogo (recuérdense, por ejemplo, el Centro Ecuménico Salvador Maná, el Instituto Teológico y muchas otras iniciativas), además de ventana hacia el Oriente (la ciudad es verdaderamente un punto de encuentro entre los católicos y los ortodoxos, pues llegan peregrinajes desde el este y aquí son aprobados los documentos relacionados con la unidad de la Iglesia; en ella también tiene sede la representación ante Italia del Patriarcado de Moscú, ciudad hacia la que parte desde Bari un vuelo a la semana), se puedan poner en marcha procesos con consecuencias también a nivel geopolítico y diplomático, sobre todo por la martirizada zona del Cercano Oriente, en donde es incierto el futuro para el cristianismo.
San Nicolás y Bari son, verdaderamente, una mancuerna inseparable. Lo son desde que llegaron a sus costas, según la tradición en 1087, las reliquias del obispo de Myra, llevadas por un puñado de ciudadanos para afirmar una nueva identidad en su ciudad, que fue puerto normando y longobardo. Desde entonces el santo y la ciudad viven en simbiosis, la comunidad local se ha creado una fuerte identidad y la ha convertido en «caput civitatum Apuliae», en el nombre del santo. La Basílica dedicada a San Nicolás ha asumido en los últimos tiempos los rasgos de un puesto de vanguardia para la comunión.
También han contribuido a esto siglos de peregrinajes a su sepulcro, y, en épocas más cercanas, décadas de estudios y análisis rigurosos, cada vez más concentrados en la figura histórica y en el significado de un culto extendido y celebrado principalmente en el mundo ortodoxo (en el que Nicolás se encuentra por debajo de la Virgen María, Madre de Dios, y no teme ni siquiera a “rivales” como Sergio, Teodoro o Demetrio, etc.). También a esto a colaborado su “memoria obligatoria” (solamente desde hace un año) en nuestro calendario litúrgico, mientras se espera que se le proclame patrón del ecumenismo católico-ortodoxo. Visitas ilustres también han afianzado este carácter ecuménico de la ciudad. Empezando por la que hizo, a poco tiempo de concluido el Concilio, en 1969, el metropolitano de Leningrado Nikodim, cuyo secretario era el actual patriarca de Moscú y de todas las Rusias Kirill, quien también visitó Bari en 2004 y en 2006, cuando era el responsable del Departamento de las relaciones exteriores del patriarca Alesio II. Muchas veces han estado también en Bari el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, el metropolita Hilarion (actual encargado de las relaciones exteriores del patriarcado de Moscú), el metropolita Yuvenalij de Krutizk y Kolomenskoe, el metropolita Feodosiy de Tambov y Raskazovo, además de otras personalidades ortodoxas.
Todas estos viajes han sido para rezar y alabar en común al Santo de Myra, con el deseo de establecer relaciones de amistad y promover la mediación incluso lejos de Apulia. Con estas visitas se propuso la ciudad de Bari como sede natural para los deseados encuentros en Italia entre los Pontífices y el patriarca de Moscú, para encuentros culturales, exposiciones de íconos y coediciones, para intercambio de regalos (como el que hasta hace pocos años era inimaginable de primer peregrinaje del 21 de mayo al 28 de julio de 2017 de una pequeña reliquia del cuerpo de San Nicolás a Moscú y San Petersburgo, en donde fue venerada por más de dos millones de fieles).
Un papel importante lo ha tenido en este recorrido monseñor Enrico Nicodemo, que fue durante veinte años, de 1953 a 1973, arzobispo de Bari. En 1957 fue él, mientras comunicaba la vuelta de los huesos de San Nicolás a su urna después de una restauración, quien afirmó: «San Nicolás no es el santo de Myra o de Bari, de Oriente o de Occidente, sino que es el Santo de toda la Cristiandad». Él fue quien definió su basílica «un punto de encuentro del Oriente con el Occidente, una fuerza potente de recíproco llamado». Durante el Pontificado de Pío XII, en 1966, la Santa Sede consintió por primera vez con un hecho inédito la apertura en una iglesia latina de una capilla oriental con todo e iconostasis para la celebración de la liturgia (dos años más tarde fue fundado un Instituto de Teología Ecuménica). Un lugar que, en la Basílica de San Nicolás de Bari, fue creado en la cripta, y hoy es meta de cada vez más fieles ortodoxos que no solo lo visitan por devoción (como el beso a la tumba del santo), sino también para las liturgias, y son a veces tantos que menudo se celebran incluso en el altar mayor de la basílica.
Como sea, los fieles de las diferentes Iglesias ortodoxas «hermanas» (la rusa, la rumana, la georgiana, la etíope, la eritrea y la griega) tienen sus espacios en la ciudad, obviamente según la propia presencia y la propia historia. Dos ejemplos: la iglesia rusa dedicada a San Nicolás se encuentra en el barrio Carrassi: un imponente edificio presente desde los años veinte del siglo pasado, que fue cedido a las autoridades locales en 1937 y restituido a Rusia en 2009 (con la entrega simbólica de la llave de la Iglesia por parte del entonces presidente italiano Giorgio Napolitano al presidente Dmitrij Medvedev). También dedicada a San Nicolás, la iglesia de la comunidad greco-ortodoxa, que pertenecía a la Iglesia católica con el nombre de Sagrado Corazón, donada hace dos años, el 5 de diciembre de 2016.
Es decir, Bari es la ciudad del Santo que antiguos himnos orientales definen «regla de fidelidad», «imagen de mansedumbre», «maestro de continencia», del Santo indicado como «obispo de la confianza y de la rectitud», presente también en la épica eslava antigua como un viejo al lado de los desheredados en las ciudades y en los campos. En la actualidad, gracias a su Basílica pontificia (elevada a este rango por Pablo VI) su perfil de «capital del ecumenismo» sigue reforzándose.
Tuvieron también un papel importante el Papa que vino del este, San Juan Pablo II, que fue como peregrino a Bari el 26 de febrero de 1984, y sus sucesor Benedicto XVI, que viajó para participar en la conclusión del Congreso Eucarístico nacional el 29 de mayo de 2005. El Papa Wojtyla, en particular, por los 900 años del traslado de las reliquias del santo de Myra a Bari, en 1989, promulgó una constitución apostólica, insistiendo en la «específica vocación» de la Iglesia de Bari y de Apulia en la «promoción de actividades ecuménicas».
Esta vez, la actividad ecuménica se refuerza con una etapa de comunión que no deja de denunciar la tragedia humanitaria que se está viviendo desde hace demasiado tiempo en el escenario del Medio Oriente. Así, el ecumenismo se llena de nuevos valores. Ya no solo se trata del ecumenismo de la historia y de la actualidad, el de los teólogos y de los mártires, el de la paz y el del reconocimiento de Cristo en los últimos, el del pueblo, de las reliquias, de la devoción, sino un ecumenismo total que dirige su mirada hacia todas partes. Esta vez decidió fijarse en la tierra que vivió la primera evangelización y la más reciente persecución. En la indiferencia internacional.
12 nuevas ciudades subterráneas descubiertas en Capadocia serán abiertas al público
Ya se han iniciado los trabajos para desenterrar 5 de las ciudades subterráneas de la zona y permitir su visita a los turistas. A día de hoy, persiste el misterio sobre quién y para qué construyó la red de ciudades bajo tierra de la Capadocia.
Una docena de ciudades subterráneas situadas en la provincia anatolia de Kırşehir, conocida como la puerta oeste de la Capadocia, serán desenterradas y habilitadas para ser abiertas al público, según informó esta semana la prensa turca.
Los trabajos de limpieza y excavación ya han sido iniciados en tres de las 15 ciudades localizadas al sur de la provincia de Kırşehir, fronteriza con las provincias de Aksaray y Nevşehir, que juntas integran –junto con Niğde y Kayseri la región histórica de la Capadocia.
Las ciudades subterráneas descubiertas poseen todo tipo de instalaciones, desde pozos y almacenes, hasta iglesias, puertas hechas de piedra, habitaciones, establos o conductos de ventilación, y están conectadas entre sí por una red de túneles.
La Oficina del Gobernador de Kırşehir ha dado ya orden a un equipo de la Agencia de Búsqueda y Exploraciónde Minas (MTA) de iniciar los trabajos para desenterrar cinco de las ciudades subterráneas conocidas en Kırşehir, y se prevé llevar a cabo estudios previos para otras 7 ciudades excavadas bajo tierra. “Tenemos tres ciudades subterráneas abiertas al público en Kırşehir: Mucur, Kepez y Dulkadirli. La ciudad subterránea de Mucur posee 16 cámaras y niveles. Kepez consiste en una zona extendida por un solo nivel. Dulkadirli tiene forma de un monasterio, tiene tres niveles y posee un diseño diferente con una plaza central”, declaró a los medios Eyüp Temur, vicedirector de la Agencia de Cultura y Turismo de la provincia.
“Las ciudades subterráneas de Mucur y Kepez, que están situadas en una ruta que incluye las ciudades a lo largo de la autopista entre Ankara y Kayseri, han llamado la atención por sus características únicas. Algunas de nuestras ciudades bajo tierra están hechas de rocas volcánicas, y otras están hechas de roca roja. Es nuestra recomendación a los turistas que visiten estos lugares”, dijo Temur, quien explicó que ambas ciudades subterráneas eran usadas tanto como refugio para los habitantes de la región como para el culto en los primeros siglos del cristianismo.
“Ambas constituyen la puerta occidental de Capadocia. La entrada a la región de la Capadocia, que incluye Nevşehir, Kayseri y parte de Aksaray, estaba en el pasado aquí. En el siglo II (de nuestra era), había grandes luchas entre los romanos que habían aceptado el cristianismo y los paganos. Aquellos que habían abrazado el cristianismo permanecían en estas ciudades subterráneas para refugiarse y para rezar. Oraban aquí”, añadió el funcionario.
A día de hoy no está del todo claro quién construyó estas misteriosas ciudades bajo el subsuelo de la Capadocia. Son mencionadas por primera vez en el siglo V a.C. por Herodoto, si bien algunos expertos consideran que fueron los hititas quienes comenzaron a excavarlas al menos 1.500 años antes de nuestra era, siendo usadas posteriormente por los primeros cristianos que huían de la persecución de los romanos. Otros estudiosos opinan que las ciudades subterráneas fueron excavadas por los frigios quienes invadieron precisamente los territorios hititas en torno al año 1.000 antes de Cristo como medio de defensa contra los asirios, o que incluso fueron construidas mucho después, en tiempos romanos o bizantinos. Hay quien piensa también, sin embargo, que todos ellos se limitaron a utilizar algo que ya había sido construido desde tiempos inmemoriales y que la antigüedad de las ciudades subterráneas es tal, que seguramente nunca podremos conocerla con certeza.
Lo que es seguro es que fueron usadas por los primeros cristianos durante los últimos siglos del Imperio Romano, y que su uso como refugio ante invasiones pero sobre todo como lugar de culto perduró hasta la llegada del Islam a la región; a partir de entonces se terminó por abandonar también el uso de los monasterios e iglesias construidos en la roca, y poco a poco las cuevas y túneles fueron abandonados. Durante prácticamente mil años, la existencia de ciudades subterráneas en la Capadocia perduró como una leyenda en la memoria de los más ancianos... Y así siguió hasta que a mediados de los años 60 fueron descubiertas de nuevo, casi por casualidad.
Una de las ciudades bajo tierra más conocidas para los turistas, aunque no es desde luego la más grande, es la ciudad subterránea de Derinkuyu: por lo que sabemos posee ocho niveles subterráneos que alcanzan una profundidad de 85 metros bajo tierra, y tenía capacidad para acoger a unas 20.000 personas con todo tipo de instalaciones.
Pero Derinkuyu no es la ciudad subterránea más grande que se conoce, ni muchísimo menos: sabemos que algunas de estas ciudades poseen hasta 20 niveles o pisos subterráneos, superando los 500 metros de profundidad y pudiendo albergar entre 60.000 y 80.000 personas cada una. Se estima que bajo el subsuelo de la Capadocia hay una red de ciudades capaces de dar cobijo hasta a un millón de personas durante varios meses; sin embargo, que sepamos la Capadocia nunca ha tenido una población de un millón de personas, ni siquiera existe en la actualidad... Así que, ¿quién y para qué construyó estas inmensas ciudades bajo el subsuelo de la región?
¿Por qué algunos cristianos afirman que Poncio Pilato es santo?
¿Acaso no crucificó a Jesús?
Después de Judas, el hombre más responsable por la muerte de Jesús fue Poncio Pilato. Él tenía el poder para liberar a Jesús y protegerle de la multitud enfurecida. Sin embargo, no lo hizo, sino que “escurrió el bulto”, pasándoselo al pueblo y diciendo: “Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes” (Mateo 27,24).
Incluso con tal testimonio, algunos cristianos lo veneran como un santo, con un día festivo el 25 de junio.
¿A qué se debe?
Según la Biblical Archeology Society, “los antiguos cristianos veían a Pilato de forma muy diferente. Agustín aclamaba a Pilato como converso. Con el tiempo, algunas Iglesias, incluyendo las confesiones ortodoxa griega y la copta, nombraron santos a Pilato y a su esposa. Y cuando Pilato aparece por primera vez en el arte cristiano de mediados del siglo IV, lo hace yuxtapuesto con Abraham, Daniel y otros grandes creyentes”.
El antiguo historiador Eusebio apoya esta afirmación, diciendo que Pilato se convirtió después de ver las muchas maravillas que sucedieron tras la muerte de Jesús, llegando incluso a informar de ello al emperador Tiberio.
La extraordinaria resurrección de nuestro Salvador y su ascensión al cielo se habían ahora hecho célebres por todas partes. Era costumbre que los gobernadores de las provincias informasen al emperador [de Roma] de todas las novedades locales para que estuviera informado. Por ello, Pilato comunicó al emperador Tiberio la historia de la resurrección de Cristo de entre los muertos como cosa ya bien conocida en Palestina, así como la información que había conseguido acerca de sus otras maravillosas obras y acerca de cuántos creían en él como un Dios al resucitar de los muertos.
Ha habido varios informes conflictivos a lo largo de los siglos, pero muchas Iglesias orientales (como la copta y la etíope) celebran la santidad de Poncio Pilato y su esposa. Quizás resulte extraño a los lectores occidentales saber de dicha veneración, pero es algo que nos recuerda que nadie está excluido de la gracia de Dios.
Incluso Poncio Pilato, que envió a Jesús a morir, pudo redimirse y quizás ser un santo en el paraíso.