Tal documento atestigua hasta qué punto eran estrechas las relaciones existentes entre las comunidades cristianas del valle del Ródano y la iglesia de Asia, confirmadas por el origen oriental de algunos de sus nombres: el obispo Potino, Vecio Epagato, Alejandro de Frigia, Atalo de Pérgamo, Alcibíades, Pontico y Biblis. Otros nombres, en cambio, de origen latino como Marturus y la esclava Blandina.
Blandina era un nombre latino, pero podía ser de origen esmirnota o frigio. Blandina era esclava, lo cual significaba que no tenía existencia social. Era una mujer entre los dos millones de seres que padecían la alienación en su carne y en su honra: incluso los lazos de familia le estaban prohibidos. Para ella, como tantas otras, no existía ninguna esperanza de vivir como todo el mundo.
Blandina estaba al servicio de una dama acaudalada de Lyon, cuya verdadera riqueza consistía en su delicadeza y su humanidad para con los más humildes. Ésta era cristiana, y no podía encerrar la alegría de su descubrimiento. Su gozo por haber encontrado la fe verdadera contagió a Blandina y le confió la gran nueva que había cambiado su vida. Blandina fue introducida en la comunidad de los cristianos de Lyon entre los que estaban el noble Atalo, y Alejandro, el médico que había venido de Frigia.
Se acercaban las festividades en las que, todos los años, en el mes de agosto, se reunían en la confluencia de los dos ríos las tres Galias, representadas por sus delegados. Desde todas las provincias acudía la multitud. Un gran mercado, como feria universal, se celebraba en la ciudad en fiestas. En ninguna otra ocasión tenía la autoridad más preocupación por vigilar las reacciones de la plebe. Los cristianos tenían prohibido aparecer en público. Pero una serie de calumnias acusó injustamente a los cristianos de unos escándalos públicos. Los cristianos fueron espiados en sus casas y buscados por la autoridad; los esclavos paganos fueron sometidos a tortura para que denunciaran a sus amos cristianos. Bajo la presión de los soldados, atestiguaron falsamente los crímenes que se le imputaban a sus amos: matanzas de niños y actos de perversión. La autoridad, cómplice, fingió ignorar el rescripto de Trajano.

Aunque de cuerpo frágil, resultó ser un prodigio de energía y de valor. Condenada a tormentos, su fortaleza interior acabó por cansar y agotar a los verdugos. Se relevaban durante todo el día y, al llegar la noche, ya sin fuerzas, se extrañaban de ver que un cuerpo tan machacado respiraba todavía.
La presencia de los hermanos y su delicadeza sostenían a la mártir, así como una fe recia en la misericordia de Cristo. Blandina fue suspendida de un poste sobre un estrado, expuesta desnuda a las miradas de los espectadores, más rapaces que las fieras, para ser pasto de las bestias.
La comunidad de cristianos se conmovió profundamente de su testimonio. Una mirada hacia ella los llenaba de orgullo y de valor. Menuda, endeble, despreciada, no sólo era el símbolo del valor, sino como una presencia de Cristo en medio de ellos. <>.Ninguna bestia tocó a Blandina, como si las bestias fueran capaces de tener más humanidad que los hombres.
Las fiestas duraron varios días. A los juegos de gladiadores y a la caza del hombre, acosado por tener fe, sucedían los concursos de elocuencia en lengua griega y latina. Todas las clases disfrutaban con esto, tanto los más refinados como los campesinos y los plebeyos. Los combates de gladiadores fueron sustituidos por los suplicios de los cristianos, echados a la arena de dos en dos como los gladiadores, espectáculo barato que se arrojaba al populacho.
Blandina y Pontico fueron reservados para el último día. Ellos habían sido testigos presenciales de todas las pruebas por las que habían pasado sus hermanos y hermanas en el martirio, pero nada pudo hacer tambalear su fe. La masa, presa de una histeria colectiva irritada por la entereza de los dos cristianos, no prestó oídos ni al pudor ni a la piedad.
El adolescente Pontico entregó el alma en la tortura, y Blandina quedó la última ese día de fiesta. Ella misma se puso en manos del verdugo: primero la flagelación desgarró sus espaldas. La expusieron a las fieras y éstas se limitaron a mordisquearla, después pasó por la silla de fuego. Por último la metieron en una red para que un toro enfurecido la embistiera. Como insensible, Blandina proseguía la conversación con Aquel que su corazón había escogido y la esperaba. Aburridos los verdugos, acabaron por degollarla. Los paganos, quizás avergonzados por su barbarie, reconocían: "Realmente, nunca hemos visto en nuestra tierra sufrir tanto a una mujer."
La sierva Blandina mostró que se había realizado una revolución. La verdadera emancipación del esclavo, la emancipación por el heroísmo, fue en gran parte obra suya. Su valor y su martirio realzan al mismo tiempo la condición de la mujer y la de la esclava. Son un testimonio de la nobleza del corazón.
El martirio de Santa Blandina y de los otros cristianos de Lyon fue conocido pronto por la Iglesia universal, gracias a la narración de Eusebio, muy leída en Oriente y en Occidente a través de la traducción de Rufino. El Martirologio de San Jerónimo indica el 2 de junio la fiesta de los 48 mártires y enumera sus nombres.
Lejos de sofocar la religión nueva, la persecución del año 177 no hizo más que propagarla por todo el terreno galo, incluso más allá.
"Hay un peligro, una amenaza. Disgregarnos, envilecernos. Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos por los primeros puestos. Los escaladores”.
Éstos, subrayó, siembran división y corren ellos mismos el peligro de perder la fe. En cuanto a la otra amenaza, la de envilecerse, significa dejarse contaminar por las idolatrías del mundo.
"El aparentar, el consumir, el yo al centro de todo. Pero también el ser competitivo, arrogante, el no admitir nunca haber cometido un error o de pasar necesidad. Todo esto nos envilece, nos hace cristianos mediocres, tibios, insípidos, paganos”.
La Eucaristía, sentenció, previene contra estas dos amenazas. Purifica y une, libera de la corrupción. El alma pecadora experimenta una transformación inmerecida otorgada gratuitamente por Dios.
"Así aprendemos que la Eucaristía no es un premio para los buenos sino fuerza para los débiles, para los pecadores. Es el perdón, el viático que nos ayuda a andar, a caminar”.
Al final de la homilía recordó a los mártires actuales y a los cristianos que en la fiesta de hoy no pueden expresar libremente su fe.
Al terminar la ceremonia la procesión del Corpus Christi atravesó las calles de Roma. El Papa, al igual que el año pasado en donde no participó en ella para descansar, se desplazó en coche a la basílica de Santa María la Mayor para concluir los actos litúrgicos.
San Justino explica cómo se celebraba la Eucaristía en los primeros tiempos.
Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los Profetas. Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas. Luego nos levantamos y oramos por nosotros… y por todos los demás dondequiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la salvación eterna.
Luego se lleva al que preside el pan y una copa con vino y agua mezclados. El que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y da gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones. Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo ha respondido “amén”, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes el pan y el vino “eucaristizados”.
“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó. Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.
Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”. Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo”. (SAN JUSTINO, Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155)
Padre de la Iglesia, quien entregó su vida para mostrar que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, ante las herejías de su época. En el Comentario al Evangelio de San Juan dice:
El Cuerpo de Cristo vivifica a los que de el participan: aleja la muerte al hacerse presente en nosotros, sujetos a la muerte, y aparta la corrupcion, ya que contiene en sí mismo la virtualidad necesaria para anularla totalmente” (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment. Evang. S. Juan, 5).
San Cirilo emplea el símil de la cera para explicar la unión de nuestro cuerpo al de Cristo en la Eucaristía
“Así; como cuando uno junta dos trozos de cera y los derrite por medio del fuego, de los dos se forma una sola cosa, así también, por la participación del Cuerpo de Cristo y de su preciosa Sangre, Él se une a nosotros y nosotros nos unimos a Él” (SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, Coment. Evang. S. Juan, 10).
San Ambrosio, obispo de Milán(nacido en Tréveris hacia el año 340 y fallecido en Milán en el 397), quien introdujo en occidente la lectura meditada de las Escrituras, para hacer que penetre en el corazón, algo que hoy se conoce con el nombre de «lectio divina».
No se nos ofrece (en la Comunión) el Cuerpo de Cristo como premio, sino como comunicacion de la gracia y de la vida celestial” (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, volt VI, p. 447).
Nadie alimenta a los convidados con su misma persona; pero esto es lo que hace Cristo el Señor: Él mismo es a la vez anfitrión, comida y bebida” (SAN AGUSTÍN, Sermón sobre el natalicio de los mártires, 1-2).
Plinio no tardó en aplicar la prohibición de las eterías a un caso particular que se le presentó en el otoño del 112. Bitinia estaba llena de cristianos.“Es una muchedumbre de todas las edades, de todas las condiciones, esparcida en las ciudades, en la aldeas y en el campo»,escribe al emperador.
Continúa diciendo haber recibido denuncias por parte de los fabricantes de amuletos religiosos, estorbados por los Cristianos que predicaban la inutilidad de semejantes baratijas. Había instituido una especie de proceso para conocer bien los hechos, y había descubierto que ellos tenían“la costumbre de reunirse en un día fijado, antes de la salida del sol, de cantar un himno a Cristo como a un dios, de comprometerse con juramento a no perpetrar crímenes, a no cometer ni latrocinios ni pillajes ni adulterios, a no faltar a la palabra dada. Ellos tienen también la costumbre de reunirse para tomar su comida que, no obstante las habladurías, es comida ordinaria e inocua“. Los cristianos no habían dejado estas reuniones ni siquiera después del edicto del gobernador que recalcaba la interdicción de las eterías.
Más dichosos que los santos del Antiguo Testamento, no solamente poseemos a Dios por la grandeza de su inmensidad, en virtud de la cual se halla en todas partes, sino que le tenemos con nosotros como estuvo en el seno de Maria durante nueve meses, como estuvo en la cruz. Más afortunados aun que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia, cada parroquia puede gozar a su gusto de tan dulce compañía. ¡Oh, pueblo feliz!“(SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el Corpus Christi).
Sin el domingo no podemos vivir: es lo que profesaban los primeros cristianos, incluso a costa de su vida, y lo mismo estamos llamados a repetir nosotros hoy” (BENEDICTO XVI, Ángelus 22 de mayo de 2005).
Perseveraban todos en la doctrina de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan, y en las oraciones. Así nos describen las Escrituras la conducta de los primeros cristianos: congregados por la fe de los Apóstoles en perfecta unidad, al participar de la Eucaristía, unánimes en la oración. Fe, Pan, Palabra.
Jesús, en la Eucaristía, es prenda segura de su presencia en nuestras almas; de su poder, que sostiene el mundo; de sus promesas de salvación, que ayudarán a que la familia humana, cuando llegue el fin de los tiempos, habite perpetuamente en la casa del Cielo, en torno a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo: Trinidad Beatísima, Dios Único. Es toda nuestra fe la que se pone en acto cuando creemos en Jesús, en su presencia real bajo los accidentes del pan y del vino” (Es Cristo que pasa, n. 153).
Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cf Mt 14,19; 15,36; Mc 8,6.19), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26,26; 1 Co 11,24). En este gesto los discípulos lo reconocerán después de su resurrección (Lc 24,13-35),y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas (cf Hch 2,42.46; 20,7.11). Con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él (cf 1 Co 10,16-17)“.
Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)
En las Apologías, admira en su exposición el profundo conocimiento de la religión y mitología paganas—que se propone refutar—y de las doctrinas filosóficas más en boga; cómo intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo; su valentía para anunciar a Cristo—sabiendo que se jugaba la vida—y su capacidad de ofrecer los argumentos racionales más adecuados a la mentalidad de sus oyentes.
Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)
En tiempo de los inicuos defensores de la idolatría, publicábanse, por ciudades y lugares, impíos edictos contra los piadosos cristianos, con el fin de obligarles a sacrificar a los ídolos vanos. Prendidos, pues, los santos arriba citados, fueron presentados al prefecto de Roma, por nombre Rústico.
Venidos ante el tribunal, el prefecto Rústico dijo a Justino: —En primer lugar, cree en los dioses y obedece a los emperadores.
Justino respondió:
- Lo irreprochable, y que no admite condenación, es obedecer a los mandatos de nuestro Salvador Jesucristo.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Qué doctrina profesas?
Justino respondió:
- He procurado tener noticia de todo linaje de doctrinas; pero sólo me he adherido a las doctrinas de los cristianos, que son las verdaderas, por más que no sean gratas a quienes siguen falsas opiniones.
El prefecto Rústico dijo:
-¿Con que semejantes doctrinas te son gratas, miserable?
Justino respondió:
- Sí, puesto que las sigo conforme al dogma recto.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Qué dogma es ése?
Justino respondió:
- El dogma que nos enseña a dar culto al Dios de los cristianos, al que tenemos por Dios único, el que desde el principio es hacedor y artífice de toda la creación, visible e invisible; y al Señor Jesucristo, por hijo de Dios, el que de antemano predicaron los profetas que había de venir al género humano, como pregonero de salvación y maestro de bellas enseñanzas.
Y yo, hombrecillo que soy, pienso que digo bien poca cosa para lo que merece la divinidad infinita, confesando que para hablar de ella fuera menester virtud profética, pues proféticamente fue predicho acerca de éste de quien acabo de decirte que es hijo de Dios. Porque has de saber que los profetas, divin-mente inspirados, hablaron anticipadamente de la venida de Él entre los hombres.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Dónde os reunís?
Justino respondió:
- Donde cada uno prefiere y puede, pues sin duda te imaginas que todos nosotros nos juntamos en un mismo lugar. Pero no es así, pues el Dios de los cristianos no está circunscrito a lugar alguno, sino que, siendo invisible, llena el cielo y la tierra Y en todas partes es adorado y glorificado por sus fieles.
El prefecto Rústico dijo:
- Dime donde os reunís, quiero decir, en qué lugar juntas a tus discípulos.
Justino respondió:
- Yo vivo junto a cierto Martín, en el baño de Timiolino, Y ésa ha sido mi residencia todo el tiempo que he estado esta segunda vez en Roma. No conozco otro lugar de reuniones sino ése. Allí, si alguien quería venir a verme, yo le comunicaba las palabras de la verdad.
El prefecto Rústico dijo:
- Luego, en definitiva, ¿eres cristiano?
Justino respondió:
- Sí, soy cristiano.
El prefecto Rústico dijo a Caritón:
- Di tú ahora, Caritón, ¿también tú eres cristiano?
Caritón respondió:
- Soy cristiano por impulso de Dios.
El prefecto Rústico dijo a Caridad:
- ¿Tú qué dices, Caridad?
Caridad respondió:
- Soy cristiana por don de Dios.
El prefecto Rústico dijo a Evelpisto:
- ¿Y tú quién eres, Evelpisto?
Evelpisto, esclavo del César, respondió:
- También yo soy cristiano, libertado por Cristo, y, por la gracia de Cristo, participo de la misma esperanza que éstos.
El prefecto Rústico dijo a Hierax:
- ¿También tú eres cristiano?
Hierax respondió:
- Sí, también yo soy cristiano, pues doy culto y adoro al mismo Dios que éstos.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Ha sido Justino quien os ha hecho cristianos?
Hierax respondió:
- Yo soy de antiguo cristiano, y cristiano seguiré siendo. Mas Peón, poniéndose en pie, dijo:
- También yo soy cristiano.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Quién te ha enseñado?
Peón respondió:
- Esta hermosa confesión la recibimos de nuestros padres.
Evelpisto dijo:
- De Justino, yo tenía gusto en oír los discursos: pero el ser cristiano, también a mí me viene de mis padres.
El prefecto Rústico dijo:
- ¿Dónde están tus padres?
Evelpisto respondió:
- En Capadocia.
El prefecto Rústico le dijo a Hierax:
- Y tus padres, ¿dónde están?
E Hierax respondió diciendo:
- Nuestro verdadero padre es Cristo, y nuestra madre la fe en Él; en cuanto a mis padres terrenos, han muerto, y yo vine aquí sacado a la fuerza de Iconio de Frigia.
El prefecto Rústico dijo a Liberiano:
- ¿Y tú qué dices? ¿También tú eres cristiano? ¿Tampoco tú tienes religión?
Liberiano respondió:
- También yo soy cristiano; en cuanto a mi religión, adoro al solo Dios verdadero.
El prefecto dijo a Justino:
- Escucha tú, que pasas por hombre culto y crees conocer las verdaderas doctrinas. Si después de azotado te mando cortar la cabeza, ¿estás cierto que has de subir al cielo?
Justino respondió:
- Si sufro eso que tú dices, espero alcanzar los dones de Dios; y sé, además, que a todos los que hayan vivido rectamente, les espera la dádiva divina hasta la conflagración de todo el mundo.
El prefecto Rústico dijo:
- Así, pues, en resumidas cuentas, te imaginas que has de subir a los cielos a recibir allí no sé qué buenas recompensas.
Justino respondió:
- No me lo imagino, sino que lo sé a ciencia cierta, y de ello tengo plena certeza.
El prefecto Rústico dijo:
- Vengamos ya al asunto propuesto, a la cuestión necesaria y urgente. Poneos, pues, juntos, y unánimemente sacrificad a los dioses.
Justino dijo:
- Nadie que esté en su cabal juicio se pasa de la piedad a la impiedad.
El prefecto Rústico dijo:
- Si no obedecéis, seréis inexorablemente castigados.
Justino dijo:
- Nuestro más ardiente deseo es sufrir por amor de nuestro Señor Jesucristo para salvarnos, pues este sufrimiento se nos convertirá en motivo de salvación y confianza ante el tremendo y universal tribunal de nuestro Señor y Salvador.
En el mismo sentido hablaron los demás mártires:
- Haz lo que tú quieras; porque nosotros somos cristianos y no sacrificamos a los ídolos.
El prefecto Rústico pronunció la sentencia, diciendo:
«Los que no han querido sacrificar a los dioses ni obedecer al mandato del emperador, sean, después de azotados, conducidos al suplicio, sufriendo la pena capital, conforme a las leyes».
Los santos mártires, glorificando a Dios, salieron al lugar acostumbrado, y, cortándoles allí las cabezas, consumaron su martirio en la confesión de nuestro Salvador. Mas algunos de los fieles tomaron a escondidas los cuerpos de ellos y los depositaron en lugar conveniente, cooperando con ellos la gracia de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(BAC 75, 311-316)
21 jóvenes japoneses han sido arrestados por las autoridades chinas acusados por presuntas actividades misioneras. Entre los días 5 y 15 de este mes de mayo fueron detenidos estos extranjeros en las provincias de Hebei, Henan, Guizhou, Shanxi y Liaoning– además de la región autónoma de Ningxia.
Las actividades religiosas en China realizadas por ciudadanos no nacionales están reglamentadas por una ley estricta con la cual se prohíbe el proselitismo y las reuniones.
Según publica la agencia Asia News el ministerio de Asuntos Exteriores en Japón ha declarado que de los detenidos 5 ya han regresa a Japón. Otros 3 han sido deportados y es posible que los demás continúen recluidos en Beijing.
Esta no ha sido la primera vez que ocurre un arresto como este. En noviembre del pasado año 19 jóvenes cristianos, también procedentes de Japón fueron arrestados y deportados a su país de origen.
Debido a estas circunstancia desde Tokio se presta especial atención a estos casos y se pide a las autoridades de Beijing el trato adecuado de sus ciudadanos. Por otra parte Lu Kang, vocero del ministerio chino de Asuntos Exteriores, ha explicado que los extranjeros deben respetar las leyes chinas.
Desde 1991 Beijing impone ciertas normas sobre la actividad religiosa. Además desde este mes de mayo las autoridades chinas hacen una revisión de as normas y tan como han anunciado se impondrán ulteriores restricciones sobre la vida religiosa de los extranjeros en China.
“Esto se confirma por el siguiente testigo, Justino Mártir. Justino (muerto hacia 164), en su famosa relación de la Liturgia, la describe tal como la vio en Roma (Bardenhewer, op. cit., 206). El pasaje a menudo citado es (1 Apología):
“LXV. 1. Conducimos al que cree y se une a nosotros, después de que le hemos así bautizado, a los que se llaman los hermanos, donde se reúnen para rezar oraciones en común por nosotros mismos, por el que ha sido iluminado, y por todos los que están en cualquier parte….2. Nos saludamos entre nosotros con un beso cuando se acaban las oraciones. 3. Luego se trae pan y una copa de agua y vino al presidente de los hermanos, y habiéndolos recibido eleva alabanza y gloria al Padre de todo por medio de su Hijo y del Espíritu Santo, y hace una larga acción de gracias por haber sido hechos dignos de estas cosas por Él; cuando se terminan estas oraciones y acciones de gracias todos los presentes exclaman ‘Amen’…. 5. Y cuando el presidente ha dado gracias (eucharistesantos’, ya un nombre técnico para la Eucaristía) y todo el pueblo ha respondido, aquellos a los que llamamos diáconos dan el pan y el vino y el agua por la que se ha hecho la ‘acción de gracias’ (Eucaristía) para ser probado por los presentes, y la llevan a los ausentes.
Este alimento es llamado por nosotros la Eucaristía. (sigue el conocido pasaje sobre la Presencia Real, con la cita de las palabras de la institución). [Ver a continuación de esta cita]
LXVII. “El día que se llama Domingo se hace una reunión de todos los que viven en las ciudades y campos; y se leen los comentarios de los Apóstoles y los escritos de los profetas durante tanto tiempo como se puede. 4. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente nos amonesta en un discurso y nos excita a imitar estas gloriosas cosas. 5. Luego todos nos levantamos y rezamos oraciones y, como se ha dicho más arriba, cuando se ha terminado de rezar se trae pan y vino y agua; y el presidente eleva oraciones de acción de gracias por los hombres, y el pueblo aclama diciendo ‘Amen’, y se da a cada uno una fracción de la Eucaristía y se envía a los ausentes mediante los diáconos.”
“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.
“Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.
“Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”.Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo”. (San Justino. Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155)

DINA SHAKED
Guía turística
“Herodes recibió este lugar de Cesar Augusto y en homenaje a él lo llamó Cesarea. Fue edificado en el año 22 A.C. e incluyó un puerto muy importante. Era lo más destacado del lugar porque era un puerto dentro del agua, algo totalmente nuevo para aquel tiempo”.
Poco después la ciudad se convirtió en la capital civil y militar de la provincia romana de Judea. También en la residencia del prefecto romano y fue, por tanto, la casa de Poncio Pilato. Estos restos certifican que Cesarea fue su hogar. Cada año por Pascua, el gobernador se desplazaba a Jerusalén. Fue entonces cuando Pilato conoció a Cristo y lo sentenció.
DINA SHAKED
Guía turística
“En Cesarea encontraron un trozo de piedra con el nombre de Pilato inscrito lo que indica que Pilato vivió aquí. Es una evidencia. Hay otras cosas de aquí que tienen que ver con la Biblia. Cornelio, el centurión que fue a Yafo y se encontró con San Pedro y fue el primer pagano que fue convertido, salió de Cesarea. También Paulo fue encarcelado aquí en Cesarea”.
La primera iglesia en Cesarea fue construida por San Pedro, edificada tras bautizar a Cornelio. Además San Pablo pasó dos años encarcelado dentro del palacio de Herodes. Después fue llevado a Roma. Hay gran cantidad de referencias bíblicas a Cesarea Marítima, un lugar al que hoy en día también acuden muchas peregrinaciones cristianas tras las huellas de los primeros años de la fe.
La ciudad cayó en desgracia en siglos posteriores. Se cree que pudo verse afectada por varios terremotos que habrían dañado seriamente el puerto y, como consecuencia, el comercio provocando la lenta decadencia de lo que fue una floreciente ciudad moderna en pleno siglo I.
La violencia contra los cristianos en la India ha crecido desde que el Partido Nacionalista Hindú Bharatiya Janata (BJP) llegara al poder. De hecho, en 2017, se han registrado al menos 351 ataques a cristianos.
Sin embargo, se estima que esa cifra pueda ser superior, ya que muchos casos quedan ocultos debido a las amenazas que sufren los cristianos o porque los agentes de la policía se niegan a recoger la denuncia.
Así lo ha publicado un foro de diversas organizaciones y expertos de la sociedad civil y la Comisión para la libertad religiosa del organismo ‘Evaglical Fellowship of India’, tal y como lo recoge Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Asimismo, el estudio establece que la comunidad cristiana en India ha tenido que enfrentarse a numerosos ataques perpetrados por grupos nacionalistas hindúes, sobre todo en los primeros cuatro meses de 2018, calificados como los más traumáticos para los cristianos.
Mientras que el estado más hostil es el de Tamil Nadues, ya que acumula 52 casos de violencia contra cristianos. En la lista le siguen Uttar Pradesh con 50, Chhattisgarh con 43, Madhya Pradesh con 36 y Maharashtra con 38.
En zonas como Tamil esta violencia tiene mucha relación con la discriminación por castas. Así las víctimas pertenecen a las más inferiores. Entre otras cosas, los grupos dominantes se oponen a los grupos de oración que hacen los cristianos en las casas.
Sin embargo, lo peores actos son los secuestros y las violaciones de las religiosas. De estas últimas, se han denunciado al menos tres casos a los largo de estos cuatro años.
En cuanto a las leyes que favorecen esta persecución religiosa, el documento señala el Artículo 341 de la Constitución. En él, se penaliza la conversión de ciudadanos indios, de las castas más bajas, al cristianismo y al Islam.
Además, existen medidas en las que se niega a la población de 180 millones de dalits el acceso al empleo en la administración pública y las instituciones de educación superior.
Por otra parte, están las leyes ‘sobre libertad de religión’ presentes en siete estados indios “niegan los derechos y la libertad de fe” o parecen dar permiso para golpear a los cristianos y a sus instituciones.
El foro Wada Na Todo Abhiyan (WNTA) es una plataforma nacional de la sociedad civil formada por más de 4.000 organizaciones e individuos. Además de denunciar los casos de violencia contra los cristianos, tiene como punto de mira es la responsabilidad del gobierno para erradicar la pobreza y exclusión social.