Su fiesta es el 2 de junio

En el año 177 d. C. 48 cristianos sufrieron martirio en Lyon, a causa de la persecución de Marco Aurelio. En el transcurso de la segunda mitad del siglo II se habían establecido en Lyon comunidades cristianas que llegaron a esa parte de la Galia desde el Oriente.

En una carta de 177 dirigida a las comunidades de Frigia y Asia, los cristianos de Lyon cuentan las sucesivas persecuciones que sufrían durante el reinado de Marco Aurelio. Esta carta ha sido conservada y supone uno de los testimonios más antiguos y valiosos del comienzo del cristianismo en estas tierras.

Tal documento atestigua hasta qué punto eran estrechas las relaciones existentes entre las comunidades cristianas del valle del Ródano y la iglesia de Asia, confirmadas por el origen oriental de algunos de sus nombres: el obispo Potino, Vecio Epagato, Alejandro de Frigia, Atalo de Pérgamo, Alcibíades, Pontico y Biblis. Otros nombres, en cambio, de origen latino como Marturus y la esclava Blandina. 

Blandina era un nombre latino, pero podía ser de origen esmirnota o frigio. Blandina era esclava, lo cual significaba que no tenía existencia social. Era una mujer entre los dos millones de seres que padecían la alienación en su carne y en su honra: incluso los lazos de familia le estaban prohibidos. Para ella, como tantas otras, no existía ninguna esperanza de vivir como todo el mundo.

Blandina estaba al servicio de una dama acaudalada de Lyon, cuya verdadera riqueza consistía en su delicadeza y su humanidad para con los más humildes. Ésta era cristiana, y no podía encerrar la alegría de su descubrimiento. Su gozo por haber encontrado la fe verdadera contagió a Blandina y le confió la gran nueva que había cambiado su vida. Blandina fue introducida en la comunidad de los cristianos de Lyon entre los que estaban el noble Atalo, y Alejandro, el médico que había venido de Frigia.

Se acercaban las festividades en las que, todos los años, en el mes de agosto, se reunían en la confluencia de los dos ríos las tres Galias, representadas por sus delegados. Desde todas las provincias acudía la multitud. Un gran mercado, como feria universal, se celebraba en la ciudad en fiestas. En ninguna otra ocasión tenía la autoridad más preocupación por vigilar las reacciones de la plebe. Los cristianos tenían prohibido aparecer en público. Pero una serie de calumnias acusó injustamente a los cristianos de unos escándalos públicos. Los cristianos fueron espiados en sus casas y buscados por la autoridad; los esclavos paganos fueron sometidos a tortura para que denunciaran a sus amos cristianos. Bajo la presión de los soldados, atestiguaron falsamente los crímenes que se le imputaban a sus amos: matanzas de niños y actos de perversión. La autoridad, cómplice, fingió ignorar el rescripto de Trajano.

 

Saint Blandine

 

Aunque de cuerpo frágil, resultó ser un prodigio de energía y de valor. Condenada a tormentos, su fortaleza interior acabó por cansar y agotar a los verdugos. Se relevaban durante todo el día y, al llegar la noche, ya sin fuerzas, se extrañaban de ver que un cuerpo tan machacado respiraba todavía.

La presencia de los hermanos y su delicadeza sostenían a la mártir, así como una fe recia en la misericordia de Cristo. Blandina fue suspendida de un poste sobre un estrado, expuesta desnuda a las miradas de los espectadores, más rapaces que las fieras, para ser pasto de las bestias.

La comunidad de cristianos se conmovió profundamente de su testimonio. Una mirada hacia ella los llenaba de orgullo y de valor. Menuda, endeble, despreciada, no sólo era el símbolo del valor, sino como una presencia de Cristo en medio de ellos. <>.Ninguna bestia tocó a Blandina, como si las bestias fueran capaces de tener más humanidad que los hombres.

Las fiestas duraron varios días. A los juegos de gladiadores y a la caza del hombre, acosado por tener fe, sucedían los concursos de elocuencia en lengua griega y latina. Todas las clases disfrutaban con esto, tanto los más refinados como los campesinos y los plebeyos. Los combates de gladiadores fueron sustituidos por los suplicios de los cristianos, echados a la arena de dos en dos como los gladiadores, espectáculo barato que se arrojaba al populacho.

Blandina y Pontico fueron reservados para el último día. Ellos habían sido testigos presenciales de todas las pruebas por las que habían pasado sus hermanos y hermanas en el martirio, pero nada pudo hacer tambalear su fe. La masa, presa de una histeria colectiva irritada por la entereza de los dos cristianos, no prestó oídos ni al pudor ni a la piedad.

El adolescente Pontico entregó el alma en la tortura, y Blandina quedó la última ese día de fiesta. Ella misma se puso en manos del verdugo: primero la flagelación desgarró sus espaldas. La expusieron a las fieras y éstas se limitaron a mordisquearla, después pasó por la silla de fuego. Por último la metieron en una red para que un toro enfurecido la embistiera. Como insensible, Blandina proseguía la conversación con Aquel que su corazón había escogido y la esperaba. Aburridos los verdugos, acabaron por degollarla. Los paganos, quizás avergonzados por su barbarie, reconocían: "Realmente, nunca hemos visto en nuestra tierra sufrir tanto a una mujer."

La sierva Blandina mostró que se había realizado una revolución. La verdadera emancipación del esclavo, la emancipación por el heroísmo, fue en gran parte obra suya. Su valor y su martirio realzan al mismo tiempo la condición de la mujer y la de la esclava. Son un testimonio de la nobleza del corazón.

El martirio de Santa Blandina y de los otros cristianos de Lyon fue conocido pronto por la Iglesia universal, gracias a la narración de Eusebio, muy leída en Oriente y en Occidente a través de la traducción de Rufino. El Martirologio de San Jerónimo indica el 2 de junio la fiesta de los 48 mártires y enumera sus nombres.

Lejos de sofocar la religión nueva, la persecución del año 177 no hizo más que propagarla por todo el terreno galo, incluso más allá.

 

Catacumba de los santos Marcelino y Pedro: el láser desvela espectaculares frescos

Es un fresco que representa la adoración de los Reyes Magos. Está la Virgen María, el Niño y dos de los sabios de Oriente. Pero que nadie se asuste, no es que olvidaran al tercero. Los expertos dicen que el artista que los pintó en la catacumba de San Marcelino y Pedro lo hizo así por cuestiones de simetría.

 

Un año de minuciosa restauración con láser ha desvelado lo que se escondía tras una densa capa de cal negra y suciedad. Son pinturas que hablan de la transición del mundo romano pagano al cristiano.
 

CARD. GIANFRANCO RAVASI

Presidente, Pontificia Comisión Arqueología Sacra
"Primero nos hablan de la importancia del diálogo entre el mundo clásico romano y el mundo cristiano que estaba naciendo. De hecho, Cristo está representado en las catacumbas con la imagen de Orfeo, (0697X00 COPRIRE GRAB A PARTIRE DI QUI CON IMMAGINE DI ORFEO) que atrae a las almas, un modo de establecer un puente de diálogo entre culturas diferentes, tan importante en nuestro tiempo”.
Prueba de esta transición son frescos como este. Una mujer, Sabina, ofrece vino a susinvitados recostados en un triclinium. No hay ningún tipo de referencia religiosa. No es más que una escena de la vida cotidiana en la antigua Roma.
Unos metros más adelante está Orfeo, símbolo pagano reconvertido al cristianismo y que representa al propio Cristo.
La catacumba es una auténtica pinacoteca paleocristiana. Ha recuperado todo su esplendor, curiosamente, gracias a la contribución de Azerbayán, un país de mayoría musulmana chiíta.
 

CARD. GIANFRANCO RAVASI

Presidente, Pontificia Comisión Arqueología Sacra
"Es algo significativo en estos momentos en los que se ve al islam y al cristianismo enfrentados a causa del fundamentalismo. Y aquí lo que vemos es un ejemplo estupendo de colaboración”.
San Marcelino y Pedro es una de las catacumbas más antiguas de Roma y también de las más desconocidas. Data del siglo I después de Cristo y se usó hasta el siglo IX. Por eso, abarca una extensión de unas dos hectáreas y varios pisos. Sus pinturas y laberínticos pasillos y galerías son uno de los mejores testimonios de la antigua y rica presencia del cristianismo en la Ciudad Eterna.
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Dos peligros que amenazan a la comunidad cristiana: disgregarse y envilecerse.

Durante la misa del Corpus Christi en la catedral de Roma, en la basílica de San Juan de Letrán, Francisco advirtió contra dos peligros que amenazan a la comunidad cristiana: disgregarse y envilecerse.

 

FRANCISCO

"Hay un peligro, una amenaza. Disgregarnos, envilecernos. Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos por los primeros puestos. Los escaladores”.

Éstos, subrayó, siembran división y corren ellos mismos el peligro de perder la fe. En cuanto a la otra amenaza, la de envilecerse, significa dejarse contaminar por las idolatrías del mundo.

FRANCISCO

"El aparentar, el consumir, el yo al centro de todo. Pero también el ser competitivo, arrogante,  el no admitir nunca haber cometido un error o de pasar necesidad. Todo esto nos envilece, nos hace cristianos mediocres, tibios, insípidos, paganos”.

La Eucaristía, sentenció, previene contra estas dos amenazas. Purifica y une, libera de la corrupción. El alma pecadora experimenta una transformación inmerecida otorgada gratuitamente por Dios.

FRANCISCO

"Así aprendemos que la Eucaristía no es un premio para los buenos sino fuerza para los débiles, para los pecadores. Es el perdón, el viático que nos ayuda a andar, a caminar”.

Al final de la homilía recordó a los mártires actuales y a los cristianos que en la fiesta de hoy no pueden expresar libremente su fe.

Al terminar la ceremonia la procesión del Corpus Christi atravesó las calles de Roma. El Papa, al igual que el año pasado en donde no participó en ella para descansar, se desplazó en coche a la basílica de Santa María la Mayor para concluir los actos litúrgicos.

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“Sin el domingo no podemos vivir”

Así vivían los primeros cristianos la Eucaristía

Testimonio de los Apologistas y de los Padres de la Iglesia

San Justino (165 d.C.)

San Justino explica cómo se celebraba la Eucaristía en los primeros tiempos.

Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los Profetas. Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas. Luego nos levantamos y oramos por nosotros… y por todos los demás dondequiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la salvación eterna.

Luego se lleva al que preside el pan y una copa con vino y agua mezclados. El que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y da gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones. Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo ha respondido “amén”, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes el pan y el vino “eucaristizados”.

“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó. Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.

Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”. Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo”. (SAN JUSTINO, Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155)

San Cirilo de Alejandría (444 d.C.)

Padre de la Iglesia, quien entregó su vida para mostrar que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, ante las herejías de su época. En el Comentario al Evangelio de San Juan dice:

El Cuerpo de Cristo vivifica a los que de el participan: aleja la muerte al hacerse presente en nosotros, sujetos a la muerte, y aparta la corrupcion, ya que contiene en sí mismo la virtualidad necesaria para anularla totalmente” (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment. Evang. S. Juan, 5).

San Cirilo emplea el símil de la cera para explicar la unión de nuestro cuerpo al de Cristo en la Eucaristía

“Así; como cuando uno junta dos trozos de cera y los derrite por medio del fuego, de los dos se forma una sola cosa, así también, por la participación del Cuerpo de Cristo y de su preciosa Sangre, Él se une a nosotros y nosotros nos unimos a Él” (SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, Coment. Evang. S. Juan, 10).

San Ambrosio de Milán

San Ambrosio, obispo de Milán(nacido en Tréveris hacia el año 340 y fallecido en Milán en el 397), quien introdujo en occidente la lectura meditada de las Escrituras, para hacer que penetre en el corazón, algo que hoy se conoce con el nombre de «lectio divina».

No se nos ofrece (en la Comunión) el Cuerpo de Cristo como premio, sino como comunicacion de la gracia y de la vida celestial” (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, volt VI, p. 447).

San Agustín

Nadie alimenta a los convidados con su misma persona; pero esto es lo que hace Cristo el Señor: Él mismo es a la vez anfitrión, comida y bebida” (SAN AGUSTÍN, Sermón sobre el natalicio de los mártires, 1-2).

Otros testimonios

Plinio

Plinio no tardó en aplicar la prohibición de las eterías a un caso particular que se le presentó en el otoño del 112. Bitinia estaba llena de cristianos.“Es una muchedumbre de todas las edades, de todas las condiciones, esparcida en las ciudades, en la aldeas y en el campo»,escribe al emperador.

Continúa diciendo haber recibido denuncias por parte de los fabricantes de amuletos religiosos, estorbados por los Cristianos que predicaban la inutilidad de semejantes baratijas. Había instituido una especie de proceso para conocer bien los hechos, y había descubierto que ellos tenían“la costumbre de reunirse en un día fijado, antes de la salida del sol, de cantar un himno a Cristo como a un dios, de comprometerse con juramento a no perpetrar crímenes, a no cometer ni latrocinios ni pillajes ni adulterios, a no faltar a la palabra dada. Ellos tienen también la costumbre de reunirse para tomar su comida que, no obstante las habladurías, es comida ordinaria e inocua“. Los cristianos no habían dejado estas reuniones ni siquiera después del edicto del gobernador que recalcaba la interdicción de las eterías.

Santo Cura de Ars

Más dichosos que los santos del Antiguo Testamento, no solamente poseemos a Dios por la grandeza de su inmensidad, en virtud de la cual se halla en todas partes, sino que le tenemos con nosotros como estuvo en el seno de Maria durante nueve meses, como estuvo en la cruz. Más afortunados aun que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia, cada parroquia puede gozar a su gusto de tan dulce compañía. ¡Oh, pueblo feliz!“(SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el Corpus Christi).

Benedicto XVI

Sin el domingo no podemos vivir: es lo que profesaban los primeros cristianos, incluso a costa de su vida, y lo mismo estamos llamados a repetir nosotros hoy” (BENEDICTO XVI, Ángelus 22 de mayo de 2005).

San Josemaría Escrivá

Perseveraban todos en la doctrina de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan, y en las oraciones. Así nos describen las Escrituras la conducta de los primeros cristianos: congregados por la fe de los Apóstoles en perfecta unidad, al participar de la Eucaristía, unánimes en la oración. Fe, Pan, Palabra.

Jesús, en la Eucaristía, es prenda segura de su presencia en nuestras almas; de su poder, que sostiene el mundo; de sus promesas de salvación, que ayudarán a que la familia humana, cuando llegue el fin de los tiempos, habite perpetuamente en la casa del Cielo, en torno a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo: Trinidad Beatísima, Dios Único. Es toda nuestra fe la que se pone en acto cuando creemos en Jesús, en su presencia real bajo los accidentes del pan y del vino” (Es Cristo que pasa, n. 153).

Catecismo de la Iglesia

Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cf Mt 14,19; 15,36; Mc 8,6.19), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26,26; 1 Co 11,24). En este gesto los discípulos lo reconocerán después de su resurrección (Lc 24,13-35),y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas (cf Hch 2,42.46; 20,7.11). Con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él (cf 1 Co 10,16-17)“.

Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)

San Justino

De sus variados escritos, sólo conservamos dos Apologías, escritas en defensa de los cristianos, dirigidas al emperador Antonino Pío; y una obra titulada Diálogo con el judío Trifón, donde defiende la fe cristiana de los ataques del judaísmo. En esta obra relata autobiográficamente su conversión.

En las Apologías, admira en su exposición el profundo conocimiento de la religión y mitología paganas—que se propone refutar—y de las doctrinas filosóficas más en boga; cómo intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo; su valentía para anunciar a Cristo—sabiendo que se jugaba la vida—y su capacidad de ofrecer los argumentos racionales más adecuados a la mentalidad de sus oyentes.

 A continuación presentamos algunos textos seleccionados

  1.  Tenemos la obligación de dar ejemplo con nuestra vida y nuestra doctrina, no sea que hayamos de pagar nosotros el castigo de quienes parecen ignorar nuestra religión, y así pecaron por su ceguera. Pero también vosotros debéis oírnos y juzgar con rectitud porque, en adelante, estando instruidos, no tendréis excusa alguna ante Dios si no obráis justamente. (SAN JUSTINO, Apología 1, 3)
  2.  (San Justino, filósofo cristiano del siglo II, trata de convencer al Emperador Antonino Pío de que los cristianos son auténticos sembradores de paz…)  Vuestra mejor ayuda para el mantenimiento de la paz somos nosotros, pues profesamos doctrinas como la de que no es posible que un malhechor, un avaro o un conspirador, pasen inadvertidos a Dios—como tampoco pasa un hombre virtuoso—. Por el contrario, cada uno camina, según el mérito de sus acciones, hacia el castigo o hacia la salvación eterna. Si todos los hombres fuesen conscientes de esto, nadie escogería la maldad por un momento, sabiendo que así emprendía la marcha hacia su condena eterna en el fuego, sino que por todos los medios se contendría y se adornaría con las virtudes, para alcanzar los bienes de Dios y verse libre de la pena. (SAN JUSTINO, Apología 1, 12)
  3. (Del mismo modo trata de explicar cómo el cristianismo lleva a las personas a cambiar de vida –con la gracia de Dios- de modo total…)   Los que antes nos complacíamos en el desenfreno, ahora sólo amamos la castidad; los que nos entregábamos a las artes mágicas, ahora nos hemos consagrado al Dios bueno e ingénito; los que amábamos por encima de todo el dinero y el beneficio de nuestros bienes, ahora, aun lo que tenemos lo ponemos en común, y de ello damos parte a todo el que está necesitado; los que nos odiábamos y matábamos, y no compartíamos el hogar con nadie de otra raza que la nuestra, por la diferencia de costumbres, ahora, después de la aparición de Cristo, vivimos juntos y rogamos por nuestros enemigos, y tratamos de persuadir a los que nos aborrecen injustamente para que, viviendo conforme a los preclaros consejos de Cristo, tengan la esperanza de alcanzar, junto con nosotros, los bienes de Dios, soberano de todas las cosas. (SAN JUSTINO, Apología 1, 14-17)
  4. (San Justino, en el siglo II, parece anunciarnos lo que más adelante hemos ido comprobando a lo largo de la historia de la Iglesia: cuanto más perseguida ha estado, más se ha extendido por todas partes…)   Cuanto más se nos persigue tanto más crece el número de los que se convierten a la fe por el nombre de Jesús. Nos sucede como con la cepa, a la que se podan los sarmientos que han dado ya fruto, para que broten otros más vigorosos y lozanos. La viña plantada por Dios y por nuestro Salvador Jesucristo es su pueblo. En toda la tierra no hay quién atemorice o reduzca a los que creemos en Jesucristo.  (SAN JUSTINO, Diálogo con Trifón, 1-8)
  5. (La presencia de Jesucristo en las especies sacramentales es algo que está firmemente anclado en la fe de los primeros cristianos, como lo vemos en estas palabras de San Justino…)    Esta comida se llama, entre nosotros, eucaristía, y a nadie le es lícito participar de ella si no cree ser verdaderas nuestras enseñanzas y se ha lavado en el baño del perdón de los pecados y de la regeneración, viviendo de acuerdo con lo que Cristo nos enseñó.  Porque esto no lo tomamos como si fuera pan común ni como bebida ordinaria, sino como a nuestro salvador Jesucristo, encarnado por virtud del Verbo de Dios, que tuvo carne y sangre por nuestra salvación; así se nos ha enseñado que, en virtud de la oración del Verbo que de Dios procede, el alimento sobre el que fue dicha la acción de gracias –del que se nutren nuestra sangre y nuestra carne al asimilarlo- es el cuerpo y la sangre de aquel mismo Jesús encarnado.  (SAN JUSTINO, Apología 1, Carta al emperador Antonino Pío, 66)
  6. Los apóstoles, en efecto, en sus Recuerdos –escritos por ellos- llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”.Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo. (SAN JUSTINO, Apología 1, Carta a Antonino Pío, 67)
  7. Y celebramos esta reunión común de todos en el día del sol, por ser el día primero en el que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y también el día en el que nuestro salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos. (SAN JUSTINO,  Apología I, 67)
  8. (Emociona comprobar cómo seguimos celebrando la misma Misa que se celebraba en el siglo I: lo podemos ver en la descripción del Santo Sacrificio que San Justino, en el año 155, hace al emperador Antonino Pío…)  El día que se llama día del sol (el Domingo) tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo. Se leen las Recuerdos de los Apóstoles y los escritos de los Profetas.  Luego, cuando el lector termina, el que preside toma la palabra y hace una invitación y exhortación a que imitemos estos bellos ejemplos.   Seguidamente, nos levantamos todos a una y oramos por nosotros... y por todos los demás dondequiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la salvación eterna.   Luego se lleva, al que preside, el pan y una copa con vino y agua mezclados. El que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y da gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones.   Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo ha respondido “amén”, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes el pan y el vino “eucaristizados”. (SAN JUSTINO, Apología I, Carta a Antonino Pío, 67)

 

Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)

Martirio de los santos mártires Justino, Caritón, Caridad, Evelpisto, Hierax, Peón y Liberiano

Roma , año 165

En tiempo de los inicuos defensores de la idolatría, publicábanse, por ciudades y lugares, impíos edictos contra los piadosos cristianos, con el fin de obligarles a sacrificar a los ídolos vanos. Prendidos, pues, los santos arriba citados, fueron presentados al prefecto de Roma, por nombre Rústico.

Venidos ante el tribunal, el prefecto Rústico dijo a Justino: —En primer lugar, cree en los dioses y obedece a los emperadores.

Justino respondió:

- Lo irreprochable, y que no admite condenación, es obedecer a los mandatos de nuestro Salvador Jesucristo.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Qué doctrina profesas?

Justino respondió:

- He procurado tener noticia de todo linaje de doctrinas; pero sólo me he adherido a las doctrinas de los cristianos, que son las verdaderas, por más que no sean gratas a quienes siguen falsas opiniones.

El prefecto Rústico dijo:

-¿Con que semejantes doctrinas te son gratas, miserable?

Justino respondió:

- Sí, puesto que las sigo conforme al dogma recto.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Qué dogma es ése?

Justino respondió:

- El dogma que nos enseña a dar culto al Dios de los cristianos, al que tenemos por Dios único, el que desde el principio es hacedor y artífice de toda la creación, visible e invisible; y al Señor Jesucristo, por hijo de Dios, el que de antemano predicaron los profetas que había de venir al género humano, como pregonero de salvación y maestro de bellas enseñanzas.

Y yo, hombrecillo que soy, pienso que digo bien poca cosa para lo que merece la divinidad infinita, confesando que para hablar de ella fuera menester virtud profética, pues proféticamente fue predicho acerca de éste de quien acabo de decirte que es hijo de Dios. Porque has de saber que los profetas, divin-mente inspirados, hablaron anticipadamente de la venida de Él entre los hombres.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Dónde os reunís?

Justino respondió:

- Donde cada uno prefiere y puede, pues sin duda te imaginas que todos nosotros nos juntamos en un mismo lugar. Pero no es así, pues el Dios de los cristianos no está circunscrito a lugar alguno, sino que, siendo invisible, llena el cielo y la tierra Y en todas partes es adorado y glorificado por sus fieles.
El prefecto Rústico dijo:

- Dime donde os reunís, quiero decir, en qué lugar juntas a tus discípulos.

Justino respondió:

- Yo vivo junto a cierto Martín, en el baño de Timiolino, Y ésa ha sido mi residencia todo el tiempo que he estado esta segunda vez en Roma. No conozco otro lugar de reuniones sino ése. Allí, si alguien quería venir a verme, yo le comunicaba las palabras de la verdad.

El prefecto Rústico dijo:

- Luego, en definitiva, ¿eres cristiano?

Justino respondió:

- Sí, soy cristiano.

El prefecto Rústico dijo a Caritón:

- Di tú ahora, Caritón, ¿también tú eres cristiano?

Caritón respondió:

- Soy cristiano por impulso de Dios.

El prefecto Rústico dijo a Caridad:

- ¿Tú qué dices, Caridad?

Caridad respondió:

- Soy cristiana por don de Dios.

El prefecto Rústico dijo a Evelpisto:

- ¿Y tú quién eres, Evelpisto?

Evelpisto, esclavo del César, respondió:

- También yo soy cristiano, libertado por Cristo, y, por la gracia de Cristo, participo de la misma esperanza que éstos.
El prefecto Rústico dijo a Hierax:

- ¿También tú eres cristiano?

Hierax respondió:

- Sí, también yo soy cristiano, pues doy culto y adoro al mismo Dios que éstos.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Ha sido Justino quien os ha hecho cristianos?

Hierax respondió:

- Yo soy de antiguo cristiano, y cristiano seguiré siendo. Mas Peón, poniéndose en pie, dijo:

- También yo soy cristiano.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Quién te ha enseñado?

Peón respondió:

- Esta hermosa confesión la recibimos de nuestros padres.

Evelpisto dijo:

- De Justino, yo tenía gusto en oír los discursos: pero el ser cristiano, también a mí me viene de mis padres.

El prefecto Rústico dijo:

- ¿Dónde están tus padres?

Evelpisto respondió:

- En Capadocia.

El prefecto Rústico le dijo a Hierax:

- Y tus padres, ¿dónde están?

E Hierax respondió diciendo:

- Nuestro verdadero padre es Cristo, y nuestra madre la fe en Él; en cuanto a mis padres terrenos, han muerto, y yo vine aquí sacado a la fuerza de Iconio de Frigia.

El prefecto Rústico dijo a Liberiano:

- ¿Y tú qué dices? ¿También tú eres cristiano? ¿Tampoco tú tienes religión?

Liberiano respondió:

- También yo soy cristiano; en cuanto a mi religión, adoro al solo Dios verdadero.

El prefecto dijo a Justino:

- Escucha tú, que pasas por hombre culto y crees conocer las verdaderas doctrinas. Si después de azotado te mando cortar la cabeza, ¿estás cierto que has de subir al cielo?

Justino respondió:

- Si sufro eso que tú dices, espero alcanzar los dones de Dios; y sé, además, que a todos los que hayan vivido rectamente, les espera la dádiva divina hasta la conflagración de todo el mundo.

El prefecto Rústico dijo:

- Así, pues, en resumidas cuentas, te imaginas que has de subir a los cielos a recibir allí no sé qué buenas recompensas.

Justino respondió:

- No me lo imagino, sino que lo sé a ciencia cierta, y de ello tengo plena certeza.

El prefecto Rústico dijo:

- Vengamos ya al asunto propuesto, a la cuestión necesaria y urgente. Poneos, pues, juntos, y unánimemente sacrificad a los dioses.

Justino dijo:

- Nadie que esté en su cabal juicio se pasa de la piedad a la impiedad.

El prefecto Rústico dijo:

- Si no obedecéis, seréis inexorablemente castigados.

Justino dijo:

- Nuestro más ardiente deseo es sufrir por amor de nuestro Señor Jesucristo para salvarnos, pues este sufrimiento se nos convertirá en motivo de salvación y confianza ante el tremendo y universal tribunal de nuestro Señor y Salvador.

En el mismo sentido hablaron los demás mártires:

- Haz lo que tú quieras; porque nosotros somos cristianos y no sacrificamos a los ídolos.

El prefecto Rústico pronunció la sentencia, diciendo:
«Los que no han querido sacrificar a los dioses ni obedecer al mandato del emperador, sean, después de azotados, conducidos al suplicio, sufriendo la pena capital, conforme a las leyes».

Los santos mártires, glorificando a Dios, salieron al lugar acostumbrado, y, cortándoles allí las cabezas, consumaron su martirio en la confesión de nuestro Salvador. Mas algunos de los fieles tomaron a escondidas los cuerpos de ellos y los depositaron en lugar conveniente, cooperando con ellos la gracia de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

(BAC 75, 311-316)

 

En este país las actividades religiosas de los extranjeros son reglamentadas por una ley que prohíbe el proselitismo y las reuniones religiosas no autorizadas

21 jóvenes japoneses han sido arrestados por las autoridades chinas acusados por presuntas actividades misioneras. Entre los días 5 y 15 de este mes de mayo fueron detenidos estos extranjeros en las provincias de  Hebei, Henan, Guizhou, Shanxi y Liaoning– además de la región autónoma de Ningxia.

Las actividades religiosas en China realizadas por ciudadanos no nacionales están reglamentadas por una ley estricta con la cual se prohíbe el proselitismo y las reuniones.

Según publica la agencia Asia News el ministerio de Asuntos Exteriores en Japón ha declarado que de los detenidos 5 ya han regresa a Japón. Otros 3 han sido deportados y es posible que los demás continúen recluidos en Beijing.

Esta no ha sido la primera vez que ocurre un arresto como este. En noviembre del pasado año 19 jóvenes cristianos, también procedentes de Japón fueron arrestados y deportados a su país de origen.

Debido a estas circunstancia desde Tokio se presta especial atención a estos casos y se pide a las autoridades de Beijing el trato adecuado de sus ciudadanos. Por otra parte  Lu Kang, vocero del ministerio chino de Asuntos Exteriores, ha explicado que los extranjeros deben respetar las leyes chinas.

Desde 1991 Beijing impone ciertas normas sobre la actividad religiosa. Además desde este mes de mayo las autoridades chinas hacen una revisión de as normas y tan como han anunciado se impondrán ulteriores restricciones sobre la vida religiosa de los extranjeros en China.

La Eucaristía en la Iglesia Primitiva

La Eucaristía se celebraba siempre al final de un servicio de lecturas, salmos, oraciones y predicación, que era meramente una continuación del servicio de la sinagoga. […]Esto es lo que se conoció después como la Liturgia de los Catecúmenos. Luego seguía la Eucaristía, en la que sólo estaban presentes los bautizados. […]

 

“Esto se confirma por el siguiente testigo, Justino Mártir. Justino (muerto hacia 164), en su famosa relación de la Liturgia, la describe tal como la vio en Roma (Bardenhewer, op. cit., 206). El pasaje a menudo citado es (1 Apología):

 

“LXV. 1. Conducimos al que cree y se une a nosotros, después de que le hemos así bautizado, a los que se llaman los hermanos, donde se reúnen para rezar oraciones en común por nosotros mismos, por el que ha sido iluminado, y por todos los que están en cualquier parte….2. Nos saludamos entre nosotros con un beso cuando se acaban las oraciones. 3. Luego se trae pan y una copa de agua y vino al presidente de los hermanos, y habiéndolos recibido eleva alabanza y gloria al Padre de todo por medio de su Hijo y del Espíritu Santo, y hace una larga acción de gracias por haber sido hechos dignos de estas cosas por Él; cuando se terminan estas oraciones y acciones de gracias todos los presentes exclaman ‘Amen’…. 5. Y cuando el presidente ha dado gracias (eucharistesantos’, ya un nombre técnico para la Eucaristía) y todo el pueblo ha respondido, aquellos a los que llamamos diáconos dan el pan y el vino y el agua por la que se ha hecho la ‘acción de gracias’ (Eucaristía) para ser probado por los presentes, y la llevan a los ausentes.

Este alimento es llamado por nosotros la Eucaristía. (sigue el conocido pasaje sobre la Presencia Real, con la cita de las palabras de la institución). [Ver a continuación de esta cita]

LXVII. “El día que se llama Domingo se hace una reunión de todos los que viven en las ciudades y campos; y se leen los comentarios de los Apóstoles y los escritos de los profetas durante tanto tiempo como se puede. 4. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente nos amonesta en un discurso y nos excita a imitar estas gloriosas cosas. 5. Luego todos nos levantamos y rezamos oraciones y, como se ha dicho más arriba, cuando se ha terminado de rezar se trae pan y vino y agua; y el presidente eleva oraciones de acción de gracias por los hombres, y el pueblo aclama diciendo ‘Amen’, y se da a cada uno una fracción de la Eucaristía y se envía a los ausentes mediante los diáconos.”

“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.

“Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.

“Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”.Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo”. (San Justino. Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155)

 

A orillas del Mediterráneo se erigió una ciudad faraónica, una obra de ingeniería adelantada a su tiempo que convirtió Palestina en el centro del imperio romano oriental. Solo Roma superaba a Cesarea Marítima.

Hasta entonces, lo único que había en este lugar era un pequeño puerto fenicio que Herodes el Grande transformó en una ciudad con más de 125.000 habitantes.

DINA SHAKED
Guía turística
“Herodes recibió este lugar de Cesar Augusto y en homenaje a él lo llamó Cesarea. Fue edificado en el año 22 A.C. e incluyó un puerto muy importante. Era lo más destacado del lugar porque era un puerto dentro del agua, algo totalmente nuevo para aquel tiempo”.

Poco después la ciudad se convirtió en la capital civil y militar de la provincia romana de Judea. También en la residencia del prefecto romano y fue, por tanto, la casa de Poncio Pilato. Estos restos certifican que Cesarea fue su hogar. Cada año por Pascua, el gobernador se desplazaba a Jerusalén. Fue entonces cuando Pilato conoció a Cristo y lo sentenció.

DINA SHAKED
Guía turística
“En Cesarea encontraron un trozo de piedra con el nombre de Pilato inscrito lo que indica que Pilato vivió aquí. Es una evidencia. Hay otras cosas de aquí que tienen que ver con la Biblia. Cornelio, el centurión que fue a Yafo y se encontró con San Pedro y fue el primer pagano que fue convertido, salió de Cesarea. También Paulo fue encarcelado aquí en Cesarea”.

La primera iglesia en Cesarea fue construida por San Pedro, edificada tras bautizar a Cornelio. Además San Pablo pasó dos años encarcelado dentro del palacio de Herodes. Después fue llevado a Roma. Hay gran cantidad de referencias bíblicas a Cesarea Marítima, un lugar al que hoy en día también acuden muchas peregrinaciones cristianas tras las huellas de los primeros años de la fe.

La ciudad cayó en desgracia en siglos posteriores. Se cree que pudo verse afectada por varios terremotos que habrían dañado seriamente el puerto y, como consecuencia, el comercio provocando la lenta decadencia de lo que fue una floreciente ciudad moderna en pleno siglo I.

La Constitución de la India alberga leyes contra los cristianos

En 2017, al menos se registraron 351 casos de violencia contra los cristianos, siendo el estado de Tamil Nadues el más hostil.

La violencia contra los cristianos en la India ha crecido desde que el Partido Nacionalista Hindú Bharatiya Janata (BJP) llegara al poder. De hecho, en 2017, se han registrado al menos 351 ataques a cristianos.

Sin embargo, se estima que esa cifra pueda ser superior, ya que muchos casos quedan ocultos debido a las amenazas que sufren los cristianos o porque los agentes de la policía se niegan a recoger la denuncia.

Así lo ha publicado un foro de diversas organizaciones y expertos  de la sociedad civil y la Comisión para la libertad religiosa del organismo ‘Evaglical Fellowship of India’, tal y como lo recoge Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Asimismo, el estudio establece que la comunidad cristiana en India ha tenido que enfrentarse a numerosos ataques perpetrados por grupos nacionalistas hindúes, sobre todo en los primeros cuatro meses de 2018, calificados como los más traumáticos para los cristianos.

 

 

Tamil Nadues, el estado más hostil para los cristianos

Mientras que el estado más hostil es el de Tamil Nadues, ya que acumula 52 casos de violencia contra cristianos. En la lista le siguen Uttar Pradesh con 50, Chhattisgarh con 43, Madhya Pradesh con 36 y Maharashtra con 38.

En zonas como Tamil esta violencia tiene mucha relación con la discriminación por castas. Así las víctimas pertenecen a las más inferiores. Entre otras cosas, los grupos dominantes se oponen a los grupos de oración que hacen los cristianos en las casas.

Secuestros y violaciones a cristianos

Sin embargo, lo peores actos son los secuestros y las violaciones de las religiosas. De estas últimas, se han denunciado al menos tres casos a los largo de estos cuatro años.

En cuanto a las leyes que favorecen esta persecución religiosa, el documento señala el Artículo 341 de la Constitución. En él, se penaliza la conversión de ciudadanos indios, de las castas más bajas, al cristianismo y al Islam.

La Constitución de la India alberga leyes contra los cristianos

Además, existen medidas en las que se niega a la población de 180 millones de dalits el acceso al empleo en la administración pública y las instituciones de educación superior.

Por otra parte, están las leyes ‘sobre libertad de religión’ presentes en siete estados indios “niegan los derechos y la libertad de fe” o parecen dar permiso para golpear a los cristianos y a sus instituciones.

El foro Wada Na Todo Abhiyan (WNTA) es una plataforma nacional de la sociedad civil formada por más de 4.000 organizaciones e individuos. Además de denunciar los casos de violencia contra los cristianos, tiene como punto de mira es la responsabilidad del gobierno para erradicar la pobreza y exclusión social.

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