La conversión de Kimberly Hahn, esposa de Scott Hanh

De aspirante a "pastora presbiteriana" a fiel hija de la Iglesia católica

Presentamos el testimonio de conversión de Kimberly Hahn, esposa del conocidísimo teólogo y escritor norteamericano Scott Hahn. 

Scott Hahn era un pastor presbiteriano. Tras su conversión al catolicismo, también su esposa Kimberly se convirtió. Juntos escribieron un libro, «Roma, dulce Hogar», en el que comparten la historia de conversión, libro que sido leído por millones de personas en todo el mundo, haciendo un bien enorme. Pero su camino hacia la Iglesia católica no fue nada fácil, de manera especial para Kimberly que, tras la conversión de su esposo, vivió momentos muy amargos.

Kimberly Hahn nació en un hogar presbiteriano en el que la fe formaba parte esencial de la vida de la familia. Su padre, Jerry Kirk, era un pastor protestante que, como ella dice: «Me alimentaron con la Palabra de Dios a la misma vez que me dieron de comer guisantes y patatas. Teníamos una vida común de oración y fe». Nunca en su vida puso en duda la fe de sus padres, pero hubo un momento en que su fe de niña sufrió una profunda transformación: «Estaba en séptimo grado cuando oí un sermón muy fuerte sobre la cruz. Decía que eran mis pecados los que habían clavado a Jesús en la cruz. Esto me tocó profundamente. Tuve una conversión profunda, una conversión del corazón». Kimberly ardía en deseos de hacer lo mismo que veía hacer a su padre: ser una «pastora» protestante: «Terminé el instituto con la intención de ir a la universidad y, después, ir al seminario para ser pastora».

En su tercer año en la universidad conoció a un chico que se llamaba Scott Hahn. Scott, con otros jóvenes protestantes, la desafiaban preguntándola: «¿Dónde dice la Biblia que la mujer puede ser ordenada?». Kimberly confiesa: «Mi padre era pastor en una denominación protestante liberal. Él estaba feliz de que yo quisiera ordenarme». Poco antes de terminar la universidad comenzó a salir con Scott. Kimberly pensaba: «Bueno, no creo que Dios me esté llamando a algo que él no permita, pero todavía puedo ser la esposa de un pastor». La joven pareja era bastante reacia con respecto de la Iglesia católica, de manera especial Scott que, formado en la fe calvinista, estaba convencido de que el Papa era el anticristo y todos los católicos unos idólatras.

Kimberly y Scott se casaron al final del verano y continuaron sus estudios en el Seminario Gordon Conway. Allí, Kimberly descubrió que la mayor parte de los métodos anticonceptivos, son abortivos. Pero, en su grupo de trabajo, un compañero afirmó que solo los católicos rechazaban los métodos preventivos, y que lo hacían por dos razones: «Primero: porque el Papa no estaba casado. Y segundo: porque su objetivo era aumentar lo más posible el número de los católicos en el mundo». A Kimberly le parecieron razones absurdas, pero su compañero respondió: «Si quieres saber lo que piensan los católicos y por qué, investígalo tú misma. A mí no me interesa para nada». Kimberly aceptó el reto: «Encontré la Humanae Vitae y un libro muy del doctor Kippley llamado “El control de la natalidad y la alianza matrimonial”. John Kippley, en su libro, daba un montón de argumentos en los que yo nunca había pensado, de porqué los anticonceptivos van en contra del matrimonio y en contra de la vida. En particular, su explicación de la ley natural —que nunca había escuchado antes— creo que es de los argumentos más fuertes que existen».

Kimberly cayó en la cuenta de que Scott y ella nunca le habían preguntado al Señor su opinión con el tema de los hijos que debían tener, y cuándo tenerlos. Consideraban un deber cristiano usar anticonceptivos. Kimberly y Scott daban al Señor todo su corazón, mente y alma. Daban el diezmo de lo que ganaban, no estudiaban los domingos para dedicarlos al servicio del Señor, querían honrar al Señor, pero «cuando se trató de nuestros cuerpos, hicimos esa cosa tan americana de: “Perdóname, Señor. Aquí mando yo”. Y pensé: “¿Dónde queda el señorío de Cristo en mi vida, cuando yo digo que mi fertilidad depende de mí? ¡Qué arrogancia no ceder a él!».

Kimberly confió a Scott su reflexión y su preocupación por no estar dándole al Señor todo, absolutamente todo. Su esposo no podía creerse donde había llegado el estudio de su esposa sobre los anticonceptivos. Kimberly descubrió que antes de 1930 ninguna denominación protestante permitía los anticonceptivos. La Conferencia Lambeth de los Anglicanos en Inglaterra fue la primera en aprobarlos en casos extremos, para salvar la vida de la madre. Pero, poco tiempo después, casi todas denominaciones protestantes pasaron a ser, no solo pro-anticonceptivos, sino pro-aborto. Y, sin embargo, Lutero, Calvino y Zwinglio habían estado absolutamente en contra de los anticonceptivos: «Caí en la cuenta de que la tradición de mi fe protestante, antiguamente, estaba abierta a la vida y en contra de los anticonceptivos».

Scott y Kimberly tomaron de decisión de dejar de usar anticonceptivos. Ella escribió en su diario: «No sé si estoy loca por Cristo o simplemente loca, pero: “Señor, te vamos a seguir”. Y cambió algo muy importante». Un día, Kimberly preguntó a su esposo: «Esta Iglesia, la Iglesia católica, que se atreve decir la verdad sobre el tema de los anticonceptivos… ¿No te hace pensar que hay algo más aquí que no estamos viendo?» Pero la respuesta de Scott fue: «Incluso un cerdo ciego puede encontrar una bellota. No hay que pensar más».

Aparentemente no pensaron más en ello, pero años más tarde, el mismo Scott reconoció: «El abrirnos a la vida y vivir en conformidad con la verdad, algo que solo la Iglesia católica enseñaba fielmente, tuvo en nosotros un impacto muy fuerte, y nos abrió el corazón». Kimberly y Scott todavía tenían un largo camino a recorrer antes de llegar a la conversión, pero ese gesto tuvo un impacto grande en ellos.

Scott fue profundizando sus estudios sobre liturgia, hasta el punto de plantearse el paso a la Iglesia episcopaliana. Kimberly lloraba. Su padre era un pastor presbiteriano, su tío era un pastor presbiteriano, su hermano estaba estudiando para llegar a ser un pastor presbiteriano, Scott mismo era un pastor presbiteriano, y ella quería seguir siendo presbiteriana. Pero fue aún peor cuando, un año después, Scott le dijo: «Tengo que decirte que, a lo mejor, nos estamos encaminando hacia la Iglesia católica». Kimberly reaccionó al momento: «Yo no estaba de broma cuando le dije: “Por favor, ¿podemos ser episcopalianos?” Porque pensé que no podría soportarlo: “¡Católicos no!” Fue tan traumático. Yo ya tenía mi master en teología, había tenido nuestro primer bebé y estaba embarazada del segundo, y él empezó a decirme que no son dos sacramentos, que son siete, y empezó a rezar el rosario, lo cual era impensable para mí». «Una noche, yo me fui a la cama temprano. Él entró y me dijo —estaba rebosando de todo lo que había descubierto en sus estudios— y me dijo: “¿Sabes que ahora mismo estamos rodeados por María y por los santos y por los ángeles?” Y lo único que pude decirle fue: “Eso no. ¡En mi habitación no!”»

Scott comenzó sus estudios de doctorado en la Universidad de Marquette. Prometió a Kimberly no hacer cambios rápidos y esperar al menos cuatro años para hacerse católico, si es que de verdad llegaba a entrar en la Iglesia católica. Pero, pocos meses después, Scott y Kimberly tuvieron una trascendental conversación: «En la siguiente Pascua, diez días antes de la Pascua, vino y me dijo: “No sé qué debo hacer, porque he empezado a asistir a la Misa, por las mañanas, en Marquette, y sé que Jesús está ahí. Sé que esa es la Eucaristía. Siento que estoy pecando contra la luz si no me hago católico”. Y me pidió: “Sé que te prometí esperar cuatro años, pero quiero que reces para ver si me puedes liberar de esa promesa”.

Entonces, entré en nuestra habitación y lloré muchísimo. Lloré delante del Señor, porque sabía que esto iba a ser un cambio gigante para nosotros. Y si él iba a ser católico —aunque yo no lo fuera— no sería nunca la esposa de un pastor. Para mí era como matar todos mis sueños, matarlos sin ninguna posibilidad de resurrección después. Pero, a la vez, creía en él, y creía que él estaba en una situación donde me necesitaba y yo tenía que dispensarle de la promesa. Entonces, salí y le dije, “Te permito hacerlo, pero quiero que sepas que me estás abandonando”. Él se fue al dormitorio y comencé a escuchar un sonido que ya era familiar: el tintineo de su rosario».

Kimberly no sabía a quién acudir. Empezaron cuatro años de mucha lucha. Quedó embarazada de su tercer hijo y comprendió que, si el cabeza de familia era católico, su hijo debía ser bautizado en la fe de su padre: «Tuvimos el bautizo. Yo no estaba preparada para una liturgia tan bonita. (…) Las oraciones eran exactamente lo que yo hubiera deseado rezar sobre mi hija… Era tan bonito que, cuando salimos de la iglesia, yo le dije al Señor en mi corazón: “Yo no sé lo que has hecho en él, pero hazlo conmigo”. Mi corazón se abrió de una manera distinta». 

Curiosamente, fue su padre, el pastor presbiteriano quien le propuso hacer una oración de abandono en Dios, de entrega a su voluntad: «Y cómo era mi padre —que no quería que yo fuese católica— y no era Scott inventando otra manera de entrar (…) decidí a asumir el reto de mi padre, y pedí la gracia de poder hacer esa oración». Apenas comenzó a rezar, Kimberly experimentó una profunda liberación en su corazón: «Me di cuenta de que había estado todo ese tiempo en una jaula hecha por mí misma. Había puesto todos estos límites a Dios: no estoy dispuesta a leer, no estoy dispuesta a estudiar, no estoy dispuesta a aceptar el reto. Pero ahora comencé a estar motivada a investigar, y tenía alegría. Y había obstáculos, pero la alegría iba aumentando. Pieza por pieza, doctrina por doctrina, muy exigente».

Kimberly entró en la Iglesia católica en la vigilia pascual de 1990: «El Miércoles de Ceniza dejé a mis niños con mi hermana y me fui a Steubenville para ver casas, porque Scott iba a trabajar en la Universidad Franciscana. Me gustaba la costumbre de los católicos de abstenerse de algo durante la Cuaresma. Entonces empecé a rezar así: “Señor, ¿qué sacrificio quieres de mí? ¿No tomar dulces, alguna bebida o algo más grande?” Y no escuché una voz, pero percibí que el Señor me estaba diciendo: “¿Por qué no te rindes? ¿Por qué no te niegas a ti misma?” Y cómo no era Scott diciéndomelo —de verdad experimentaba que era el Señor— empecé a considerarlo seriamente». Al llegar a casa esa noche, la decisión estaba tomada: «Scott me llamó desde una conferencia en California (…) Le conté lo que me había sucedido durante el viaje, y le dije: “Va a ser esta Pascua.” Él aguantó las lágrimas y me dijo: “Ya había perdido la esperanza de estar unidos como una familia católica”».

Esa Cuaresma fue un tiempo muy especial, pero Kimberly tenía que contarle a sus padres la decisión que había tomado. Sabía que su entrada en la Iglesia católica iba a suponer romper la comunión con esa parte de su familia. Ella confiesa: «Nunca cuestionan si somos cristianos o no, pero es tan agridulce, es tan doloroso no poder compartir las riquezas de la fe, no poder mostrarles lo que les pertenece como cristianos: el magisterio de la iglesia y la paz que esto nos da. (…) Y la autoridad moral de la iglesia y una única enseñanza de la Iglesia, una única liturgia. ¿Sabes? Mis hermanos y mi padre pueden todos predicar un domingo y nunca coincidir en el mismo evangelio. Y podemos estar en Irlanda, y mis hijos dispersos por los distintos estados, pero escuchamos todos el mismo Evangelio y rezamos las mismas oraciones. Y la Virgen María es un don del Señor. Y puedo seguir y seguir… Y todos estos tesoros vienen a mí por medio del bautismo, son mi herencia. Yo me sentía como si hubiera pasado de vivir en un piso, en medio de una ciudad peligrosa, a vivir en una mansión en las afueras, y no sabía que antes ya era mía».

Kimberly afirma: «Ser católica me trae tanta alegría. Es una vida tan hermosa la que compartimos. Todos nuestros hijos conocen y quieren al Señor y a la Iglesia. Los tres que están casados, se casaron con unos buenos católicos y están abiertos a la vida. De momento tenemos 15 nietos. Dos de nuestros hijos están estudiando para ser sacerdotes y el último hijo, que tiene 18 años, no sé cuál es su vocación, pero sé que su corazón está centrado en el Señor. Somos una familia católica, unida y creciendo, pero nuestros parientes son nuestros hermanos separados. Y me gustaría tener la oportunidad de compartir los tesoros de nuestra fe con ellos. Solo Dios sabe».

 

¿Sabes quién era San Paulino de Nola? Su fiesta es el 22 de junio

Desde esta perspectiva se entiende también el sentido de la amistad cristiana, aclaró al presentar en la audiencia general del miércoles 12 diciembre de 2007 la figura de san Paulino de Nola, fallecido en el año 431, quien fue político, poeta, esposo, padre, monje, presbítero, y finalmente obispo.

Benedicto XVI explica la Iglesia como sacramento de íntima unión con Dios en la figura de San Paulino de Nola

Ilustra el sentido de la amistad cristiana

Nacido en Francia, en Burdeos, tras haber recibido una extraordinaria formación literaria, ascendió muy pronto en la carrera política, siendo nombrado gobernador de Campania, en el sur de Italia. Allí se convirtió al cristianismo.

Se casó con Teresa, una bella y noble mujer de Barcelona, con quien tuvo un hijo, cuya muerte, a los pocos días, le sacudió interiormente, llevándole junto a su mujer a entregar toda su vida a Cristo y a los pobres, a quienes entregó todos sus bienes.

En Nola (Campania) junto a su mujer, con quien a partir de entonces vivió en castidad, fundó una comunidad de vida ascética y de acogida a los pobres. San Gregorio Magno escribe que en una ocasión se ofreció como prisionero en lugar del hijo de una viuda.

Consideraba que entregar todo a los pobres no era la cumbre de la conversión, sino el inicio, pues, como sucede con el atleta, el cristiano se despoja de sus vestidos para correr con más libertad su carrera en la vida cristiana.

En la comunidad creada por el santo, recordó el Papa, «la vida discurría en pobreza, oración y totalmente sumergida en la lectio divina. La Escritura leída, meditada, asimilada, era el rayo de luz a través del cual el santo de Nola escrutaba su alma en su búsqueda de la perfección».

A los pobres, Paulino no sólo les daba limosna: « les acogía como si fueran el mismo Cristo », explicó el Papa a los miles de peregrinos congregados en el Aula Pablo VI.

«Les reservaba un ala del monasterio y, de este modo, no tenía la impresión de dar, sino de recibir, en el intercambio de dones entre la acogida ofrecida y la gratitud hecha oración de aquellos a quienes ayudaba».

«Llamaba a los pobres sus "dueños" y, al observar que se alojaban en el piso inferior, les decía que su oración desempeñaba la función de los cimientos de su casa».

Mantuvo amistad con muchos santos: de Martín de Tours a Jerónimo, de Ambrosio a Agustín, de Delfín de Burdeos a Niceto de Remesiana, de Vitricio de Rouen a Rufino de Aquileya, de Pamaquio a Sulpicio Severo...

Explicando su visión de la amistad, a san Agustín de Hipona, le escribía: «No hay que sorprenderse si nosotros, a pesar de la lejanía, estamos juntos y sin habernos conocido nos conocemos, pues somos miembros de un solo cuerpo, tenemos una sola cabeza, hemos quedado inundados por una sola gracia, vivimos de un solo pan, caminamos por un camino único, vivimos en la misma casa».

«Como puede verse, se trata de una bellísima descripción de lo que significa ser cristianos, ser Cuerpo de Cristo, vivir en la comunión de la Iglesia», explicó el Papa.

«El testimonio de san Paulino de Nola --concluyó-- nos ayuda a experimentar la Iglesia tal y como la presenta el Concilio Vaticano II: sacramento de la íntima unión con Dios y de este modo de la unidad de todos nosotros y por último de todo el género humano».

La catequesis del Papa continúa con su serie de meditaciones sobre las grandes figuras de los orígenes de la Iglesia.

Vida y obras de San Paulino de Nola

En medio de la carretera que conecta las ciudades de Jerusalén y Belén en Tierra Santa, se encuentran las ruinas “olvidadas” de una iglesia que fue construida sobre la roca donde, según la tradición, la Virgen María descansó antes de llegar al lugar donde dio a luz a Jesucristo.
La Iglesia del Kathisma fue edificada en el siglo V, por encargo de una viuda rica llamada Ikelia, debido a que los cristianos peregrinaban a ese lugar en Tierra Santa.
En declaraciones al Christian Media Center, el P. Eugenio Alliata, un sacerdote franciscano experto en arqueología cristiana, explicó que la palabra griega “kathisma” significa “el lugar en el que María se sentó”.
El también miembro del Studium Biblicum Franciscanum de la Custodia de Tierra Santa señaló que “la iglesia tiene una forma especial, octogonal. En realidad se trata de dos octógonos que se suceden. Uno más pequeño y otro más grande. Ambos se centran en torno a una roca que apenas sobresale del nivel del pavimento”.
En el siglo VIII este templo fue convertido en una mezquita y fue destruido en el siglo XI. Con el paso del tiempo se perdió la ubicación de la iglesia, aunque se sabía de su existencia gracias a unos antiguos escritos bizantinos.
Las ruinas del templo fueron descubiertas en 1992 mientras se realizaba una excavación para construir una carretera.
Tras el hallazgo, el Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén, dentro de cuyos dominios se encuentra este templo, y la Universidad de Atenas prosiguieron con los trabajos de excavación y limpieza de las ruinas con el objetivo de que este lugar vuelva a ser visitado por los peregrinos.
El P. Alliata indicó que las excavaciones arqueológicas también revelaron que alrededor del templo habían varias capillas que estaban decoradas con mosaicos. Actualmente las imágenes han sido cubiertas con arena para su protección.
Sin embargo, el presbítero, expresó que actualmente este templo “desgraciadamente es un lugar olvidado y está en un pésimo estado de conservación”.
El P. Alliata comentó que la historia está “narrada en un evangelio apócrifo, que se llama el protoevangelio de Santiago. Un texto cristiano muy famoso. Explica que María y José iban hacia Belén. Jesús estaba a punto de nacer, María iba sobre un burro y José lo llevaba”.
“María tuvo una visión: vio dos pueblos, uno de los cuales reía mientras que el otro lloraba. Los cristianos interpretaron que el pueblo que llora es el hebreo, porque no han creído; el pueblo que ríe son los cristianos que creyeron en el Mesías”, prosiguió.
Tras la visión, la Madre de Dios “se siente cansada y pide que la bajen de la cabalgadura. José la ayuda a descender y la acomoda dentro de una cueva”.
El P. Alliata destacó que la Virgen se habría sentado a descansar sobre una roca y que alrededor de esta se construyó la Iglesia del Kathisma.

El Museo Tierra Santa, ya activo en el convento de la Flagelación, muestra 2000 años del cristianismo en Jerusalén

“Es nuestro deber como religiosos cristianos ayudar a quienes se acercan a Tierra Santa a ir más allá de la curiosidad humana por lo exótico, para que puedan comprender que allí realmente sucedió algo grande, que llega al corazón y da su significado profundo a la existencia…”, expresó monseñor Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, al anunciar la constitución del Museo Tierra Santa.

Tal y como informa la agencia AICA, el proyecto “Terra Sancta Museum” nació para que el mundo conozca la historia de Jerusalén y de la presencia cristiana en Tierra Santa, un museo único en el mundo. Un instrumento de paz, que promueva el diálogo con todas las religiones y culturas a través de un encuentro moderno y dinámico.

Al visitante de este museo se le propone un recorrido cultural flexible, metodológicamente riguroso y dividido en tres momentos distintos distribuidos en la Ciudad Santa de Jerusalén: sección multimediática, sección arqueológica y sección histórica. 

La sección multimediática, ya abierta y operativa en el Convento de la Flagelación, propone un recorrido de la ciudad a través de la Vía Dolorosa desde los tiempos de Herodes hasta nuestros días. Dura 15 minutos y nos lleva de la mano durante dos mil años, conjugando la dimensión histórico arqueológica con la emotiva y espiritual.

La sección arqueológica, cuyas primeras salas se inaugurarán el próximo 27 de junio, tiene su sede también en el Convento de la Flagelación, donde los ambientes mismos son vestigios de la Jerusalén antigua. Los objetos expuestos provienen de las excavaciones arqueológicas que los franciscanos del Studium Biblicum Franciscanum han hecho en los últimos 150 años. Propone un peregrinaje arqueológico virtual en los Santos Lugares que ayuda a comprender a través de los objetos, el contexto histórico del tiempo de Cristo.

La sección histórica se concentrará en la Custodia Franciscana de Tierra Santa y el gran Tesoro del Santo Sepulcro: una colección de objetos preciosos donados a la Custodia por todo el mundo en el curso de los siglos. Se prevé su apertura en el 2021 y tendrá su sede en el Convento de San Salvador. En esta parte del museo está trabajando un nuevo comité científico constituido por los directores de los más importantes museos del mundo, como los Museos Vaticanos, el Louvre, Versailles, el Getty o el Kunshistorisches museum.

Un grupo científico reconstruye las rutas del antiguo Imperio Romano

Historiadores, con la ayuda de matemáticos, informáticos y físicos, han llevar a cabo una investigación liderada por la UB

La ayuda de matemáticos, informáticos y físicos ha permitido a los historiadores reconstruir las rutas comerciales del antiguo Imperio Romano, una investigación que ha encabezado la Universidad de Barcelona. La investigación se ha llevado a cabo en el marco del proyecto europeo que lidera el catedrático de la UB José Remesal.

Un proyecto que ha permitido constatar que el comercio a escala continental, entre las diferentes provincias romanas, tenía “flujos importantes” y que “el Atlántico era la ruta principal para transportar aceite, las conservas de pescado y el vino producidos en la península Ibérica (provincias Bética y Tarraconense) hasta el norte de Europa.

Nueva teoría

Esta propuesta de Remesal, publicada en la revista Journal of Archaeological Science, se contrapone a las teorías que hasta ahora priorizaban la importancia del valle del Ródano como vía comercial. Remesal ha explicado que “el viaje por el Ródano tardaba unos 200 días en llegar a Germania, mientras que la vía atlántica desde la Bética hasta la desembocadura del Rin tardaba unos 22 días, y luego se tardaban otros 22 días en transporte fluvial hasta Maguncia”.

Según el arqueólogo, “la vía marítima hasta la boca del Rin permitía más viajes al ser más rápida que la del Ródano, que necesitaba de un cambio constante de barcos, más pequeños al llegar al Mosela y que necesitaba además de un tramo de transporte terrestre”.

A esta conclusión se ha llegado tras analizar los sellos de las ánforas: “Hay similitudes en las marcas entre las provincias del valle del Rin (Recia, Germania Superior y Germania Inferior) con las zonas de Britania y Bélgica, y en cambio no existe esa similitud con las provincias de la Galia”.

Restos de ánfora como indicador para el estudio

El transporte atlántico, precisa Remesal, tendría lugar entre abril y principios de noviembre cuando se producían las condiciones climatológicas de “mare apertum”, ayudado desde tierra por un sistema de faros como el de La Coruña, que “no era un faro para los pescadores de la zona” y que concluiría en la ínsula de los Batavos en la que “se sabe que había un muelle y un canal, había soldados romanos y también comerciantes, y que hoy permanece bajo tierra en algún lugar de Holanda”.

Para llevar a cabo la investigación se ha utilizado la base de datos del Centro para el Estudio de la Interdependencia Provincial en la Antigüedad Clásica (CEIPAC) de la UB, que reúne 43.000 registros arqueológicos de restos de ánforas de toda Europa, en su mayoría de aceite de Hispania, pero también sobre vino de la Layetana, producción de aceite de la zona de Brindisi, y de vino de la Galia.

Estos recipientes se pueden considerar “el mejor indicador para estudiar el comercio de alimentos en la antigua Roma, pues estaban presentes en todo el imperio y llevaban grabados unos sellos o marcas con información precisa sobre el lugar de procedencia, el peso y los fabricantes”. La investigación ahora publicada analiza esta inmensa base de datos de epigrafía anfórica con métodos propios de la física y la informática para contrastar las diferentes teorías sobre el comercio en la antigüedad.

La procedencia de las ánforas

Junto al CEIPAC, participan el grupo de investigación de la UB PhysComp, coordinado por Albert Díaz Guillera, que se dedica al estudio de redes complejas desde la perspectiva de la física estadística; el Barcelona Supercomputing Centre (Xavier Rubio e Iza Romanowska) y la consultora SIRIS Academic, especializada en modelos semánticos y gestión del conocimiento (Bernardo Rondelli).

Estos análisis estadísticos han constatado que “las provincias próximas geográficamente tienen coincidencias como ánforas con los mismos sellos de procedencia, seguramente por que compartían las mismas redes comerciales”. Igualmente, se observa que las provincias con importantes destacamentos militares también presentan similitudes entre ellas, lo que indica que “unidades del ejército separadas por miles de kilómetros se abastecían con el mismo sistema de proveedores”.

Remesal asegura que esta colaboración interdisciplinar, que hasta ahora sólo se había utilizado para analizar las sociedades prehistóricas, “abre nuevas posibilidades para conocer mejor la Roma clásica”. Bernardo Rondelli ha subrayado que los investigadores del EPNet han ido más lejos con la creación del Roman Open Data, un conjunto de base de datos de modelo ontológico, propio de los últimos avances en informática, que podrá albergar hasta una cuarentena de bases de datos sobre historia antigua.

En la actualidad, ha precisado Rondelli, ya hay “un millón de datos con las bases del CEIPAC, de la Universidad de Heidelberg sobre personajes históricos, y de la Universidad de Southampton sobre formas de ánforas”. El vino de la Layetana se distribuyó a lo largo del Ródano y el Garona, por la Galia, y, sobre todo, en Roma en dos tipos de ánforas, una que imitaba la itálica, que a su vez era copia de la ánfora cretense, y otra ánfora propia, creada cuando el vino local adquirió prestigio.

La investigación ha sido publicada en la revista ‘Journal of Archaeological Science’

 

Hallada una cueva funeraria romana durante unas obras en Tiberíades (Israel)

La cueva, probablemente saqueada hace siglos, contiene inscripciones griegas y debió de pertenecer a una familia poderosa que vivió en la zona en época romana

Complejo funerario

La construcción de un nuevo barrio en la parte norte de Tiberíades, una ciudad en la orilla occidental del mar de Galilea, en el norte de Israel, ha sacado a la luz un complejo funerario de época romana, de unos 2.000 años de antigüedad, oculto en el interior de una cueva, según informó ayer la Autoridad de Antigüedades de Israel. Una pala mecánica dejó al descubierto la entrada de una cueva tallada en la roca, cuyo acceso está decorado con un revoque coloreado. A continuación se abre un espacio central con varios nichos tallados en la roca, con cerámica decorada y osarios de piedra, y al fondo hay una pequeña cámara funeraria. La cueva probablemente fue saqueada en época antigua.

 

Los arqueólogos han encontrado puertas de piedra en las entradas de las habitaciones y, en una de ellas, inscripciones griegas grabadas en la piedra con los nombres de los difuntos, que serán estudiadas por los especialistas. Yair Amitsur, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, ha explicado que “la cueva debió de funcionar como un complejo funerario para una familia que vivió en la ciudad de Tiberíades o en uno de los poblados adyacentes”. Tiberíades fue establecida en el 18 d.C. por Herodes Antipas, el hijo de Herodes el Grande, en honor del emperador romano Tiberio.

Tiberíades fue establecida en el 18 d.C., en honor del emperador Tiberio

“Esta cueva funeraria es fascinante porque es un hallazgo único en la zona. El tallado de la roca de alta calidad, la complejidad de la cueva, las decoraciones y las inscripciones en griego apuntan a que perteneció a una familia poderosa que vivió en la zona en época romana“, sostiene Amitsur. La cueva ha sido bloqueada con el fin de protegerla y será investigada por expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Entrada de la cueva

LaTunicaDeNeso

El Vaticano ha presentado el “Annuarium Statisticum Ecclesiae 2016”, que contiene los datos actualizados sobre la situación de la Iglesia católica en el mundo.

Según el informe, actualmente hay casi 1,3 billones de católicos, o sea que en números absolutos ha crecido un 1,1% entre los años 2015 y 2016. Sin embargo, como la población mundial es mayor, el porcentaje de católicos es más bajo.

El continente con más católicos es América, donde viven el 48,6% de los bautizados. África es el continente donde el número crece más rápido, la cifra total ha crecido un 23% entre 2010 y 2016.

Durante ese período, el número de sacerdotes ha aumentado un 0,7%, aunque en la mayoría de continentes ha experimentado una reducción.

El tunel del rey Ezequías

Cuando la ciudad intentaba defenderse de las tropas asirias que se acercaban, en el siglo VIII a. de C., el Rey Ezequías resolvió proteger el agua desviándola de su curso al interior de la ciudad por medio de un túnel impresionante. Este tunel es una obra del rey Ezequías dentro de los preparativos para la defensa de la ciudad del asedio de los asirios.

Los análisis de materia orgánica encontrados en el revoque original de sus muros confirmaron la datación proporcionada por los textos bíblicos que mencionan su construcción. No obstante, nuevas excavaciones realizadas en 2011 sugieren que podría ser mucho más antiguo, de finales del siglo IX o principios del VIII a.C.
Lo que si parece claro es que la estructura se enmarcaba dentro del plan para proteger la ciudad de los asirios, que durante la segunda mitad del siglo VIII a.C. avanzaban desde Siria y Cisjordania en dirección al Imperio Nuevo de Egipto, y así proveer a la ciudad de agua potable durante el asedio que tuvo lugar en 701 a.C.
Este prodigio de ingeniería se logró cavando un túnel de 533 m en el interior de la montaña. Un bajorrelieve en una piedra antigua cerca de la entrada, describe esta proeza increíble.
Este túnel junto con otro del siglo VI en Eufalois en Grecia son considerados las mas grandes obras de ingeniería en el periodo pre-clásico. Si el túnel hubiera sido recto, hubiera medido 335 m de largo, es decir, hubiera sido un 40% mas corto.
“Los demás acontecimientos del reinado de Ezequías, y todo su poderío y cómo construyó el estanque y el acueducto que llevaba agua a la ciudad…” (2R 20, 20). “Ezequías fue también quien cegó la salida superior de las aguas de Guijón y las desvió por un canal subterráneo hacia la parte occidental de la Ciudad de David.” (2Cr 32,30 ).
Este túnel fue descubierto en 1838 por Edward Robinson y despejado por el equipo de Montague Parker (1909-11). Hoy en día la obra continua en el túnel y otros pasadizos relacionados bajo la dilección de Ronny Reich (1995-2009). Labor reciente ha descubierto algunas de las herramientas y equipo abandonados por la expedición de Parker.
¿Por qué tiene el túnel forma de S ? R. A. S. Macalister dijo que el túnel era “una pieza de ingeniería tan inútil que era patética.” Henry Sulley en 1929 sugirió que el túnel de Ezequias seguía una grieta natural en la roca. Dan Gill expresa que los dos equipos de excavadores siguieron un canal natural cársico de disolución.
La inscripción en hebreo antiguo que describe el túnel fue excavado simultáneamente desde dos direcciones fue inmortalizado con la siguiente inscripción:
“El túnel ha sido completado… mientras que los excavadores empuñaban el hacha, cada hombre hacia su compañero… y con tres codos más para cavar, se escuchó la voz de un hombre llamando a su compañero… los excavadores picaban cada uno hacia el otro, hacha contra hacha, y el agua brotó del manantial al estanque, a una distancia de 1,200 codos… “
La salida del túnel te lleva al estanque de Siloé donde Jesús mando al ciego a lavarse después de haber escupió en tierra, hacer lodo con la saliva, y untar con el lodo los ojos del ciego. El ciego fue al estanque y se lavó y regreso viendo. (Juan 9:1-12)
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Geólogos de la Universidad Hebraica de Jerusalén realizaron pruebas con carbono-14 en el revestimiento del acueducto subterráneo y concluyeron que fue construido alrededor del año 700 antes de Cristo (a.C.), no sólo para la conducción hídrica con el fin de abastecer la Ciudad de David –núcleo fortificado de la antigua Jerusalén– sino también como una forma de enfrentar la invasión de la Asiria de Senaquerib, el pueblo más poderoso de Oriente Medio en aquellos tiempos y enemigo de los judíos.
En 2 Crónicas, vemos que Ezequías no deseaba que Judá se sometiera a Senaquerib, y concibió un pasaje secreto. El ejército asirio se acercó para sitiar la ciudad, entonces, los judíos bloquearon todas las fuentes de agua de la región a su alrededor para que el enemigo no tuviera cómo saciar la sed.
De la fuente de Giom, la única perenne de aquella época, canalizaron el líquido por debajo de la tierra hasta la zona subterránea de la Ciudad de David, garantizando el abastecimiento para los aislados en la fortaleza. Al mismo tiempo, el largo túnel, que no estaba enteramente ocupado por el agua, servía como una eficiente ruta de escape hacia más allá de las murallas, lejos de los ojos de la tropa de Asiria.
El túnel parte de la Fuente del Gihón en Jerusalén, que es la única que tiene agua durante todo el año. El pasaje está abierto al público, es una atracción bastante apreciada. Los visitantes hacen el recorrido con agua, muchas veces, hasta las rodillas, lo que no es nada agradable en invierno. El túnel se encuentra en las cercanías del casco de la ciudad, por debajo de la Explanada de las Mezquitas.

Dos mercenarios franceses acusados del ataque en la iglesia de Bangui

 Christophe Raineteau y Bernard Cousin están acusados de haber “actos de terrorismo contra la parroquia de Nuestra Señora de Fátima”

 Dos mercenarios franceses son los sospechosos del ataque en la iglesia de Bangui el pasado 1 de mayo donde murieron 26 personas, entre ellos el padre Albert Toungoumale-Baba.

El Fiscal General Eric Didier Tambo haya asegurado que hay “pruebas contundentes” de que Christophe Raineteau, alias Alpha, y Bernard Cousin actuaron por órdenes de Nimery Matar Djamous, jefe de la milicia principal que controla el barrio PK5 de mayoría musulmana. Y entre esas pruebas que ya están en manos de la justicia centroafricana, el Fiscal General citó “documentos, fotos y grabaciones de audio”.

Fides publica que ya ha sido emitida una orden de detención contra Djamous y dos de arresto internacional contra los franceses. Se les acusa de haber “ayudado, entrenado y facilitado a Djamous actos de terrorismo contra la iglesia de Nuestra Señora de Fátima”.

Además sobre los mercenarios franceses Christophe Raineteau y Bernard Cousin recaen otras acusaciones por  “terrorismo, asesinato, rebelión e incitación al odio”.

En el ataque en la iglesia de Bangui (República Centroafricana) una de las víctimas fue el P. Albert, un sacerdote que siempre alzó su voz para denunciar la guerra y pedir oraciones por la paz de su país.

Párroco de Alepo: En Siria materialmente devastada, ayudamos a la reconstrucción de su humanidad

Los franciscanos están en Tierra Santa desde hace 800 años. Y no sólo cuidan de los lugares por los que pasaron Jesús y los apóstoles. También de sus habitantes, ya sean cristianos o no cristianos.

Por eso, Ibrahim Alsabagh, el párroco de Aleppo, no abandonó la ciudad durante los cuatro años de guerra y asedio. Y, ahora está ayudando a reconstruirla. No se trata sólo de recuperar un lugar destruido al 70%, sin agua ni electricidad. El desafío es mucho mayor.

P. IBRAHIM ALSABAGH
Párroco de Alepo
“Mirando a nuestro alrededor comprendimos que reconstruir el país no significa sólo reconstruir una casa o dar un empleo. Hay que emprender una reconstrucción más profunda de la persona humana, que, con su dignidad herida, vive en condiciones realmente inhumanas”.

El padre Ibrahim ha puesto por escrito su experiencia y ha viajado a Roma para entregar al Papa Francisco el libro en el que la cuenta: un canto a la esperanza que se titula “Viene il Mattino”, “Viene la mañana”.

P. IBRAHIM ALSABAGH
Párroco de Alepo
“En medio del caos, la Iglesia de allí se ocupa de la vida de todas las personas. No puede dormirse en los laureles o ponerse a llorar por lo que está pasando. Su responsabilidad, que es ayudar, aumenta especialmente en medio del caos”.

A pesar de que sólo ve destrucción a su alrededor, no pierde la esperanza porque también ve buenos resultados. Ya han reconstruido 1.200 casas, y han financiado 400 micro-proyectos, de los que han salido adelante el 96%. Y a quienes le preguntan cómo les pueden ayudar, responde que de dos modos:

P. IBRAHIM ALSABAGH
Párroco de Alepo
“Lo primero, rezar. Tenemos mucha fe en el valor de la oración y en su poder”.
“Y además de la oración, cualquier ayuda es buena. Que cada uno siga lo que le inspire su corazón. Seguro que el Espíritu Santo inspira a favor de los más desfavorecidos”.

Este franciscano sirio, párroco de Alepo no esconde su preocupación. Dice que el problema en Siria va más allá de sus fronteras, y que si no se resuelve este conflicto, podría provocar un momento muy oscuro para la humanidad.

Es lo mismo que recuerda el Papa, que no esconde su miedo a una nueva guerra mundial.

Rome Reports

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