La película “Pablo, el apóstol de Cristo”, protagonizada por Jim Caviezel como San Lucas
El lanzamiento estaba previsto para el 28 de marzo, pero finalmente la productora AFFIRM Films decidió adelantar su estreno, que coincide con el Viernes de Dolores, con el que se da inicio a la Semana Santa.
Según precisan, los creadores del filme “Pablo, el Apóstol de Cristo” han hecho todo lo posible para mantenerse fieles a la Biblia en los detalles de la vida de Pablo y sus viajes; mientras que algunos personajes que interactúan con él durante la película son ficticios.
En esta película se cuenta la persecución contra los primeros cristianos en la antigua Roma y cómo a pesar de ello la Iglesia primitiva salió adelante.
La historia se sitúa durante la prisión que sufrió San Pablo en Roma, mientras espera su ejecución por orden del emperador Nerón.
Al ambicioso prefecto de la prisión, Mauricio, le cuesta imaginar qué clase de peligro puede ser San Pablo, cuya fe inquieta a Roma.
Con ayuda de un galeno, San Pablo consigue sacar de la cárcel algunas cartas para la creciente comunidad de creyentes que, a pesar de la inhumana persecución que afrontan por parte de Nerón, serán capaces de difundir el Evangelio y de cambiar el mundo.
Jim Caviezel: Secuela de la Pasión de Cristo será “la película más grande de la historia”
En una reciente entrevista, el actor Jim Caviezel afirmó que la secuela de la Pasión de Cristo, en la que trabaja junto con el director Mel Gibson, será “la película más grande de la historia”.
Caviezel ha confirmado que encarnará a Jesús de Nazaret en este nuevo largometraje de Gibson que tratará sobre la resurrección del Señor.
Al respecto, el actor dijo a USA Today que “hay cosas que no puedo decir (pero) que sorprenderán a la audiencia. Es genial. Estén atentos”.
“No les diré cómo va a hacerlo. Pero les diré esto: que la película que él hará será la más grande de toda la historia. Así de bueno”, agregó.
USA Today señaló que Gibson y Caviezel no han revelado los detalles sobre el avance de la nueva película, aunque el actor dijo que ha estado inspirado en sus conversaciones con el director sobre el rumbo que está tomando el proyecto.
En el año 2016, Gibson indicó a ese mismo periódico que la secuela de la Pasión de Cristo sería sobre “la resurrección. Gran tema. Oh, Dios mío. Estamos tratando de crear esto de una manera cinematográfica convincente y esclarecedora para que brille nueva luz, si es posible, sin crear algo extraño”.
Caviezel dijo que el director había “descifrado” esa historia y que habían hecho una programación tentativa de filmación, que se negó a revelar.
Por su parte, Randall Wallace confirmó a The Hollywood Reporter que ya estaba escribiendo el guión del nuevo largometraje.
En septiembre de ese mismo año, durante el festival religioso evangélico SoCal Harvest, Gibson reveló que su nueva película “no se titulará La pasión de Cristo 2, sino ‘La Resurrección’”.
Dos meses después, Gibson apareció en el programa The Late Show, conducido por Stephen Colbert, donde explicó que la resurrección de Cristo “es más que un simple evento, es un evento increíble. Y al respaldarlo con cosas alrededor de su historia, ilustra lo que eso significa”.
En ese sentido, Colbert interrogó si habría villanos en la película, a lo que Gibson respondió: “están en otro reino”. “¿Qué pasó en tres días?”, cuestionó el director del film, Cristo descendió a los infiernos.
“Entonces van a hacer un pequeño infierno”, comentó Colbert, a lo que Gibson manifestó que “no estoy seguro, pero vale la pena pensar en eso ¿no es así? Hacer que la imaginación fluya”.
“La Pasión de Cristo”, estrenada en el 2004, contó con un presupuesto de 30 millones de dólares y recaudó más de 611 millones en todo el mundo.
El guión se basó en los diarios de la mística Ana Catalina Emmerich, presentados en el libro "La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", y que fue traducido al latín, hebreo y arameo por lingüistas jesuitas de Los Ángeles para la película.
Aciprensa
San Juan Apóstol y Evangelista
San Juan Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.
Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.
En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.
San Juan Apóstol con Jesús
Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera.
Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.
Gran testigo de la Gloria del Maestro
Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos "vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.
A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:
«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21) Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)
Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21,23).
Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» (Hechos 4:19-20)
Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.
Efeso
San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.
Maravillosas revelaciones celestiales
Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista.
También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.
Predicando la Verdad y el amor
Los más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión, según San Ireneo, cuando Juan iba a los baños públicos, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: "¡Vámonos hermanos y a toda prisa, no sea que los baños en donde está Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!".
Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. "En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados". De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hospedó en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos.
Transcurrió algún tiempo, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: "Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia". El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: "¡Pobre joven! Ha muerto". "¿De qué murió, preguntó San Juan. "Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón" , fue la respuesta. Al oír estas palabras, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida.
Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. "¡Para esto he venido!", gritó San Juan. "¡Llevadme con vosotros!" Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir, lleno de vergüenza, pero Juan le gritó para detenerle: "¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía". El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y, de pronto, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle, según dice Clemente de Alejandría, una segunda oportunidad. Por su parte, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.
Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: "Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".
San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.
Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del año 600 P.C.), la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: "La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua". Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.
La frase "Asunción de San Juan", resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas "Actas de San Juan". La errónea creencia de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Éfeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo "no moriría", tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban allí.
El "Acta Johannis", que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agustín y Toribio de Astorga, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abdías, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.
San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro. Por algo Jesús le llamaba "hijo del trueno". Quizás antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.
Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.
El aviso en sueños a José y la matanza de los inocentes
Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto.
Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.
El período de la Navidad termina con dos acontecimientos simultáneos: la matanza de los inocentes y, justo antes, el aviso en sueños a José.
Del aviso en sueño hay dos películas que han hecho una puesta en escena muy semejante: El Evangelio según San Mateo (1964) y María de Nazaret (1995). La segunda, inspirada claramente en el filme de Pasolini, añade su peculiar estilo simbólico: el recurso a una luz intensa para sugerir la presencia de lo sobrenatural. La cámara enfoca primero a la Virgen con el Niño, se desplaza luego hasta José, y entonces sucede el anuncio en sueños. Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.
Una composición escénica parecida es la que antes había diseñado Pasolini en el filme de los sesenta. La cámara muestra primero a la Virgen y el Niño, se recrea en Él, y sólo después pasa a José. Aquí el Ángel sí aparece: con esa imagen adolescente que vimos en el aviso inicial del Ángel, y con la autoridad firme de un ser celestial: “Coge al Niño y a su Madre y huye a Egipto”.
La partida apresurada de Belén se llena de nostalgia: por una parte, por la música que oímos de fondo (los coros de “La pasión según san Mateo”, de Bach, que cantan solemnes: “Caemos de rodillas, llorando”); por otra, por esa mirada conmovida de María, que recorre con melancolía los lugares de Belén que habitó su Hijo. Sabe que es la última vez que los contempla. Y este sentimiento de añoranza llena esta última parte de la secuencia fílmica.
En Jesús de Nazaret (1977), por contraste, la secuencia se centra en la decisión arbitraria de Herodes y la locura que entonces le consumía: “Ahora, id a Belén y ¡haced historia! ¡¡Matad!! ¡Matad a todos!”. A continuación, unos segundos de suspense –de fondo oímos el rumor de los caballos a galope- nos hace presagiar la inminencia de la tragedia. Llega, inhumana y ciega, la matanza por parte de los soldados; quizás por esa actitud, el director nos oculta su rostro.
Y sí vemos, en cambio, los rostros muertos de niños y madres en las callejuelas de Belén. La cámara se mueve, agitada, en aquella terrible desolación. Oímos gritos, carreras, tumultos. Y el asesinato en contraluz, mostrado sólo en sombra, acabará por ser la imagen más dramática.
En boca de uno de los ancianos, Zeffirelli coloca el comentario final de S. Mateo: “Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: ‘En Ramá so oyó una voz, llanto y lamento grande. Es Raquel que ll ora por sus hijos, y no quiere consuelo porque ya no existen’”.
En La Natividad (2006), la escena arranca con la cena de Herodes en la que decide la matanza. Junto al tirano vemos a su hijo Herodes Antipas, que treinta años después tomará la mujer de su hermano, Herodías, encerrará y decapitará a S. Juan Bautista, y gobernará Judea durante toda la vida pública del Señor.
Ambos traman la masacre, que vamos a ver en dos escenas paralelas: los soldados matando en plena noche, y José despertando por el aviso del Ángel.
Toda la secuencia evoca la profecía del Mesías esperado. Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto.
Cuando la antorcha se detiene sobre la cuna del Niño, el momento suena a despedida y a victoria, a nostalgia y a salvación. La sabiduría de Dios Niño ha vencido la astucia y el odio de los soldados de Herodes.
Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó a romano el meloda
Si la fe está viva, la cultura no se convierte en pasado, dice el Papa
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 21 mayo 2008 (ACIPRENSA).-
Romano el Meloda
El Papa Benedicto XVI dedicó la catequesis de este miércoles a una figura poco conocida del cristianismo, el poeta y teólogo cristiano Romano el Meloda, nativo de Siria; y al reflexionar sobre su importante obra poética religiosa, destacó que la fe y el amor son capaces de crear belleza y cultura.
Durante la Audiencia General, que la inclemencia del clima romano obligó a realizar en dos partes –en la Basílica de San Pedro y luego en el Aula Pablo VI–, el Pontífice explicó primero que este "teólogo poeta y compositor" y diácono permanente se estableció en un monasterio de la periferia de Constantinopla en el siglo VI y pertenece al "gran grupo de teólogos que han transformado la teología en poesía", como San Efrén de Siria, San Ambrosio de Milán, Santo Tomás de Aquino y San Juan de la Cruz.
"La fe es amor y por eso crea poesía y música. La fe es alegría y por eso crea belleza", explicó el Papa.
El Meloda "ha pasado a la historia como uno de los autores más representativos de himnos litúrgicos" en un tiempo en que "la homilía era para los fieles prácticamente la única ocasión de instrucción catequística"; y por eso se convirtió en modelo "de una forma vivaz y original de presentar la catequesis".
"A través de sus composiciones podemos darnos cuenta de la creatividad del pensamiento teológico, de la estética, de los himnos sacros de ese tiempo", agregó.
El Pontífice relató que en sus homilías cantadas, llamadas "kontákia", Romano "no adopta el griego bizantino y solemne de la corte, sino un griego sencillo cercano al lenguaje del pueblo", mientras "la fuerza de convicción de sus predicaciones se basaba en la gran coherencia entre sus palabras y su vida".
Benedicto XVI citó después algunos de los temas centrales de la predicación del teólogo poeta: "la unidad de la acción de Dios en la historia, la unidad entre creación e historia de la salvación, la unidad entre el Antiguo yel Nuevo Testamento".
Romano el Meloda
Otro tema del Meloda, destacó el Papa, es la doctrina sobre el Espíritu Santo; pues hablando de Pentecostés "subraya la continuidad existente entre Cristo, ascendido al cielo y los apóstoles, es decir, la Iglesia, y exalta la acción misionera en el mundo".
En el ámbito cristológico predicó "la cristología de los grandes concilios, pero sobre todo está cerca de la piedad popular. Los conceptos de los concilios nacieron de la piedad popular, del conocimiento del corazón cristiano. Por eso recalca que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre una sola persona".
Las enseñanzas morales de Romano, observó el Santo Padre, "se relacionan especialmente con el Juicio Final". El teólogo "nos lleva a este momento de la verdad de nuestra vida, el encuentro con el Juez justo y por lo tanto indica la conversión mediante la penitencia, el ayuno y la caridad que para él tiene la primacía absoluta entre las virtudes".
"La humanidad palpitante, el ardor de la fe y la humildad profunda impregnan los cantos de Romano el Meloda", dijo Benedicto XVI; al destacar que "este gran poeta y compositor nos recuerda todo el tesoro de la cultura cristiana, nacida de la fe, nacida del corazón que se encontró con Cristo".
"De este contacto con la Verdad que es amor nació toda la gran cultura cristiana".
"Si la fe sigue viva esta herencia cultural no muere; sigue presente. Los iconos hablan también hoy a los corazones que creen, no son solamente cosas del pasado. Las catedrales no son monumentos medievales, sino hogares donde nos encontramos con Dios y unos con otros. La gran música, el canto gregoriano, Bach, Mozart, no son cosas del pasado. Viven con la vitalidad de nuestra liturgia y de nuestra fe. Si la fe está viva, la cultura cristiana no se convierte en pasado".
"Y si la fe sigue viva también hoy podemos responder al imperativo que se repite siempre: "Cantad al Señor un cántico nuevo". Creatividad, innovación, canto nuevo, cultura nueva y presencia de toda la herencia cultural, de la vitalidad de la fe, no se excluyen sino que son una única realidad. Son presencia de la belleza de Dios, de la alegría de ser hijos suyos", concluyó el Pontífice.
El 6 de septiembre de 2015, el Papa Francisco hacía este llamamiento en la plaza de San Pedro
“Que toda parroquia, que toda comunidad religiosa, que todo monasterio, todo santuario de Europa acoja a una familia”.
A pocos kilómetros de allí, también a mediodía, Semaan aterrizaba en Roma procedente de Siria. Él, su esposa y sus dos hijos se acababan de convertir en refugiados sirios en Italia.
Sin embargo, lo más sorprendente estaba por llegar. El Papa fue el primero en predicar con el ejemplo y una semana después de su petición alojó en la parroquia del Vaticano a este cristiano sirio con su familia.
SEMAAN DAOUD
“Existen las coincidencias incluso no naturales. Pensaron que éramos una familia cristiana que venía de Siria, que llegaba en el momento y en la hora en el que el Papa hizo el llamamiento y eso les pareció sorprendente. Yo no tenía previsto venir ni ese día, ni a esa hora. Quizá fue esta la razón por la que nos ofrecieron la casa”.
Antes de subirse a este avión que lo condujo a Cuba y Estados Unidos, el Papa recibió la visita de Semaan y su familia que quisieron agradecerle su generosidad. La familia dejó muy impactado al Papa Francisco.
FRANCISCO
“Hoy me he emocionado mucho porque delante de Casa Santa Marta ha venido a saludarme una de las dos familias que están acogidas en la parroquia de Santa Ana, en el Vaticano, sirios, refugiados… Se veía en su rostro el dolor por todo esto”.
SEMAAN DAOUD
“Recuerdo una cosa muy hermosa cuando le conocimos. Hablamos y le dijimos: “Rece por nosotros”. Pero él respondió: “No, no. Rezad vosotros por mí”. Sorprende mucho su humildad”.
Es este vecindario donde vivieron durante un año, en la casa del limosnero papal Konrad Krajewsky, que hace pocas semanas se la cedió de nuevo a otra familia también de refugiados sirios. Cuando Semaad ya pudo permitirse pagar una casa, dejó esta vivienda a disposición de quien la necesitara. Con la guerra, este damasceno que se dedicaba al turismo lo perdió todo. No obstante se considera muy afortunado porque dice que Dios siempre ha estado de su lado.
SEMAAN DAOUD
“Me considero afortunado en la vida. El Señor siempre ha estado a mi lado en los momentos difíciles. También en los de alegría y felicidad por lo que creo que soy afortunado y estoy convencido de que el Espíritu Santo actúa mucho, mucho en nuestra familia”. FLASH “En los momentos más difíciles y oscuros he sentido la presencia de Dios fuertemente”.
Seeman trabaja aquí, en Radio María en árabe, una radio que el propio Francisco impulsó para que la voz del Papa y el cariño de la Iglesia pudieran llegar a todos los cristianos perseguidos en Oriente Medio.
Este católico greco-melquita sirio tiene una petición para los cristianos de todo el mundo: Que no abandonen a sus hermanos de la tierra donde se convirtió el apóstol San Pablo, un país al que Seeman anhela regresar algún día cuando llegue la tan ansiada paz.
El perdón, la esperanza o la fortaleza ante la adversidad son algunas de las virtudes que aportan los cristianos perseguidos en todo el mundo. Lejos de compadecerlos, el proyecto #StandTogether invita a aprender de ellos
Antonio Olivié, CEO de Rome Reports, ha presentado en el Meeting de Rímini el desarrollo de esta iniciativa que trata de dar a conocer historias extraordinarias.
ANTONIO OLIVIÉ CEO de Rome Reports TV News Agency
“A menudo nos preguntamos qué podemos hacer por los cristianos perseguidos. Creo que esta no es la pregunta acertada. Para nosotros, la pregunta correcta es: ¿Qué podemos aprender de los cristianos perseguidos? Cuando uno ve su fortaleza, su capacidad de perdón, su relación con personas musulmanas... Creo que hay muchos valores que podemos aprender de ellos”.
A través de vídeos de menos de tres minutos de duración se dan a conocer historias de personas que sufren, pero que nunca optan por la violencia.
Una iniciativa en colaboración con todos aquellos que trabajan por quienes sufren persecución.
ROBERTO FONTOLAN Director Centro Internacional de Comunione e Liberazione
“El objetivo esencial, en cuanto al contenido, es dar a conocer la historia, la realidad, la experiencia de los cristianos de estos países. Dar a conocer la aportación positiva de su presencia. Entender qué cosa nos transmiten. Ser ayudados por ellos”.
Televisiones de todo el mundo emiten estas historias, que también se publican en la página web www.allstandtogether.com y se difunden a través de cuentas en Twitter y Facebook. Hasta ahora, todos los vídeos se publicaban en inglés, español e italiano. Muy pronto comenzarán a escucharse en ruso y en francés.
“Y subió Moisés de la llanura de Moab a la montaña de Nebó, en la cumbre del Pisgá, situado frente a Jericó; y Yahvé le mostró toda la Tierra Prometida….” (Dt. 34, 1)
Moisés ha cumplido ya la difícil misión de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida después de una larga y dolorosa travesía, pero no le será dado pisarla con sus pies, solo podrá contemplarla desde lejos, desde la cima del Monte Nebo.
Con esta visión de la Tierra Prometida murió Moisés y aquí fue enterrado según la tradición bíblica. La visita al Monte Nebo es una agradable excursión desde Madaba, la ciudad de los mosaicos, que está a quince minutos en coche. Aquí se construyó la iglesia en conmemoración de Moisés, aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la localización exacta de la tumba.
Una monja hispano-romana, Etheria, fue la primera en informar sobre su existencia en el año 393 d.C. Después se convirtió en un gran monasterio bizantino. Hacia 1930 los franciscanos, custodios de Tierra Santa, compraron el lugar y se iniciaron las excavaciones y la restauración.
El principal edificio abierto al público es la basílica construida en la segunda mitad del siglo VI. Y lo más notable es el gran mosaico del pavimento, de 9 por 3 metros, una obra de arte que se conserva en bastante buen estado y que representa escenas de caza, elaboración de vino, y animales. Hay más mosaicos colgados de las paredes del nuevo edificio construido para proteger el santuario antiguo. Hay un nuevo y pequeño santuario que alberga a la comunidad franciscana y a un equipo de arqueólogos.
En el complejo hay poco más que ver, el antiguo santuario, en ruinas, se conserva bastante mal. Pero lo más impresionante es el espectáculo que se puede contemplar y disfrutar desde el mirador situado en frente del monasterio, y desde donde según la Biblia, Moisés contempló la Tierra Prometida.
Bajo el cielo azul, sin nubes, se extiende ante los maravillados ojos del observador un panorama único. Como un lago de plata líquida brilla el Mar Muerto, el lago salado, y hacia el oeste la cadena de montañas calcáreas de color blanco pardusco de las tierras de Judá, donde sobresalen, y si el día es limpio se pueden ver bien, las cumbres de los montes de Jerusalén y Belén. Hacia el norte, en la lejanía la meseta de Samaria y Galilea, y las cumbres del Hermón, cubiertas de nieve según la época. A los pies del Monte Nebo estrechas cañadas que se prolongan por la depresión del Jordán, y en su lado occidental una pequeña mancha verde: es el oasis de Jericó. Es el paisaje bíblico por excelencia, y con esta visión de Palestina acabó Moisés su vida.
En las proximidades del mirador hay un memorial de bronce que representa la muerte y el sufrimiento de Jesús en la cruz. Una serpiente se enrosca a su alrededor y simboliza la serpiente levantada por Moisés en el desierto. Dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para todo el que crea tenga por Él vida eterna” (Juan, 3:14-15).
El Padre Luis Montes es un misionero argentino del Instituto del verbo Encarnado. Lleva 20 años en Oriente Medio y actualmente está en Irak, al lado de los que más sufren. Durante la semana del 6 al 12 de febrero, de la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada, estuvo en distintas ciudades de España presentando el informe de Iglesia perseguida que esta ONG elaboracada dos años. Tras la rueda de prensa que ofreció a los medios, el equipo de www.primeroscristianos.com pudimos entrevistarle.
“Muchas veces en los campos de refugiados veo sonrisas de alegría que no veo en las ciudades de Occidente”
El Padre Luis Montes es un misionero argentino del Instituto del verbo Encarnado. Lleva 20 años en Oriente Medio y actualmente está en Irak, al lado de los que más sufren. Durante la semana del 6 al 12 de febrero, de la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada, estuvo en distintas ciudades de España presentando el informe de Iglesia perseguida que esta ONG elabora cada dos años. Tras la rueda de prensa que ofreció a los medios, el equipo de www.primeroscristianos.com pudimos entrevistarle.
¿Qué está pasando verdaderamente en Irak? ¿Estamos bien informados en Occidente sobre lo que ocurre?
En general la información que llega de Medio Oriente a Europa llega a cuentagotas y tergiversada. Hay demasiados intereses de gente poderosa para desestabilizar esa zona. Pasó, por ejemplo, con el tema de Irak: invadieron el país con la excusa de las armas de destrucción masiva, que nunca encontraron, ya que no existían. Y lo mismo se está haciendo ahora en Siria. Han apoyado a grupos terroristas llamándolos rebeldes moderados por una cuestión simplemente política, para oponerse a Irán, que es aliado de Siria, y para favorecer a Arabia Saudita. Es una cuestión de geopolítica.
El Papa Francisco ha dicho más de una vez: “¡Cuántas de estas guerras serán por el tema de venta de armas, por el petróleo, por la búsqueda de poder!”. Para eso se utilizan a estos grupos terroristas, como peones, como carne de cañón. No obstante estos terroristas son gente enferma, degenerados que utilizan la religión para sus fines. Pero la gente que está detrás en Occidente, con chaqueta y corbata, lo hace por intereses económicos, de poder, etc.
Entonces, las noticias son filtradas por esos intereses. Lo que nosotros vemos no es lo que la gente cuenta en los medios. En Siria, por ejemplo se hablaba de la Primavera Árabe. “Jóvenes sirios pacíficos quieren democracia”. Eso no tiene ni un gramo de verdad, porque muy pocos querían un poco más de libertad. La Primavera Árabe fue desde el principio algo extranjero en Siria. Los sirios nos decían: “ha llegado gente que no habla nuestro árabe, o que ni siquiera habla árabe. Son extranjeros, de Afganistán, de Pakistán, de Arabia Saudita, de Libia, de Turquía…” Algunos de esos pueblos ni siquiera son árabes, como los turcos. ¿Y qué ocurre? Se cometían masacres desde el principio y eran ocultadas. La gente, por ejemplo en Alepo, preocupada por como estaba la situación, salió a hacer manifestaciones multitudinarias para apoyar al presidente, mientras que en los canales de Europa las pasaban como manifestaciones contra el presidente. La gente decía: “nosotros queríamos algo y nos utilizaban para lo contrario”.
Por tanto, no hay información de lo que está pasando realmente allá, no se sabe bien.
¿Cómo mantener la alegría en medio de tanto sufrimiento, en medio de la guerra, de la escasez, del miedo a la persecución? ¿Qué es lo que más impresiona de los cristianos de Irak?
Lo que nosotros vemos es que a pesar de un enorme sufrimiento que tienen –porque realmente sufren mucho por familiares perdidos, porque lo han tenido que abandonar todo, porque se han quedado sin casa, porque están viviendo de la caridad de otra gente, porque están sin poder trabajar, porque no saben lo que va a pasar con sus hijos…– ellos han encontrado fuerza en la fe y en la unión a Dios.Ciertas veces nos dicen que incluso son más felices que antes.
Hay una frase que yo siempre digo –y parece una exageración, pero no lo es–: muchas veces en los campos de refugiados veo sonrisas de alegría que no veo en las ciudades de Occidente. Ellos han perdido todo pero tienen a Dios. Entonces tienen una paz que no se consigue acá. Una paz que no pueden dar las cosas materiales. Además conozco gente agradecida porque perdió todo y ahora se puede preocupar de lo verdaderamente importante. Por supuesto, los mundanos rechazan este argumento. He visto gente enojada que me dice que eso no puede ser. Yo digo: “podrá ser o no, ustedes vayan y véanlo”. Vayan y vean cómo viven con felicidad, con paz… y eso incluso dentro del sufrimiento, que es real.
Entonces lo que nosotros encontramos allá es gente con un temple maravilloso, que han sabido responder a la gracia de Dios y que han demostrado una entereza que no se ve en otros lados. Como la alegría que da, por ejemplo, poder perdonar completamente al que me ha hecho daño. El no poder perdonar, que nos pasa tantísimas veces a nosotros, nos trae infelicidad. Yo le pongo el caso que para mí es el más fuerte en este sentido.
Ustedes sabrán que hace pocos años el Estado Islámico decapitó a 21 coptos egipcios en las playas de Libia. Hicieron un vídeo mientras los ejecutaban. La mamá de dos de esos jóvenes, que eran hermanos, vio como sus hijos eran degollados delante de las cámaras. Y cuando le preguntaron qué haría si viese por la calle a los terroristas que mataron a sus hijos, respondió: “los invitaría a tomar un café, porque han introducido a mis hijos en el Reino de los Cielos”.
Esa mujer vive en paz. No tener la capacidad de perdonar es una desgracia, porque nos deja infelices. Eso ellos lo tiene (los cristianos). Y en eso son un ejemplo increíble. Pensemos en nosotros, en lo que nos cuesta perdonar cada vez que alguien nos hace una trastada que no nos gusta. Y a veces perdonamos, pero pasan años y seguimos con cierto resentimiento. Eso a nosotros nos trae infelicidad, mientras que la mayoría de ellos logran perdonar de todo corazón.
¿Quién es entonces el verdaderamente libre?, ¿yo que no puedo perdonar o esa señora que aceptó esa desgracia y pudo perdonar de todo corazón a los asesinos? Ella es la heroína, no yo. Ella es la que tiene fuerza de voluntad, ella es la que es inteligente, aunque no tenga mucha formación. Ella es la que hace lo que tiene que hacer. En definitiva, es la que mejor imita a Jesucristo, que perdonó desde la Cruz a aquello que le crucificaban, y desde allí nos trajo la Salvación.
Por eso, los verdaderos actores no son los asesinos. Ellos son unos pobres desgraciados esclavos de sus pasiones, esclavos de sus ideologías. Los cristianos perseguidos son los verdaderos protagonistas.
“Si se pudiera decir de nosotros “ved cómo se aman”, podrían transformar el mundo como la comunidad primitiva pudo transformar el mundo”
¿Por qué sigue peligrando la libertad religiosa en el siglo XXI? ¿Quiénes la atacan y quiénes no la defienden?
La atacan, por empezar, los que no aceptan al otro, los que son integristas. En el caso del Islam es muy marcado, porque son muchos… pero la atacan también aquellos que, sin importarles o no lo que los demás piensan, utilizan a esta gente para sus propios beneficios. Y no tienen problema en alentar y financiar a gente integrista, a gente que va a matar al otro por pensar distinto, con tal de poder conseguir un poco más de poder o un poco más de plata. Y los dos tienen una gran culpabilidad.
En mi caso, lo que yo veo en Medio Oriente, son ambas cosas. El terrorista que grita “Alá es grande” y mata; y el funcionario que a miles de kilómetros de distancia decide una guerra basada en mentiras, diciendo que lo hace por el bien del pueblo, por el bien de la gente, para librarles de la tiranía. Eso es todo una mentira. Y por eso es tan triste para nosotros ver cómo en ese ataque a los cristianos y a personas de otras confesiones se unen tanto el fanático religioso como aquel que no cree en nada y solo le importa el bienestar en esta tierra.
“Doce personas con poca cultura, que habían abandonado y traicionado a Cristo, cambiaron el mundo”
¿Qué podemos aprender los cristianos de hoy, perseguidos o no, de la cristiandad primitiva?
Hay una frase que muestra la grandeza especial de la cristiandad primitiva. La gente decía “ved cómo se aman”.
Si hubiese realmente caridad, no habría guerras. Se viviría en paz. Por ejemplo, el evangelio dice que los fariseos entregaron a Cristo a Pilatos porque le tenían envidia. Ese tipo de actitudes –la envidia, el egoísmo, el odio…– son problemas de falta de caridad.
Si se pudiera decir de nosotros “ved cómo se aman”, podrían transformar el mundo como la comunidad primitiva pudo transformar el mundo.
¿Quiénes eran los que convirtieron Europa y el mundo entero? Doce personas con poca cultura, que encima no se habían mostrado especialmente valientes, ya que habían abandonado y traicionado a Cristo. Pero ellos cambiaron el mundo.
Pues nosotros podemos hacer lo mismo. Nosotros tenemos que aprender de ellos eso: “ved cómo se aman”. Tenemos que olvidarnos de nosotros mismos para pensar en los demás. Porque la vida humana no tiene sentido si no es la entrega al otro.
La Santísima Trinidad es una comunidad de amor, de entrega. Dios hace más, crea el mundo sólo para hacernos partícipes de su felicidad. Sin ganar nada, pues no nos necesita para nada ni sumamos nada. Entonces nosotros estamos invitados a hacer lo mismo. Eso lo entendió la comunidad primitiva y lo entienden los cristianos perseguidos.
Otra característica de la comunidad primitiva: estaban reunidos en torno a la Virgen. Ver la devoción a la Virgen que tiene los cristianos perseguidos es conmovedor. Uno de los puntos que les da fuerza es su devoción a María. Para ellos, no es alguien lejano, sino que está con ellos, a su lado. A ella le hablan como lo que es: un ser vivo, una persona, una madre que se ocupa de ellos.
Eso es lo que podemos aprender de la comunidad primitiva: la caridad. No tener miedo a profesar la fe lo tenemos que aprender de la comunidad primitiva y de los cristianos perseguidos. Es decir, los cristianos perseguidos se están acercando mucho a la comunidad primitiva. Somos nosotros los que estamos más lejos. En un mundo donde no hay entrega, en un mundo donde hay egoísmo, en un mundo en el que no se entiende que uno cuando se entrega tiene que hacerlo por completo. En un mundo en el que se separan los matrimonios porque son incapaces de hacer más por el otro. En mundo en el que todo avanza más rápidamente y que se cree más perfecto porque tiene más avances materiales, como si en esoestuviese la perfección del ser humano. Los avances materiales son muy buenos, pero no son la perfección del ser humano.
“Ver la devoción a la Virgen que tiene los cristianos perseguidos es conmovedor”
Muchas gracias, que Dios les bendiga a todos.
José Manuel Navarro y Nacho Laguía
Fotos cedidas por AIN y VLC
Sobre el legado del Cardenal Newman
En 1845, inmediatamente antes de su recepción en la Iglesia Católica, Newman terminó su ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana. ¿En qué consiste este desarrollo de la doctrina?
Durante 20 años más o menos, como estudiante y docente en Oxford, Newman estudió los cambios en las doctrinas y prácticas de los cristianos a lo largo de los siglos. Durante muchos años aceptó la noción protestante de que las doctrinas y prácticas católicas eran una corrupción del cristianismo primitivo. Sin embargo su estudio del cristianismo y las actitudes de la Iglesia Anglicana le llevaron a revisar esta posición. Empezó a comprender que a lo largo del tiempo el cristianismo fuera incorporando algunas doctrinas y las prácticas religiosas correspondientes. Vio que estos cambios tenían una explicación satisfactoria.
Por ejemplo, vio que la creencia en el Purgatorio era un ”desarrollo” de la comprensión cristiana del perdón de Dios alcanzado a través del sacramento de la penitencia. Constituye un remedio para la pena que no se ha completado en la tierra. El Purgatorio limpia el alma de cualquier adhesión al pecado presente todavía en el alma que muere en estado de gracia. Aunque el Purgatorio no es mencionado expresamente en la Biblia, la doctrina acerca de esta purificación resulta admisible a causa de la naturaleza del desarrollo genuino de la enseñanza de la Iglesia.
Según Newman, ¿cambia la enseñanza de la Iglesia?
Sí y no. Para ser más preciso, la enseñanza de la Iglesia experimenta un desarrollo. Esto no es lo mismo que decir que la enseñanza “evoluciona”. La evolución implica el cambio de una cosa a otra distinta —la enseñanza de la Iglesia no evoluciona a otra cosa distinta. Atribuir esto a Newman es un error. Newman explicó que el desarrollo puede ser correcto o incorrecto. Un mal desarrollo de la doctrina es denominado una corrupción de la enseñanza del cristianismo. Un ejemplo de buen desarrollo es el ejercicio de la autoridad adquirida por el sucesor de San Pedro. Lo contrario sería de hecho una corrupción, es decir, una omisión en el oficio de Pedro establecido por Cristo mismo.
Newman creía que la religión es un conjunto establecido de verdades doctrinales y de prácticas que no cambian sustancialmente; las formas y los elementos externos pueden cambiar o desarrollarse, pero sólo de acuerdo con la realidad original. También es posible conseguir una mejor articulación y una compresión más profunda de estas verdades.
Cardenal Newman
Hay que distinguir entre Tradición en las creencias religiosas y tradiciones sociales y políticas. Las primeras tienen su origen directo en Dios, mientras que las segundas son tradiciones de origen humano. La tradición cristiana es la transmisión oral y escrita de lo que Dios reveló a la Iglesia por medio de los Apóstoles y sus discípulos bajo la guía del Espíritu Santo.¿Qué sentido tiene transmitir dogmas fosilizados en forma de Tradición sin cuestionar su sentido?
Dentro de esta tradición se distingue la Tradición Apostólica que tiene su origen en tiempo de los Apóstoles o de sus discípulos. La tradición eclesiástica es aquella que se desarrolló en los siglos sucesivos bajo la guía del Espíritu Santo prometida por Cristo a los Apóstoles y sus sucesores.
Los católicos creen que Cristo transmitió a los Apóstoles y sus sucesores inmediatos las doctrinas que Él quiso que transmitieran a los obispos que iban a sucederles. La Tradición consiste en la predicación oral, el ejemplo e instituciones tales como los sacramentos administrados por los Apóstoles. El Espíritu Santo inspiró a algunos hombres a escribir parte de esta Tradición, que ha adquirido la forma del Nuevo Testamento. Tanto la Tradición como la Escritura constituyen el depósito de la fe, que contiene las verdades que Dios quiere que los hombres crean y practiquen. Para ser fiel a lo que Dios ha revelado, cualquier desarrollo de la doctrina debe ser fiel a la Tradición y la Escritura.
¿De qué manera fue puesta en duda o rechazada la doctrina de la Iglesia primitiva?
Al inicio del siglo XVI la tradición eclesiástica, y posteriormente la tradición apostólica, fue cuestionada por una variedad de razones. Fue resultado de la reacción frente a abusos cometidos por hombres de la Iglesia, de una confianza excesiva en la razón humana en los inicios del Renacimiento, y de un gradual debilitamiento de la autoridad de Roma. Como consecuencia de la Reforma Protestante, en el siglo XIX existían en Inglaterra dos prácticas ampliamente extendidas: la práctica de la Religión de la Biblia, que excluía todo lo que no aparecía de forma explícita en las Escrituras, y el ejercicio del “juicio privado” en temas religiosos.
Newman se dedicó a la historia de la Iglesia primitiva. El estudio en profundidad de este periodo y de los escritos de los Padres de la Iglesia le dio un conocimiento de primera mano de la Tradición de la Iglesia. Descubrió que los Padres eran testigos de la Tradición de la Iglesia y de la enseñanza de la Escritura. El estudio de los Padres le permitió evitar aquellos errores y señalarlos a los demás en sus sermones y ensayos.
¿Qué desarrollos consideraría Newman auténticos en la doctrina de la Iglesia?
Cardenal Newman
Newman contemplaría probablemente como desarrollos auténticos de la doctrina católica las diversas enseñanzas sociales de la Iglesia, tales como la noción de bien común y la subsidiariedad, así como las enseñanzas del Vaticano II acerca de la colegialidad de los obispos.
Newman mismo contribuyó en algunos desarrollos a la teología católica, tales como una visión más espiritual del Purgatorio, y una comprensión más profunda del lugar del laico en la Iglesia. Hay mucho que decir acerca de estos temas y especialmente en la influencia de Newman en la promoción de la educación del laico católico, muy en consonancia con la enseñanza posterior del Vaticano II. El Concilio subrayó así mismo, como Newman había señalado anteriormente, que todos los cristianos están llamados por Dios a vivir una vida santa.
A la cuestión entonces de “¿Fue Newman un liberal o un conservador?” se debe contestar que ni uno ni otro. Fue un hombre anclado en la Tradición de la Iglesia y en la Escritura, que atendía a la autoridad docente de la Iglesia para enseñar, guiar y decidir en cuestiones doctrinales. Newman proporcionó a los cristianos y teólogos futuros unos instrumentos para juzgar acerca de la validez de los desarrollos de la doctrina. Nos muestra que cualquier buen desarrollo está siempre enraizado en la Tradición y es fiel a la Escritura y sujeto a la autoridad de la Iglesia docente.