El objetivo es impedir que los jóvenes puedan ser formados en la fe cristiana
En China han prohibido que los niños puedan asistir a misa con sus padres invitando a estos últimos a que dejen los chicos al cuidado de otra persona. También prohíben a la Iglesia católica organizar campamentos de verano o invernales y otras actividades de formación religiosa que impliquen la participación de menores de edad. El objetivo es impedir que los jóvenes puedan ser formados en la fe cristiana.
Aunque por el momento las prohibiciones se han aplicado solo en las regiones de Henan y en Xinjiang, los cristianos de China temen que se extienda por todo el país. Esta noticia se ha dado a conocer a través de una circular enviada a varias parroquias el pasado 8 de abril y ha sido emitida por las autoridades comunistas que tienen el control absoluto sobre los asuntos religiosos.
Esta circular ha sido firmada por la Asociación Patriótica de Henan (que controla a la Iglesia católica local, excepto las comunidades clandestinas) y la Comisión de Asuntos de la Iglesia de Henan. Su propósito es frustrar y ahogar a las comunidades católicas existentes.
Según recoge Asia News, esta directiva se presenta como una “aplicación de los nuevos reglamentos religiosos” y pretende ser obedecida tanto en comunidades oficiales como no oficiales.
Tras la difusión de esta circular en las ciudades de China, los domingos en las iglesias se puede ver a funcionarios de la Asociación Patriótica expulsando a los menores de edad y con carteles que alegan la prohibición. Así lo contaba un sacerdote de Anyyang.
El arzobispo de Esmirna cuenta que la mayoría de peregrinos que acuden a la Casa de la Virgen son musulmanes
La Iglesia en Esmirna (Izmir) es pequeña, casi inexistente. Son poco más de 1.200 católicos en un territorio de varios millones de personas. En toda Turquía los católicos son apenas 30.000 en un país de 80 millones de personas. El catolicismo es, por tanto, testimonial.
Sin embargo, su importancia simbólica es mayúscula. Esta tierra de Esmirna fue testigo del nacimiento de la Iglesia y era una de las siete que cita el Apocalipsis, a la que auguraba tribulaciones y persecución. La palabra se cumplió, los cristianos fueron perseguidos dejando mártires y santos y hoy apenas queda presencia cristiana.
Una tierra históricamente mariana
Pero en esta misma provincia de Esmirna se encuentra un lugar central del cristianismo y de la historia de la Iglesia. A apenas 80 kilómetros se encuentra Éfeso, el lugar en el que vivió la Virgen María y desde donde fue asunta al cielo, y del que Cari Filii hizo recientemente una crónica desde el terreno. Nombrada también en el Apocalipsis, allí también se celebró el concilio de Éfeso donde se le dio a María el título de Madre de Dios (Theotokos).
Esta es por tanto una tierra unida a María, aquí quiso vivir y morir. Y aunque ahora sea una región de abrumadora mayoría musulmana, la Virgen es un elemento primordial de ecumenismo y de paz entre ambas comunidades.
Conseguir que María llegue a todos
Así lo atestigua el arzobispo de Esmirna, el dominico Lorenzo Piretto. “Hay que buscar mil maneras de asegurar que la presencia de María llegue a la gente. Y el propósito de esta presencia es llevar al Señor Jesús. Veo muchos signos de esperanza, a pesar de nuestra pequeñez y nuestra pobreza. Por la gracia de Dios lo imposible puede ser posible”, aseguraba este prelado que lleva décadas atendiendo a la pequeña comunidad católica de Turquía.
El arzobispo de Esmirna, presidiendo la Eucaristía en Éfeso
María es parte inseparable de estos católicos que perseveran pese a las dificultades, las incomprensiones y la discriminación que a veces sufren. Pero en la Virgen encuentran siempre su consuelo. Cuenta el arzobispo de Esmirna en una entrevista en la Nuova Bussola Quotidiana que los católicos turcos miran a sus hermanos de Occidente e incluso sintonizan sus canales de televisión católicos.
El amor a María de cristianos y musulmanes
“Muchas de nuestras familias rezan cada noche el Santo Rosario que se transmite desde Lourdes”, confiesa monseñor Piretto.
Durante años ha sido vicario general en Estambul y también profesor en la Facultad de Teología Islámica de la Universidad de Mármara. Allí ha mostrado a los filósofos cristianos y ha podido hablar de la Virgen María a muchos musulmanes que ahora son imanes en mezquitas de todo el país, y de los que pudo comprobar su respeto y cariño hacía la madre de Cristo.
Los musulmanes acuden a visitar la casa de Éfeso
“Los turcos llaman a María “Meryem Ana”, “madre María”. A la casa de María en Éfeso, donde la Virgen María vivió sus últimos días de su vida y se produjo la ‘dormición”, como dicen los orientales, antes de ser llevada al cielo, la gran mayoría de los peregrinos que acude se compone de musulmanes”, agrega el arzobispo de Esmirna.
De este modo, “María es la madre de todos los hombres y el “puente” para el diálogo entre cristianos y musulmanes. Precisamente en esta línea, mi devoción más querida es la del Rosario, con la que de una manera sencilla y profunda se entra en el corazón del Evangelio con el corazón de la madre de Jesús”.
El sueño de las siete iglesias
Preguntado cuál es su mayor esperanza, el prelado responde que “mi gran sueño es ver reavivadas las siete iglesias mencionadas por San Juan y que están todas en mi diócesis. En Esmirna, gracias a Dios, siempre se ha mantenido con vida, aunque muy reducida en número. En Éfeso (el nuevo nombre de la ciudad es ahora Selçuk) ya va tomando forma una pequeña comunidad. El siguiente sueño es tener una presencia cristiana cerca de Laodicea, en Hierápolis (donde la tumba de Felipe) y Colosas (a cuya comunidad escribió San Pablo). Estos tres lugares se encuentran a pocos kilómetros el uno del otro. Les pido una oración, porque este sueño puede hacerse realidad”.
Las calzadas romanas aún actúan en favor del crecimiento económico
Las calzadas romanas actúan hoy en día en favor del crecimiento económico de la misma manera que lo hicieron hace casi dos milenios, y esto puede apreciarse desde el espacio con imágenes vía satélite.
En un nuevo estudio, investigadores de las universidades de Copenhague y Gotemburgo han revelado cómo el crecimiento económico de hoy está relacionado con las vías romanas construidas hace 2.000 años.
Hicieron esto examinando el registro de las carreteras romanas del Atlas Digital de Civilizaciones Romana y Medievales (DARMC), un mapa interactivo donde se puede encontrar dónde se construyeron las carreteras romanas en Europa.
Los científicos descubrieron que la columna vertebral de muchas economías fuertes se ha visto impulsada por la presencia de las antiguas carreteras romanas. Analizaron la densidad de población y la intensidad de las luces en la noche a lo largo de casi 80.000 kilómetros de rutas romanas.
Para el año 117 de la era actual, los romanos habían construido carreteras a través de la mayor parte del continente, desde la muralla de Adriano, en Escocia, hasta partes de Oriente Medio.
Los romanos construían principalmente en regiones recién conquistadas sin desarrollar en un intento por establecer rutas comerciales fuertes. Construyeron intencionalmente sus caminos para que fueran muy rectos para hacer que los tiempos de viaje fuesen lo más cortos posible.
En su estudio, los científicos encontraron “un notable patrón de persistencia” que demostró que la gran densidad de carreteras romanas estaba vinculada a una mayor actividad económica en 2010.
Las regiones más brillantes alrededor de las ciudades y los caminos antiguos también forman una relación entre el aumento de la prevalencia de las carreteras romanas y la prosperidad económica.
Los caminos romanos eran estructuras grandes, que generalmente miden de cinco a siete metros de ancho. Llegaron a una altura de aproximadamente un metro y medio en el centro. Las carreteras se usaron para transportar mercancías de manera eficiente y para los soldados que marchaban.
COLUMNA VERTEBRAL DE LAS RUTAS ECONÓMICAS
Como aún no se habían inventado las brújulas, los topógrafos romanos utilizaron una pieza de equipo llamada groma, una cruz de madera con pesas colgando de ella, para ayudar a que las carreteras fuesen rectas. Esta red fomentó enormemente el comercio en el momento en que se redujo el tiempo de viaje.
La investigación ha descubierto que muchos de los caminos que han existido durante milenios han formado la columna vertebral de las rutas económicas hasta el día de hoy.
“A vista de pájaro, parece haber un vínculo entre la ubicación de las carreteras antiguas y la actividad económica actual”, concluyen los investigadores.
La conexión, sin embargo, no fue tan fuerte en las regiones del Medio Oriente y el norte de África debido a un cambio de transporte de ruedas a caravanas de camellos.
Fuente: Europa Press
La Virgen María ha sido honrada y venerada como Madre de Dios desde los albores del cristianismo
“Los primeros cristianos, a los que hemos de acudir siempre como modelo, dieron un culto amoroso a la Virgen. En las pinturas de los tres primeros siglos del Cristianismo, que se conservan en las catacumbas romanas, se la contempla representada con el Niño Dios en brazos. ¡Nunca les imitaremos bastante en esta devoción a la Santísima Virgen!” (San Josemaría Escrivá)
Con ocasión del mes de Mayo hablamos sobre los orígenes de la devoción mariana en los primeros cristianos
ME LLAMARÁN BIENAVENTURADA
Como han puesto en evidencia los estudios mariológicos recientes, la VirgenMaría ha sido honrada y venerada como Madre de Dios y Madre de los cristianosdesde los alboresdel cristianismo.
En los tres primeros siglos la veneración a María está incluida fundamentalmente dentro del culto a su Hijo.
Primera representación de la Virgen María (Catacumbas de Santa Priscila)
Un Padre de la Iglesia resume el sentir de este primigenio culto mariano refiriéndose a María con estas palabras: «Los profetas te anunciaron y los apóstoles te celebraron con las más altas alabanzas».
De estos primeros siglos sólo pueden recogerse testimonios indirectos del culto mariano. Entre ellos se encuentran algunos restos arqueológicos en las catacumbas, que demuestran el culto y la veneración, que los primeros cristianos tuvieron por María.
Tal es el caso de las pinturas marianas de las catacumbas de Priscila: en una de ellas se muestra a la Virgen nimbada con el Niño al pecho y un profeta (quizá Isaías) a un lado; las otras dos representan la Anunciación y la Epifanía.
Todas ellas son de finales del sigloII. En las catacumbas de San Pedro y San Marceliano se admira también una pintura del siglo III/IV que representa a María en medio de S. Pedro y S. Pablo, con las manos extendidas y orando.
Una magnífica muestra del culto mariano es la oración “Sub tuum praesidium” (Bajo tu amparo nos acogemos) que se remonta al siglo III-IV, en la que se acude a la intercesión a María.
Los Padres del siglo IV alaban de muchas y diversas maneras a la Madre de Dios. San Epifanio, combatiendo el error de una secta de Arabia que tributaba culto de latría a María, después de rechazar tal culto, escribe: «¡Sea honrada María! !Sea adorado el Señor!».
La misma distinción se aprecia en San Ambrosio quien tras alabar a la « Madre de todas las vírgenes» es claro y rotundo, a la vez, cuando dice que «María es templo de Dios y no es el Dios del templo» , para poner en su justa medida el culto mariano, distinguiéndolo del profesado a Dios.
Hay constancia de que en tiempo del papa San Silvestre, en los Foros, donde se había levantado anteriormente un templo a Vesta, se construyó uno cuya advocación era Santa María de la Antigua. Igualmente el obispo Alejandro de Alejandría consagró una Iglesia en honor de la Madre de Dios. Se sabe, además, que en la iglesia de la Natividad en Palestina, que se remonta a la época de Constantino, junto al culto al Señor, se honraba a María recordando la milagrosa concepción de Cristo.
En la liturgia eucarística hay datos fidedignos mostrando que la mención venerativa de María en la plegaria eucarística se remonta al año225 y que en las fiestas del Señor -Encarnación, Natividad, Epifanía, etc.- se honraba también a su Madre. Suele señalarse que hacia el año 380 se instituyó la primera festividad mariana, denominada indistintamente «Memoria de la Madre de Dios», «Fiesta de la Santísima Virgen», o «Fiesta de la gloriosa Madre».
EL TESTIMONIO DE LOS PADRES DE LA IGLESIA
Virgen con el niño
El primer Padre de la Iglesia que escribe sobre María es San Ignacio de Antioquía (+ c. 110), quien contra los docetas, defiende la realidad humana de Cristo al afirmar que pertenece a la estirpe de David, por nacer verdaderamente de María Virgen. "Fue concebido y engendrado por Santa María; esta concepción fue virginal, y esta virginidad pertenece a uno de esos misterios ocultos en el silencio de Dios".
En San Justino (+ c. 167) la reflexión mariana aparece remitida a Gen 3, 15 y ligada al paralelismo antitético de Eva-María.
En el Diálogo con Trifón, Justino insiste en la verdad de la naturaleza humana de Cristo y, en consecuencia, en la realidad de la maternidad de Santa María sobre Jesús y, al igual que San Ignacio de Antioquía, recalca la verdad de la concepción virginal, e incorpora el paralelismo Eva-María a su argumentación teológica.
Se trata de un paralelismo que servirá de hilo conductor a la más rica y constante teología mariana de los Padres.
San Ireneo de Lyon (+ c. 202), en un ambiente polémico contra los gnósticos y docetas, insiste en la realidad corporal de Cristo, y en la verdad de su generación en las entrañas de María. Hace, además, de la maternidad divina una de las bases de su cristología: es la naturaleza humana asumida por el Hijo de Dios en el seno de María la que hace posible que la muerte redentora de Jesús alcance a todo el género humano. Destaca también el papel maternal de Santa María en su relación con el nuevo Adán, y en su cooperación con el Redentor.
En el Norte de África Tertuliano (+ c. 222), en su controversia con el gnóstico Marción, afirma que María es Madre de Cristo porque ha sido engendrado en su seno virginal.
En el siglo III se comienza a utilizar el título Theotókos (Madre de Dios). Orígenes(+ c. 254) es el primer testigo conocido de este título. En forma de súplica aparece por primera vez en la oración Sub tuum praesidium. que –como hemos dicho anteriormente- es la plegaria mariana más antigua conocida. Ya en el siglo IV el mismo título se utiliza en la profesión de fe de Alejandro de Alejandría contra Arrio.
A partir de aquí cobra universalidad y son muchos los Santos Padres que se detienen a explicar la dimensión teológica de esta verdad -San Efrén, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio de Nacianzo, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio, San Agustín, Proclo de Constantinopla, etc.-, hasta el punto de que el título de Madre de Dios se convierte en el más usado a la hora de hablar de Santa María.
La verdad de la maternidad divina quedó definida como dogma de fe en el Concilio de Efeso del año 431.
“¿Y después de la muerte del Salvador? María es la Reina de los Apóstoles; se encuentra en el Cenáculo y les acompaña en la recepción de Aquél que Cristo había prometido, del Paráclito; les anima en sus dudas, les ayuda a vencer los obstáculos que la flaqueza humana pone en su camino: es guía, luz y aliento de aquellos primeros cristianos”.(San Josemaría Escrivá)
LAS PRERROGATIVAS O PRIVILEGIOS MARIANOS
La descripción de los comienzos de la devoción mariana quedaría incompleta si no se mencionase un tercer elemento básico en su elaboración: la firme convicción de la excepcionalidad de la persona de Santa María -excepcionalidad que forma parte de su misterio- y que se sintetiza en la afirmación de su total santidad, de lo que se conoce con el calificativo de “privilegios” marianos.
Se trata de unos “privilegios” que encuentran su razón en la relación maternal de Santa María con Cristo y con el misterio de la salvación, pero que están realmente en Ella dotándola sobreabundantemente de las gracias convenientes para desempeñar su misión única y universal.
Estos privilegios o prerrogativasmarianas no se entienden como algo accidental o superfluo, sino como algo necesario para mantener la integridad de la fe.
San Ignacio, San Justino y Tertuliano hablan de la virginidad. También lo hace San Ireneo. En Egipto, Orígenes defiende la perpetua virginidad de María, y considera a la Madre del Mesías como modelo y auxilio de los cristianos.
En el siglo IV, se acuña el término aeiparthenos —siempre virgen—, que San Epifanio lo introduce en su símbolo de fe y posteriormente el II Concilio Ecuménico de Constantinopla lo recogió en su declaración dogmática.
Junto a esta afirmación de la virginidad de Santa María, que se va haciendo cada vez más frecuente y universal, va destacándose con el paso del tiempo la afirmación de la total santidad de la Virgen. Rechazada siempre la existencia, de pecado en la Virgen, se aceptó primero que pudieron existir en Ella algunas imperfecciones.
Así aparece en San Ireneo, Tertuliano, Orígenes, San Basilio, San Juan Crisóstomo, San Efrén, San Cirilo de Alejandría, mientras que San Ambrosio y San Agustín rechazan que se diesen imperfecciones en la Virgen.
Después de la definición dogmática de la maternidad divina en el Concilio de Efeso (431), la prerrogativa de santidad plena se va consolidando y se generaliza el título de “toda santa” –panaguía-. En el Akathistos se canta “el Señor te hizo toda santa y gloriosa” (canto 23).
A partir del siglo VI, y en conexión con el desarrollo de la afirmación de la maternidad divina y de la total santidad deSanta María, se aprecia también un evidente desarrollo de la afirmación de las prerrogativas marianas.
Así sucede concretamente en temas relativos a la Dormición, a la Asunción de la Virgen, a la total ausencia de pecado (incluido el pecado original) en Ella, o a su cometido de Mediadora y Reina. Debemos citar especialmente a San Modesto de Jerusalén, a San Andrés de Creta, a San Germán de Constantinopla y a San Juan Damasceno como a los Padres de estos últimos siglos del periodo patrístico que más profundizaron en las prerrogativas marianas.
En las catacumbas de Priscila se encuentra, la que podría ser, la imagen más antigua de la Virgen.
El lugar se encuentra dentro de las catacumbas de Priscila (un cementerio romano-paleocristiano que se encuentra en la Vía Salaria dentro de la ciudad de Roma) Su interior, está lleno de féretros, sarcófagos y nichos, amén de una gran cantidad de frescos mismos que sorprendentemente, conservan mucho de su colorido original. Allí también se encuentran los restos de innumerables mártires, razón por la que las catacumbas se convirtieron en un lugar de peregrinación excepcional durante la Edad Media.
Entre estos frescos, destaca uno, que hasta la fecha, es la pintura conocida más antigua de la Virgen María. En la representación, la Madre de Dios aparece vestida con una túnica de mangas cortas y lleva un velo sobre la cabeza. Entre los brazos sostiene al Niños Jesús y se halla sentada en un asiento que no tiene respaldar.
Frente a la imagen de la Virgen, aparece un personaje del que mucho se ha discutido. Hay quienes sostienen que se trata del arcángel Gabriel y por lo tanto, de la primera representación de la “anunciación”, lo que es fácilmente descartado pues la Virgen tiene ya en sus brazos al Niño. Quizás la explicación usualmente más aceptada, es la que sostiene que se trataría del profeta Balaam (tomando en cuenta el texto de Nm 24, 15-17: «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, […] Álzase de Jacob una estrella, surge de Israel un cetro…)
Según los estudios arqueológicos, esta pintura fue realizada aproximadamente a mediados del siglo II , hecho que la convierte, en la pintura Mariana en existencia más antigua.
Hay que tener en cuenta, que es un hecho comúnmente aceptado, que las primeras imágenes de María, datan del siglo V, para ser más exactos, después del concilio de Efeso en el año 431. Allí se afirmó la maternidad divina de la Virgen María llamándola a partir de entonces, con el título de Theotokos, Madre de Dios.
El papel de la mujer es fundamental y sin ella la Iglesia no habría llegado a donde ha llegado
Jerónimo Leal Maruri es profesor de Patrología e Historia de la Iglesia y Director del departamento de Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Nacido en Madrid y licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada, hizo un doctorado en el Instituto Patrístico Augustinianum en Roma con una tesis sobre Tertuliano.De entre sus publicaciones, La antropología de Tertuliano, Actas latinas de mártires africanos y reciéntemente Los primeros cristianos en Roma. Con motivo de su última publicación (Los primeros cristianos en Roma, Rialp, Madrid 2018), le entrevistamos en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
Tendemos a pensar que la mayor parte del tiempo, los primeros cristianos sufrían persecución, pero no es así. En su libro dedica la mayor parte del tiempo al día a día de esas comunidades ¿Cuál era el principal rasgo de la vida ordinaria de los primeros cristianos?
Yo diría que es la naturalidad, porque lo que hacían los primeros cristianos no era nada que estuviera en contradicción con lo que hacía la gente de su época. Es decir, se levantan con la salida del sol y a partir de ese momento van al trabajo.
Suponen también un reflejo perfecto de lo que es la sociedad antigua; donde hay gente pobre pero también gente de aquello que podemos denominar, aunque no existía propiamente en la antigüedad, la clase media y la clase alta.
De esto nos puede dar testimonio San Ignacio de Antioquía, que viene preso hasta Roma y escribe una carta a los romanos pidiendo que no intercedan ante ninguna autoridad porque él quiere morir mártir. Vemos que en la casa del emperador había algún cristiano con acceso directo al jefe de Estado.
Vida ordinaria es naturalidad. Trabajar durante el día, y en la noche depende de cada uno. Los ricos tenían grandes cenas, pero acompañadas de sesiones de lectura en voz alta. Hoy estamos acostumbrados a leer en voz baja, en el metro, pero en la antigüedad los libros estaban escritos para ser leídos en voz alta.
Pienso que el papel de la mujer es fundamental y sin ella la Iglesia no habría llegado a donde ha llegado hoy en día
En su libro dedica un capítulo a la mujer cristiana de los primeros siglos ¿Qué impacto tiene el rol de la mujer en esas primeras comunidades?
La mujer es fundamental, porque las comunidades primitivas se organizan por casas. Es lo que técnicamente se denomina Domus Ecclesiae, las casas de la iglesia. Son propiedad de un cristiano con cierto nivel económico donde las comunidades se reúnen, no sólo con fines litúrgicos.
Y claro, en las casas era fundamental el papel de la mujer. Nos encontramos una sociedad casi matriarcal. En la antigüedad, quien mandaba en la casa era la mujer, y lo que ellas no admitían no podía ser aceptado por la comunidad.
Por otro lado, son las que empujan a sus maridos, las que hacen conocer a los hombres la fe, aunque no siempre consiguen que se conviertan.
Hay un autor del siglo tercero, Tertuliano, que tiene un tratado escrito, Ad Uxorem, dirigido a su mujer. Probablemente es ficticio, pero da una idea de las relaciones matrimoniales entre los hombres y las mujeres en la antigüedad.
Pienso que el papel de la mujer es fundamental y sin ella la Iglesia no habría llegado a donde ha llegado hoy en día.
Un momento de la entrevista
Las comunidades primitivas tenían únicamente como fuente de doctrina las enseñanzas de Jesucristo. La tradición y los Padres de la Iglesia han ido enriqueciendo esas enseñanzas. ¿Cómo vieron los primeros cristianos la necesidad de enriquecer esa doctrina y formarse en ella? Y a día de hoy, ¿por qué es importante renovar ese sentido de formación?
No se puede decir que el cristianismo sea una nueva religión, como tampoco puede decirse que sea una religión de libro.
El cristianismo trae un completamiento de las enseñanzas del Antiguo Testamento, sin el cual, es muy difícil entender el cristianismo, porque hay grandes figuras que no solo han desarrollado un gran papel en la historia del pueblo de Israel, sino que además son figuras de Cristo, como es el caso de Jonás que pasa tres días y tres noches dentro del vientre de la ballena y sale para predicar la salvación a la ciudad de Nínive. Es figura de lo que iba a suceder en el Nuevo Testamento.
Desde la muerte de Jesús hasta que se ponen por escrito los Evangelios pasa un tiempo en el que no se puede decir que no ha pasado nada. Hay una continuidad perfecta entre la predicación de Cristo y la de los apóstoles.
Es muy importante el papel de la catequesis en las primeras comunidades. La Didajé, que es un resumen de las principales verdades morales, litúrgicas y jurídicas de los primeros momentos del cristianismo. Algunos lo quieren ver como un primer catecismo en la vida de la Iglesia, donde las primeras comunidades aprenden cómo tiene que ser la vida de un cristiano.
Para renovar la formación hoy en día, es muy importante hacer buenas lecturas. En la antigüedad se escribía a mano, lo que hace que sea casi un milagro que haya un canon de las Sagradas Escrituras. Esas dificultades en la actualidad ya no son un impedimento. Las ventajas no se limitan a la capacidad de imprimir, sino que también hay medios, como alguna web que trata sobre los primeros cristianos, que me parecen muy interesantes.
No se trata solo de leer cosas cristianas, sino cosas de cultura general y clásica. Todos los padres de la Iglesia hacen referencia a la literatura clásica pagana, porque necesitaban conocerla para poder dialogar. Sería impensable que únicamente conocieran los textos de la Revelación o de otros padres de la Iglesia.
A grandes rasgos, ¿qué podemos aprender los cristianos de hoy de los primeros cristianos?
Hay una palabra que resume todo lo que podemos aprender: la renuncia.
Los primeros cristianos tenían un gran sentido de la renuncia. Un ejemplo es el de la idolatría. Quizá hoy en día significa poco, pero en la antigüedad era un elemento presente en todos los aspectos de la vida diaria.
En el Foro Romano se tiene un altar a la diosa Venus Cloacina, que protegía la cloaca máxima para que el Foro no se inundara. Las actividades sociales, políticas y culturales conllevaban idolatría. Incluso a las carreras de caballos, que equivaldrían a la Fórmula 1, se llevaban estatuas de las divinidades y se ofrecían sacrificios, y todo el juego se dedicaba a las divinidades mayores.
También renuncian de alguna manera a los bienes, o en todo caso, hay un movimiento de generosidad para la comunidad, para los pobres, lo cual hace que los primeros cristianos piensen en los demás por encima del dinero. Son gente que renuncia a muchas cosas con tal de defender la fe.
Nos hace falta ser más osados y demostrar más palpablemente que somos cristianos sin necesidad de ocultar nada y con naturalidad
¿Con qué primer cristiano se identifica más?
Bueno, después de todo lo que he dicho de la naturalidad y la renuncia, habría que identificarse con todos ellos. Ahora bien, si se me obliga a decir uno, diría Marco Minucio Félix. A finales del siglo segundo escribe una obra llamada El Octavio, en la que cuenta un diálogo entre tres personas: Octavio y Minucio Félix, que eran cristianos, y su amigo Cecilio, que era pagano.
Está escrita en muy buen latín, y con bastantes figuras retóricas que encontramos también en Cicerón.
En ella, Cecilio echa un beso a una estatua de Serapis, una divinidad pagana. Octavio le recrimina a Marco Minucio Félix que no haya dicho nada y le pide que le explique el cristianismo.
Me veo identificado con él porque todos tenemos nuestras debilidades y en ocasiones nos hace falta ser más osados y demostrar más palpablemente que somos cristianos sin necesidad de ocultar nada y con naturalidad, declarando nuestra fe entre aquellos que conocemos.
José Diego Poggio y Nacho Laguía
La película de Sansón, un hombre solo contra un reino... Dios le daba fuerza
La película de Pure Flix se estrena el 19 de mayo en España
El 18 de mayo se estrena en España la película "Sansón" (samsonmovie.pureflix.com), una producción de 109 minutos de este mismo año de Pure Flix Productions, la productora norteamericana de películas cristianas y de valores que ya nos ofreció hace unos meses "El caso de Cristo".
En la Biblia, Sansón tiene un gran poder pero lo ejerce con poca sabiduría. Se supone que tiene que servir a Dios, ayudar a los demás y vencer a los filisteos que oprimen a los hebreos. En realidad él es mujeriego, pendenciero y le gusta apostar en torneos de acertijos. Es narcisista e inmaduro.
Cuando el Sansón bíblico se enfrenta a los filisteos es por ira y asuntos personales, porque en otras ocasiones contemporiza con ellos. No es necesariamente tonto: sus acertijos y el uso de zorros en guerras de tierra quemada son ejemplos de ingenio. El lector de la Biblia aprende varias cosas:
- la fuerza por sí sola no basta
- un hombre solo, decidido, puede poner en jaque a todo el reino filisteo, con acciones decididas
- es importante guardar tus secretos y no dejar que una mujer seductora te los sonsaque
- los poderosos se ríen de Dios y de los débiles... pero pueden caer destruídos en cualquier momento
Una película fiel a la Biblia
Esta película de PureFlix es bastante fiel al texto bíblico, aunque se saltan el origen del héroe y empiezan directamente con acción en el templo de Dagon, el dios marino filisteo que inspiraría luego un cuento memorable de HP Lovecraft. Los espacios de templos y palacios son en la película bastante realistas y cercanos a lo que pensamos que debieron ser históricamente. Los trajes son adecuados, algunas barbas no tanto.
Vemos la escena del león y la miel, la de la boda, las zorras y el fuego, la lucha con la quijada, la destrucción de las puertas, la confesión del secreto de la fuerza y la destrucción del templo, como en la Biblia.
Los políticos cínicos... y Dios
Hay elementos especialmente interesantes en el príncipe filisteo y su padre, dos tipos de políticos cínicos distintos. El padre le explica que los dioses son ficciones, engaños para manipular a las masas. Es un pragmático.
El hijo, sin embargo, ve a Sansón hacer cosas realmente sobrenaturales. En la mejor escena de la película, el héroe y los guionistas se desmelenan (nunca mejor dicho) y destroza, uno a uno, a varios cientos de filisteos. Y el príncipe filisteo no puede sino admitir: "es un dios que actúa en un hombre".
No le queda duda de que Dios y su poder existe. Pero intentará algo muy moderno, muy del siglo XXI, que en la Biblia no aparece: intentará adquirir y controlar ese poder. Para atrapar a Sansón usará el engaño y la manipulación a través de Dalila. Y después, preso Sansón, le dirá:
- "Dime el secreto de tu fuerza".
- "No hay secreto, me la da Dios".
- "Pues dile que me la dé a mí, te he derrotado, soy más fuerte y más digno", dice.
El hermano de Sansón responde:
- "humíllate y reconoce a Dios como Señor".
Pero el príncipe no piensa humillarse: no quiere al Señor, solo quiere poder. Y al Señor no se le conquista con astucias, solo con humildad.
Momentos crísticos de Sansón
La película bebe bastante de las recientes (desde "La Pasión" de Mel Gibson) películas sobre Jesús. Sansón tiene varias escenas crísticas. Cae al suelo y reza, adquiere fuerza y se levanta. Rompe las puertas de Gaza como Cristo, en los iconos orientales, rompe las puertas del Reino de la Muerte. De hecho, carga con las puertas como Cristo con la cruz. Se entrega por su pueblo en un par de ocasiones. Se retira al desierto.
Es el hombre, uno solo, con Dios, contra el poder político opresor. Sansón hace cosas grandes, luego es apresado, parece perderlo todo... y es su momento de humillación final, con flagelación, con elevación en lo alto, con burlas y oprobio, es donde se revelará el poder de Dios.
Con venda, pero "ve"; preso, pero dueño de sí; debilitado, pero más fuerte que nunca; en su derrota total, a las puertas de la victoria absoluta
Tener poder de Dios... pero sin escuchar hablar a Dios
Hay figuras crísticas, pero en la película Sansón tiene una tragedia interior. Fue consagrado a Dios desde bebé, y sabe que tiene poder de Dios, que a veces se manifiesta (los mejores momentos de la película). Pero, en realidad, Dios no le habla. Sansón no tiene intimidad con Dios. Sansón se mueve por impulsos humanos, y recurre a Dios cuando está contra las cuerdas. Sí, reza siempre para pedir su poder, pero son reacciones en crisis.
De hecho, está enfadado con Dios, que le complica la vida con sus votos y prohibiciones, sin tener, de hecho, una relación personal con Él. Solo preso, al final de la película, Sansón escuchará la voz de Dios, tendrá esa relación, recibirá instrucciones claras de Dios, por primera vez. La película no dice que Sansón recupere la fuerza mágicamente porque crezca su pelo, sino porque, humillado, se ha entregado de verdad a Dios.
El rey de Gaza realiza todo tipo de cultos a Dagon, pero explica a su hijo que los dioses no existen, son trucos para manipular a la gente
El público y los personajes
Hemos visto la película con un adolescente de 14 años al que le gustó, especialmente las escenas de "superpoderes" del héroe.
El malvado príncipe filisteo es tenaz y astuto, un contrincante digno. Dalila, en cambio, queda muy desdibujada. Es más interesante el personaje de la esposa filistea de Sansón y su intento, sincero al principio, de convivir ambos pueblos.
Un niño de 9 y una niña de 11 abandonaron la película al poco de empezar a verla. No hay niñas en la historia, y las escenas de amor no llegan a atrapar. Sansón enseña mucho músculo, pero las filisteas enseñan mucha menos piel que en las películas antiguas de Hollywood, y las hebreas aún menos. La violencia es contundente pero no sanguinolenta: las mutilaciones y acuchillamientos suceden fuera de cámara o de visión directa.
Esta película puede animar a los chicos (más que a las chicas) a abrir la Biblia buscando aventuras (que, efectivamente, están ahí). También enseña que un hombre solo, incluso cuando parece estar derrotado, puede enfrentar y derrotar al mundo, al poder político, a los que parecen triunfar y reírse de Dios. Probablemente se usará mucho en las clases de religión y catequesis de los próximos años.
Los protagonistas principales son actores jóvenes poco conocidos. Más recorrido tienen los padres de Sansón: su padre, Manué, es Rutger Hauer, el famoso replicante de "Blade Runner" con su soliloquio final sobre los rayos cósmicos, la puerta de Tanhauser y las lágrimas bajo la lluvia. La madre es Lindsey Wagner, famosa por ser "La mujer biónica" en la popular teleserie de los años 70. Taylor James, que interpreta a Sansón, declaró su entusiasmo por trabajar con esos actores de cuyos personajes fue fan.
La Virgen María gastaría muchas horas de su día en las labores domésticas
Dice San Lucas en su Evangelio que el ángel Gabriel fue enviado por Dios a Nazaret (cfr. Lc 1, 26), a una virgen llamada María, para anunciarle que iba a ser la madre del Mesías que todos los judíos esperaban, el Salvador.
Hace unos dos mil años Nazaretera una aldea desconocida para casi todos los habitantes de la tierra. En ese momento la Roma imperial brillaba llena de esplendor. Había muchas ciudades prósperas en las orillas del Mediterráneo. El bullicio de mercaderes y marineros inundaba muchas calles y plazas de ciudades portuarias o emporios comerciales. Nazaret, en cambio, era un puñado de pobres casas clavadas en unos promontorios de roca en la Baja Galilea. Ni siquiera en su región tenía una gran importancia. A algo más de dos horas de camino a pie se podía llegar a la ciudad de Séforis, donde se concentraba la mayor parte de la actividad comercial de la zona. Era una ciudad próspera, con ricas construcciones y un cierto nivel cultural. Sus habitantes hablaban griego y tenían buenas relaciones con el mundo intelectual greco-latino. En cambio, en Nazaret vivían unas pocas familias judías, que hablaban en arameo. La mayor parte de sus habitantes se dedicaban a la agricultura y la ganadería, pero no faltaba algún artesano como José, que con su ingenio y esfuerzo prestaba un buen servicio a sus conciudadanos haciendo trabajos de carpintería o herrería.
La casa de María
La casa de María era modesta, como la de sus vecinos. Tenía dos habitaciones. La interior, era una cueva que servía como granero y despensa. Tres paredes de adobe o mampostería adosadas a la roca delante de esa habitación interior sostenían un entramado de ramas, maderas y hojas que servía de techo, y formaban la habitación exterior de la casa. La luz entraba por la puerta. Allí tenían algunos útiles de trabajo y pocos muebles. Gran parte de la vida de familia se hacía fuera, a la puerta de la casa, tal vez a la sombra de una parra que ayudaría a templar el calor del verano.
Casi todos sus vecinos tenían una casa similar. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modificaciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas paredes elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir.
Oraciones de la mañana
La jornada comenzaba con la salida del sol. Alguna oración sencilla, como el Shemá, y enseguida se iniciaba la dura faena. El Shemá es una oración, tomada de la Biblia, que comienza en hebreo por esa palabra, y dice así: “Shemá Israel (Escucha Israel), el Señor nuestro Dios es uno solo Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Guarda en tu corazón estas palabras que hoy te digo. Incúlcaselas a tus hijos y háblales de ellas estando en casa o yendo de viaje, acostado o levantado. Atalas a tu mano como signo, ponlas en tu frente como señal. Escríbelas en las jambas de tu casa y en tus puertas” (Dt 6, 4-9).
Preparación de la comida
Una de las primeras tareas a realizar cada jornada, después de la oración, era la preparación del pan, alimento básico de cada día. Para eso, María,como solían hacer las mujeres, comenzaría por moler el grano de trigo o cebada para hacer la harina. Se han encontrado algunos molinos domésticos, de piedra, de la época de nuestro Señor, que se utilizaban para esta tarea. Después la harina se mezclaba con agua y un poco de sal para formar la masa, a la que se añadía —excepto durante la fiesta de la Pascua— una pizca de levadura. Con la masa fermentada se hacían unas tortas muy delgadas, o unos panecillos, que se cocían en el horno o enterrados en unas brasas, y se comían recién hechos.
La comida de cada día sería bastante parecida a la que conocemos actualmente en las regiones mediterráneas. El pan se partía con la mano, sin utilizar cuchillo, y se tomaba solo o con aceite, y acompañado por vino, leche, fruta, y cuando era posible por algo de carne o pescado. La leche se solía guardar en odres hechos con pieles de cabra cosidas, y se bebía directamente de los mismos. Lo más probable es que casi siempre al tomarla estuviese ácida. De la leche también se obtenían la mantequilla y el queso, que eran alimentos básicos allí donde había ganados, como en Galilea. Otro elemento importante en la alimentación de aquellas gentes era el aceite. Y también se tomaban las aceitunas conservadas en salmuera. El aceite se llevaba incluso cuando se iba de viaje, en unas botellitas planas de arcilla de forma parecida a una cantimplora. También era frecuente beber vino, que solía ser fuerte, y por eso se tomaba habitualmente rebajado con agua, y a veces mezclado con algunas especias, o endulzado con miel.
Entre los guisos más habituales estaban los de garbanzos o lentejas. Las verduras más conocidas eran las habas, los guisantes, los puerros, las cebollas, los ajos, y los pepinos. La carne que más se solía comer era la de cordero o cabra, y algo la de gallina. Las frutas más habituales eran los higos, los dátiles, las sandías y las granadas. Las naranjas, hoy tan abundantes en aquella zona, todavía no eran conocidas en la Galilea en la que vivió Santa María.
Antes de comer cada día, se solían recitar unas oraciones para dar gracias a Dios por los alimentos recibidos de su bondad. La bendición de la mesa se hacía más o menos en estos términos: “Benditos seas, Señor, Dios nuestro, rey del Universo, que nos has dado hoy para comer el pan, fruto de la tierra”. Y se respondía: “Amén”.
Transporte del agua y lavado de la ropa
Para la preparación de la comida, un trabajo duro que era necesario realizar cada día era el transporte del agua. La fuente de Nazaret estaba a cierta distancia, algo más de quince minutos andando desde las casas de la aldea. Posiblemente María iría allí cada mañana a llenar su cántaro, y regresaría a su hogar cargándolo sobre la cabeza, como es costumbre en la zona, para seguir su trabajo. Y algunos días tal vez tuviera que volver a sus inmediaciones en otros momentos del día, para lavar la ropa.
La ropa que tendría que lavar María sería la que utilizaban ella, José y Jesús. La vestimenta habitual estaba compuesta por un vestido o túnica interior, amplia, que solía ser de lino. Caía hasta las rodillas o pantorrillas. Podía ser sin mangas o con mangas hasta la mitad del brazo. La túnica se ceñía al cuerpo con una especia de faja, hecha con una franja larga y ancha de lino, que se enrollaba varias veces alrededor del cuerpo, pero no siempre ajustada de modo liso, sino que en algunas de esas vueltas se formaban pliegues, que podían utilizarse para llevar el dinero. Sobre la túnica se llevaba el vestido exterior, o manto, de forma cuadrada o redondeada, que habitualmente era de lana.
La mayor parte de los días de María fueron, sin duda, totalmente normales. Gastaba muchas horas en las tareas domésticas: preparación de la comida, limpieza de la casa y de la ropa, e incluso ir tejiendo la lana o el lino y confeccionando la ropa necesaria para su familia. Llegaría agotada al final del día, pero con el gozo de quien sabe que esas tareas aparentemente sencillas tienen una eficacia sobrenatural maravillosa, y que haciendo bien su trabajo estaba realizando una tarea de primera magnitud en la obra de la Redención.
Nuevos descubrimientos en Jerusalén
Las excavaciones muestran el alto desarrollo cultural en el reino de Judá y la destrucción de la ciudad en la invasión babilónica del año 586 a.C.
Nuevos descubrimientos en Jerusalén muestran la evidencia de la destrucción de Jerusalén a manos del imperio babilonio hace unos 2.500 años, uno de los sucesos históricos más importantes descritos en el Antiguo Testamento.
La Autoridad de Antigüedades de Israel desarrolla una excavación en el Parque Nacional de las Murallas de Jerusalén. Estas excavaciones han encontrado viviendas de 2.500 años de antigüedad que fueron devastadas rápidamente.
Entre los restos de estos antiquísimos escombros se han encontrado una gran cantidad de elementos: madera carbonizada, semillas de uva, cerámica, escamas de pescado y huesos, y artefactos únicos y raros. Según los especialistas, estos hallazgos muestran “la riqueza y el carácter de Jerusalén, capital del Reino de Judea”, y son una prueba fascinante de la caída de la ciudad a manos de los babilonios.
Entre los hallazgos más destacados de la excavación se encuentran decenas de vasijas que servían para almacenar tanto grano como líquidos, apareciendo un sello en algunos de ellos.
Además, uno de los sellos descubiertos fue el de una roseta, una rosa de seis pétalos. Según los doctores Ortal Chalaf y Joe Uziel, directores de excavaciones de la Autoridad de Antigüedades de Israel, se trata de un símbolo real: “estos sellos son característicos del final del Primer Período Templario y fueron utilizados dentro del sistema administrativo que se desarrolló hacia el final de la dinastía en Judea, que se encargaba de supervisar, recolectar, comercializar y almacenar los rendimientos de los cultivos. La roseta, en esencia, reemplazó el sello “Para el Rey” utilizado por el sistema administrativo anterior”.
La riqueza de la capital del reino de Judea también se manifiesta en los artefactos ornamentales que surgen en el lugar.
Un hallazgo “raro” es el de una pequeña estatua de marfil, que representa a una mujer. La figura está desnuda, y su corte de pelo o peluca es de estilo egipcio. La calidad del tallado es alta, y atestigua al alto nivel artístico de los artefactos y la habilidad que ya se había desarrollado en esa época.
Los responsables de la excavación agregan que “los hallazgos de la excavación muestran inequívocamente que Jerusalén se había extendido fuera de las murallas de la ciudad antes de su destrucción.
En la Edad de Hierro, Jerusalén experimentó un crecimiento constante, expresado tanto en la construcción de la muralla de la ciudad y el hecho de que la ciudad más tarde se extendió más allá del muro. Las excavaciones realizadas en el pasado en el área del Barrio Judío han mostrado cómo el crecimiento de la comunidad a finales del siglo VIII a.C. causó la anexión del área occidental de Jerusalén.
En la excavación actual, podemos sugerir que después de la expansión hacia el oeste de la ciudad, las estructuras fueron construidas fuera de la frontera de la pared en el este también”. Los escombros también han revelado que la destrucción efectuada por los babilonios no fue total, sino selectiva. Así, se han podido encontrar casas y muros calcinados, mientras otras edificaciones menos importantes permanecieron en pie.
La caída de Jerusalén está documentada con precisión en el Antiguo Testamento, en el 2º Libro de Reyes y en el libro del profeta Jeremías. Allí se relata como Nabuzaradán, general de los ejércitos de Nabucodonosor, llevó a cabo la destrucción de la ciudad paso a paso. Primero saqueó y quemó el templo, luego destruyó los palacios y las casas de los príncipes; y finalmente derribó los muros.
Aunque la mayoría del pueblo fue llevado cautivo a Babilonia -a un exilio que duró 70 años-, se quedaron en Jerusalén los más pobres con la misión de ocuparse de las labores de labrado y de las viñas. La caída del Reino de Judá había sido advertida durante años por los profetas bíblicos, que llamaron al pueblo al arrepentimiento y a volver a Dios para no acabar siendo destruidos.
Apoteósis en San Pedro: miles de personas asisten a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII
Una jornada única. La canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII pasará a la historia como una de las fechas más recordadas por miles de católicos.
La plaza de San Pedro y los alrededores ofrecían una imagen impresionante. Dos tapices gigantes con la imagen de los Papas colgaban desde los balcones de la Basílica. Junto a cientos de miles de peregrinos, mandatarios de todo el mundo y miembros de casas reales asistieron a la ceremonia.
El día de los cuatro Papas comenzó con la llegada del Papa emérito Benedicto XVI a San Pedro. Lo saludaron los cardenales y también Francisco se acercó para abrazarlo. A las diez de la mañana comenzó el rito de la canonización y el Papa pronunció las palabras que todos estaban esperando. Antes de que terminara la fórmula estalló un sonoro aplauso de alegría de los miles de católicos llegados a Roma de todo el mundo.
Después, familiares de Juan XXIII y Floribeth Mora, la mujer curada por intercesión de Juan Pablo II, presentaron las reliquias de los nuevos santos.
El Papa Francisco en su homilía destacó que los nuevos santos, Juan Pablo II y Juan XXIII, mostraron al mundo la bondad de Dios.
FRANCISCO
"Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresía del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia”.
Francisco dijo que ambos Papas no se dejaron intimidar por las tragedias del mundo que les tocó vivir sino que fueron "dos hombres valientes”.
FRANCISCO
"Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte”.
Para Francisco los dos nuevos santos supieron transmitir la esperanza que viene de Dios. Definió a San Juan XXIII como "el Papa de la docilidad al Espíritu” y a San Juan Pablo II como "el Papa de la familia”. Precisamente, les pidió que intercedan en el próximo sínodo de las familias. Dijo que son maestros para los católicos.
FRANCISCO
"Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos es el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama”.
Al acabar la Misa, el Papa Francisco paseó en papamóvil por la plaza de San Pedro y Via della Conciliazione para saludar y bendecir de cerca a los peregrinos. Y por lo que se ve, no volvió con las manos vacías.