Descubren fresco de Aquiles en la Domus Aurea, el palacio del Emperador Nerón

Hace casi dos mil años estas paredes estaban cubiertas de oro y piedras preciosas. La Domus Aurea, en latín “casa dorada”, era el palacio del Emperador Nerón. Ocupaba 16 mil metros cuadrados y tenía hasta 155 habitaciones. 

ALFONSINA RUSSO
Directora, Parque Arqueológico del Coliseo
“Estaba completamente cubierta de oro, perlas y piedras preciosas. De ahí también su nombre, por la luz que había en ella. Nosotros hoy la vemos oscura pero en los tiempos de Nerón era una domus llena de luz porque la luz que entraba de las ventanas y las puertas hacía reflejo con las piedras, entonces parecía que era dorada”.

Poco a poco los secretos de cada estancia se van desvelando. Esta vez, la elegida ha sido la sala con frescos de Aquiles, uno de los guerreros más importantes de la Ilíada de Homero. Estas obras de arte han resistido el tiempo y regresan al presente.

ALFONSINA RUSSO
Directora, Parque Arqueológico del Coliseo
“Esta intervención ha logrado sacar a la luz las particulares técnicas que se usaron para decorar la bóveda de la sala de Aquiles en Esciro. Una bóveda preciosa en la que se encuentra el episodio de la Ilíada en el que Aquiles se esconde en Esciro gracias a su madre, Teti, para evitar su propia muerte en la guerra de Troya. Ha sido posible individuar papel de oro y un azul usado por los egipcios. Particularidades únicas de la decoración en la que no faltaban las piedras preciosas”.

Entre estas paredes, Nerón celebraba grandes fiestas llenas de lujo y personalidades importantes de la época. Fue construida en el 64 d.c. tras el gran incendio de Roma, en tan solo 4 años.

Tras la muerte del Emperador, se edificó sobre la Domus y no fue hasta 1480, en pleno Renacimiento, cuando fue descubierta.

ALFONSINA RUSSO
Directora, Parque Arqueológico del Coliseo
“La Domus Aurea fue descubierta en el Renacimiento. Cuando esto ocurrió, entraron aquí grandes pintores como Pinturicchio o Rafael. Ellos tomaron inspiración de lo que encontraron aquí, muchos otros pintores lo hicieron. Grandes edificios y monumentos del Renacimiento se inspiraron en la Domus Aurea”.

Este palacio imperial fue tomado como modelo de arquitectura y arte para el futuro. En la misma Capilla Sixtina de los Museos Vaticanos y en Castel Sant'Angelo hay imágenes exactamente iguales a las que se encontraron en la Domus.

Y es que la Ciudad Eterna no recibe este nombre en vano. Aunque parezca que hayan quedado atrás, los secretos de la historia y del arte de Roma demuestran, de nuevo, que se resisten a ser enterrados en el olvido.

Reza con&por ellos: "Bajo tu amparo" en árabe

Emocionante video en el que escuchamos la antiquísima oración «Bajo tu amparo», rezada desde los primeros siglos del cristianismo para pedir a la Teothokos, a la Madre de Dios, su amparo y protección.

La Hna. María de Guadalupe Rodrigo, llamada por los cristianos perseguidos de Siria «su embajadora», canta en árabe este conmovedora oración.  Las imágenes que acompañan al canto corresponden a la consagración al Inmaculado Corazón de María de la castigada ciudad de Alepo (Siria), que tuvo lugar el pasado 13 de mayo de 2017.

"Proyecto Despierta" te invita a rezar con y por los cristianos perseguidos, en sus idiomas de origen.
Pidamos por todos los cristianos perseguidos, para que, mirando a Santa María, perseveren firmes en la defensa de su fe en Cristo.

https://www.eukmamie.org

La película “Pablo, el apóstol de Cristo”, protagonizada por Jim Caviezel como San Lucas

El lanzamiento estaba previsto para el 28 de marzo, pero finalmente la productora AFFIRM Films decidió adelantar su estreno, que coincide con el Viernes de Dolores, con el que se da inicio a la Semana Santa.

 

Según precisan, los creadores del filme “Pablo, el Apóstol de Cristo” han hecho todo lo posible para mantenerse fieles a la Biblia en los detalles de la vida de Pablo y sus viajes; mientras que algunos personajes que interactúan con él durante la película son ficticios.

En esta película se cuenta la persecución contra los primeros cristianos en la antigua Roma y cómo a pesar de ello la Iglesia primitiva salió adelante.

 

La historia se sitúa durante la prisión que sufrió San Pablo en Roma, mientras espera su ejecución por orden del emperador Nerón.

Al ambicioso prefecto de la prisión, Mauricio, le cuesta imaginar qué clase de peligro puede ser San Pablo, cuya fe inquieta a Roma.

Con ayuda de un galeno, San Pablo consigue sacar de la cárcel algunas cartas para la creciente comunidad de creyentes que, a pesar de la inhumana persecución que afrontan por parte de Nerón, serán capaces de difundir el Evangelio y de cambiar el mundo.

Jim Caviezel: Secuela de la Pasión de Cristo será “la película más grande de la historia”

En una reciente entrevista, el actor Jim Caviezel afirmó que la secuela de la Pasión de Cristo, en la que trabaja junto con el director Mel Gibson, será “la película más grande de la historia”.

Caviezel ha confirmado que encarnará a Jesús de Nazaret en este nuevo largometraje de Gibson que tratará sobre la resurrección del Señor.

Al respecto, el actor dijo a USA Today que “hay cosas que no puedo decir (pero) que sorprenderán a la audiencia. Es genial. Estén atentos”.

“No les diré cómo va a hacerlo. Pero les diré esto: que la película que él hará será la más grande de toda la historia. Así de bueno”, agregó.

USA Today señaló que Gibson y Caviezel no han revelado los detalles sobre el avance de la nueva película, aunque el actor dijo que ha estado inspirado en sus conversaciones con el director sobre el rumbo que está tomando el proyecto.

En el año 2016, Gibson indicó a ese mismo periódico que la secuela de la Pasión de Cristo sería sobre “la resurrección. Gran tema. Oh, Dios mío. Estamos tratando de crear esto de una manera cinematográfica convincente y esclarecedora para que brille nueva luz, si es posible, sin crear algo extraño”.

Caviezel dijo que el director había “descifrado” esa historia y que habían hecho una programación tentativa de filmación, que se negó a revelar.

Por su parte, Randall Wallace confirmó a The Hollywood Reporter que ya estaba escribiendo el guión del nuevo largometraje.

En septiembre de ese mismo año, durante el festival religioso evangélico SoCal Harvest, Gibson reveló que su nueva película “no se titulará La pasión de Cristo 2, sino ‘La Resurrección’”.

Dos meses después, Gibson apareció en el programa The Late Show, conducido por Stephen Colbert, donde explicó que la resurrección de Cristo “es más que un simple evento, es un evento increíble. Y al respaldarlo con cosas alrededor de su historia, ilustra lo que eso significa”.

En ese sentido, Colbert interrogó si habría villanos en la película, a lo que Gibson respondió: “están en otro reino”. “¿Qué pasó en tres días?”, cuestionó el director del film, Cristo descendió a los infiernos.

“Entonces van a hacer un pequeño infierno”, comentó Colbert, a lo que Gibson manifestó que “no estoy seguro, pero vale la pena pensar en eso ¿no es así? Hacer que la imaginación fluya”.

“La Pasión de Cristo”, estrenada en el 2004, contó con un presupuesto de 30 millones de dólares y recaudó más de 611 millones en todo el mundo.

El guión se basó en los diarios de la mística Ana Catalina Emmerich, presentados en el libro "La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", y que fue traducido al latín, hebreo y arameo por lingüistas jesuitas de Los Ángeles para la película.

Aciprensa

San Juan Apóstol y Evangelista

San Juan Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

 

San Juan Apóstol con Jesús

Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera.

Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

Gran testigo de la Gloria del Maestro

Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos "vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.

A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:

«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21) Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21,23).

Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» (Hechos 4:19-20)

Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.

Efeso

San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.

Maravillosas revelaciones celestiales

Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista.

También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.

Predicando la Verdad y el amor

Los más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión, según San Ireneo, cuando Juan iba a los baños públicos, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: "¡Vámonos hermanos y a toda prisa, no sea que los baños en donde está Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!".

Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. "En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados". De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hospedó en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos.

Transcurrió algún tiempo, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: "Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia". El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: "¡Pobre joven! Ha muerto". "¿De qué murió, preguntó San Juan. "Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón" , fue la respuesta. Al oír estas palabras, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida.

Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. "¡Para esto he venido!", gritó San Juan. "¡Llevadme con vosotros!" Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir, lleno de vergüenza, pero Juan le gritó para detenerle: "¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía". El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y, de pronto, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle, según dice Clemente de Alejandría, una segunda oportunidad. Por su parte, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.

Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: "Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".

San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.

Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del año 600 P.C.), la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: "La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua". Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.

La frase "Asunción de San Juan", resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas "Actas de San Juan". La errónea creencia de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Éfeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo "no moriría", tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban allí.

El "Acta Johannis", que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agustín y Toribio de Astorga, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abdías, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.

San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro. Por algo Jesús le llamaba "hijo del trueno". Quizás antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.

El aviso en sueños a José y la matanza de los inocentes

Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto.

 

Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.

 

El período de la Navidad termina con dos acontecimientos simultáneos: la matanza de los inocentes y, justo antes, el aviso en sueños a José.

Del aviso en sueño hay dos películas que han hecho una puesta en escena muy semejante: El Evangelio según San Mateo (1964) y María de Nazaret (1995). La segunda, inspirada claramente en el filme de Pasolini, añade su peculiar estilo simbólico: el recurso a una luz intensa para sugerir la presencia de lo sobrenatural. La cámara enfoca primero a la Virgen con el Niño, se desplaza luego hasta José, y entonces sucede el anuncio en sueños. Lo más llamativo de esta breve escena es la dulzura de la Virgen y su completa docilidad a lo que decide José.

 

 

Una composición escénica parecida es la que antes había diseñado Pasolini en el filme de los sesenta. La cámara muestra primero a la Virgen y el Niño, se recrea en Él, y sólo después pasa a José. Aquí el Ángel sí aparece: con esa imagen adolescente que vimos en el aviso inicial del Ángel, y con la autoridad firme de un ser celestial: “Coge al Niño y a su Madre y huye a Egipto”.

La partida apresurada de Belén se llena de nostalgia: por una parte, por la música que oímos de fondo (los coros de “La pasión según san Mateo”, de Bach, que cantan solemnes: “Caemos de rodillas, llorando”); por otra, por esa mirada conmovida de María, que recorre con melancolía los lugares de Belén que habitó su Hijo. Sabe que es la última vez que los contempla. Y este sentimiento de añoranza llena esta última parte de la secuencia fílmica.

 

En Jesús de Nazaret (1977), por contraste, la secuencia se centra en la decisión arbitraria de Herodes y la locura que entonces le consumía: “Ahora, id a Belén y ¡haced historia! ¡¡Matad!! ¡Matad a todos!”. A continuación, unos segundos de suspense –de fondo oímos el rumor de los caballos a galope- nos hace presagiar la inminencia de la tragedia. Llega, inhumana y ciega, la matanza por parte de los soldados; quizás por esa actitud, el director nos oculta su rostro.
Y sí vemos, en cambio, los rostros muertos de niños y madres en las callejuelas de Belén. La cámara se mueve, agitada, en aquella terrible desolación. Oímos gritos, carreras, tumultos. Y el asesinato en contraluz, mostrado sólo en sombra, acabará por ser la imagen más dramática.
En boca de uno de los ancianos, Zeffirelli coloca el comentario final de S. Mateo: “Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: ‘En Ramá so oyó una voz, llanto y lamento grande. Es Raquel que ll ora por sus hijos, y no quiere consuelo porque ya no existen’”.

En La Natividad (2006), la escena arranca con la cena de Herodes en la que decide la matanza. Junto al tirano vemos a su hijo Herodes Antipas, que treinta años después tomará la mujer de su hermano, Herodías, encerrará y decapitará a S. Juan Bautista, y gobernará Judea durante toda la vida pública del Señor.
Ambos traman la masacre, que vamos a ver en dos escenas paralelas: los soldados matando en plena noche, y José despertando por el aviso del Ángel.

Toda la secuencia evoca la profecía del Mesías esperado. Uno de los soldados penetra en una casucha y recorre con la antorcha el lugar: es el establo donde habitó la Sagrada Familia, y cada uno de los rincones se llena para el espectador de un indudable encanto.
Cuando la antorcha se detiene sobre la cuna del Niño, el momento suena a despedida y a victoria, a nostalgia y a salvación. La sabiduría de Dios Niño ha vencido la astucia y el odio de los soldados de Herodes.

 

+ info: volver a La Navidad en el cine

 

Fuente: Alfonso Méndiz, Jesucristo en el cine

 

 

Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó a romano el meloda

Si la fe está viva, la cultura no se convierte en pasado, dice el Papa

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 21 mayo 2008 (ACIPRENSA).-

Romano el Meloda
Romano el Meloda

El Papa Benedicto XVI dedicó la catequesis de este miércoles a una figura poco conocida del cristianismo, el poeta y teólogo cristiano Romano el Meloda, nativo de Siria; y al reflexionar sobre su importante obra poética religiosa, destacó que la fe y el amor son capaces de crear belleza y cultura.

Durante la Audiencia General, que la inclemencia del clima romano obligó a realizar en dos partes –en la Basílica de San Pedro y luego en el Aula Pablo VI–, el Pontífice explicó primero que este "teólogo poeta y compositor" y diácono permanente se estableció en un monasterio de la periferia de Constantinopla en el siglo VI y pertenece al "gran grupo de teólogos que han transformado la teología en poesía", como San Efrén de Siria, San Ambrosio de Milán, Santo Tomás de Aquino y San Juan de la Cruz.

"La fe es amor y por eso crea poesía y música. La fe es alegría y por eso crea belleza", explicó el Papa.

El Meloda "ha pasado a la historia como uno de los autores más representativos de himnos litúrgicos" en un tiempo en que "la homilía era para los fieles prácticamente la única ocasión de instrucción catequística"; y por eso se convirtió en modelo "de una forma vivaz y original de presentar la catequesis".

"A través de sus composiciones podemos darnos cuenta de la creatividad del pensamiento teológico, de la estética, de los himnos sacros de ese tiempo", agregó.

El Pontífice relató que en sus homilías cantadas, llamadas "kontákia", Romano "no adopta el griego bizantino y solemne de la corte, sino un griego sencillo cercano al lenguaje del pueblo", mientras "la fuerza de convicción de sus predicaciones se basaba en la gran coherencia entre sus palabras y su vida".

Benedicto XVI citó después algunos de los temas centrales de la predicación del teólogo poeta: "la unidad de la acción de Dios en la historia, la unidad entre creación e historia de la salvación, la unidad entre el Antiguo yel Nuevo Testamento".
Romano el Meloda
Romano el Meloda

Otro tema del Meloda, destacó el Papa, es la doctrina sobre el Espíritu Santo; pues hablando de Pentecostés "subraya la continuidad existente entre Cristo, ascendido al cielo y los apóstoles, es decir, la Iglesia, y exalta la acción misionera en el mundo".

En el ámbito cristológico predicó "la cristología de los grandes concilios, pero sobre todo está cerca de la piedad popular. Los conceptos de los concilios nacieron de la piedad popular, del conocimiento del corazón cristiano. Por eso recalca que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre una sola persona".

Las enseñanzas morales de Romano, observó el Santo Padre, "se relacionan especialmente con el Juicio Final". El teólogo "nos lleva a este momento de la verdad  de nuestra vida, el encuentro con el Juez justo y por lo tanto indica la conversión mediante la penitencia, el ayuno y la caridad que para él tiene la primacía absoluta entre las virtudes".

"La humanidad palpitante, el ardor de la fe y la humildad profunda impregnan los cantos de Romano el Meloda", dijo Benedicto XVI; al destacar que "este gran poeta y compositor nos recuerda todo el tesoro de la cultura cristiana, nacida de la fe, nacida del corazón que se encontró con Cristo".

"De este contacto con la Verdad que es amor nació toda la gran cultura cristiana".
"Si la fe sigue viva esta herencia cultural no muere; sigue presente. Los iconos  hablan también hoy a los corazones que creen, no son solamente cosas del pasado. Las catedrales no son monumentos medievales, sino hogares donde nos encontramos con Dios y unos con otros. La gran música, el canto gregoriano, Bach, Mozart, no son cosas del pasado. Viven con la vitalidad de nuestra liturgia y de nuestra fe. Si la fe está viva, la cultura cristiana no se convierte en pasado".

"Y si la fe sigue viva también hoy podemos responder al imperativo que se repite siempre: "Cantad al Señor un cántico nuevo". Creatividad, innovación, canto nuevo, cultura nueva y presencia de toda la herencia cultural, de la vitalidad de la fe, no se excluyen sino que son una única realidad. Son presencia de la belleza de Dios, de la alegría de ser hijos suyos",  concluyó el Pontífice.

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El 6 de septiembre de 2015, el Papa Francisco hacía este llamamiento en la plaza de San Pedro

“Que toda parroquia, que toda comunidad religiosa, que todo monasterio, todo santuario de Europa acoja a una familia”.

A pocos kilómetros de allí, también a mediodía, Semaan aterrizaba en Roma procedente de Siria. Él, su esposa y sus dos hijos se acababan de convertir en refugiados sirios en Italia.

Sin embargo, lo más sorprendente estaba por llegar. El Papa fue el primero en predicar con el ejemplo y una semana después de su petición alojó en la parroquia del Vaticano a este cristiano sirio con su familia.

SEMAAN DAOUD

“Existen las coincidencias incluso no naturales. Pensaron que éramos una familia cristiana que venía de Siria, que llegaba en el momento y en la hora en el que el Papa hizo el llamamiento y eso les pareció sorprendente. Yo no tenía previsto venir ni ese día, ni a esa hora. Quizá fue esta la razón por la que nos ofrecieron la casa”.

Antes de subirse a este avión que lo condujo a Cuba y Estados Unidos, el Papa recibió la visita de Semaan y su familia que quisieron agradecerle su generosidad. La familia dejó muy impactado al Papa Francisco.

FRANCISCO

“Hoy me he emocionado mucho porque delante de Casa Santa Marta ha venido a saludarme una de las dos familias que están acogidas en la parroquia de Santa Ana, en el Vaticano, sirios, refugiados… Se veía en su rostro el dolor por todo esto”.

SEMAAN DAOUD

“Recuerdo una cosa muy hermosa cuando le conocimos. Hablamos y le dijimos: “Rece por nosotros”. Pero él respondió: “No, no. Rezad vosotros por mí”. Sorprende mucho su humildad”.

Es este vecindario donde vivieron durante un año, en la casa del limosnero papal Konrad Krajewsky, que hace pocas semanas se la cedió de nuevo a otra familia también de refugiados sirios. Cuando Semaad ya pudo permitirse pagar una casa, dejó esta vivienda a disposición de quien la necesitara. Con la guerra, este damasceno que se dedicaba al turismo lo perdió todo. No obstante se considera muy afortunado porque dice que Dios siempre ha estado de su lado.

SEMAAN DAOUD

“Me considero afortunado en la vida. El Señor siempre ha estado a mi lado en los momentos difíciles. También en los de alegría y felicidad por lo que creo que soy afortunado y estoy convencido de que el Espíritu Santo actúa mucho, mucho en nuestra familia”. FLASH “En los momentos más difíciles y oscuros he sentido la presencia de Dios fuertemente”.

Seeman trabaja aquí, en Radio María en árabe, una radio que el propio Francisco impulsó para que la voz del Papa y el cariño de la Iglesia pudieran llegar a todos los cristianos perseguidos en Oriente Medio.

Este católico greco-melquita sirio tiene una petición para los cristianos de todo el mundo: Que no abandonen a sus hermanos de la tierra donde se convirtió el apóstol San Pablo, un país al que Seeman anhela regresar algún día cuando llegue la tan ansiada paz.

Rome Reports

El perdón, la esperanza o la fortaleza ante la adversidad son algunas de las virtudes que aportan los cristianos perseguidos en todo el mundo. Lejos de compadecerlos, el proyecto #StandTogether invita a aprender de ellos

Antonio Olivié, CEO de Rome Reports, ha presentado en el Meeting de Rímini el desarrollo de esta iniciativa que trata de dar a conocer historias extraordinarias.

ANTONIO OLIVIÉ CEO de Rome Reports TV News Agency

“A menudo nos preguntamos qué podemos hacer por los cristianos perseguidos. Creo que esta no es la pregunta acertada. Para nosotros, la pregunta correcta es: ¿Qué podemos aprender de los cristianos perseguidos? Cuando uno ve su fortaleza, su capacidad de perdón, su relación con personas musulmanas... Creo que hay muchos valores que podemos aprender de ellos”.

A través de vídeos de menos de tres minutos de duración se dan a conocer historias de personas que sufren, pero que nunca optan por la violencia.

Una iniciativa en colaboración con todos aquellos que trabajan por quienes sufren persecución.

ROBERTO FONTOLAN Director Centro Internacional de Comunione e Liberazione

“El objetivo esencial, en cuanto al contenido, es dar a conocer la historia, la realidad, la experiencia de los cristianos de estos países. Dar a conocer la aportación positiva de su presencia. Entender qué cosa nos transmiten. Ser ayudados por ellos”.

Televisiones de todo el mundo emiten estas historias, que también se publican en la página web www.allstandtogether.com y se difunden a través de cuentas en Twitter y Facebook. Hasta ahora, todos los vídeos se publicaban en inglés, español e italiano. Muy pronto comenzarán a escucharse en ruso y en francés.

Rome Reports

Desde allí Moisés contempló la Tierra Prometida

“Y subió Moisés de la llanura de Moab a la montaña de Nebó, en la cumbre del Pisgá, situado frente a Jericó; y Yahvé le mostró toda la Tierra Prometida….” (Dt. 34, 1)
Moisés ha cumplido ya la difícil misión de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida después de una larga y dolorosa travesía, pero no le será dado pisarla con sus pies, solo podrá contemplarla desde lejos, desde la cima del Monte Nebo.
Con esta visión de la Tierra  Prometida murió Moisés y aquí fue enterrado según la tradición bíblica. La visita al Monte Nebo es una agradable excursión desde Madaba, la ciudad de los mosaicos, que está a quince minutos en coche. Aquí se construyó la iglesia en conmemoración de Moisés, aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la localización exacta de la tumba.
Una monja hispano-romana, Etheria, fue la primera en informar sobre su existencia en el año 393 d.C. Después se convirtió en un gran monasterio bizantino. Hacia 1930 los franciscanos, custodios de Tierra Santa, compraron el lugar y se iniciaron las excavaciones y la restauración.
El principal edificio abierto al público es la basílica construida en la segunda mitad del siglo VI. Y lo más notable es el gran mosaico del pavimento, de 9 por 3 metros, una obra de arte que se conserva en bastante buen estado y que representa escenas de caza, elaboración de vino, y animales. Hay más mosaicos colgados de las paredes del nuevo edificio construido para proteger el santuario antiguo. Hay un nuevo y pequeño santuario que alberga a la comunidad franciscana y a un equipo de arqueólogos.
En el complejo hay poco más que ver, el antiguo santuario, en ruinas, se conserva bastante mal. Pero lo más impresionante es el espectáculo que se puede contemplar y disfrutar desde el mirador situado en frente del monasterio, y desde donde según la Biblia, Moisés contempló la Tierra Prometida.
Bajo el cielo azul, sin nubes, se extiende ante los maravillados ojos del observador un panorama único. Como un lago de plata líquida brilla el Mar Muerto, el lago salado, y hacia el oeste la cadena de montañas calcáreas de color blanco pardusco de las tierras de Judá, donde sobresalen, y si el día es limpio se pueden ver bien, las cumbres de los montes de Jerusalén y Belén. Hacia el norte, en la lejanía la meseta de Samaria y Galilea, y las cumbres del Hermón, cubiertas de nieve según la época. A los pies del Monte Nebo estrechas cañadas que se prolongan por la depresión del Jordán, y en su lado occidental una pequeña mancha verde: es el oasis de Jericó. Es el paisaje bíblico por excelencia, y con esta visión de Palestina acabó Moisés su vida.
En las proximidades del mirador hay un memorial de bronce que representa la muerte y el sufrimiento de Jesús en la cruz. Una serpiente se enrosca a su alrededor y simboliza la serpiente levantada por Moisés en el desierto. Dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para todo el que crea tenga por Él vida eterna” (Juan, 3:14-15).
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