¿Realmente resucitó Jesucristo?

LA SUPUESTA TUMBA PERDIDA

  Francisco Varo  
  Francisco Varo

Entrevistamos a Francisco Varo, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra y colaborador de www.primeroscristianos.com, con motivo de un documentado artículo que ha publicado en Diario de Navarra (23.III.2007) acerca del reciente documental La tumba perdida, producido por el oscarizado James Cameron. El documental se hace eco de unas excavaciones en Jerusalén para poner en entredicho la resurrección de Jesucristo y su celibato.

¿Qué intenta probar el documental?
 El documental dirigido por Simcha Jacobovici y producido por James Cameron titulado The Lost Tomb of Jesus (La tumba perdida de Jesús) ha difundido la noticia del hallazgo en Jerusalén de una tumba que, según se dice, contendría las sepulturas de Jesús y su familia. En él se divulgan unos hechos conocidos con detalle hasta ahora sólo por algunos expertos,y llega avalado por una investigación que se presenta como rigurosa.

¿Cuándo tuvo lugar tal controvertido hallazgo?
En los primeros días de marzo de 1980, mientras se realizaban movimientos de tierra en el barrio de East Talpiyot en Jerusalén, se descubrió una cámara sepulcral del siglo I que contenía diez osarios de esa época. Entre ellos había seis que tenían algo escrito. Uno decía en griego: Mariamenou (he) Mara (Mariamme también llamada Mara). Los demás, en arameo: Yoseh (José); Yehudah bar Yeshua‘ (Judá, hijo de Jesús); Mat[y]ah (Matías, una forma de Mateo); Maryah (María); y el que provocaría más revuelo tenía una inscripción torpemente rayada donde podía leerse algo así como Yeshua‘ (?) bar Yehosef (Jesús (?) hijo de José).
La primera información fue dada a conocer en 1981 por Yosef Gat, el arqueólogo que dirigió las excavaciones, y todos los detalles son bien conocidos del mundo científico gracias al informe técnico publicado por Amos Kloner en 1996. Desde entonces no se ha producido ningún hallazgo nuevo en relación con esa sepultura ni con esos osarios.

¿Es esa información veraz?
De los nombres que figuran en ellos no se puede extraer ninguna conclusión convincente sobre una supuesta relación con Jesús y los personajes mencionados en los Evangelios, ya que son muy comunes. Téngase en cuenta que sólo 16 nombres, 13 de varones (Simeon, Yosef, Yehudah, Eleazar, Yehoazar, Yohanan, Yeshua, Shaul, Hananiah, Matiah, Yehonatan, Yaacob y Hezekiah) y 3 de mujeres (Shelomzion [Salomé], Mariah-Mariamme y Marta-Mara) eran usados por más del 75% de la población. Todos los nombres inscritos en los osarios de esa tumba se encuentran entre ellos.
Teniendo en cuenta que la población estable de Jerusalén era de unas 100.000 personas, se calcula que debería haber en torno a 3.850 varones de nombre Jesús, de los cuales unos 250 tendría como padre a un José, y se llamarían, por tanto, «Jesús, hijo de José». Por eso, para intentar identificar con un cierto rigor científico a Jesús de Nazaret con alguno de los muchos «Jesús, hijo de José» que había en la ciudad será necesario tomar en consideración otros motivos que no sean simplemente el llevar ese nombre.
Uno de las razones que lleva a rechazar la identificación de los personajes de esa tumba con Jesús es que sufamilia estaba asentada en Nazaret y tenía raíces en Belén. Lo lógico sería que, si poseían una sepultura familiar, estuviera en alguno de esos dos lugares, pero no en Jerusalén. A esto se añade que, en las tumbas de Jerusalén, cuando se trata de personas pertenecientes a estirpes originarias de la ciudad, se señala quién es su padre (por ejemplo, Yehudah hijo de Yohanan), pero si se trata de familias de fuera, en la inscripción se indica su procedencia (Simeón de Ptolemaida). Si el osario fuera del Jesús que conocemos por los Evangelios, la inscripción debería ser «Jesús, hijo de José, de Nazaret», o simplemente «Jesús de Nazaret».

En cualquier caso, ¿aporta el descubrimiento algo que no supiéramos ya?
The Lost Tomb of Jesus no aporta ninguna información relevante que no fuera conocida. Sólo es original en dos cuestiones. Una de ellas, la supuesta identificación, carente de todo fundamentocientífico, de la Mariamenou (he) Mara con María Magdalena. Después del éxito comercial del Código Da Vinci es un ingrediente de éxito asegurado. La otra, la prueba del ADN sobre unos restos orgánicos que, según dicen, han podido ser rescatados de los osarios de Yeshua bar Yeshosef y Mariamenou (he) Mara, y que pondría de manifiesto que no hay entre ellos una relación de pertenencia a la misma familia de sangre. Como las tumbas suelen ser familiares, si  no son consanguíneos ¡ha de ser su esposa! Aunque el análisis fuera riguroso, la conclusión sería temeraria. Pero si se tiene en cuenta, como lo señalaban los arqueólogos que realizaron la excavación, que en los osarios había restos de más de una persona, la conclusión es totalmente infundada.

¿Qué opinión merece este hallazgo entre los arqueólogos?
En los días que han seguido a la difusión del documental todos los arqueólogos han sido unánimes en rechazar las hipótesis que propone. No por razones religiosas, sino por la inconsistencia de sus razones y su notable falta de rigor científico. Tal vez sea un buen negocio. Pero no parece que vaya a plantear problemas a la fe de nadie que tenga algo de cultura y sentido común. En todo caso, han hecho reír a los expertos ante la vulgaridad de los tópicos y la ingenuidad del argumento empleado.

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Los primeros cristianos se sabían "mensajeros", afirma Benedicto XVI

 

 

Palabras de la homilía del Papa en Chipre

CHIPRE, 6 JUN 2010 (VIS).-

El Papa celebró esta mañana la Santa Misa en el Palacio de Deportes Eleftherìa de Nicosia, con capacidad para 6.000 personas, con ocasión de la publicación del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial para Oriente Medio.

  Benedicto XVI con Crisóstomos II  
 

El Papa con el Arzobispo ortodoxo de Chipre

Participaron en la celebración eucarística los Patriarcas y Obispos de las distintas comunidades eclesiales de Medio Oriente, así como un numeroso grupo de fieles chipriotas. Al inicio, el arzobispo maronita de Chipre, monseñor Youssef Soueif, dirigió unas breves palabras de saludo al Santo Padre.

Recordando en la homilía que hoy se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Benedicto XVI explicó que "el nombre dado a esta fiesta en Occidente, Corpus Christi, se usa en la tradición de la Iglesia para designar tres realidades distintas: el cuerpo físico de Jesús, nacido de la Virgen María; su cuerpo eucarístico, el pan del cielo que nos nutre en este gran sacramento, y su cuerpo eclesial, la Iglesia. Al considerar los distintos aspectos del Corpus Christi, llegamos a comprender más profundamente el misterio de comunión que nos une a quienes formamos parte de la Iglesia".

"Cada uno de nosotros que formamos parte de la Iglesia necesita salir del mundo cerrado de su individualismo y aceptar la "compañía" de los que "comparten el pan" con nosotros. (...) Por eso, todos los días pedimos a "nuestro" Padre el pan "nuestro" de cada día. La condición previa para entrar en la vida divina a la que estamos llamados es derribar las barreras entre nosotros y nuestros vecinos. Necesitamos ser liberados de lo que nos aprisiona y aísla: temor y desconfianza recíproca, avidez y egoísmo, falta de voluntad para correr el riesgo de la vulnerabilidad a la que nos exponemos cuando nos abrimos al amor".

El Papa puso de relieve que "en la primera comunidad cristiana, que se alimentaban de la mesa del Señor, vemos los efectos de la acción unificadora del Espíritu Santo. Compartían sus bienes, desprendiéndose de todos los bienes materiales por amor a los hermanos. (...) Pero su amor no se limitaba al grupo de los creyentes. No se veían a sí mismos como beneficiarios exclusivos y privilegiados de los favores divinos, sino más bien como mensajeros, para llevar la buena noticia de la salvación en Cristo hasta los confines del mundo. De esta manera, el mensaje que Cristo resucitado confió a los Apóstoles se extendió con rapidez por todo el Medio Oriente, y desde allí al mundo entero".

"Estamos llamados a superar nuestras diferencias, a llevar paz y reconciliación donde exista un conflicto, a ofrecer al mundo un mensaje de esperanza. Estamos llamados a tender una mano a quien lo necesite, a compartir con generosidad nuestros bienes materiales con los más desafortunados. Estamos llamados a proclamar de manera incansable la muerte y la resurrección del Señor, hasta que Él vuelva".

Al final de la misa, el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, agradeció al Papa la convocación de la próxima Asamblea Especial para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano en octubre próximo, e invitó al pontífice a entregar una copia del "Instrumentum laboris" o documento de trabajo a los miembros del Consejo Especial para el Sínodo.

  Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre  
 
Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre

Antes de rezar el Ángelus, Benedicto XVI resaltó que "Oriente Medio ocupa un lugar especial en el corazón de todos los cristianos, puesto que fue allí donde por vez primera Dios se dio a conocer a nuestros padres en la fe".         

"Es bien conocido -dijo- que algunos de vosotros soportáis grandes pruebas a causa de la situación actual de la región. La Asamblea Especial es una oportunidad para que los cristianos del resto del mundo ofrezcan su apoyo espiritual y su solidaridad a sus hermanos y hermanas de Oriente Medio".

Los cristianos de esta región "deseáis vivir en paz y en armonía con vuestros vecinos judíos y musulmanes. A menudo, actuáis como artífices de paz en el difícil proceso de reconciliación. Merecéis el reconocimiento por el papel inestimable que realizáis. Espero firmemente que todos vuestros derechos, incluido el derecho a la libertad religiosa y de culto, sean cada vez más respetados y que nunca más sufráis discriminaciones de ningún tipo".

"Ruego para que el trabajo de la Asamblea Especial ayude a dirigir la atención de la comunidad internacional sobre la difícil situación de los cristianos en Medio Oriente que sufren por sus creencias, de modo que se encuentre una solución justa y duradera a los conflictos que provocan tanto dolor. Con respecto a esta grave cuestión, reitero mi llamamiento personal a que se realice un esfuerzo internacional urgente y concertado para resolver las tensiones que persisten en Medio Oriente, especialmente en Tierra Santa, antes de que dichos conflictos lleven a un mayor derramamiento de sangre".

"Con estos deseos -terminó-, os entrego ahora el texto del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para Medio Oriente".

Después del Ángelus, el Papa recordó que hoy se celebraba en Varsovia la beatificación de Jerzy Popiełuszko, sacerdote y mártir. "Envío un cordial saludo a la Iglesia en Polonia, que hoy se alegra con su elevación a los altares. Su servicio apasionado y su martirio son un signo especial del triunfo del bien sobre el mal. Que su ejemplo e intercesión alimenten la entrega de los sacerdotes e inflame la caridad de los fieles", concluyó.

Terminada la celebración eucarística, el Santo Padre se trasladó a la nunciatura apostólica de Nicosia para almorzar con los miembros de su séquito, los patriarcas y obispos del Consejo Especial del Sínodo para Oriente Medio y Su Beatitud Crisóstomos II.

 

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CATALINA DE GENOVA Y LA EXPERIENCIA DEL PURGATORIO

 

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"Desde su conversión hasta su muerte no hubo acontecimientos extraordinarios"

CIUDAD DEL VATICANO, 12 ENE 2011 (VIS).-

 Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI y a la que asistieron 9.000 personas, a santa Catalina de Génova (1447-1510), autora de dos libros: "El tratado sobre el purgatorio" y "El diálogo entre el alma y el cuerpo".
 
  Catalina recibió en su hogar una buena educación cristiana. Se casó a los dieciséis años y su vida matrimonial no fue fácil. Al principio llevaba una existencia mundana que le causó un profundo sentido de vacío y amargura. Tras una particular experiencia espiritual, en la que ve con claridad sus miserias y defectos, al mismo tiempo que la bondad de Dios, nace la decisión de cambiar de vida e iniciar un camino de purificación y comunión mística con Dios. El lugar de su ascenso a las cimas de la mística fue el hospital de Pammatone, el más grande de Génova, del que fue directora.
 
  "Desde su conversión hasta su muerte -observó el Papa- no hubo acontecimientos extraordinarios, pero dos elementos caracterizaron toda su existencia: por una parte la experiencia mística, la profunda unión con Dios, (...) y por otra, (...) el servicio al prójimo, sobre todo a los más necesitados y abandonados".
 
  "Nunca debemos olvidar -subrayó el Santo Padre- que cuanto más amamos a Dios y somos constantes en la oración, mas amaremos realmente a los que tenemos cerca, porque seremos capaces de ver en cada persona el rostro del Señor, que ama sin límites ni distinciones".
 
  Benedicto XVI se refirió después a las obras de la santa, y recordó que "en su experiencia mística, Catalina no tuvo revelaciones específicas sobre el purgatorio o las almas que se están purificando". La santa no presenta el purgatorio "como un elemento del paisaje de las vísceras de la tierra: no es un fuego exterior, sino interior. (...) No se parte del más allá para narrar los tormentos del purgatorio (...) e indicar después el camino para la purificación o la conversión, sino que se partede la experiencia interior del ser humano en camino hacia la eternidad".
 
  Por eso, para Catalina "el alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de forma perfecta a ese amor mientras que el amor mismo de Dios (...) la purifica de las escorias de su pecado".
 
  En la mística genovesa se encuentra una imagen típica de Dioniso el Areopagita, explicó el Papa: la del hilo de oro que une el corazón humano a Dios. "Así el corazón humano -agregó el pontífice- se llena del amor de Dios que pasa a ser la única guía, el único motor de su existencia. Esta situación de elevación hacia Dios y de abandono a su voluntad, expresada en la imagen del hilo, es utilizada por Catalina para expresar la acción de la luz divina sobre las almas del purgatorio, luz que las purifica y las eleva hacia los esplendores de la luz resplandeciente de Dios".
 
  "Los santos, en su experiencia de unión con Dios -recalcó el Santo Padre- alcanzan un saber tan profundo sobre los misterios divinos en el que se compenetran el amor y el conocimiento, hasta el punto que sirven de ayuda a los teólogos en su dedicación al estudio".
 
  "Con su vida -concluyó el Papa-, Catalina nos enseña que cuanto más amamos a Dios y entramos en intimidad con El en la oración, tanto más El se nos revela y enciende nuestro corazón con su amor. Escribiendo sobre el purgatorio, la santa nos recuerda una verdad fundamental de la fe que para nosotros representa una invitación a rezar por los difuntos para que lleguen a la visión beatífica de Dios en la comunión de los santos".
 
  "El servicio humilde, fiel y generoso que la santa prestó toda su vida en el hospital de Pammatone es, además, un ejemplo luminoso de caridad para todos y un estimulo particular para las mujeres que contribuyen con sus valiosas obras, llenas de sensibilidad y atención hacia los más pobres y necesitados, al bien de la Iglesia y de la sociedad".

"¡Con vosotros siento que la Iglesia es joven!"

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Discurso a los jóvenes en la catedral de Sulmona

SULMONA, lunes 5 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la transcripción realizada por Radio Vaticano del discurso del Papa Benedicto XVI a los jóvenes en la catedral de Sulmona, durante su visita apostólica a esta ciudad italiana, ayer domingo 4 de julio.

* * * * *

¡Queridos jóvenes!

¡Ante todo quiero deciros que estoy muy contento de encontraros! Doy las gracias a Dios por esta posibilidad que me ofrece de permanecer un poco con vosotros, como un padre de familia, junto con vuestro obispo y vuestros sacerdotes. ¡Os doy las gracias por el afecto que me manifestáis con tanto calor! Pero os doy las gracias también por lo que me habéis dicho, a través de vuestros dos “portavoces”, Francesca y Cristian. Me habéis hecho preguntas, con mucha franqueza, y, al mismo tiempo, habéis demostrado tener puntos firmes, convicciones. Esto es muy importante. Sois chicos y chicas que reflexionan, que se preguntan, y que tienen también el sentido de la verdad y del bien. Es decir, sabéis usar la mente y el corazón, ¡y esto no es poco! Al contrario, diría que es lo principal en este mundo: aprender a usar bien la inteligencia y la sabiduría que Dios nos ha dado. La gente de esta tierra vuestra, en el pasado, no tenía muchos medios para estudiar, ni tampoco para afirmarse en la sociedad, pero poseía lo que hace verdaderamente rico a un hombre y una mujer: la fe y los valores morales. ¡Esto es lo que construye a las personas y la convivencia civil!

  Sulmona  
 

Sulmona

De vuestras palabras surgen dos aspectos fundamentales: uno positivo y uno negativo. El aspecto positivo viene desde vuestra visión cristiana de la vida, una educación que evidentemente habéis recibido de los padres, de los abuelos, de los demás educadores: sacerdotes, profesores, catequistas. El aspecto negativo está en las sombras que oscurecen vuestro horizonte: son los problemas concretos, que hacen difícil mirar al futuro con serenidad y optimismo; pero son también los valores falsos y los modelos ilusorios, que nos vienen propuestos y que prometen llenar la vida, mientras que en cambio la vacían.

¿Qué hacer, entonces, para que estas sombras no lleguen a ser demasiado pesadas? ¡Ante todo, veo que sois jóvenes con una buena memoria! Sí, me ha impresionado el hecho de que hayáis recordado frases que pronuncié en Sydney, en Australia, durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2008. Y también habéis recordado que las JMJ nacieron hace 25 años.

Pero sobre todo habéis demostrado tener una memoria histórica ligada a vuestra tierra: me habéis hablado de un personaje nacido hace ocho siglos, san Pedro Celestino V, ¡y habéis dicho que lo consideráis aún muy actual! Véis, queridos amigos, de esta forma, tenéis, como se suele decir, “un talento de más”. Sí, la memoria histórica es verdaderamente un “talento más” en la vida, porque sin memoria no hay futuro. ¡Una vez se decía que la historia es maestra de vida! La cultura consumista actual tiende en cambio a aplanar al hombre en el presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la historia; pero haciendo así le priva también de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas, y de construir el mañana. Por tanto, queridos y queridas jóvenes, quiero deciros: el cristiano es uno que tiene buena memoria, que ama la historia e intenta conocerla.

Por esto os doy las gracias, porque me habláis de san Pedro del Morrone, Celestino V, y sois capaces de valorar su experiencia hoy, en un mundo tan distinto, pero percisamente por esto necesitado de redescubrir algo que valga siempre, que sea perenne, como por ejemplo la capacidad de escuchar a Dios en el silencio exterior y sobre todo interior. Hace poco me habéis preguntado: ¿cómo se puede reconocer la llamada de Dios? Y bien, el secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir su voz. Pero para hacer esto, es necesario acostumbrar nuestro corazón a reconocer al Señor, a sentirle como una Persona que está cerca de mí y me ama.

Como dije esta mañana, es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en el día a día para ser capaces de escuchar la voz del Señor. Estad seguros de que si uno aprende a escuchar esta voz y a seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y siente que Dios está con él, con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. Dicho en una palabra: el secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece precisamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la decisión, en el momento,es decir, de decidir y de partir, como después, si se quiere ser fieles y perseverar en el camino. San Pedro Celestino fue ante todo esto: un hombre de escucha, de silencio interior, un hombre de oración, un hombre de Dios. Queridos jóvenes: encontrad siempre un espacio en vuestras jornadas para Dios, ¡para escucharle y hablarle!

Y aquí, quisiera deciros una segunda cosa: la verdadera oración no es de hecho extraña a la realidad. Si rezar os alienara, os quitase de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración! Al contrario, el dialogo con Dios es garantía de verdad, de verdad consigo mismo y con los demás, y por tanto de libertad. Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de las fascinaciones del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza de ser verdaderamente libres, incluso de ciertas tentaciones enmascaradas de cosas buenas. Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar en el mundo sin ser del mundo? Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios. No se trata de multiplicar las palabras – ya lo decía Jesús –, sino de estar en la presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las frases del “Padre Nuestro”, que abraza todos los problemas de nuestra vida, o también adorando la Eucaristía, meditando el Evangelio en nuestra habitación, o participando con recogimiento en la liturgia. Todo esto no separa de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en todo ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento.

Así fue para san Celestino V: él supo siempre actuar según su consciencia en obediencia a Dios, y por ello sin miedo y con gran valor, también en los momentos difíciles, como los relacionados con su breve Pontificado, no temiendo perder su propia dignidad, sino sabiendo que ésta consiste en estar en la verdad. Y el garante de la verdad es Dios. Quien le sigue no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque “quien tiene a Dios, nada le falta”, como decía santa Teresa de Ávila.

  Acueducto de Sulmona  
 
Acueducto de Sulmona

¡Queridos amigos! La fe y la oración no resuelven los problemas, pero permiten afrontarlos con una luz y una fuerza nueva, de una forma digna del hombre, y también de forma más serena y eficaz. Si miramos a la historia de la Iglesia veremos que es rica en figuras de santos y beatos que, precisamente partiendo de un diálogo intenso y constante con Dios, iluminados por la fe, supieron encontrar soluciones creativas, siempre nuevas, para responder a las necesidades humanas concretas en todos los siglos: la salud, la instrucción, el trabajo, etc. Su arrojo estaba animado por el Espíritu Santo y por una amor fuerte y generoso por los hermanos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos. ¡Queridos jóvenes! ¡Dejáos conquistar totalmente por Cristo! ¡Poneos también vosotros, con decisión, sobre el camino de la santidad, es decir, de estar en contacto, en conformidad con Dios – caminoque está abierto a todos – porque esto os hará ser también más creativos en buscar soluciones a los problemas que encontráis, y en buscarlos juntos! He aquí otro signo distintivo del cristiano: nunca es un individualista.

Quizás me diréis: pero si miramos, por ejemplo, a san Pedro Celestino, en la elección de la vida eremítica ¿no era quizás individualismo, fuga de las responsabilidades? Cierto, esta tentación existe. Pero en las experiencias aprobadas por la Iglesia, la vida solitaria de oración y de penitencia está siempre al servicio de la comunidad, abre a los demás, nunca está en contraposición con las necesidades de la comunidad. Los eremitorios y monasterios son oasis y manantiales de vida espiritual de donde todos pueden beber. El monje no vive para sí mismo, sino para los demás, y es por el bien de la Iglesia y de la sociedad por lo que cultiva la vida contemplativa, para que la Iglesia y la sociedad puedan estar siempre regadas por energías nuevas, por la acción del Señor. ¡Queridos jóvenes! ¡Amad a vuestras comunidades cristianas, no tengáis miedo de comprometeros en vivir juntos la experiencia de fe! ¡Quered mucho a la Iglesia: os ha dado la fe, os ha hecho conocer a Cristo! Y quered mucho a vuestro obispo, a vuestros sacerdotes: con todas nuestras debilidades, los sacerdotes ¡son presencias preciosas en la vida!

El joven rico del Evangelio, después de que Jesús le propuso dejar todo y seguirle – como sabemos – se fue de allí triste, porque estaba demasiado apegado a sus bienes (cfr Mt 19,22). ¡Yo en cambio leo en vosotros la alegría! Y también este es un signo de que sois cristianos: que para vosotros Jesucristo vale mucho, aunque sea comprometido seguirle, vale más que cualquier cosa. Habéis creído que Dios es la perla preciosa que da valor a todo lo demás: en la familia, en el estudio, en el trabajo, en el amor humano... en la vida misma. Habéis comprendido que Dios no os quita nada, sino que os da el ciento por uno y hace eterna vuestra vida, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón. Me gustaría recordar la experiencia de san Agustín, un joven que buscó con gran dificultad, durante mucho tiempo, fuera de Dios, algo que saciase su sed de verdad y de felicidad. Pero al final de este camino de búsqueda ha comprendido que nuestro corazón está sin paz mientras que no encuentre a Dios, mientras no repose en Él (cfr Las Confesiones 1,1).

¡Queridos jóvenes! ¡Conservad vuestro entusiasmo, vuestra alegría, la que nace de haber encontrado al Señor, y sabed comunicarla también a vuestros amigos, a vuestros coetáneos! ¡Ahora debo irme y debo decir que siento mucho dejaros! ¡Con vosotros siento que la Iglesia es joven! Pero me voy contento, como un padre que está sereno porque ha visto que los hijos están creciendo y están creciendo bien. ¡Caminad, queridos chicos y queridas chicas! Caminad en el camino del Evangelio; amad a la Iglesia, nuestra madre; sed sencillos y puros de corazón; sed humildes y generosos. Os confío a todos a vuestros santos patronos, a san Pedro Celestino y sobre todo a la Virgen María, y con gran afecto os bendigo. Amén.

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