¿Realmente resucitó Jesucristo?

LA SUPUESTA TUMBA PERDIDA

  Francisco Varo  
  Francisco Varo

Entrevistamos a Francisco Varo, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra y colaborador de www.primeroscristianos.com, con motivo de un documentado artículo que ha publicado en Diario de Navarra (23.III.2007) acerca del reciente documental La tumba perdida, producido por el oscarizado James Cameron. El documental se hace eco de unas excavaciones en Jerusalén para poner en entredicho la resurrección de Jesucristo y su celibato.

¿Qué intenta probar el documental?
 El documental dirigido por Simcha Jacobovici y producido por James Cameron titulado The Lost Tomb of Jesus (La tumba perdida de Jesús) ha difundido la noticia del hallazgo en Jerusalén de una tumba que, según se dice, contendría las sepulturas de Jesús y su familia. En él se divulgan unos hechos conocidos con detalle hasta ahora sólo por algunos expertos,y llega avalado por una investigación que se presenta como rigurosa.

¿Cuándo tuvo lugar tal controvertido hallazgo?
En los primeros días de marzo de 1980, mientras se realizaban movimientos de tierra en el barrio de East Talpiyot en Jerusalén, se descubrió una cámara sepulcral del siglo I que contenía diez osarios de esa época. Entre ellos había seis que tenían algo escrito. Uno decía en griego: Mariamenou (he) Mara (Mariamme también llamada Mara). Los demás, en arameo: Yoseh (José); Yehudah bar Yeshua‘ (Judá, hijo de Jesús); Mat[y]ah (Matías, una forma de Mateo); Maryah (María); y el que provocaría más revuelo tenía una inscripción torpemente rayada donde podía leerse algo así como Yeshua‘ (?) bar Yehosef (Jesús (?) hijo de José).
La primera información fue dada a conocer en 1981 por Yosef Gat, el arqueólogo que dirigió las excavaciones, y todos los detalles son bien conocidos del mundo científico gracias al informe técnico publicado por Amos Kloner en 1996. Desde entonces no se ha producido ningún hallazgo nuevo en relación con esa sepultura ni con esos osarios.

¿Es esa información veraz?
De los nombres que figuran en ellos no se puede extraer ninguna conclusión convincente sobre una supuesta relación con Jesús y los personajes mencionados en los Evangelios, ya que son muy comunes. Téngase en cuenta que sólo 16 nombres, 13 de varones (Simeon, Yosef, Yehudah, Eleazar, Yehoazar, Yohanan, Yeshua, Shaul, Hananiah, Matiah, Yehonatan, Yaacob y Hezekiah) y 3 de mujeres (Shelomzion [Salomé], Mariah-Mariamme y Marta-Mara) eran usados por más del 75% de la población. Todos los nombres inscritos en los osarios de esa tumba se encuentran entre ellos.
Teniendo en cuenta que la población estable de Jerusalén era de unas 100.000 personas, se calcula que debería haber en torno a 3.850 varones de nombre Jesús, de los cuales unos 250 tendría como padre a un José, y se llamarían, por tanto, «Jesús, hijo de José». Por eso, para intentar identificar con un cierto rigor científico a Jesús de Nazaret con alguno de los muchos «Jesús, hijo de José» que había en la ciudad será necesario tomar en consideración otros motivos que no sean simplemente el llevar ese nombre.
Uno de las razones que lleva a rechazar la identificación de los personajes de esa tumba con Jesús es que sufamilia estaba asentada en Nazaret y tenía raíces en Belén. Lo lógico sería que, si poseían una sepultura familiar, estuviera en alguno de esos dos lugares, pero no en Jerusalén. A esto se añade que, en las tumbas de Jerusalén, cuando se trata de personas pertenecientes a estirpes originarias de la ciudad, se señala quién es su padre (por ejemplo, Yehudah hijo de Yohanan), pero si se trata de familias de fuera, en la inscripción se indica su procedencia (Simeón de Ptolemaida). Si el osario fuera del Jesús que conocemos por los Evangelios, la inscripción debería ser «Jesús, hijo de José, de Nazaret», o simplemente «Jesús de Nazaret».

En cualquier caso, ¿aporta el descubrimiento algo que no supiéramos ya?
The Lost Tomb of Jesus no aporta ninguna información relevante que no fuera conocida. Sólo es original en dos cuestiones. Una de ellas, la supuesta identificación, carente de todo fundamentocientífico, de la Mariamenou (he) Mara con María Magdalena. Después del éxito comercial del Código Da Vinci es un ingrediente de éxito asegurado. La otra, la prueba del ADN sobre unos restos orgánicos que, según dicen, han podido ser rescatados de los osarios de Yeshua bar Yeshosef y Mariamenou (he) Mara, y que pondría de manifiesto que no hay entre ellos una relación de pertenencia a la misma familia de sangre. Como las tumbas suelen ser familiares, si  no son consanguíneos ¡ha de ser su esposa! Aunque el análisis fuera riguroso, la conclusión sería temeraria. Pero si se tiene en cuenta, como lo señalaban los arqueólogos que realizaron la excavación, que en los osarios había restos de más de una persona, la conclusión es totalmente infundada.

¿Qué opinión merece este hallazgo entre los arqueólogos?
En los días que han seguido a la difusión del documental todos los arqueólogos han sido unánimes en rechazar las hipótesis que propone. No por razones religiosas, sino por la inconsistencia de sus razones y su notable falta de rigor científico. Tal vez sea un buen negocio. Pero no parece que vaya a plantear problemas a la fe de nadie que tenga algo de cultura y sentido común. En todo caso, han hecho reír a los expertos ante la vulgaridad de los tópicos y la ingenuidad del argumento empleado.

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Los primeros cristianos se sabían "mensajeros", afirma Benedicto XVI

 

 

Palabras de la homilía del Papa en Chipre

CHIPRE, 6 JUN 2010 (VIS).-

El Papa celebró esta mañana la Santa Misa en el Palacio de Deportes Eleftherìa de Nicosia, con capacidad para 6.000 personas, con ocasión de la publicación del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial para Oriente Medio.

  Benedicto XVI con Crisóstomos II  
 

El Papa con el Arzobispo ortodoxo de Chipre

Participaron en la celebración eucarística los Patriarcas y Obispos de las distintas comunidades eclesiales de Medio Oriente, así como un numeroso grupo de fieles chipriotas. Al inicio, el arzobispo maronita de Chipre, monseñor Youssef Soueif, dirigió unas breves palabras de saludo al Santo Padre.

Recordando en la homilía que hoy se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Benedicto XVI explicó que "el nombre dado a esta fiesta en Occidente, Corpus Christi, se usa en la tradición de la Iglesia para designar tres realidades distintas: el cuerpo físico de Jesús, nacido de la Virgen María; su cuerpo eucarístico, el pan del cielo que nos nutre en este gran sacramento, y su cuerpo eclesial, la Iglesia. Al considerar los distintos aspectos del Corpus Christi, llegamos a comprender más profundamente el misterio de comunión que nos une a quienes formamos parte de la Iglesia".

"Cada uno de nosotros que formamos parte de la Iglesia necesita salir del mundo cerrado de su individualismo y aceptar la "compañía" de los que "comparten el pan" con nosotros. (...) Por eso, todos los días pedimos a "nuestro" Padre el pan "nuestro" de cada día. La condición previa para entrar en la vida divina a la que estamos llamados es derribar las barreras entre nosotros y nuestros vecinos. Necesitamos ser liberados de lo que nos aprisiona y aísla: temor y desconfianza recíproca, avidez y egoísmo, falta de voluntad para correr el riesgo de la vulnerabilidad a la que nos exponemos cuando nos abrimos al amor".

El Papa puso de relieve que "en la primera comunidad cristiana, que se alimentaban de la mesa del Señor, vemos los efectos de la acción unificadora del Espíritu Santo. Compartían sus bienes, desprendiéndose de todos los bienes materiales por amor a los hermanos. (...) Pero su amor no se limitaba al grupo de los creyentes. No se veían a sí mismos como beneficiarios exclusivos y privilegiados de los favores divinos, sino más bien como mensajeros, para llevar la buena noticia de la salvación en Cristo hasta los confines del mundo. De esta manera, el mensaje que Cristo resucitado confió a los Apóstoles se extendió con rapidez por todo el Medio Oriente, y desde allí al mundo entero".

"Estamos llamados a superar nuestras diferencias, a llevar paz y reconciliación donde exista un conflicto, a ofrecer al mundo un mensaje de esperanza. Estamos llamados a tender una mano a quien lo necesite, a compartir con generosidad nuestros bienes materiales con los más desafortunados. Estamos llamados a proclamar de manera incansable la muerte y la resurrección del Señor, hasta que Él vuelva".

Al final de la misa, el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, agradeció al Papa la convocación de la próxima Asamblea Especial para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano en octubre próximo, e invitó al pontífice a entregar una copia del "Instrumentum laboris" o documento de trabajo a los miembros del Consejo Especial para el Sínodo.

  Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre  
 
Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre

Antes de rezar el Ángelus, Benedicto XVI resaltó que "Oriente Medio ocupa un lugar especial en el corazón de todos los cristianos, puesto que fue allí donde por vez primera Dios se dio a conocer a nuestros padres en la fe".         

"Es bien conocido -dijo- que algunos de vosotros soportáis grandes pruebas a causa de la situación actual de la región. La Asamblea Especial es una oportunidad para que los cristianos del resto del mundo ofrezcan su apoyo espiritual y su solidaridad a sus hermanos y hermanas de Oriente Medio".

Los cristianos de esta región "deseáis vivir en paz y en armonía con vuestros vecinos judíos y musulmanes. A menudo, actuáis como artífices de paz en el difícil proceso de reconciliación. Merecéis el reconocimiento por el papel inestimable que realizáis. Espero firmemente que todos vuestros derechos, incluido el derecho a la libertad religiosa y de culto, sean cada vez más respetados y que nunca más sufráis discriminaciones de ningún tipo".

"Ruego para que el trabajo de la Asamblea Especial ayude a dirigir la atención de la comunidad internacional sobre la difícil situación de los cristianos en Medio Oriente que sufren por sus creencias, de modo que se encuentre una solución justa y duradera a los conflictos que provocan tanto dolor. Con respecto a esta grave cuestión, reitero mi llamamiento personal a que se realice un esfuerzo internacional urgente y concertado para resolver las tensiones que persisten en Medio Oriente, especialmente en Tierra Santa, antes de que dichos conflictos lleven a un mayor derramamiento de sangre".

"Con estos deseos -terminó-, os entrego ahora el texto del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para Medio Oriente".

Después del Ángelus, el Papa recordó que hoy se celebraba en Varsovia la beatificación de Jerzy Popiełuszko, sacerdote y mártir. "Envío un cordial saludo a la Iglesia en Polonia, que hoy se alegra con su elevación a los altares. Su servicio apasionado y su martirio son un signo especial del triunfo del bien sobre el mal. Que su ejemplo e intercesión alimenten la entrega de los sacerdotes e inflame la caridad de los fieles", concluyó.

Terminada la celebración eucarística, el Santo Padre se trasladó a la nunciatura apostólica de Nicosia para almorzar con los miembros de su séquito, los patriarcas y obispos del Consejo Especial del Sínodo para Oriente Medio y Su Beatitud Crisóstomos II.

 

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CATALINA DE GENOVA Y LA EXPERIENCIA DEL PURGATORIO

 

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"Desde su conversión hasta su muerte no hubo acontecimientos extraordinarios"

CIUDAD DEL VATICANO, 12 ENE 2011 (VIS).-

 Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI y a la que asistieron 9.000 personas, a santa Catalina de Génova (1447-1510), autora de dos libros: "El tratado sobre el purgatorio" y "El diálogo entre el alma y el cuerpo".
 
  Catalina recibió en su hogar una buena educación cristiana. Se casó a los dieciséis años y su vida matrimonial no fue fácil. Al principio llevaba una existencia mundana que le causó un profundo sentido de vacío y amargura. Tras una particular experiencia espiritual, en la que ve con claridad sus miserias y defectos, al mismo tiempo que la bondad de Dios, nace la decisión de cambiar de vida e iniciar un camino de purificación y comunión mística con Dios. El lugar de su ascenso a las cimas de la mística fue el hospital de Pammatone, el más grande de Génova, del que fue directora.
 
  "Desde su conversión hasta su muerte -observó el Papa- no hubo acontecimientos extraordinarios, pero dos elementos caracterizaron toda su existencia: por una parte la experiencia mística, la profunda unión con Dios, (...) y por otra, (...) el servicio al prójimo, sobre todo a los más necesitados y abandonados".
 
  "Nunca debemos olvidar -subrayó el Santo Padre- que cuanto más amamos a Dios y somos constantes en la oración, mas amaremos realmente a los que tenemos cerca, porque seremos capaces de ver en cada persona el rostro del Señor, que ama sin límites ni distinciones".
 
  Benedicto XVI se refirió después a las obras de la santa, y recordó que "en su experiencia mística, Catalina no tuvo revelaciones específicas sobre el purgatorio o las almas que se están purificando". La santa no presenta el purgatorio "como un elemento del paisaje de las vísceras de la tierra: no es un fuego exterior, sino interior. (...) No se parte del más allá para narrar los tormentos del purgatorio (...) e indicar después el camino para la purificación o la conversión, sino que se partede la experiencia interior del ser humano en camino hacia la eternidad".
 
  Por eso, para Catalina "el alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de forma perfecta a ese amor mientras que el amor mismo de Dios (...) la purifica de las escorias de su pecado".
 
  En la mística genovesa se encuentra una imagen típica de Dioniso el Areopagita, explicó el Papa: la del hilo de oro que une el corazón humano a Dios. "Así el corazón humano -agregó el pontífice- se llena del amor de Dios que pasa a ser la única guía, el único motor de su existencia. Esta situación de elevación hacia Dios y de abandono a su voluntad, expresada en la imagen del hilo, es utilizada por Catalina para expresar la acción de la luz divina sobre las almas del purgatorio, luz que las purifica y las eleva hacia los esplendores de la luz resplandeciente de Dios".
 
  "Los santos, en su experiencia de unión con Dios -recalcó el Santo Padre- alcanzan un saber tan profundo sobre los misterios divinos en el que se compenetran el amor y el conocimiento, hasta el punto que sirven de ayuda a los teólogos en su dedicación al estudio".
 
  "Con su vida -concluyó el Papa-, Catalina nos enseña que cuanto más amamos a Dios y entramos en intimidad con El en la oración, tanto más El se nos revela y enciende nuestro corazón con su amor. Escribiendo sobre el purgatorio, la santa nos recuerda una verdad fundamental de la fe que para nosotros representa una invitación a rezar por los difuntos para que lleguen a la visión beatífica de Dios en la comunión de los santos".
 
  "El servicio humilde, fiel y generoso que la santa prestó toda su vida en el hospital de Pammatone es, además, un ejemplo luminoso de caridad para todos y un estimulo particular para las mujeres que contribuyen con sus valiosas obras, llenas de sensibilidad y atención hacia los más pobres y necesitados, al bien de la Iglesia y de la sociedad".

Primeros Cristianos en otros idiomas
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