MADRID, 16 de noviembre de 2010-
Ya está disponible en España el acreditado documental de David Rolfe sobre la Sábana Santa, calificado como el “film definitivo” sobre la tela más famosa del mundo. Grabado en HD, y con las últimas técnicas 3D infográficas, este nuevo DVD está siendo comercializado en versión española por Goya Producciones.
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La Sábana Santa |
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Este documental de 45 minutos responde, con una calidad de imagen nunca vista hasta ahora, a los interrogantes que suscita la Sábana Santa. Repasa su historia y reconstruye, a partir de las sangrientas huellas dejadas en él, la Pasión de Cristo con todos sus horrores.
Las dudas sobre la autenticidad del misterioso lienzo se van desvaneciendo al hilo de los últimos datos mostrados en el film. Así, científicos de Oxford restan autoridad a la famosa datación del Carbono 14 que situaba su antigüedad en en torno al siglo XIV. Con ello cae la objeción más seria planteada hasta ahora.
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Imagen del documental
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El escéptico podrá dudar que la Sábana venerada en Turín sea la que cubrió el cuerpo de Jesús hasta su resurrección. Pero deberá aceptar los últimos datos científicos. En ellos, el creyente reconocerá las improntas de la Pasión: las llagas de los clavos y de la lanza, las heridas de la flagelación y hasta las punzadas de la corona de espinas.
NICODEMO ACUDE A HABLAR CON JESÚS
LA VOCACIÓN EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS
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Entre los más conmovidos por los sucesos de aquellos días estaba un fariseo, magistrado del Sanedrín, -llamado Nicodemo-, que acudió a ver a Jesús de noche por temor a sus compañeros que se habían opuesto a ÉL.
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"Había entre los fariseos un hombre, llamado Nicodemo, judío influyente. Este vino a él de noche y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie hace los prodigios que tú haces si Dios no está con él"(Jn).
El clima de la conversación es afable y respetuoso, pero al mismo tiempo exigente. Sus compañeros fariseos se han declarado pronto contrarios a Jesús, a pesar de hechos patentes como los milagros y la autoridad con que Él hablaba. Se imponía la necesidad de una conversación sincera, sin discusiones apasionadas, con buena voluntad, y llegando al fondo, para aclarar la cuestión.
El dilema era clave, y no admitía dilación ¿era Jesús realmente el Mesías, o no? Admite que es Maestro, pues lo ha oído; también acepta que ha venido de parte de Dios, pues ha visto los milagros; pero, ¿es posible llegar más lejos? Ahí radica su duda y su búsqueda cautelosa.
NACER DE NUEVO
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Nicodemo acude de noche a hablar con Jesús
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Así fue la respuesta del Señor: "En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios".
Jesús centra su respuesta en la salvación que ha venido a traer. La nueva vida es una victoria sobre el pecado y un participar en la misma vida de Dios.
Ante un sabio se puede expresar con profundidad. No se trata sólo de cumplir la ley, sino de vivir una nueva vida, que viene de lo alto y que -a la vez permite cumplir la ley- elevando a la vida divina.
Es lo que luego los cristianos llamaremos la filiación divina, que nos consigue la gracia santificante y realiza una auténtica participación en la vida divina de una manera soberana.
Nicodemo no entiende la respuesta del Señor, pues responde: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?". Es patente la dificultad de Nicodemo para entender las palabras espirituales de Jesús; su interpretación es humana. Quizá, pensaba en las objeciones a la reencarnación defendida por los hindúes en el lejano Oriente y por los órficos, los pitagóricos y casi todos los grandes filósofos griegos en Occidente.
La intervención parece la típica de un intelectual acostumbrado a la discusión y defensor de la unidad del ser humano. Lo seguro es que no entiende que se pueda dar un nuevo nacimiento eterno y espiritual. Jesús se lo aclara a través de ejemplos.
"En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te he dicho que es preciso nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va, así es todo nacido del Espíritu"(Jn).
Cristo habla a Nicodemo de algo que él conocía bien: el bautismo de Juan realizado con agua. Este bautismo era un símbolo a través del cual movía a penitencia a los que se acercaban a él; les movía a arrepentirse de sus pecados.
Pero el Maestro añade algo nuevo: la acción de Espíritu. Dios concederá con el nuevo bautismo el perdón pedido, y lo hace al modo divino, ya que no sólo perdona el pecado, sino que, además, eleva al hombre a la vida divina. La respuesta va precisando lo que quiere decir Jesús con la imagen del nuevo nacimiento.
¿CÓMO PUEDE SER ESTO?
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Lawrence Olivier en el papel de Nicodemo ("Jesús de Nazaret", de Zeffirelli)
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Pero Nicodemo continúa sin entender "¿Cómo puede ser esto?". Entonces Jesús emplea unas palabras aparentemente duras. Le dice "¿Tú eres maestro de Israel y lo ignoras?".
Es como decirle: ya ves que no basta toda tu ciencia de maestro de Israel, ni siquiera tu buena voluntad; es necesario superar una barrera nueva. Jesús está llamando ignorante a uno de los sabios del momento.
Estas palabras podían ser recibidas mal por Nicodemo; y hubiera podido contestar con arrogancia que él era sabio oficial, mientras que Jesús era un artesano sin estudios que no ha frecuentado ninguna de las grandes escuelas de Israel: sería la reacción del orgullo.
Pero Nicodemo no incurre en ella, porque busca sinceramente la verdad; le pesa demasiado el fardo de las interpretaciones sin vida, muy eruditas quizás, pero muertas, o poco espirituales; sabe que ese modo de pensar le frena para poder entender. Jesús le aclarará que ahí está la raíz del rechazo de sus amigos fariseos y del conjunto del Sanedrín. Necesitan convertirse con humildad y rechazar el pecado:
"En verdad, en verdad te digo que hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os he hablado de cosas terrenas y nocreéis, ¿cómo ibais a creer si os hablara de cosas celestiales? Pues nadie ha subido al Cielo, sino el que bajó del Cielo, el Hijo del Hombre. Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él" (Jn).
LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ
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Enterramiento de Jesús
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Jesús le aclara en qué consiste la conversión y la salvación que ha venido a traer:
"Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, ya que sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprobadas.
Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios" (Jn).
Ante Nicodemo, Jesús se manifiesta como Maestro que habla con autoridad. Dialoga, pero desde el que sabe que posee toda la verdad y la manifiesta poniéndose al nivel de su interlocutor. Jesús es doctor de una nueva verdad que puede ser aceptada por los hombres de buena voluntad se encuentre en el nivel que se encuentren.
Jesús, con Nicodemo, puede hablar con profundidad y decir que lo que viene a traer es más que una reforma moral, se trata de un descendimiento de la vida de Dios a los hombres. Dios ama tanto a los hombres que quiere liberarlos del pecado e incorporarlos a una unión viva con Él.
Jesús ha desvelado un poco el modo de realizar esa gran obra, al hablar de la serpiente elevada en el desierto, la cruz se apunta pero aún no se palpa ese exceso de amor de Dios por loshombres. Sin embargo, Nicodemo puede captar, mejor que la mayoría de los suyos, la grandeza de lo que está sucediendo ante sus ojos. Creer en ello es un obsequio de su libertad.
ENRIQUE CASES,
“Tres años con Jesús”,
Ediciones internacionales universitarias.
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 10 de noviembre de 2010 (Romereports).-
Los turistas podrán sentarse tranquilamente a leer un antiguo manuscrito de la Biblioteca Vaticana y pasear por sus pasillos: será posible por primera vez en la historia gracias a esta exposición. “Conocer la Biblioteca Vaticana: Una historia abierta al futuro” quiere mostrar cómo es y cómo funciona la biblioteca para terminar con la idea de que es un lugar misterioso e inaccesible.
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Card. Raffaele Farina
POR JULIÁN HERRANZ
Cardenal de la Iglesia
EL Papa peregrina a Santiago de Compostela. Benedicto XVI manifiesta también con este viaje su sintonía espiritual con el Apóstol: «De Santiago el Mayor podemos aprender muchas cosas: la rapidez en acoger la llamada del Señor, también cuando nos pide abandonar la “barca” de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo siguiendo a Cristo por los caminos que Él nos indica, la disponibilidad para testimoniarlo con valentía». (Discurso, 21-VI-2006).
Son rasgos apostólicos que resumen bien el ministerio pastoral de este moderno Padre de la Iglesia —me atrevo a calificarlo así— que se llama Joseph Ratzinger. Porque las particulares circunstancias actuales de la Iglesia y del mundo y las características de la persona y la obra de Benedicto XVI lo emparentan, en la doble dimensión intelectual y pastoral, con los Padres de la Iglesia antigua (Basilio, Atanasio, Agustín...), que por su rica doctrina y acción de gobierno interpretaron con especial clarividencia los signos de su tiempo y contribuyeron decisivamente a salvar la fe ortodoxa, la armonía entre razón y fe y los valores de la civilización. En este sentido me gustaría comentar tres grandes desafíos pastorales en el camino del Papa Ratzinger.
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El primero se refiere a la interpretación del ConcilioVaticano II y a la llamada «crisis postconciliar». Fue un periodo de dramática confusión en amplios sectores eclesiales: tendencias a «actualizar» la teología marginando la divinidad de Cristo, interpretación temporalista del mensaje evangélico de salvación con reducción socio-política de la misión de la Iglesia, replanteamiento laicista de la identidad sacerdotal con mundanización de su estilo de vida y tremenda hemorragia de defecciones, experimentalismo litúrgico frecuentemente anárquico y desacralizador, etcétera. Por reacción, otros grupos se aferraban a un tradicionalismo reductivo de la verdadera Tradición cristiana, incluso en oposición a Roma.
A esas dos posiciones contrapuestas se opuso y se opone decididamente Joseph Ratzinger, primero como Cardenal en 1985 con el famoso «Informe sobre la Fe» justamente calificado de «histórica denuncia profética», y ahora como Papa celoso tutor de la unidad de la fe y de la comunión. «Nadie puede negar —nos dijo a la Curia romana en las Navidades de 2005—, que en vastas partes de la Iglesia, la recepción del Concilio se ha realizado de un modo más bien difícil». Y citando unas palabras de san Basilio sobre el post-Concilio de Nicea, precisó: «Por una parte existe una interpretación que se podría llamar hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura (...) Por otra está la hermenéutica de la reforma, de la renovación dentro de la continuidad».
No tanto de san Basilio, el monje-obispo de Capadocia, sino más bien de san Agustín —que con su Ciudad de Diosdesvinculó el destino del Cristianismo del destino político-cultural del decadente imperio romano— procedió la claridad con que Joseph Ratzinger afrontó otro gran desafío.
Fue el 18 de abril del 2005. En la homilía de la misa que precedió el Cónclave, refiriéndose al degrado cultural y moral en amplios sectores sociales, nos dijo a los cardenales: «¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido en estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas! (...) A quienes tienen una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se les aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, el dejarse llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo el propio yo y sus antojos».
Así, mientras que Juan Pablo II se opuso especialmente a la «utopía totalitaria» de la justicia sin libertad, propia del comunismo y del nazismo, Benedicto XVI se opone a la «utopía relativista» de la libertad sin verdad, es decir, sin valores y verdades objetivas que tutelar. En el contexto socio-político esa actitud es signo de decadencia cultural y antropológica, pues «una democracia sin valores», a la que el relativismo hace «perder la propia identidad», es una democracia decadente, que puede fácilmente «degenerar en totalitarismo abierto o insidioso» (Discurso, 1-X-2005).
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Pero Ratzinger, como los Padres de la Iglesia, no es hombre que se limite a señalar errores o peligros: él enseña que el Cristianismo es el encuentro con la Verdad encarnada, con Cristo, que revela al hombre no sólo el misterio de Dios sino también el misterio del hombre: la excelsa dignidad de su naturaleza y de su destino eterno.
Por eso, sin «hacer política», propone un tipo de sociedad en la que la armonía entre fe y razón sea la medida del verdadero humanismo, y donde un sano concepto de laicidad —que respete la dignidad de la persona y sus derechos inalienables, entre ellos la libertad religiosa de culto y de conciencia— permita superar el fundamentalismo laicista, hostil a la relevancia familiar, cultural y social del Cristianismo y, en general, de la religión.
Del fundamentalismo laicista al fundamentalismo islámico, tercer desafío con el que Benedicto XVI se ha enfrentado de modo dialógico y constructivo en el famoso discurso en la Universidad de Ratisbona el 12 de septiembre de 2006, en su posterior viaje a Turquía y, últimamente, en el Sínodo de Obispos sobre el Oriente Medio.
Su repetida afirmación de que «no actuar según razón es contrario a la naturaleza de Dios» y que «toda religión ha de respetar la dignidad del hombre» ayuda a comprender que el acto de fe ha de ser unacto razonable y libre, nunca impuesto por la violencia: ni por la violencia física del terrorismo ni por la violencia de leyes civiles que no respeten la libertad de culto y de conciencia.
En el fondo, se trata del encuentro «entre fe y razón, entre auténtica ilustración y religión», y de entablar un diálogo entre cristianos y musulmanes que se realice desde el mutuo respeto de la dignidad personal, que ayude a promover valores comunes como la paz y la vida humana y a «oponerse a la dictadura de la razón positivista que excluye a Dios de la vida de la comunidad». Interceda el Apóstol Santiago.
JULIÁN HERRANZ ES CARDENAL DE LA CURIA ROMANA
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).-
El cristiano debe dejar que Jesús entre en su conciencia e ilumine las suciedades y errores que hay en ella. Es el mensaje que, según el Papa Benedicto XVI, transmite aún hoysanta Margarita d"Oingt, a quien dedicó la audiencia general.
Dentro de su ciclo de autores cristianos medievales, que desde el comienzo del curso está dedicando a mujeres, el Papa presentó hoy a esta monja francesa perteneciente a la Cartuja, a los miles de peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI.
De esta autora mística de origen noble, que vivió en el siglo XIII, hay pocos datos biográficos, más allá de sus propios escritos espirituales, en los que habla de su propio camino de purificación interior hasta llegar a tener profundas experiencias místicas.
“A primera vista esta figura de cartuja medieval, como toda su vida, su pensamiento, parecen muy lejanos de nosotros, de nuestra vida, de nuestra forma de pensar y actuar”, reconoció el Papa.
Sin embargo, añadió, “si miramos a lo esencial de esta vida, vemos que nos afecta también a nosotros y que debería ser esencial también en nuestra propia existencia”.
Margarita “consideró al Señor como un libro, fijó la mirada en el Señor, lo consideró como un espejo en el que aparece también su propia conciencia. Y de este espejo entró luz en su alma”.
El mérito de esta mujer fue, explicó el Papa, que “dejó entrar a la palabra, la vida de Cristo en su propio ser y así fue transformada; su conciencia fue iluminada, encontró criterios, luz y fue limpiada”.
Cada día, desde la mañana, “Margarita se dedicaba al estudio de este libro. Y, cuando lo había mirado bien, comenzaba a leer el libro en su propia conciencia, que mostraba las falsedades y las mentiras de su propia vida”.
Esto lo realizaba “para hacer que cada día su existencia estuviera marcado por la confrontación con las palabras y las acciones de Jesús, con el Libro de la vida de Él”.
“Precisamente de esto necesitamos también nosotros: dejar entrar las palabras, la vida, la luz de Cristo en nuestra conciencia para que sea iluminada, comprenda lo que es verdadero y bueno y lo que está mal; que sea iluminada y limpiada nuestra conciencia”.
La inmundicia, advirtió, “no está sólo en distintas calles del mundo. Hay basura también en nuestras conciencias y en nuestras almas”.
“Sólo la luz del Señor, su fuerza y su amor es el que nos limpia, nos purifica y nos da el camino recto”.
Concluyó exhortando a los presentes a seguir a la santa “en esta mirada hacia Jesús. Leamos en el libro de su vida, dejémonos iluminar y limpiar, para aprender la vida verdadera”.
JERUSALÉN, domingo 24 de Octubre de 2010 (EFE).-
Google y la Autoridad de Antigüedades de Israeltrabajan en un proyecto para poner a disposición en la red los 900 rollos de hace 2.000 años que incluyen fragmentos de del Antiguo Testamento. Este trabajo de digitalización se estima esté concluido en 5 años.
Para ello, los manuscritos serán fotografiados en su totalidad por primera vez desde los años 50. Los archivos digitales, en alta resolución, incluirán información de contexto, traducciones a diferentes idiomas, bibliografía y diferentes formatos que brindarán una nueva mirada de los manuscritos.
En la clausura del Sínodo de los obispos para Oriente Medio.
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 24 de octubre de 2010 (ZENIT.org).-
Nunca hay que resignarse a la falta de paz, a pesar de las dificultades, es el mensaje que Benedicto XVI lanzó hoy durante la clausura del Sínodo de los obispos para Oriente Medio.
Esta Asamblea culminó hoy con la celebración de una Misa solemne en la Basílica de San Pedro, ante el Altar de la Confesión. El Papa concelebró con 177 Padres sinodales y 69 colaboradores.
Durante la homilía, el Pontífice quiso lanzar un ulterior mensaje de apoyo a los cristianos de Oriente Medio, “que se encuentran en situaciones difíciles, a veces muy duras, tanto por los problemas materiales como por el desánimo, el estado de tensión y, a veces, el miedo”.
Sin embargo, Benedicto XVI subrayó la importancia de que los cristianos de esta región asuman un papel protagonista en la búsqueda de la paz, superando el miedo y las dificultades.
Estos cristianos, subrayó, “aunque poco numerosos, ellos son portadores de la Buena Nueva del amor de Dios por el hombre, amor que se reveló precisamente en Tierra Santa en la persona de Jesucristo”.
“Esta Palabra de salvación, reforzada con la gracia de los Sacramentos, resuena con particular eficacia en los lugares en los que, por la divina Providencia, fue escrita, y es la única Palabra capaz de romper el círculo vicioso de la venganza, del odio, de la violencia”.
El Papa exhortó a los cristianos de Oriente Medio a “purificar el corazón”, en paz “con Dios y con el prójimo”, para que puedan “nacer propósitos e iniciativas de paz a nivel local, nacional e internacional”.
“A esta obra, a cuya realización está llamada toda la comunidad internacional, los cristianos, ciudadanos de pleno derecho, pueden y deben dar su contribución con el espíritu de las bienaventuranzas, convirtiéndose así en constructores de paz y en apóstoles de reconciliación para el beneficio de toda la sociedad”.
El Papa subrayó la importancia de tener esperanza en que el conflicto que afecta la región podrá resolverse, a pesar de que “desde hace demasiado tiempo en Oriente Medio perduran los conflictos, las guerras, la violencia, el terrorismo”.
“La paz, que es don de Dios, también es el resultado de los esfuerzos de los hombres de buena voluntad, de las instituciones nacionales e internacionales, y en particular de los Estados más implicados en la búsqueda de la solución de los conflictos”.
“Nunca debemos resignarnos a la falta de paz”, exclamó el Papa.
“La paz es posible. La paz es urgente. La paz es la condición indispensable para una vida digna de la persona humana y de la sociedad. La paz es también el mejor remedio para evitar la emigración de Oriente Medio”, insistió.
Otra contribución que los cristianos pueden aportar a la sociedad “es la promoción de una auténtica libertad religiosa y de conciencia, uno de los derechos fundamentales de la persona humana que cada Estado debería respetar siempre”.
Actualmente, subrayó el Papa, “en numeroso países de Oriente Medio existe la libertad de culto, pero no pocas veces el espacio de la libertad religiosa es muy limitado”.
“Ampliar este espacio de libertad es una exigencia para garantizar a todos los que pertenecen a las distintas comunidades religiosas la verdadera libertad de vivir y profesar su fe”.
Ante esto, insistió en la importancia del diálogo con los musulmanes, diálogo “cuya urgencia y utilidad ha sido ratificada por los Padres sinodales”.
En este sentido, insistió en la importancia de rezar por la paz en Tierra Santa y en Oriente Medio, “esforzándonos para que este don de Dios ofrecido a los hombres de buena voluntad se difunda por el mundo entero”.
“La Palabra de Dios hoy nos ofrece también una luz de esperanza consoladora, allí donde presenta la oración, personificada, que no desiste hasta que el Altísimo le atiende, juzga a los justos y les hace justicia”.
El grito del pobre y del oprimido “encuentra inmediato eco en Dios, que quiere intervenir para abrir una vía de salida, para restituir un futuro de liberad, un horizonte de esperanza”, concluyó.
Goya Producciones ha distribuido en 10 años un millón de vídeos
Goya Producciones (www.goyaproducciones.com) nació en verano del año 2000 en la madrileña calle de Goya, y al cumplir diez años puede hacer balance de un impacto internacional a través de documentales y películas sobre ciencia, fe, historia y cultura.
La serie de documentales históricos “Los Primeros Cristianos”, va a ser comercializada en versión inglesa en Estados Unidos y Canadá a través de la distribuidora norteamericana “Ignatius Press” de California, conocida por su creatividad, ortodoxia doctrinal y capacidad de impacto cultural (es la editora o distribuidora de autores como Joseph Pearce, Peter Kreeft o Benedict Groeschel, muy conocidos en el catolicismo norteamericano).
La serie de "Los Primeros Cristianos" (que está disponible en español) consta de nueve documentales de 30 minutos y cubre los primeros siglos de la historia del cristianismo hasta la conversión de los pueblos bárbaros. Da una visión realista de cómo vivían los primeros cristianos y como su propuesta de una religión de amor se hizo espacio en una cultura que valoraba sobre todo la fuerza y el poder.
Otros productos anteriores de esta productora española han llegado a Rusia y se emitirán por televisión. La distribuidora rusa cristiana Blagovest Media, con sede en San Petersburgo, se encargará de la traducción y del doblaje al ruso de los programas y de su distribución a las 15 televisiones de todo el país que componen su clientela. El contrato, firmado por Nikolai Goryachkin por parte rusa y por Andrés Garrigó en representación de Goya, prevé varias fases de desarrollo. La primera será el lanzamiento en ruso de los programas “El Santo Grial”, “San Agustín” y “El Aborto hoy”.
En diez años Goya Producciones ha creado más de 150 programas, que han sido emitidos por numerosas cadenas de televisión de todo el mundo en más de diez idiomas. Además, ha vendido cerca de un millón de vídeos.
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| Jesús Colina | |||
Hoy no son más que algo menos de seis millones, perdidos entre una mayoría, en ocasiones aplastante, de musulmanes en Iraq, Irán, Israel, Territorios Palestinos, Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes, Omán, Qatar, Yemen, Chipre, Jordania, Kuwait, Egipto, Siria y Turquía. Su futuro corre serio peligro, pues el fundamentalismo radical islámico está logrando expulsarlos de tierras en las que viven desde hace dos mil años, siglos antes del nacimiento del Islam. El caso más claro ha sido el éxodo de cristianos que ha vivido en estos últimos años Iraq.
Ahora bien, Benedicto XVI está convencido de que el peor enemigo de los cristianos en Oriente Medio no es tanto la presión externa, por más sofocante que parezca. Su gran desafío está en mantenerse unidos, en medio de circunstancias tan precarias, pues su división es causa de su fragilidad. Por este motivo, ha escogido como tema para este Sínodo La Iglesia católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. Y, como lema, ha añadido un pasaje de los Hechos de los Apóstoles: La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.
Este domingo, tras inaugurar el Sínodo en una solemne concelebración eucarística en la basílica de San Pedro del Vaticano, el Papa expuso con claridad este objetivo prioritario del Sínodo: «En esos países, por desgracia marcados por profundas divisiones y heridos por largos conflictos, la Iglesia está llamada a ser signo e instrumento de unidad y reconciliación, sobre el modelo de la primera comunidad de Jerusalén. Esta tarea es ardua, pues los cristianos de Oriente Medio soportan con frecuencia condiciones de vida difíciles, tanto a nivel personal como familiar y de comunidad. Pero ello no debe desanimarnos», aseguró.
Al recordar la vida de la Beata Angela de Foligno
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 13 de octubre de 2010 (ZENIT.org).-
"Dios tiene mil maneras, para cada uno la suya, de hacerse presente en el alma, de mostrar que existe y que me conoce y ama", considera Benedicto XVI.
A esta conclusión llegó este miércoles al presentar en la audiencia general la figura de la beata Angela de Foligno, mística italiana que vivió entre 1248-1309, de la Orden Franciscana Seglar.
El Papa recordó que Angela había llevado una vida más bien mundana, alejada del pensamiento de Dios hasta que en el año 1285 invocó a san Francisco de Asís, quien se le apareció en una visión y decidió confesarse.
Comenzó entonces un "rico" y tortuoso camino espiritual. En primer lugar, explicó el pontífice, no tenía la sensación de ser amada por Dios, sino que sentía más bien "vergüenza".
Angela, explicó, "siente el deber de tener que darle algo a Dios para reparar sus pecados, pero lentamente comprende que no tiene nada que darle": "sólo puede darle su "nada", el "no amor"".
Le acompañaba "el pensamiento del infierno, porque cuanto más progresa el alma en la vía de la perfección cristiana, tanto más se convencerá no sólo de ser "indigna", sino de merecer el infierno".
El Crucificado que salva de la indignidad
"En su camino místico, Angela comprende de modo profundo la realidad central: lo que la salvará de su "indignidad" y de "merecer el infierno" no será su "unión con Dios" y su poseer la "verdad", sino Jesús crucificado, "su crucifixión por mí", su amor".
La conversión de Angela, iniciada con esa confesión de 1285, llegará a la madurez sólo cuando el perdón de Dios aparezca a su alma como el don gratuito de amor del Padre, fuente de amor, reconoció el Papa.
A la luz de la vida de esta mística, el Papa concluyó dejando una lección para nuestros días: "Hoy estamos todos en peligro de vivir como si Dios no existiera: parece muy alejado de la vida actual. Pero Dios tiene mil maneras, para cada uno la suya, de hacerse presente en el alma, de mostrar que existe y que me conoce y ama".