CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 23 de agosto de 2010 (Romereports).-
Durante la fiesta de la Asunción de la Virgen, el Papa rezó el ángelus junto con los peregrinos que se trasladaron hasta Castel Gandolfo. Benedicto XVI destacó el hecho de que existan fiestas marianas desde el siglo IV: "En algunas se destaca el papel de la Virgen en la historia de la salvación. En otras, momentos principales de su existencia terrena". También aseguró que María sigue siendo intercesora de la salvación de los cristianos: "A Ella, guía de los Apóstoles, apoyo de los mártires, luz de los santos, dirijamos nuestra oración suplicándole que nos acompañe en la vida terrena, ayudándonos a ganar el Cielo". Por último, pidió a la Virgen que fortaleciera la fe y la esperanza de todos mediante el amor que tiene por cada uno.
ROMA, martes, 17 de agosto de 2010 (Romereports).-
Estas húmedas paredes privaron de la libertad a los que el emperador de Roma consideraba mayores enemigos del Estado. Entre ellos se cree que estuvieron los apóstoles San Pedro y San Pablo.
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Cárcel Mamertina |
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La cárcel Mamertina ha vuelto a abrir sus puertas después de un año de restauración y desvela algunos secretos. Los arqueólogos descubrieron que este lugar tenía forma circular y que se trataba de un lugar de culto.
Patricia Fortini, Directora de las Excavaciones de la Cárcel-Tullianum comenta: “Se ha descubierto por primera vez que el Tullianum era un lugar de culto, seguramente de la Edad Arcaica, unido al agua. El agua que salía del terreno”.
El agua surgía de un agujero del pavimento original, dando lugar a un manatial subterráneo de 10 centímetros de alto que se tapó con la construcción de la cárcel.
Tras este descubrimiento aumenta la posibilidad de que San Pedro hubiese estado aquí encarcelado. Según la tradición cristiana, este discípulo convirtió a sus carceleros al cristianismo y los bautizó con agua de un pozo que surgió tras haber hecho el signo de la cruz en el suelo. Este mismo agua es el que había hecho de estas mazmorras situadas a más de 12 pies bajo tierra en un lugar insoportable.
“Tenemos que imaginarla como una especie de sala oscura y húmeda por la presencia del agua. Por lo tanto, bastante tétrica. Las fuentes latinas nos recuerdan este aspecto triste de la cárcel”, explica Fortini.
Otro descubrimiento de esta restauración son los frescos de los siglos XI y XIII pintados en la Iglesia que el Papa Silvestro mandó construir en el 314 después de Cristo. Uno de ellos muestra a Jesús, que pone sus manos en la espalda de Pedro.
Otro de los tesoros de esta cárcel que durante muchos años se convirtió en centro de peregrinación es el llamado "Santuario del santo crucifijo". Se construyó en 1.888 para acoger un Cristo del año 400 que se encontraba en la fachada de la cárcel.
La carcel "Mamertino" sigue centrando la atención de estudiosos y turistas de todo el mundo que quieren saber más de la vida de San Pedro y de los primeros cristianos.
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 11 de agosto de 2010 (Romereports).-
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Los Evangelios Garima de Etiopía son los manuscritos ilustrados más antiguos del cristianismo. Los expertos situaron la obra en 1100 DC, pero la datación por radiocarbono ha indicado que los documentos fueron creados en una fecha entre el 330 y el 650 DC.
La tradición monástica dice que el monje Abba Garima copió los Evangelios en un día, después de fundar el monasterio Garima en el norte de Eiopía, cerca de Adwa.
Los dos manuscritos están compuestos por 670 páginas en total, 28 de las cuales están ilustradas; éstas incluyen 4 retratos de evangelistas y un dibujo del Templo de Salomón.
En la isla de San Iván, en el Mar Negro
BULGARIA, lunes, 9 de agosto de 2010 (ReligiónenLibertad).-
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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 4 de agosto de 2010 (Romereports).-
La Plaza de San Pedro ha acogido una nueva estatua. Se trata de San Tarcisio, que presidirá desde un lugar único y como patrón, el encuentro internacional de monaguillos que tiene lugar en Roma el 3 y 4 de agosto.
EN LA PARROQUIA DE SAN CAETANO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
SANTIAGO DE COMPOSTELA, jueves, 29 de julio de 2010.-
La parroquia de San Caetano de Santiago inaugura hoy jueves una exposición sobre la vida de los primeros cristianos (S. I al IV), en la que se podrán comprender aquellos primeros momentos del desarrollo del Cristianismo por el Imperio Romano e incluso más allá de sus fronteras.
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Ermita de San Caetano |
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La exposición tiene varios apartados, como por ejemplo, los Padres de la Iglesia, el apostolado de uno a uno, la devoción a la Virgen, la literatura de combate, las catacumbas, los mártires, los lugares de culto etc.
Hasta el próximo 15 de agosto, la parroquia ofrece imágenes de esos mártires y santos más populares cuya devoción llega hasta nosotros como santa Eulalia de Mérida, sanBlas y otros. También podrá escuchar preciosas historias como la de la mártir Blandina o la de san Pacomio el ladrón o la de un esclavo que va a la cárcel por robar la caja de la comunidad pero luego se convierte y llega a Papa y es también santo.
También hay un apartado dedicado a Santiago en donde se pueden apreciar la leyenda, la historia y los últimos descubrimientos de testimonios de estos primeros siglos encontrados recientemente en el medio oriente que confirman el fondo de verdad de estas leyendas.
La exposición termina el 15 de agosto y los horarios de visita son de 11h a 14h y de 17h a 20h. Es gratuita y siempre se dará una explicación de la misma.
PARA MÁS INFORMACIÓN: Víctor Sánchez Lado, párroco de San Caetano,
CIUDAD DEL VATICANO, 22 JUL 2010 (VIS).-
"Los amigos de Jesús", es el título del nuevo libro de Benedicto XVI, en el que el Papa cuenta al público infantil y juvenil la historia de los doce apóstoles y de San Pablo.
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Portada del libro en italiano |
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El volumen, de 48 páginas, ilustrado por el artista italiano Franco Vignaziay publicado por la editorial San Giuliano Milanese, recoge algunos pasajes de las catequesis de las audiencias generales de los miércoles, según informa el diario de la Santa Sede "L"Osservatore Romano".
El prólogo ha corrido a cargo del sacerdote español Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación.
"Érase una vez un pequeño grupo de hombres que un día, hace dos mil años, encontró a un joven que caminaba por los senderos de Galilea. Cada uno tenía su trabajo y su familia, pero en un instante sus vidas cambiaron. Se llamaban Andrés, Juan, Pedro, Mateo, Tomás... Eran doce y hoy los conocemos como los "apóstoles". En Jerusalén todos sabían que eran los amigos de Jesús. (...) Más tarde a ellos se unió San Pablo, (...) que de perseguidor de los cristianos pasó a ser el más grande testigo de Jesús", escribe don Carrón.
El sacerdote explica que con este libro, Benedicto XVI "nos toma de la mano" y nos acompaña a descubrir quiénes eran los primeros compañeros de Cristo, cómo lo encontraron y cómo fueron conquistados por Él, hasta decidir que no lo abandonarían jamás".
La Palabra de Dios es eterna y da sentido a nuestra acción cotidiana
CASTEL GANDOLFO, domingo, 18 de julio de 2010 (ZENIT.org).-
Benedicto XVI invitó este domingo a aprovechar las vacaciones veraniegas para descubrir lo verdaderamente importante en la vida, lo que no pasa: la Palabra de Dios.
Al rezar a mediodía la oración mariana del Ángelus, junto a varios miles de peregrinos, ofreció una especie de "lectio divina", es decir, una lectura orante del pasaje evangélico que ese día presentaba la liturgia: la escena de Jesús en casa de Marta y María.
"Marta y María son dos hermanas --comenzó recordando el Papa, hablando desde el balcón que se asoma al patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo--; tienen también un hermano, Lázaro, que sin embargo en este caso no aparece".
El obispo de Roma siguió haciendo la composición de lugar: "Jesús pasa por su pueblo y, según dice el texto, María le recibió en su casa. Este detalle da a entender que, entre las dos, Marta es la más anciana, la que gobierna la casa". "De hecho, después de que Jesús se había instalado, María se sienta a sus pies y le escucha, mientras que Marta está totalmente ocupada por los muchos servicios, debidos ciertamente al huésped de excepción".
El Papa recreó con estas palabras la escena: "una hermana se mueve ajetreada, y la otra queda como arrobada por la presencia del Maestro y por sus palabras".
"Después de un rato --añadió el Santo Padre en su reconstitución del pasaje evangélico--, Marta, evidentemente resentida, no aguanta más y protesta, sintiendo que además tiene el derecho de criticar a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". ¡Marta querría incluso dar lecciones al Maestro!".
"Sin embargo, Jesús, con gran calma, responde -recordó el Papa--: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada"".
"La palabra de Cristo es clarísima --fue la conclusión a la que llegó Benedicto XVI--: no desprecia la vida activa, y mucho menos la generosa hospitalidad; pero recuerda el hecho de que la única cosa verdaderamente necesaria es otra: escuchar la Palabra del Señor; ¡y el Señor en ese momento está allí, presente en la Persona de Jesús!".
Y concluyó: "Todo lo demás pasará y se nos quitará, pero la Palabra de Dios es eterna y da sentido a nuestra acción cotidiana
SULMONA, lunes 5 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la transcripción realizada por Radio Vaticano del discurso del Papa Benedicto XVI a los jóvenes en la catedral de Sulmona, durante su visita apostólica a esta ciudad italiana, ayer domingo 4 de julio.
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¡Queridos jóvenes!
¡Ante todo quiero deciros que estoy muy contento de encontraros! Doy las gracias a Dios por esta posibilidad que me ofrece de permanecer unpoco con vosotros, como un padre de familia, junto con vuestro obispo y vuestros sacerdotes. ¡Os doy las gracias por el afecto que me manifestáis con tanto calor! Pero os doy las gracias también por lo que me habéis dicho, a través de vuestros dos “portavoces”, Francesca y Cristian. Me habéis hecho preguntas, con mucha franqueza, y, al mismo tiempo, habéis demostrado tener puntos firmes, convicciones. Esto es muy importante. Sois chicos y chicas que reflexionan, que se preguntan, y que tienen también el sentido de la verdad y del bien. Es decir, sabéis usar la mente y el corazón, ¡y esto no es poco! Al contrario, diría que es lo principal en este mundo: aprender a usar bien la inteligencia y la sabiduría que Dios nos ha dado. La gente de esta tierra vuestra, en el pasado, no tenía muchos medios para estudiar, ni tampoco para afirmarse en la sociedad, pero poseía lo que hace verdaderamente rico a un hombre y una mujer: la fe y los valores morales. ¡Esto es lo que construye a las personas y la convivencia civil!
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Sulmona |
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De vuestras palabras surgen dos aspectos fundamentales: uno positivo y uno negativo. El aspecto positivo viene desde vuestra visión cristiana de la vida, una educación que evidentemente habéis recibido de los padres, de los abuelos, de los demás educadores: sacerdotes, profesores, catequistas. El aspecto negativo está en las sombras que oscurecen vuestro horizonte: son los problemas concretos, que hacen difícil mirar al futuro con serenidad y optimismo; pero son también los valores falsos y los modelos ilusorios, que nos vienen propuestos y que prometen llenar la vida, mientras que en cambio la vacían.
¿Qué hacer, entonces, para que estas sombras no lleguen a ser demasiado pesadas? ¡Ante todo, veo que sois jóvenes con una buena memoria! Sí, me ha impresionado el hecho de que hayáis recordado frases que pronuncié en Sydney, en Australia, durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2008. Y también habéis recordado que las JMJ nacieron hace 25 años.
Pero sobre todo habéis demostrado tener una memoria histórica ligada a vuestra tierra: me habéis hablado de un personaje nacido hace ocho siglos, san Pedro Celestino V, ¡y habéis dicho que lo consideráis aún muy actual! Véis, queridos amigos, de esta forma, tenéis, como se suele decir, “un talento de más”. Sí, la memoria histórica es verdaderamente un “talento más” en la vida, porque sin memoria no hay futuro. ¡Una vez se decía que la historia es maestra de vida! La cultura consumista actual tiende en cambio a aplanar al hombre en el presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la historia; pero haciendo así le priva también de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas, y de construir el mañana. Por tanto, queridos y queridas jóvenes, quiero deciros: el cristiano es uno que tiene buena memoria, que ama la historiae intenta conocerla.
Por esto os doy las gracias, porque me habláis de san Pedro del Morrone, Celestino V, y sois capaces de valorar su experiencia hoy, en un mundo tan distinto, pero percisamente por esto necesitado de redescubrir algo que valga siempre, que sea perenne, como por ejemplo la capacidad de escuchar a Dios en el silencio exterior y sobre todo interior. Hace poco me habéis preguntado: ¿cómo se puede reconocer la llamada de Dios? Y bien, el secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir su voz. Pero para hacer esto, es necesario acostumbrar nuestro corazón a reconocer al Señor, a sentirle como una Persona que está cerca de mí y me ama.
Como dije esta mañana, es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en el día a día para ser capaces de escuchar la voz del Señor. Estad seguros de que si uno aprende a escuchar esta voz y a seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y siente que Dios está con él, con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. Dicho en una palabra: el secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece precisamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la decisión, en el momento, es decir, de decidir y de partir, como después, si se quiere ser fieles y perseverar en el camino. San Pedro Celestino fue ante todo esto: un hombre de escucha, de silencio interior, un hombre de oración, un hombre de Dios. Queridos jóvenes: encontrad siempre un espacio en vuestras jornadas para Dios, ¡para escucharle y hablarle!
Y aquí, quisiera deciros una segunda cosa: la verdadera oración no es de hecho extraña a la realidad. Si rezar os alienara, os quitase de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración! Al contrario, el dialogo con Dios es garantía de verdad, de verdad consigo mismo y con los demás, y por tanto de libertad. Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de las fascinaciones del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza de ser verdaderamente libres, incluso de ciertas tentaciones enmascaradas de cosas buenas. Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar en el mundo sin ser del mundo? Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios. No se trata de multiplicar las palabras – ya lo decía Jesús –, sino de estar en la presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las frases del “Padre Nuestro”, que abraza todos los problemas de nuestra vida, o también adorando la Eucaristía, meditando el Evangelio en nuestra habitación, o participando con recogimiento en la liturgia. Todo esto no separa de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en todo ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento.
Así fue para san Celestino V: él supo siempre actuar según su consciencia en obediencia a Dios, y por ello sin miedo y con gran valor, también en los momentos difíciles, como los relacionados con su breve Pontificado, no temiendo perder su propia dignidad, sino sabiendo que ésta consiste en estar en la verdad. Y el garante de la verdad es Dios. Quien le sigue no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque “quien tiene a Dios, nada le falta”, como decía santa Teresa de Ávila.
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Acueducto de Sulmona
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¡Queridos amigos! La fe y la oración no resuelven los problemas, pero permiten afrontarlos con una luz y una fuerza nueva, de una forma digna del hombre, y también de forma más serena y eficaz. Si miramos a la historia de la Iglesia veremos que es rica en figuras de santos y beatos que, precisamente partiendo de un diálogo intenso y constante con Dios, iluminados por la fe, supieron encontrar soluciones creativas, siempre nuevas, para responder a las necesidades humanas concretas en todos los siglos: la salud, la instrucción, el trabajo, etc. Su arrojo estaba animado por el Espíritu Santo y por una amor fuerte y generoso por los hermanos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos. ¡Queridos jóvenes! ¡Dejáos conquistar totalmente por Cristo! ¡Poneos también vosotros, con decisión, sobre el camino de la santidad, es decir, de estar en contacto, en conformidad con Dios – camino que está abierto a todos – porque esto os hará ser también más creativos en buscar soluciones a los problemas que encontráis, y en buscarlos juntos! He aquí otro signo distintivo del cristiano: nunca es un individualista.
Quizás me diréis: pero si miramos, por ejemplo, a san Pedro Celestino, en la elección de la vida eremítica ¿no era quizás individualismo, fuga de las responsabilidades? Cierto, esta tentación existe. Pero en las experiencias aprobadas por la Iglesia, la vida solitaria de oración y de penitencia está siempre al servicio de la comunidad, abre a los demás, nunca está en contraposición con las necesidades de la comunidad. Los eremitorios y monasterios son oasis y manantiales de vida espiritual de donde todos pueden beber. El monje no vive para sí mismo, sino para los demás, y es por el bien de la Iglesia y de la sociedad por lo que cultiva la vida contemplativa, para que la Iglesia y la sociedad puedan estar siempre regadas por energías nuevas, por la acción del Señor. ¡Queridos jóvenes! ¡Amad a vuestras comunidades cristianas, no tengáis miedo de comprometeros en vivir juntos la experiencia de fe! ¡Quered mucho a la Iglesia: os ha dado la fe, os ha hecho conocer a Cristo! Y quered mucho a vuestro obispo, a vuestros sacerdotes: con todas nuestras debilidades, los sacerdotes ¡son presencias preciosas en la vida!
El joven rico del Evangelio, después de que Jesús le propuso dejar todo y seguirle – como sabemos – se fue de allí triste, porque estaba demasiado apegado a sus bienes (cfr Mt 19,22). ¡Yo en cambio leo en vosotros la alegría! Y también este es un signo de que sois cristianos: que para vosotros Jesucristo vale mucho, aunque sea comprometido seguirle, vale más que cualquier cosa. Habéis creído que Dios es la perla preciosa que da valor a todo lo demás: en la familia, en el estudio, en el trabajo, en el amor humano... en la vida misma. Habéis comprendido que Dios no os quita nada, sino que os da el ciento por uno y hace eterna vuestra vida, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón. Me gustaría recordar la experiencia de san Agustín, un joven que buscó con gran dificultad, durante mucho tiempo, fuera de Dios, algo que saciase su sed de verdad y de felicidad. Pero al final de este camino de búsqueda ha comprendido que nuestro corazón está sin paz mientras que no encuentre a Dios, mientras no repose en Él (cfr Las Confesiones 1,1).
¡Queridos jóvenes! ¡Conservad vuestro entusiasmo, vuestra alegría, la que nace de haber encontrado al Señor, y sabed comunicarla también a vuestros amigos, a vuestros coetáneos! ¡Ahora debo irme y debo decir que siento mucho dejaros! ¡Con vosotros siento que la Iglesia es joven! Pero me voy contento, como un padre que está sereno porque ha visto que los hijos están creciendo y están creciendo bien. ¡Caminad, queridos chicos y queridas chicas! Caminad en el camino del Evangelio; amad a la Iglesia, nuestra madre; sed sencillos y puros de corazón; sed humildes y generosos. Os confío a todos a vuestros santos patronos, a san Pedro Celestino y sobre todo a la Virgen María, y con gran afecto os bendigo. Amén.
Vídeo: Romereports
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 5 de julio de 2010 (ZENIT.org).-
Ofrecemos a continuación el discurso pronunciado hoy en los jardines vaticanos por el Papa Benedicto XVI, al inaugurar y bendecir una fuente dedicada a san José, regalo de la Gobernación del Estado del Vaticano.
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Señores cardenales,
Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
Ilustres señores y señoras
Es para mí motivo de alegría inaugurar esta fuente en los Jardines Vaticanos, en un contexto natural de singular belleza. Es una obra que va a incrementar el patrimonio artístico de este encantador espacio verde de la Ciudad del Vaticano, rico de testimonios histórico-artísticosde varias épocas. De hecho, no solo los prados, las flores, los árboles, pero también las torres, las casitas, los templetes, las fuentes, las estatuas y las demás construcciones hacen de estos Jardines un unicum fascinante. Ellos fueron para mis Predecesores, y son también para mí un espacio vital, un lugar que frecuento a menudo para transcurrir un poco de tiempo en oración y en serena distensión.
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Fuente de San José |
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Al dirigir a cada uno de vosotros mi cordial saludo, deseo manifestar vivo reconocimiento por este regalo, que me habéis ofrecido, dedicándolo a san José. ¡Gracias por este delicado y cortés pensamiento! Fue una empresa comprometida, que ha visto la colaboración de muchos.
Esta fuente está dedicada a san José, figura querida y cercana al corazón del pueblo de Dios y a mi corazón. Los seis paneles de bronce que la embellecen evocan otros tantos momentos de su vida. Deseo brevemente detenerme sobre ellos. El primer panel respresenta los desposorios entre José y María; es un episodio que reviste gran importancia. José era de la estirpe real de David y, en virtud de su matrimonio con María, conferirá al Hijo de la Virgen – al Hijo de Dios – el título legal de “hijo de David”, cumpliendo así las profecías. El desposorio de José y María es, por ello, un acontecimiento humano, pero determinante en la historia de salvación de la humanidad, en la realización de las promesas de Dios; por ello tiene también una connotación sobrenatural, que los dos protagonistas aceptan con humildad y confianza.
Bien pronto para José llega el momento de la prueba, una prueba comprometida para su fe. Prometido de María, antes de ir a vivir con ella, descubre su misteriosa maternidad y se queda turbado. El evangelista Mateo subraya que, siendo justo, no quería repudiarla, y por tanto decidió despedirla en secreto (cfr Mt 1,19). Pero en sueños – como está representado en el segundo panel – el ángel le hizo comprender que lo que sucedía en María era obra del Espíritu Santo; y José, fiándose de Dios, consiente y coopera en el plano de la salvación. Ciertamente, la intervención divina en su vida no podía no turbar su corazón. Confiarse a Dios no significa ver todo claro según nuestros criterios, no significa realizar lo que hemos proyectado; confiarse a Dios quiere decir vaciarse de sí mismos, renunciar a sí mismos, porque sólo quien acepta perderse por Dios puede ser “justo” como san José, es decir, puede conformar su propia voluntad a la de Dios y así realizarse.
El Evangelio, como sabemos, no ha conservado ninguna palabra de José, el cual lleva a cabo su actividad en el silencio. Es el estilo que le caracteriza en toda la existencia, tanto antes de encontrarse frente al misterio de la acción de Dios en su esposa, sea cuando – consciente de este misterio – está junto a María en la Natividad – representada en la tercera imagen. En esa noche santa, en Belén, con María y el Niño, está José, al que el Padre Celestial confió el cuidado cotidiano de su Hijo sobre la tierra, un cuidado llevado a cabo en la humildad y en el silencio.
El cuarto panel reproduce la escena dramática de la Fuga a Egipto para escapar a la violencia homicida de Herodes. José es obligado a dejar su tierra con su familia, de prisa: es otro momento misterioso en su vida; otra prueba en la que se le pide plena fidelidad al designio de Dios.
Después, en los Evangelios, José aparece sólo en otro episodio, cuando se dirige a Jerusalén y vive la angustia de perder al hijo Jesús. San Lucas describe la afanosa búsuqeda y la maravilla de encontrarlo en el Templo – como aparece en el quinto panel –, pero aún mayor es el estupor de escuchar las misteriosas palabras: "¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" (Lc 2,49). Esta doble pregunta del Hijo de Dios nos ayuda a entender el misterio de la paternidad de José. Recordando a sus propios padres la primacía de Aquel a quien llama "Padre mío", Jesús afirma el primado de la voluntad de Dios sobre toda otra voluntad, y revela a José la verdad profunda de su papel: también él está llamado a ser discípulo de Jesús, dedicando su existencia al servicio del Hijo de Dios y de la Virgen Madre, en obediencia al Padre Celestial.
El sexto panel representa el trabajo de José en su taller de Nazaret. Junto a él trabajó Jesús. El Hijo de Dios está escondido a los hombres y sólo María y José custodian su misterio y lo viven cada día: el Verbo encarnado crece como hombre a la sombra de sus padres, pero, al mismo tiempo, éstos permanecen, a su vez, escondidos en Cristo, en su misterio, viviendo su vocación.
Queridos hermanos y hermanas, esta bella fuente dedicada a san José constituye un recuerdo simbólico de los valores de la sencillez y de la humildad al llevar a cabo día a día la voluntad de Dios, valores que distinguieron la vida silenciosa, pero preciosa del Custodio del Redentor. A su intercesión confío las esperanzas de la Iglesia y del mundo. Que él, junto a la Virgen María, su esposa, guíe siempre mi camino y el vuestro, para que podamos ser instrumentos gozosos de paz y de salvación.