El Papa vuelve a hablar de Agustín, su santo preferido

 

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“No encontró la Verdad, sino que fue encontrado por ella”

CASTEL GANDOLFO, miércoles 25 de agosto de 2010 (ZENIT.org).-

El Papa reconoció ante los peregrinos, muchos de los cuales no pudieron acceder al patio interior por falta de espacio, su predilección por el santo obispo de Hipona, junto con san José y san Benito, de quienes lleva el nombre: “San Agustín, a quien tuve el gran don de conocer, por así decirlo, de cerca a través del estudio y la oración”, afirmó, “se ha convertido en un buen "compañero de viaje" en mi vida y en mi ministerio”.

  San Agustín y Santa Mónica  
 

San Agustín y Santa Mónica

Este santo “fue un hombre que nunca vivió con superficialidad”, una lección de vida “actual también en nuestra época, en la que parece que el relativismo sea, paradójicamente, la "verdad" que debe guiar el pensamiento, las decisiones, los comportamientos”.

“En nuestro tiempo se tiene una especie de miedo al silencio, del recogimiento, de pensar en los propios actos, en el sentido profundo de la propia vida, a menudo se prefiere vivir solo el momento fugaz, esperando que traiga felicidad duradera; se prefiere vivir, porque parece más fácil, con superficialidad, sin pensar; se tiene miedo de buscar la Verdad, o quizás se tiene miedo de que la Verdad nos encuentre, nos aferre y nos cambie la vida, como le sucedió a san Agustín”.

El camino vital de Agustín, recordó el Papa, “no fue fácil: creyó encontrar la Verdad en el prestigio, en la carrera, en la posesión de las cosas, en las voces que le prometían la felicidad inmediata”. Agustín “cometió errores, atravesó tristezas, afrontó fracasos, pero nunca se detuvo, nunca se acontentó con lo que le daba solamente un incidio de luz; supo mirar en lo íntimo de sí mismo y se dio cuenta, como escribe en sus Confesiones, de que esa Verdad, ese Dios que buscaba con sus fuerzas era más íntimo a él que él mismo”.

Benedicto XVI recordó su propio comentario durante la presentación, el año pasado, de un reciente film sobre la vida de san Agustín: éste “comprendió, en su inquieta búsqueda, que no era él quien había encontrado la Verdad, sino que la propia Verdad, que es Dios, le persiguió y le encontró”.

  San Agustín  
 
San Agustín

Siguiendo la estela de san Agustín, el Papa invitó a todos, “también a quien está en un momento de dificultad en su camino de fe, a quien participa poco en la vida de la Iglesia o a quien vive como si Dios no existiese, que no tengan miedo de la Verdad, que no interrumpan nunca el camino hacia ella, que no cesen nunca de buscar la verdad profunda sobre sí mismos y sobre las cosas con los ojos internos del corazón”.

“Dios no dejará de dar Luz para hacer ver y Calor para hacer sentir al corazón que nos ama y que desea ser amado”, añadió.

Por otro lado, de la misma forma que san Agustín le ha acompañado en su vida personal, el Papa propuso a los presentes que encuentren a su “santo compañero” en el viaje de la vida. “Cada uno debería tener algún santo que le fuese familiar, para sentirle cercano con la oración y la intercesión, pero también para imitarlo”, sugirió.

“Quisiera invitaros, por tanto, a conocer más a los santos, empezando por aquel cuyo nombre lleváis, leyendo su vida, sus escritos. Estad seguros de que se convertirán en buenos guías para amar cada vez más al Señor y ayudas válidas para vuestro crecimiento humano y cristiano”.

Al saludar a los peregrinos españoles, volvió a insistir en su invitación a familiarizarse “con la vida y los escritos de los Santos, pues os ayudarán a amar cada vez más al Señor y a crecer como personas y como cristianos”.

"Quien reza nunca reza solo”, asegura Benedicto XVI

 

 

Al meditar sobre el pasaje evangélico del Padrenuestro

CASTEL GANDOLFO, domingo, 25 de julio de 2010 (ZENIT.org).-

"Quien reza nunca reza solo", aseguró este domingo Benedicto XVI, aclarando que la oración de cada creyente se une a la oración de la Iglesia.

  Ángelus en Castel Gandolfo  
 

Ángelus en Castel Gandolfo

El pontífice meditó este domingo junto a los peregrinos congregados en la residencia pontificia de Castel Gandolfo en el pasaje evangélico de la liturgia de este día, solemnidad del apóstol Santiago, en el que el evangelista Lucas presenta cómo Jesús enseñó el Padrenuestro.

"Nos encontramos ante las primeras palabras de la Sagrada Escritura que aprendemos desde niños. Se imprimen en la memoria, plasmando nuestra vida, nos acompañan hasta la última respiración", constató el Papa. "Cada vez que rezamos el Padrenuestro, nuestra voz se entrecruza con la de la Iglesia, pues quien reza nunca reza solo", aseguró el pontífice.

Por eso, dijo citando la Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana  que publicó en 1989 la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando el cardenal Joseph Ratzinger era su prefecto: "Todo fiel tendrá que buscar y podrá encontrar en la verdad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia, su propio camino, su propia manera de oración... se dejará por tanto conducir... por el Espíritu Santo, que le guía, a través de Cristo al Padre".

El obispo de Roma también citó a santa Teresa de Ávila, cuando invitaba a sus hermanas a suplicar a Dios "que nos libere de todo peligro para siempre y que nos aleje de todo mal. Y por más imperfecto que sea nuestro deseo, esforcémonos por insistir en nuestra petición. ¿Qué nos cuesta pedir mucho, dado que nos dirigimos al Todopoderoso?".

El Santo Padre aclaró que cuando uno reza no está elevando una petición "para satisfacer los propios gustos, sino más bien para mantener la amistad con Dios, quien, como dice el Evangelio, "dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan"". "Lo han experimentado los antiguos "padres del desierto" y loscontemplativos de todos los tiempos, convertidos, por la oración, en amigos de Dios".

Al final del Ángelus, dirigiéndose a los fieles polacos, les recordó que en la oración "se manifiesta nuestra fe y nuestra confianza en la Divina Providencia. Acordémonos de la oración, ya sea durante el cansancio de nuestro trabajo cotidiano,ya sea en los momentos de descanso de nuestras vacaciones".

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Juana de Arco, modelo de santidad para políticos

Benedicto XVI invita a tener plena confianza en cumplir la voluntad de Dios con esta santa francesa

VATICANO, 26 Ene. 11 (ACI).-En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI resaltó que Santa Juana de Arco condenada a morir en la hoguera en 1431 por jueces "incapaces de ver la belleza de su alma, constituye "un ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles".

En el Aula Pablo VI el Papa destacó que Juana de Arco es una de "las mujeres fuertes que al final de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio en las complejas peripecias de la historia".

El Papa en la AudienciaHija de campesinos acomodados, su vida se enmarca en el conflicto bélico que se conoce como la Guerra de los Cien Años, entre Francia e Inglaterra. A los 13 años, Juana sintió a través de la "voz" de San Miguel Arcángel "la llamada del Señor a intensificar su vida cristiana, y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo".

Juana hace voto de virginidad y redobla sus oraciones, participando con un nuevo empeño en la vida sacramental. "La compasión y el compromiso de la joven campesina francesa ante los sufrimientos de su pueblo son todavía más intensos gracias a su relación mística con Dios. Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es este lazo entre experiencia mística y pasión política".

Al principio de 1429 Juana comienza su acción y superando todos los obstáculos encuentra al delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos que "expresan un juicio positivo; en ella no hay nada malo, es una buena cristiana".

El 22 de marzo deese mismo año Juana dicta una carta al Rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleáns. "su propuesta es de verdadera paz en la justicia entre dos pueblos cristianos, invocando los nombres de Jesús y María", dijo el Papa. Pero es rechazada y Juana debe luchar por la liberación de la ciudad. Otro momento importante es la coronación del Rey Carlos en Reims el 17 de julio de 1429.

El Papa Benedicto recuerda luego que la pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430 cuando cae prisionera de sus enemigos en Compiegne y es conducida a la ciudad de Rouen, donde tendrá lugar su largo y dramático proceso que concluye con la condena a muerte.

El Santo Padre indica que al frente del proceso estuvieron dos importantes jueces eclesiásticos: el Obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad lo conducen un grupo de teólogos de la Universidad de París, "eclesiásticos franceses que pertenecen al grupo político opuesto al de Juana y que tienen a priori un juicio negativo sobre su persona y su misión".

"Este proceso es una página terrible en la historia de la santidad y también una página que ilumina el misterio de la Iglesia, que al mismo tiempo es siempre santa y siempre necesitada de purificación".Estatua ecuestre en Orleans de Juana de Arco

"A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como Buenaventura, Tomás de Aquino o Duns Escoto, estos jueces son teólogos que carecen de caridad y humildad para ver en esta joven la acción de Dios" y no ven "que los misterios de Dios son revelados en el corazón de los pequeños mientras permanecen ocultos a los sabios y doctos. Los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma".

Juana muere en la hoguera el 30 de mayo de 1431, con un crucifijo en las manos e invocando el nombre de Jesús. Veinticinco años después, el Proceso de Anulación abierto por Calixto III "concluye con una sentencia solemne que declara nula la condena y resalta la inocencia de Juana y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco será canonizada en 1920 por Benedicto XV".

"El Nombre de Jesús que la Santa invocó hasta en los últimos instantes de su vida terrenal era como el continuo respiro de su alma, el centro de su vida. Esta Santa había entendido que el Amor abraza toda la realidad de Dios y del ser humano, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo".

"La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana que cumple en caridad, por amor de Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles".

"En Jesús prosiguió el Papa Juana contempla también toda la Iglesia, la Iglesia triunfante del cielo, como la Iglesia militante en la tierra. Según sus palabras, "es todo uno Nuestro Señor y la Iglesia". Esta afirmación tiene un carácter realmente heroico en el contexto del proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de iglesia que la persiguieron y condenaron".
 
Finalmente el Santo Padre señaló que "con su luminoso testimonio Juana nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza en cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea, vivir la caridad sin favoritismos, sin limites y sacar fuerzas del amor a Jesús para amar profundamente a su Iglesia".

En su saludo en español el Papa se dirigió de manera particular a "los fieles de la Parroquia de Santa Fe, a los Hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Fuensanta, de Morón de la Frontera, a los profesores venidos de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, México y otros países latinoamericanos".

"Que a ejemplo de Santa Juana de Arco encontréis en el amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo corazón. Muchas gracias".

Benedicto XVI: La unidad en la primera comunidad cristiana de Jerusalén

El Papa a todos los cristianos: el mundo necesita nuestro testimonio fuerte.

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 19 de enero de 2011 (ZENIT.org).-
Los cristianos tienen hoy una responsabilidad común hacia el mundo, señaló este miércoles Benedicto XVI: ofrecer un testimonio fuerte para llevar un mensaje que ilumine el camino del hombre actual.

El Papa dedicó a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos la catequesis que pronunció hoy durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI con peregrinos procedentes de todo el mundo.

“Como discípulos del Señor tenemos una responsabilidad común hacia el mundo, debemos hacer un servicio común”, exhortó.

Haciéndose eco del tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se está celebrando del 18 al 25 de enero, destacó el modelo de los primeros cristianos según se refleja en los Hechos de los Apóstoles.

“Como la primera comunidad cristiana de Jerusalén, partiendo de lo que ya compartimos, debemos ofrecer un testimonio fuerte, fundado espiritualmente y apoyado por la razón, del único Dios que se ha revelado y que nos habla en Cristo, para ser portadores de un mensaje que oriente e ilumine el camino del hombre de nuestro tiempo, a menudo privado de puntos de referencia claros y válidos”, afirmó.

Para ello, indicó la importancia de “crecer cada día en el amor mutuo, empeñándonos en superar esas barreras que aún existen entre los cristianos; sentir que existe una verdadera unidad interior entre todos aquellos que siguen al Señor; colaborar lo más posible, trabajando juntos sobre las cuestiones aún abiertas; y sobre todo ser conscientes de que en este itinerario el Señor debe asistirnos”.

E invitó a perseverar en la oración “implorando de Dios el don de la unidad, para que se cumpla para el mundo entero su designio de salvación y de reconciliación”.

Los primeros cristianos

El Papa se detuvo a explicar las cuatro características que definen a la primera comunidad cristiana de Jerusalén como “lugar de unidad y de amor” y extrajo lecciones para la actualidad.

Esa comunidad se caracterizaba por la “escucha de la enseñanza de los apóstoles” y la “comunión fraterna”, y en ella “era esencial también el momento de la fracción del pan” y “la oración” como actitud constante que acompaña la vida cotidiana, dijo.

Sobre la escucha del testimonio que los apóstoles dan de la misión, la muerte y la resurrección de Cristo, el Papa destacó que “todavía hoy, la comunidad de los creyentes reconoce en la referencia a la enseñanza de los Apóstoles la propia norma de fe”.

Cada esfuerzo realizado para la construcción de la unidad entre los cristianos pasa a través de la profundización de la fidelidad aldepositum fidei que nos transmitieron los Apóstoles -explicó-.La firmeza en la fe es la base de nuestra comunión, es la base de la unidad cristiana”.

En segundo lugar, calificó la comunión fraterna como “la expresión más tangible, sobre todo para el mundo exterior, de la unidad entre los discípulos delSeñor” y recordó que los primeros cristianos “tenían todo en común”.

En este sentido, destacó que “la historia del movimiento ecuménico está marcada por dificultades e incertidumbres, pero es también una historia de fraternidad, de cooperación y de intercambio humano y espiritual”.

En cuanto a la fracción del pan, indicó que “la comunión en el sacrificio de Cristo es el culmen de nuestra unión con Dios y representa por tanto también la plenitud de la unidad de los discípulos de Cristo”.

En este sentido, destacó que “durante esta semana de oración por la unidad es particularmente vivo el lamento por la imposibilidad de compartir la misma mesa eucarística, signo de que estamos aún lejos de la realización de esa unidad por la que Cristo oró”.

Finalmente, destacó que “la oración es desde siempre la actitud constante de los discípulos de Cristo, lo que acompaña su vida cotidiana en obediencia a la voluntad de Dios”.

Único cuerpo

Benedicto XVI recordó que “la Iglesia abraza desde el principio a gente de diversa procedencia y, sin embargo, precisamente a partir de esas diferencias, el Espíritu crea un único cuerpo”.

Señaló que “Pentecostés como inicio de la Iglesia marca la ampliación de la Alianza de Dios a todas las criaturas, a todos los pueblos y a todos los tiempos, para que toda la creación camine hacia su verdadero objetivo: ser lugar de unidad y de amor.”.

Y concluyó con una invitación: “Abrámonos a la fraternidad que deriva de ser hijos del único Padre celeste, y por tanto a estar dispuestos al perdón y a la reconciliación”.

La Estrella conduce a los Magos hasta Belén

Fuente: Alfonso Méndiz, Jesucristo en el cine

   
 
De todas las figuras que estos días adornan nuestros belenes hay una que tiene particular importancia. No es una figura humana, ni angélica ni tampoco animal; y, sin embargo, no suele faltar en ninguna representación. Me refiero a la estrella de Belén, aquella que guió a los Magos desde lejos (“vimos su estrella en el Oriente”) y que, reaparecida ante sus ojos, les guió “hasta pararse sobre el lugar donde estaba el Niño” (Mt 2,9).

Me ha parecido interesante dedicarle un artículo en esta serie porque ha sido protagonista indiscutible de cientos de relatos navideños, y porque los Magos –como indica S. Mateo- “al ver de nuevo la estrella se llenaron de inmensa alegría (Mt 2, 11). Sin duda, la mejor parábola para explicar la vocación que Dios dirige a cada hombre para que encuentre su camino hacia Él.

La primera escena que recojo hoy recuerda el momento en que los tres Magos se encontraron en el desierto. Algunos filmes han supuesto que los tres sabios partieron de un mismo punto, pero el Evangelio no dice nada al respecto, por lo que es lícito suponer –es también lo más lógico- que iniciaran el trayecto desde lugares muy diversos y se encontraran en algún momento, siguiendo a la misma estrella. Así lo refleja Zeffirelli en Jesús de Nazaret (1977).

Ben Hur (1959) es, muy probablemente, el filme que más importancia ha concedido a la estrella en el viaje de los Magos. La secuencia en que esto se visualiza es larga y solemne, subrayada también por una poderosa banda musical. Aquí recojo sólo el tramo final, donde vemos –en fases sucesivas- cómo la luz de la estrella atrae las miradas de los lugareños de Belén, en primer lugar; de los Magos montados en sus camellos, a continuación; y de los pastores mientras cuidaban a sus rebaños, por último. Como remate, la luz se detiene sobre la gruta y se hace allí fuerte y luminosa. Antes, en el retrato de los Magos vistos de perfil, hemos podido observar la diversidad de origen: Egipto, Persia y África, por el tocado de sus cabezas, parecen estar ahí reflejados. Lo cual sigue punto por punto la suposición popular desde hace siglos.

La estrella es también figura importante en La historia más grande jamás contada (1965). Una fotografía muy cuidada ilumina el camino de los Magos por la noche de Belén. Vemos todo en contraluz, con los Magos de espaldas avanzando hacia la estrella y quedando ésta en lugar destacado de la composición. Un nuevo juego de luces nos sorprende al llegar a la gruta: las tonalidades frías y azuladas del exterior contrastan con los tonos cálidos y rojizos del interior, donde brilla la Luz. Es el recuerdo simbólico del texto que acabamos de escuchar en off: “La vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron” (Jn 1, 4-5).

Finalmente, el paso al interior de la gruta nos lleva, como de la mano, al interior de la mente de María. Ella, que “conservaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2, 19), recuerda en ese instante lo que le había dicho el Ángel en la Anunciación: “Será grande, y se llamará Hijo del Altísimo. Y el Señor Dios le dará el trono de David, su Padre. Y su reino no tendrá fin”.
 
 
Fuente: Alfonso Méndiz, Jesucristo en el cine

CATALINA DE BOLONIA Y LAS ARMAS ESPIRITUALES CONTRA EL MAL

 

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CIUDAD DEL VATICANO, 29 DIC 2010 (VIS).-

Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles -la última del año-, celebrada en el Aula Pablo VI y a la que asistieron 8.000 personas, a santa Catalina de Bolonia (1413- 1463).

   
 

Nacida en una noble familia de Bolonia, Catalina se traslada a los diez años a Ferrara, donde entra como dama de honor en la corte de Niccoló III de Este. Allí recibe una esmerada educación que le servirá posteriormente en la vida monástica, en la que "valorizará mucho el patrimonio cultural y artístico adquirido en aquellos años", dijo el Papa.

En 1427, con catorce años, deja la corte para consagrarse a Dios en una comunidad de jóvenes muchachas. Dos años después la responsable del grupo funda un monasterio de agustinas pero Catalina y algunas otras prefieren seguir la espiritualidad franciscana transformando la comunidad en un nuevo monasterio de Clarisas.

"En esta fase de su vida -explicó el Santo Padre- son notables sus progresos espirituales, pero también son grandes y terribles las pruebas que debe atravesar. (...) Vive en la noche del espíritu, sacudida también por la tentación de la incredulidad en la Eucaristía. Pero después de tantos padecimientos, el Señor la consuela con una visión de la clara presencia real eucarística". También en otra visión Dios le revelará el perdón de sus pecados y Catalina sentirá con fuerza el poder "de la misericordia divina".

En 1431 la santa tendrá otra visión, esta vez del Juicio Final, que la llevará a "intensificar sus oraciones y penitencias por la salvación de los pecadores". "El demonio -dijo Benedicto XVI- continúa tentándola y Catalina se confía totalmente al Señor y a la Virgen María. En sus escritos nos deja algunas notas claves de esta lucha misteriosa de la que sale victoriosa con la gracia de Dios".

   
 

Las notas están recogidas en su único libro: "Las siete armas espirituales". Para luchar contra el mal es necesario, escribe Catalina: "1. Esmerarse siempre por obrar el bien; 2. Creer que solos no se puedehacer nada que sea realmente bueno; 3. Confiar en Dios y, por amor suyo, no temer nunca la batalla contra el mal, tanto en el mundo como dentro de nosotros; 4. Meditar con frecuencia los hechos y las palabras de Jesús, sobre todo su pasión y muerte; 5. Recordar que moriremos; 6. Tener fijos en la mente los bienes del Paraíso; 7. Familiarizarse con la Sagrada Escritura, llevándola siempre en el corazón para que oriente todos nuestros pensamientos y acciones".

"En el convento, Catalina, no obstante estuviera acostumbrada a la corte ferraresa, (...) cumple todos los servicios, incluso los más humildes, con amor y obediencia", observó el Santo Padre, recordando que la santa aceptó también por obediencia "el oficio de maestra de novicias, aunque pensaba que era incapaz de desempeñar ese encargo". Con el mismo espíritu aceptará el traslado a Bolonia como abadesa en un nuevo monasterio, aunque hubiera preferido terminar su vida en Ferrara.

Catalina muere el 9 de marzo de 1463 y es canonizada por Clemente XI en 1712. "Con sus palabras y su vida -concluyó el Papa- nos invita a dejarnos guiar siempre por Dios, a cumplir su voluntad diariamente, aunque a menudo no corresponda a nuestros proyectos, a confiar en su Providencia que nunca nos deja solos. En esta perspectiva, Santa Catalina nos enseña a redescubrir el valor de la virtud de la obediencia".

El Papa afirma que el hombre tiene que “acostumbrarse” a Dios

La Navidad, un “gesto asombroso de Dios”, hoy en la Audiencia General

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 22 de diciembre de 2010 (ZENIT.org

El Papa Benedicto XVI, durante la Audiencia General celebrada hoy en el Aula Pablo VI con miles de peregrinos de todo el mundo, quiso invitar a los cristianos a una “actitud de asombro” ante en Niño Jesús, como la manera más adecuada de vivir la ya próxima Navidad.

El Papa quiso dedicar su última catequesis antes de las fiestas navideñas a reflexionar sobre éstas, citando algunos escritos del Padre de la Iglesia san Ireneo, en su obra “Contra las herejías”. De todos los pensamientos de este santo sobre la Navidad, el Papa quiso destacar uno especialmente: que el hombre “tiene que acostumbrarse a percibir a Dios" porque "está normalmente alejado de nuestra vida, de nuestras ideas, de nuestro actuar. Ha venido junto a nosotros y tenemos que acostumbrarnos a estar con Dios”, apuntó. 

Incluso, afirmó, audazmente, “Ireneo se atreve a decir que también Dios tiene que acostumbrarse a estar con nosotros y en nosotros. Y que Dios quizás debería acompañarnos en Navidad, acostumbrarnos a Dios, como Dios se tiene que acostumbrar a nosotros, a nuestra pobreza y fragilidad”. Así, “la venida del Señor, por ello, no puede tener otro objetivo que el de enseñarnos a ver y a amar los acontecimientos, el mundo y todo lo que nos rodea, con los mismos ojos de Dios”.

“El Verbo hecho niño nos ayuda a comprender el modo de actuar de Dios, para que seamos capaces de dejarnos transformar cada vez más por su bondad y por su infinita misericordia”, añadió. Otra de las ideas centrales de san Ireneo sobre la Navidad es que Dios, “con el Niño Jesús nos llama a la semejanza consigo mismo. Vemos cómo es Dios. Y así nos recuerda que deberíamos ser semejantes a Dios. Y que debemos imitarlo”.

“El hombre no ve a Dios, no puede verlo, y así está en la oscuridad sobre la verdad, sobre sí mismo. Pero el hombre, que no puede ver a Dios, puede ver a Jesús. Y así ve a Dios, así empieza a ver la verdad, así empieza a vivir”, citó el Papa. Con su nacimiento, Jesús “nos indica y nos asigna también una tarea: precisamente la de ser semejantes a Él y de tender a la verdadera vida, de llegar a la visión de Dios en el rostro de Cristo”.

Asombrarse ante el Niño Jesús

Ante esta obra divina, el Papa invitó a los fieles al “asombro”, a acercarse con temblor al lugar “donde se encontraron y se entrecruzaron las esperanzas del mundo y del corazón humano con la presencia de Dios”.

Toda la existencia humana, explicó, está animada “por el deseo de que lo más verdadero, lo más bello y lo más grande que hemos entrevisto e intuido con la mente y el corazón, pueda salir a nuestro encuentro y se haga concreto ante nuestros ojos y nos vuelva a levantar”, afirmó el Pontífice. Por ello, prosiguió, “en la noche del mundo, dejémonos aún sorprender e iluminar por este acto de Dios, que es totalmente inesperado: Dios se hace Niño. Dejémonos sorprender, iluminar por la Estrella que inundó de alegría el universo”.

El Papa quiso también subrayar la importancia de ese “signo característico del tiempo navideño es el belén”. El belén ,afirmó, “es expresión de nuestra espera, de que Dios se acerque a nosotros, de que Jesús se acerque a nosotros, pero también de la acción de gracias a Aquel que decidió compartir nuestra condición humana, en la pobreza y en la sencillez”.

Me alegro porque permanece viva, e incluso se está redescubriendo, la tradición de preparar el belén en las casas, en los lugares de trabajo, en los lugares de encuentro”. El Papa concluyó deseando que el signo de poner el belén “pueda ofrecer también hoy para todos los hombres de buena voluntad un icono sugerente del amor infinito del Padre hacia todos nosotros”.

“Que los corazones de los niños y de los adultos puedan aún sorprenderse ante él”, añadió.

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El Papa presenta a santa  Verónica Giuliani, mística italiana
La vida cristiana necesita intimidad con Jesús, afirma el Papa

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 15 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).-

La vida cristiana necesita descubrir la unión íntima con Jesús y con la Iglesia, hasta el punto de poder abandonarse totalmente en la voluntad de Dios, afirmó hoy el Papa Benedicto XVI en la Audiencia General.

El Papa quiso hacer un paréntesis dentro de su ciclo dedicado a escritoras místicas medievales, dedicando hoy su catequesis a una santa moderna, Verónica Giuliani, al celebrarse el próximo 27 de diciembre el 350 aniversario de su nacimiento.

De hecho, entre los peregrinos presentes en el Aula, había una nutrida representación de la diócesis de Città di Castello – lugar donde murió la santa – encabezada por el obispo, monseñor Domenico Cancian.

Esta santa, nacida en pleno centro de Italia (1660-1727), entre las regiones de las Marcas y Umbria, es conocida por sus profundas experiencias místicas relacionadas con la Pasión de Cristo.

Tras perder muy pequeña a su madre, ingresó en la orden de las clarisas capuchinas. Al emitir su profesión solemne “inicia para ella el camino de configuración a Cristo a través de muchas penitencias, grandes sufrimientos y algunas experiencias místicas ligadas a la Pasión de Jesús”.

Verónica, afirmó el Papa, “se revela, en particular una testigo valiente de la belleza y del poder del Amor divino, que la atrae, la impregna, la inflama. Es el Amor crucificado que se ha impreso en su carne, como en la de san Francisco de Asís, con los estigmas de Jesús”.

La santa, que escribió por obediencia un Diario (unas 22.000 páginas) relatando sus experiencias, consignó en él “una espiritualidad marcadamente cristológico-esponsal”, la experiencia “de ser amada por Cristo, Esposo fiel y sincero, y de querer corresponder con un amor cada vez más implicado y apasionado”.

“En ella todo es interpretado en clave de amor, y esto le infunde una profunda serenidad. Todo es vivido en unión con Cristo, por amor a él, y con la alegría de poder demostrarle todo el amor de que es capaz una criatura”, afirmó el Papa.

Esta santa, añadió, invita “a hacer crecer, en nuestra vida cristiana, la unión con el Señor en el ser para los demás, abandonándonos a su voluntad con confianza completa y total, y la unión con la Iglesia, Esposa de Cristo”.

“Nos invita a participar en el amor sufriente de Jesús Crucificado para la salvación de todos los pecadores; nos invita a tener la mirada fija en el Paraíso, meta de nuestro camino terreno”, así como “a nutrirnos diariamente de la Palabra de Dios para encender nuestro corazón y orientar nuestra vida”.

Verónica Giuliani vivió también intensamente la comunión de los santos, afirmó el Pontífice, rezando, sufriendo y entregándose por los demás. También la liturgia, pues “los momentos fuertes de la experiencia mística de Verónica nunca están separados de los acontecimientos salvíficos celebrados en la liturgia”.

“Ella no sólo se expresa con las palabras de la Sagrada Escritura, sino que realmente también vive de estas palabras que se convierten en vida en ella”.

 

 

 

 

 

 

 

El Papa afirma la importancia de la clausura en la Iglesia

 

 

 

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Dedica su catequesis a la eremita y mística inglesa Juliana de Norwich

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 1 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).-

El Papa Benedicto XVI expresó hoy su reconocimiento y estima a los hombres y mujeres que se retiran a la vida contemplativa, durante la catequesis que pronunció durante la Audiencia General. El Papa quiso subrayar la importancia de esta vocación dentro de la Iglesia, al hablar de una nueva santa medieval, Juliana de Norwich, escritora y mística inglesa del siglo XIV.

  Juliana de Norwich  
  Santa Juliana de Norwich

“Las mujeres y los hombres que se retiran para vivir en compañía de Dios, precisamente gracias a esta decisión suya, adquieren un gran sentido de compasión por las penas y debilidades de los demás”, afirmó el Papa.

Estas personas son “amigas y amigos de Dios”, “disponen de una sabiduría que el mundo, del que se alejan, no posee, y con amabilidad la comparten con aquellos que llaman a sus puertas”.

Ante los fieles congregados en el Aula Pablo VI, el Papa aseguró su “admiración y reconocimiento” a los monasterios de clausura, “que, hoy más que nunca, son oasis de paz y de esperanza, precioso tesoro para toda la Iglesia, especialmente al recordar la primacía de Dios y la importancia de una oración constante e intensa para el camino de fe”.

De esto es ejemplo Juliana, que tras unas revelaciones místicas, se retiró como anacoreta a una celda cerca de la iglesia de san Julián de Norwich, explicó el Papa.

“Podría sorprendernos e incluso dejarnos perplejos esta decisión de vivir "recluida", como se decía en sus tiempos”, aunque Juliana no fuese una excepción: “en aquellos siglos un númeroconsiderable de mujeres optó por este tipo de vida, adoptando reglas elaboradas a propósito para ellas”, explicó el Papa.

Las anacoretas o “reclusas”, dentro de su celda, se dedicaban a la oración, a la meditación y al estudio. “De esta forma, maduraban una sensibilidad humana y religiosa finísima, que las hacía veneradas por la gente”, añadió.

Esta, subrayó el Pontífice, “no era una decisión individualista; precisamente con esta cercanía al Señor maduraba en ella también la capacidad de ser consejera para muchos, de ayudar a cuantos vivían en dificultad en esta vida”.

 

Amor divino

Juliana de Norwich es conocida por una única obra, las Revelaciones del Amor divino, que tuvo durante una enfermedad que la llevó al borde de la muerte.

  Santa Juliana de Norwich  
  Santa Juliana de Norwich

“Fue el propio Señor quien, quince años después de estos acontecimientos extraordinarios, le reveló el sentido de esas visiones”, la revelación del “amor divino”, explicó el Papa.

Este libro “contiene un mensaje de optimismo fundado en la certeza de ser amados por Dios y de ser protegidos por su Providencia”.

El tema del amor divino “vuelve a menudo en las visiones de Juliana de Norwich quien, con una cierta audacia, no duda en compararlo también al amor materno”.

“Este es uno de los mensajes más característicos de su teología mística. La ternura, la solicitud y la dulzura de la bondad de Dios hacia nosotros son tan grandes, que a nosotros peregrinos en la tierra nos evocan el amor de una madre por sus propios hijos”, afirmó.

El propio Catecismo de la Iglesia Católica, subrayó Benedicto XVI, “recoge las palabras de Juliana de Norwich cuando expone el punto de vista de la fe católica sobre un argumento que no deja de constituir una provocación para todos los creyentes: Si Dios es sumamente bueno y sabio, ¿por qué existen el mal y el sufrimiento de los inocentes?

Precisamente, apuntó, “los santos, se plantean esta pregunta. Iluminados por la fe, nos dan una respuesta que abre nuestro corazón a la confianza a la esperanza: en los misteriosos designios de la Providencia, también del mal sabe sacar Dios un bien más grande, como escribió Juliana de Norwich”.

“Si entregamos a Dios, a su inmenso amor, los deseos más puros y más profundos de nuestro corazón, nunca seremos decepcionados. "Y todo estará bien", "todo será para bien"”, concluyó el Papa.

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El de la Plaza de San Pedro es el Belén más visto del mundo

 

  Vídeo: Romereports

 

El primer belén de la Plaza fue un deseo de Juan Pablo II

Jueves, 9 de diciembre de 2010 (Romereports).-

Desde hace ya algunas semanas los alrededores del obelisco de la plaza de San Pedro se han cubierto con una lona para proteger la construcción del belén del Vaticano. La monja española Sor Áurea ha colaborado en la construcción de todos los belenes de la plaza.  Ella se encarga de los vestidos de las figuras. El primer belén fue un deseo de Juan Pablo II. Y es que hasta entonces, en San Pedro no había ningún motivo navideño.  

   
 

Sor Áurea

Taller de tapices (Vaticano) 

“El primer año que Juan Pablo II estaba aquí nosotros como todos los años hicimos el “presepe” y él quería que lo hiciéramos en la plaza y como en la plaza no teníamos nada para hacerlo, entonces buscamos y lo hicimos en el brazo de Carlomagno. Y allí llevamos aquello que teníamos. El primer año lo hicimos allí”. 

Desde entonces, lleva 29 navidades preparando el belén mas visto del mundo. Sor Áurea recuerda que Juan Pablo II quería recuperar la tradición de poner un nacimiento en las casas, y que los más pequeños visitaran el Vaticano.

 

Sor Áurea

Taller de tapices (Vaticano) 

“Él quería que los niños viniesen, él tenía mucha cosa de que los niños viniesen a ver el presepe. Y por eso lo hizo, porque cuando vas a San Pedro, el “presepe” de San Pedro es precioso”.

Se trata de un trabajo que comienza muchos meses antes de Nochebuena. Giuseppe Facchini es el arquitecto responsable de que todo salga perfectamente. Un trabajo que involucra a más de 60 trabajadores del Vaticano.

 

 

Giuseppe Facchini

Oficina de Estudios y Proyectos, Vaticano

“La construcción de las estructuras que después se cubren con poliestireno, lo hacen los trabajadores del Vaticano, obreros, electricistas, pintores... que colaboran en la construcción. Después de todo un año trabajando en otras cosas, se convierten improvisadamente en artistas y hacen obras espectaculares”.

Cada Navidad esta obra de arte añade nuevos detalles para sorprender al público. El arquitecto Facchini ha desvelado que este año la escena del belén será visible a 360 grados y que Filipinas tendrá un rincón especial en esta escena universal. 

 

 

Giuseppe Facchini

Oficina de Estudios y Proyectos, Vaticano

“Este año queremos unir la estructura de una gruta con una de una tienda. Tenemos una cubierta de madera unida a la estructura de la gruta natural. Como las figuras que ha regalado Filipinas son tan distintas a las que tenemos nosotros hemos habilitado un rincón para que no desentonen con los otros”.

Y es que este regalo de Filipinas quiere traer el ambiente típico del país a la Ciudad Eterna. Mostrará una familia de pescadores filipinos, una auténtica canoa y cestas de frutas y peces de la zona. 

Los trabajos en la plaza van a contrarreloj desde noviembre hasta pocas horas antes de la inauguración el 24 de diciembre.

 

 

Giuseppe Facchini

Oficina de Estudios y Proyectos, Vaticano

“Normalmente conseguimos terminarlo el día antes de la inauguración, incluso la noche antes del 24 de diciembre, que es el día en el que vienen autoridades, cardenales, también representantes de los países que han regalado algunas cosas del belén”. 
Las monjas franciscanas que viven en el Vaticano, como Sor Áurea, dan el último toque vistiendo y decorando las figuras.

Sor Áurea

Taller de tapices (Vaticano) 

“Vamos los últimos días, porque los primeros días ellos lo están arreglando, haciendo... Cuando está todo preparado entonces vamos a ponerlos. Ya ellos ya han preparado dónde tenemos que poner uno o dónde tenemos que poner dos. Cuándo son los Reyes, los Reyes o los pajes que vienen, según. Y después hacemos nosotras como nos parece un poco”. 

Una representación de laNavidad muy especial para niños y mayores que visitan el Vaticano, que representa la navidad de la manera más universal.

200 millones de cristianos están discriminados en el mundo

 

  Vídeo: Romereports

 

La libertad religiosa ha disminuido en todo el mundo

Martes, 30 de noviembre de 2010 (Romereports).-

De cada diez personas, siete no pueden vivir su fe totalmente en libertad. Además la religión más perseguida es el Cristianismo, con al menos 200 millones de personas discriminadas. Lo revela el informe sobre libertad religiosa en el mundo que publica cada dos años la organización católica "Ayuda a la Iglesia Necesitada".

   
 

En 21 de los 194 países estudiados no existe apenas libertad religiosa. El informe aclara que existen dos tipos de persecución religiosa: la política y la que procede de miembros de otras religiones.

 

Peter Sefton Williams
Ayuda a la Iglesia Necesitada
“Hay opresión política contra creyentes, discriminación en países como China, Cuba. Coreadel Norte y en países como Vietnam”.

La persecución que procede de otras religiones es especialmente grave en algunos países de mayoría islámica.  

Peter Sefton Williams
Ayuda a la Iglesia Necesitada
“En lugares al sur de Arabia los cristianos o cualquier grupo no musulmán no pueden organizar una oración en público. Tampoco en países como Somalia, Sudán”.

El vicepresidente de los obispos católicos de Pakistán denunció durante la presentación del informe que la situación de los cristianos ha empeorado en su país porque hace unos años no había asesinatos por motivos religiosos y ahora sí.

El Gobierno no es responsable de ninguno de estos asesinatos. Los responsables son nuevos grupos islámicos que actúan a espaldas de las autoridades.

Además criticó la Ley de blasfemia, que castiga severamente, incluso con la pena de muerte, a quien blasfeme contra el Corán o contra el Profeta Mahoma.

La medida es peligrosa porque es muy difícil que la víctima demuestre su inocencia ya que la mayoría son personas con pocos recursos. Aunque hasta el momento el gobierno no ha ejecutado a nadie por este delito, los acusados son a menudo asesinados por radicales.

Mons. Joseph Coutts
Vicepresidente, Conferencia Episcopal de Pakistán
“Queremos tener los mismos derechos que el resto de ciudadanos de Pakistán. Pero no estamos contra nuestro país, queremos estar en el país. No estamos abandonando el país”.

Este informe también revela que ha disminuido la libertad religiosa en Estados Unidos y en Europa por la radicalización del laicismo. Especialmente en países como España, donde se prohíbe la presencia de símbolos religiosos en lugares públicos; Francia, por la discriminación a la comunidad islámica o Alemania donde hay hostilidad contra la Iglesia católica por parte de algunos sectores por su posición en temas como la familia o la defensa de la vida.

En definitiva, este estudio ha demostrado que la libertad religiosa ha disminuido en todo el mundo y que ejercer este derecho es más difícil hoy que hace dos años.

Primeros Cristianos en otros idiomas
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