Benedicto XVI pide que las Iglesias orientales se hagan eco de su herencia espiritual

 

 

 

CIUDAD DEL VATICANO, 25 JUN 2010 (VIS).-

El Papa recibió este mediodía a los participantes en la asamblea anual de la ROACO (Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales), cuyos trabajos se centraron fundamentalmente en la preparación del próximo Sínodo para Oriente Medio.

  Benedicto XVI  
 

Benedicto XVI

Al inicio de su discurso, el Papa afirmó que "todos deseamos el don de una paz estable y de una convivencia segura en Tierra Santa, Irak y Oriente Medio, que nacen del respeto de los derechos humanos, de las familias, comunidades y pueblos y de la superación de toda discriminación religiosa, cultural o social".

"Animo a los hermanos y hermanas en Oriente -continuó- (...) a perseverar en la fe, y a permanecer, a pesar de los numerosos sacrificios, en el lugar de nacimiento. Al mismo tiempo, exhorto a los emigrantes orientales a que no se olviden de sus orígenes, sobre todo religiosos. Su fidelidad y su coherencia humanas y cristianas dependen de ello".

El Santo Padre recordó de modo particular a "los cristianos que sufren violencia a causa del Evangelio", y les encomendó a Dios. "Sigo contando -dijo- con los responsables de las naciones para que garanticen realmente, sin distinción y en todas partes, la profesión pública y comunitaria de las creencias religiosas de cada uno".

Benedicto XVI manifestó su agrado porque las Iglesias orientales católicas habían participado con entusiasmo en el Año Sacerdotal recientemente concluido, y recordó que Oriente fue antiguamente cuna de grandes escuelas de espiritualidad sacerdotal. En este contexto, citó en particular a la Iglesia de Antioquia, patria de extraordinarios santos y pidió que los sacerdotes de las Iglesias orientales siguieran haciéndose eco de esa herencia espiritual.

Refiriéndose a la Asamblea Especial para Oriente Medio, que se celebrará del 10 al 24 de octubre, el pontífice expresó su satisfacción por "la amplia cooperación proporcionada por las Iglesias de Oriente y por la labor que ROACO ha hecho desde el principio y sigue haciendo en vista de este acontecimiento histórico. Este esfuerzo conjunto tendrá resultados fructíferos por la presencia de algunos de vuestros representantes en esta reunión eclesial y por vuestra relación constante con la Congregación para las Iglesias Orientales".

El Papa pidió a los participantes en la reunión que contribuyeran con sus "obras a mantener viva la "esperanza que no defrauda" entre los cristianos de Oriente. (...) ¡Nos gustaría estar siempre a su lado! Por intercesión de la Santísima Madre de Dios y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, confío al Señor a los benefactores, amigos y colaboradores vivos y difuntos, relacionados de alguna manera con la ROACO, con un particular recuerdo de monseñor Padovese, recientemente fallecido".

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"¡Enamorémonos de la Eucaristía!", pide Benedicto XVI

 

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Dedica la catequesis de la Audiencia General a Santo Tomás de Aquino

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 23 de junio de 2010 (ZENIT.org).-

Dirigiéndose a los miles de fieles y peregrinos presentes este miércoles por la mañana en la Plaza de San Pedro para la Audiencia General, Benedicto XVI exhortó a todos a “enamorarse” de la Eucaristía.

  Santo Tomás  
 

Santo Tomás

El Papa dedicó su tercera catequesis a santo Tomás de Aquino, después de las anteriores del 2 de junio y del 16 de junio, en esta ocasión, profundizando sobre varios aspectos de su pensamiento teológico.

Para el santo, explicó el Papa, el nudo fundamental del cristianismo es la Encarnación, con la que la fe “llega a reforzarse; la esperanza se eleva más confiada, al pensamiento de que el Hijo de Dios vino entre nosotros, como uno de nosotros, para comunicar a los hombres su propia divinidad; la caridad se reaviva, porque no hay signo más evidente del amor de Dios por nosotros, como ver al Creador del universo hacerse Él mismo criatura, uno de nosotros”.

En la Summa Theologiae, obra cumbre del santo, “ escribe páginas hasta ahora no superadas sobre el Misterio de la Encarnación y de la Pasión de Jesús”, así como “un amplio tratado sobre los siete Sacramentos, porque en ellos el Verbo divino encarnado extiende los beneficios de la Encarnación para nuestra salvación”.

Hablando de los Sacramentos, Tomás reflexionó de modo particular en el Misterio de la Eucaristía, por el que tenía una grandísima devoción. Era tal esta devoción, añadió el Papa, que, según sus antiguos biógrafos, Tomás “acostumbraba a acercar su cabeza al Tabernáculo, como para oír palpitar el Corazón divino y humano de Jesús”.

"Queridos hermanos y hermanas, en la escuela de los santos, ¡enamorémonos de este Sacramento! - exhortó el Papa – ¡Participemos en la Santa Misa con recogimiento, para obtener sus frutos espirituales, alimentémonos del Cuerpo y la Sangre del Señor, para ser incesantemente alimentados por la Gracia divina!”

“¡Entretengámonos de buen grado y con frecuencia, de tú a tú, en compañía del Santísimo Sacramento!”, añadió en referencia a la adoración eucarística, una devoción muy querida también por Benedicto XVI.

Aparte de las obras más conocidas de santo Tomás, la Summa Theologiae y la Summa contra Gentiles, el Papa quiso llamar la atención sobre la predicación del Aquinate, tan rigurosa y sencilla como sus obras científicas. Especialmente, se refirió a los Opúsculos, una serie de predicaciones cuaresmales realizadas en 1273, un año antes de su muerte, en la iglesia de Santo Domingo el Mayor en Nápoles. “El contenido de la predicación del Doctor Angelicus corresponde casi del todo a la estructura del Catecismo de la Iglesia Católica.

De hecho, explicó, “en la catequesis y en la predicación, en un tiempo como el nuestro de renovado compromiso por la evangelización, no deberían faltar nunca estos argumentos fundamentales: lo que nosotros creemos, y ahí está el Símbolo de la fe; lo que nosotros rezamos, y ahí está el Padre Nuestro y el Ave María; y lo que nosotros vivimos como nos enseña la Revelación bíblica, y ahí está la ley del amor de Dios y del prójimo y los Diez Mandamientos, como explicación de este mandato del amor”.

  Santo Tomás  
 
Santo Tomás

Incluso en sus predicaciones, santo Tomás no dejaba de lado la racionalidad de la fe. El Papa quiso proponer un ejemplo “del contenido, sencillo, esencial y convincente, de la enseñanza de santo Tomás”, tomado de su Opúsculo sobre el Símbolo de los Apóstoles”. “A quien objeta que la fe es una necedad, porque hace caer en algo que no cae bajo la experiencia de los sentidos, santo Tomás ofrece una respuesta muy articulada, y recuerda que eéta es una duda inconsistente, porque la inteligencia humana es limitada y no puede conocer todo”. “Sólo en el caso en que pudiésemos conocer perfectamente todas las cosas visibles e invisibles, entonces sería una auténtica necedad aceptar las verdades por pura fe”, citó el Papa.

Además, explica Benedicto XVI con palabras del santo, “es imposible vivir sin confiar en la experiencia de los demás, allí donde no llega el conocimiento personal. Es razonable por tanto tener a Dios que se revela y en el testimonio de los Apóstoles”. Los seguidores de Jesús “eran pocos, sencillos y pobres, afligidos con motivo de la Crucifixión de su Maestro; y sin embargo muchas personas sabias, nobles y ricas se convirtieron a la escucha de su predicación”. “Se trata, en efecto, de un fenómeno históricamente prodigioso, al que difícilmente se puede dar otra respuesta razonable, si no la del encuentro de los Apóstoles con el Señor Resucitado”.

Por último, el Papa aludió a la profunda devoción mariana del Aquinate, que definió a la Virgen como Triclinium totius Trinitatis: “triclinio, es decir, lugar donde la Trinidad encuentra su reposo, porque, con motivo de la Encarnación”. “En ninguna criatura, como en Ella, las tres divinas Personas inhabitan y encuentran delicia y alegría en vivir en su alma llena de Gracia. Por su intercesión podemos obtener toda ayuda”, añadió el Papa, recordando a los fieles una oración tradicionalmente atribuida a santo Tomás. "Oh beatísima y dulcísima Virgen María, Madre de Dios..., yo confío a tu corazón misericordioso toda mi vida... Obtenme, o Dulcísima Señora mía, caridad verdadera, con la que pueda amar con todo el corazón a tu santísimo Hijo y a ti, después de él, sobre todas las cosas, y al prójimo en Dios y por Dios”, concluyó.

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Síntesis del documento de trabajo del Sínodo de los obispos para el Oriente Medio

 
 

Su Santidad el Papa entregó el pasado domingo a los prelados de las Iglesias orientales, durante la misa celebrada poco antes de concluir su viaje pastoral a Chipre, el llamado “Instrumentum laboris” o el documento que recoge todas las iniciativas en torno al próximo Sínodo especial de los Obispos dedicado a los problemas del Cercano Oriente.

 
  Benedicto XVI en Nicosia  
 
 

Benedicto XVI en Nicosia

El documento de trabajo para este próximo Sínodo que se desarrollará en Roma del 10 al 24 de octubre próximo, es el producto de un proceso de consultas que se realizó a finales del año pasado cuando se envió el documento denominado Lineamenta a las Iglesias Orientales, a las Conferencias Episcopales, a los dicasterios de la Curia Romana, a la Unión de Superiores Generales y a muchos grupos eclesiales. El documento entregado por el Papa consta de cuarenta páginas, fue publicado en árabe, francés, inglés e italiano, y servirá como base para las reflexiones durante el Sínodo. En días pasados Mons. Fuad Tual, Patriarca Latino de Jerusalén, declaró en una entrevista que al recibir el documento de trabajo sereunirán nuevamente con las comunidades para discutir sus contenidos y llevar contribuciones concretas para el Sínodo.

 

Está articulado este importante documento en tres capítulos, con una introducción y una conclusión y aborda las temáticas centrales de la vida eclesial, social, política y económica de las comunidades cristianas en el Oriente Medio. Los objetivos del próximo sínodo están planteados en la introducción y son, en primer lugar, confirmar y fortalecer a los cristianos en su identidad mediante la Palabra de Dios y los Sacramentos y, en segundo, reavivar la comunión eclesial entre las Iglesias de derecho, para que puedan ofrecer un testimonio de vida cristiana auténtica, alegre y atractiva. El lema escogido para el Sínodo es “La Iglesia Católica en Oriente Medio: Comunión y testimonio. ‘La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma’”.

 

 

Resumen del documento de trabajo

 

Por su indudable interés ofrecemos una síntesis, no oficial, de este documento que distribuyó la Santa Sede a la prensa el pasado sábado.

 

En el Prefacio, el secretario general del Sínodo de los Obispos, el arzobispo Nikola Eterović, subraya que “la situación actual de Oriente Medio es en no pocos aspectos similar a la vivida por la primitiva comunidad cristiana en Tierra Santa” en medio de dificultades y persecuciones. “Los primeros cristianos actuaban en situaciones muy adversas. Encontraban oposición y enemistad de los poderes religiosos del propio pueblo… su patria estaba ocupada, inserta dentro del potente imperio romano”. A pesar de ello “proclamaban íntegra la Palabra de Dios”, incluyendo el amor a los enemigos, llegando a testimoniar “con el martirio la fidelidad al Señor de la vida”.

 

En la Introducción se recuerda que Benedicto XVI quiso personalmente anunciar este acontecimiento el 19 de septiembre de 2009, acogiendo así “la petición de numerosos hermanos en el episcopado, que frente a la delicada situación eclesial y social actual” habían propuesto la convocatoria de una asamblea sinodal. Dos son los objetivos principales del Sínodo: ante todo, el de “confirmar y reforzar a los cristianos en su identidad mediante la Palabra de Dios y los Sacramentos”; en segundo lugar, el de “reavivar la comunión eclesial entre las Iglesias sui iuris, para que puedan ofrecer un testimonio de vida cristiana auténtica, gozosa y atrayente”. Se subrayan también con fuerza el compromiso ecuménico y el diálogo con judíos y musulmanes “por el bien de toda la sociedad” y para que “la religión, sobre todo la de cuantos profesan a un único Dios” se convierta “cada vez más en motivo de paz”.

 

 

Jerusalén en el origen de todas las Iglesias del mundo

 

El Primer capítulo trata sobre la Iglesia católica el Oriente Medio recordando que todas las Iglesias del mundo “se remontan a la Iglesia de Jerusalén”. Se afirma que las divisiones entre los cristianos (Concilios de Éfeso y Calcedonia, en el siglo quinto, y separación de Roma y Constantinopla, en el siglo undécimo) se debieron, sobre todo, a “motivos político-culturales”. Con todo, “el Espíritu opera en todas las Iglesias para acercarlas y hacer caer los obstáculos a la unidad visible querida por Cristo”. En Oriente Medio, la única Iglesia católica está presente en varias Tradiciones, en diversas Iglesias orientales católicas sui iuris. Además de la Iglesia de tradición latina, hay seis Iglesias patriarcales, cada una con su rico patrimonio espiritual, teológico, litúrgico y que el documento considera una riqueza para la Iglesia universal. Se recuerda que las Iglesias de Oriente Medio son de origen apostólico y que “sería una pérdida para la Iglesia universal si el Cristianismo se debilitase o desapareciese precisamente allí donde nació”, por lo cual existe la “grave responsabilidad” de “mantener la fe cristiana en estas tierras santas”.

 

Por desgracia, se comprueba que el “empuje evangélico parece a menudo frenado y la llama del Espíritu parece haberse debilitado” al extremo de que si la Iglesia no trabaja por las vocaciones, está destinada a desaparecer. La crisis de las vocaciones se debe a varias causas: emigración de las familias, disminución de los nacimientos, un ambiente cada vez más contrario a los valores evangélicos. Además “la falta de unidad entre los miembros del clero” constituye “un anti-testimonio” mientras que “la formación humana y espiritual de sacerdotes, religiosos y religiosas quizás deja bastante que desear”. También la vida contemplativa, pilar de toda consagración verdadera … está ausente en la mayor parte de las congregaciones.

 

 

Los cristianos, llamados a promover la laicidad positiva

 
   
 
 

Se afirma, por tanto, que los cristianos, a pesar de su “número exiguo”, “pertenecen a título pleno al tejido social y a la propia identidad” de estos países. Su desaparición representaría una pérdida para el pluralismo de Oriente Medio . Los católicos están llamados a promover el concepto de “laicidad positiva” del Estado para “aliviar el carácter teocrático del gobierno” y permitir “más igualdad entre los ciudadanos de religiones diferentes, favoreciendo así la promoción de una democracia sana, positivamente laica, que reconozca plenamente el papel de la religión, también en la vida pública, en el pleno respeto de la distinción entre los órdenes religioso y temporal”.

 

Los cristianos deben ser minorías activas, sin replegarse sobre sí mismos. Por ello, la Iglesia anima a formar familias numerosas y promueve la educación, “que sigue siendo la mayor inversión”: las escuelas y universidades católicas acogen a miles de personas de todas las religiones, así como los centros hospitalarios y los servicios sociales. Con todo, las Iglesias y las escuelas católicas “podrían ayudar más a los menos afortunados”. Es de hecho “sobre todo gracias a las actividades caritativas dirigidas no sólo a los cristianos, sino también a los musulmanes y a los judíos, que la acción de las … Iglesias a favor del bien común es particularmente tangible”. Hay también una “llamada a la transparencia en la gestión del dinero de la Iglesia, sobre todo por parte de los sacerdotes y de los obispos, para distinguir lo que se dapara uso personal de lo que pertenece a la Iglesia".

 
 

   

 

La comunidad eclesial en Oriente Medio

 

El Segundo capítulo está dedicado a la comunión eclesial. El documento constata que los fieles de Oriente Medio “son conscientes del hecho que la comunión cristiana tiene como fundamento el modelo de la vida divina en el misterio de la Santísima Trinidad. Dios es amor (cf. 1 Jn 4, 8), y las relaciones entre las personas divinas son relaciones de amor”. Así es necesario que, en el seno de cada Iglesia, cada miembro viva “la comunión misma de la Santísima Trinidad. La vida de la Iglesia y de las Iglesias de Oriente debe ser comunión de vida en el amor, sobre el modelo de la unión del Hijo con el Padre y el Espíritu. Cada uno es miembro del Cuerpo cuya cabeza es Cristo”. “Esta comunión en el seno de la Iglesia católica – se lee en el texto – se manifiesta mediante dos signos principales: el bautismo y la Eucaristía en la comunión con el Obispo de Roma, Sucesor de Pedro.

 

“Para promover la unidad en la diversidad, es necesario superar el confesionalismo en lo que puede tener de limitado o exagerado, animar el espíritu de cooperación entre las diversas comunidades, coordinar la actividad pastoral y estimular la emulación espiritual y no la rivalidad”. “La comunión entre los distintos miembros de una misma Iglesia o Patriarcado sucede según el modelo de la comunión con la Iglesia universal y con el Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma. A nivel de la Iglesia Patriarcal, la comunión se expresa mediante el sínodo que reúne a los obispos de toda una comunidad en torno al Patriarca, Padre y cabeza de su Iglesia. A nivel de la eparquía/diócesis, es en torno al obispo donde se da la comunión del clero, de los religiosos y de las religiosas, como también de los laicos”.

 

Los cristianos son invitados a sentirse “miembros de la Iglesia católica en Oriente Medio, y no solo miembros de una Iglesia particular”. Los ministros de Cristo y los consagrados están llamados a “ser modelo y ejemplo para los demás … muchos fieles auguran, por su parte, una mayor sencillez de vida, un desapego real en relación con el dinero y las comodidades del mundo, una práctica edificante de la castidad y una pureza de costumbres transparente” (58). “El Sínodo debe animar a los fieles a asumir mayormente su papel de bautizados promoviendo iniciativas pastorales, especialmente en lo que respecta al compromiso social, en comunión con los pastores de la Iglesia” (60).

 

 

El testimonio cristiano

 

El Tercer capítulo reafirma, ante todo, la importancia de la catequesis para conocer y transmitir la fe, eliminando “el desapego a la verdad creída y a la vida vivida”. A este propósito se enumeran algunos métodos de catequesis. En lo que respecta a la liturgia el documento recoge el deseo de muchos por “un esfuerzo de renovación, que, aun permaneciendo firmemente arraigado en la tradición, tenga en cuenta la sensibilidad moderna y las necesidades espirituales y pastorales actuales”. El aspecto más relevante de la renovación litúrgica llevado a cabo hasta ahora, consiste en la traducción en lengua vernácula, principalmente en árabe, de los textos litúrgicos”.

 
  Misa de clausura del Sínodo  
 
 
 

Se reafirma la urgencia del ecumenismo, superando prejuicios y desconfianzas a través del diálogo y la colaboración: a propósito de esto “contribuirá, también, la celebración de los sacramentos de la confesión, de la Eucaristía, de la unción de los enfermos en una Iglesia distinta de la propia, en los casos previstos por los ordenamientos canónicos”. “Dos signos son de particular importancia: la unificación de las fiestas cristianas (Navidad y Pascua) y la gestión común de los lugares de Tierra Santa … en el amor y en el respeto mutuo”. Se condena decididamente el proselitismo que usa medios no conformes al Evangelio.

 

 
 

La preocupación no impide la esperanza

 

En la Conclusión, el documento muestra “la preocupación por las dificultades del momento presente, pero, al mismo tiempo, la esperanza, fundada sobre la fe cristiana”. “La historia – se lee – ha hecho que nosconvirtiésemos en un pequeño rebaño. Pero nosotros, con nuestra conducta, podemos volver a ser una presencia que cuenta. Desde hace décadas, la falta de resolución del conflicto palestino-israelí, la falta de respeto del derecho internacional y de los derechos humanos, y el egoísmo de las grandes potencias han desestabilizado el equilibrio de la región e impuesto a las poblaciones una violencia que corre el riesgo de abocarlas a la desesperación. La consecuencia de todo esto es la emigración, especialmente de los cristianos.

 

Frente a este desafío y apoyado por la comunidad cristiana universal, el cristiano de Oriente Medio está llamado a aceptar su propia vocación, al servicio de la sociedad”. La invitación a los creyentes es que “sean testigos, conscientes de que dar testimonio de la verdad puede llevar a ser perseguidos”. A los cristianos del Oriente Medio – concluye el Instrumentum Laboris – se puede repetir aún hoy: ‘No temas, pequeño rebaño’ (Lc 12, 32), tienes una misión, de ti dependerá el crecimiento de tu país y la vitalidad de tu Iglesia, y esto sucederá sólo con la paz, la justicia y la igualdad de todos sus ciudadanos.

"La misión del sacerdote, mostrar que Dios no está lejos del hombre"

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Homilía en la Clausura del Año Sacerdotal

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 11 de junio de 2010 (ZENIT.org).-

“Dios quiere que nosotros, como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres”.

  Misa de clausura del Año Sacerdotal  
 

La Plaza de san Pedro durante la Misa

Así lo afirmó el Papa Benedicto XVI durante la solemne Concelebración Eucarística con más de 15.000 sacerdotes de todo el mundo, celebrada hoy en la basílica de San Pedro como conclusión del Año Sacerdotal. El Papa centró su extensa homilía, explicando la figura bíblica del Buen Pastor, en hablar sobre la misión del sacerdote, que no es otra que llevar a Dios a los hombres en un momento histórico en el que Dios parece lejano e inalcanzable. Este “alejamiento de Dios” no es nuevo en la historia del hombre: “Las religiones del mundo, por lo que podemos ver, han sabido siempre que, en último análisis, sólo hay un Dios. Pero este Dios era lejano”.

Este Dios “abandonaba aparentemente el mundo a otras potencias y fuerzas, a otras divinidades. Había que llegar a un acuerdo con éstas. El Dios único era bueno, pero lejano. No constituía un peligro, pero tampocoofrecía ayuda. Por tanto, no era necesario ocuparse de Él. Él no dominaba”, explicó el Papa. Curiosamente, “esta idea ha resurgido en la Ilustración. Se aceptaba no obstante que el mundo presupone un Creador. Este Dios, sin embargo, habría construido el mundo, para después retirarse de él”. “Ahora el mundo tiene un conjunto de leyes propias según las cuales se desarrolla, y en las cuales Dios no interviene, no puede intervenir”.

Sin embargo, explicó el Papa, el Cristianismo supone la buena noticia de que “Dios cuida personalmente de mí, de nosotros, de la humanidad. No me ha dejado solo, extraviado en el universo y en una sociedad ante la cual uno se siente cada vez más desorientado”.

“Muchos, quizás, tampoco deseaban que Dios se preocupara de ellos. No querían que Dios los molestara. Pero allí donde la cercanía del amor de Dios se percibe como molestia, el ser humano se siente mal”, pues “es bello y consolador saber que hay una persona que me quiere y cuida de mí. Pero es mucho más decisivo que exista ese Dios que me conoce, me quiere y se preocupa por mí”.

Este Dios, como buen pastor, “muestra el camino correcto a quienes le están confiados. Los precede y guía. Digámoslo de otro modo: el Señor nos muestra cómo se realiza en modo justo nuestro ser hombres. Nos enseña el arte de ser persona”.

“¿Qué debo hacer para no arruinarme, para no desperdiciar mi vida con la falta de sentido? En efecto, ésta es la pregunta que todo hombre debe plantearse y que sirve para cualquier período de la vida. ¡Cuánta oscuridad hay alrededor de esta pregunta en nuestro tiempo!”, exclamó.

En su misión de pastorear, prosiguió el Papa, la Iglesia “debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones”. “En efecto, el uso de la vara puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal. Como tampoco se trata de amor si se deja proliferar la herejía, la tergiversación y la destrucción de la fe, como si nosotros inventáramos la fe autónomamente”. Al mismo tiempo, añadió, “la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo”.

“Cada cristiano y cada sacerdote deberían transformarse, a partir de Cristo, en fuente que comunica vida a los demás. Deberíamos dar el agua de la vida a un mundo sediento”. “Como sacerdotes, queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios”, concluyó el Papa.

 

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"Los cristianos somos piedras vivas del templo del Espíritu Santo"

 

El Papa cita a San Pedro en su visita a la catedral maronita de Chipre

CHIPRE, 6 JUN 2010 (VIS).-

A las 16,30 el Santo Padre llegó a la catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias, construida gracias a una colecta de los fieles y a la contribución del gobierno chipriota y consagrada en 1960.

  Costa de Chipre  
 

Costa de Chipre

El Papa, a quien recibió el arzobispo maronita de Chipre, Youssef Soueif, afirmó: "Con  la visita a este edificio peregrino espiritualmente a cada iglesia maronita de la isla. Os aseguro que con el afecto de un padre, me siento cercano a todos los fieles de estas comunidades tan antiguas".

"Esta Iglesia Catedral -continuó- representa por diversos aspectos la verdadera historia, larga y rica, a veces turbulenta, de la comunidad maronita en Chipre. Los maronitas llegaron a estas orillas en diversos períodos a lo largo de los siglos y a menudo sufrieron duras pruebas por permanecer fieles a su específica herencia cristiana. Sin embargo, aunque su fe ha sido acrisolada como el oro por el fuego, han perseverado en la fe de sus padres, una feque en este momento ha pasado a vosotros, Maronitas Chipriotas de hoy. Os exhorto a valorar como un tesoro esta gran herencia, este regalo precioso".

"El edificio de esta Catedral nos recuerda también una importante verdad espiritual. San Pedro afirma que los cristianos somos piedras vivas que entramos "en la construcción del templo del Espíritu formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo". Junto con todos los cristianos del mundo, somos parte de este gran templo que es el Cuerpo Místico de Cristo. Nuestro culto espiritual, ofrecido en muchas lenguas, en tantos lugares y en una hermosa variedad de liturgias, es una expresión de la única voz del Pueblo de Dios, unido en oración y en agradecimiento a él, en comunión permanente de unos con otros. Esta comunión, que tanto apreciamos, nos impulsa a llevar la Buena Noticia de nuestra nueva vida en Cristo a toda la humanidad".

"Ésta es la tarea que comparto hoy con vosotros: suplico que vuestra Iglesia, en unión con todos vuestros pastores y con el Obispo de Roma, crezca en santidad, en fidelidad al Evangelio y en amor por el Señor y por todos", concluyó el Santo Padre.

Después del saludo del Papa, Su Beatitud el cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, Patriarca de Antioquía de los Maronitas, rezó la Oración del Perdón, según la liturgia siríaca y tras un himno de invocación a la Virgen, el Santo Padre se trasladó en automóvil al aeropuerto de Larnaca.

Los primeros cristianos se sabían "mensajeros", afirma Benedicto XVI

 

 

Palabras de la homilía del Papa en Chipre

CHIPRE, 6 JUN 2010 (VIS).-

El Papa celebró esta mañana la Santa Misa en el Palacio de Deportes Eleftherìa de Nicosia, con capacidad para 6.000 personas, con ocasión de la publicación del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial para Oriente Medio.

  Benedicto XVI con Crisóstomos II  
 

El Papa con el Arzobispo ortodoxo de Chipre

Participaron en la celebración eucarística los Patriarcas y Obispos de las distintas comunidades eclesiales de Medio Oriente, así como un numeroso grupo de fieles chipriotas. Al inicio, el arzobispo maronita de Chipre, monseñor Youssef Soueif, dirigió unas breves palabras de saludo al Santo Padre.

Recordando en la homilía que hoy se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Benedicto XVI explicó que "el nombre dado a esta fiesta en Occidente, Corpus Christi, se usa en la tradición de la Iglesia para designar tres realidades distintas: el cuerpo físico de Jesús, nacido de la Virgen María; su cuerpo eucarístico, el pan del cielo que nos nutre en este gran sacramento, y su cuerpo eclesial, la Iglesia. Al considerar los distintos aspectos del Corpus Christi, llegamos a comprender más profundamente el misterio de comunión que nos une a quienes formamos parte de la Iglesia".

"Cada uno de nosotros que formamos parte de la Iglesia necesita salir del mundo cerrado de su individualismo y aceptar la "compañía" de los que "comparten el pan" con nosotros. (...) Por eso, todos los días pedimos a "nuestro" Padre el pan "nuestro" de cada día. La condición previa para entrar en la vida divina a la que estamos llamados es derribar las barreras entre nosotros y nuestros vecinos. Necesitamos ser liberados de lo que nos aprisiona y aísla: temor y desconfianza recíproca, avidez y egoísmo, falta de voluntad para correr el riesgo de la vulnerabilidad a la que nos exponemos cuando nos abrimos al amor".

El Papa puso de relieve que "en la primera comunidad cristiana, que se alimentaban de la mesa del Señor, vemos los efectos de la acción unificadora del Espíritu Santo. Compartían sus bienes, desprendiéndose de todos los bienes materiales por amor a los hermanos. (...) Pero su amor no se limitaba al grupo de los creyentes. No se veían a sí mismos como beneficiarios exclusivos y privilegiados de los favores divinos, sino más bien como mensajeros, para llevar la buena noticia de la salvación en Cristo hasta los confines del mundo. De esta manera, el mensaje que Cristo resucitado confió a los Apóstoles se extendió con rapidez por todo el Medio Oriente, y desde allí al mundo entero".

"Estamos llamados a superar nuestras diferencias, a llevar paz y reconciliación donde exista un conflicto, a ofrecer al mundo un mensaje de esperanza. Estamos llamados a tender una mano a quien lo necesite, a compartir con generosidad nuestros bienes materiales con los más desafortunados. Estamos llamados a proclamar de manera incansable la muerte y la resurrección del Señor, hasta que Él vuelva".

Al final de la misa, el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, agradeció al Papa la convocación de la próxima Asamblea Especial para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano en octubre próximo, e invitó al pontífice a entregar una copia del "Instrumentum laboris" o documento de trabajo a los miembros del Consejo Especial para el Sínodo.

  Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre  
 
Benedicto XVI con algunos líderes musulmanes de Chipre

Antes de rezar el Ángelus, Benedicto XVI resaltó que "Oriente Medio ocupa un lugar especial en el corazón de todos los cristianos, puesto que fue allí donde por vez primera Dios se dio a conocer a nuestros padres en la fe".         

"Es bien conocido -dijo- que algunos de vosotros soportáis grandes pruebas a causa de la situación actual de la región. La Asamblea Especial es una oportunidad para que los cristianos del resto del mundo ofrezcan su apoyo espiritual y su solidaridad a sus hermanos y hermanas de Oriente Medio".

Los cristianos de esta región "deseáis vivir en paz y en armonía con vuestros vecinos judíos y musulmanes. A menudo, actuáis como artífices de paz en el difícil proceso de reconciliación. Merecéis el reconocimiento por el papel inestimable que realizáis. Espero firmemente que todos vuestros derechos, incluido el derecho a la libertad religiosa y de culto, sean cada vez más respetados y que nunca más sufráis discriminaciones de ningún tipo".

"Ruego para que el trabajo de la Asamblea Especial ayude a dirigir la atención de la comunidad internacional sobre la difícil situación de los cristianos en Medio Oriente que sufren por sus creencias, de modo que se encuentre una solución justa y duradera a los conflictos que provocan tanto dolor. Con respecto a esta grave cuestión, reitero mi llamamiento personal a que se realice un esfuerzo internacional urgente y concertado para resolver las tensiones que persisten en Medio Oriente, especialmente en Tierra Santa, antes de que dichos conflictos lleven a un mayor derramamiento de sangre".

"Con estos deseos -terminó-, os entrego ahora el texto del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para Medio Oriente".

Después del Ángelus, el Papa recordó que hoy se celebraba en Varsovia la beatificación de Jerzy Popiełuszko, sacerdote y mártir. "Envío un cordial saludo a la Iglesia en Polonia, que hoy se alegra con su elevación a los altares. Su servicio apasionado y su martirio son un signo especial del triunfo del bien sobre el mal. Que su ejemplo e intercesión alimenten la entrega de los sacerdotes e inflame la caridad de los fieles", concluyó.

Terminada la celebración eucarística, el Santo Padre se trasladó a la nunciatura apostólica de Nicosia para almorzar con los miembros de su séquito, los patriarcas y obispos del Consejo Especial del Sínodo para Oriente Medio y Su Beatitud Crisóstomos II.

 

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El Papa sigue "las huellas de los santos Pablo y Bernabé"

"Chipre ha sido bendecida con una fuerte herencia cristiana"

CIUDAD DEL VATICANO, 4 JUN 2010 (VIS).-

Benedicto XVI, el primer pontífice que visita Chipre, aterrizó esta mañana a las 14,00 (hora local) en el aeropuerto de Paphos,  dando inicio a su decimosexto viaje apostólico. A su llegada fue recibido por el presidente chipriota, Demetris Christofias y por su esposa.

  Benedicto XVI a su llegada a Chipre  
 

Benedicto XVI a su llegada a Chipre

Acogieron también al Santo Padre el nuncio apostólico en Chipre, arzobispo Antonio Franco, el arzobispo Joseph Soueif, de Chipre de los Maronitas, Su Beatitud Fouad Twal, patriarca de Jerusalén de los Latinos, padre Pierbattista Pizzaballa, Custodio de TierraSanta y Su Beatitud Crisóstomos II, arzobispo ortodoxo de Chipre.

Después de recibir el saludo del presidente de la República de Chipre, Benedicto XVI pronunció un breve discurso:

"Chipre se encuentra en un cruce de caminos de culturas y religiones -dijo el Papa-, de historias a la vez gloriosas y antiguas, pero que todavía tienen un impacto fuerte y visible en su vida. Tras su reciente entrada en la Unión Europea, la República de Chipre ha empezado a sentir el beneficio de los intercambios económicos y políticos con otros países europeos. (...) Es deseable que esta pertenencia aporte prosperidad al país y que los otros países europeos se enriquezcan a su vez gracias al patrimonio espiritual y cultural chipriota, que refleja su papel histórico, al encontrarse entre Europa, Asia y  África. Que el amor por vuestra patria y por vuestras familias y el deseo de vivir en armonía con vuestros vecinos bajo la protección misericordiosa de Dios Todopoderoso os inspiren a resolver con paciencia los problemas que todavía compartís con la comunidad internacional por el futuro de la isla".

"Siguiendo las huellas de nuestros padres comunes en la fe, los santos Pablo y Bernabé, vengo como peregrino y siervo de los siervos de Dios. Desde que los Apóstoles trajeron el mensaje cristiano a estas costas, Chipre ha sido bendecida con una fuerte herencia cristiana", prosiguió el Santo Padre, que saludó "como un hermano en esa fe" a Su Beatitud Crisóstomos, arzobispo de Nea Justiniana y de toda Chipre y manifestó el deseo de "encontrar pronto a muchos otros miembros de la Iglesia Ortodoxa de Chipre".

Benedicto XVI hizo extensivo su saludo a los demás "líderes religiosos chipriotas". "Espero -dijo- fortalecer nuestros lazos comunes y reafirmar la necesidad de consolidar la confianza mutua y la amistad duradera con todos los que adoran al único Dios".

"Como sucesor de Pedro vengo de forma especial a saludar a los católicos de Chipre para confirmarlos en la fe y animarles a ser ejemplares como cristianos y como ciudadanos, y a vivir plenamente su papel en la sociedad para el beneficio tanto de la Iglesia como del Estado", señaló el Santo Padre, agregando que durante su estancia entregará el "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, que examinará "diversos aspectos de la presencia de la Iglesia en esa región y los desafíos a los que se enfrentan los católicos, a veces en circunstancias difíciles, viviendo en comunión con la Iglesia católica y ofreciendo su testimonio al servicio de la sociedad y del mundo".

"Chipre es, por lo tanto -concluyó-, un lugar apropiado para  lanzar una reflexión sobre nuestra Iglesia en el seno de la milenaria comunidad católica en Oriente Medio, nuestra solidaridad con todos los cristianos de la región y nuestra convicción de que tienen un papel insustituible para apoyar la paz y la reconciliación entre sus pueblos".

Finalizado el discurso, el Santo Padre se trasladó a la iglesia de Agia Kiriaki Chrysopolitissa, para asistir a una celebración ecuménica.

 

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La síntesis entre la razón y la fe es uno de los pilares de la cultura europea

 

 

Comentario a la obra de santo Tomás de Aquino

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de junio de 2010 (ZENIT.org).-

La obra de santo Tomás de Aquino fue “de fundamental importancia para la historia de la filosofía y de la teología, para la historia de la cultura”, al mostrar que “entre la fe cristiana y la razón subsiste una armonía natural”.

  Santo Tomás de Aquino  
 

Santo Tomás de Aquino

Así introdujo hoy el Papa Benedicto XVI, retomando su ciclo de catequesis sobre pensadores cristianos, la figura de santo Tomás de Aquino, que para la Iglesia es “maestro de pensamiento y modelo del modo recto de hacer teología”.

Al tomar la palabra tras las lecturas, en la Plaza de San Pedro, el Papa trazó brevemente la historia del Aquinate, desde su nacimiento en Roccasecca hasta su muerte, camino del Concilio Ecuménico de Lyon.

La gran intuición de Tomás de Aquino, en línea con su predecesor y maestro san Alberto Magno, fue preparar a la cultura europea a la recepción de las obras del pensador pagano Aristóteles, propiciando una síntesis entre la fe y la razón, que es uno de los pilares de la cultura europea.

De hecho, las obras de Aristóteles, que llegaron a las universidades medievales de manos de sus comentaristas árabes, especialmente Averroes y Avicena, causaron un revuelo y conmocionaron el saber de la época.

“Era toda una visión completa del mundo llevada a cabo sin y antes de Cristo, con la pura razón, y parecía imponerse a la razón como "la" visión misma; era, por tanto, una fascinación increíble para los jóvenes ver y conocer esta filosofía”.

Tomás, explicó el Pontífice, “estuditó a fondo a Aristóteles y a sus intérpretes”, distinguiendo en sus obras “lo que era válido de lo que era dudoso o rechazable del todo”, mostrando “la concordancia con los datos de la Revelación cristiana y utilizando amplia y agudamente el pensamiento aristotélico en la exposición de los escritos teológicos que compuso”.

  Santo Tomás de Aquino  
 

Santo Tomás de Aquino y Santo Domingo (Beato Angélico)

Esta, subrayó el Papa, “es la gran obra de Tomás, que en aquel momento de enfrentamiento entre dos culturas – ese momento en que parecía que la fe tuviese que rendirse ante la razón – mostró que ambas van juntas, que cuando aparecía la razón incompatible con la fe, no era razón, y cuanto parecía fe no era fe, si se oponía a la verdadera racionalidad”.

De esta forma, “creó una nueva síntesis, que formó la cultura de los siglos sucesivos”.

Otros detalles que el Papa quiso resaltar del santo fue su “alma exquisitamente eucarística”, como lo muestran los textos litúrgicos que el papa Urbano IV le encargó la composición de los textos litúrgicos para la fiesta del Corpus Domini.

También se refirió a su forma de hacer teología, faceta que acompañó de la predicación directa al pueblo, subrayando que “es verdaderamente una gracia grande cuando los teólogos saben hablar con sencillez y fervor a los fieles”.

  Santo Tomás deAquino  
 

Santo Tomás de Aquino

“El ministerio de la predicación, por otra parte, ayuda a los mismos expertos en teología a un sano realismo pastoral, y enriquece de estímulos vivaces su investigación”.

Pero sobre todo, Benedicto XVI quiso mostrar la humildad del santo, en uno de los últimos episodios de su vida.

“En diciembre de 1273 llamó a su amigo y secretario Reginaldo para comunicarle su decisión de interrumpir todo trabajo, porque durante la celebración de la Misa había comprendido, a raíz de una revelación sobrenatural, que cuanto había escrito hasta entonces era solo "un montón de paja"".

“Es un episodio misterioso, que nos ayuda a comprender no sólo la humildad personal de Tomás, sino también el hecho de que todo aquello que llegamos a pensar y a decir sobre la fe, por elevado y puro que sea, es infinitamente superado por la grandeza y por la belleza de Dios, que nos será revelada en plenitud en el Paraíso”, añadió.

 

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LOS MOTIVOS DEL VIAJE DEL PAPA A CHIPRE

 

 

Tierra de los Hechos de los Apóstoles

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 30 de mayo de 2010 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI va del 4 al 6 de junio como peregrino a Chipre, isla de los Hechos de los Apóstoles, explica el portavoz vaticano.

"Muchos se preguntan por qué el Papa viaja precisamente a Chipre para reunirse con los obispos de Oriente Medio y entregarles el documento de trabajo del próximo Sínodo, el gran encuentro eclesial del mes de octubre", reconoce el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, en el editorial del último número de "Octava Dies", semanal del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director.

La respuesta, según aclara, "es fácil: basta leer los Hechos de los Apóstoles, la narración de los primeros pasos del anuncio del Evangelio en el mundo después de la resurrección de Jesús. Chipre aparece al menos seis veces".

"De Chipre procede Bernabé, uno de los primeros que se unieron a la comunidad de los apóstoles en Jerusalén. Chipre es la primera etapa, ajetreada y fecunda al mismo tiempo, del primer viaje misionero de Pablo, Bernabé y del futuro evangelista Marcos", recuerda el portavoz al explicar el contexto del viaje del primer Papa de la historia a esa isla.

"Bernabé regresa a evangelizar Chipre tras haberse separado de Pablo. A través de las costas de Chipre Pablo vuelve a pasar en sus sucesivos viajes, incluido el último, que le lleva de Malta a Roma", sigue aclarando.

"Basta dar una mirada al mapa para comprender que Chipre es un cruce estratégico y, por tanto cultural y espiritual en la región, con una historia que para nosotros está íntimamente unida a la de Tierra Santa". De hecho, la isla forma parte del Patriarcado Latino de Jerusalén.

"Por aquí pasaban las rutas de los peregrinos judíos y cristianos hacia y desde Jerusalén, las rutas de los navegantes entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa".

"Si por una parte nos sorprende, por tanto, el que Juan Pablo II nunca haya pisado esa isla, no puede sorprender el que Benedicto XVI haya acogido con gusto la invitación de viajar, como visitante y peregrino, continuando espiritualmente la visita de Malta [abril pasado], remontando el Mediterráneo hacia Oriente, y uniéndose también al fundamental que realizó el año pasado a la misma Tierra Santa".

Pensando en la mayoría ortodoxa de la comunidad de Chipre, así como en la división surgida con la presencia turca, el padre Lombardi reconoce que "en Chipre es necesario rezar y esperar para que el servicio del Evangelio sea fuente de diálogo, de comunión eclesial, de crecimiento humano y de paz para todos, en una región sumamente querida por todos los creyentes, pero que todavía experimenta demasiados sufrimientos y divisiones".

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