La exposición concluye en Turín el 23 de mayo

Rome Reports

La sábana santa se vuelve a guardar después de haber estado expuesta en la catedral de Turín, Italia, durante 44 días. Tres millones de personas se han acercado hasta aquí para verla y conocer mejor los últimos momentos de la vida de Jesús.

Además ha reunido a cientos de científicos y estudiosos de esta tela de lino. Están de acuerdo en que hacen falta nuevos estudios, y que en ellos tendrán un papel fundamental la fotografía y la informática.

Con estas nuevas tecnologías podrán obtenerse más datos anatómicos del crucificado.
Nello Balossino
Centro Internacional de Sindonología (Turín)

“La fotografía y la informática tendrán un papel muy importante porque son dos disciplinas que han aportado elementos fundamentales al estudio interdisciplinar de la reliquia”.
Mons. Giuseppe Ghiberti
Presidente, Comisión Diocesana de la Síndone (Turín)

“En los últimos años los estudios se han centrado en el campo histórico e informático. Por lo tanto se ha trabajado mucho con la fotografía para la tridimensionalidad y otras propiedades”.
Maximiliano Judica Cordiglia
Documentarista
“Desde hace poco tiempo utilizo una tecnología francesa que permite ver contenidos tridimensionales sin necesidad de ponerse unas gafas especiales”.
Uno de los últimos datos que se conocen es el realizado por el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Padua, Italia. Tras la restauración del año 2002, descubrieron que existe otra imagen en la parte posterior de la tela.

Esta imagen no es idéntica a la de la parte frontal pero se corresponde con la parte posterior de la cabeza. Además la imagen está plasmada en las fibras de lino de la parte superior de uno y otro lado, mientras que en las fibras de en medio no hay nada. Por esto los expertos concluyen que no pudo pintarse.


Otra novedosa investigación es la que han realizado varios científicos de la agencia italiana para las nuevas tecnologías y la energía. Aseguran que han producido una imagen parecida a la de la síndone gracias a una radiación luminosa.
Emmanuela Marinelli
Experta Sábana Santa

“Han utilizado un laser sobre la tela que produce radiaciones ultravioleta y han obtenido un color amarillo igual que el que hay en la sábana en la zona de la imagen. Esto nos lleva a pensar que la imagen es fruto de una radiación luminosa”.
Por el momento no se sabe cuándo podrá verse de nuevo la Sábana Santa. Aunque mientras tanto, los científicos podrán seguir trabajando con el material disponible para conocerla lo mejor posible.

 

Sábana Santa: respuestas a preguntas frecuentes 

TURÍN, sábado, 22 mayo 2010 (ZENIT.org).-Al concluir el 23 de mayo la exposición de la Sábana Santa que desde el10 de abril ha recibido unos dos millones de peregrinos, ZENIT responde a algunas de las preguntas más frecuentes que plantea este "icono" impreso con sangre, como dijo Benedicto XVI al venerar el sagrado lienzo el 2 de mayo en la catedral de Turín.  

-¿Los evangelios mencionan la Sabana Santa?

-Sí, los cuatro evangelios tienen en cuenta el detalle de la sábana que envolvió a Jesús en su muerte:

 "Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue" (Mateo 17, 59).

"Este - José de Arimatea - compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro" (Marcos 15, 46).

"Y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía" (Lucas 23, 53).

"Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte" (Juan 20, 4 - 7). 

-¿Qué características tiene este lienzo?

-Es una sábana de lino manchado de 4,41 metros de largo y 1,13 metros de ancho, tejida con un diseño en espigade pez de alta calidad y poco común para la época. Presenta diversas cicatrices que ha dejado el tiempo como manchas, quemaduras y remiendos. 

-¿Por qué presenta unos signos geométricos?

-Por un incendio en la capilla de Chambéry, en 1532. Una gota de plata cayó en una esquina, causando graves daños. Luego fue reparada. Unas religiosas clarisas la remendaron rápidamente. También presenta manchas de agua en la parte central, al parecer causadas por el agua con que se apagó el incendio. 

-Esta sábana presenta la imagen impresa de un hombre. ¿Cuáles son sus características?

-Es un hombre con barba, que yace muerto. Se puede ver gracias a una impronta y a unas manchas de sangre por medio de las heridas sobre el rostro, lacabeza, las manos y el cuerpo. También se ve la parte dorsal del cuerpo cubierta de heridas muy peculiares que atraviesan la espalda, las piernas y descienden hasta la planta del pie. La imagen que presenta es doble: frontal y dorsal.

Y aunque presenta la imagen de este cadáver, no se registra ningún resto de descomposición. Por tanto, se comprueba que ha envuelto un cuerpo humano durante un período breve, aunque suficiente para que se imprimiese una huella. 

-¿Presenta signos de la corona de espinas?

-No de una corona sino de un casco de espinas. Las fotos de la Sábana Santa han permitido realizar una "autopsia" teórica, que demuestra que los goteos de sangre esparcidos en la cabeza derivan claramente de heridas de punta clavados en varios puntos. También se ven diversos goteos de sangre venosa y arteriosa que corresponden a la compleja red de venas y arterias de la cabeza.

La parte occipital aparece fuertemente castigada, como si la corona de espinas hubiera sido continuamente frotada y apretada contra la cabeza. Si el hombre de la Sábana Santa fue Jesucristo, se puede ver que llevó la corona durante el camino del Calvario y también en la cruz, añadiendo mayor suplicio. Es importante aclarar que ninguna documentación histórica habla de que los hombres crucificados fueran coronados con espinas.  

-¿Presenta señales de la flagelación?

-Sí. El flagelo usado contra el hombre de la Sábana Santa era lacerante y contundente, se incrustaba en la piel del reo; Mel Gibson se basó en los estudios de la Sábana Santa para la escena de la flagelación de cristo en la película "La Pasión". Los estudios demuestran que, al igual como lo muestra este filme, cada golpe desgarraba la piel, provocando la salida de sangre de forma explosiva. Los látigos presentan tres ramales terminados en dos trocitos o bolas metálicas. Este tipo de flagelo se ha encontrado en excavaciones arqueológicas, sobre todo en las catacumbas romanas.

El número de golpes recibidos, según los estudios de la Sábana Santa, fueron unos 120 sin contar los que no se han podido estudiar por la parte de la sábana que se perdió en el incendio de 1532.  Cada golpe genera un impacto de 8 centímetros cuadrados y el volumen contusionado de 12 centímetros cúbicos. 

-¿Por qué se considera que el hombre de la Sábana Santa estuvo crucificado?

-Porque hay señales de clavos en las muñecas, no en las manos, como dice la tradición que fue clavado Jesús, y de clavos en los tobillos, no en los pies. Antiguamente los crucificados eran atados a la cruz por medio de sogas y no con clavos.

También hay signos de una lanza que traspasó su costado, a la que se refiere el evangelio de Juan.

El hombre de la Sábana Santa cargó el madero horizontal de la cruz atado de los brazos, como también lo muestra la película "La Pasión". Con el roce de la cuerda con el cuerpo se abrieron nuevamente las heridas de la flagelación. En el hombre de la Sábana Santa estas heridas pueden verse en el omoplato, el antebrazo y el hombro derecho. 

-¿Porqué son tan famosos losnegativos de esta imagen?

-El fotógrafo Secondo Pia fue el primero en fotografiarla en 1898. Al revelar el negativo se dio cuenta de que la imagen que mostraba era el rostro y el cuerpo del hombre de la Sábana Santa en positivo, lo que indica que el rostro de dicho hombre fue grabado en aquella sábana en imagen negativa. Posteriormente se tomaron más fotos y la impronta de la imagen salió con mejor calidad y el negativo ofrecía un claroscuro natural y una nitidez impresionante. Podría decirse que la impronta de la Sábana Santa es como un negativo que se convierte en positivo.  

-¿Es cierto que la Sábana Santa tiene características tridimensionales?

-Sí. En 1976 los físicos John Jackson y Eric Jumper, con Kenneth Stevenson, Giles Charter y Peter Schumacher, estudiaron la fotografía de la Sábana con un programa especial llamado "Interpretation Systems VP-8 Image Analyzer" en los laboratorios de Sandia Scientific Laboratories, en Alburquerque, Nuevo Mexico. El resultado mostraba que la fotografía tenía una dimensión "codificada", con profundidad, a diferencia de cualquier otro dibujo o pintura que pudiera ser sometido al analizador de imagen.

Por ello, midiendo la intensidad de este colorido, se puede perfectamente calcular y reproducir, como en una estatua, el relieve del cuerpo envuelto por esta tela.

Este resultado del VP8 no se ha obtenido nunca con ninguna otra imagen artística.  

-¿Cómo llegó la sábana a Turín?

-Según fuentes más tardías, una sábana con el retrato de Jesús es llevada de Jerusalén a Edesa (la actual Urfa al este de Turquía), donde se utilizó según una tradición para presentarla a Abgaro V, rey de Edesa (reinó del 13-50), convirtiéndose al cristianismo. Pero después de que su hijo volviera al paganismo se perdió la pista de este lienzo.

En el año 525 Edesa sufre una inundación. Durante su reconstrucción se halla un sudario con la imagen de Jesús. Inmediatamente es reconocido como el sudario que cinco siglos antes había sido traído desde Jerusalén al rey Abgaro V. La imagen de Jesús es descrita como "no hecha por manos humanas".

En el año 943, el sudario fue llevado a Constantinopla, donde fue recibido festivamente por los fieles .  Durante el saqueo de Constantinopla, en 1294, según el testimonio de Robert de Clary, la sábana desaparece: "Ni griego ni francés supo qué fue del sudario cuando se tomó la ciudad", dice.

La documentación histórica volvió a hablar de la Sábana Santa en 1355 bajo la propiedad del caballero Godofredo I de Charny. Al morir, la Sábana Santa la heredó su hermana Margarita, quien no tuvo descendencia. En 1418 es llevada a Lirey, una pequeña población al norte de Francia, para protegerla de las guerras con Inglaterra. Margarita en 1453 entrega la Sábana Santa a los Duques de Saboya. En 1502 es inaugurada la Sainte Chapelle, en Chambéry para custodiar la Sábana Santa. En 1532 hubo un incendio en esta capilla, al que antes se ha hecho referencia. En 1535 la Sábana Santa viajó por Turín, Milán, Vercelli y Niza debido a la invasión de las tropas francesas en Chambery. En 1578 llegó a Turín para quedarse. Sólo en 1706 fue trasladada por un tiempo a Génova. También entre 1939 y 1953 fue trasladada a la Abadía Benedictina de Montevergine para protegerla de los posibles ataques durante la II Guerra mundial. Luego regresó a la catedral San Juan Bautista de Turín, donde es custodiada actualmente.  

-¿De quién es la Sábana Santa?

-Desde 1983 es propiedad de la Iglesia católica, pues tras la muerte del rey Humberto II de Saboya fue entregada al papa Juan Pablo II.  

-¿Cada cuánto se realizan las exposiciones de la Sábana Santa?

-No existe una periodicidad. Se expone en fechas especiales por voluntad del Papa. Desde que llegó a Turín ha sido expuesta en 1737 con motivo de la boda del duque Carlos Manuel III de Saboya. Luego se expuso de nuevo en 1868, y en 1898 para celebrar los cincuenta años de la familia Saboya como reyes de Italia. En 1931 se expuso de nuevo por la boda del príncipe Humberto de Saboya (luego el rey Humberto II), en 1933 con motivo del Año Santo. Luego en 1978 y en 1998 (para conmemorar el primer centenario de las fotografías de la Sábana Santa). Se expuso de nuevo en el año 2000 con motivo del gran Jubileo y en ahora el 2010 por voluntad del papa Benedicto XVI.  

-Un estudio en 1988 dijo que se trataba de un falso medieval...

-Es cierto. En 1988 fue extraído un retazo de la Sábana Santa para determinar científicamente su origen. Tres laboratorios de Carbono 14 de Gran Bretaña, Suiza y Estados Unidos, calcularon que no podía tener más de ocho siglos. Inmediatamente los medios dijeron que se trataba de un falso medieval. El entonces arzobispo de Turín, el cardenal Anastasio Alberto Ballestrero, reconoció ante los medios que la pieza no era auténtica.

Sin embargo muchos científicos y arqueólogos empezaron a sospechar sobre cómo alguien, sin que existiera la fotografía, pudo falsear en el Medioevo una imagen con tantos detalles y que se ve tan claramente sólo en los negativos de las fotos, con tal exactitud anatómica patológica y cultural. Por ello las investigaciones continúan.

El retazo de la Sábana Santa que se utilizó para este estudio es muy pequeño. Fue recortado de la esquina superior que había sido remendada y que fue tocada por miles de personas cuando las exposiciones se realizaban sin ningún tipo de protección entre los siglos XIV y XIX. Por ello algunos piensan que los resultados de dichos estudios se dan porque estaba muy contaminada. 

-Otros dicen que se trata de una obra de arte

-Imposible. En 1978 se realizó un examen riguroso del cuerpo, los brazos y el tórax donde se comprueba que no se usó ningún tipo de pigmento para pintar la Sábana Santa. Al contrario, las fibras simplemente parecen decoloradas, como ocurre con un periódico cuando se expone a la luz del sol. Las aparentes manchas de sangre no presentan ningún pigmento diferente. Durante el análisis se llegó a la conclusión de que se trata de sangre real.  

-¿Qué demuestra que esta sábana haya estado en Jerusalén?

-En los estudios realizados se han hallado partículas de polvo que incluyen granos de polen de dos mil años de antigüedad de una planta que se daba en Jerusalén. Restos de polen de este tipo se dan también en algunos fósiles que se han encontrado en el Mar Muerto.

Gracias a otros tipos de granos de polen se ha demostrado el recorrido que ha hecho la Sábana Santa hasta llegar a Turín. 

-Si siempre ha sido tan importante la Sábana Santa, ¿existen algunos documentos históricos que se refieran a ella?

-Sí, muchos. Centrémonos en uno: Hay un manuscrito que se llama el Codex Pray Está datado entre 1192-1195. Tiene cinco ilustraciones, que representan la crucifixión, el descenso de la cruz, la unción del cuerpo de Cristo en la sepultura y Cristo resucitado.

Las ilustraciones muestran un lienzo a escala real y con proporciones idénticas a la Sábana Santa. El cuerpo de Jesús aparece completamente desnudo, como en la Sábana Santa, algo insólito en un dibujo del siglo XII y en la misma posición en que aparece en la Sábana Santa.

Algo muy curioso es que el tejido del manto que envolvió a Jesús lo presenta en forma de espiga de pez, muy poco frecuente en esa época y el mismo tejido de la Sábana Santa. A pesar de que el dibujo es rudimentario, no deja escapar este detalle. El dibujo presenta también los mismos agujeros que se han formado en esta sábana antes del incendio de 1532

Por Carmen Elena Villa

Benedicto XVI desvela el valor de la SábanaSanta
Corresponde con la narración de la pasión y muerte de Jesús en los Evangelios

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 3 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- La visita de Benedicto XVI a Turín, este domingo, ha servido para que los cristianos comprendan mejor el valor que tiene la Sábana Santa.

El pontífice no utilizó el término "reliquia", sino que en su meditación ante el sudario habló de "icono escrito con la sangre", "que corresponde totalmente con lo que nos dicen los Evangelios sobre Jesús".

El Santo Padre no habló en ningún momento de los estudios científicos sobre la datación de la tela, que en algunos ambientes suscitan polémicas.

Como había aclarado el cardenal Severino Poletto, arzobispo de Turín, en las vísperas de la visita, la fe de los cristianos en la resurrección de Jesús no depende de este lienzo, que según la tradición envolvió el cuerpo de Jesús en el Santo Sepulcro.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, había explicado en el último editorial de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano, el motivo por el cual el Papa presenta este lienzo de más de cuatro metros como "icono".

"Más que el origen misterioso de esta imagen, lo que atrae es la manera impresionante en que corresponde, en numerosísimos detalles, con la narración de la Pasión de Cristo en los Evangelios: las llagas, la sangre derramada, las heridas de la corona de espinas, los golpes de la flagelación", constataba.

"Y, en el centro, el rostro solemne del crucificado, un rostro que corresponde con los esquemas más antiguos de la iconografía cristiana, que a su vez la confirma e inspira", afirmaba el padre Lombardi.

Al visitar el 24 de mayo de 1998 la catedral de Turín, Juan Pablo II tampoco había hablado de la Sábana Santa como "reliquia", sino más bien como "un reto a la inteligencia" por los interrogantes que plantea a los investigadores, así como "espejo del Evangelio", por su capacidad para reflejar los signos visibles de la pasión y muerte de Cristo.

Las meditaciones de los dos pontífices se han complementado para ofrecer a los millones de peregrinos que visitan la Sábana Santa, del 10 de abril al 23 de mayo, su profundo valor, independientemente de los estudios científicos que algunos expertos reivindican para seguir aclarando dudas.

De este modo los creyentes pueden comprender mejor lo que buscan al venerar la Sábana Santa: "deseamos conocer a Dios y le podemos conocer a través del rostro de Cristo", concluye el portavoz vaticano.

Por Jesús Colina

EN LA SÁBANA SANTA VEMOS REFLEJADOS NUESTROS PADECIMIENTOS EN LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO

 

 

“Pasión de Cristo. Pasión del hombre”

 

TURÍN, domingo, 2 de mayo de 2010 (ZENIT.org).-

Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI en la mañana de este domingo al celebrar la eucaristía en la plaza de San Carlos de Turín:

  Papa Benedicto XVI  
  Papa Benedicto XVI

Queridos hermanos y hermanas:

Con alegría me encuentro entre vosotros, en este día de fiesta, para celebrar con vosotros esta solemne eucaristía. Saludo a cada uno de los presentes, en particular al pastor de vuestra arquidiócesis, el cardenal Severino Poletto, a quien doy las gracias por las cálidas palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Saludo a los arzobispos y obispos presentes, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, a los representantes de las asociaciones y movimientos eclesiales. Dirijo un deferente saludo al alcalde, don Sergio Chiamparino, agradeciéndole su cortés saludo, al representante del gobierno y a las autoridades civiles y militares, con un agradecimiento particular a quienes han ofrecido generosamente su colaboración para la organización de mi visita pastoral. Mi saludo se extiende también a quienes no han podido estar presentes, en especial los enfermos, las personas solas y quienes se encuentran en dificultad. Encomiendo al Señor la ciudad de Turín y todos sus habitantes en esta celebración eucarística, que, al igual que en todo domingo, nos invita a participar de manera comunitaria en la doble mesa de la Palabra de verdad y del Pan de vida eterna.

Nos encontramos en el tiempo pascual, que es tiempo de la glorificación de Jesús. El Evangelio que acabamos de escuchar nos recuerda que esta glorificación se harealizado a través de la pasión. En el misterio pascual, pasión y glorificación están íntimamente ligadas entre sí, formando una unidad inseparable. Jesús afirma: "Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él" (Juan 13, 31) y lo hace cuando Judas sale del Cenáculo para aplicar el plan de su traición, que llevará a la muerte al Maestro: precisamente en ese momento comienza la glorificación de Jesús. El evangelista Juan lo da a entender claramente: no dice que Jesús ha sido glorificado sólo después de su pasión, por medio de la resurrección, sino que muestra cómo su glorificación comenzó precisamente con la pasión. En ella, Jesús manifiesta su gloria, que es gloria del amor, que se entrega totalmente. Él amó al Padre, cumpliendo su voluntad hasta el final, con una entrega perfecta; amó a la humanidad dando su vida por nosotros. De este modo, ya en su pasión es glorificado, y Dios es glorificado en Él. Pero la pasión no es más que un inicio. Por este motivo, Jesús afirma que su glorificación será también futura (Cf. v. 32). Después el Señor, en el momento en que anuncia su partida de este mundo (cfr v. 33), como si se tratara de un testamento dejado a sus discípulos para continuar de una nueva manera su presencia entre ellos, les deja un mandamiento: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo es he amado, amaos también entre vosotros" (v. 34). Si nos amamos los unos a los otros, Jesús sigue estando presente entre nosotros.

Jesús habla de un "mandamiento nuevo". Pero, ¿cuál es su novedad? Ya en el Antiguo Testamento Dios había dado el mandamiento del amor; ahora, sin embargo, este mandamiento se ha convertido en nuevo, pues Jesús introduce un añadido muy importante: "como yo os he amado, amaos también entre vosotros". Lo nuevo es precisamente esto: "amar como Jesús ha amado". El Antiguo Testamento no presentaba ningún modelo de amor, sino que formulaba sólo el precepto de amar. Jesús, sin embargo, se nos ha dado a sí mismo como modelo y fuente de amor. Se trata de un amor sin límites, universal, capaz de transformar incluso todas las circunstancias negativas y todos los obstáculos en ocasiones para avanzar en el amor.

En los siglos pasados, la Iglesia que está en Turín ha experimentado una rica tradición de santidad y de generoso servicio a los hermanos, como han recordado el cardenal arzobispo y el señor alcalde, gracias a la obra de celosos sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa y de los fieles laicos. Las palabras de Jesús alcanzan, entonces, un eco particular para esta Iglesia, una Iglesia generosa y activa, comenzando por su sacerdotes. Al entregarnos el mandamiento nuevo, Jesús nos pide que vivamos su mismo amor, que es el signo verdaderamente creíble, elocuente y eficaz para anunciar al mundo la venida del Reino de Dios. Obviamente sólo con nuestras fuerzas somos débiles y limitados. Siempre hay en nosotros una resistencia al amor y en nuestra existencia hay muchas dificultades que provocan divisiones, resentimientos y rencores. Pero el Señor nos ha prometido estar presente en nuestra vida, haciéndonos capaces de este amor generoso y total, que sabe vencer todos los obstáculos. Si estamos unidos a Cristo, podemos amar verdaderamente de esta manera. Amar a los demás como Jesús nos ha amado sólo es posible con esa fuerza que se nos comunica en la relación con Él, especialmente en la Eucaristía, en la que se hace presente de manerareal su Sacrificio de amor que genera amor.

Quisiera dirigir, por tanto, una palabra de aliento en particular a los sacerdotes y a los diáconos de esta Iglesia, que se dedican con generosidad al trabajo pastoral, así como a los religiosos y religiosas. En ocasiones, ser obrero en la viña del Señor puede ser cansado, los compromisos se multiplican, las exigencias son muchas, los problemas no faltan: sabed sacar diariamente de la relación de amor con Dios en la oración la fuerza para llevar el anuncio profético de salvación; volver a centrar vuestra existencia en lo esencial del Evangelio; cultivad una dimensión real de comunión y de fraternidad dentro del presbiterio, de vuestras comunidades,en las relaciones con el Pueblo de Dios; testimoniad en el ministerio la potencia del amor que viene de lo Alto.

La primera lectura, que hemos escuchado, nos presenta precisamente una manera particular de glorificación de Jesús: el apostolado y sus frutos. Pablo y Bernabé, al final de su primer viaje apostólico, regresan a las ciudades ya visitadas y alientan a los discípulos, exhortándoles a permanecer firmes en la fe pues, como ellos dicen, "hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios" (Hechos 14, 22). La vida cristiana, queridos hermanos y hermanas, no es fácil; sé que también en Turín no faltan dificultades, problemas, preocupaciones: pienso, en particular, en quienes viven concretamente su existencia en condiciones de precariedad, a causa de la falta de trabajo, de la incertidumbre ante el futuro, del sufrimiento físico y moral; pienso en las familias, en los jóvenes, en las personas ancianas que con frecuencia viven en la soledad, en los marginados, en los inmigrantes. Sí, la vida lleva a afrontar muchas dificultades, muchos problemas, pero es precisamente la certeza que nos ofrece la fe, la certeza de que nos estamos solos, que Dios ama a cada uno sin distinción y está cerca de cada uno con su amor, lo que hace posible afrontar, vivir y superar el cansancio de los problemas cotidianos. El amor universal de Cristo resucitado llevó a los apóstoles a salir de sí mismos, a difundir la palabra de Dios, a entregarse sin reservas a los demás, con valentía, alegría y serenidad. El Resucitado posee una fuerza de amor que supera todo límite, que no se detiene ante ningún obstáculo. Y la comunidad cristiana, en especial en las realidades más comprometidas pastoralmente, debe ser un instrumento concreto de este amor de Dios.

Exhorto a las familias a vivir la dimensión cristiana del amor en la vida cotidiana, en las relaciones familiares superando divisiones e incomprensiones, a la hora de cultivar la fe que hace aún más firme la comunión. Que incluso en el rico y variado mundo de la Universidad y de la cultura no falte el testimonio del amor del que nos habla el Evangelio de hoy, en la capacidad de escucha atenta y de diálogo humilde en la búsqueda de la Verdad, convencidos de que la misma Verdad nos sale al encuentro y nos aferra. También deseo alentar el esfuerzo, con frecuencia difícil, de quien está llamado a administrar la cosa pública: la colaboración para alcanzar el bien común y hacer que la ciudad sea cada vez más humana y vivible es un signo de que el pensamiento cristiano sobre el hombre nunca está en contra de su libertad, sino a favor de una mayor plenitud que sólo en una "civilización del amor" encuentra su realización. A todos, en particular a los jóvenes, les quiero decir que no pierdan nunca la esperanza, la que viene de Cristo resucitado, de la victoria de Dios sobre el pecado y la muerte.

La segunda lectura de hoy nos muestra precisamente el resultado final de la Resurrección de Jesús: es la Jerusalén nueva, la ciudad santa, que desciende del cielo, de Dios, como una esposa que se adorna para su esposo (Cf. Apocalipsis 21, 2). Quien ha sido crucificado, quien ha compartido nuestro sufrimiento, como recuerda también elocuentemente la Sábana Santa, es quien ha resucitado y nos quiere reunir a todos en su amor. Se trata de una esperanza estupenda, "fuerte", sólida, pues, como dice el Apocalipsis "[Dios] enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado" (21,4). ¿Acaso no comunica la Sábana Santa este mismo mensaje? En ella vemos, como reflejados, nuestros padecimientos en los sufrimientos de Cristo: "Passio Christi. Passio hominis" ["Pasión de Cristo. Pasión del hombre", ndt.]. Precisamente por este motivo, es un signo de esperanza: Cristo ha afrontado la cruz para poner un límite al mal; para hacernos entrever, en su Pascua, el anticipo de ese momento en el que también para nosotros toda lágrima será enjugada y ya no habrá muerte, ni luto, ni lamento, ni afán.

El pasaje del Apocalipsis termina con la afirmación: "Y el que estaba sentado en el trono dijo: 'Todo lo hago nuevo'" (21, 5). Lo primero totalmente nuevo realizado por Dios ha sido la resurrección de Jesús, su glorificación celestial. Es el inicio de toda una serie de "cosas nuevas", en la que participamos también nosotros. "Cosas nuevas" son un mundo lleno de alegría, en el que ya no hay sufrimientos y abusos, ya no hay rencor y odio, sino sólo el amor que procede de Dios y lo transforma todo.

Querida Iglesia que estás en Turín, he llegado entre vosotros para confirmaros en la fe. Deseo exhortaros, con fuerza y con afecto, a permanecer firmes en la fe que habéis recibido y que da sentido a la vida; a no perder nunca la luz de la esperanza en Cristo resucitado, que es capaz de transformar la realidad y hacerlo nuevo todo; a vivir en ciudades, en los barrios, en las comunidades, en las familias, de manera sencilla y concreta el amor de Dios: "como yo es he amado, amaos también entre vosotros".

Amén.

Visita del Papa a Chipre: un acontecimiento “de gran importancia histórica”

El Pontífice peregrinará al Pilar de san Pablo en Paphos

ROMA, jueves 22 de abril de 2010 (ZENIT.org).-

Las autoridades de la República de Chipre consideran que la próxima visita de Benedicto XVI a Chipre, que tendrá lugar del 4 al 6 de junio de 2010, será un acontecimiento “de gran importancia histórica”.

  El Papa con el presidente de Chipre  
 
El Papa con el presidente de Chipre

El Papa fue invitado por el presidente Demetris Christofias con motivo de su visita al Vaticano el 27 de marzo de 2009. También ha sido invitado por la Iglesia local.

Según la embajada de Chipre en la Santa Sede, se trata de un “acontecimiento de gran importancia histórica porque es la primera vez que tiene lugar una visita así”.

“El Papa Benedicto XVI tendrá encuentros oficiales -señala un comunicado- con el presidente de la República y con otros representantes del Estado, con el arzobispo de Chipre y con los representantes de la comunidad católica de Chipre”.

“Durante su estancia en Chipre, el Pontífice peregrinará al Pilar de san Pablo en Paphos”, añade.

Una solución a la crisis de Chipre

En su discurso al cuerpo diplomático el 7 de enero de 2008, el Papa evocó la división de la isla, diciendo: “Expreso el deseo de que, en el contexto de la Unión Europea, no se escatimen esfuerzos para encontrar una solución a una crisis que dura demasiado tiempo”.

La ocupación del norte de la isla por el ejército turco constituye uno de los principales obstáculos para la integración de Turquía en la Unión Europea.

En su discurso del 8 de enero de 2009, el Papa apreció esta dirección positiva: “Las aspiraciones a la paz están vivas en Chipre, donde se han reanudado las negociaciones para unas soluciones justas a los problemas relacionados con la división de la isla”.

Por otra parte, el viaje del Papa a Chipre será la ocasión, el 6 de junio, para publicar el Instrumentum laboris de la Asamblea especial del Sínodo de los obispos para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano del 10 al 24 de octubre de 2010.

El Papa rememora su reciente viaje apostólico al archipiélago

 

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 21 de abril de 2010 (ZENIT.org).-

Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la Audiencia General, en la Plaza de San Pedro, sobre su reciente viaje apostólico a Malta:

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Queridos hermanos y hermanas,

Como sabéis, el sábado y el domingo pasados realicé un viaje apostólico a Malta, sobre el que quisiera detenerme brevemente hoy. La ocasión de mi visita pastoral ha sido el 1950° aniversario del naufragio del apóstol Pablo en las costas del archipiélago maltés y de su permanencia en esas islas durante casi tres meses. Es un acontecimiento que sucedió en torno al año 60 y que está relatado con abundancia de detalles en el libro de los Hechos de los Apóstoles (caps. 27-28).

  Benedicto XVI a su llegada a Malta  
 

Benedicto XVI a su llegada a Malta

Como le sucedió a san Pablo, también yo he experimentado la calurosa acogida de los malteses – verdaderamente extraordinaria – y por esto expreso nuevamente mi más vivo y cordial reconocimiento al Presidente de la República, al Gobierno y a las demás autoridades del Estado, y agradezco fraternalmente a los obispos del país, con todos aquellos que han colaborado en preparar este encuentro festivo entre el Sucesor de Pedro y la población maltesa. La historia de este pueblo desde hace dos mil años es inseparable de la fe católica, que caracteriza su cultura y tradiciones: se dice que en Malta hay 365 iglesias, “una para cada día del año”, ¡un signo visible de esta fe profunda!

Todo comenzó con aquel naufragio: tras haber ido a la deriva durante 14 días, empujada por los vientos, la nave que transportaba a Roma al apóstol Pablo y a muchas otras personas encalló en un bajío de la Isla de Malta. Por esto, tras el encuentro cordialísimo con el Presidente de la República, en la capital La Valeta – que tuvo el bello marco del alegre saludo de tantos chicos y chicas – me dirigí en seguida en peregrinación a la llamada “Gruta de san Pablo”, cerca de Rabat, paraun intenso momento de oración. Allí pude saludar también a un nutrido grupo de misioneros malteses.

Pensar en ese pequeño archipiélago en el centro del Mediterráneo, y en cómo llegó a él la semilla del Evangelio, suscita un sentimiento de gran asombro frente a los misteriosos designios de la Providencia divina: surge espontáneo agradecer al Señor y también a san Pablo, que, en medio de aquella violenta tempestad, mantuvo la confianza y la esperanza y las transmitió también a aquellos compañeros de viaje. De ese naufragio, o mejor, de la sucesiva permanencia de Pablo en Malta, nació una comunidad cristiana ferviente y sólida, que después de dos mil años es aún fiel al Evangelio y se esfuerza en conjugarlo con las complejas cuestiones de la época contemporánea. Esto naturalmente no es siempre fácil, ni se da por descontado, pero los malteses saben encontrar en la visión cristiana de la vida la respuesta a los nuevos desafíos. De ello es un signo, por ejemplo, el hecho de haber mantenido firme el profundo respeto por la vida no nacida y por la sacralidad del matrimonio, eligiendo no introducir el aborto y el divorcio en el ordenamiento jurídico del país.

Por tanto, mi viaje tenía como objetivo confirmar en la fe a la Iglesia que está en Malta, una realidad muy viva, bien compaginada y presente en el territorio de Malta y Gozo. Toda esta comunidad se había dado cita en Floriana, en la plaza Granai, ante la iglesia de san Publio, donde celebré la Santa Misa, en la que se participó con gran fervor. Fue para mí motivo de alegría, y también de consuelo, sentir el calor particular de ese pueblo que da el sentimiento de una gran familia, unida por la fe y por la visión cristiana de la vida. Tras la celebración, quise encontrar a algunas personas víctimas de abusos por parte de miembros del clero. Compartí con ellos el sufrimiento y, con conmoción, recé con ellos, asegurando la actuación de la Iglesia.

Si Malta da la impresión de una gran familia, no hay que pensar que, a causa de su conformación geográfica, sea una sociedad “aislada” del mundo. No es así, y se ve, por ejemplo, en los contactos que Malta mantiene con varios países y por el hecho de que en muchas naciones se encuentran sacerdotes malteses. De hecho, las familias y las parroquias de Malta han sabido educar a muchos jóvenes en el sentido de Dios y de la Iglesia, por lo que muchos de ellos han respondido generosamente a la llamada de Jesús y se han convertido en presbíteros. Entre estos, muchos han abrazado el compromiso misionero ad gentes, en tierras lejanas, heredando el espíritu apostólico que empujaba a san Pablo a llevar el Evangelio allí donde aún no había llegado. Este es un aspecto que he subrayado, es decir, que “la fe se refuerza cuando se ofrece a los demás” (Enc. Redemptoris missio, 2). Sobre el tronco de esta fe, Malta se ha desarrollado y ahora se abre a varias realidades económicas, sociales y culturales, a las que ofrece una aportación preciosa.

Está claro que Malta ha tenido a menudo que defenderse en el transcurso de los siglos, y se ve por sus fortificaciones. La posición estratégica del pequeño archipiélago atraía obviamente la atención de las distintas potencias políticas y militares. ¡Y sin embargo, la vocación másprofunda de Malta es la cristiana, es decir, la vocación universal de la paz! La célebre cruz de Malta, que todos asocian a esa nación, ha ondeado muchas veces en medio de conflictos y luchas; pero gracias a Dios, no ha perdido su significado auténtico y perenne: es el signo del amor y de la reconciliación, ¡y esta es la verdadera vocación de los pueblos que acogen y abrazan el mensaje cristiano!

  Malta  
 

Malta

Natural cruce de caminos, Malta está en el centro de rutas de migración: hombres y mujeres, como antes san Pablo, llegan a las costas maltesas, a veces empujados por condiciones de vida demasiado duras, por violencias y persecuciones, y esto comporta, naturalmente, problemas complejos en el plano humanitario, político y jurídico, problemas que tienen soluciones que no son fáciles, pero que hay que buscar con perseverancia y tenacidad, concertando las intervenciones a nivel internacional. Esto es bueno que se haga en todas las naciones que tienen valores cristianos en las raíces de sus Cartas Constitucionales y en sus culturas.

El desafío de conjugar en la complejidad de hoy la validez perenne del Evangelio es fascinante para todos, pero especialmente para los jóvenes. Las nuevas generaciones la advierten de hecho de forma más fuerte, y por ello quise que tampoco en Malta, a pesar de la brevedad de mi visita, faltase el encuentro con los jóvenes. Fue un momento de diálogo intenso y profundo, hecho aún más bello por el ambiente en el que tuvo lugar – el puerto de Valeta – y por el entusiasmo de los jóvenes. A ellos no podía dejar de recordarles la experiencia juvenil de san Pablo: una experiencia extraordinaria, única, y sin embargo capaz de hablar a las nuevas generaciones de cada época, por esa radical transformación que siguió al encuentro con Cristo Resucitado.

Contemplé por tanto a los jóvenes de Malta como a los potenciales herederos de la aventura espiritual de san Pablo, llamados como él a descubrir la belleza del amor de Dios que nos ha sido dado en Jesucristo; a abrazar el misterio de su Cruz; a ser vencedores precisamente en las pruebas y en las tribulaciones, a no tener miedo de las “tormentas” de la vida, ni tampoco a los naufragios, porque el designio de amor de Dios es más grande incluso que las tempestades y los naufragios.

Queridos amigos, éste, en síntesis, ha sido el mensaje que he llevado a Malta. Pero, como señalaba, ha sido mucho lo que yo mismo he recibido de esa Iglesia, de ese pueblo bendecido por Dios, que ha sabido colaborar válidamente con su gracia. Por intercesión del apóstol Pablo, por san Ġorġ Preca, sacerdote, primer santo maltés, y por la Virgen María, a la que los fieles de Malta y Gozo veneran con tanta devoción, pueda siempre progresar en la paz y en la prosperidad.

Benedicto XVI insta a tener confianza en la misteriosa Providenca de Dios

 

"¿No será necesario recordar a nuestros contemporáneos la grandeza de nuestra dignidad de hijos de Dios?"

 

MALTA, sábado, 17 de abril de 2010 (ZENIT.org).-

Publicamos las palabras que dirigió Benedicto XVI este sábado por la noche al visitar la gruta de san Pablo en Malta:

Querido Señor Arzobispo Cremona,
Queridos hermanos y hermanas

  Gruta de San Pablo en Malta  
 

Gruta de San Pablo en Malta

Mi peregrinación a Malta ha comenzado con un momento de oración silenciosa en la gruta de san Pablo, el primero que trajo la fe a estas islas. He venido siguiendo las huellas de esa multitud de peregrinos que a lo largo de los siglos han rezado en este lugar santo, confiando a la intercesión del Apóstol de los Gentiles sus propias vidas, sus familias y la prosperidad de esta Nación. Me alegro de encontrarme por fin entre vosotros y saludaros con gran afecto en el Señor.

El naufragio de Pablo y su estancia en Malta durante tres meses han dejado una marca imborrable en la historia de vuestro país. Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan las palabras que dirigió a sus compañeros antes de su llegada a Malta y que han sido un tema especial en vuestra preparación para mi visita. Estas palabras, «Jeħtieg iżda li naslu fi gżira» ["iremos a dar en alguna isla"] (Hch 27, 26) en su contexto original, son una invitación a llenarse de valor frente a lo desconocido y a una confianza inquebrantable en la misteriosa providencia de Dios. En efecto, las gentes de Malta, siguiendo el ejemplo de san Publio, acogieron cordialmente a los náufragos. Así, según el designio Dios, san Pablo se convirtió en vuestro padre en la fe cristiana. Gracias a su presencia entre vosotros, el evangelio de Jesucristo echó profundas raíces y fructificó no sólo en la vida personal, familiar y comunitaria, sino también en la formación de la identidad nacional de Malta, así como en su propia y dinámica cultura.

El trabajo apostólico de Pablo produjo también una abundante cosecha con la generación de predicadores que siguieron sus huellas y, de modo particular, con el gran número de sacerdotes y religiosos que, imitando su celo misionero, dejaron Malta para llevar el Evangelio a tierras lejanas. Me alegro de haber tenido la oportunidad de encontrar hoy a muchos de ellos en esta Iglesia de San Pablo, y de animarlosen su vocación, a menudo heroica y llena de desafíos. Queridos misioneros: en nombre de toda la Iglesia, os doy las gracias por vuestro testimonio de Cristo resucitado, y por vuestra vida gastada en el servicio a los demás. Vuestra presencia y actividad en tantos países del mundo honra a vuestra patria y manifiesta lo profundo que es el impulso evangélico de la Iglesia en Malta. Pidamos al Señor que suscite más hombres y mujeres que continúen la noble misión de proclamar el evangelio y que trabajen por el crecimiento del Reino de Dios en todas las partes y todos los pueblos.

  San Pablo mordido por una víbora  
 
San Pablo mordido por una víbora

La llegada de san Pablo a Malta no estaba planeada. Como sabemos, iba camino de Roma cuando se desencadenó un violento temporal y su barco encalló en esta isla. Los marinos pueden trazar una ruta, pero Dios, en su sabiduría y Providencia, les marca su propio itinerario. Pablo, que de manera dramática había encontrado al Señor resucitado en el camino de Damasco, lo sabía muy bien. El curso de su vida cambió radicalmente; para él, desde entonces, la vida es Cristo (cf. Flp 1,21); todo su pensamiento y su acción se orientaban a proclamar el misterio de la cruz con su mensaje de amor divino que reconcilia.

Esta misma palabra, la palabra del Evangelio, tiene también hoy el poder de entrar en nuestras vidas y cambiar su curso. Hoy, el mismo evangelio que Pablo predicó sigue llamando a los habitantes de estas islas a la conversión, a una nueva vida y a un futuro de esperanza. Estando entre vosotros como Sucesor del Apóstol Pedro, os invito a escuchar con nuevo espíritu la Palabra de Dios, como hicieron vuestros antepasados, y a dejar que ella cuestione vuestros modos de pensar y de vivir.

Desde este lugar santo, en el que la predicación apostólica comenzó a difundirse por primera vez en estas islas, os invito a cada uno de vosotros a aceptar el desafío apasionante de la nueva evangelización. Vivid de manera cada vez más plena vuestra fe con vuestros familiares y amigos, en vuestros barrios y lugares de trabajo, así como en todo el tejido de la sociedad maltesa. De modo particular, animo a los padres, profesores y catequistas a hablar a los demás, y en especial a los jóvenes, que son el futuro de Malta, de vuestro encuentro vivo y personal con Jesús resucitado. «La fe se fortalece dándola». (Redemptoris missio, 2). Sabed que la manifestación de vuestra fe favorece el encuentro con Dios, que en su omnipotencia toca el corazón del hombre. De este modo, introduciréis a los jóvenes en la belleza y riqueza de la fe católica, ofreciéndoles una sólida catequesis e invitándolos a participar cada vez más activamente en la vida sacramental de la Iglesia.

  San Pablo durante la tempestad  
 

San Pablo durante la tempestad

El mundo necesita este testimonio. Frente a tantas amenazas contra el carácter sagrado de la vida humana, y la dignidad del matrimonio y la familia, ¿no será necesario recordar constantemente a nuestros contemporáneos la grandeza de nuestra dignidad de hijos de Dios y la sublime vocación que hemos recibido en Cristo? ¿Acaso no necesita la sociedad recuperar y defender aquellas verdades morales fundamentales que son la base de la auténtica libertad y del genuino progreso?

Mientras hace poco me encontraba delante de esta gruta, he reflexionado sobre el gran don espiritual (cf. Rm 1, 11) que Pablo entregó a Malta, y he rezado para que podáis mantener íntegra la herencia que os ha confiado el gran Apóstol. Que el Señor os confirme, a vosotros y a vuestras familias, en la fe que actúa a través del amor (cf. Ga 5,6), y os convierta en testigos gozosos de la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5). Cristo ha resucitado. Verdaderamente ha resucitado. ¡Aleluya!

El naufragio de San Pablo en Malta fue “providencial”, dice el arzobispo

“Tenemos que conocer más a san Pablo”, asegura.

LA VALETTA, jueves 15 de abril de 2010 (ZENIT.org).-

Con “gran entusiasmo, muchas expectativas y un sentido de gratitud”, así espera la Iglesia de Malta la visita del Papa Benedicto XVI con motivo de los 1950 años del naufragio de San Pablo en esta isla.

  Naufragio de San Pablo en Malta  
 

Naufragio de San Pablo en Malta

Así lo confirmó el arzobispo de Malta Paul Cremona ante los micrófonos de Radio Vaticano.

La archidiócesis de este pequeño país de sólo 450.000 habitantes, ubicado al sur de Italia, en pleno corazón mediterráneo, ha preparado a sus fieles para la llegada de Benedicto XVI, difundiendo algunos escritos del Santo Padre en inglés y maltés, entre ellos el libro Jesús de Nazaret.  También han producido un spot de televisión, así como programas para radio, televisión e Internet.

Monseñor Cremona dijo que los malteses “necesitamos esta alegría de estar todos juntos como una comunidad que acoge al Papa” y aseguró que los mensajes del Pontífice darán al país “una dirección que espero que nos ayude a definir el futuro de nuestra Iglesia en este mundo que está cambiando con la fuerza que viene de la fey de la esperanza de Dios”.

Recordar a San Pablo

La Iglesia en Malta se ha comprometido a celebrar el aniversario número 1950 del naufragio de San Pablo en esta isla. El Apóstol de Gentes no tenía planeado viajar a Malta, sin embargo, “la Divina Providencia, con la tempestad, ha traído a San Pablo aquí”, dijo el prelado. “Entonces debemos buscar entender el motivo: ahora sabemos que (gracias a este evento) desde hace 2000 años en esta isla hay una continuidad cristiana católica”, señaló.

El arzobispo de Malta se refirió a los frutos del Año Paulino en su país. Entre ellos están los cursos sobre las enseñanzas de San Pablo, las peregrinaciones a los lugares donde estuvo el Apóstol de Gentes como Turquía y Roma, donde Pablo realizó muchas obras de misericordia.

También se realizaron actividades culturales que dieron a conocer el naufragio de San Pablo en esta isla. El prelado dijo también que la presencia de San Pablo hace casi 2.000 años trae una gran responsabilidad a los malteses: “debemos conocer sus cartas, su vida, para buscar vivirla como él la vivió y como la transmitió a los malteses”.

Iglesia activa

Hoy, la población católica en este país representa un 94,4%, hay 365 iglesias (los malteses dicen que hay una por cada día del año), hay 85 parroquias y un gran número de celebraciones religiosas.

  La Valleta (Malta)  
 
La Valetta (Malta)

Según monseñor Cremona más del 52% de los malteses participa regularmente de la misa dominical. Un tercio de la población escolar asiste a colegios católicos.

La pequeña ciudad de La Valetta, capital de Malta, de sólo 20.000 habitantes fue construida gracias al arquitecto Francesco Laparelli, enviado a Malta por el Papa Pío IV. Hoy, la relación entre el papado y esta ciudad es muy fuerte: “hay mucho respeto por el Papa”,  dijo el arzobispo, “está muy vivo el recuerdo de las dos visitas que hizo Juan Pablo II en esta isla”, aseguró.

Sin embargo, la fe debe ir más allá del hecho cultural, según indica el arzobispo: “Hoy con la gran influencia externa de los medios de comunicación, la fe debe ser una decisión personal que lleva a una experiencia de Dios, que cambia nuestro corazón, nuestro modo de ver a Dios, la vida y los otros y también una experiencia del Espíritu Santo para ser también una Iglesia abierta a los demás”.

La archidiócesis de Malta busca presentar a los católicos una fe a semejanza de la Iglesia primitiva: “un espacio en el que se pueda compartir la propia experiencia de fe y el amor de Jesucristo, partiendo de la Eucaristía. Queremos decir que la Iglesia comienza en el gran amor que Dios Padre tiene por todos los hombres”.

Monseñor Cremona aseguró que espera que el mensaje del Papa a los malteses pueda ser transmitido “como una visión, como una acción también en nuestra Iglesia local”. Una fe que “quiere asumirse el compromiso de transmitir su mensaje a todos los miembros de la Iglesia y de la sociedad maltés con todos los medios que tiene a disposición”.

Dos millones de personas harán cola para ver la Sábana Santa

 

 

 
Para la próxima exposición de la Sábana Santa de Turín se han recibido ya más de un millón de peticiones

ROMA, jueves 8 de abril de 2010-

La Sábana Santa no puede recibir más visitas. Durante la próxima exposición, del 10 de abril al 23 de mayo, al lienzo de Turín se acercarán más de dos millones de peregrinos, incluido el Papa Benedicto XVI el 2 de mayo. Todo está preparado, pero los organizadores han visto superadas sus expectativas. Las reservas para verla llegan a más de un millón, venidas de todos los puntos del planeta.

  Imagen de la Sábana Santa  
  Imagen de la Sábana Santa

Ante la masiva acogida, se han alargado los tiempos de visita y los viernes la catedral quedará abierta al público hasta las diez de la noche. Se ha pedido a los seminarios y colegios romanos que envíen confesores que hablen diferentes idiomas, porque no hay suficientes para acoger a todos. Se ha preparado, en colaboración con la región y el ayuntamiento de Turín, un recorrido por toda la ciudad, entre turístico y espiritual, que termina en la Sábana Santa. Es el encuentro cara a cara con el rostro del crucificado.

El lienzo aparece hacia 1300, traído por Geoffroy de Charny, quien lo deposita en la capilla de Lirey. De allí es trasladado, en 1418, a Chambéry, a causa del recrudecimiento de la Guerra de los Cien Años, y custodiado en la Sainté-Chapellle du Saint-Suaire.

La Sábana Santa, de 4,41 metros de largo y 1,13 de ancho, sufre el4 de diciembre de 1532 un incendio que destruye la capilla y pone en peligro su conservación. En 1534, las monjas clarisas repararon como pudieron el frágil lienzo, que quedó, a pesar de los esfuerzos de las pacientes religiosas, con las marcas de la tragedia: dos líneas horizontales que lo recorren entero.

En 1578 el lienzo se traslada de forma definitiva a la catedral de Turín, donde actualmente se conserva. En 1997, hubo un nuevo incendio en la Capilla de la Sábana, del cual se salvó providencialmente gracias a su traslado a la Capilla del Coro, por unos trabajos de restauración.

Esta es la primera vez que la Sábana Santa se expone desde que en el año 2002 la Prof. Flury-Lemberg y sus colaboradoras pudieron restaurar el lienzo que las clarisas habían intentado reparar con pequeños “remiendos”. Gracias a este proceso, se han podido realizar estudios con escáner, controles fotográficos con rayos X y fluorescentes, exámenes de todo tipo... La imagen ha sido estudiada y analizada con las más avanzadas técnicas.

Esto ha creado una nueva ciencia, la “sindologia”, que estudia el lienzo desde el punto de vista médico, fisiológico, polínico, etc. Los resultados han sido entregados al Custodio Pontificio de la Sábana y será la Santa Sede quien decida cuándo podrán usarse en ulteriores investigaciones.

   
   

Como decía Juan Pablo II en 1998, en su peregrinación a Turín, la Sábana es una “provocación a la inteligencia”, un desafío para continuar investigando y “encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo”. Muchos han señalado que podría ser una pintura realizada por un “copista” medieval.

Pero como destaca Andrea Tornielli en su libro Sindone, inchiesta sul mistero (Ed. Griaudi), el falsario de la Sábana Santa tendría que haber sido una especie de superman, ya que existen demasiadas coincidencias entre la imagen del lienzo y la época y la imagen del Cristo evangélico, como la señal de la moneda de los tiempos de Poncio Pilato en el ojo izquierdo.

Sin embargo, para los dos millones de personas que visitarán la Sábana no es decisivo saber si es Cristo o simplemente un hombre torturado, aunque pocos creen que sea una copia. El peregrino busca en el rostro del lienzo algo que el mundo actual no consigue dar: respuestas al dolor y al sufrimiento humano. El dolor es incomprensible. No es “razonable” ni se adapta a los “cánones” de belleza y éxito que ha establecido la sociedad occidental como normas de felicidad. Se intenta ocultar, eliminar o directamente ignorar. Pero acaba reapareciendo.

Ante la Sábana Santa de Turín, la humanidad se siente interpelada por el misterio, reconociendo lo que va más allá de la razón. Muchos peregrinos afirman sentirse observados y escrutados por el hombre del lienzo. Y es entonces cuando la soledad humana se encuentra con el rostro sereno del hombre descrito en la profecía de Isaías (53, 3): “Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta”.

Rocío Franch (ACEPRENSA)

Benedicto XVI: El Domingo de Ramos, himno al seguimiento de Jesús

 

 

El Pontífice guía la procesión de los ramos en papamóvil

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 28 de marzo 2010 (ZENIT.org).-

El seguimiento de Jesús, camino para la verdadera alegría, es el tema que guía el Domingo de Ramos, recordó Benedicto XVI este domingo por la mañana, al presidir la solemne celebración litúrgica en la Plaza de san Pedro.

  Domingo de Ramos  
  Domingo de Ramos

El Papa, que cumplirá 83 años el próximo 16 de abril, comenzó la celebración, como de costumbre, al pie del obelisco de la Plaza de san Pedro.

Después guió la procesión de los ramos -por primera vez en papamóvil- hasta el altar central, dando una vuelta más larga de lo habitual para bendecir las ramas de olivo y las palmas.

Al acabar la procesión, presidió la Misa de la Pasión del Señor, en la que participaron jóvenes de Roma y de otras diócesis con motivo de la 25ª Jornada Mundial de la Juventud.

“Ser cristiano significa considerar el camino de Jesucristo como el camino correcto para el ser humano, como aquel camino que conduce a la meta, a una humanidad plenamente realizada y auténtica”, explicó en su homilía.

“Ser cristiano es un camino, o mejor: una peregrinación, un ir junto a Jesucristo -continuó-. Un ir en esa dirección que Él nos ha indicado y nos indica”.

Ascenso a Dios

“¿De qué dirección se trata? ¿Cómo se la encuentra?”, preguntó, y respondió que se trata de “un ascenso a la verdadera altura del ser humano”.

Jesús, de hecho “camina delante de nosotros y va hacia lo alto”, conduciéndonos “a las alturas de Dios, a la comunión con Dios, al ser-con-Dios -explicó-. Ésta es la verdadera meta; y la comunión con Él, el camino”.

Este caminar con Cristo “es al mismo tiempo siempre un caminar en el “nosotros” de los que queremos seguirle”, introduce en la “comunidad”, dijo.

  Domingo de Ramos  
  Domingo de Ramos

De la misma manera, “es siempre también un ser llevados”. Y comparó la Iglesia con una cordada de ascenso a Dios.

“Nos encontramos, por así decirlo, en una cordada con Jesucristo, junto a Él en la subida a las alturas de Dios, que “nos empuja y nos sostiene”, indicó.

“Forma parte del seguimiento de Cristo que nos dejemos integrar en esa cordada; que aceptemos que no podemos hacerlo solos -añadió-. Forma parte de ella este acto de humildad, entrar en el “nosotros” de la Iglesia”.

La importancia de la cruz

La cruz, prosiguió Benedicto XVI, es parte integrante del ascenso.

“Como en los asuntos de este mundo no se pueden lograr grandes resultados sin renuncia y duro ejercicio”, “así el camino hacia la vida misma, hacia la realización de la propia humanidad, está ligado a la comunión con Aquel que ha subido a la altura de Dios a través de la cruz”, explicó.

La cruz, por tanto, “esexpresión de lo que el amor significa: sólo quien se pierde a sí mismo se encuentra”.

Ver texto completo

DE LA LUCHA CONTRA EL ABORTO ENTRE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

 

Existen poderosas razones para pronunciarse por y con la vida.

 

Somos muchos los que creemos que la causa de la vida no es ni eclesiástica ni siquiera estrictamente cristiana, y que desde el agnosticismo y el ateísmo, desde la simple teoría de los derechos humanos, existen, como desde el cristianismo, poderosas razones para pronunciarse por y con la vida.           

Esto dicho, no sería justo dejar de reconocer que en esta lucha, la Iglesia católica ha dado la cara de manera tan valerosa como generosa, sin reclamar ningún protagonismo que siempre ha declinado en cuantos otros se han brindado a abanderar la lucha, y desinteresadamente interesada en el solo triunfo de la causa. Una causa en la que la mejor prueba de su fe, son los antiquísimos testimonios que los hombres de Iglesia han dejado desde los primeros tiempos del cristianismo.             

Si bien es cierto es que no existe referencia concreta a las prácticas abortivas en los textos del Nuevo Testamento, ello no ha de ser interpretado como indiferencia de los autores canónicos, sino más bien en el sentido de que la apabullante unanimidad existente en la comunidad cristiana al respecto, hizo innecesario ningún pronunciamiento. La Evangelium Vitae de Juan Pablo II lo refiere así:             

 “Los textos de la Sagrada Escritura, que nunca hablan del aborto voluntario y, por tanto, no contienen condenas directas y específicas al respecto, presentan de tal modo al ser humano en el seno materno, que exigen lógicamente que se extienda también a este caso el mandamiento divino «no matarás»” (EvVit. 61).             

El problema para la comunidad cristiana se plantea cuando con su crecimiento temprano y repentino, transciende el ámbito cultural judío y entra en contacto con la cultura greco-romana, donde las cosas discurren de manera bien diferente:             

 “Desde que entró en contacto con el mundo greco-romano, en el que estaba difundida la práctica del aborto y del infanticidio, la primera comunidad cristiana se opuso radicalmente, con su doctrina y praxis, a las costumbres difundidas en aquella sociedad” (EvVit. 61).             

Empiezan entonces los posicionamientos de los primeros autores cristianos, cosa que ocurre sin ambages ni demoras. El primero de dichos posicionamientos lo hallamos en la Didaché, texto que aunque sólo nos es conocido a través de una copia descubierta en 1875 en la Biblioteca del Hospital del Santo Sepulcro de Constantinopla, es tan antiguo que podría ser incluso anterior a los últimos textos del Nuevo Testamento. Pues bien, ya en él se dice:             

 “No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido”. (Did. 2, 2).             

La Epístola de Bernabé, atribuido al compañero de Pablo, que podría datar de finales del s. I o principios del II, emite un mandamiento similar:             

  “No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida” (EpBer 19, 5).             

La Epístola a Diogneto es un texto de alrededor del año 150 en el que su anónimo autor se dirige a un desconocido Diogneto, a quien le explica cómo son los cristianos, diciéndole de ellos lo siguiente:             

  “Los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. [...] Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia (abortos)” (Epístola a Diogneto 5, 5).             

Y el Apologético de Tertuliano, uno de los grandes autores del primer cristianismo que vivió entre los años 155 y 222 aproximadamente, lo expone con meridiana claridad realizando incluso un pronunciamiento bien temprano en la historia, sobre el momento en el que, según él, comienza la vida:

 
           “Los que los arrojan al Tíber; los que los exponen para que el hambre, los fríos y los perros se los coman ó los maten; los que procuran los abortos, no negarán que los matan: sólo dirán que les dan la muerte más benignaque los cristianos. ¿Y no es mayor crueldad entregar un niño á un perro que á un cuchillo? Que hombres mayores, á quien en la condenación dejaron elegir el linaje de la muerte eligieron por más benigna la del hierro. A nosotros no nos es lícito no solamente matar hombres ó niños, pero ni desatar aquellas sangres que en el embrión se condensan. La ley que una vez nos prohíbe el homicidio, nos manda no descomponer en el vientre de la madre las primeras líneas con que la sangre dibuja la organización del hombre, que es anticipado homicidio impedir el nacimiento. No se diferencia matar al que ya nació y desbaratar al que se apareja para nacer, que también es hombre el que lo comienza á ser como fruto de aquella semilla”
(Apologeticum, 9).

 

Articulo de Luis Antequera en   www.religionenlibertad.com

 

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