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¿Realmente resucitó Jesucristo? LA SUPUESTA TUMBA PERDIDA
Entrevistamos a Francisco Varo, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra y colaborador de www.primeroscristianos.com, con motivo de un documentado artículo que ha publicado en Diario de Navarra (23.III.2007) acerca del reciente documental La tumba perdida, producido por el oscarizado James Cameron. El documental se hace eco de unas excavaciones en Jerusalén para poner en entredicho la resurrección de Jesucristo y su celibato. ¿Qué intenta probar el documental? ¿Cuándo tuvo lugar tal controvertido hallazgo? ¿Es esa información veraz? En cualquier caso, ¿aporta el descubrimiento algo que no supiéramos ya? ¿Qué opinión merece este hallazgo entre los arqueólogos?
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Jesús de Nazaret: el camino del Papa hacia Jesús «ESTOY CONVENCIDO DE QUE LA FIGURA DE JESÚS QUE EMERGE ES MUCHO MÁS LÓGICA Y, DESDE EL PUNTO DE VISTA HISTÓRICO, MÁS COMPRENSIBLE QUE LAS RECONSTRUCCIONES CON LAS CUALES HEMOS TENIDO QUE COMPARARNOS EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS. SOSTENGO QUE PRECISAMENTE ESTE JESÚS, EL DE LOS EVANGELIOS, ES UNA FIGURA HISTÓRICAMENTE SENSATA Y CONVINCENTE», SOSTIENE EL PAPA. CIUDAD DEL VATICANO, 13 ABR 2007 (VIS)
Jesús de Nazaret, el libro de Benedicto XVI, saldrá a la venta en las librerías italianas, alemanas y polacas el próximo lunes 16 de abril, coincidiendo con el 80 cumpleaños del Papa. El volumen, de 448 páginas, será traducido en 20 idiomas. La editorial Rizzoli, encargada de la Libreria Editrice Vaticana de la venta de los derechos del libro en todo el mundo, ha publicado hoy un comunicado de prensa donde informa que "Jesús de Nazaret es la primera parte de una obra de dos volúmenes que examina la vida pública de Cristo, desde el bautismo en el Jordán hasta la Transfiguración". "Se trata por una parte de un relato pastoral", dice el texto que a través de un comentario a los Evangelios "ofrece una introducción a los principios del cristianismo". Es asimismo "un ensayo que conserva el rigor científico que distingue los escritos y discursos del teólogo Ratzinger". "La preocupación pastoral y la excepcional doctrina teológica del Papa se unen para determinar el tema central de la obra: la convicción de que para entender la figura de Jesucristo es necesario partir de su unión con el Padre". A este respecto "el método histórico-crítico es indispensable para una exégesis seria y ha puesto a disposición una gran cantidad de material y conocimientos que permiten reconstruir la figura de Jesús con una profundidad que hasta hace pocas décadas era difícil de imaginar, pero sólo la fe puede hacernos comprender que Jesús es Dios y si a la luz de esta convicción se leen los textos sacros con los instrumentos facilitados por el método histórico-crítico (...) nos revelan (...) un camino y una figura dignos de fe". "Para Ratzinger -prosigue el comunicado- fe e investigación crítica son complementarias y no antagonistas yel Jesús de los Evangelios es el Jesús histórico.
En una sinopsis del volumen, titulada "El camino del Papa hacia Jesús", se lee que el libro "refleja la búsqueda personal del "rostro del Señor" por parte de Joseph Ratzinger y no quiere ser un documento de magisterio". "Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico Jesucristo es también efectivamente el Hijo de Dios venido a la tierra para salvar a la humanidad". "Basándose en el hecho de la estrecha unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento -explica la nota- y valiéndose de la hermenéutica cristológica que ve en Jesucristo la clave de toda la Biblia, Joseph Ratzinger presenta al Jesús de los Evangelios como "el nuevo Moisés" que cumple las antiguas esperanzas de Israel. Este nuevo y verdadero Moisés debe conducir al Pueblo de Dios hacia la verdadera y definitiva libertad" y "lo lleva a cabo con pasos sucesivos que, no obstante, dejan siempre entrever el plan de Dios en su totalidad". En este sentido "la inmersión de Jesús en las aguas del Jordán es símbolo de su muerte y su "descenso a los infiernos", una realidad presente a lo largo de su vida. Para salvar a la humanidad (...) debe vencer las tentaciones principales que amenazan, de diversas formas, a los hombres de todos los tiempos y transformándolas en obediencia, reabrir el camino hacia Dios, hacia la Tierra prometida que es el Reino de Dios". "El tema del "Reino de Dios", que atraviesa todo el anuncio de Jesús, se profundiza posteriormente en la reflexión sobre el "Sermón de la Montaña" (...) donde las Bienaventuranzas constituyen los puntos cardinales de la nueva Ley y al mismo tiempo son un autorretrato de Jesús". Se demuestra así que" esta Ley no es solamente -como en el caso de Moisés- el resultado de un coloquio "cara a cara" con Dios, sino que contiene la plenitud que procede de la unión íntima de Jesús con el Padre". De ahí que "un elemento fundamental" de la vida del ser humano sea "hablar con Dios y escucharlo. Por eso Benedicto XVI ha dedicado un capítulo entero a la oración, explicando el Padrenuestro, que Jesús mismo nos enseñó".
"El contacto profundo de los seres humanos con Dios Padre mediante Jesús en el Espíritu Santo, les recoge en el "nosotros" de una nueva familia que, a través de la elección de los Doce, recuerda los orígenes de Israel (...) Incluso en su composición, tan heterogénea, la nueva familia de Jesús, la Iglesia, de todos los tiempos, encuentra en El su centro unificador y la orientación para vivir el carácter universal de su Evangelio". "El capítulo siguiente trata de los ejemplos empleados por Jesús para explicar su misterio: son las grandes imágenes de San Juan. Antes de analizarlas, el Papa expone un resumen muy interesante de los diversos resultados de la investigación científica sobre quien era el evangelista" y "abre al lector nuevos horizontes que revelan a Jesús, cada vez con más claridad como "el Hijo de Dios". "Esta visión se amplía ulteriormente en los dos últimos capítulos (...) donde se establece definitivamente cual era la verdadera misión del Mesías de Dios y el destino de quienes desean seguirlo", mientras " un profundo análisis de los títulos que, según los Evangelios, Jesús utilizó para definirse, concluye el libro del Pontífice". "Junto al hombre de fe,(...) y al teólogo, emerge en el libro el pastor que consigue "favorecer en el lector el crecimiento de una relación nueva con Jesucristo (...) Desde este ángulo el pontífice no teme hablar de un mundo que, excluyendo a Dios, y aferrándose solo a la realidad visible y material, corre el peligro de la autodestrucción buscando un bienestar solo material" y renunciando a "llegar a la verdadera libertad en la "Tierra Prometida" del "Reino de Dios".
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Tres desafíos muestran la personalidad de Joseph Ratzinger como Padre de la Iglesia Constata el cardenal Julián Herranz ROMA, jueves, 31 mayo 2007 (ZENIT.org) Para el cardenal Julián Herranz, las circunstancias históricas de la Iglesia y del mundo y las características personales del Papa teólogo Benedicto XVI, equiparan a éste, espiritual y pastoralmente, «con los Padres de las Iglesia».
Estas figuras decisivas en los primeros siglos del cristianismo, aclara el purpurado español, «vivieron los acontecimientos eclesiales y sociales de su tiempo con especial clarividencia doctrinal y un profundo sentido de responsabilidad pastoral». El cardenal se sumó el miércoles, con esta intervención, al homenaje que, con un ciclo de conferencias, rinde la Embajada de España ante la Santa Sede a Benedicto XVI, con ocasión de su 80º cumpleaños y del 2º aniversario de elección a la sede petrina. Crisis post-conciliar Presidente de la Comisión Disciplinar de la Curia Romana, presidente emérito del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y miembro de varios dicasterios vaticanos, el cardenal Herranz trazó tres momentos históricos correspondientes a tres grandes desafíos pastorales en los que ve especialmente reflejada la personalidad de «Padre de la Iglesia» del cardenal y pontífice. El primer desafío lo situó en la crisis post-conciliar, una «situación paradójica» --dijo-- que se vivió de 1965 a 1985. «Mientras el Espíritu Santo acababa de difundir sobre la Iglesia la luz potentísima del Concilio Vaticano II sobre cómo presentar la verdad salvífica de Jesucristo al mundo de hoy, se abrió un período dramático de oscuridad y de confusión en muchos sectores eclesiásticos», recordó el purpurado. Esto llevó «a muchos clérigos a laicizar su estilo de vida, y comportó lamentablemente –reconoció-- una tremenda hemorragia de defecciones sacerdotales y religiosas, un experimentalismo litúrgico frecuentemente anárquico y desacralizador, hecho en nombre de la llamada abusivamente "reforma litúrgica querida por el Concilio", y así sucesivamente».
Joseph Ratzinger, al interpretar el magisterio doctrinal y disciplinar del Concilio, «ha sido y es constante al afirmar la íntima armonía existente entre la fidelidad a las exigencias de la verdadera tradición --constató el cardenal Herranz-- y las también exigencias de evangelización de la moderna sociedad tendencialmente cientifista y agnóstica». Se trata de una «sociedad orientada a vivir "como si Dios no existiera", a la que [el Papa] invita a vivir "como si Dios existiera", con gran enfado de algunos ateos militantes», apuntó el purpurado. Dictadura del relativismo El segundo desafío lo centró el cardenal Herranz en el pre-cónclave de 2005 y en la «dictadura del relativismo». Con «fuerza», el entonces decano del Colegio cardenalicio «volvió a proponer en la histórica homilía (en la misa "pro eligendo pontifice", el 18 de abril de 2005) la verdad salvífica de Cristo frente a la decadencia racional y moral del agnosticismo y del relativismo imperantes hoy en determinados sectores culturales y políticos», recordó el purpurado español. Advertía Joseph Ratzinger de que la dictadura del relativismo no reconoce nada como definitivo y deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos.
La utopía relativista de la «libertad sin verdad» -alertó el cardenal Herranz- representa «una acuciante amenaza de perversión cultural y antropológica, más aún porque en el terreno político y legislativo encuentra el apoyo del absoluto positivismo jurídico, negador de la ley natural», es decir, «negador de la realidad sobre la naturaleza de la persona humana, que se quiere negar que sea un concepto y un valor de carácter universal». Poco después, el Papa Ratzinger –continuó el purpurado- afirmó que una democracia sin valores se transforma en relativismo, en una pérdida de la propia identidad, y a la larga puede degenerar en totalitarismo abierto o insidioso. Pero Ratzinger «no es hombre que se limite a señalar errores o peligros; sabe que el cristianismo es sobre todo el encuentro con la Verdad encarnada, con Cristo, que revela al mundo y al hombre no sólo el misterio de Dios, sino también el misterio del hombre, de su dignidad, de su naturaleza y de su destino eterno», subrayó el cardenal Herranz. Por eso -aclaró-, en la misa "pro eligendo", al final de su homilía «a los 115 cardenales electores que íbamos a entrar en el Cónclave, el cardenal decano añadió: "Nuestro ministerio es un don de Cristo a los hombres, para construir su cuerpo, el mundo nuevo"». «Un mundo –apuntó el cardenal Herranz- en el que Cristo sea la medida del verdadero humanismo, y donde un sano concepto de laicidad, que respete la dignidad natural de la persona humana y los derechos universales que de esa naturaleza dimanan, incluida la libertad religiosa, permita superar la dictadura del relativismo que insufla en algunas instituciones políticas nacionales e internacionales, sobre todo en la vieja Europa». «No setrata de un problema político de izquierda o de derecha» –advierte el purpurado-; «es un problema humano de gran espesor cultural y moral, y por tanto social». Y recalca que «Benedicto XVI es bien consciente de que ese fundamentalismo laicista radicalmente hostil a toda relevancia familiar, cultural y social de la religión está tratando de imponer una forma enfermiza de filosofía estatal agnóstica deseosa de cortar las raíces culturales e históricas de naciones y continentes enteros». «Afortunadamente –constata el purpurado español- son los mismos estamentos sociales –familias, academias, asociaciones, etcétera- los que reaccionan pacífica, pero tenazmente, contra esa dictadura del relativismo que se opone no sólo al cristianismo, sino a las tradiciones religiosas y morales de la humanidad; y dialogan respetuosamente con los poderes públicos para que se respete, entre otros derechos fundamentales, el derecho a la libertad religiosa, proclamado tanto para el ámbito privado como familiar y social en el artículo 18 de la Declaración Universal de los DDHH de la ONU». Diálogo fe-razón En el «encuentro razón y fe» considera el cardenal Herranz que está el tercer desafío al que hace frente Joseph Ratzinger, cuyo pensamiento sigue una línea de armonía y complementariedad entre esos dos conceptos.
«El Papa en su encíclica "Deus caritas est" subraya que el Dios de la fe cristiana no es una realidad inaccesible –recuerda el purpurado-; al contrario, el Dios de la Biblia ama al hombre, por eso no permanece inaccesible, sino que entra en nuestra historia, en el espacio y en el tiempo: el Verbo se encarna en la Virgen y da vida a una maravillosa historia de amor y de salvación que culmina en la Cruz y en la Eucaristía». Aludió particularmente a la «histórica lección magistral de Ratisbona» (del 12 de septiembre de 2006), «profundamente respetuosa a las otras religiones». En esa ocasión el Papa explicó que, «igual que Dios ama, crea y se entrega libremente, la fe en Él ha de ser un acto racional y libre –recordó el cardenal Herranz-. Ninguna autoridad civil o religiosa puede imponerlo o prohibirlo, violentando lalibertad y la razón humana». Para el cardenal Herranz es extraordinariamente importante cómo estimula el Papa al hombre moderno para que tenga más confianza en su razón. «Y la Iglesia –añadió- está tratando de dar al hombre moderno un poco de más confianza en su razón para que comience a pensar en cómo esa razón, libremente, le puede conducir a Dios». Elección al pontificado y balance de dos años «Se ha dicho que en la rápida elección del cardenal Ratzinger concurrieron cuatro factores: el prestigio intelectual del gran teólogo, la legitimidad institucional del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la fama de hombre de profunda vida espiritual y experiencia pastoral y también la legitimidad de hombre de confianza de Juan Pablo II», enumeró el cardenal español, que se contó entre los electores del último cónclave. «No voy a violar ningún secreto del Cónclave --bromeó--, pero pienso que todo ello fue verdad». Y sintetizó: «De estos dos años de pontificado se ha puesto de relieve sobre todo la continuidad del tenaz magisterio pontificio en lo que constituye el deber y gozo fundamental del divino mandato apostólico recibido, es decir, predicar al mundo la persona y el Evangelio de Cristo, dar a conocer y enseñar, tratar y amar, al Verbo de Dios encarnado, a Jesús de Nazaret, principio de vida y de salvación para las almas, que Ratzinger sabe anclar en la realidad cotidiana de los fieles, pero también luz necesaria para comprender y tutelar verdades y valores fundamentales no negociables -expresión suya-, en primer lugar la dignidad de la persona y de la vida humana, el matrimonio y la familia fundada sobre el matrimonio». «Me permito decir con cariño a Benedicto XVI desde aquí: gracias Santidad, porque nos enseña a vivir así, con el alma contemplativa e inmersa en la gozosa amistad con Jesús de Nazaret, y con la mirada atenta a los apasionantes acontecimientos humanos y desafíos intelectuales y apostólicos de nuestro tiempo», concluyó.
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La arqueología se hace altavoz del testimonio de los Santos Protomártires romanos INICIATIVA DE LA PONTIFICA COMISIÓN DE ARQUEOLOGÍA SACRA ROMA, viernes, 22 junio 2007 (ZENIT.org)
De cara a la memoria litúrgica de los santos protomártires romanos –30 de junio-, la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra acercará al gran público al patrimonio que custodia, el cual evidencia el testimonio coherente de la fe cristiana. El citado dicasterio de la Curia Romana –que tiene bajo su cuidado las catacumbas cristianas de Roma y de toda Italia-, ha programado la difusión, con toda su actualidad, del valor del testimonio que dieron los primeros mártires también para el cristiano del tercer milenio. Y es que éste –apunta el órgano informativo «Fides» de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos- frecuentemente está «desorientado» por muchas sugestiones contemporáneas «que tienden a devaluar las opciones de vida inspiradas en el don de uno mismo, en el sacrificio, en la defensa de los débiles». Dos iniciativas paralelas, gratuitas, se han preparado en este contexto, en la dinámica que se emprendió hace dos años. «In suo nome» («En su nombre») se llama la primera, concebida como un pequeño recorrido sobre las vicisitudes de los mártires a partir de los primeros cristianos hasta los mártires más cercanos a nuestro tiempo. Se interpretará como una lectura escénica al aire libre, en las romanas catacumbas de San Calixto el próximo martes. El entorno verá la sucesión de escenas del martirio de San Tarsicio, Santo Tomás Moro y del Siervo de Dios Rolando Rivi. De cada uno se relatará su vida, con especial detenimiento en los procesos de los martirios.
El muestra cómo la misma fe en el Señor Jesús permite, hoy como entonces, resistir al sufrimiento y convertirse en testimonio creíble para los demás. El mismo día, se abrirán a los visitantes quince catacumbas cristianas –en Roma, Lacio (Bolsena, Nepi, Albano), Toscana, Umbría, Campania y Sicilia-, en su mayor parte cerradas al público. Para la ocasión se pondrá a disposición un servicio de guías gratuitos -en los complejos elegidos-, especialistas en cada punto arqueológico. Los santos protomártires romanos son los primeros mártires de la ciudad a quienes el emperador Nerón hizo colgar de postes y después arder en los huertos de su madre, Agripina. El lugar «huertos de Agripina» se corresponde exactamente con la actual plaza de los protomártires romanos, que se extiende hasta los jardines vaticanos. Se trata de uno de los primeros lugares del martirio cristiano en Roma.
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Benedicto XVI convoca el año de san Pablo (junio 2008-junio 2009) En la basílica de san Pablo Extramuros
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 junio 2007 (ZENIT.org) Benedicto XVI ha convocado este jueves un año jubilar dedicado al apóstol san Pablo (del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009), al celebrarse los dos mil años de su nacimiento.
La Basílica de san Pablo Extramuros en Roma fue testigo de la proclamación durante la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos de la ciudad de Roma. «Este “año paolino” podrá celebrarse de manera privilegiada en Roma, donde desde hace veinte siglos se conserva bajo el altar papal de esta basílica el sarcófago, que por parecer común de los expertos y según una tradición incontestable conserva los restos del apóstol Pablo», explicó durante la homilía. El obispo de Roma consideró que «en la basílica papal y en la contigua abadía benedictina del mismo nombre podrán tener lugar una serie de celebraciones litúrgicas, culturales, y ecuménicas, así como diferentes iniciativas pastorales y sociales, inspiradas en la espiritualidad de Pablo ». «Además, podrá dedicarse una particular atención a las peregrinaciones que desde diferentes partes quieran venir de manera penitencial ante la tumba del apóstol para encontrar beneficio espiritual», añadió.
Asimismo, el Santo Padre anunció que se organizarán «congresos de estudio y publicaciones especiales sobre los textos de Pablo para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza encerrada en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo». Por otro lado, dijo, «en todas las partes del mundo, podrán realizarse iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios, en los lugares de culto por parte de instituciones religiosas, de estudio o de asistencia, que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y su enseñanza». El Papa explicó que este año debe tener una importante «dimensión ecuménica». «El apóstol de las gentes, particularmente comprometido a llevar la Buena Noticia a todos los pueblos, se entregó totalmente por la unidad y la concordia de todos los cristianos», recordó. «Que él nos guíe y proteja en esta celebración de los dos mil años, ayudándonos a avanzar en la búsqueda humilde y sincera en la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo», concluyó. Ver catequesis de Benedicto XVI sobre San Pablo Tesoros de Roma: La memoria de Pablo volver
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LÍNEAS MAESTRAS DE LA PREDICACIÓN DE BENEDICTO XVI PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LA JUVENTUD. SELECCIÓN DE TEXTOS DEL PAPA DIRIGIDOS A LOS JÓVENES
La predicación de un Papa contemporáneo es casi inabarcable. Con esta selección de textos se pretende exclusivamente facilitar a los jóvenes el acceso a algunas intervenciones particularmente significativas del Santo Padre Benedicto XVI. Presentamos aquí unas citas de homilías e intervenciones de los dos primeros años de pontificado, en las que se pueden percibir las líneas maestras de la predicación del Papa para la evangelización de la juventud. Para hacer más grata su lectura, están ordenadas siguiendo el hilo discursivo del texto del que han sido extraídas. Al mismo tiempo, cada ficha está numerada para posibilitar el acceso desde el índice temático, y se le han asignado un título y unas palabras clave; los textos son citas literales. No cabe duda de que sería deseable la lectura de los textos completos, pero esto no siempre es posible, o no todos están en condiciones de comprenderlos. Ojalá esta selección y sistematización sirvan para que el lector se acerque más frecuentemente y con más conocimiento de causa al magisterio de S.S. Benedicto XVI.
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"gregorio de nisa es uno de los autores claves de la teología espiritual del Oriente"
ARTÍCULO DE LUCAS FRANCISCO MATEO-SECO
Gregorio de Nisa fue uno de los tres grandes Padres Capadocios, que tanto esplendor dieron a la Iglesia y al pensamiento teológico del siglo IV. Los otros dos fueron su hermano San Basilio, obispo de Cesarea, y su amigo San Gregorio, obispo de Nacianzo. Gregorio de Nisa ha sido reconocido unánimemente como una de las figuras más atractivas del siglo IV, como el hombre de más vasta cultura filosófica y teológica de esa época, y como uno de los pensadores más relevantes de la patrística griega.
Gregorio desciende por línea paterna de una importante familia cristiana, originaria del Ponto, que sufrió persecución por confesar a Cristo; por línea materna, provenía de una poderosa familia de Capadocia. La familia de Gregorio era hondamente cristiana. Numerosa y santa, aquella familia conservaba una viva impronta de Orígenes, recibida a través de San Gregorio de Taumaturgo. En su Vida de Macrina, Gregorio relata la última conversación con su hermana, Santa Macrina, evocando la fortaleza cristiana de la familia y el ambiente de piedad en que transcurrieron los primeros años de su vida. San Basilio fue nombrado obispo de Cesarea de Capadocia en el año 370. Durante aquellos años, la fe proclamada por el Concilio de Nicea (año 325) estaba siendo combatida y criticada duramente. San Basilio intentó agrupar en torno a sí a hombres brillantes y fuertes, y logró que su amigo Gregorio de Nacianzo fuera elegido obispo de Sásima; en el año 372, consiguió que su hermano Gregorio fuera elegido para el obispado de Nisa. No mucho tiempo después, en el 379, murió San Basilio, y Gregorio, que se sentía su heredero espiritual, pasó a ocupar un primer plano en la defensa de la fe, en la predicación y en la redacción de numerosos escritos espirituales.
Conviene subrayar la importancia que Gregorio otorgó al hecho de ser continuador de la tareas de San Basilio, tanto en el aspecto teológico como en el aspecto ascético. Esto se hizo patente, por ejemplo, en el modo en que, tras la muerte de su hermano, le defendió de los ataques llevados a cabo por Eunomio de Cízico, contra el que ya había escrito San Basilio. En esta época Gregorio de Nisa escribió, entre otros, los libros Contra Eumonio y Contra Apolinar. Dos de los tratados exegéticos, Sobre la creación del hombre y Sobre el Hexaémeron, constituían también explicaciones de las homilías de San Basilio sobre el Hexaémeron. Gregorio de Nisa asistió al Concilio Ecuménico de Constantinopla (381), donde fue escuchado con especial veneración e influyó esencialmente, junto con San Gregorio de Nacianzo, en las decisiones de mayor relevancia. Allí pronunció Gregorio la oración fúnebre por Melecio, cosa que muestra la estima del Concilio por su persona y su elocuencia. En el año 383, pronunció en Constantinopla su discurso Sobre la divinidad del Hijo y del Espíritu. Dos años más tarde, hizo la oración fúnebre de la princesa Pulqueria y, poco después, la de la emperatriz Flacila. La última noticia que poseemos de su vida es su asistencia al sínodo de Constantinopla en el año 394. La figura de Gregorio de Nisa merece una atención esmerada. Él no fue sólo un hombre apasionado por la cultura de su época, un importante filósofo y un teólogo de gran rigor especulativo y de una sugerente visión de la historia de la salvación, sino también uno de los autores claves de la teología espiritual del Oriente y un eslabón imprescindible en la gran tradición que va desde San Ireneo y Orígenes hasta Dionisio Aeropagita. Sus sermones litúrgicos son de una gran belleza y un testimonio de primer orden sobre la consolidación de los ciclos litúrgicos. |
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Europa, un patrimonio común: sus raíces cristianas XII Jornadas Europeas del Patrimonio EL DOMINGO, XII JORNADAS EUROPEAS DEL PATRIMONIO CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 27 septiembre 2007 (ZENIT.org).-
La Santa Sede participará también este año en la XII edición de las Jornadas Europeas del Patrimonio (JEP), promovidas por el Consejo de Europa, el domingo 30 de septiembre. El objetivo principal de las Jornadas Europeas del Patrimonio (JEP), creadas por el Consejo de Europa en 1991, y organizadas ahora conjuntamente con la Unión Europea, es acercar a los ciudadanos al patrimonio cultural, ofreciéndoles la posibilidad de descubrir lugares normalmente cerrados al público. En las JEP participan los 48 países adheridos a la Convención Cultural del Consejo de Europa. La Santa Sede abrirá sus puertas gratis el domingo 30 para visitar los Museos Vaticanos y las Catacumbas de Roma normalmente abiertas al público. Se abrirá también una exposición fotográfica titulada «Catacumbas de Roma, meta privilegiada de los peregrinos de Europa», en la Catacumba de San Calixto --Via Appia Antica, 110--. La muestra durará del 29 de septiembre hasta el 30 de octubre. Tesoros de Roma: Catacumba de San Calixto
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Una investigación de arqueología, premio de las Academias Pontificias Tesis doctoral de Antongiulio Granelli sobre la catacumba romana de San Pánfilo CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 8 noviembre 2007 (ZENIT.org)
Por los pasos que se han dado en la indagación de la catacumba romana de Pánfilo, con una aproximación de testimonio cristiano, este jueves se ha hecho entrega -con el beneplácito del Papa-- del premio de las Academias Pontificas 2007 al doctor Antongiulio Granelli por su tesis doctoral «El Cementerio de Pánfilo en la Vía Salaria antigua de Roma» («Il Cimitero di Panfilo sulla via Salaria vetus a Roma»). Benedicto XVI hizo llegar su mensaje a la convocatoria a través del sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, el arzobispo Fernando Filoni. En el texto pontificio se pidió al arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura y también del Consejo de Coordinación entre Academias Pontificias -organizador del acto- la entrega del citado reconocimiento al doctor Granelli, cuya tesis doctoral había defendido en la Universidad «La Sapienza» de Roma. «En ella, a través de un estudio profundo, dirigido con una aproximación interdisciplinaria, se ilustra el Cementerio de Pánfilo, poco estudiado precedentemente, situándolo en la sugestiva intersección del testimonio cristiano desarrollado en el primer tramo de la "Salaria vetus" [vía Salaria antigua, ndr], que encuentra en el mártir Pánfilo, documentado en el cementerio por una inscripción, su símbolo más elocuente», escribe el Papa. El tema elegido para la sesión: "Testigos de su amor (Sacramentum Caritatis 85). El amor de Dios manifestado por los mártires y las obras de la Iglesia", representa, escribe el Papa, "el nexo fundamental entre la celebración de los misterios divinos y el testimonio de la vida, entre la experiencia del encuentro con el Misterio de Dios y el dinamismo de un compromiso renovado que nos lleva a ser "testigos de su amor".
El Santo Padre subraya la necesidad de "proponer de nuevo el ejemplo de los mártires cristianos, tanto de la antigüedad como de nuestra época, en cuya vida y testimonio, llevados hasta el derramamiento de sangre, se manifiesta de forma suprema el amor de Dios". "También son dignas de mención -concluye- todas las obras de caridad que han florecido durante los siglos, gracias a la obra de fieles generosos" que "han creado y promovido iniciativas de caridad e instituciones de beneficencia para hacer frente a las necesidades de los más pobres y manifestar concretamente el lazo, estrecho e indisoluble, entre el amor a Dios y el amor al prójimo". El premio de las Academias Pontificias se otorga a propuesta del Consejo de Coordinación de las mismas. «La dificultad de hacer un estudio en el terreno, dentro de una catacumba, se acompañó con la experiencia fascinante de frecuentar de cerca, desde dentro, un ambiente que, al ser expresión de la relación del cristiano con la muerte y la transformación de la vida, acerca el mundo antiguo al nuestro», dijo en su agradecimiento el doctor Granelli. «Esta sensación de compartir sentimientos y de fe se hace más viva aún en el cementerio de San Pánfilo», añadió. «Un trabajo particular como son todos los trabajos en catacumbas --muchas horas en un ambiente sombrío y estrecho», ha sacado a la luz en toda su extensión, en el estudio topográfico, los distintos niveles de las galerías cementeriales, explicó el galardonado a Zenit.
Esta catacumba se había comenzado a estudiar tras su descubrimiento en 1920; después se interrumpieron las investigaciones. Con la indagación actual también se ha intentado «mostrar mejor la figura del mártir que da nombre a la catacumba» --añade Granelli--, sobre el que hay poquísimas fuentes, «pero tiene su apoyo en el descubrimiento de una inscripción con su nombre en un contexto que estuvo dedicado en los primeros siglos del medioevo al culto del mártir mismo». El secretario del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana, el doctor Olof Brandt, apunta la peculiaridad de la catacumba en la presencia segura de la tumba de un mártir. Recalca el interés de estos estudios porque se han excavado e investigado muchas catacumbas en tiempos y con medios antiguos, y es necesario reanudar los estudios de forma moderna. Estos estudios representan la «intención de seguir trayendo la plenitud de la vida encontrando sus raíces», concluyó. Ver más información sobre las Catacumbas
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Benedicto XVI sintetiza su encíclica: Dios es la esperanza del mundo En el Ángelus del primer domingo de Adviento CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 2 diciembre 2007 (ZENIT.org).-
Benedicto XVI resumió este domingo el mensaje central de su encíclica, «Spe salvi», sobre la esperanza: el mundo tiene necesidad de Dios, de lo contrario se queda in esperanza. En el tradicional encuentro con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Papa comentó el sentido del Adviento, el período litúrgico de preparación para la Navidad, que comenzaba la Iglesia en ese día, «el tiempo propicio para despertar en nuestros corazones la espera de “Aquel que es, que era y que va a venir”». Como confesó el mismo obispo de Roma, era «un día sumamente indicado para ofrecer a toda la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad mi segunda encíclica, que he querido dedicar precisamente al tema de la esperanza cristiana». Benedicto XVI mostró cómo en el Nuevo Testamento «la palabra “esperanza” está íntimamente unida a la palabra “fe”. Es un don que cambia la vida de quien lo recibe, como demuestra la experiencia de muchos santos y santas». «¿En qué consiste esta esperanza tan grande y tan «confiable» que nos permite decir que en ella está nuestra “salvación”?», se preguntó el Papa.
«Consiste en el conocimiento de Dios, en el descubrimiento de su corazón de Padre bueno y misericordioso», respondió. Jesús, aclaró, «con su muerte en la cruz y con su resurrección, nos ha revelado su rostro, el rostro de un Dios tan grande en el amor que nos ha dado una esperanza inquebrantable, que ni siquiera la muerte puede resquebrajar, pues la vida de quien confía en este Padre se abre a la perspectiva de la felicidad eterna». El pontífice, al igual que en su encíclica, mostró cómo «el desarrollo de la ciencia moderna ha confinado cada vez más la fe y la esperanza a la esfera privada e individual de manera que aparece de forma evidente y en ocasiones dramática, que el hombre y el mundo tienen necesidad de Dios --¡del verdadero Dios!--, pues de lo contrario quedarían privados de esperanza». «La ciencia sin duda contribuye al bien de la humanidad, pero no es capaz de redimirla. El hombre es redimido por el amor, que hace que la vida personal y social se convierta en buena y hermosa», subrayó. «Por este motivo la gran esperanza, la que es plena y definitiva, está garantizada por Dios, que en Jesús nos ha visitado y nos ha donado la vida, y en Él volverá al final de los tiempos», señaló. «Es en Cristo que esperamos, ¡es Él a quien esperamos!». El Santo Padre concluyó invitando a vivir esta esperanza en Adviento con «obras de caridad, pues la esperanza, como la fe, se demuestra con el amor». Poco antes había visitado el hospital romano de San Juan Bautista de la Soberana Orden Militar de Malta, donde presidió la eucaristía con los enfermos.
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