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Tesoros de Roma: El Foro Romano
LOS FOROS ROMANOS
El esplendor del Imperio Al principio -en el siglo VI a. C- el Foro Romano funcionaba como mercado, pero enseguida se construyeron allí edificios de carácter religioso. Uno de los primeros fue el templo de Vesta, donde ardía perennemente el fuego sagrado en honor de esta divinidad local. Al lado estaba la Regia, el palacio real que según la leyenda fue construido por Numa, segundo rey de Roma. Cuando cayó la monarquía, este edificio se usó como archivo para guardar los Calendarios y los Anales, en los que se registraba la historia de la Urbe.
Con la República aumentó la actividad política, y el Foro se fue poblando de edificios destinados al gobierno y la administración. Todavía hoy se conserva en buen estado el de la Curia, donde deliberaba el Senado. En cambio queda muy poco del Comitium, la plaza circular en la que se reunían las asambleas para elegir a los magistrados. También son escasos los restos de la tribuna llamada de los rostra -o espolones-, desde la que se arengaba al pueblo. Los episodios más cruciales de la historia de Roma durante la República tuvieron su origen en esta zona del Foro: los discursos de los Gracos para mejorar la situación de la plebe; la polémica entre Mario y Sila; las soflamas de Cicerón contra Catilina; la deliberación del Senado para exigir a Julio César que abandonase el mando militar, orden que éste desobedeció cruzando el Rubicón y tomando la Urbe; y la concesión del título de Augusto a Octavio en el 29 a.C, que se considera el inicio de la época imperial. El nuevo cambio de régimen trajo consigo ampliaciones y mejoras cada vez más espectaculares de los foros. Junto al antiguo Forum Romanum, fueron surgiendo los llamados Foros Imperiales, construidos por César, Augusto, Trajano, Nerva y Vespasiano. Todo era formidable en esos espacios públicos: las amplias calles tenían pavimento de travertino, lo mismo que las plazas, que solían estar presididas por enormes estatuas; en los edificios se alternaba el brillo de los bronces con los tonos grises, blancos y ocres de los mármoles. Cada detalle se había dispuesto cuidadosamente para durar e impresionar, tanto en las construcciones religiosas como en las civiles. Entre estas últimas destacaban por su prestancia las basílicas, en las que se celebraban los juicios y se realizaban transacciones comerciales. Su interior era muy amplio, con el espacio distribuido en naves separadas por columnas. En el exterior tenían dos pórticos laterales bajo los que se alojaban, en hilera, numerosas tiendas que vendían todo tipo de productos. Los restos de la basílica de Majencio y Constantino dan idea de las enormes dimensiones que llegaban a alcanzar estos edificios. Los monumentos conmemorativos y las estatuas que adornaban los foros no tenían, en cambio, ninguna finalidad práctica, al menos inmediata. Los más llamativos eran las columnas, como la de Trajano, y los arcos de triunfo, como los de Tito, Septimio Severo, Constantino... Con relieves labrados, se representaban gráficamente las campañas militares victoriosas, para dejar constancia a los siglos venideros de los momentos de gloria protagonizados por cada emperador, que además desfilaba con sus tropas por la Vía Sacra, entre los aplausos y aclamaciones del pueblo. Naturalmente, existía el riesgo de que, con tanto encomio y aclamación, el poder se le subiera a la cabeza al emperador y, lamentablemente, pretendiese que sus subditos olvidaran su condición de hombre mortal. Así ocurrió en algunos casos, cuando la máxima autoridad se atribuyó la condición de dios, o rindió honores divinos a sus predecesores e incluso a alguno de sus parientes. Augusto, por ejemplo, dedicó un templo al Divus Julius; Antonino Pío construyó otro en honor de su esposa Faustina; y Majencio edificó un tercero para recordar a su hijo Rómulo. La consideración del emperador como ser divino estaba en auge cuando el cristianismollegó a la Urbe. Para los romanos, era perfectamente compatible con su politeísmo, como muestra el hecho de que los propios emperadores deificados construyeron templos cada vez más grandes y costosos en honor de Marte, Venus, Apolo, Cibeles... Lo que no se admitía, en cambio, era que una religión pretendiese ser la única verdadera y difundiese, como lógica consecuencia, la idea de que las demás eran falsas. Las autoridades toleraban cualquier novedad con tal de que se integrase en el relativismo imperante. Pero ése no era el caso de la fe cristiana... La sal de la tierra: “Hermanos, cuánto puede ser bella la Jerusalén celestial, si así resplandece la Roma terrena” Estas palabras de San Fulgencio, transmitidas por uno de sus discípulos, reflejan la gran admiración que suscitaba la Urbe entre quienes, viajando desde las provincias imperiales, la visitaban por primera vez. En esos momentos, a comienzos del siglo VI, Roma ya había sido evangelizada: los antiguos templos paganos llevaban más de un siglo cerrados, y en el mismo Foro Romano se habían construido algunas iglesias cristianas. En el himno que dedica a San Lorenzo, el poeta Prudencio exulta por la victoria de la fe en el corazón del Imperio: los ciudadanos romanos de antigua estirpe llenan los atrios de las iglesias; los principales del Senado, que antaño tenían como gran honor desfilar como flamines en las procesiones por la Vía Sacra, ahora besan el umbral de los santuarios de los mártires; las familias nobles ven con agrado que sus hijos e hijas dediquen su vida al servicio de la Iglesia; el fuego que ardía en el templo de Vesta se encuentra extinguido, e incluso la decana de las vírgenes vestales que lo guardaban, Claudia, se ha convertido al cristianismo; la Cruz, en resumen, domina sobre los antiguos signos paganos.
¿Cómo fue posible este cambio? Aparte de la acción de Dios, uno de los factores que lo explican es que los primeros cristianos jamás se consideraron ajenos a su ciudad ni a su oficio, por haber abrazado la fe. No eran pocos los que desempeñaban su trabajo en los Foros, a menudo en actividades directamente al servicio del Imperio: ya en tiempos de Pedro y Pablo algunos eran patricios y formaban parte de los trescientos senadores que se reunían en la Curia; otros eran jurisconsultos, abogados o jueces; en la Epístola a los Filipenses, que escribió durante su cautividad enRoma, el Apóstol envía saludos de parte de los santos que vivían en la casa del César; y en la Epístola a los Romanos cita los nombres de Aristóbulo y Narciso, que habían sido colaboradores del emperador Claudio. Con casi toda seguridad, algunos miembros de la familia imperial habían abrazado la fe ya a finales del siglo I. Tito Flavio Clemente y Flavia Domitila, por ejemplo, eran un matrimonio emparentado con el emperador Domiciano. Tenían siete hijos, y los dos mayores habían sido escogidos como candidatos al trono y educados para ese fin por el famoso retor Quintiliano. Sin embargo, en el año 95 Flavio Clemente fue ajusticiado repentinamente con la acusación de ateísmo, que solía dirigirse contra los cristianos. Domitila, que fue desterrada a la isla Pandataria, también es conocida porque eran de su propiedad los terrenos de las catacumbas que llevan su nombre. En cuanto a los hijos, nunca llegaron al trono, ya que en el año 96 el propio Domiciano fue asesinado y la dinastía Flavia llegó a su fin.
La opinión pública de entonces compartía en gran medida esta llamativa intolerancia hacia los seguidores de Cristo: cuando menos, se juzgaba a los cristianos gente peculiar, que si se esforzaban por ayudar al prójimo, ser fieles en el matrimonio, pagar los impuestos o evitar escrupulosamente todo engaño en los negocios, lo hacían por fanatismo hacia su extraña religión y queriendo así mostrarse superiores a los demás. A las interpretaciones mezquinas, se unían las calumnias y los agravios, como el que sufrió un joven llamado Alexameno en el Pedagogium, la escuela de los pajes que entraban al servicio del emperador. Las aulas de esa escuela estaban en el Palatino, junto a los Foros, y allí los arqueólogos han encontrado un grafito que representa a un hombre rezando delante de un crucificado con cabeza de asno. Al lado, se lee esta inscripción: Alexameno adora a su dios. Debajo, con una letra distinta a la anterior, está grabado: Alexameno fiel. Fue la respuesta audaz del joven Alexameno a la burla de sus compañeros. Por otro lado, en muchos ambientes del Imperio la moralidad se hallaba en un estado lamentable: las fiestas estaban plagadas de representaciones teatrales indignas, en el circo se vitoreaban matanzas humanas y el mundo del arte exaltaba a menudo la voluptuosidad; se admitía el divorcio y el índice de natalidad era muy bajo, entre otras cosas porque se recurría al aborto y al infanticidio. Ciertamente no todos los romanos eran así, y es verdad que la moral decayó sobre todo al final del Imperio. Pero siempre se mantuvo la constante de que existían costumbres paganas, muy difundidas, que chocaban con la dignidad humana que el cristianismo había venido a restablecer. Ante todo esto -ambiente degradado, persecución, calumnia, insultos y amenaza real de martirio- los primeros cristianos podrían haber reaccionado desapareciendo de las realidades temporales y refugiándose en un gueto, como les sugería Celso. Sin embargo, no se les pasó por la cabeza hacerlo. Habían encontrado la fe, la vocación cristiana, la llamada a la santidad, en medio de su trabajo: en el foro, en los talleres artesanos, en el ejército, en el carro donde transportaban mercancías... No se sentían menos romanos que sus conciudadanos: amaban la maravillosa Urbe, y consideran el Imperio no sólo bueno, sino providencial, ya que había propiciado una unidad política y cultural en la que sedifundiría más fácilmente la fe. Lo único que rechazaban eran las divinidades falsas y las costumbres brutales, que deseaban purificar porque eran plenamente conscientes de ser la sal de la tierra: y lo consiguieron.
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Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general en la que presentó la figura de Pablo de Tarso ROMA, miércoles, 25 octubre 2006 * * * Queridos hermanos y hermanas:
Hemos concluido nuestras reflexiones sobre los doce apóstoles, llamados directamente por Jesús durante su vida terrena. Hoy comenzamos a acercarnos a las figuras de otros personajes importantes de la Iglesia primitiva. También ellos gastaron su vida por el Señor, por el Evangelio y por la Iglesia. Se trata de hombres y mujeres que, como escribe Lucas en los Hechos de los Apóstoles, «han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo» (15, 26). El primero de éstos, llamado por el mismo Señor, por el Resucitado, a ser también él auténtico apóstol, es sin duda Pablo de Tarso. Brilla como una estrella de primera grandeza en la historia de la Iglesia, y no sólo en la de los orígenes.. San Juan Crisóstomo le exalta como personaje superior incluso a muchos ángeles y arcángeles (Cf. «Panegírico» 7, 3). Dante Alighieri en la Divina Comedia, inspirándose en la narración de Lucas en los Hechos de los Apóstoles (Cf 9, 15), le define simplemente como «vaso de elección» (Infierno 2, 28), que significa: instrumento escogido por Dios. Otros le han llamado el «decimotercer apóstol» --y realmente él insiste mucho en el hecho de ser un auténtico apóstol, habiendo sido llamado por el Resucitado, o incluso «el primero después del Único». Ciertamente, después de Jesús, él es el personaje de los orígenes del que más estamos informados. De hecho, no sólo contamos con la narración que hace de él Lucas en los Hechos de los Apóstoles, sino también de un grupo de cartas que provienen directamente de su mano y que sin intermediarios nos revelan su personalidad y pensamiento. Lucas nos informa que su nombre original era Saulo (Cf. Hechos 7,58; 8,1 etc.), en hebreo Saúl (Cf. Hechos 9, 14.17; 22,7.13; 26,14), como el rey Saúl (Cf. Hechos 13,21), y era un judío de la diáspora, dado que la ciudad de Tarso se sitúa entre Anatolia y Siria. Muy pronto había ido a Jerusalén para estudiar a fondo la Ley mosaica a los pies del gran rabino Gamaliel (Cf. Hechos 22,3). Había aprendido también un trabajo manual y rudo, la fabricación de tiendas (cf. Hechos 18, 3), que más tarde le permitiría sustentarse personalmente sin ser de peso para las Iglesias (Cf. Hechos 20,34; 1 Corintios 4,12; 2 Corintios 12, 13-14). Para él fue decisivo conocer la comunidad de quienes se profesaban discípulos de Jesús. Por ellos tuvo noticia de una nueva fe, un nuevo «camino», como se decía, que no ponía en el centro la Ley de Dios, sino la persona de Jesús, crucificado y resucitado, a quien se le atribuía la remisión de los pecados. Como judío celoso, consideraba este mensaje inaceptable, es más escandaloso, y sintió el deber de perseguir a los seguidores de Cristo incluso fuera de Jerusalén. Precisamente, en el camino hacia Damasco, a inicios de los años treinta, Saulo, según sus palabras, fue « alcanzado por Cristo Jesús» (Filipenses 3, 12). Mientras Lucas cuenta el hecho con abundancia de detalles --la manera en que la luz del Resucitado le alcanzó, cambiando fundamentalmente toda su vida-- en sus cartas él va directamente a lo esencial y habla no sólo de una visión (Cf. 1 Corintios 9,1), sino de una iluminación (Cf. 2 Corintios 4, 6) y sobre todo de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado (Cf. Gálatas 1, 15-16). De hecho, se definirá explícitamente «apóstol por vocación» (Cf. Romanos 1, 1; 1 Corintios 1, 1) o «apóstol por voluntad de Dios» (2 Corintios 1, 1; Efesios 1,1; Colosenses 1, 1), como queriendo subrayar que su conversión no era el resultado de bonitos pensamientos, de reflexiones, sino el fruto de una intervención divina, de una gracia divina imprevisible. A partir de entonces, todo lo que antes constituía para él un valor se convirtió paradójicamente, según sus palabras, en pérdida y basura (Cf. Filipenses 3, 7-10). Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio. Su existencia se convertirá en la de un apóstol que quiere «hacerse todo a todos» (1 Corintios 9,22) sin reservas.
De aquí se deriva una lección muy importante para nosotros: lo que cuenta es poner en el centro de la propia vida a Jesucristo, de manera que nuestra identidad se caracterice esencialmente por el encuentro, la comunión con Cristo y su Palabra. Bajo su luz, cualquier otro valor debe ser recuperado y purificado de posibles escorias. Otra lección fundamental dejada por Pablo es el horizonte espiritual que caracteriza a su apostolado. Sintiendo agudamente el problema de la posibilidad para los gentiles, es decir, los paganos, de alcanzar a Dios, que en Jesucristo crucificado y resucitado ofrece la salvación a todos los hombres sin excepción, se dedicó a dar a conocer este Evangelio, literalmente «buena noticia», es decir, el anuncio de gracia destinado a reconciliar al hombre con Dios, consigo mismo y con los demás. Desde el primer momento había comprendido que ésta es una realidad que no afectaba sólo a los judíos, a un cierto grupo de hombres, sino que tenía un valor universal y afectaba a todos. La Iglesia de Antioquia de Siria fue el punto de partida de sus viajes, donde por primera vez el Evangelio fue anunciado a los griegos y donde fue acuñado también el nombre de «cristianos» (Cf. Hechos 11, 20.26), es decir, creyentes en Cristo. Desde allí tomó rumbo en un primer momento hacia Chipre y después en diferentes ocasiones hacia regiones de Asia Menor (Pisidia, Licaonia, Galacia), y después a las de Europa (Macedonia, Grecia). Más reveladoras fueron las ciudades de Éfeso, Filipos, Tesalónica, Corinto, sin olvidar tampoco Berea, Atenas y Mileto. En el apostolado de Pablo no faltaron dificultades, que él afrontó con valentía por amor a Cristo. Él mismo recuerda que tuvo que soportar «trabajos…, cárceles…, azotes; peligros de muerte, muchas veces…Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué… Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Y aparte deotras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias» (2 Corintios 11,23-28). En un pasaje de la Carta a los Romanos (Cf. 15, 24.28) se refleja su propósito de llegar hasta España, hasta el confín de Occidente, para anunciar el Evangelio por doquier hasta los confines de la tierra entonces conocida. ¿Cómo no admirar a un hombre así? ¿Cómo no dar gracias al Señor por habernos dado un apóstol de esta talla? Está claro que no hubiera podido afrontar situaciones tan difíciles, y a veces tan desesperadas, si no hubiera tenido una razón de valor absoluto ante la que no podía haber límites. Para Pablo, esta razón, lo sabemos, es Jesucristo, de quien escribe: «El amor de Cristo nos apremia… murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2 Corintios 5,14-15), por nosotros, por todos. De hecho, el apóstol ofrecerá su testimonio supremo con la sangre bajo el emperador Nerón aquí, en Roma, donde conservamos y veneramos sus restos mortales. Clemente Romano, mi predecesor en esta sede apostólica en los últimos años del siglo I, escribió: «Por celos y discordia, Pablo se vio obligado a mostrarnos cómo se consigue el premio de la paciencia… Después de haber predicado la justicia a todos en el mundo, y después de haber llegado hasta los últimos confines de Occidente, soportó el martirio ante los gobernantes; de este modo se fue de este mundo y alcanzó el lugar santo, convertido de este modo en el más grande modelo de perseverancia» (A los Corintios 5). Que el Señor nos ayude a vivir la exhortación que nos dejó el apóstol en sus cartas: «Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo» (1 Corintios 11, 1). [Traducción del original italiano realizada por Zenit) subir volver
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Visitar el estado más pequeño del mundo sin 'padecer' los horrores del calor romano ya es posible.
Hasta ahora, quien no había visto el Vaticano y todos sus recovecos, sencillamente, no había estado en Roma. Ahora, ni siquiera la excusa de no haber estado en la Ciudad Eterna sirve para no conocer al detalle las entrañas del estado más pequeño del mundo: quien no lo ve es porque no quiere. Desde la web Vatican State ya se pueden observar los diferentes rincones del Vaticano desde cualquier dispositivo con conexión a internet.
Desde esta web se puede ver en tiempo real imágenes captadas por varias webcams: una panorámica de la Plaza de San Pedro, la Tumba de Juan Pablo II, las vistas de la famosa cúpula de San Pedro y la Basílica, así como el Palacio del Governatorato dentro del Vaticano. Todo, a un solo click.
Sin embargo, esto no es lo único que se puede visitar. También es posible desplazarse a los jardines de Castel Gandolfo, ubicado a 43 kilómetros. Esta residencia ha sido durante muchos años el lugar de veraneo de decenas de Papas y ahora se ha convertido en un museo.
Y es que ya no es necesario sufrir el intenso calor romano para visitar el Vaticano en mitad del tórrido agosto. Las alternativas han llegado: recorrer el Vaticano desde la sala de estar de su casa es posible.
Será homenajeada con un funeral de estado en un país de abrumadora mayoría musulmana
La religiosa y médica Ruth Pfau, nacida en Alemania y conocida como la “Madre Teresa de Pakistán”, ha fallecido este jueves 10 de agosto a los 87 años. La consagrada llevaba varios días hospitalizada por algunas complicaciones en su estado de salud y tras haber entregado su vida a salvar a cientos de miles de leprosos.
El funeral de estado de la religiosa, celebrado en un país mayoritariamente musulmán, tendrá lugar el próximo 19 de agosto en la Catedral de Saint Patrick en Karachi, para ser luego enterrada en el cementerio cristiano de la ciudad.
Tras recibir la trágica noticia, el Primer Ministro de Pakistán, Shahid Khaqan Abbasi, ha tenido unas palabras de gran afecto hacia la monja alemana que “Pfau puede haber nacido en Alemania, pero su corazón estuvo siempre aquí”. Por su parte, el Presidente pakistaní, Mamnoon Hussein, ha afirmado de ella que su dedicación “no puede olvidarse. Ella dejó su patria e hizo de Pakistán su hogar para servir a la humanidad. La nación pakistaní saluda a la doctora Pfau y su gran tradición de servir a la humanidad será continuada”.
La hermana Pfau nació en Leipzig, Alemania, en 1929. Cuando era niña una bomba destruyó su casa. Tras la Segunda Guerra Mundial, su familia escapó del régimen comunista de Alemania Oriental a la Alemania Federal, donde estudió medicina.
Tras ingresar en las Hijas del Corazón de María, la religiosa fue enviada a India para unirse a una misión en 1960. En su camino fue detenida en Karachi, Pakistán, debido a problemas con la visa. Allí se encontró por primera vez con la lepra, una enfermedad que afecta a las personas desfigurándolas y que Jesús ya curó en varias ocasiones en el Evangelio.
En 1961 viajó a India con el fin de entrenarse para curar y tratar la enfermedad; volvió a Pakistán y fundó el Leprosorio Maria Adelaide en Karachi, una institución que ahora tiene 157 sucursales en todo el país.
En el año 2010, en declaraciones a la BBC, la religiosa explicó que “lo más importante es que le devolvamos su dignidad” a los enfermos de lepra. Asimismo, comentó que lo que le movió a elegir esta misión fue ver a un hombre enfermo que se arrastraba sucio, “como si fuera un perro”. La hermana Pfau también se hizo conocida por rescatar a niños abandonados por sus familias por temor al contagio de la enfermedad, que aún es fatídica en la nación pakistaní.
Entre los muchos premios que recibió por su labor en Pakistán y Alemania, la religiosa obtuvo en el año 2002 el Ramon Magsaysay Award, un premio considerado en Asia como el equivalente al Premio Nobel de Occidente.
Entre sus numerosos escritos destacan “To Light A Candle” y “The Last Word is Love: Adventure, Medicine, War and God”; publicación que estará disponible a partir de este próximo noviembre.
Los dramáticos mensajes de Juan José Aguirre, el comboniano español que guía la diócesis centroafricana: «Han atacado y saqueado la misión de Gambo, hay 50 muertos»
Juan José Aguirre Muñoz, de 63 años, es un obispo comboniano de origen español que vive en la República Centroafricana. El martes 8 de agosto por la noche ha enviado a su hermano Miguel dramáticos correos electrónicos y mensajes por WhatsApp. Miguel, a su vez, los ha enviado a algunos vaticanistas de lengua española.
«Han atacado una misión a 75 km de Bangassou llamada Gambo. Han degollado a varios hombres y niños. Todo está muy inquieto. Los jóvenes musulmanes no escuchan a nadie y quieren pelear y se sientan justo delante de la catedral, para que nadie pase. Llevamos tres domingos sin abrir la catedral pues nadie quiere venir aquí».
Monseñor Aguirre le explicó a Miguel que el domingo irá al Congo para Celebrar la misa en donde hay 10.000 desplazados y dijo que no confiaba en los soldados de la Minusca, la fuerza coordinada por la ONU con tropas africanas.
A Gambo llegaron las milicias cristianas «anti-balaka», que « echaron a los Seleka anteayer», los milicianos musulmanes, «pero ayer (se refería al lunes pasado, ndr.) entró la Minusca egipcia y echaron a los antibalakas, con lo que los Selekas volvieron y cortaron una decena de gargantas». El obispo dijo que se quedó «atrincherado» con tres de sus sacerdotes, todos ellos dotados de teléfonos. «Necesitamos de vuestras oraciones», escribió a su hermano.
Y después, un nuevo mensaje: «La misión de Gambo ha sido saqueada, hubo cincuenta muertos». Y en otra comunicación Aguirre informó que también la misión de Bema corre el peligro de ser atacada.
No es fácil ser cristiano en Pakistán y Shahid Mobeen lo sabe. Explica que, desde 1973, las continuas enmiendas a la ley antiblasfemia la han convertido en una herramienta para practicar el odio. Es el resultado de una antigua venganza de una parte de los musulmanes que noaceptan que las minorías religiosas hayan progresado a lo largo de los años
“El abuso que se produce con esta ley viene dado por unos celos o envidia social y económica hacia las minorías religiosas. Las minorías religiosas son las primeras que sufren esta ley que permite este abuso”.
Porque no hay garantías legales de ningún tipo. No hace falta ni una prueba real para llevar a alguien a los tribunales. Es más, a veces el acusado es asesinado antes de poder ser sometido a juicio. Según el profesor Mobeen, los cristianos pueden defenderse de esta ley si están informados de sus derechos.
“A nivel gubernamental no se está haciendo nada para cambiar la aplicación de esta ley pero las minorías religiosas de Pakistán pueden evitar los efectos negativos de esta ley primero enviando a los niños a la escuela. Porque la educación ofrece la posibilidad de evitar los efectos negativos de esta ley porque con la educación pueden entender cuándo son víctimas de este abuso”.
Sin embargo, la educación es un lujo que pueden permitirse muy pocos paquistaníes. Se estima que solo hay un 40 por ciento de niños escolarizados. La ignoracia vuelve a ser el caldo de cultivo perfecto para los radicales. Pese a todo, Mobeen dice que los cristianos jamás han respondido de la misma forma y eso que son ciudadanos de segunda y muchas veces el objetivo de atroces ataques, como el del día de Pascua de 2016 en Lahore.
“En la realidad de la Iglesia perseguida, la fe es algo importante y vale la pena conservarla y defenderla aún a costa de la propia vida”.
Aunque una buena parte de los musulmanes del país aceptan de buen grado la ley Antiblasfemia y sus perversiones, hay muchos otros que entienden el valor de la convivencia. Un ejemplo es el gobernador del Punjab, Salman Taseer un musulmán que defendió Asia Bibi y que lo pagó con su vida. Fue asesinado de 26 disparos por su propio guardaespaldas al que la multitud aclamó como un héroe.
Más de 10 metros de altura, que data, como la Columna de Absalón, a la época del Segundo Templo con una preciosa fachada cubierta por pilares iónicos. Sólo la parte delantera está cuidadosamente cincelada: quien erigió este templo no encontró que valía la pena tomarse la molestia de seguir el hermoso trabajo en su parte posterior y los lados.
Los judíos reverenciaron a Zacarías que a lo largo de los siglos, que pidió ser enterrado lo más cerca posible al Templo. En un momento los judíos de Jerusalén ofrecieron elogios aquí y llegaban a la tumba de Zacarías para llorar la destrucción del Templo.
Un año Jerusalem sufrió de una terrible sequía. La leyenda cuenta que los árabes de la ciudad oraron a Dios, pero la lluvia no cayó. A continuación, enviaron una delegación a los habitantes judíos de Jerusalén, advirtiéndoles que si no podían hacer llover, que estarían en problemas muy profundos.
De acuerdo con esta historia tantas veces repetida, los judíos en su tercer día hicieron una peregrinación a la tumba de Zacarías. Arrojándose en el suelo junto a la tumba oraban, luego caminó alrededor de ella siete veces mientras canta salmos. Por la tarde el cielo estaba negro. La fuerte lluvia, acompañada de truenos y relámpagos, cayó sobre la Ciudad Santa. Los judíos se salvaron, cisternas de la ciudad llenos de agua, y se reafirmó la santidad de la tumba de Zacarías.
Detrás de la capilla, el graffiti estaba rayado en las paredes por los miembros de la familia de judíos que fueron enterrados junto a la tumba de Zacarías, pero cuyas tumbas se perdieron cuando Allegro recibió la autorización de distancia. Sin embargo, dos lápidas han sido recientemente restauradas y se encuentran allí.
Sólo a unos pocos metros de la tumba de Zacarías, una puerta conduce a un complejo grande de enterramiento con varias cámaras interiores. Una antigua inscripción hebrea apenas legible, que se encuentra en el exterior del complejo, cuenta que los seis hijos de la familia sacerdotal Hezir están enterrados dentro. Y no es cualquier familia sacerdotal, ya que dice Herman: uno de los Rollos del Mar Muerto menciona que el Hezir actuaba en el templo en Yom Kipur.
Con motivo de la próxima beatificación de John Henry Newman por parte de Benedicto XVI, primeroscristianos.com ha entrevistado a José Morales, teólogo experto en la figura del Cardenal.
15 julio 2010
La atención prestada por Newman a la Iglesia antigua se centró sobre todo en la doctrina apostólica y su desarrollo en los Padres de los siglos tercero y cuarto. Había estudiado atentamente los Concilios de los primeros siglos y la consiguiente fijación de la doctrina trinitaria y cristológica.
Conocía muy bien las posiciones de Padres como San Atanasio de Alejandría sobre la divinidad y la humanidad de Jesucristo, y declaróen una ocasión que se había hecho católico, entre otros motivos, porque si San Atanasio fuera a Oxford, estaba seguro de que iría al culto a un templo católico.
Los primeros cristianos y su vida de piedad o actividad en el mundo eran considerados por Newman como testigos del Evangelio. No suele hacer comentarios directos sobre ellos, pero se encuentran sin duda en el horizonte de su visión de la Iglesia como formada por hombres que detentan un ministerio por llamada divina y el pueblo cristiano que representa ostensiblemente la Iglesia en el mundo y en la vida de los pueblos.
El argumento principal es el hecho de que todo lo importante que la Iglesia cree y vive en el siglo XIX –el tiempo de Newman– se encuentra ya como en germen en la doctrina y las acciones evangélicas. Esto es parte central de la doctrina sobre el desarrollo dogmático, que formuló en el libro Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, publicado en el año 1845, con una edición ampliada en 1877.
En respuesta a objeciones protestantes de que muchas doctrinas de la Iglesia romana -entre ellas el Papado y su autoridad- son corrupciones de la doctrina evangélica, Newman argumenta con datos históricos y un esquema de comprensión teológica que esa aparente variación de doctrinas, en algunos casos, obedece a un desarrollo desde dentro, que no ha deformado la doctrina sino que ha contribuido a darle su forma cada vez más completa.
- Newman es tal vez el primer teólogo de la Tradición propiamente dicho. Formula sus ideas al respecto en un libro del tiempo anglicano titulado Los arrianos del siglo cuarto, publicado en el año 1833. Es su primer ensayo teológico de envergadura. Presenta la Tradición de la Iglesia, representada por los Padre, la Liturgia, etc. como fuente de Revelación íntimamente vinculada a la Sagrada Escritura, lo cual no era la típica postura protestante ni tampoco la anglicana.
Los anglicanos aceptan la Tradición de los primeros siglos de la Iglesia pero no es para ellos una categoría teológica fundamental. Newman considera la Tradición como radicalmente unida a la Iglesia y a su caminar a través de los siglos. El sujeto de la Tradición es la misma Iglesia y por ello la postura de Newman tiene que ver del todo con su visión eclesiológica.
- Tuvo que ver en el sentido que comentaba al comienzo de la entrevista, en la primera pregunta.
- Newman tenía una gran concepción de la formación universitaria como esencial para construir el carácter del hombre y también del cristiano. Lo había aprendido en su experiencia de Oxford, en donde se daba una importancia privilegiada a la llamada formación liberal. Liberal tiene aquí sentido de formación abierta con amplios horizontes humanos y culturales, que proporcionan al estudiante una visión adecuada del mundo y le permiten la recta comunicación con los demás.
Pero esta formación oxoniense no era para él suficientemente espiritual y cristiana, aunque lo era entonces en un sentido formal y oficial. Al hacerse católico nunca abandonó la estima por la educación cultural y humana proporcionada por Oxford y trató de elevarla a un plano superior formativo en el proyecto de la Universidad católica de Irlanda, iniciado en el año 1852.
Este proyecto incluía la teología como necesaria para la formación de la mente y del carácter. El plan educativo de Dublin era como Oxford enriquecido. Las ideas de Newman al respecto se exponen en el libro Idea de una Universidad.
- Casi todos los Papas del siglo XX han hablado de Newman y han prestado mucha atención a sus escritos. Cuando era profesor de teología, el Papa conocía la obra de Newman, en parte porque fue en su país donde las ideas y textos teológicos de Newman entraron masivamente en Europa a principios del siglo XX.
El Papa va al Reino Unido para beatificar a Newman en un lugar cercano a Birmingham, ciudad en la Newman vivió prácticamente todo su tiempo católico hasta su muerte en 1890. Otro motivo del viaje papal es sin duda saludar con su presencia los desarrollos recientes ocurridos en el seno del mundo anglicano, aunque eso se haga con respeto hacia el Anglicanismo y de modo indirecto. La importancia ecuménica del viaje es sólo secundaria.
El Papa centró su catequesis de este miércoles en el tema del perdón divino. Francisco explicó que el perdón es el motor de la esperanza cristiana. Dijo que Jesús comparte los sufrimientos humanos y es compasivo con el hombre. Por eso, murió en la cruz, para perdonar los pecados y para que los hombres fueran auténticamente libres
Jesús abre los brazos a todos los pecadores a los que da la posibilidad de la resurrección aunque hayan acumulado muchos pecados o errores.
“Queridos hermanos y hermanas:
Hoy reflexionamos sobre el perdón como motor de nuestra esperanza. Jesús en el Evangelio, con corazón misericordioso, se conmueve ante el dolor de los que sufren y sale al encuentro de los pecadores. La cercanía del Señor hacia los descartados, especialmente hacia los pecadores, recibió las críticas de sus coetáneos, que lo tacharon de blasfemo por arrogarse el poder de perdonar pecados. Ante esta incomprensión, el Hijo de Dios murió en la cruz para perdonar nuestras faltas y para que podamos ser auténticamente libres. La Iglesia no se formó por hombres intachables, sino por personas que pudieron experimentar el perdón de Dios. Pedro aprendió más de sí mismo cuando cayó en la cuenta, al cantar el gallo, de que había renegado a su maestro, que cuando se mostraba superior a los demás con sus ímpetus y formas espontáneas. También Mateo, Zaqueo y la Samaritana, pese a sus fallos, recibieron del Señor la esperanza de una nueva vida al servicio del prójimo. Hermanos, todos estamos necesitados de la misericordia de Dios, una fuerza que nos transforma y nos devuelve cada día la esperanza.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los exhorto a ser testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la misericordia que el Señor no niega a nadie. Que Dios los bendiga”.