Para el Papa emérito, la Iglesia se encuentra en una necesidad particularmente apremiante de pastores convincentes que puedan resistir la dictadura del espíritu de la época. Y destaca que el cardenal entendió que «el Señor no abandona a su Iglesia, incluso cuando el barco ha asumido tanta agua que está a punto de volcarse»
El funeral de Joachim Cardenal Meisner ocurrió esta mañana, sábado 15 de julio, en la magnífica catedral de Colonia. Un mensaje del Papa Francisco fue leído por el Arzobispo Nikola Eterović, Nuncio Apostólico en Alemania. Para sorpresa de los presentes, el Arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Prefectura de la Casa Pontificia y Secretario Personal de Benedicto XVI, leyó un mensaje del Papa Emérito.
A continuación nuestra traducción del hermoso mensaje de Benedicto XVI en el Funeral de su amigo cercano el Cardenal Meisner:
Cuando oí hablar de la muerte del cardenal Meisner el miércoles pasado, no quería creerlo. El día anterior habíamos hablado por teléfono. Estaba agradecido por el hecho de haber estado de vacaciones después de haber participado en la beatificación del obispo Teofilius Matulionis en Vilna, el domingo anterior (25 de junio) y tenía una voz clara.
El amor a la Iglesia en los países vecinos de Oriente, que había sufrido tanto bajo la persecución comunista, así como la gratitud por los sufrimientos de aquel tiempo, forjaron su vida. Y así no es ninguna coincidencia que la última visita de su vida fuera para un Confesor de la Fe en esos países.
Lo que particularmente me impresionó en esa última conversación con el cardenal retirado, fue la alegría suelta, la alegría interior y la confianza que había encontrado. Sabemos que a este apasionado pastor le resultaba difícil abandonar su puesto, especialmente en un momento en que la Iglesia se encuentra en una necesidad particularmente apremiante de pastores convincentes que puedan resistir la dictadura del espíritu de la época y que vivan y piensen la fe con determinación. Sin embargo, lo que más me emocionó fue que, en este último período de su vida, aprendió a dejar ir y vivir de una profunda convicción de que el Señor no abandona a su Iglesia, incluso cuando el barco ha asumido tanta agua que está a punto de volcarse.
Dos cosas en los últimos tiempos que le agradaron más que nada:
Por un lado, él siempre me ha dicho cuán profundamente se alegraba de cómo en el Sacramento de la Penitencia los jóvenes, especialmente los jóvenes, están experimentando la gracia del perdón – en el Don, han encontrado la vida que sólo Dios puede dar.
La otra cosa que siempre le ha tocado y le ha dado alegría, fue el tranquilo crecimiento de la Adoración Eucarística. En la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, su punto central era la Adoración, un silencio en el que solo el Señor hablaba al corazón. Algunos expertos pastorales y litúrgicos consideraron que ese silencio al mirar al Señor no puede lograrse con un número tan grande de personas. Algunos eran también de la opinión que la Adoración Eucarística fue alcanzada como tal, por la Misa, ya que el Señor sería recibido en pan eucarístico. Pero que este pan no se puede comer como cualquier alimento, y que el sacramento eucarístico «acoge» todas las dimensiones de nuestra existencia - que la recepción debe ser el culto, se ha convertido en algo muy claro. Así, el tiempo de la Adoración Eucarísticaen la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia se ha convertido en un evento interior, que permaneció inolvidable para el Cardenal.
Cuando, en su última mañana, el cardenal Meisner no apareció en la Misa, fue encontrado muerto en su habitación. Su Breviario se le había escapado de las manos: estaba orando mientras moría, mirando al Señor, hablando con el Señor. La muerte que se le concedió, muestra una vez más cómo vivió: mirando al Señor y hablando con él. Así podemos recomendar con confianza su alma a la bondad de Dios. Señor, te damos gracias por el testimonio de tu siervo Joaquín. Que sea intercesores de la Iglesia de Colonia, y de toda la Iglesia terrenal! ¡Descansa en paz!
El templo perdió su cubierta durante la guerra siria. Ahora la única bóveda que cubre el cielo es la celeste.
La catedral maronita de Alepo, dedicada a san Elías y ubicada en el barrio histórico de Al-Jdayde, amanece otra mañana más sin tejado. La única bóveda que adorna el lugar del Santo Sacrificio es la celeste. La humana desapareció hace meses. Los disparos de mortero recibidos la han devastado durante el conflicto sirio.
Hace menos de una semana, eran más de mil habitantes los que llenaron las naves de la iglesia a cielo abierto y la plaza para poder asistir a la Misa en Do Menor de Wolfgang Amadeus Mozart, realizada por 45 músicos y 27 coristas de la Orquesta sinfónica de Damasco junto a los miembros del coro Naregatsi, animado por las comunidades cristianas locales. Esta iniciativa, según afirmaba el Arzobispo maronita Joseph Tobji ante los microfonos de la Agenzia Fides, "representa en sí mima, una señal muy fuerte, de gran impacto simbólico y que puede ser notada por todos: en una iglesia devastada, donde todo se ve destruido, reflorece la vida, y se comienza de nuevo". Un renacer que se puede observar en todas las caras de los asistentes a la Eucaristía.
Una orquesta de músicos musulmanes y cristianos han interpretado la parte musical de la Misa de acuerdo con la versión compuesta por el genio vienés allá por finales del siglo XVIII. Una obra de fe y de arte que ha resonado precisamente en un lugar que había sido devastado por la violencia bárbara y brutal. El juego de luces en la iglesia en ruinas, también ha sido muy impresionante. Cuando muchas personas llegaron ya no había sitio libre. Para permitir que todos los presentes pudiesen ver el concierto, se han colocado algunas pantallas en la plaza.
El concierto se ha realizado con la colaboración de la asociación francesa L'Oeuvre d'Orient, y ha sido dirigida por el padre Yeghiche Elias Janji, sacerdote armenio católico y musicólogo, que incluso en tiempos de guerra no ha dejado de realizar conciertos en varias ciudades sirias, y que años atrás habían llevado a ejecución la obra de Mozart ante el Papa Benedicto XVI.
Vuelve la armonía a la triste Alepo tras varios meses de caos y destrucción en los que la única música ha sido el silbido letal de las balas y las bombas, melodía de terror para todo sirio, fuese cristiano, musulmán o yazidí. ¿Vuelve Mozart para quedarse?
La decisión de dedicar el último día del mes de julio a la celebración de los mártires de las Iglesias Orientales es oficial desde este viernes, 14 de julio, tras la reunión entre el presidente libanés Michel Aoun y un Comité patriarcal, recibido por el Jefe de Estado en la Casa Presidencial de Baabda, en Beirut. Los miembros del Comité Patriarcal, presididso por el obispo de Batroun Mounir Khaïrallah, , se habían dirigido al presidente Aoun para invitarlo oficialmente al encuentro previsto para el domingo, 30 de julio en la sede patriarcal de Diman, con motivo de la presentación de la Enciclopedia de los mártires de las iglesias de Oriente, obra del padre Elias Khalil.
El año del Martirio y de los Mártires, proclamado por la iglesia maronita, tuvo comienzo el pasado 9 de febrero, día de la Fiesta de San Marone, y terminará el 2 de marzo de 2018.
Será porque es verano y está de buen humoro será porque está cansado de oír a los que hacen de la queja un deporte
En todo caso, esta foto que publica "Vatican Insider” ha causado furor: en la puerta de su habitación el Papa ha colocado este cartel: "Prohibido quejarse”. Y en la letra pequeña se lee:
"Los infractores padecen un síndrome de victimismo que disminuye la capacidad de resolver problemas y el buen humor”.
Dice que "el castigo será doble para los que se quejen ante los niños” y concluye con un esperanzador mensaje: "No se concentre solo en sus límites sino en sus capacidades”. "Deje de lamentarse y cambie su vida”.
El cartel se lo dio el psicoterapeuta Salvo Noè, hace un mes, al terminar una audiencia general. Un mensaje que cuaja perfectamente con la línea de Francisco. Todo un programa de pontificado concentrado en este aviso.



Se reconstruirán 13.000 casas en 9 ciudades cristianas
Un total de 13.000 casas cristianas de 9 ciudades de laLlanura de Nínive en Iraq, dañadas o totalmente destrozadas por los terroristas del Daesh durante los últimos tres años, serán reconstruidas gracias a una gran campaña que la Fundación de la Santa Sede Ayuda a la Iglesia Necesitada-ACN (Aid to the Church in Need) ultima para los próximos meses.
Esta gran campaña de reconstrucción de la presencia cristiana en la Llanura de Nínive tiene un coste global que superará los 250 millones de dólares. Para ello se ha creado la “Comisión para la Reconstrucción de Nínive”, cuya tarea es planificar y hacer seguimiento de todas las fases de la reedificación. La comisión fue creada el pasado mes de marzo gracias a un importante acuerdo entre las tres iglesias cristianas iraquíes (la Sirio-católica, la Sirio-ortodoxa y la Caldea), firmado en la sede de la Archidiócesis de la Iglesia caldea en Erbil.
Iglesia de la Inmaculada Concepción en Qaraqosh
Según el director de la sección de Oriente Medio de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el padre Andrej Halemba, “este es un momento histórico para el futuro del Cristianismo en Iraq. Para ello, ACN seguirá de cerca la labor de la comisión en la fase inicial, y en las fases sucesivas se limitará a buscar fuentes de financiación entre sus benefactores a nivel internacional. En España esta campaña está prevista para el mes de diciembre.
Los fondos que la comisión obtenga se distribuirán proporcionalmente entre los representantes de cada iglesia, en función del número de casas dañadas pertenecientes a sus respectivos feligreses. La reconstrucción de estas casas de las familias cristianas, así como las iglesias y los edificios religiosos comenzará en los pueblos deQaraqosh, Bartella y Karamles.
Unidos por la reconstrucción
Monseñor Timothaeus Mosa Alshamany, Arzobispo de la Iglesia Siro-ortodoxa de Antioquía, afirmó tras la firma del acuerdo que “hoy somos una iglesia verdaderamente unida en aras de la reconstrucción de las casas de la Llanura de Nínive, para infundir esperanza en el corazón de las personas que viven en estas aldeas y para invitar al retorno a aquellas que han huido”.
Desde la iglesia Siro-católica, Monseñor Yohanna PetrosMouche, Arzobispo de Mosul, señaló que con este gran proyecto de reconstrucción“queremos invitar a los cristianos de la Llanura de Nínive a retornar a casa y a continuar viviendo en sus aldeas para dar testimonio del Cristianismo”.
“Nosotros somos las raíces del Cristianismo, y debemos permanecer en nuestro país. Debemos quedarnos como testigos de Jesucristo en este país, en Iraq, y especialmente, en la Llanura de Nínive”, manifestó Monseñor Nicodemus Daoud Mattisharaf.
Según una encuesta realizada en marzo por Ayuda a la Iglesia Necesitada, el 41% de las familias cristianas quiere retornar a sus propios hogares en la Llanura de Nínive, de donde se vieron obligadas a huir a raíz de la invasión del Daesh en 2014.
Entretanto, ACN continúa distribuyendo una ayuda alimentaria básica entre las aproximadamente 12.000 familias que se vieron obligadas a huir de Mosul y de otras ciudades y a buscar refugio en Erbil (Kurdistán iraquí). Desde marzo de 2016, ACN es la única organización internacional que viene apoyando con regularidad a los desplazados internos de la región. Desde 2014, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha apoyado a los cristianos desplazados con casi 30 millones de euros.
Un mes después de la visita del Papa Francisco a el Cairo, los cristianos coptos se aferran a la esperanza que él les transmitió, a pesar de los ataques terroristas
Según este experto en el conflicto de Oriente Medio, los nueve millones de cristianos coptos de Egipto están agradecidos por los progresos que hizo el Papa a través del diálogo. Uno de ellos fue la firma de esta declaración conjunta con el Papa Teodoro II hacia la unidad entre las Iglesias. El otro, retomar la comunicación entre Al Azhar y el Vaticano.
"La Iglesia Ortodoxa Copta está pasando un momento de sufrimiento y se ha dado cuenta, después de la visita del Papa Francisco, que no están solos. Cuentan con el apoyo de toda la Iglesia”.
El 10% de los egipcios son cristianos coptos. Pero siempre se han sentido discriminados. Según el profesor Farag los atentados contra ellos han aumentado debido a la ideología de ciertos grupos como los Hermanos Musulmanes. Muchos han sido manipulados desde la infancia, con una visión política del Corán que olvida que la primera parte de este libro tiene un mensaje de paz y esperanza.
"En los últimos 45-50 años ha habido muchos atentados provocados por una sola persona o por grupos de terroristas. Pero la principal causa de estos ataques es el impulso de las ideologías, especialmente aquellas ideologías que se centran en la segunda parte del Corán, que es la versión escrita en Medina, cuando el profeta Mahoma pasó de ser líder espiritual a un líder político”.
Esta mentalidad política violenta ha entrado en la economía y la ha debilitado en estos últimos siete años. Esta es la razón por la que el encuentro del Papa con el presidente Al-Sisi fue importante para todos los egipcios, pero especialmente para los cristianos atacados por estas ideologías.
"Lo más importante es que cuanto más atacan y más matan, la fe cristiana se hace más fuerte. Es increíble que las víctimas y sus familias perdonen a los terroristas. (5:14) FLASH (5:26) Los cristianos de Egipto, gracias a Dios, tienen una fe muy fuerte. En el último atentado murieron muchos niños, y los cristianos dieron su testimonio y perdonaron a los terroristas”.
Mientras la corrupción de minorías ideológicas de musulmanes inculcan odio y temor a sus niños, los cristianos tratan de hacer lo contrario y educan en la fe y el perdón para construir un mundo mejor.
Se nos propone en esta ocasión unirnos a la oración de nuestros hermanos chinos.
"Proyecto Despierta" te invita a rezar con y por los cristianos perseguidos, en sus idiomas de origen. Pidamos por los cristianos de Asia, para que, en medio de los constantes padecimientos por su fe en Cristo, experimenten el apoyo y la oración de toda la Iglesia universal.
Reza por todos los cristianos que permanecen fieles a Jesucristo practicando su fe de manera clandestina.
Un fuerte chasquido rompe el silencio de la noche. Los padres combonianos interrumpen la cena y se aprestan a escuchar. Solo cuando se convencen de que se trata de truenos y no de bombas, continúan comiendo. «Este país ha vivido tantas guerras y golpes militares que nunca se sabe a ciencia cierta qué sucede», dice un padre de edad avanzada, que vive en Jartum desde los años cincuenta
En aquel entonces —continúa diciendo—, la capital de Sudán, situada allí donde confluyen el Nilo blanco y el azul, no era más que un pueblo al margen del Sahara. Su imagen característica venía dada por casas de adobe, de una sola planta: la ciudad se equiparaba al suelo donde se alzaba. Las únicas excepciones arquitectónicas eran los edificios administrativos y religiosos de la era colonial anglo-egipcia, que llegó a su fin en 1956 con la independencia del país. Desde entonces se ha desarrollado siguiendo el estilo de muchos países postcoloniales, incluyendo la desigualdad social y las acusadas diferencias entre las ciudades y el campo. Con los brillantes rascacielos de cristal contrasta aún más fuertemente la miseria de gran parte de la población. Al aterrizar en el aeropuerto, situado en plena ciudad, los tejados de hojalata de los «Shanty Towns» reverberan al inmisericorde sol estival. Cientos de miles de personas se han trasladado del campo a la capital en busca de una vida mejor, y ahora malviven en sus periferias.
Este país está dominado, desde 1989, por el Presidente Omar Hassan Al Baschir, lo cual ya es todo un logro. La época en que las diversas fracciones rivales del ejército daban un golpe militar tras otro —lo que temían los padres reunidos en la cena— ha pasado a la historia después de ese último golpe. Al menos en Jartum, pues el país no conoce la paz, tampoco tras casi treinta años de dominio de Al Baschir. Por todas partes hay contiendas en este país formado por diferentes etnias; sus causas son conflictos étnicos, luchas por la distribución del petróleo, de áreas de pastoreo y otros recursos naturales, así como tensiones religiosas. En el este hubo hasta hace algunos años polémicas que se zanjaron con un tratado entre Jartum y el «Frente del Este». En el sur, el Gobierno lucha con bombas contra grupos de la oposición en la región de Kordofan del sur. Y al oeste, en Darfur, un conflicto hacausado a lo largo de los años cientos de miles de muertos. Debido a los crímenes de Estado hay hoy en día una orden internacional de busca y captura contra Al Baschir, acusado de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Según dice, «Amnesty International» tiene pruebas de que, todavía el pasado año, empleó armas químicas contra la población.
Pero el conflicto más sangriento tiene actualmente lugar allí donde se encontraba el sur de piel negra de Sudán. Desde la independencia de Sudán del Sur en 2011, el Estado más joven del mundo se hundió en una guerra civil sangrienta. Grupos étnicos enemistados —Nuer y Dinka— comenzaron a combatirse con una brutalidad en parte inhumana. Hasta hace poco, el país se encontraba al borde de una hambruna. Cientos de miles de desplazados se dirigieron al norte, donde se habían sentido discriminados por el color de la piel y la religión. Muchos sudaneses árabes del norte siguen denominando a los negros del sur, ya sean cristianos o animistas, «abd», esclavo. Muchos fueron llevados efectivamente como esclavos al norte. Grupos cristianos defensores de los Derechos Humanos rogaron al gobierno de Estados Unidos que apoyara la independencia del Sur, y así sucedió.
Sudán, antiguamente el Estado con la mayor extensión de terreno en el continente africano, es hoy en día como una obra inacabada. Con la independencia del sur, el norte se ha vuelto aún más árabe, aún más musulmán. En el norte, sunita en un noventa por ciento, apenas hay unos pocos cristianos, procedentes de los montes Nuba, al sur del Sudán del Norte actual, o del estado del Nilo Azul. El resto son descendientes de emigrantes egipcios o levantinos de la época en que el mundo árabe no conocía fronteras nacionales. En su mayoría, los cristianos del norte proceden del sur. Al perder su nacionalidad con la secesión del sur, su situación en el norte es extremadamente precaria.
La Iglesia con el mayor número de fieles es la católica. Se estableció en el siglo XIX y expandió la semilla de la palabra en un campo sin abonar, pues de los reinos cristianos que habían existido durante siglos, desde la Antigüedad, en el pueblo sudanés no quedaban más que ruinas. Los señores coloniales británicos quisieron, sin embargo, evitar tensiones religiosas entre musulmanes y misioneros cristianos y dirigieron los esfuerzos misioneros cristianos al sur. Se dice que incluso ordenaron la destrucción de la tumba de Daniel Comboni, para evitar que se produjeran peregrinaciones.
El Islam del norte está considerado tradicionalmente como no radical. “Mi tía es musulmana; pero en Navidades mataba siempre un cerdo para mí”, dice un sacerdote católico de los montes Nuba; describe así la tolerancia interreligiosa que se vive en la vida diaria. En general, no se tiene la impresión de que la población islámica de Sudán sea fanática. Frecuentemente, las mujeres llevan el velo de modo descuidado. Al parecer, la gente ya tiene suficiente con organizar la vida diaria y con ocuparse de sobrevivir como para preocuparse de que la sharía penetre en la vida corriente. El país se ve asolado por una grave crisis económica, de la que también es culpable la secesión del sur, pues con ella Jartum perdió el 75 por ciento de los ingresos por petróleo, lo que supone aproximadamente el 30 por ciento de los presupuestos del Estado. Por ello tuvieron que reducirse las subvenciones para energía y alimentación, lo cual supone un potencial para desórdenes. Y por eso, el Estado policíaco tiene sus ojos especialmente abiertos por todos lados.
Sin embargo, la sharía influye incluso en el Derecho penal, incluyendo flagelaciones y otras penas corporales. La apostasía del Islam está considerada como un crimen que conlleva pena de muerte, y asimismo la blasfemia o injurias contra el Profeta y sus compañeros. Si bien la política exterior de Sudán se ha vuelto menos ofensiva e islamista —en los años noventa estuvo durante algún tiempo en el país el príncipe del terrorismo, Bin Laden—, hacia el interior ha cambiado muy poco. Los no musulmanes pueden practicar su fe, como pertenecientes a comunidades registradas, de modo más o menos tranquilo; pero los representantes de comunidades no registradas, como por ejemplo iglesias libres evangélicas, pueden pasarlo peor. Recientemente, el predicador checo Petr Jasek fue indultado por el Presidente, después de haber sido condenado a una pena de prisión de 23 años. Se le acusa de habersededicado al espionaje; en realidad se trata de que al parecer había hecho misión de forma activa entre musulmanes… traspasando una línea roja. Pero también las Iglesias registradas están sometidas a numerosas discriminaciones: el país se encuentra muy lejos de la libertad religiosa garantizada por la Constitución. «Que se derriben iglesias, es algo que sucede todos los meses», dice un sacerdote. «De mezquitas no se ha oído nunca. Y si así ocurre, es porque han de dejar espacio a una calle o porque se van a reconstruir en otro lugar». Autorizaciones para construir iglesias de nueva planta no se dan prácticamente nunca. La iglesia se las arregla empleando polideportivos también para funciones religiosas. A pesar de la masiva discriminación la Iglesia católica tiene con el Estado una especie de acuerdo tácito en lo referente a su actividad caritativa. Las clínicas y sobre todo las escuelas desgravan los gastos del Estado y hacen que sea más receptivo respecto de las intenciones de la Iglesia. En escuelas especialmente prestigiosas incluso se forman futuros funcionarios de ministerios, lo cual no es ninguna desventaja en un país donde las cosas funcionan sobre la base de la «amistad». Quizá por ello tolere el Estado a los numerosos sacerdotes del sur que perdieron su nacionalidad sudanesa con la independencia, y que en el norte se han convertido en extranjeros. El tema de los visados para sacerdotes y religiosos extranjeros sigue siendo un gran problema para la labor de la Iglesia.
A pesar de numerosas restricciones estatales, la Iglesia también a veces es un obstáculo para sí misma. Económicamente, la Iglesia depende completamente de la ayuda de la Iglesia universal; el clero está espiritualmente quemado; las rivalidades tribales son frecuentemente más importantes que la comunidad en el Cuerpo de Cristo. «Estamos solo al comienzo de la evangelización», dice Mons. Michael Didi, Arzobispo de Jartum, quien preside la Iglesia del país desde noviembre de 2016. «Hasta ahora mirábamos sobre todo a las cifras; se consideraba un éxito cuando muchas personas se bautizaban. Pero bautizamos a muchos paganos sin que hubiera una auténtica conversión», declara el Arzobispo, procedente de los montes Nuba, con lo que es uno de los pocos cristianos sudaneses del norte de nacimiento. Durante la visita de Ayuda a la Iglesia Necesitada explica a la delegación: «Muchos no entienden tampoco el santo bautismo: traen a sus hijos a bautizar porque están enfermos y esperan del bautismo una curación. Pero esta no es la postura que importa. Es decir que la fe no está enraizada profundamente. Además, las tradiciones locales son muy fuertes». Concretamente, esto quiere decir: ir a Misa y acudir a una bruja son cosas no se excluyen.
Especialmente difícil es comprender la doctrina matrimonial de la Iglesia. Dice el Arzobispo: «La gente quiere tener a toda costa sucesores y herederos; por eso frecuentemente tienen varias mujeres. Y si solo tienen una mujer, pero el matrimonio religioso no tiene hijos, toman una nueva. Eso, naturalmente, no es compatible con la idea cristiana del matrimonio». Mons. Didi quiere responder con una ofensiva catequística: «Aquí hemos de profundizar realmente y de evangelizar la cultura. No es que no haya comprensión para la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio cuando se intenta explicarla a las personas». Sin embargo, y a pesar de las dificultades, el Arzobispo no se siente desalentado. «Me produce mucha satisfacción que las personas se alegren de ser cristianas, que estén orgullosas de eso. Llevan símbolos cristianos con orgullo y convicción. Además, los fieles participan mucho en la vida de la Iglesia. Como decía, nos falta profundidad; pero la gente tiene buena voluntad y tiene el corazón abierto al cristianismo».
Y recuerdo claramente aquel almuerzo con el Papa que planteó el tema, de si yo tenia alguna idea de cómo mejorar el modo de comunicar (no ya de comunicar él, que no necesitaba ningún consejo, sino de comunicar ese universo de valores humanos y cristianos que el Vaticano tenía que hacer).
Dije alguna cosa que me pareció, pasó algún tiempo y luego llegó la llamada telefónica. El papa le ha nombrado a usted director de...
Dudé mucho antes de aceptar. E inmediatamente después de aceptar, dije que quería hablar con el Papa, que quería conocer en profundidad cuál era su idea, cuál era su idea, qué es lo que efectivamente quería... Y así comenzó aquella etapa de mi vida que yo pensaba que iba a durar un par de años y que en realidad duró 22 años.
Recuerdo una cosa que me ha servido muchas veces luego. Le dije: 'Santo Padre, esto es una responsabilidad muy grande para mí. Es un tema capaz de angustiar a cualquier persona'. Y me dijo algo que me ha servido muchas veces en la vida: 'No se puede hacer bien un trabajo si sólo se piensa en la responsabilidad. Si sólo se piensa en la responsabilidad entonces te sientes como amarrado, como encerrado dentro de esa responsabilidad'. Fue un consejo muy sabio que me ha ayudado muchas veces y del que he sacado mucho partido a lo largo de esos 22 años trabajando con él.