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“Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol”, dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12,1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,27). Tenemos una Madre, una “Señora muy bella”, comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: “Hoy he visto a la Virgen”. Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero… estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.

Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida ―a menudo propuesta e impuesta― sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, “fue arrebatado su hijo junto a Dios” (Ap 12,5). Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos —por no decir de todos—, Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, “muéstranos a Jesús”.

Queridos Peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, “los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo” (Rm 5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ―nuestra humanidad― que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.

Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de Luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos. La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a “Jesús oculto” en el Sagrario.

En sus Memorias (III, n.6), sor Lucía da la palabra a Jacinta, que había recibido una visión: “¿No ves muchas carreteras, muchos caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada para comer? ¿Y el Santo Padre en una iglesia, rezando delante del Inmaculado Corazón de María? ¿Y tanta gente rezando con él?”. Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, enparticular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados. Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda.

En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno. Al “pedir” y “exigir” de cada uno de nosotros el cumplimiento de los compromisos del propio estado (Carta de sor Lucía, 28 de febrero de 1943), el cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada. La vida solo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24): lo ha dicho y lo ha hecho el Señor, que siempre nos precede. Cuando pasamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. De este modo, no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.

Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.

Queridos peregrinos de María y con María.

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Queridos peregrinos de María y con María.

Gracias por recibirme entre vosotros y uniros a mí en esta peregrinación vivida en la esperanza y en la paz. Desde ahora, deseo asegurar a los que os habéis unidos a mí, aquí o en cualquier otro lugar, que os llevo en mi corazón. Siento que Jesús os ha confiado a mí (cf. Jn 21,15-17), y a todos os abrazo y os confío a Jesús, «especialmente a los más necesitados» —como la Virgen nos enseñó a pedir (Aparición, julio de 1917)—. Que ella, madre tierna y solícita con todos los necesitados, les obtenga la bendición del Señor. Que, sobre cada uno de los desheredados e infelices, a los que se les ha robado el presente, de los excluidos y abandonados a los que se les niega el futuro, de los huérfanos y las víctimas de la injusticia a los que no se les permite tener un pasado, descienda la bendición de Dios encarnada en Jesucristo: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).

Esta bendición se cumplió plenamente en la Virgen María, puesto que ninguna otra criatura ha visto brillar sobre sí el rostro de Dios como ella, que dio un rostro humano al Hijo del Padre eterno; a quien podemos ahora contemplar en los sucesivos momentos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de su vida, como recordamos en el rezo del Rosario. Con Cristo y María, permanezcamos en Dios. En efecto, «si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos, es decir, hay que reconocer la relación esencial, vital y providencial que une a la Virgen con Jesús, y que nos abre el camino que nos lleva a él» (Pablo VI, Homilía en el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, Cagliari, 24 abril 1970). De este modo, cada vez que recitamos el Rosario, en este lugar bendito o en cualquier otro lugar, el Evangelio prosigue su camino en la vida de cada uno, de las familias, de los pueblos y del mundo.

Peregrinos con María... ¿Qué María? ¿Una maestra de vida espiritual, la primera que siguió a Cristo por el «camino estrecho» de la cruz dándonos ejemplo, o más bien una Señora «inalcanzable» y por tanto inimitable? ¿La «Bienaventurada porque ha creído» siempre y en todo momento en la palabra divina (cf. Lc 1,45), o más bien una «santita», a la que se acude para conseguir gracias baratas? ¿La Virgen María del Evangelio, venerada por la Iglesia orante, o más bien una María retratada por sensibilidades subjetivas, como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una María mejor que Cristo, considerado como juez implacable; más misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros?

Cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que son perdonados por su misericordia. Hay que anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente. Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz. Y así, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados; dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado (cf. 1 Jn 4,18). «Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. [...] Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 288). Que seamos, con María, signo y sacramento de la misericordia de Dios que siempre perdona, perdona todo.

Llevados de la mano de la Virgen Madre y ante su mirada, podemos cantar con alegría las misericordias del Señor. Podemos decir: Mi alma te canta, oh Señor. La misericordia que tuviste con todos tus santos y con todo tu pueblo fiel la tuviste también conmigo. Oh Señor, por culpa del orgullo de mi corazón, he vivido distraído siguiendo mis ambiciones e intereses, pero sin conseguir ocupar ningún trono. La única manera de ser exaltado es que tu Madre me tome en brazos, me cubra con su manto y me ponga junto a tu corazón. Que así sea.

El sacerdote salesiano fue secuestrado en marzo de 2016 tras el ataque terrorista a un centro sanitario de las Misioneras de la Caridad y en el que fueron asesinadas cuatro monjas, dos trabajadores yemeníes, ocho ancianos y un guardia

El sacerdote salesiano fue secuestrado en marzo de 2016 tras el ataque terrorista a un centro sanitario de las Misioneras de la Caridad y en el que fueron asesinadas cuatro monjas, dos trabajadores yemeníes, ocho ancianos y un guardia

Nueva prueba de vida de Tom Uzhunnalil, el sacerdote salesiano secuestrado en marzo de 2016 tras el ataque terrorista a un centro sanitario de las Misioneras de la Caridad y en el que fueron asesinadas cuatro monjas, dos trabajadores yemeníes, ocho ancianos y un guardia.

Uzhunnalil ha aparecido en un vídeo difundido este martes por el diario digital Aden Times y grabado presumiblemente el 15 de abril, según se especifica en un cartel con la fecha sujetado por el religioso.

En la grabación, el sacerdote asegura que los captores «me están tratando bien, en la medida de lo posible» pero que su salud «se está deteriorando rápidamente», y ha pedido a su familia que «haga todo lo posible» para conseguir su liberación.

En el vídeo, Tom Uzhunnalil asegura que los secuestradores «se han puesto en contacto con las autoridades de la India» y «con el obispo de Abu Dabi» pero su respuesta «no son muy esperanzadora».

El salesiano concluye la grabación agradeciendo los mensajes de apoyo enviados por su familia y con un «que Dios os bendiga».

Alfa y Omega

 

 

Un grupo de científicos descubrió un sarcófago antiguo que contiene el esqueleto de una mujer de aproximadamente 55 años

Especialistas del Instituto de Arqueología Zinman de la Universidad de Haifa, que están excavando iglesias de los primeros cristianos de Palestina en el sitio arqueológico de Hippos-Sussita, ubicado cerca del mar de Galilea, podrían haber descubierto la tumba de una santa desconocida, informa 'Haaretz'.

Por el momento, en el lugar han sido desenterradas cinco iglesias que datan "de finales del siglo V o principios del siglo VI de nuestra era", señala Mark Schuler, de la Universidad Concordia de Minnesota, codirector del proyecto. Una de las iglesias contiene un rasgo inusual: entierros en el presbiterio o en la zona del ábside, en el frente de la iglesia, normalmente reservado por el clero para los ritos sagrados.

Entre los varios entierros encontrados, lo que llamó especial atención entre los especialistas fue un sarcófago individual "con un hoyo en la tapa, que podría haber sido utilizado para verter aceite o vino sobre los restos", indicó Schuler.

Sin embargo, existe también otra interpretación que consiste en que el agujero pudo haber servido para la utilización de varas con las que los primeros cristianos habrían tocado los restos de la tumba. Según explica el investigador, la gente creía que tocar con una vara los restos de un santo les ayudaría a obtener su santidad.

El interior de la tumba contenía un esqueleto cuyos huesos "habían sido reorganizados en un extremo de la tumba". "Era una mujer de edad avanzada, de por lo menos 55 años, y con osteoporosis. Posiblemente, una santa desconocida", sugiere Schuler.

Posiblemente, creen los investigadores, la tumba fue abierta desde un extremo para extraer las reliquias. Tras el retiro de las mismas, los huesos restantes fueron reunidos intencionadamente en el extremo contrario, donde habría quedado el cráneo. Asimismo, el arqueólogo cree que esa mujer venerada podría estar relacionada con algún culto curativo, dado que tras la caída en desuso de la iglesia y su posterior bloqueo, el ingreso a la tumba permaneció accesible.

 RT

“La Virgen en Fátima nos ha pedido que recemos por la paz”

Durante el Regina Coeli, el Papa habló sobre su viaje de los próximos viernes y sábado, en el centenario de la primera aparición, y citó la «dimensión espiritual y afectiva de la experiencia cristiana»

Oración por la paz en la Plaza San Pedro. «Como ha pedido la Virgen den Fátima, a donde me dirigiré en peregrinaje dentro de pocos días, en ocasión del centenario de la primera aparición, recemos por la paz», pidió Francisco. Y después una exhortación a la asociación católica Meter, en primera línea contra el abuso de menores de edad: «Sigan adelante con valor en contra de la pederastia en la sociedad y en la Iglesia». Poco antes, durante la homilía de la misa para la ordenación de diez nuevos sacerdotes, el Pontífice invitó a seguir a los buenos pastores, porque los falsos son ladrones».

«Racionalizamos demasiado la fe y dejamos en la sombra la dimensión espiritual y afectiva de la experiencia cristiana», observó Francisco. Después explicó, entre los aplausos de la multitud: «Le pedí a los cuatro nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que acabo de ordenar hace poco, que se asomaran para dar la bendición conmigo». Y, a los cuatro que se asomaron, dijo: «Saluden, recemos el Regina Coeli. Bendigan y quédense aquí, quédense conmigo».

Introduciendo la oración mariana, el Papa recordó que «en el Evangelio de este domingo, llamado “del buen pastor”, Jesús se presenta con dos imágenes que se completan una a otra». Es decir «la imagen del pastor y la imagen de la puerta del corral de las ovejas: el rebaño, que somos todos nosotros, tiene como hogar un corral que sirve como refugio, en donde las ovejas moran y reposan después de las fatigas del camino».

giacomo galeazzi

Ciudad DEL VATICANO

Desde niñas se las educaba en la religión judía. Esta instrucción era inculcada en el seno familiar por las costumbres que observaban y también en la escuela de la sinagoga, donde les enseñaban a leer y aprenderse de memoria las escrituras.

¿Cómo eran las mujeres judías de entonces? ¿Qué costumbres tenían? La Virgen María se comportaría como una más entre ellas.

Las mujeres judías hablaban solamente en arameo, porque estaba mal visto que tuviesen relaciones con personas de otra raza. Sin embargo María hablaría otras lenguas por su estancia en Egipto y, además, hablaría también el griego, por sus visitas a la ciudad cercana de Sépphoris, que estaba muy helenizada.

 

Desde niñas se las educaba en la religión judía. Esta instrucción era inculcada en el seno familiar por las costumbres que observaban y también en la escuela de la sinagoga, donde les enseñaban a leer y aprenderse de memoria las escrituras. Debían cumplir con la ley de Moisés.

Antes de la puesta del sol de los viernes se preparaban para celebrar el Shabbat. Para ello barrían y limpiaban la casa, mudaban la ropa de la cama y de la mesa. Se purificaban lavándose en una tinaja en casa. Se ponían el mejor vestido. Por la noche celebraban el Shabbat en una cena familiar con todos sus hijos y familiares próximos. Al día siguiente, como les estaba prohibido trabajar, comían de lo que les sobraba la noche anterior. Así se ha hecho siempre. Esta fiesta servía para reunir a los familiares periódicamente y trasmitir la tradición judaica.

Respecto a sus costumbres religiosas viajaban a Jerusalén tres veces al año con motivo de las fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos, y permanecían una semana allí. Rezaban mañana y tarde largas oraciones. Las más fervorosas ayunaban a pan y agua dos veces a la semana, los días 2º y 5º. También lo hacían los fariseos, como dice el evangelio, pero estos solo lo hacían para que se les viese, no actuaban con sinceridad. Jesús les atacó mucho por este motivo.

Otras costumbres que tenían las mujeres es que podían estar un tanto obsesionadas con cualquier cosa que rompiese la pureza legal. Por ejemplo tenían que hacer abluciones antes de comer (lavarse las manos). No podían tocar sangre humana, comer carne de cerdo, la carne debía de ser exangüe…

Eran las encargadas de lavar a conciencia a sus difuntos, además de cortarles las uñas y de afeitarles el pelo. Se explica por qué la Virgen María estaría dentro del sepulcro arreglando la cabeza martirizada de su Hijo. Las demás mujeres que la acompañaban, Salomé, María de Cleofás y María Magdalena quedaron fuera simplemente porque no cabían dentro del sepulcro.

El trabajo manual era prácticamente obligatorio. No podían estar ociosas en sus casas, tenían que hacer trabajos de hilandería o de costura. El fruto de su trabajo era para el marido.

Lo más apropiado para una mujer era permanecer en casa. Por esto estaba muy mal visto que una mujer judía estuviese sola en la calle. Si salía de casa, debía cubrirse la cabeza con un velo.

Una mujer en casa debía madrugar para preparar en el fuego el pan cada día para que su esposo lo encontrase listo y caliente para comer cuando éste se levantaba. Tenía que ir a la fuente del pueblo a por agua en un cántaro. Debía dar de comer a las bestias que tuviese. Era la responsable de todo lo concerniente al hogar, la comida, el huerto del jardín, comprar en el mercado, la educación de los hijos. Tenían una hospitalidad proverbial, por fraternidad, con sus hermanos judíos y por cuestiones religiosas.

Escrito por Carlos Llorente.

La Resurrección es la clave para ateos y agnósticos. ¿Cómo es posible creer que el Hijo de Dios murió en la cruz por los pecados del mundo y que resucitó para salvar a la humanidad?

La Resurrección es la clave para ateos y agnósticos. ¿Cómo es posible creer que el Hijo de Dios murió en la cruz por los pecados del mundo y que resucitó para salvar a la humanidad?

La película "El caso de Cristo” trata de explicarlo y mal no le ha ido porque en el fin de semana de su estreno en EE.UU. fue de las 10 películas más taquilleras.

BRIAN BIRD Guionista, "El caso de Cristo”

"Esta película habla de la verdad en una época llena de cinismo. Vivimos rodeados de muchas dudas. Vivimos junto a unos pocos radicales escépticos que están imponiendo su reducida visión de la fe por todas partes. "El caso de Cristo” nos aleja de este modo de ver la realidad”.

La película expone un caso real; el de su protagonista, el periodista Lee Strobel. La investigación que realizó para descubrir qué hay detrás de la figura de Cristo sirvió para dos cosas: para descubrir la fe y salvar su matrimonio.

BRIAN BIRD Guionista, "El caso de Cristo”

"Creo que esta película responde a muchas de las grandes preguntas que la gente tiene. Vivimos en un mundo muy cínico. Vivimos en un tiempo donde la tradición y la sabiduría de los antiguos cánones de la Biblia ha sido puesta en duda. Lee Strobel intenta desacreditar nuestra fe y el efecto es el contrario”.

Esta película ha recibido una acogida mucho mejor de la esperada. Se estrenó justo antes de Semana Santa e impactó profundamente no solo en él público, sino en las personas que trabajaron en el proyecto.

BRIAN BIRD Guionista, "El caso de Cristo”

"Esto supuso para mí una gran experiencia como guionista. Llevo 30 años dedicándome a este trabajo y nunca he visto a la gente responder de semejante forma a una película”.

"El caso de Cristo” recaudó 3.9 millones de dólares en el fin de semana de su lanzamiento, situándose entre los 10 estrenos más taquilleros. Tras el éxito se está preparando su proyección en otros 1.600 cines del país.

Rome Reports

La evidencia arqueológica así lo demuestra

La evidencia arqueológica así lo demuestra

¿Poncio Pilato de verdad existió?

La reciente emisión de «La Piedra de Pilato», parte de un especial de CNN, renovó la inquietud por las evidencias históricas y arqueológicas de la existencia de Poncio Pilato, gobernador de Judea durante el juicio y crucifixión de Jesús.

El 5 de marzo de 2017, la cadena televisiva CNN estrenó «La Piedra de Pilato», primer episodio de la segunda temporada de «Finding Jesus» (Encontrando a Jesús), que presenta los detalles conocidos de la vida del procurador romano que condenó a Jesucristo a la crucifixión.

Pero, ¿cuáles son las evidencias arqueológicas que prueban la existencia de Pilato?

En 1961 los arqueólogos liderados por el Dr. Antonio Frova descubrieron en Caesarea Maritima, una ciudad romana antigua a lo largo de la costa mediterránea de Israel, un fragmento de piedra caliza que llevaba grabada una inscripción con el nombre de Poncio Pilato.

La placa, de 82 cm de ancho por 68 cm de alto, que hoy se encuentra en el Museo de Israel (Jerusalén), fue escrita en latín e incrustada en una sección de escaleras que conducen al anfiteatro de Cesarea.

La inscripción dice lo siguiente: «Poncio Pilato, prefecto de Judea, ha dedicado al pueblo de Cesarea un templo en honor de Tiberio».

La información descrita coincide con el gobierno del emperador Tiberio entre los años 14 y 37 d.C. y también con el cronograma bíblico descrito en el Nuevo Testamento: Lucas, por ejemplo, se refirió en su Evangelio a Pilato como el gobernador romano de Judea durante el reinado de Tiberio César.

Además de los Evangelios, también escribieron sobre el procurador romano varios historiadores paganos de la época.

Cornelio Tácito, historiador romano del siglo I, mencionó a Pilato en uno de sus escritos: «se imputó a los cristianos que toman su nombre de Cristo, el cual durante el imperio de Tiberio, había sido condenado a muerte por el Procurador Poncio Pilato».

También habló de él Flavio Josefo, un historiador que participó en la guerra de los judíos entre los años 66 y 70. En el año 93 del siglo I escribió —en un texto del que se disputa si pudo haber sido parcialmente interpolado— lo siguiente: «por aquel tiempo apareció Jesús, hombre excepcional, si le podemos llamar hombre, pues realizó prodigios sorprendentes (...). Tanto entre los judíos como entre los griegos tenía muchos discípulos que le seguían. Por denuncia de los jefes del pueblo, Pilato le hizo condenar al suplicio de la cruz. Pero ello no impidió que sus discípulos continuaran amándolo como antes. A los tres días de su muerte apareció vivo».

También Filón de Alejandría, contemporáneo a Jesús, describió a Pilato como una persona cruel y caracterizada por «su venalidad, su violencia, sus robos, sus asaltos, su conducta abusiva, sus frecuentes ejecuciones de prisioneros que no habían sido juzgados, y su ferocidad sin límite».

Sobre cómo y dónde murió Poncio Pilato poco se conoce, pero existen diversas hipótesis, como que se suicidó tras caer en desgracia o que fue desterrado a la Galia donde murió.

Hay también quienes creen que Pilato se convirtió al cristianismo antes de morir o, según textos apócrifos, sufrió el martirio.

ACI/InfoCatólica

 

Durante la audiencia general pide a la multitud un fuerte aplauso en honor de la Madre de Jesús

Durante la audiencia general pide a la multitud un fuerte aplauso en honor de la Madre de Jesús

Para el mes de mayo tradicionalmente dedicado a la Virgen María, el papa Francisco recomendo rezar la oración “simple y eficaz” del santo rosario

“Al inicio de este mes de mayo, invoquemos la intercesión celeste de María, la Madre de Jesús”, dijo el Papa durante la audiencia genera de este miércoles en la Plaza de San Pedro, durante el saludo a los jóvenes, a las personas enfermas y a los nuevos esposos.

“Queridos jóvenes –explicó el Papa– aprendan a rezar con la oración simple y eficaz del santo rosario. Queridos enfermos, que la Virgen Santísima sea vuestro apoyo durante la prueba y el sufrimiento”.

Francisco ha escrito a mano en el 2014 como introducción del pequeño libro “El Rosario. Oración del corazón” de la edición Shalom: El Rosario es la oración que acompaña siempre la vida, es también la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”.

En octubre de 2016, Benedicto XVI hablando del Rosario dijo: “Es como si, cada año, Nuestra Señora nos invitara a redescubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y profunda”. Añadió que el Rosario es una “oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura”, es “la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús, precedido por María”.

Zenit

La película fue estrenada en EEUU en 2015, protagonizada por Noam Jenkins en el papel de Pedro y Bahia Haifi en el papel de una María ya mayor.

La película fue estrenada en EEUU en 2015, protagonizada por Noam Jenkins en el papel de Pedro y Bahia Haifi en el papel de una María ya mayor.

El 13 de mayo se estrenó en España la película "Llena de Gracia" (fullofgracefilm.com), un filme peculiar, con un enfoque católico, que tiene por protagonista a la Virgen María años después de la Resurrección, a la que acuden Pedro y los apóstoles buscando consuelo, guía y sabiduría.

Se trata de una producción austera, financiada por la productora católica norteamericana "Outside da box" (outsidedabox.com) pero novedosa en su planteamiento y exigente para el espectador, con un ritmo tranquilo que se impone como una oración, y un ejercición de contemplación, según admite su director Andrew Hyatt.

María se reencuentra con Pedro...

La fe es una experiencia compleja

Hyatt se crióen una familia y escuela católica, pero se alejó de la fe durante años, hasta que, explica, en 2008, en un hotel en Toronto, dice, "literalmente Dios se mostró". A partir de ese momento decidió acercarse a Dios, pero le costó años y fue un proceso complicado.

El director insiste en que para él la fe ha sido un itinerario complejo y que los personajes de su película también debieron vivirla con dificultades, dudas e incertidumbre. Pedro, en esta película, quiere ser fiel a Cristo, pero tiene muchas dudas acerca de cómo actuar, como pastorear a la Iglesia que crece, cada vez más grande, extensa en idiomas y culturas.

La película fue estrenada en EEUU en 2015, protagonizada por Noam Jenkins en el papel de Pedro y Bahia Haifi en el papel de una María ya mayor.

Las críticas definen el filme como "tierno, contemplativo y hermoso". Alaban también la sabiduría sapiencial en sus frases. Lo mismo dicen de su gran protagonista, María, que aporta serenidad y ternura.

El director admite que la película puede ser exigente para algunos espectadores, pero a cambio les ofrecerá algo: "como la Escritura, debería decir algo a cada persona, allí donde se encuentre en su camino espiritual".

Dar carne a Pedro, María y los Apóstoles

Hyatt también admite que su gran reto era "dar carne a los huesos de los personajes, que eran personas vivas, que respiraban, que tenían las mismas experiencias que nosotros tenemos en la fe". Y es que si en "Resucitado", la última película cristiana de relevancia, los apóstoles estaban viendo a Cristo Resucitado entre ellos, en "Llena de Gracia" las apariciones y experiencias extraordinarias han pasado años atrás: Dios se muestra, en la vejez de los personajes, a través de la fe, la esperanza y la caridad.

Hyatt explica que él no quería filmar esta película, y que rechazó hacerlo en más de una ocasión. Entonces llegó el momento en que se quedó sin dinero, con una familia que mantener y la productora le telefoneó explicándole que se había reunido el capital para el filme y se lo volvían a ofrecer. El cineasta consideró que era Dios insistiendo. "Filmar ´Llena de Gracia´ ha sido la primera vez en mi vida que he sido cien por cien obediente a lo que Dios me pedía hacer. Ver los frutos del trabajo de Dios me impacta, no es algo de lo que me lleve el mérito", afirma.

Encaja con las tradiciones antiguas

El padre Edward Looney, en una crítica positiva al filme, se asombra de que el director y guionista no haya acudido a textos de los cristianos antiguos sobre la Virgen y sin embargo la película recoja tantas tradiciones antiguas sobre ella: la Dormición de la Virgen, la reunión de los Apóstoles junto a su lecho final, la procesión funeral...

La película recoge los debates de la Iglesia primitiva, sus tentaciones y peligros, y cómo los Apóstoles buscaban acudir de nuevo al origen. Para ello contaban con María, que como muestra la película "guardaba todo en su corazón", no sólo lo referente a Jesús, sino también a la gente que trataba con Jesús.

La película deja claro también que los Apóstoles trataban a María como una madre, y así la llamaban, "madre": queda patente su carácter de Madre de la Iglesia.

Puede conocerse más sobre la película en inglés en fullofgracefilm.com, y en español, sobre el filme y posibilidades de proyección, en www.edreamsfactory.es.

 

Cari filii

Primeros Cristianos en otros idiomas
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