Es el momento en el que se alza una enorme cruz cerca de Teleskuf, uno de los pueblos de la llanura del Nínive invadido por los yihadistas del ISIS durante años

Es el momento en el que se alza una enorme cruz cerca de Teleskuf, uno de los pueblos de la llanura del Nínive invadido por los yihadistas del ISIS durante años

De aquí procede el padre Karam que ahora estudia en Italia gracias a una beca. De hecho, estaba a punto de viajar a Europa cuando llegó el ISIS a las puertas de su casa.

P. KARAM QASHA (Sacerdote iraquí)

"Presidí mi última misa en mi pueblo para despedirme de mis parroquianos. Era domingo. A las pocas horas supimos que estaban muy cerca de nosotros y que teníamos que irnos”.

Todo su pueblo pudo huir antes de que llegaran los yihadistas. Y aunque tuvieron que dejar todo atrás hay algo que nunca perdieron por el camino y que ha alimentado su esperanza mientras han vivido lejos de sus hogares.

P. KARAM QASHA (Sacerdote iraquí)

"Cuando veo a mis parroquianos veo que no están tan tristes. Sienten el dolor de haberlo perdido todo pero el haber salvado su fe les ha dado felicidad, esperanza, confianza en Dios en cuyas manos nos hemos sentido siempre”.

El padre Karam dice que la llegada del ISIS es el último episodio de una larga serie de brotes de violencia contra los cristianos. Él mismo pudo comprobar el grado de destrucción que causaron los terroristas en su pueblo. 

Pero la vida ha vuelto aquí gracias a 250 familias que han regresado tras la liberación. Y con ellas las ceremonias cristianas celebradas aún hoy en día en la misma lengua que hablaba Jesús.

P. KARAM QASHA (Sacerdote iraquí)

"Los extremistas vinieron para borrarnos de nuestra tierra, para eliminar nuestra existencia de nuestra tierra. Pero damos gracias a Dios porque hemos podido escapar vivos, huir llevándonos nuestra fe”. 

La llanura del Nínive está siendo liberada poco a poco por las fuerzas iraquíes y kurdas pero la gran pregunta para los cristianos es, no solo si podrán volver a sus casas, sino cómo será a partir de ahora la vida con sus vecinos musulmanes.

P. KARAM QASHA (Sacerdote iraquí)

"Tenemos que perdonarlos pero no podemos olvidar que ellos también tienen que dar un paso adelante. Consideramos que han destruido nuestra confianza, porque los que eran nuestros vecinos, son los primeros que nos han traicionado. Son los que han venido a robar nuestras casas, son los que han guiado al ISIS hasta nosotros. Nos es difícil volver a vivir como antes pero tenemos que trabajar para conseguirlo porque somos cristianos. Tenemos que reconstruir esta confianza aunque sea muy, muy difícil”.

Ese será uno de los principales retos del Irak post-ISIS. Otro el de proteger a las minorías religiosas para que nunca más vuelvan a ser víctimas de otro genocidio como este.

Rome Reports

El Papa Francisco está contento de viajar “como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al país que hace dos mil años dio hospitalidad y acogida a la Sagrada Familia que huía de la amenaza del rey Herodes”

El Papa Francisco está contento de viajar “como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al país que hace dos mil años dio hospitalidad y acogida a la Sagrada Familia que huía de la amenaza del rey Herodes”

Así lo ha declarado en un mensaje de vídeo transmitido esta mañana para el pueblo egipcio, en la víspera de su breve viaje a Egipto (del 28 al 29 de abril), en el que indica que se siente “honrado de visitar la tierra visitada por la Sagrada Familia”.
En el vídeo mensaje, el Obispo de Roma destaca a Egipto como “cuna de civilización, don del Nilo, tierra del sol y de la hospitalidad, donde han vivido Patriarcas y Profetas y donde Dios, Clemente y Misericordioso, el Omnipotente y Único, ha hecho oír su voz”. El Papa ha dado las gracias a las autoridades civiles y religiosas que lo han invitado, comenzando por el presidente Abdel Fattah al Sisi, y ha expresado el deseo de que esta visita sea “un abrazo de consuelo y aliento a todos los cristianos de Oriente Medio; un mensaje de amistad y estima a todos los habitantes de Egipto y de la región; un mensaje de hermandad y reconciliación a todos los hijos de Abraham, sobre todo al mundo islámico, en el que Egipto ocupa un lugar destacado”.
Con una mención implícita a las recientes masacres del Domingo de Ramos, el Papa Francisco reconoce que “nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega - que también ha golpeado el corazón de vuestra amada tierra - tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia”, y por tanto, “de constructores depuentes de paz, de diálogo, de hermandad, de justicia y de humanidad”. 
La referencia al exilio en Egipto de la Sagrada Familia es un reflejo más de la comunión entre el Obispo de Roma y el Papa Tawadros II, el Patriarca de la que el Papa Francisco, en su mensaje, define “la venerada y amada Iglesia copta ortodoxa”. La espiritualidad de los cristianos egipcios conserva con devoción y respeto la memoria de la estancia de Jesús, María y José en la tierra de Egipto, narrada en el Evangelio de Mateo.
El pasado 27 de marzo, precisamente el Patriarch Tawadros, durante una entrevista de televisión, quiso consolar y animar a los cristianos egipcios después de la ola de violencia sufrida en el norte del Sinaí por parte de terroristas yihadistas, recordando que en Egipto la Sagrada Familia, huyendo de Herodes, vino a buscar refugio y protección.
Come ya había documentado la Agencia Fides, precisamente la posibilidad de relanzar el “Camino de la Sagrada Familia” - itinerario para peregrinaciones por los lugares que, según tradiciones locales milenarias, fueron atravesados por la Sagrada Familia durante su exilio en Egipto - lleva tiempo al centro de propuestas y de debates que ven involucrados a políticos y operadores del sector turístico de Egipto. A principios del 2017 Abdel Aal, Presidente de la cámara de Representantes, durante una visita a las oficinas del Patriarcado Copto, reiteró que el desarrollo del proyecto turístico siguiendo los caminos tomados en Egipto por José, María y el Niño Jesús, interesa e involucra a todos los egipcios, no sólo a los cristianos. En esa ocasión, a las declaraciones de intenciones del Presidente del Parlamento egipcio respondió Moataz Sayed, vicepresidente de la asociación de guías de turismo en Egipto, señalando que hasta ahora las promesas expresadas por los políticos acerca de la mejora del “camino” no se han desarrollado en lo concreto a pesar de las promesas realizadas en el pasado por ministros y primer ministro, desde Ibrahim Mahalab, primer ministro egipcio partir de marzo de 2014 hasta septiembre de 2015. 
Las primeras propuestas de mejora, también de clave turística, del “Camino de la Sagrada Familia” datan de hace veinte años. A finales de 2016 -  informan fuentes locales consultadas por la Agencia Fides – se formó un comité para la re activación del camino de la Sagrada Familia precisamente en el Ministerio egipcio de Turismo, presidida por Hisham el Demeiri.
Hace dos años se había identificado la trayectoria ideal de la peregrinación siguiendo los pasos de la familia santa en Egipto, que debía comenzar desde la ciudad de Al-Arish - la ciudad del norte de Sinaí que se convirtió recientemente en el escenario de la violencia dirigida contra los coptos por grupos yihadistas - y luego ir al delta y a Wadi Natrun, para llegar a Assiut y al Monasterio de la Virgen María, conocido como el Monasterio de Al-Muharraq. 

Agenzia Fides

San Bartolomé es una de las basílicas menos conocidas de la Ciudad Eterna pero fue elegida por Juan Pablo II como el lugar dedicado a los mártires actuales

San Bartolomé es una de las basílicas menos conocidas de la Ciudad Eterna pero fue elegida por Juan Pablo II como el lugar dedicado a los mártires actuales

Francisco la visitó y en la puerta lo recibieron los más pequeños con gran alegría y entusiasmo. Sin embargo, poco a poco el recuerdo de los mártires de los siglos XX y XXI cubrió la atmósfera de un respetuoso silencio.

Primero Francisco rezó unos instantes ante un nuevo icono con algunos martiriosde las últimas décadas, como el asesinato de monseñor Óscar Romero y de otros cristianos, no solo católicos.

La ceremonia comenzó con un recuerdo doloroso: el de los obispos y sacerdotes secuestrados en los últimos años y de los que no se sabe nada.

ANDREA RICCARDI (Presidente, Comunidad Sant'Egidio)

"Hoy, por una significativa coincidencia, se cumple el cuarto aniversario del secuestro de los obispos de Alepo, Boulos Yazigi y Gregorios Ibrahim, que ha rezado en esta iglesia. Por ellos pedimos la liberación, junto a Paolo Dall'Oglio”.

Tras una liturgia de la Palabra en recuerdo de los llamados "Nuevos Mártires”, Francisco dijo que la Iglesia sale adelante gracias al testimonio de quienes viven su fe con coherencia, sean mártires o no. 

También señaló que en aquella basílica faltaba el icono de una mártir.

FRANCISCO

"Una mujer. No sé el nombre. Pero ella nos mira desde el Cielo. Yo estaba en Lesbos, saludando a los refugiados, y encontré a un hombre de unos 30 años, con tres niños. Me miró y me dijo: 'Padre, soy musulmán. Mi mujer era cristiana”.

El Papa contó que cuando llegaron los terroristas ordenaron a esa mujer que tirara al suelo el crucifijo. Ante su negativa fue degollada allí mismo, ante su marido.

FRANCISCO

"Este es el icono que traigo como regalo aquí. No sé si ese hombre está todavía en Lesbos o si consiguió ir a otro lugar. No sé si ha sido capaz de salir de ese campo de concentración. Porque los campos de refugiados, muchos, son de concentración por la cantidad de gente. Son dejados ahí. Los pueblos generosos que les acogen deben llevar este peso porque los acuerdos internacionales parecen más importantes que los Derechos humanos. Y este hombre no tenía rencor. Él, musulmán, tenía esta cruz del dolor llevada adelante sin rencor”.

A continuación Francisco rezó ante los restos de los mártires de los siglos XX y XXI, ante objetos litúrgicos o cotidianos que se han conservado de ellos. Por ejemplo, el breviario de Jacques Hamel, el sacerdote asesinado en su parroquia francesa por dos terroristas en julio de 2016.

De hecho, entre las personas que participaron en la ceremonia estaba su hermana Roselyne. 

Al terminar Francisco se reunió con un grupo de refugiados y una vez fuera de la basílica dirigió unas últimas palabras sobre esta crisis. Dijo que la civilización actual se encuentra ante una contradicción: porque no nacen niños pero al mismo tiempo se cierra la puerta a los migrantes.

FRANCISCO

"Esto se llama suicidio. Recemos”.

Rome Reports

Denuncia que «¡los campos de refugiados son campos de concentración!»

Denuncia que «¡los campos de refugiados son campos de concentración!»

En una plegaria sobrecogedora, el Papa Francisco ha afirmado que los mártires de hoy «son la sangre viva de la Iglesia, son los testigos que sacan adelante a la Iglesia», y ha implorado «A ti, Señor, la gloria; a nosotros la vergüenza».

La visita al santuario de los mártires de los siglos XX y XXI -erigido por san Juan Pablo II en la basílica de San Bartolomé de la Isla Tiberina y confiado a la Comunidad de San Egidio-, tuvo momentos conmovedores como el testimonios de Roselyne, la hermana del sacerdotes francés Jacques Hamel, asesinado en 2016 cuando iba a celebrar la santa misa, o el de Karl, hijo del pastor evangélico Paul Schneider, asesinado en el campo de concentración de Buchenwald en 1939.

El Papa ha afirmado en su homilía que los mártires «sufren y dan su vida, y nosotros recibimos la bendición de Dios gracias a su testimonio». Según Francisco, «el poder del diablo» es fuerte, «nos odia y suscita la persecución que, desde los tiempos de Jesús y de la Iglesia naciente, se prolonga hasta nuestros días».

Visiblemente emocionado, el Santo Padre ha exclamado «¡cuántas comunidades cristianas sufren hoy persecución! ¿Por qué? Por el odio del mundo».

Encuentro en la isla de Lesbos

Al margen del texto escrito, el Papa ha relatado su encuentro en el campo de refugiados de la isla de Lesbos con un hombre de unos treinta años con tres hijos: «Me dijo “soy musulmán y mi mujer era cristiana. Los terroristas llegaron y nos preguntaron nuestra religión. Vieron el crucifijo de ella y le dijeron que lo tirase. Como no lo hizo, la degollaron delante de mí. ¡Nos queríamos tanto! Este es el icono de martirio que hoy traigo como ofrenda».

Visiblemente dolorido, Francisco ha continuado: «No sé si ese hombre sigue en Lesbos o ha conseguido llegar a otro lugar, salir del campo de concentración. ¡Los campos de refugiados son muchas veces campos de concentración! Parece que los acuerdos internacionales son más importantes que los derechos humanos».

El Papa ha mencionado también en su homilía el martirio del servicio cotidiano, pues «hay tantos mártires escondidos, esos hombres y mujeres fieles a la fuerza mansa del amor, a la voz del Espíritu Santo».

Según Francisco, «la herencia viva de los mártires nos da hoy a nosotros paz y unidad», y ha concluido pidiendo al Señor: «Derrama tu misericordia sobre la humanidad, protege a los cristianos perseguidos, concede la paz al mundo entero». En las plegarias se ha hecho memoria de mártires contemporáneos, como los 46 cristianos coptos egipcios asesinados por terroristas suicidas el pasado Domingo de Ramos en iglesias de Tanta y Alejandría.

El Papa ha visitado las capillas donde se muestran reliquias de mártires del siglo XX y XXI como, por ejemplo, una carta del pastor evangélico Paul Schneider (1939), un breviario de san Pedro Poveda (1936), un fragmento del rosario del primer beato gitano Ceferino Jiménez Malla «el Pelé» (1936), un cáliz del sacerdote italiano Andrea Santoro (2006), la biblia del ministro paquistaní Shabaaz Bhatti, o el breviario del padre Jacques Hamel (2016).

El Santo Padre rendirá de nuevo homenaje a los mártires de nuestro tiempo el próximo viernes en El Cairo cuando visite la iglesia de San Pedro, contigua a la catedral copta de San Marcos, donde el 11 de diciembre de 2016 un terrorista suicida causó la muerte a dos docenas de fieles que asistían a una ceremonia.

ABC

 

 

El mundo ya no recuerda cómo era Siria en tiempos de paz. No hay si quiera un acuerdo sobre el número de víctimas de una guerra que parece no tener fin. Tampoco se presta atención a los más de 5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar el país. 
 

MONS. ANTOINE AUDO

Obispo católico caldeo de Alepo (Siria)

"No queremos dinero, queremos la paz. Este es nuestro drama. Sí sentimos el apoyo y sobre todo, la posición del Santo Padre, que habla de la muy amada Siria, de la paz, del comercio de armas y de una guerra mundial de forma muy valiente”.
 
Monseñor Antoine Audo es obispo de Alepo, la ciudad que durante 4 años ha estado partida en dos y ha sido el escenario de cruentos combates.
 
Ha permanecido allí sufriendo codo con codo junto a la población. Una labor que el propio Papa elogió hace unos meses durante este encuentro en Suecia por los 500 años de la Reforma Protestante. 
 

FRANCISCO

"Es admirable también que tú, querido hermano Antoine, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios”. 
 
Cuando parece que se abren horizontes de paz en Siria, las nubes negras vuelven a oscurecer cualquier rayo de esperanza. Los años de guerra civil minan el espíritu de cualquier persona, también de los cristianos sirios.
 

MONS. ANTOINE AUDO

Obispo católico caldeo de Alepo (Siria)

"Hay dos actitudes. Unos dicen: "¿Dónde está Dios?, ¿dónde está la justicia?, ¿por cuánto tiempo seguirá callado?”. Es en realidad una actitud de fe, muy bíblica, sobre el sufrimiento. También está la actitud de los más mayores que dicen: "Finalmente Dios nos salvará””. 
 
Pide que Siria no se destruya porque ha sido y es un ejemplo de convivencia entre cristianos y musulmanes, incluso con la presencia de los yihadistas del Daesh.
 

MONS. ANTOINE AUDO

Obispo católico caldeo de Alepo (Siria)

"Estos grupos armados extremistas son usados para destruir Siria. Les interesa que se vayan los cristianos porque los cristianos son un elemento de estabilidad y de unidad”.
 
El obispo católico caldeo de Alepo es también presidente de Caritas Siria. Visitó Roma para  agradecer los esfuerzos humanitarios que, si bien son muchos, aún no son suficientes en comparación con la necesidad de un país destrozado por casi 7 años de guerra.
 
ROME REPORTS

Los desconocidos prendieron fuego a la residencia adyacente del sacerdote y a una parte lateral del templo

Los desconocidos prendieron fuego a la residencia adyacente del sacerdote y a una parte lateral del templo

La Catedral de la Asunción en la ciudad de Katmandú, en Nepal  ha sido atacada por un grupo de desconocidos el pasado 18 de abril. Este ha sido el segundo ataque perpetrado contra la catedral.

El párroco, P. Ignatius Rai, ha declarado que los vándalos entraron a las instalaciones de la catedral y prendieron fuego a la residencia adyacente del sacerdote y a una parte lateral del templo.“Esto es chocante. La comunidad cristiana local ahora está viviendo bajo amenaza”, manifestó el P. Rai.

Según publica Aciprensa, otro sacerdote que sirvió en la catedral, el P. Silas Bogati, expresó que los cristianos están en pánico y que nadie sabe si el motivo de ataque es por una afrenta personal o por el odio de alguna organización.

Por su parte, la Catedral de la Asunción de Katmandú publicó un comunicado donde condenaron este ataque y piden a las autoridades investigar lo ocurrido. “La Iglesia Católica ha estado involucrada en el trabajo social por más de media década y continuaremos realizándolo a pesar de los continuos ataques”, expresaron.

Asimismo indicaron que nadie debe permitir ninguna clase de ataque que quiebre la armonía religiosa del país.

En el primer ataque en 2009 una bomba explotó y dejó un saldo de 15 heridos y tres muertos, entre los cuales había una niña.

La policía arrestó en el 2010 a Ram Prasad Mainali, líder del grupo extremista hindú Ejército de Defensa de Nepal, por estar conectado con este incidente.

En Nepal hay más 28 millones de personas. El 81% profesa el hinduismo mientras que 1% de la población es cristiana, unos 300 mil habitantes del país.

Es primera iglesia católica en el país se construyó en 1991 tras la promulgación de una nueva constitución que permitía la libertad religiosa, pero restringiendo la posibilidad de buscar convertir a la gente a otra religión.

En la actualidad el partido Rastriya Prajatantra ha decidido promover una campaña dentro del parlamento para restituir el estado hindú.

Ayuda a la Iglesia Necesitada

La Pascua cristiana es la celebración del cumplimiento de los compromisos divinos. ¿Y qué hay de los nuestros? ¿Pero tiene sentido el compromiso? ¿Vale la pena comprometerse, por ejemplo en el matrimonio?

La Pascua cristiana es la celebración del cumplimiento de los compromisos divinos. ¿Y qué hay de los nuestros? ¿Pero tiene sentido el compromiso? ¿Vale la pena comprometerse, por ejemplo en el matrimonio?

Escribe el Papa Francisco que “comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta”. Y añade que el rechazo de asumir este compromiso tiene algo de egoísmo interesado, no acaba de reconocer los derechos del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado incondicionalmente (cf. exhort. Amoris laetitia, n. 132).

Situados entre los sínodos sobre la familia y el sínodo sobre los jóvenes, el compromisoes un tema puente que vale la pena plantearse. Comenzamos por la mirada al ambiente cultural sobre el compromiso y examinamos su significado antropológico. Nos fijamos luego en el contenido bíblico y cristiano de ese valor. Por ultimo mostramos algunas características del compromiso propio de la vocación para formar un matrimonio y una familia. 

El compromiso, ¿un poder?

1. Nos encontramos en una cultura que retrae a los jóvenes del compromiso. Entre otros se han señalado estos factores: problemas de tipo económico, laboral o de estudio; influencia de las ideologías que desvalorizan el matrimonio y la familia; experiencia del fracaso de otras parejas; miedo ante algo muy elevado o sagrado; oportunidades sociales y ventajas económicas derivadas de la mera convivencia en pareja; concepción meramente emocional y romántica del amor; miedo a perder la libertad y la independencia; rechazo de lo institucional y burocrático (cf. Ibid. n. 40).

2. Ante esta situación, cabe preguntarse si el compromiso o la promesa tiene en sí un valor o no lo tiene; si “vale la pena” o no porque es inútil o utópico, por ejemplo. En esto son esclarecedoras algunas observaciones de Hanna Arendt, profesora de Ética, fallecida en 1975, en el marco de su filosofía de la acción.

Según esta filosofa de origen judío, la acción humana evita el aparente sinsentido de la dinámica humana hacia la muerte. La acción humana es capaz de crear nuevos procesos, entre otras cosas, gracias a la promesa y al perdón. Tanto para Nietzsche como para Arendt la promesa es “memoria de la voluntad”. Pero mientras Nietzsche defiende un sujeto irresponsable y autónomo capaz de olvidar y destruir las promesas, Arendt subraya el valor de la promesa como herramienta de responsabilidad que nos hace más libres.

Como explica H. Arendt, la promesa es capaz de encauzar las consecuencias impredecibles de la acción, controlándolas por el poder de la voluntad. El poder de hacer promesas y de cumplirlas nos hace más fuertes y abiertos, capaces de salir al encuentro de la verdad, el bien y la belleza. Así es, cabría concluir, y esa es una buena razón por la que el compromiso tiene la capacidad de transformar el mundo. La promesa se relaciona con el perdón, que es el poder de permitir a otro comenzar de nuevo para rehacer lo andado. Quienes se comprometen y perdonan pueden cambiar el mundo.

El compromiso en perspectiva cristiana

3. ¿Cómo se ve este valor de la promesa o el compromiso en la perspectiva bíblica y cristiana? Si examinamos la Biblia encontramos que el Dios vivo es quien se adelanta en el compromiso con el hombre. Esto se manifiesta especialmente a partir de Abraham y la Alianza con el “pueblo de las promesas”, Israel, a quién ofrece una descendencia innumerable, una tierra espléndida, un reino de paz y de justicia. Las promesas de Dios se cumplen en la muerte y resurrección de Cristo. Esas promesas se van revelando y descubriendo también mediante el amor humano entre el hombre y la mujer, de modo que “el matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano” (enc. Deus caritas est, n. 11).

La promesa de felicidad que se abre en todo amor humano requiere que el eros (amor posesivo) acepte ser elevado por el agapé (amor de donación). Ahora bien, esto sólo se logra plenamente participando del amor de Jesús, en quien se cumplen las promesas divinas. Y así el lecho nupcial puede transformarse en un altar en el que se da culto verdadero a Dios y se enraíza el servicio cristiano a los demás desde el núcleo del amor matrimonial y familiar. La Iglesia, cuerpo místico de Cristo, es la familia depositaria de las promesas divinas para cada persona y para toda la humanidad.

4. El compromiso cristiano, como respuesta a las promesas divinas, se caracteriza por la fidelidad creativa, con la ayuda de la gracia de Dios que nos precede, y se manifiesta en el matrimonio con las notas de exclusividad, permanencia y apertura a la fecundidad. El compromiso se muestra en la vida de los cristianos por la generosidad en el servicio a los demás hasta el heroísmo, tantas veces callado y discreto en la vida ordinaria. 

Ciertamente, el matrimonio cristiano implica un nivel alto de compromiso, público y totalizante. Como señala el cardenal Ch. Schönborn, el matrimonio es exigente, pero está lleno de alegría. Se sitúa en la misma línea que el compromiso cristiano con los más pobres, débiles y necesitados, y también con el compromiso en el ámbito cultural y sociopolítico, para transformar la sociedad con los criterios cristianos como oferta de paz y de justicia, al servicio del bien común.

Belleza, exigencia, alegría, locura

Todo ello puede simbolizarse con cuatro palabras, tres de las cuales se desarrollan en la exhortación Amoris laetitia: belleza, exigencia, alegría. De la cuarta, la locura, tiene experiencia cualquiera que haya amado de veras; pues no hay tal amor sin una pizca de esa locura propia de la gratuidad, como explicó Francisco en la homilía de inauguración del segundo sínodo sobre la familia: “Solo a la luz de la locura de la gratuidad del amor pascual de Jesús será comprensible la locura de la gratuidad de un amor conyugal único y usque ad mortem” (4-X-2015). 

En efecto, solamente un amor verdadero, es decir gratuito y dispuesto a entregarse y sacrificarse por el otro y por el proyecto común, más allá de cálculos racionalistas o pragmáticos, y capaz de ir más allá de una mera convicción o norma legal, es el que vence al egoísmo y al miedo ante el compromiso.

Iglesia y Nueva Evangelización

La fe en la resurrección de Jesús no es una evidencia de tipológico pero tampoco un salto al vacío

En Pascua es un buen momento para ver cómo han reflejado la Resurrección del Señor las principales películas sobre Jesucristo.

En Pascua es un buen momento para ver cómo han reflejado la Resurrección del Señor las principales películas sobre Jesucristo.

Por Alfonso Méndiz

En Rey de Reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray, el pasaje de la Resurrección sigue a pies juntillas el relato evangélico de San Juan. María Magdalena (Carmen Sevilla) ha pasado la noche entera en el exterior del sepulcro, porque quiere embalsamar el cuerpo del Señor en cuanto pase el sábado (día de obligado descanso para los judíos). Al despertar, “todavía muy temprano, cuando aún estaba oscuro… vio quita da la piedra del sepulcro” (Jn 20, 1). Se asoma, ve los lienzos depositados sobre la losa, “y entonces echó a correr” (Jn 20, 2).

Profundamente agitada, pues piensa que “se han llevado al Señor” (Jn 20, 2), sale en busca de alguien que pueda darle razón de lo que sucede. Alejándose de allí (el relato fílmico omite el encuentro de María con Pedro y Juan, y la carrera de estos hacia el sepulcro), la Magdalena pisa a un hombre que está vuelto de espaldas tanto hacia la cámara como hacia ella. “Pensando que era el hortelano, le dijo: ‘Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto’” (Jn 20, 15).

Sin volverse hacia ella, el hombre inicia el diálogo que recoge S. Juan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. En ese instante , es Jesús (Jeffrey Hunter) quien se vuelve –no María Magdalena- y exclama su nombre. Ella le reconoce (aquí más por la visión de su rostro que por escuchar su voz) y grita: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “No me toques, 

porque aún no he subido a mi Padre. Ve a mis discípulos, y diles que asciendo a mi Padre y a vuestro Padre” (Jn 20, 15-1). El filme concluye el discurso de Jesús con una frase de Mateo: “Diles que vayan a Galilea, allí me verán” (Mt 28, 10).

{source}{/source}

En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy pina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar sobe todo los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (en esto sigue a Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos ángeles en la entrada del sepulcro). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

Sigue una breve escena, en la que el tribuno sospecha que sus soldados se han dormido en la guardia. Y, a continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza en el colegio apostólico, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás duda de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. A continuación, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Y es que, por encima de la continuidad escriturística, lo que busca Zefirelli en este pasaje es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles, la tosquedad de los soldados, la incredulidad del tribuno…

(Para ver la escena, pinchar en el fotograma).

A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente pino de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” de los 70 y 80 (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y Hombre al mismo tiempo: muy pino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto de esta nueva tendencia vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), de cuatro horas de duración, dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición pina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien las distintas versiones de los evangelistas. Sobre todo, sigue muy de cerca el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón y el amor, dos caminos para llegar a la Fe. Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Haresucitado”. Pedro sigue hablando el discurso de la razón: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús) y más expresiva que las reflejadas en filmes anteriores.

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. No recoge con exactitud las palabras de S. Juan (“Ella se volvió”), pero sí la sugerencia de que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño, es algo que la cinta sugiere, aunque no lo haya reflejado por completo.

Después vendrá también la reticencia de Tomás y el testimonio de María Magdalena, justo antes de la aparición de Jesús (Jn 20, 24-29), pero esto queda ya fuera del vídeo que ahora presento. Lo que muestro es suficiente para ver cómo Roger Young ha sabido plasmar en imágenes todos los sucesos de aquella intensa mañana y todas las reacciones de los personajes principales. Todo en apenas 3 minutos y siguiendo enteramente el relato de S. Juan.

En la misma línea de mostrar a un Jesús pino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, yen especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.

(Para ver la secuencia, pinchar en el fotograma)

El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados” (en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

{source}{/source}

Escrito por Alfonso Méndiz en jesucristoenelcine.blogspot.com.es

 

Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado — Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6)

Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado — Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6)

Queridos hermanos y hermanas,

Feliz Pascua.

Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado — Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).

La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección, Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el camino a la vida eterna.

Todos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo, nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: «Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya» (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).

En toda época de la historia, el Pastor Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión —las heridas de su amor misericordioso— nos atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de mal.

El Pastor Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y les hacer sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de nuevo a la amistad con Dios.

Se hace cargo de cuantos son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes: trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación, graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene el corazón herido por las violencias que padece dentro delos muros de su propia casa.

El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos. A estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino común.

Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas.

Que en estos tiempos el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte. Que conceda la paz a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen.

Que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que está castigando algunas regiones de África, sientan siempre la cercanía del Buen Pastor.

 Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.

Que elBuen Pastor ayude a ucraniana, todavía afligida por un sangriento conflicto, para que vuelva a encontrar la concordia y acompañe las iniciativas promovidas para aliviar los dramas de quienes sufren las consecuencias.

Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.

Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días. Feliz Pascua.

Primeros Cristianos en otros idiomas
magnifiercrosschevron-down