Recorrido por los hitos de la Semana Santa en Jerusalén con la guía de un franciscano español afincado hace casi medio siglo en la Ciudad Santa

“Todo tuvo que terminar para Jesús antes de la caída de la tarde del Viernes Santo, al inicio de sabbat judío”

Recorrido por los hitos de la Semana Santa en Jerusalén con la guía de un franciscano español afincado hace casi medio siglo en la Ciudad Santa 

Fray Artemio Vítores, un franciscano palentino de 69 años, vive desde hace poco en Belén, alejado a su pesar de las callejuelas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, que han sido el paisaje cotidiano de su existencia desde 1970. Antiguo vicecustodio de Tierra Santa, ha guiado a miles de peregrinos. Su experiencia de décadas acompaña ahora a EL PAÍS en un recorrido por los hitos de la pasión y muerte de Jesucristo en el mismo convulso escenario en el que la tradición cristiana las sitúa.

 

Puerta de San Esteban o de los Leones

 

“Es el momento alegre de una semana triste, el de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén”, admite Vítores para describir el acceso oriental al recinto amurallado de la Ciudad Santa. En sus inmediaciones concluye la procesión del Domingo de Ramos, que discurre desde el monte de los Olivos. Miles de fieles han asistido este año a la celebración, en un ambiente festivo y sin incidentes, aunque la policía israelí confiscó algunas banderas palestinas a los participantes. “Antes de que fuera sellada en tiempos medievales, la entrada se efectuaba por la puerta Dorada, que conduce directamente a lo que hoy es la Explanada de las Mezquitas”, precisa el franciscano.

 

Las visitas de peregrinos cristianos a Tierra Santa representaron en 2015 una quinta parte de las 2,8 millones de entradas de viajeros a través de las fronteras israelíes, que también son paso obligado a los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este.Unos 48.000 procedían de España. A pesar de que el shequel se ha revaluado un 12% en los últimos 18 meses respecto al euro, la cifra de visitantes se ha incrementado. A fray Artemio le corresponde una parte alícuota de este fenómeno, y así se lo reconoció con una mención honorífica el Ministerio de Turismo israelí el año pasado.

 

Cenáculo

 

La sala en la que Jesús celebró la Última Cena es un recinto de bóvedas ojivales de la época de los cruzados, con ornamentación de una antigua mezquita. Es la viva expresión de la compleja interacción de cultos en Jerusalén. Gestionado por la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior hebreo, en la planta baja del edificio se sitúa la tumba de David, el bíblico rey de Israel, donde judíos ultraortodoxos rezan embelesados. Escaleras arriba, Nora, una cristiana armenia procedente de Toronto, llora cubierta por una mantilla de encaje blanca. A sus 56 años, esta peregrina canadiense originaria de la diáspora provocada por el genocidio de 1915 bajo el Imperio Otomano, confiesa que el Cenáculo le ha “llegado al corazón”.

 

“Debió de ser un seder, una cena pascual para unas 150 personas”, explica el franciscano palestino. De acuerdo con el statu quo, la ley no escrita inmemorial que rige los delicados equilibrios religiosos en Jerusalén, Israel admite que el Cenáculo albergue algunas ceremonias litúrgicas en Pentecostés, 50 días después de la Pascua. “En Jueves Santo se lleva allí también el lavatorio de pies y además un oficio de vísperas”, puntualiza Vítores. En los últimos años, la presencia de grupos ultranacionalistas judíos en la tumba de David ha generado momentos de tensión durante las conmemoraciones cristianas.

 

Getsemaní

 

El Huerto de los Olivos donde Jesús fue detenido es hoy un plácido jardín en plena primavera. Decenas de peregrinos y visitantes toman chocolate caliente y pastas que ofrecen guardas católicos palestinos junto la basílica de la Agonía o de las Naciones, erigida en 1920. Desde donde se divisa la dorada Cúpula de la Roca —lugar del sanctasanctórum del Templo, para los judíos; punto desde el que Mahoma ascendió a los cielos, para los musulmanes— asomando sobre las almenas.

 

No hay vigilancia policial visible. El zaragozano Pedro, de 33 años, recién llegado desde Madrid con varios amigos para disfrutar de unas cortas vacaciones, admite que no ha dormido bien. “Había oído hablar del síndrome de Jerusalén, una sensación mística que se apodera del viajero”, confiesa este head hunter del sector informático, que asegura haber ejercido como cofrade en celebraciones de la Semana Santa. “Todo esto es muy interesante, pero creo que nos iremos a pasar el fin de semana a Tel Aviv”, se despide en el claustro de Getsemaní.

 

“Después de la Última Cena, Jesús se dirigió con sus discípulos a rezar a un jardín cercano a la ciudad, donde fue detenido tras ser denunciado por Judas”, detalla fray Artemio al hilo del relato evangélico. “En la noche del Jueves Santo se desarrolla en la basílica la Hora Santa, una ceremonia de oración en silencio”.

 

Palacios de los sumos sacerdotes

 

No queda ni una sola piedra a la vista. Ningún recuerdo de los miembros del sanedrín judío que condenaron por blasfemo al fundador de la cristiandad. “Es muy probable que estuvieran en el monte de Sión, cerca del Cenáculo, en la parte elevada de lo ciudad donde vivían nobles y dignatarios”, explica Vítores, quien descarta que Jesús fuera conducido también, como apuntan algunos relatos bíblicos, al palacio del rey Herodes. Se le sitúa en el espacio donde hoy se alza la Torre de David, la ciudadela que flanquea el principal acceso por el oeste a la Ciudad Vieja. “Herodes no pintaba nada bajo la ocupación romana”, precisa, “ya que la potestad de imponer la pena de muerte estaba en manos del procurador romano”.

 

Fortaleza Antonia

 

Poncio Pilatos, el prefecto romano de Judea, tenía su sede oficial en Cesarea, en la costa mediterránea, pero durante la celebración de la Pascua se trasladaba a Jerusalén, donde se concentraba durante las fiestas casi toda la población de la provincia. “Eran momentos de gran inestabilidad, la fortaleza colindaba con el templo judío, y era un punto estratégico de control”, expone el franciscano español. Este punto del barrio musulmán, donde se localiza la primera estación del viacrucis, es ahora un colegio palestino, en un edificio construido bajo la dominación otomana. Desde algunas de sus ventanas se puede observar sin apenas ser visto la Explanada de las Mezquitas, llamada Noble Santuario por los musulmanes y Monte del Templo por los judíos.

 

Nabil, de 58 años, lleva más de 40 años vendiendo bebidas y recuerdos a los turistas ante el monasterio de la Flagelación y la Condenación y el arco del Ecce Homo, en las primeras estaciones de la Vía Dolorosa. “Este año está algo más animado, un 20% más que el año pasado”, asegura con un pitillo en los labios, “pero ya nada ha vuelto a ser como antes de la Segunda Intifada (2000-2005)”. Todos los accesos a la mezquita de Al Aqsa permanecen vigilados por policías y agentes de fronteras (cuerpo paramilitar).

 

“Pilatos ordenó crucificar a más de 2.500 judíos por atentar contra la pax romana", destaca el antiguo vicario de la Custodia de Tierra Santa. “Se lavó la manos: el típico ejemplo de los políticos corruptos. Él sabía que Barrabás era un insurgente judío, un terrorista como le consideraban los romanos, pero prefirió condenar a muerte a Jesús”.

 

Vía Dolorosa

 

La confluencia del recorrido del viacrucis, con la calle de El Wad –que lleva desde la puerta de Damasco (norte) hasta cerca del Muro de las Lamentaciones en el barrio judío– es el centro del universo de la Ciudad Vieja. A los pies del Hospicio Austriaco, palestinos musulmanes deambulan cubiertos con la kufiya junto a ortodoxos judíos tocados con la kipá o una gran variedad de gorros y sombreros. Columnas de turistas occidentales en chanclas se cruzan con peregrinos coptos o bangladesíes cubiertos con largas túnicas. Clérigos empuñando una cruz pasan ante una patrulla de la policía de fronteras israelí con los fusiles de asalto en bandolera. Un escenario multicultural que evoca las escenas urbanas multitudinarias del filme Blade Runner.

 

“Nadie, salvo los reyes, podía ser ejecutado y enterrado en el interior de la ciudad”, apunta Vítores. “La cuesta que se dirigía extramuros era empinada, por eso los soldados romanos ordenaron a Simón de Cirene, que pasaba casualmente por allí, que ayudara a Jesús con la cruz. Ese es el mensaje simbólico de la Vía Dolorosa”, analiza teológicamente el franciscano: 'Toma tu cruz y sígueme”. El veterano religioso español considera que el viacrucis del Viernes Santo es el momento de mayor presencia cristiana en la ciudad. “Cuando Jerusalén es más nuestro”, reflexiona en voz alta.

 

Vítores recita de memoria las estaciones: las sucesivas caídas, el encuentro con unas mujeres que le consuelan... aunque con algunas objeciones. “La sexta estación recoge el episodio de la Verónica, que limpia el rostro ensangrentado de Jesús con un lienzo de tela, que no está descrito en los evangelios”, advierte. El guardián de la iglesia católica armenia de El Wad revela a su vez que la jerarquía de su congregación ordenó trasladar unos metros la señal de cuarta estación, en la que Jesús encuentra a la Virgen María, para evitar aglomeraciones en una zona comercial.

 

Santo Sepulcro

 

La etapa final lleva hasta el Calvario o el Gólgota, en la basílica ordenada construir en el siglo IV por el emperador Constantino cuando el cristianismo fue declarado religión oficial. Antes fue el lugar donde se alzó un templo de Afrodita. “Excavaciones recientes han documentado la existencia de tumbas del siglo I en la misma zona”, asegura Vítores. “Se trataba de un montículo situado en una de las puertas de la ciudad, un sitio adecuado para que las crucifixiones fueran observadas por el pueblo... y sirvieran de ejemplo".

 

El Santo Sepulcro es compartido de forma no exenta de tensión por greco-ortodoxos, la confesión cristiana mayoritaria entre la población palestina, católicos de la custodia franciscana, armenios ortodoxos, y por los minoritarios coptos de rito egipcio, así como por etíopes y asirios. Ante tan complejo reparto de influencias sobre el sagrado lugar cristiano, dos familias musulmanas se ocupan de custodiar la llave y las puertas del templo desde tiempo inmemorial.

 

Adib Judeh al Huseini, de 52 años, guarda en su chaqueta de cuero la pieza metálica, más parecida a una palanca, que abre la antiquísima cerradura. Asegura que ha pasado de padres a hijos desde que se la entrega a su familia Saladino en el siglo XII tras conquistar la ciudad a los cruzados. “Nuestra misión es proteger el templo cristiano”, afirma tajantemente, en el exterior del recinto sagrado, en respuesta a quienes le atribuyen un papel mediador entre las distintas congregaciones.

 

Cada día, a las cuatro de la madrugada y a las nueve de la noche, cumple con el rito de abrir y cerrar la puerta del Santo Sepulcro junto con Wayid Nuseibeh, de 67 años, actual representante de la familia que custodia la puerta. “Tengo la responsabilidad de controlar el aforo y de mantener el orden”, explica en el interior del templo Nuseibeh, quien reconoce que la policía israelí patrulla con sus armas junto a la tumba de Cristo.

 

Extasiado ante la reciente rehabilitación del edículo, el templete que alberga el sepulcro, el franciscano español Teodoro López, de 75 años, recuerda la época en la que coincidió con Artemio Vítores en la Santa Custodia. Ahora acompaña a varios grupos de peregrinos que han viajado desde Madrid para visitar Tierra Santa durante 10 días. Les orienta para que puedan atravesar la puerta de 1,33 metros de altura que da paso a la cámara del enterramiento y alcanzar la Meca del peregrino a Tierra Santa.

 

El antiguo vicecustodio palentino suele repetir como una letanía que Jerusalén es de todos, como una madre, para las tres religiones del libro. Si alguien la quiere hacer solo suya, como una amante, empiezan los problemas, advierte. “Todo tuvo que terminar para Jesús antes de la caída de la tarde del Viernes Santo, al inicio de sabbat judío”, concluye fray Artemio. Siempre echa de menos una estación número 15 para la resurrección al final de los viacrucis en los que guía a peregrinos en la Ciudad Santa desde hace casi medio siglo.

El País

 

 

Benedicto XVI cumple mañana 90 años

 

El Papa emérito cumple 90 años el Domingo de Resurrección aunque lo celebrará el Lunes de Pascua. Una celebración sencilla, con "un ligero toque bávaro”, había adelantado su secretario Georg Gänswein.

 

 
MONS. GEORG GÄNSWEIN
Prefecto de la Casa Pontificia
"Se celebrará en la más severa intimidad el lunes de pascua, en casa. Con un toque bávaro, no puedo decir más. Todo lo bávaro hace mucho bien al corazón del Papa y también a nosotros”.
Su estado de salud mental es envidiable: escribe cartas y atiende visitas. Sin embargo físicamente tiene problemas de visión y las lógicas dificultades de movilidad.
Acostumbra a pasear por los jardines vaticanos todos los días para rezar en la gruta dedicada a la Virgen de Lourdes.
Sus apariciones públicas son contadas. La última fue tras el consistorio para la creación de nuevos cardenales, durante la visita que le hicieron los nuevos purpurados, con el Papa Francisco a la cabeza.

 

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En vez de en San Pedro, el Papa ha celebrado la Misa más importante del año en esta capilla. Es la de la cárcel de Paliano, cerca de Roma. Muchas personas de la zona, le esperaron en la carretera para saludarlo

En vez de en San Pedro, el Papa ha celebrado la Misa más importante del año en esta capilla. Es la de la cárcel de Paliano, cerca de Roma. Muchas personas de la zona, le esperaron en la carretera para saludarlo

En la puerta de la cárcel le recibió emocionada la directora del centro penitenciario. El Papa llevó una flor para la imagen de la Virgen de los prisioneros. 

Durante la Misa, como es tradicional, lavó los pies a doce personas. No todos eran hombres, había tres mujeres. Además, había también un musulmán que se bautizará en junio. Dos están condenados a cadena perpetua. 

En la homilía explicó el significado profundo de este gesto de servicio reservado para los esclavos, y con el que Jesús quiso dar ejemplo a todos los cristianos. 

FRANCISCO

"Os digo que si podéis ayudar a alguien, hacerle un favor en la cárcel, al compañero o la compañera, hacedlo. Porque esto es amor, esto es como el gesto de lavar los pies. Es ser siervo de los demás. Durante esta ceremonia pensemos en Dios, en Jesús. No es una ceremonia folclórica, es un gesto para recordar lo que nos ha dado Jesús. Después de esto, tomó el pan y nos dio su Cuerpo; y tomó el vino, y nos dio su sangre. Así es el amor de Dios. Hoy pensemos solo en el amor de Dios”. 

La cárcel de Paliano no es como las demás, porque está reservada a quienes han colaborado con la justicia. 

Los reclusos prepararon regalos para el Papa, como este icono. 

"Lo hemos hecho entre todos los detenidos”. 

Además, entregaron al Papa todos estos regalos, como verduras de su huerto, una manta de lana blanca o la gorra de sus policías.

Rome Reports

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena noticia a los pobres, me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos» (Lc 4, 18). 

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena noticia a los pobres, me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos» (Lc 4, 18). 

El Señor, Ungido por el Espíritu, lleva la Buena Noticia a los pobres. Todo lo que Jesús anuncia, y también nosotros, sacerdotes, es Buena Noticia. Alegre con la alegría evangélica: de quien ha sido ungido en sus pecados con el aceite del perdón y ungido en su carisma con el aceite de la misión, para ungir a los demás. Y, al igual que Jesús, el sacerdote hace alegre al anuncio con toda su persona. Cuando predica la homilía, —breve en lo posible— lo hace con la alegría que traspasa el corazón de su gente con la Palabra con la que el Señor lo traspasó a él en su oración.

Como todo discípulo misionero, el sacerdote hace alegre el anuncio con todo su ser. Y, por otra parte, son precisamente los detalles más pequeños —todos lo hemos experimentado— los que mejor contienen y comunican la alegría: el detalle del que da un pasito más y hace que la misericordia se desborde en la tierra de nadie. El detalle del que se anima a concretar y pone día y hora al encuentro. El detalle del que deja que le usen su tiempo con mansa disponibilidad...

La Buena Noticia puede parecer una expresión más, entre otras, para decir «Evangelio»: como buena nueva o feliz anuncio. Sin embargo, contiene algo que cohesiona en sí todo lo demás: la alegría del Evangelio. Cohesiona todo porque es alegre en sí mismo.

La Buena Noticia es la perla preciosa del Evangelio. No es un objeto, es una misión. Lo sabe el que experimenta «la dulce y confortadora alegría de anunciar» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 10).

La Buena Noticia nace de la Unción. La primera, la «gran unción sacerdotal» de Jesús, es la que hizo el Espíritu Santo en el seno de María. En aquellos días, la feliz noticia de la Anunciación hizo cantar el Magníficat a la Madre Virgen, llenó de santo silencio el corazón de José, su esposo, e hizo saltar de gozo a Juan en el seno de su madre Isabel.

Hoy, Jesús regresa a Nazaret, y la alegría del Espíritu renueva la Unción en la pequeña sinagoga del pueblo: el Espíritu se posa y se derrama sobre él ungiéndolo con oleo de alegría (cf. Sal 45,8).

La Buena Noticia. Una sola Palabra —Evangelio— que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa verdad. Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad —no negociable—, su Misericordia —incondicional con todos los pecadores— y su Alegría —íntima e inclusiva—.

Nunca la verdad de la Buena Noticia podrá ser sólo una verdad abstracta, de esas que no terminan de encarnarse en la vida de las personas porque se sienten más cómodas en la letra impresa de los libros.

Nunca la misericordia de la Buena Noticia podrá ser una falsa conmiseración, que deja al pecador en su miseria porque no le da la mano para ponerse en pie y no lo acompaña a dar un paso adelante en su compromiso.

Nunca podrá ser triste o neutro el Anuncio, porque es expresión de una alegría enteramente personal: «La alegría de un Padre que no quiere que se pierda ninguno de sus pequeñitos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 237). La alegría de Jesús al ver que los pobres son evangelizados y que los pequeños salen a evangelizar (cf. ibíd., 5).

Las alegrías del Evangelio —lo digo ahora en plural, porque son muchas y variadas, según el Espíritu tiene a bien comunicar en cada época, a cada persona en cada cultura particular— son alegrías especiales. Vienen en odres nuevos, esos de los que habla el Señor para expresar la novedad de su mensaje. Les comparto, queridos sacerdotes, queridos hermanos, tres íconos de odres nuevos en los que la Buena Noticia cabe bien, no se avinagra y se vierte abundantemente.

Un ícono de la Buena Noticia es el de las tinajas de piedra de las bodas de Caná (cf. Jn 2,6). En un detalle, espejan bien ese Odre perfecto que es —Ella misma, toda entera— Nuestra Señora, la Virgen María. Dice el Evangelio que «las llenaron hasta el borde» (Jn 2,7). Imagino yo que algún sirviente habrá mirado a María para ver si así ya era suficiente y habrá sido un gesto suyo el que los llevó a echar un balde más. María es el odre nuevo de la plenitud contagiosa. «Ella es la esclavita del

Padre que se estremece en la alabanza» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 286), Nuestra Señora de la prontitud, la que apenas ha concebido en su seno inmaculado al Verbo de vida, sale a visitar y a servir a su prima Isabel. Su plenitud contagiosa nos permite superar la tentación del miedo: ese no animarnos a ser llenados hasta el borde, esa pusilanimidad de no salir a contagiar de gozo a los demás. Nada de eso: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (Ibíd., 1)

El segundo ícono de la Buena Noticia es aquella vasija que —con su cucharón de madera—, al pleno sol del mediodía, portaba sobre su cabeza la Samaritana. Refleja bien una cuestión esencial: la de la concreción. El Señor —que es la Fuente de Agua viva— no tenía «con qué» sacar agua para beber unos sorbos. Y la Samaritana sacó agua de su vasija con el cucharón y sació la sed del Señor. Y la sació más con la confesión de sus pecados concretos. Agitando el odre de esa alma samaritana, desbordante de misericordia, el Espíritu Santo se derramó en todos los paisanos de aquel pequeño pueblo, que invitaron al Señor a hospedarse entre ellos.

Un odre nuevo con esta concreción inclusiva nos lo regaló el Señor en el alma samaritana que fue Madre Teresa. Él llamó y le dijo: «Tengo sed», «pequeña mía, ven, llévame a los agujeros de los pobres. Ven, sé mi luz. No puedo ir solo. No me conocen, por eso no me quieren. Llévame hasta ellos». Y ella, comenzando por uno concreto, con su sonrisa y su modo de tocar con las manos las heridas, llevó la Buena Noticia a todos.

El tercer ícono de la Buena Noticia es el Odre inmenso del Corazón traspasado del Señor: integridad mansa —humilde y pobre— que atrae a todos hacia sí. De él tenemos que aprender que anunciar una gran alegría a los muy pobres no puede hacerse sino de modo respetuoso y humilde hasta la humillación. No puede ser presuntuosa la evangelización. No puede ser rígida la integridad de la verdad. El Espíritu anuncia y enseña «toda la verdad» (Jn 16,13) y no teme hacerla beber a sorbos. El Espíritu nos dice en cada momento lo que tenemos que decir a nuestros adversarios (cf. Mt 10,19) e ilumina el pasito adelante que podemos dar en ese momento. Esta mansa integridad da alegría a los pobres, reanima a los pecadores, hace respirar a los oprimidos por el demonio.

Queridos sacerdotes, que contemplando y bebiendo de estos tres odres nuevos, la Buena Noticia tenga en nosotros la plenitud contagiosa que transmite con todo su ser nuestra Señora, la concreción inclusiva del anuncio de la Samaritana, y la integridad mansa con que el Espíritu brota y se derrama, incansablemente, del Corazón traspasado de Jesús nuestro Señor.

Este año el cumpleaños de Benedicto XVI es el Domingo de Resurrección. Como regalo, algunos de los vencedores de los premios Ratzinger le han dedicado el libro Cooperatores Veritatis

Este año el cumpleaños de Benedicto XVI es el Domingo de Resurrección. Como regalo, algunos de los vencedores de los premios Ratzinger le han dedicado el libro Cooperatores Veritatis

 El secretario del Papa emérito Georg Gänswein, estuvo en la presentación y compartió algunos detalles de los festejos del 90 cumpleaños del Papa emérito.

MONS. GEORG GÄNSWEIN (Prefecto de la Casa Pontificia)

"Se celebrará en la más severa intimidad el lunes de pascua, en casa. Con un toque bávaro, no puedo decir más. Todo lo bávaro hace mucho bien al corazón del Papa y también a nosotros”.

Georg Gänswein también valoró el libro que se presentó; Cooperatores Veritatis y manifestó los sentimientos que suscitó en él.

MONS. GEORG GÄNSWEIN (Prefecto de la Casa Pontificia)

"Esta es una bonita sorpresa, aunque no solo le llegan libros. También llegan muchas cartas y habrá mucho afecto. El afecto lo agradece mucho el Papa emérito”.

Como prometió, Benedicto XVI no se ha dejado ver mucho públicamente. La última vez que se le pudo ver fue cuando lo fueron a visitar los nuevos cardenales, en noviembre de 2016.

Rome Reports 

Hoy el Papa continuó su ciclo de catequesis sobre la esperanza. Destacó que durante la Semana Santa, un cristiano debe mirar a la Cruz como un símbolo de eterna esperanza y amor 

Esta esperanza, dijo, "no desaparece jamás, aquella que dura hasta la vida eterna”. Y esta esperanza, dice Francisco, "ha germinado justamente por la fuerza del amor: porque el amor que «todo lo espera, todo lo soporta” .

El Papa Francisco dijo también que en estos días santos de Pascua, los cristianos deben recordar "que Jesús transforma en perdón todos nuestros pecados”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA

"Queridos hermanos y hermanas:

El domingo pasado hemos hecho memoria del ingreso de Jesús en Jerusalén, entre las aclamaciones festivas de los discípulos y de mucha gente. Esa gente ponía en Jesús muchas esperanzas: muchos esperaban de Él milagros y grandes signos, manifestaciones de poder e incluso la liberación de los enemigos dominantes.

¿Quién de ellos habría imaginado que dentro de poco Jesús habría sido en cambio humillado, condenado y asesinado en la cruz? Las esperanzas terrenas de esa gente se derrumbaron delante de la cruz. Pero nosotros creemos que justamente en el Crucificado nuestra esperanza ha renacido. Las esperanzas terrenas caen ante la cruz, pero renacen esperanzas nuevas, aquellas esperanzas que duran por siempre. Es una esperanza diversa esta que nace de la cruz. Es una esperanza diversa de aquellas que se derrumban, de aquellas del mundo. Pero ¿De qué esperanza se trata, esta esperanza que nace de la cruz?

Nos puede ayudar a entenderlo lo que dice Jesús justamente después de haber entrado a Jerusalén: «Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Tratemos de pensar en un grano o en una pequeña semilla, que cae en el terreno. Si permanece cerrado en sí mismo, no sucede nada; si en cambio se fracciona, se abre, entonces da vida a una espiga, a un retoño, y después a una planta y una planta que dará fruto.

Jesús ha traído al mundo una esperanza nueva y lo ha hecho a la manera de la semilla: se ha hecho pequeño, pequeño, pequeño como un grano de trigo; ha dejado su gloria celestial para venir entre nosotros: ha "caído en la tierra”. Pero todavía no era suficiente. Para dar fruto, Jesús ha vivido el amor hasta el extremo, dejándose fragmentar por la muerte como una semilla se deja fragmentar bajo la tierra. Justamente ahí, en el punto extremo de su anonadamiento – que es también el punto más alto del amor – ha germinado la esperanza. Si alguno de ustedes me pregunta: ¿Cómo nace la esperanza? Yo respondo: "De la cruz. Mira la cruz, mira al Cristo Crucificado y de ahí te llegara la esperanza que no desaparece jamás, aquella que dura hasta la vida eterna. Y esta esperanza ha germinado justamente por la fuerza del amor: porque el amor que «todo lo espera, todo lo soporta» (1 Cor 13,7), el amor que es la vida de Dios ha renovado todo lo que ha alcanzado.

Así, en la Pascua, Jesús ha transformado, tomándolo en sí, nuestro pecado en perdón. Pero escuchen bien como es la transformación que hace la Pascua: Jesús ha transformado nuestro pecado en perdón, nuestra muerte en resurrección, nuestro miedo en confianza. Es por esto, que en la cruz, ha nacido y renace siempre nuestra esperanza; es por esto que con Jesús toda nuestra oscuridad puede ser transformada en luz, toda derrota en victoria, toda desilusión en esperanza. Toda: sí, toda. La esperanza supera todo, porque nace del amor de Jesús que se ha hecho como el grano de trigo caído en la tierra y ha muerto para dar vida y de esa vida llena de amor viene la esperanza.

Cuando elegimos la esperanza de Jesús, poco a poco descubrimos que el modo de vivir vencedor es aquel de la semilla, aquel del amor humilde. No hay otra vía para vencer el mal y dar esperanza al mundo. Pero ustedes pueden decirme: "No, es una lógica equivocada”.

Parecería así, que es una lógica frustrada, porque quien ama pierde poder. ¿Han pensado en esto? Quien ama pierde poder, quien dona, se despoja de algo y amar es un don. En realidad la lógica de la semilla que muere, del amor humilde, es la vía de Dios, y sólo esta da fruto. Lo vemos también en nosotros: poseer impulsa siempre a querer algo más: he obtenido una cosa para mí y enseguida quiero otra más grande, y así, no estoy jamás satisfecho. Es una sed terrible, ¿eh? Cuanto más tengo, más quiero. Es feo. Quien es ávido no se sacia jamás. Y Jesús lo dice de modo claro: «El que ama su vida, la perderá»(Jn 12,25). Tú eres codicioso, amas tener tantas cosas, pero perderás todo, también la vida, es decir: quien ama lo propio y vive por sus intereses se hincha sólo de sí y pierde. En cambio, quien acepta, es disponible y sirve, vive según el modo de Dios: entonces es vencedor, salva a sí mismo y a los demás; se convierte en semilla de esperanza para el mundo. Pero es bello ayudar a los demás, servir a los demás. Tal vez, nos cansaremos, ¿eh? La vida es así, pero el corazón se llena de alegría y de esperanza. Y esto es el amor y la esperanza juntos: servir, dar.

Queridos hermanos y hermanas, en estos días, días de amor, dejémonos envolver por el misterio de Jesús que, como un grano de trigo, muriendo nos dona la vida. Es Él la semilla de nuestra esperanza. Contemplemos al Crucificado, fuente de esperanza".

Rome Reports

En 2017, como sucedió hace tres años y no volverá a ocurrir hasta 2025, coinciden en la fecha de Pascua los calendarios juliano y gregoriano, por lo cual también la celebración del Domingo de Ramos fue unitaria entre todos los cristianos en Tierra Santa

En 2017, como sucedió hace tres años y no volverá a ocurrir hasta 2025, coinciden en la fecha de Pascua los calendarios juliano y gregoriano, por lo cual también la celebración del Domingo de Ramos fue unitaria entre todos los cristianos en Tierra Santa

Por parte de la Iglesia, en la basílica del Santo Sepulcro celebró misa solemne el administrador apostólico del Patriarcardo Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, en medio de una gran confusión de fieles y actos de todas las confesiones cristianas que, según informa la Custodia, no impidió la procesión en torno al recién restaurado edículo, pero sí poder seguir adecuadamente la eucaristía.

La lectura de la Pasión se escuchaba con dificultad por los cánticos de unos, las campanas de otros o el ruido producido por los golpes de los bastones de los kawas.

Por la tarde, a las 14.30 horas, bajo un cielo oscurecido por algunas nubes, una multitud festiva participó en la tradicional procesión que recuerda el recorrido de Jesús en su entrada a Jerusalén. La esperanza, la alegría, la fe viva se respiraba en el ambiente.

Después de leerse en Betfagé el fragmento del Evangelio del domingo, desde allí partió el enorme cortejo que descendió el Monte de los Olivos: peregrinos de todo el mundo, grupos de parroquias locales árabes, católicos de lengua judía, fieles de las iglesias extranjeras…

Frente a una vista impresionante de Jerusalén, los instrumentos, los cánticos, las voces de los jóvenes y de los ancianos regalaban durante algunas horas a la Ciudad Santa un ejemplo de lo que significa la fraternidad bajo el nombre de una misma fe.

Un grupo de París con 250 personas, egipcios, polacos, italianos, filipinos, sudafricanos, congoleños… El padre Apollinaire hace veinte años que trabaja con la comunidad católica de lengua hebrea que eran alrededor de una treintena en la procesión. El padre Matteo, un sacerdote de Roma, desde 1971 ha sido misionero en diferentes partes del mundo: “Ayer celebré 45 años de sacerdocio y estar aquí hoy significa contemplar el amor de Dios en mi vida y por el mundo entero”. La misma alegría muestra Guilherme Mendes, un seminarista brasileño que está pasando un año en el seminario Redemptoris Mater Domus Galileae: “Dios se ha encarnado no solo hace dos mil años, sino también hoy. Y esta marcha es una marcha hacia Jerusalén, la ciudad del gran rey, la ciudad que representa el lugar donde se cumple la historia de Jesús y también mi historia“.

Mientras se ponía el sol, la procesión descendía el Monte de los Olivos agitando palmas y ramas de olivo y cantando Hosanna, hasta llegar a la iglesia de Santa Ana. Allí, monseñor Pizzaballa pidió guardar un minuto de silencio por los 45 cristianos coptos asesinados por Estado Islámico en la mañana del domingo en Tanta y Alejandría, en Egipto.

Luego afirmó, en referencia a la procesión: “Hoy hemos vivido una bella experiencia de Iglesia. Hemos caminado y cantado juntos, hemos disfrutado y algunos también han bailado juntos, incluso sin conocerse, sin tener una lengua común. Hemos vivido una bonita experiencia de Iglesia porque nos hemos sentido unidos, todos juntos, en la alegría de pertenecer todos a Cristo".

Fundación Tierra Santa

 El papa Francisco condenó este atentado y mostró su solidaridad con las víctimas este mismo Domingo de Ramos

 El papa Francisco condenó este atentado y mostró su solidaridad con las víctimas este mismo Domingo de Ramos

Dos iglesias coptas de Egipto, una en las cercanías de El Cairo, y otra en Alejandría han sido atacadas por el fundamentalismo islamista. Dos atentados contra los cristianos coptos han dejado hasta el momento unos 36 muertos y decenas de heridos. Ambos ataques han sido reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico (DAESH).

Según Aciprensa un primer artefacto hizo explosión durante la celebración de la Misa del Domingo de Ramos en la iglesia copta de San Jorge, en la localidad egipcia de Tanta, cerca de El Cairo, provocando unas 25 muertes y más de 70 heridos. El templo se encontraba repleto de fieles. Las fuerzas de seguridad egipcias refieren que la bomba estaba colocada debajo de uno de los bancos para los fieles.

Momentos después, una segunda bomba explotó en la iglesia de Morkoseya, en Alejandría. En este segundo ataque habrían muerto 11 personas y decenas resultaron heridas.

Horas más tarde el Daesh reivindicó ambos ataques a través de su agencia Amaq.

El papa Francisco condenó este atentado y mostró su solidaridad con las víctimas este mismo domingo durante el rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. “Confío a laVirgen Santa las víctimas del atentado que tuvo lugar esta mañana en El Cairo en una iglesia copta. A mi querido hermano, Su Santidad el Papa Tawardos II, a la Iglesia Copta y a toda la querida nación egipcia expreso mis condolencias, rezo por las víctimas, por los muertos, por toda la comunidad. Permanezco cercano a ellos. Que el Señor convierta los corazones de los hombres que siembran terror, violencia y muerte; que convierta también el corazón de aquellos que fabrican y trafican con armas”, dijo el Santo Padre.

En su mensaje, Francisco también recordó a las víctimas del reciente atentado terrorista en Estocolmo, Suecia.

Los ataques contra la iglesia copta en Egipto se producen pocos días antes del viaje del Papa a ese país, que tendrá lugar del 28 al 29 de abril. Esta visita tendrá un fuerte contenido ecuménico e interreligioso.

Desde hace meses, la comunidad cristiana de Egipto está siendo víctima de una persecución sin medida por parte del grupo yihadista Estado Islámico.

El pasado 23 de febrero, tres cristianos murieron asesinados por terroristas de esta organización en la península del Sinaí. Aquel acto terrorista provocó el éxodo de cientos de cristianos coptos que huyeron ante la inseguridad reinante en la región.

Antes, el 19 de febrero, el Estado Islámico había amenazado a los cristianos egipcios mediante un vídeo en el que anunciaba nuevos atentados contra iglesias. Este vídeo incluía una reivindicación del atentado suicida con coche bomba que el pasado mes de diciembre provocó la muerte de 27 cristianos en la catedral copta de San Marcos, en El Cairo.

Egipto, con casi 84 millones de habitantes, tiene una de las minorías cristianas más grandes del mundo islámico. Entre el 5 y el 10 % de sus habitantes es cristiano, la mayoría de ellos de la Iglesia Copta Ortodoxa, aunque también hay una minoría católica.

El Estado Islámico, y otros grupos terroristas, han conseguido hacerse fuertes en la península del Sinaí. Los ataques contra la comunidadcristiana son constantes en esta región. Desde el pasado 16 de octubre, el ejército egipcio está desarrollando una gran operación contra Estado Islámico en la península del Sinaí, sin que de momento hayan conseguido grandes resultados.

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Antes del rezo del Ángelus al término de la misa, el Papa Francisco quiso recordar a las víctimas del terrorismo, en concreto, a las del atentado de Estocolmo

Antes del rezo del Ángelus al término de la misa, el Papa Francisco quiso recordar a las víctimas del terrorismo, en concreto, a las del atentado de Estocolmo

FRANCISCO

"A Cristo, que hoy entra en la Pasión, y a la Virgen Santa confiamos las víctimas del atentado terrorista del viernes pasado en Estocolmo, así como a los que todavía sufren duramente la guerra, desastre de la Humanidad”.

Por desgracia, mientras tenía lugar la ceremonia de Domingo de Ramos, tuvo lugar otro atentado en una iglesia copta de Egipto, en Tanta al norte de El Cairo. 

El Papa también pidió por las víctimas y por la conversión de los terroristas y de quienes venden armas.

FRANCISCO

"Y rezamos por las víctimas del atentado que ha tenido lugar justo hoy, esta mañana, en El Cairo, en una iglesia copta. Que el Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte, y también el corazón de los que hacen y trafican con armas”.

En este atentado de Tanta fallecieron unas 28 personas. El terror volvió a golpear a los cristianos de Egipto pocas horas después cuando un terrorista suicida se explotó en la entrada de otra parroquia en Alejandría donde estaba celebrando el Papa Copto Teodoro II, que resultó ileso. Fallecieron sin embargo 16 personas. En total hay más de cien heridos y el presidente ha decretado el estado de emergencia para los próximos tres meses.

Precisamente en apenas 20 días el Papa Francisco visitará Egipto para enviar un mensaje de unidad con el islam frente al terrorismo.

Rome Reports 

 

Un acueducto romano, construido en el año 19 a.C y que asombrosamente sigue hoy activo

Además de sus grandes e imponentes monumentos históricos a la vista, Roma esconde grandes tesoros bajo tierra. Uno de ellos es este acueducto romano, construido en el año 19 a.C y que asombrosamente sigue hoy activo

La famosa Fontana di Trevi, se construyó como cúlmen de este acueducto que parte desde Lunghezza, a 22 km de Roma. 

A escasos metros de la Fontana el dueño de uno de los cines más conocidos de la zona se llevó una gran sorpresa cuando en 1999 realizó unas obras. Bajo su cine se hallaba una parte del acueducto romano. Un descubrimiento que ahora da lugar a esta curiosa estampa: a la izquierda, un cine, a la derecha, las estructuras del acueducto más antiguo de Roma. 

LORENZO DELL'AQUILA (Director, Città dell'Acqua)

"El agua que atraviesa estas estructuras es la misma que emerge de la Fontana de Trevi, de la fuente de la Barcaza de Plaza de España o de la fuente que se encuentra justo debajo del mirador del Pincio”.

"Las excavaciones han permitido sacar a la luz una parte de la Antigua Roma”.

"Debemos considerarlo uno de los testimonios más importantes de la ingeniería hidráulica de la época romana. El acueducto subterráneo realizado por Agripa en el 19 a.C”.

Con los trabajos de excavación se encontró algo más: la casa de la que sería una de las familias más adineradas de la Roma del siglo I a.C. También se hallaron estatuas, jarrones y monedas que ahora se exponen en su colección de anticuario.

La historia de este acueducto, a nueve metros bajo tierra, tiene su origen en el mismo Imperio romano, aunque en la superficie también se encuentran trazos de la edad medieval. 

LORENZO DELL'AQUILA (Director, Città dell'Acqua)

"El nivel más alto de las estructuras corresponde al periodo medieval de la ciudad. Esa Roma que se desarrolla entre el siglo VII y XII d.C. Sobre estas estructuras Roma se transformaría después en la Roma que nosotros conocemos”.

El rumor constante del agua que se escucha de fondo al bajar a esta ciudad subterránea tranquiliza y relaja al mismo tiempo que refleja la  continuidad histórica desde la Roma Antigua hasta la actualidad. Un corriente que ni el paso de miles de años ha logrado frenar. 

Rome Reports

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