El pecio, donde también se han encontrado estatuas de bronce, supone el mayor conjunto de objetos descubiertos en el fondo marino en las últimas tres décadas.
Arqueólogos submarinistas han hallado un pecio junto al puerto antiguo de Cesárea, con miles de monedas de 1.600 años, estatuas de bronce y otros objetos enterrados en el mar, informó hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).Se trata del mayor conjunto de objetos descubiertos en el fondo marino en las últimas tres décadas, localizado en un primer momento por dos submarinistas aficionados de manera fortuita el mes pasado, apunta un comunicado de la AAI.

El hallazgo incluye además anclas de hierro y restos de anclas de madera, además de objetos que fueron empleados en la construcción y navegación de la embarcación hundida.
La investigación para recuperar los restos del cargamento fue llevada a cabo en las últimas semanas con la colaboración de submarinistas especializados y voluntarios que emplearon equipos avanzados y desenterraron numerosos artefactos que viajaban en la embarcación hundida.
Muchos de los objetos son de bronce y se encuentran en extraordinario estado de conservación: como una lámpara con la imagen grabada del dios sol, o una estatuilla de la diosa luna, al igual que una lámpara con la imagen de la cabeza de un esclavo africano, pero destacan sobre todo tres estatuas de tamaño real fundidas en bronce.
También localizaron fragmentos de grandes jarras que eran empleadas para llevar agua potable para la tripulación del barco.
Una de las grandes sorpresas fue el descubrimiento de dos sacos compuestos por miles de monedas que pesan 20 kilogramos y se encontraban en el interior de una vasija en la que eran transportados.
De acuerdo a Jacob Sharvit, director de la Unidad de Arqueología Marina de la AAI y Dror Planer, vicedirector del departamento, "la localización y distribución de los hallazgos antiguos en el fondo marino apuntan a que un gran mercante transportaba un cargamento de metal programado para su reciclado, que aparentemente fue sorprendido por una tormenta a la entrada del puerto y se hundió hasta estamparse con el malecón rocoso".
Subrayan la importancia y el buen estado de las estatuas de bronce, que han llegado hasta nuestros días gracias a que quedaron enterradas por la arena del fondo marino.
Las monedas halladas tienen incrustadas la imagen del emperador Constantino el Grande (274-337), y de su colega y posterior rival Licinio, emperador que gobernó la parte este del imperio entre el 308 y el 324.
En el proceso de preparación para construir un centro comercial, trabajadores de la construcción encontraron restos de una iglesia bizantina, que se remonta a los siglos IV o V dC.
El sábado 2 de abril de 2016, trabajadores de la construcción descubrieron en la Plaza Palestina en Gaza secciones de columnas de mármol con capiteles corintios adornados y una piedra de 90 cm, grabada con una cruz griega. El Sr. Jamal Abu Rida, director general del Ministerio de Antigüedades, dijo que “lo primero que pensamos es que el sitio es una catedral o una iglesia de la época bizantina”. Añadió que las piezas datan entre los siglos IV y VII.
A pesar de este descubrimiento, los trabajos de construcción continuaron en el sitio, lo que causó una gran cantidad de críticas por parte de arqueólogos y cristianos-palestinos.
En una entrevista realizada por la agencia de noticias WAFA con la Sra. Hiam Al-Bitar, directora de Museos y Antigüedades en el Ministerio de Turismo, dijo que "es imprescindible elevarse por encima de todas las diferencias políticas y avanzar en los canales de la comunicación con los demás, con el fin de mostrar nuestra historia humana, que es de interés de todos los palestinos e incluso de los amigos de Palestina”.
Por otra parte, se hizo un llamamiento a la UNESCO, solicitando preservar y guardar los hallazgos arqueológicos en la Franja de Gaza. Ella deseó también que la Escuela Bíblica y Arqueológica francesa de Jerusalén, pueda venir a Gaza y estudiar estos sitios.
Peligra el monasterio de San Hilarión
Gaza es el lugar de nacimiento de San Hilarión, el padre fundador del monaquismo de Palestina, que construyó el primer monasterio en Palestina entre Maimaus y Gaza, en 329 dC. Hoy en día, el lugar es conocido como Tell Im-Amer al sur oeste del campo de refugiados Nuseyrat. El monasterio aparece en el mapa mosaico de Madaba, además de un icono de una iglesia con el título de San Víctor.
Actualmente, el monasterio está en peligro de desaparecer, debido a la falta de recursos financieros. René Helter, arqueólogo de la Escuela Bíblica y Arqueológica francesa de Jerusalén, dijo que el monasterio se encuentra en estado crítico y que es imprescindible salvarlo antes de que se pierda definitivamente. En 2012, fue incluido en la lista de World Monuments Fund de 100 sitios de mayor peligro de extinción y en la lista temporal de la UNESCO del Patrimonio Mundial.
De acuerdo a los recursos históricos y hallazgos arqueológicos, hay por lo menos diez monasterios en Gaza que se remontan a la época bizantina. Los habitantes de Gaza han utilizado sitios antiguos, a través de las generaciones, incluyendo monasterios como un recurso de piedras de construcción. El mal estado de conservación de los restos, plantea un reto considerable para los arqueólogos que intentan identificar las ubicaciones de los monasterios de Gaza.
FUNDACIÓN TIERRA SANTA
Es el momento en el que se alza una enorme cruz cerca de Teleskuf, uno de los pueblos de la llanura del Nínive invadido por los yihadistas del ISIS durante años
De aquí procede el padre Karam que ahora estudia en Italia gracias a una beca. De hecho, estaba a punto de viajar a Europa cuando llegó el ISIS a las puertas de su casa.
"Presidí mi última misa en mi pueblo para despedirme de mis parroquianos. Era domingo. A las pocas horas supimos que estaban muy cerca de nosotros y que teníamos que irnos”.
Todo su pueblo pudo huir antes de que llegaran los yihadistas. Y aunque tuvieron que dejar todo atrás hay algo que nunca perdieron por el camino y que ha alimentado su esperanza mientras han vivido lejos de sus hogares.
"Cuando veo a mis parroquianos veo que no están tan tristes. Sienten el dolor de haberlo perdido todo pero el haber salvado su fe les ha dado felicidad, esperanza, confianza en Dios en cuyas manos nos hemos sentido siempre”.
El padre Karam dice que la llegada del ISIS es el último episodio de una larga serie de brotes de violencia contra los cristianos. Él mismo pudo comprobar el grado de destrucción que causaron los terroristas en su pueblo.
Pero la vida ha vuelto aquí gracias a 250 familias que han regresado tras la liberación. Y con ellas las ceremonias cristianas celebradas aún hoy en día en la misma lengua que hablaba Jesús.
"Los extremistas vinieron para borrarnos de nuestra tierra, para eliminar nuestra existencia de nuestra tierra. Pero damos gracias a Dios porque hemos podido escapar vivos, huir llevándonos nuestra fe”.
La llanura del Nínive está siendo liberada poco a poco por las fuerzas iraquíes y kurdas pero la gran pregunta para los cristianos es, no solo si podrán volver a sus casas, sino cómo será a partir de ahora la vida con sus vecinos musulmanes.
"Tenemos que perdonarlos pero no podemos olvidar que ellos también tienen que dar un paso adelante. Consideramos que han destruido nuestra confianza, porque los que eran nuestros vecinos, son los primeros que nos han traicionado. Son los que han venido a robar nuestras casas, son los que han guiado al ISIS hasta nosotros. Nos es difícil volver a vivir como antes pero tenemos que trabajar para conseguirlo porque somos cristianos. Tenemos que reconstruir esta confianza aunque sea muy, muy difícil”.
Ese será uno de los principales retos del Irak post-ISIS. Otro el de proteger a las minorías religiosas para que nunca más vuelvan a ser víctimas de otro genocidio como este.
El Papa Francisco está contento de viajar “como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al país que hace dos mil años dio hospitalidad y acogida a la Sagrada Familia que huía de la amenaza del rey Herodes”
Así lo ha declarado en un mensaje de vídeo transmitido esta mañana para el pueblo egipcio, en la víspera de su breve viaje a Egipto (del 28 al 29 de abril), en el que indica que se siente “honrado de visitar la tierra visitada por la Sagrada Familia”.
En el vídeo mensaje, el Obispo de Roma destaca a Egipto como “cuna de civilización, don del Nilo, tierra del sol y de la hospitalidad, donde han vivido Patriarcas y Profetas y donde Dios, Clemente y Misericordioso, el Omnipotente y Único, ha hecho oír su voz”. El Papa ha dado las gracias a las autoridades civiles y religiosas que lo han invitado, comenzando por el presidente Abdel Fattah al Sisi, y ha expresado el deseo de que esta visita sea “un abrazo de consuelo y aliento a todos los cristianos de Oriente Medio; un mensaje de amistad y estima a todos los habitantes de Egipto y de la región; un mensaje de hermandad y reconciliación a todos los hijos de Abraham, sobre todo al mundo islámico, en el que Egipto ocupa un lugar destacado”.
Con una mención implícita a las recientes masacres del Domingo de Ramos, el Papa Francisco reconoce que “nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega - que también ha golpeado el corazón de vuestra amada tierra - tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia”, y por tanto, “de constructores depuentes de paz, de diálogo, de hermandad, de justicia y de humanidad”.
La referencia al exilio en Egipto de la Sagrada Familia es un reflejo más de la comunión entre el Obispo de Roma y el Papa Tawadros II, el Patriarca de la que el Papa Francisco, en su mensaje, define “la venerada y amada Iglesia copta ortodoxa”. La espiritualidad de los cristianos egipcios conserva con devoción y respeto la memoria de la estancia de Jesús, María y José en la tierra de Egipto, narrada en el Evangelio de Mateo.
El pasado 27 de marzo, precisamente el Patriarch Tawadros, durante una entrevista de televisión, quiso consolar y animar a los cristianos egipcios después de la ola de violencia sufrida en el norte del Sinaí por parte de terroristas yihadistas, recordando que en Egipto la Sagrada Familia, huyendo de Herodes, vino a buscar refugio y protección.
Come ya había documentado la Agencia Fides, precisamente la posibilidad de relanzar el “Camino de la Sagrada Familia” - itinerario para peregrinaciones por los lugares que, según tradiciones locales milenarias, fueron atravesados por la Sagrada Familia durante su exilio en Egipto - lleva tiempo al centro de propuestas y de debates que ven involucrados a políticos y operadores del sector turístico de Egipto. A principios del 2017 Abdel Aal, Presidente de la cámara de Representantes, durante una visita a las oficinas del Patriarcado Copto, reiteró que el desarrollo del proyecto turístico siguiendo los caminos tomados en Egipto por José, María y el Niño Jesús, interesa e involucra a todos los egipcios, no sólo a los cristianos. En esa ocasión, a las declaraciones de intenciones del Presidente del Parlamento egipcio respondió Moataz Sayed, vicepresidente de la asociación de guías de turismo en Egipto, señalando que hasta ahora las promesas expresadas por los políticos acerca de la mejora del “camino” no se han desarrollado en lo concreto a pesar de las promesas realizadas en el pasado por ministros y primer ministro, desde Ibrahim Mahalab, primer ministro egipcio partir de marzo de 2014 hasta septiembre de 2015.
Las primeras propuestas de mejora, también de clave turística, del “Camino de la Sagrada Familia” datan de hace veinte años. A finales de 2016 - informan fuentes locales consultadas por la Agencia Fides – se formó un comité para la re activación del camino de la Sagrada Familia precisamente en el Ministerio egipcio de Turismo, presidida por Hisham el Demeiri.
Hace dos años se había identificado la trayectoria ideal de la peregrinación siguiendo los pasos de la familia santa en Egipto, que debía comenzar desde la ciudad de Al-Arish - la ciudad del norte de Sinaí que se convirtió recientemente en el escenario de la violencia dirigida contra los coptos por grupos yihadistas - y luego ir al delta y a Wadi Natrun, para llegar a Assiut y al Monasterio de la Virgen María, conocido como el Monasterio de Al-Muharraq.
San Bartolomé es una de las basílicas menos conocidas de la Ciudad Eterna pero fue elegida por Juan Pablo II como el lugar dedicado a los mártires actuales
Francisco la visitó y en la puerta lo recibieron los más pequeños con gran alegría y entusiasmo. Sin embargo, poco a poco el recuerdo de los mártires de los siglos XX y XXI cubrió la atmósfera de un respetuoso silencio.
Primero Francisco rezó unos instantes ante un nuevo icono con algunos martiriosde las últimas décadas, como el asesinato de monseñor Óscar Romero y de otros cristianos, no solo católicos.
La ceremonia comenzó con un recuerdo doloroso: el de los obispos y sacerdotes secuestrados en los últimos años y de los que no se sabe nada.
"Hoy, por una significativa coincidencia, se cumple el cuarto aniversario del secuestro de los obispos de Alepo, Boulos Yazigi y Gregorios Ibrahim, que ha rezado en esta iglesia. Por ellos pedimos la liberación, junto a Paolo Dall'Oglio”.
Tras una liturgia de la Palabra en recuerdo de los llamados "Nuevos Mártires”, Francisco dijo que la Iglesia sale adelante gracias al testimonio de quienes viven su fe con coherencia, sean mártires o no.
También señaló que en aquella basílica faltaba el icono de una mártir.
"Una mujer. No sé el nombre. Pero ella nos mira desde el Cielo. Yo estaba en Lesbos, saludando a los refugiados, y encontré a un hombre de unos 30 años, con tres niños. Me miró y me dijo: 'Padre, soy musulmán. Mi mujer era cristiana”.
El Papa contó que cuando llegaron los terroristas ordenaron a esa mujer que tirara al suelo el crucifijo. Ante su negativa fue degollada allí mismo, ante su marido.
"Este es el icono que traigo como regalo aquí. No sé si ese hombre está todavía en Lesbos o si consiguió ir a otro lugar. No sé si ha sido capaz de salir de ese campo de concentración. Porque los campos de refugiados, muchos, son de concentración por la cantidad de gente. Son dejados ahí. Los pueblos generosos que les acogen deben llevar este peso porque los acuerdos internacionales parecen más importantes que los Derechos humanos. Y este hombre no tenía rencor. Él, musulmán, tenía esta cruz del dolor llevada adelante sin rencor”.
A continuación Francisco rezó ante los restos de los mártires de los siglos XX y XXI, ante objetos litúrgicos o cotidianos que se han conservado de ellos. Por ejemplo, el breviario de Jacques Hamel, el sacerdote asesinado en su parroquia francesa por dos terroristas en julio de 2016.
De hecho, entre las personas que participaron en la ceremonia estaba su hermana Roselyne.
Al terminar Francisco se reunió con un grupo de refugiados y una vez fuera de la basílica dirigió unas últimas palabras sobre esta crisis. Dijo que la civilización actual se encuentra ante una contradicción: porque no nacen niños pero al mismo tiempo se cierra la puerta a los migrantes.
"Esto se llama suicidio. Recemos”.
Denuncia que «¡los campos de refugiados son campos de concentración!»
En una plegaria sobrecogedora, el Papa Francisco ha afirmado que los mártires de hoy «son la sangre viva de la Iglesia, son los testigos que sacan adelante a la Iglesia», y ha implorado «A ti, Señor, la gloria; a nosotros la vergüenza».
La visita al santuario de los mártires de los siglos XX y XXI -erigido por san Juan Pablo II en la basílica de San Bartolomé de la Isla Tiberina y confiado a la Comunidad de San Egidio-, tuvo momentos conmovedores como el testimonios de Roselyne, la hermana del sacerdotes francés Jacques Hamel, asesinado en 2016 cuando iba a celebrar la santa misa, o el de Karl, hijo del pastor evangélico Paul Schneider, asesinado en el campo de concentración de Buchenwald en 1939.
El Papa ha afirmado en su homilía que los mártires «sufren y dan su vida, y nosotros recibimos la bendición de Dios gracias a su testimonio». Según Francisco, «el poder del diablo» es fuerte, «nos odia y suscita la persecución que, desde los tiempos de Jesús y de la Iglesia naciente, se prolonga hasta nuestros días».
Visiblemente emocionado, el Santo Padre ha exclamado «¡cuántas comunidades cristianas sufren hoy persecución! ¿Por qué? Por el odio del mundo».
Al margen del texto escrito, el Papa ha relatado su encuentro en el campo de refugiados de la isla de Lesbos con un hombre de unos treinta años con tres hijos: «Me dijo “soy musulmán y mi mujer era cristiana. Los terroristas llegaron y nos preguntaron nuestra religión. Vieron el crucifijo de ella y le dijeron que lo tirase. Como no lo hizo, la degollaron delante de mí. ¡Nos queríamos tanto! Este es el icono de martirio que hoy traigo como ofrenda».
Visiblemente dolorido, Francisco ha continuado: «No sé si ese hombre sigue en Lesbos o ha conseguido llegar a otro lugar, salir del campo de concentración. ¡Los campos de refugiados son muchas veces campos de concentración! Parece que los acuerdos internacionales son más importantes que los derechos humanos».
El Papa ha mencionado también en su homilía el martirio del servicio cotidiano, pues «hay tantos mártires escondidos, esos hombres y mujeres fieles a la fuerza mansa del amor, a la voz del Espíritu Santo».
Según Francisco, «la herencia viva de los mártires nos da hoy a nosotros paz y unidad», y ha concluido pidiendo al Señor: «Derrama tu misericordia sobre la humanidad, protege a los cristianos perseguidos, concede la paz al mundo entero». En las plegarias se ha hecho memoria de mártires contemporáneos, como los 46 cristianos coptos egipcios asesinados por terroristas suicidas el pasado Domingo de Ramos en iglesias de Tanta y Alejandría.
El Papa ha visitado las capillas donde se muestran reliquias de mártires del siglo XX y XXI como, por ejemplo, una carta del pastor evangélico Paul Schneider (1939), un breviario de san Pedro Poveda (1936), un fragmento del rosario del primer beato gitano Ceferino Jiménez Malla «el Pelé» (1936), un cáliz del sacerdote italiano Andrea Santoro (2006), la biblia del ministro paquistaní Shabaaz Bhatti, o el breviario del padre Jacques Hamel (2016).
El Santo Padre rendirá de nuevo homenaje a los mártires de nuestro tiempo el próximo viernes en El Cairo cuando visite la iglesia de San Pedro, contigua a la catedral copta de San Marcos, donde el 11 de diciembre de 2016 un terrorista suicida causó la muerte a dos docenas de fieles que asistían a una ceremonia.
Los desconocidos prendieron fuego a la residencia adyacente del sacerdote y a una parte lateral del templo
La Catedral de la Asunción en la ciudad de Katmandú, en Nepal ha sido atacada por un grupo de desconocidos el pasado 18 de abril. Este ha sido el segundo ataque perpetrado contra la catedral.
El párroco, P. Ignatius Rai, ha declarado que los vándalos entraron a las instalaciones de la catedral y prendieron fuego a la residencia adyacente del sacerdote y a una parte lateral del templo.“Esto es chocante. La comunidad cristiana local ahora está viviendo bajo amenaza”, manifestó el P. Rai.
Según publica Aciprensa, otro sacerdote que sirvió en la catedral, el P. Silas Bogati, expresó que los cristianos están en pánico y que nadie sabe si el motivo de ataque es por una afrenta personal o por el odio de alguna organización.
Por su parte, la Catedral de la Asunción de Katmandú publicó un comunicado donde condenaron este ataque y piden a las autoridades investigar lo ocurrido. “La Iglesia Católica ha estado involucrada en el trabajo social por más de media década y continuaremos realizándolo a pesar de los continuos ataques”, expresaron.
Asimismo indicaron que nadie debe permitir ninguna clase de ataque que quiebre la armonía religiosa del país.
En el primer ataque en 2009 una bomba explotó y dejó un saldo de 15 heridos y tres muertos, entre los cuales había una niña.
La policía arrestó en el 2010 a Ram Prasad Mainali, líder del grupo extremista hindú Ejército de Defensa de Nepal, por estar conectado con este incidente.
En Nepal hay más 28 millones de personas. El 81% profesa el hinduismo mientras que 1% de la población es cristiana, unos 300 mil habitantes del país.
Es primera iglesia católica en el país se construyó en 1991 tras la promulgación de una nueva constitución que permitía la libertad religiosa, pero restringiendo la posibilidad de buscar convertir a la gente a otra religión.
En la actualidad el partido Rastriya Prajatantra ha decidido promover una campaña dentro del parlamento para restituir el estado hindú.
La Pascua cristiana es la celebración del cumplimiento de los compromisos divinos. ¿Y qué hay de los nuestros? ¿Pero tiene sentido el compromiso? ¿Vale la pena comprometerse, por ejemplo en el matrimonio?
Escribe el Papa Francisco que “comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta”. Y añade que el rechazo de asumir este compromiso tiene algo de egoísmo interesado, no acaba de reconocer los derechos del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado incondicionalmente (cf. exhort. Amoris laetitia, n. 132).
Situados entre los sínodos sobre la familia y el sínodo sobre los jóvenes, el compromisoes un tema puente que vale la pena plantearse. Comenzamos por la mirada al ambiente cultural sobre el compromiso y examinamos su significado antropológico. Nos fijamos luego en el contenido bíblico y cristiano de ese valor. Por ultimo mostramos algunas características del compromiso propio de la vocación para formar un matrimonio y una familia.
1. Nos encontramos en una cultura que retrae a los jóvenes del compromiso. Entre otros se han señalado estos factores: problemas de tipo económico, laboral o de estudio; influencia de las ideologías que desvalorizan el matrimonio y la familia; experiencia del fracaso de otras parejas; miedo ante algo muy elevado o sagrado; oportunidades sociales y ventajas económicas derivadas de la mera convivencia en pareja; concepción meramente emocional y romántica del amor; miedo a perder la libertad y la independencia; rechazo de lo institucional y burocrático (cf. Ibid. n. 40).
2. Ante esta situación, cabe preguntarse si el compromiso o la promesa tiene en sí un valor o no lo tiene; si “vale la pena” o no porque es inútil o utópico, por ejemplo. En esto son esclarecedoras algunas observaciones de Hanna Arendt, profesora de Ética, fallecida en 1975, en el marco de su filosofía de la acción.
Según esta filosofa de origen judío, la acción humana evita el aparente sinsentido de la dinámica humana hacia la muerte. La acción humana es capaz de crear nuevos procesos, entre otras cosas, gracias a la promesa y al perdón. Tanto para Nietzsche como para Arendt la promesa es “memoria de la voluntad”. Pero mientras Nietzsche defiende un sujeto irresponsable y autónomo capaz de olvidar y destruir las promesas, Arendt subraya el valor de la promesa como herramienta de responsabilidad que nos hace más libres.
Como explica H. Arendt, la promesa es capaz de encauzar las consecuencias impredecibles de la acción, controlándolas por el poder de la voluntad. El poder de hacer promesas y de cumplirlas nos hace más fuertes y abiertos, capaces de salir al encuentro de la verdad, el bien y la belleza. Así es, cabría concluir, y esa es una buena razón por la que el compromiso tiene la capacidad de transformar el mundo. La promesa se relaciona con el perdón, que es el poder de permitir a otro comenzar de nuevo para rehacer lo andado. Quienes se comprometen y perdonan pueden cambiar el mundo.
3. ¿Cómo se ve este valor de la promesa o el compromiso en la perspectiva bíblica y cristiana? Si examinamos la Biblia encontramos que el Dios vivo es quien se adelanta en el compromiso con el hombre. Esto se manifiesta especialmente a partir de Abraham y la Alianza con el “pueblo de las promesas”, Israel, a quién ofrece una descendencia innumerable, una tierra espléndida, un reino de paz y de justicia. Las promesas de Dios se cumplen en la muerte y resurrección de Cristo. Esas promesas se van revelando y descubriendo también mediante el amor humano entre el hombre y la mujer, de modo que “el matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano” (enc. Deus caritas est, n. 11).
La promesa de felicidad que se abre en todo amor humano requiere que el eros (amor posesivo) acepte ser elevado por el agapé (amor de donación). Ahora bien, esto sólo se logra plenamente participando del amor de Jesús, en quien se cumplen las promesas divinas. Y así el lecho nupcial puede transformarse en un altar en el que se da culto verdadero a Dios y se enraíza el servicio cristiano a los demás desde el núcleo del amor matrimonial y familiar. La Iglesia, cuerpo místico de Cristo, es la familia depositaria de las promesas divinas para cada persona y para toda la humanidad.
4. El compromiso cristiano, como respuesta a las promesas divinas, se caracteriza por la fidelidad creativa, con la ayuda de la gracia de Dios que nos precede, y se manifiesta en el matrimonio con las notas de exclusividad, permanencia y apertura a la fecundidad. El compromiso se muestra en la vida de los cristianos por la generosidad en el servicio a los demás hasta el heroísmo, tantas veces callado y discreto en la vida ordinaria.
Ciertamente, el matrimonio cristiano implica un nivel alto de compromiso, público y totalizante. Como señala el cardenal Ch. Schönborn, el matrimonio es exigente, pero está lleno de alegría. Se sitúa en la misma línea que el compromiso cristiano con los más pobres, débiles y necesitados, y también con el compromiso en el ámbito cultural y sociopolítico, para transformar la sociedad con los criterios cristianos como oferta de paz y de justicia, al servicio del bien común.
Todo ello puede simbolizarse con cuatro palabras, tres de las cuales se desarrollan en la exhortación Amoris laetitia: belleza, exigencia, alegría. De la cuarta, la locura, tiene experiencia cualquiera que haya amado de veras; pues no hay tal amor sin una pizca de esa locura propia de la gratuidad, como explicó Francisco en la homilía de inauguración del segundo sínodo sobre la familia: “Solo a la luz de la locura de la gratuidad del amor pascual de Jesús será comprensible la locura de la gratuidad de un amor conyugal único y usque ad mortem” (4-X-2015).
En efecto, solamente un amor verdadero, es decir gratuito y dispuesto a entregarse y sacrificarse por el otro y por el proyecto común, más allá de cálculos racionalistas o pragmáticos, y capaz de ir más allá de una mera convicción o norma legal, es el que vence al egoísmo y al miedo ante el compromiso.
Iglesia y Nueva Evangelización

Sacada la segunda losa, empezaron las sorpresas. Inmediatamente bajo esta losa, y a 35 cm de la actual tierra del edículo de la basílica, apareció la que es la pieza fundamental del conjunto: un banco de piedra ordinaria excavado en la roca que está en conexión directa con la pared vertical, también excavada en la roca, que hay detrás de él. Las crónicas de los viajeros medievales, como Fèlix Faber (1480), que vieron el edículo sin los mármoles de recubrimiento actuales, testifican que banco y pared forman un todo de piedra. Este todo corresponde a la pared norte de la pequeña habitación donde está el lugar venerado como sepulcro de Jesús. La segunda sorpresa saltó cuando se vio que la pared sur de esta habitación correspondía a una segunda pared vertical, también de roca ordinaria, de unos dos metros de alto.
Por lo tanto, el edículo de la basílica del Santo Sepulcro contiene un conjunto formado por dos paredes de piedra (norte y sur) y un banco (al lado norte) –todo excavado en la roca–. Este conjunto corresponde a un sepulcro del tipo “cámara sepulcral” al que se accedía bajando, pues quedaba por debajo del nivel del terreno exterior. De este sepulcro han desaparecido los lados este y oeste, así como el techo, que había sido cortado en la roca como el resto de la tumba, y un probable arco sóleo situado encima del banco de piedra. En resumen, sólo ha quedado la parte de la tumba relativa al banco de piedra; de hecho, la longitud del actual edículo es la misma que la del banco, mientras que su anchura corresponde al espacio entre las dos paredes de piedra. El suelo de piedra original del sepulcro, aún por descubrir, ha de hallarse bajo el actual pavimento de mármol.

El elemento arqueológico que hemos descrito concuerda con los datos documentales de los evangelios –a continuación ponemos entre comillas los textos que se encuentran en Mateo 27, Marcos 15-16, Lucas 24 y Juan 19-20. Por eso es legítimo suponer que nos encontramos ante la tumba de Jesús. En efecto, Jesús murió crucificado en la colina de la Calavera o Gólgota, lugar de las ejecuciones, un muñón de roca de 13 m de alto situado fuera de ciudad a 80 o 90 m de una de las puertas de Jerusalén. “Cerca”, en una zona de sepulcros que aprovechaban el berrocal de una antigua pedrera, había el “huerto” de José de Arimatea con un sepulcro “nuevo”, por estrenar. Este sepulcro se cerraba con “una piedra... muy grande” que se hacía “rodar”. La piedra indica que el sepulcro de Jesús era del tipo de cámara sepulcral y que “había sido tallado en la roca”. Se entraba bajando ligeramente hasta el “ lugar” donde se “depositaba” el cadáver, es decir, el citado banco de piedra.
Este banco estaba situado “a la derecha” de la entrada –igual que en el sepulcro del edículo de Jerusalén. La bajada tenía que ser suave ya que una persona como Maria Magdalena “se agachó para mirar dentro del sepulcro”. La existencia del banco se confirma por una información doble de Marcos y Juan. En Marcos 16,5 se dice que las mujeres entraron en el sepulcro y encontraron “a un joven sentado que llevaba un vestido blanco” –evidentemente, sólo se podía sentar en el banco en cuestión–, mientras que en Juan 20,12 se habla de “dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el sitio (el banco) donde había sido puesto el cuerpo de Jesús”.

Claro está, pues, que cuando dieron sepultura a Jesús el viernes día 7 de abril del año 30 d.C. mientras el sol se ponía, no lo pusieron dentro de un nicho sino que lo depositaron sobre el banco de piedra –el “ sitio” del que hablan los evangelios. La razón de esta decisión es que Jesús había muerto tras una considerable agresión física y su cuerpo estaba en un estado lamentable. Tal como era costumbre entre los judíos de la época y, aún hoy en muchas culturas, un cadáver tiene que ser lavado y ungido con “aceites aromáticos” antes de enterrarlo. Pero como Jesús tuvo que ser enterrado a toda prisa porque empezaba el “reposo del sábado”, su cuerpo fue dejado sobre el banco de piedra. El cuerpo quedó cubierto con “la sábana de amortajar” y su cabeza, sujeta por “un pañuelo”, “atado” por debajo de la mandíbula para evitar la caída.
“El domingo de buena mañana”, el 9 de abril del año 30 d.C., cuando las mujeres vuelven al sepulcro para lavar y ungir el cuerpo de Jesús, se encuentran con que no está encima del banco de piedra excavado en la roca donde lo habían depositado. María Magdalena piensa primero que “se lo han llevado fuera del sepulcro”. Después, emerge en las mujeres una hipótesis que rompe todas las barreras y expectativas y cambia la historia: “Jesús, el crucificado, ha resucitado. Mirad el lugar [¡el banco!] donde lo habían puesto”. Las mujeres fueron en busca de los discípulos varones, que se mostraron del todo escépticos: “Algunas mujeres de nuestro grupo... han ido de buena mañana al sepulcro, no han encontrado el cuerpo de Jesús y han vuelto diciendo que hasta habían tenido una visión de ángeles, a los cuales aseguraban que él vive”.

El escepticismo es la reacción del que no quiere hacerse demasiadas preguntas, ni complicarse ni implicarse en algo que podría romper los esquemas. Al otro lado del escepticismo está la apuesta fuerte, a todo o nada. El escéptico es temeroso. El que apuesta es audaz. ¿Puede equivocarse? Ciertamente, pero también puede acertarla. La vida no es una ecuación ni una deducción, sino una decisión que da respeto pero que puede acabarse con un triunfo, el de la misma vida sobre la muerte.
La fe en la resurrección de Jesús no es una evidenciade tipo lógico pero tampoco un salto al vacío a-racional. La investigación histórica muestra un acuerdo entre los datos arqueológicos y los de los evangelios. El dato arqueológico no demuestra aquello que la fe cree, pero le da verosimilitud y estimula la razonabilidad. Los evangelios canónicos no son ninguna invención, sino documentos del siglo I donde la fe de sus autores y la historia que narran se mezclan y complementan. Por eso ha de leerse como cualquier otro documento antiguo, al tiempo que son el fundamento de la fe cristiana. De ellos sale una revolución: la que empezó en un banco excavado en la roca, dentro de un sepulcro de Jerusalén hace dos mil años.