Te adoramos,oh Cristo, y te bendecimos porque por tu Santa cruz redimiste el mundo

Los ejercicios espirituales del papa Francisco... 

En la casa Divin Maestro en la localidad de Ariccia a pocos kilómetros de Roma, en una residencia de los palotinos. El predicador será un franciscano.

La pasión, muerte y resurrección de Jesús según el Evangelio de san Mateo serán el tema central de los ejercicios espirituales a los que participará el papa Francisco del 5 al 10 de marzo, junto a los miembros de la Curia romana.

El retiro se realizará del 5 al 10 de marzo en la Casa Divin Maestro en la localidad de Ariccia, a pocos kilómetros de Roma. Lo indica el diario vaticano L’Osservatore Romano, precisando que el predicador este año será el padre franciscano, Giulio Michelini, de 53 años de edad, sacerdote de los frailes menores.

El predicador concluyó los estudios universitarios en el Instituto teológico de Asís donde actualmente es docente, y obtuvo el doctorado en la Universidad Gregoriana. En Jerusalén frecuentó cursos al Bat Kol Institute.

Los ejercicios inician el 5 de marzo por la tarde con una adoración eucarística y la recitación de las vísperas. Los días sucesivos comenzarán con la santa misa a las 7,30 de la mañana seguida a las 9,30 por una primera meditación.

A las 16 será la segunda meditación a continuación de la cual será la adoración eucarística y las vísperas. En la jornada final, el viernes 10 está en programa una sola meditación.

La confesión de Pedro y el camino de Jesús hacia Jerusalén es el tema que abrirá la reflexión del domingo 5, y que será la introducción del ciclo de ejercicios. Le siguen la oración en el Huerto de los Olivos, el arresto de Jesús y el inicio de la pasión; el pan y el cuerpo, el vino y la sangre de Jesús; la oración den Getsemani y el arresto de Jesús; Judas y el campo de la sangre; el proceso romano, la mujer de Pilatos y los sueños de Dios; la muerte del Mesías; la sepultura y el sábado de Jesús; la tumba vacía y a resurrección.

En el período de retiro, como de costumbre se suspenden las audiencias privadas y especiales, incluida la audiencia general de los miércoles. Se confirma también este año como sede, la casa Divin Maestro en la localidad de Ariccia, gestionada por los palotinos.

ZENIT

El sábado 18 de febrero, con una bendición solemne, fue inaugurada la gruta del Eremitorio de Getsemaní. 

Jesús nos pide estar atentos a nosotros mismos, no perdernos entre las vicisitudes de la vida

El sábado 18 de febrero, con una bendición solemne, fue inaugurada la gruta del Eremitorio de Getsemaní. 

A la puesta de sol de una tarde invernal, en el complejo que comprende la basílica de la Agonía, el Huerto de los Olivos, la gruta de la Traición y la tumba de la Virgen, ungrupo numeroso de personas celebró la reapertura de la cavidad rocosa. Transformada en gruta, efectivamente, en ella se han realizado trabajos de reestructuración para sustituir la vieja cubierta por una nueva. Fray Diego dalla Gassa, director del Eremitorio (lugar de retiro al pie del Monte de los Olivos), ha deseado con anhelo este proyecto, que se ha podido llevar a cabo gracias al interés de Don Alfredo Pizzuto, sacerdote de la diócesis de Siena.

Según explica Beatrice Guarrera, la gruta se suele utilizar para la oración o, en las estaciones más cálidas, para misas al aire libre, pero la cubierta anterior, realizada en uralita, hacía difícil disfrutar de este espacio debido al calor. También por esa razón se decidió construir una cubierta nueva, para sustituir la vieja, ya deteriorada por el tiempo. Don Alfredo implicó a la señora Oretta Leonini, que hizo posible materialmente la realización de la obra, inaugurada en memoria de su marido, Alfredo Mazzuoli, desaparecido en 2012 y peregrino en Tierra Santa en muchas ocasiones. Con la aprobación del antiguo custodio Pierbattista Pizzaballa, el arquitecto sienés Alessandro Bagnoli diseñó el proyecto, en el que colaboró el ingeniero Vincenzo Pagano y que ha sido ejecutado gracias a la oficina técnica de la Custodia, con la ayuda de operarios externos y del mismo fray Diego.

«En este lugar donde se reza y se da gracias, quiero empezar dando las gracias a mi fraternidad, que me ha apoyado en estas obras y que ha tenido la idea de ayudarnos a levantar esta cubierta», dijo fray Diego, quien recordó al anterior director del Eremitorio, el padre Giorgio. «Si nuestro esfuerzo sirviese para una sola persona, ya habría valido la pena».

Después habló Don Alfredo Pizzuto, quien contó la historia de las personas involucradas: «El primer implicado soy yo», dijo. Recordando el Evangelio que habla de que Jesús pasó la noche en el Monte de los Olivos, se ha preguntado: «¿Y si fuese precisamente esta una de las grutas en las que Jesús pasó la noche?» De ahí la necesidad de una cubierta adecuada y la implicación de la señora Orietta Leonini.

«A este sitio se le llama gruta y probablemente era una gruta –ha explicado el arquitecto Alessandro Bagnoli-. Me imagino que se derrumbó y por eso hacía falta cubrirla». La primera idea era realizar una cubierta compacta pero después se decidió construir una más abierta y ligera. Así surgió la idea de construir tres hojas de olivo, ya que la gruta se encuentra en el Monte de los Olivos.

Tras la bendición del lugar, el vicario de la Custodia de Tierra Santa, fray Dobromir Jasztal, transmitió el agradecimiento del custodio fray Francesco Patton. «Jesús nos pide estar atentos a nosotros mismos, no perdernos entre las vicisitudes de la vida. Y el Eremitorio es el lugar que debe favorecer la búsqueda de la paz, el abandono de todas las cosas que nos alejan de Dios».

Fundación Tierra Santa

 

"La plenitud de Dios es una plenitud anonadada en la Cruz."

El Papa recordó en Casa Santa Marta que Dios pide a los cristianos que lo entreguen todo, pero que Dios es siempre buen pagador, da el ciento por uno, pero no ahorra disgustos y persecuciones. 
 

FRANCISCO

"¿Y cuál es el signo, cuál es la señal de que yo voy adelante en este dar todo y recibir todo? (...) Ojo contento, rostro feliz, alegría, ojo contento… El signo de que nosotros vamos por este camino del todo y nada, de la plenitud anonadada, es la alegría. Puso el ejemplo del santo chileno Alberto Hurtado, quien era feliz a pesar de las dificultades, porque confiaba en Dios". 
 
 

TEXTO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL

(Fuente: Radio Vaticano)
 
"No se puede servir a dos patrones, o servimos a Dios o a las riquezas. En los días que preceden a la Cuaresma, la Iglesia nos hace reflexionar sobre la relación entre Dios y las riquezas. 
 
El joven rico, quería seguir al Señor, pero era tan rico que eligió las riquezas.
 
El comentario de Jesús asustaun poco a los discípulos: "Cuán difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”. Hoy el Evangelio de Marcos nos muestra a Pedro mientras pregunta al Señor qué será de ellos que han dejado todo. Parece casi que Pedro le estaba pasando la cuenta al Señor.
 
No sabía qué decir: ‘Sí, éste se ha ido, ¿pero nosotros?’. La respuesta de Jesús es clara: ‘Yo les digo: no hay nadie que haya dejado todo sin recibir todo’. ‘He aquí que nosotros hemos dejado todo’. ‘Recibirán todo’, con aquella medida desbordante con la que Dios da sus dones. ‘Recibirán todo. No hay nadie que haya dejado casa o hermanos, o hermanas, o madres, o padres, o hijos, o campos por mi causa o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este tiempo, cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, campos, y la vida eterna en el tiempo que vendrá’. Todo. El Señor no sabe dar menos que todo. Cuando Él da algo, se da a sí mismo, que es todo.
 
Sin embargo, hay una palabra en este pasaje del Evangelio, que nos hace reflexionar: recibe ya ahora en este tiempo cien veces en casas y hermanos, junto a persecuciones.
 
Esto es entrar en otro modo de pensar, en otro modo de actuar. Jesús se da a sí mismo todo, porque la plenitud de Dios es una plenitud anonadada en la Cruz.
 
Éste es el don de Dios: la plenitud anonadada. Y éste es el estilo del cristiano: buscar la plenitud, recibir la plenitud anonadada y seguir por aquel camino. No es fácil, no es fácil esto. ¿Y cuál es el signo, cuál es la señal de que yo voy adelante en este dar todo y recibir todo? Lo hemos escuchado en la Primera Lectura: ‘Glorifica al Señor con ojo contento. En cada ofrenda muestra tu rostro feliz, con alegría consagra tu diezmo. Da al Altísimo según el don recibido de Él y con ojo contento según tu voluntad’. Ojo contento, rostro feliz, alegría, ojo contento… El signo de que nosotros vamos por este camino del todo y nada, de la plenitud anonadada, es la alegría.
 
En cambio al joven rico se le oscureció el rostro y se fue entristecido. No fue capaz de recibir, de acoger esta plenitud anonadada como los Santos o el mismo Pedro la acogieron. Y en medio de las pruebas, de las dificultades, tenían un rostro feliz, ojos contentos y alegría del corazón. Y éste es el signo. 
 
(((El Papa concluyó su homilía recordando la figura del santo chileno Alberto Hurtado))).
 
Trabajaba siempre, dificultad tras dificultad, tras dificultad… Trabajaba por los pobres… Verdaderamente fue un hombre que trazó un camino en aquel país… La caridad para la asistencia a los pobres… Pero fue perseguido. Tantos sufrimientos. Pero él, cuando estaba precisamente allí, anonadado en la cruz, decía: ‘Contento, Señor, Contento’, ‘Feliz, Señor, feliz’. Que él nos enseñe a ir por este camino, que nos dé la gracia de ir por este camino, un poco difícil, del todo y nada, de la plenitud anonadada de Jesucristo, y decir siempre, sobre todo en las dificultades: ‘Contento, Señor, contento’.

 “El bloqueo político es preocupante y amenaza con sumir a nuestro país en un desorden incontrolable”

 “El bloqueo político es preocupante y amenaza con sumir a nuestro país en un desorden incontrolable”

Esta es la advertencia lanzada por los Obispos de la República Democrática del Congo, donde tras de la muerte del oponente histórico Etienne Tshisekedi, y mayoría y la oposición no llegan a un acuerdo para formar un gobierno de unidad nacional como estaba previsto en los acuerdos de san Silvestre, encargado de conducir al país a las elecciones.

“Los desacuerdos dentro de la clase política, y las tensiones en el país, pueden conducir a la nación al caos”, escriben los Obispos en un mensaje enviado a la Agencia Fides.

Volviendo sobre las etapas de la crisis, originada “después del bloqueo del proceso electoral cuya regularidad y continuidad se han visto interrumpidas” (había que votar antes de diciembre de 2016, para elegir a un nuevo jefe de estado), los Obispos recuerdan que fue el presidente saliente, Joseph Kabila, quién solicitó su mediación que llevó a los acuerdos del 31 de Diciembre.

Los dos nudos en los que se ha parado el diálogo son las modalidades de designación del Primer Ministro y la repartición de los diversos ministerios entre la mayoría y la oposición. Para superar estos obstáculos, los Obispos piden a las fuerzas políticas “un diálogo abierto, basado en la buena fe y la confianza mutua” y recuerdan que la Conferencia Episcopal tiene solamente un papel mediador. Por lo tanto es inaceptable que se produzcan “amenazas y violencia recurrente, resultado de la manipulación, dirigida contra la Iglesia católica por razones que no han sido reveladas”.
La violencia que agita al país (véase la noticia sobre la ficha técnica) “es una verdadera tragedia”. “¿No es mucha casualidad que esto suceda en el período previo a las elecciones? Tememos una organización que retrase o impida la celebración de las elecciones”, dicen los obispos.
Para superar esta situación, los Obispos piden a los partidos políticos que se involucren con lealtad, aplicando el acuerdo de San Silvestre; al Presidente en ejercicio y a lasfuerzas del orden que proporcionen seguridad a la población para evitar caer en la trampa de incitar con discursos de odio y a la comunidad internacional que acompañe a la República Democrática del Congo en esta difícil transición.

Agenzia Fides

"Yo me pregunto si no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua"

 

"Yo me pregunto si no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua"

El Papa Francisco ha entrado de lleno en un problema que no ocupa las primeras páginas de los periódicos pero cuyas consecuencias son devastadoras: el acceso al agua, y agua no contaminada.

 
Ante casi un centenar de expertos mundiales pidió que el derecho al agua tenga un lugar central en las legislaciones públicas y que se busquen soluciones efectivas para garantizar su acceso a todos. El agua, dijo, es una de las cuestiones fundamentales del mundo actual.

 

FRANCISCO 

"Es doloroso ver cuando en la legislación de un país o de un grupo de países no se considera el agua como un derecho humano. Más doloroso aún cuando se quita lo que estaba escrito allí y se niega este derecho humano. FLASH. Yo me pregunto si en medio de esta tercera guerra mundial a pedacitos no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua”.
 
Concluyó recordando el escalofriante dato de las Naciones Unidas: que cada día casi 1.000 niños mueren a causa de enfermedades diarreicas y que estas son la tercera causa de muerte entre menores de 5 años.
 

FRANCISCO 

"Y no olvidemos los datos, las cifras de las Naciones Unidas. No olvidemos que cada día, 1.000 niños, cada día, mueren por enfermedades relacionadas con el agua. Muchas gracias”.
 
Su discurso dejó huella tanto en expertos creyentes como en no creyentes. Todos ellos debatieron durante dos días las causas y posibles soluciones para terminar con la contaminación colateral; la producida por empresas que vierten sus residuos en ríos sin ser multados por ello.

 

ROSA PAVANELLI 

Public Services International (PSI)

"¿Se lo puedo decir así? Desde el punto de una no creyente comprometida con los problemas sociales y por la defensa de los trabajadores creo que el Papa es el único líder mundial que de verdad está llevando a cabo un discurso de lucha a la injusticia y la desigualdad. Por desgracia no veo otros que estén a la altura”.
 

PETER H. GLEICK

Pacific Institute

"Sabemos que simplemente declarando el agua como "Derecho Humano” no solucionaremos el problema pero es un paso crucial para concienciar al mundo y para insistir a los gobiernos para que actúen”.
 
El Papa mencionó el problema del agua en otras ocasiones, pero el punto fundamental de partida fue la encíclica social que publicó en 2015 Laudato si'. Un documento social para promover un cuidado sostenible del planeta y un reparto equitativo de los recursos. Los más pobres son los que más sufren las consecuencias de la contaminación y la desigualdad.
 
 

En solo diez días ya hubo siete muertos, algunos asesinados con armas de fuego, otros decapitados, otros quemados vivos

En solo diez días ya hubo siete muertos, algunos asesinados con armas de fuego, otros decapitados, otros quemados vivos

Tras los ataques contra cristianos la semana pasada, decenas de familias coptas han huido de Al Arich, Egipto, centro administrativo de la Gobernación de Sinaí del Norte. La situación se ha vuelto insostenible luego de que, en el lapso de pocos días, fueron asesinados algunos coptos, entre ellos Kamel Raouf, Saad Hakim y los hijos de ambos. A principios de la semana pasada, un médico de 67 años, un comerciante de 45 y un docente de 55fueron muertos con un arma de fuego. En sólo diez días ya hubo siete muertos.

En el 2014 el Daesh proclamó dicha zona “Wilayat Sinai” (Provincia del Sinaí), situada al este del país. Asia News infroma además que es también el área en la cual las fuerzas de seguridad combaten a los terroristas de Daesh desde hace por lo menos cinco años.

Hasta ahora se estima que el número de coptos que han huido de Al-Arich llega a 1.000 personas, es decir, unas 40 familias, sobre un total de 17.000 ciudadanos coptos registrados en la ciudad cabecera. Por su parte, el gobernador de Sinaí del Norte ha decidido que a los coptos que se ausenten de la escuela y del trabajo se los considere de licencia especial.

De las 40 familias que se han ido al Sinaí fugitivas, gran parte de ellas han sido acogidas en las instalaciones de una iglesia protestante en una comuna que se encuentra sobre la ribera del Canal de Suez. Vestimenta, muebles y otras donaciones están llegando de manera continua a la pequeña iglesia de Ismailya. Algunas familias se han reunido con sus parientes en la capital de El Cairo o bien en Suez, sobre el canal.

Ayuda a la Iglesia Necesitada

La Palabra es un don. El otro es un don.

 
Queridos hermanos y hermanas:
 
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
 
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

 

1. El otro es un don

 
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
 
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016). 
 
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

 

2. El pecado nos ciega

 
La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
 
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
 
La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).
 
El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
 
Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).
 

3. La Palabra es un don

 
El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).
 
También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
 
El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
 
La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro paraadvertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).
 
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.
 
Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.
 
ROME REPORTS

¿Cómo continuó la historia del joven rico?

El amor,
para que sea auténtico,
debe costarnos.

(Madre Teresa de Calcuta)

¿Cómo continuaría la historia del joven rico del Evangrelio?

El Maestro le invitó a dejar todo y seguirle. Pero él se negó, y se fue triste. Hubo otros que sí le siguieron, y fueron grandes apóstoles, grandes santos.

Supongo que, pasado el tiempo, a aquel chico le irían llegando noticias del Maestro. Unos dirían que era un impostor, otros que hacía milagros, que era un profeta. Más adelante le llegaría la noticia de que le habían crucificado.

Podemos imaginarnos ahora —siguiendo una glosa de José Miguel Cejas— que el personaje ya es anciano. Está sentado, al atardecer, en el zaguán de su casa. Han terminado ya las faenas del campo, y se oyen, a lo lejos, las risas bulliciosas de las espigadoras que regresan y los gritos de los hombres que transportan las últimas gavillas. Tiene la mirada perdida, como desvanecida en el silencio. También la vida, como el día, se va consumiendo, poco a poco, entre rumores apagados de cansancio. Y el tiempo se va llevando los recuerdos, como el viento se lleva las últimas huellas de las caravanas en el camino reseco que pasa junto a su puerta.

Habla poco. De vez en cuando, le visitan los viejos conocidos y evocan juntos a amigos y parientes, casi todos ya muertos. Comentan algo sobre la próxima cosecha, sobre los viñedos o los olivos. Y mientras, en la casa, todo sigue igual: ruidos de cántaros, griterío de niños, leves pisadas femeninas. Desde hace años este anciano contempla, en un silencio impregnado de tristeza, los juegos de los hijos de sus hijos. Vive de nostalgias y de recuerdos, asombrosamente cercanos a pesar del tiempo. Y hay algunos instantes de su vida que pesan en su alma como si fueran decenas de años. Y otros que no acaban de pasar nunca, como la mirada profunda de aquel Rabí.

Hace muchos años, más de sesenta, él cruzaba Palestina con un viejo criado que murió hace tiempo. Entonces era un chico joven, tenía fuerzas, no como ahora. Era rico y un tanto arrogante. ¿Feliz? Aceptablemente feliz. Y temeroso de Dios. Por eso, fue corriendo al encuentro de aquel hombre extraordinario. Le preguntó: «Maestro bueno... ». Y aquel Rabí, mirándole a los ojos, sonriendo, le invitó a seguirle. Pero él se negó. Y se fue triste.

Pasó el tiempo. En la aldea se comentaban cosas contradictorias. Unos decían que el Rabí era un falsario y un impostor. Otros hablaban de sus milagros. Otros estaban convencidos de que era un profeta.

Paso más tiempo. Se casó, tuvo hijos. Las noticias de Jerusalén llegaban con retraso a su aldea. Una pascua le contaron que lo habían crucificado. Respiró hondo. «Yo tenía razón: no era más que un visionario. Hice bien en no seguirle. ¡Qué locura hubiera sido echar por la borda todos mis bienes!».

Pero, sin saber por qué, la noticia le entristeció, como aquella tarde cuando volvió la espalda a la cálida y respetuosa llamada del Maestro. En su mente seguía fija la idea de que el Señor le llamó, y que si él no quiso seguirle fue por egoísmo, pero aquella llamada, aquella vocación seguía viva en su interior. Descubrió que su antigua ilusión de entrega, sus deseos de Dios, seguían allí, en un repliegue del alma. Porque, durante años, casi sin advertirlo, aquella mirada y aquella sonrisa de Jesús le habían seguido acompañando.

Un día quizá aparecieron los discípulos del Señor por su aldea, y habría sus tensiones, porque la doctrina de Cristo no deja indiferente a nadie. Los ancianos discutían a la entrada del pueblo y bramaban contra ellos en la sinagoga. Lo comentaban también, acaloradas, las mujeres en la fuente. Todos se sentían interpelados por las enseñanzas de aquel Maestro, y quizá el joven rico, que ya no sería tan joven, volvió a pensar en dejarlo todo y unirse a aquellos hombres, secundando ahora la llamada que el Maestro le hizo unos años antes.

Algunos se habían hecho de los suyos. Otros los insultaban y los perseguían. Quizá entonces fue generoso y recuperó el tiempo que había perdido. Pero quizá volvió a vencerle su egoísmo, y prefirió quedarse cómodamente al margen. Era rico y no quería riesgos. Se limitaba a contemplar desde lejos lo que pasaba. Pudo haber sido uno de ellos. Y seguía enriqueciéndose. Su casa se llenaba de pebeteros, de alfombras y de los pequeños lujos de una aldea oriental. Tenía más y más criados, y sus campos se engrandecían.

Y a los pocos años llegó aquella terrible guerra, la invasión romana, y la destrucción del Templo de Jerusalén. Y aquel hombre, con seguridad, lo perdió todo. Le arrebataron otros por la fuerza lo que no quiso él dar al Señor por su propia voluntad. Ahora su cuerpo se iba combando lentamente y se ajaba el rostro de su mujer. Y en su vejez se lamentaría en su pobreza, viendo sus campos y sus ganados en mano ajena, viendo el desprecio de aquellos que antes le adulaban porque era rico, pero que ahora le ignoraban porque ya no lo era. Y él seguía allí, como un perro triste, en el portal de su casa, imaginando lo que pudo ser y no fue. A su alrededor, veía la respuesta a lo que había sido su vida: una vida encerrada en su egoísmo, que ahora los demás le pagaban con la misma moneda. Y lloraba en silencio, pensando que quizá su vida podía haber sido menos cómoda pero sin esa insoportable amargura del egoísmo.

Aquel hombre pudo haber sido un gran apóstol. Recibió, como Juan, la llamada en plena juventud. ¡Cuántas almas pudo haber salvado! Jesús las veía a través de sus ojos. Y veía, detrás de esas almas, tantas y tantas otras. Pero aquel hombre dijo que no. Su egoísmo quebró para siempre los planes de Dios. ¿Por qué? Cuenta el Evangelio que tenía muchas riquezas. Podemos imaginarnos lo que sería. Como mucho, unos campos, unas casas, unos caballos, unos mulos... Y por esas riquezas miserables abandonó a Dios hecho hombre, que le buscaba en lo mejor de su vida. Se entiende que Jesús hiciera aquella dolorosa reflexión, y que comentara entonces que es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que entren en el reino de Dios quienes estén apegados a sus riquezas.

Este joven ha permanecido anónimo. Si hubiera respondido positivamente a la invitación de Jesús, se habría convertido en su discípulo y probablemente los evangelistas habrían registrado su nombre. Pero quien pone su seguridad en las riquezas de este mundo no alcanza el sentido pleno de la vida y la verdadera alegría. Por el contrario, quien se fía de la palabra de Dios y renuncia a sí mismo y a sus bienes para buscar el reino de los cielos, aparentemente pierde mucho, pero en realidad lo gana todo. El santo es precisamente aquel hombre, aquella mujer, que, respondiendo con alegría y generosidad a la llamada de Cristo, lo deja todo por seguirlo. Como Pedro y los demás Apóstoles, como otros innumerables santos, debemos recorrer el camino que Dios nos marque, que es exigente pero colma el corazón y nos hará recibir el ciento por uno ya en esta vida terrena, juntamente con pruebas y persecuciones, y después la vida eterna.

¿Piensas entonces que Dios nos pide siempre de lo que cuesta?

Lo hace Dios, y así es la naturaleza del hombre. Nadie considera auténtico un amor que no está dispuesto al sacrificio. «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos», decía la Madre Teresa de Calcuta. Y el sacrificio es lo que prueba el amor, y lo que da alegría de verdad. «No quiero —insistía— que me deis de lo que os sobra. Quiero que me deis de lo que necesitáis hasta realmente sentirlo. El otro día recibí quince dólares de un hombre que lleva veinte años paralítico. La parálisis solo le permite usar la mano derecha. La única compañía que tolera es la del tabaco. Me decía: “Solo hace una semana que he dejado de fumar. Le envío el dinero que he ahorrado de no comprar cigarrillos”. Debió de ser un terrible sacrificio para él. Con ese dinero compré pan y se lo di a personas que tenían hambre. De este modo, tanto el donante como quienes lo recibieron experimentaron alegría.»

«Creo que una persona que está apegada a sus riquezas, que vive preocupada por sus riquezas, es en realidad muy pobre. Sin embargo, si esa persona pone su dinero al servicio de los demás, entonces se vuelve rica, muy rica. La bondad ha convertido a más personas que el celo, la ciencia o la elocuencia. La santidad aumenta más rápido cuando hay bondad. El mundo se pierde por falta de dulzura y amabilidad. No olvidemos que nos necesitamos los unos a los otros

Fuente: Alfonso Aguiló, interrogantes.net

Las grandes agencias internacionales de las Naciones Unidas han emitido una declaración conjunta en la que se llama fuertemente la atención sobre la situación de emergencia

100 mil personas están en peligro de morir de hambre en el norte de Sudán del Sur

Las grandes agencias internacionales de las Naciones Unidas han emitido una declaración conjunta en la que se llama fuertemente la atención sobre la situación de emergencia

100 mil personas están en peligro de morir de hambre en el norte de Sudán del Sur y, si no se interviene inmediatamente, se teme que casi la mitad de la población (5 millones y medio) antes de julio, no tendrán acceso a alimentos.

“Hace unos días estuve en Sudán del Sur. Justo cuando estaba allí, el lunes 20 de febrero, el gobierno del país declaró oficialmente un nuevo y terrible desastre: ¡el hambre! Que está afectando sobre todo al Estado de Unidad, una zona que bordea en gran parte con el Estado de los Lagos, donde nosotros de la organización Médicos con África Cuamm trabajamos”, dice a la Agencia Fides el padre Dante Carraro, Director del Cuamm.

“Lo que más amargura y desesperación genera - continúa el padre Dante - es que en este caso, la emergencia se ha creado por el contexto de inseguridad, por una guerra civil de la que la gente o escapa o muere. Los que más mueren, como siempre, son las madres y los niños, el odio lleva a matar a los propios hermanos, a sembrar muerte y desesperación. El temor es que la emergencia se extienda y no se limite sólo al estado de Unidad”.

“Cómo Cuamm estamos trabajando en dos proyectos importantes para apoyar los tratamientos contra la desnutrición severa en 78 centros de salud. El objetivo es poner bajo tratamiento a 9.600 niños menores de 5 años. Estamos trabajando con 1.023 agentes locales y 53 internacionales, de los cuales unos veinte son italianos”. “Es difícil para nosotros, en Italia, (y otros países de occidente) entender completamente lo que significa 'morir de hambre'.

Tratemos durante un momento de identificarnos en esas mujeres que acuden a los hospitales de Yirol y Cueibet o al centro de salud de Maper, con sus hijos desnutridos, pequeños que pueden tener un año y ¡sólo pesan 5 o 6kg! N podemos quedarnos sólo en declaraciones, tenemos que hacer que la ayuda alimentaria se real y concreta, para permitir que pueda llegar a las poblaciones que sufren, como ha dicho recientemente el Papa Francisco”, concluye el Director del Cuamm. 

Agenzia Fides

 

Cuarto dolor y gozo de San José

Bienaventurado Patriarca san José, fidelísimo a quien le fueron comunicados los misterios de nuestra redención. Grande fue tu dolor al conocer por la profecía de Simeón que Jesús y María iban a sufrir; mas este dolor se convirtió en gozo al saber que sus padecimientos servirían para la salvación de muchas almas.

Por este dolor y gozo te pedimos la gracia de trabajar sin cansancio por la salvación de las almas y ser contados en el número de los que resucitarán para la gloria, por los méritos de Jesús y la intercesión de María.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Cuarto Dolor

Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto... como signo de contradicción... para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).

Simeón advierte a María y a José lo que habrán de sufrir aquellos que quieran estar con Jesús. Serán perseguidos por causa de la justicia, por vivir conforme a la verdad. Y a María se le augura que su alma será traspasada por una espada de dolor.

José sufre por la dureza de los corazones de tantos que no admiten ni a Jesús y ni la verdad que predicó, porque buscan su verdad, su felicidad egoístamente. Y sufre por cuantos son maltratados por cumplir la voluntad de Dios.

Dios puede hacer milagros, pero no puede cambiar el corazón de quien no es sincero y no quiere reconocer la verdad. Y eso, a José le duele, porque sabe que la felicidad y la salvación pasan por la puerta de la sinceridad.

 

Cuarto Gozo

Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).

 

 

Ciertamente Jesús será signo de contradicción para quienes no amen la verdad, pero será sobre todo luz para millones de mujeres y de hombres de toda la historia.

Las gentes se agolpan junto a la Sagrada Familia y al anciano sacerdote, y están mirando la Luz. Son los albores del cumplimiento de las palabras de Simeón, quien agradece a Dios haber podido ver al Mesías antes de morir.

José es feliz con Jesús. El no es su padre en el orden natural, pero lo es espiritual y afectivamente mucho más que si lo fuera. José es también nuestro padre en el orden espiritual, y goza viendo la Luz -que es Cristo- en nuestras almas.

Verdaderamente hay alegría en el cielo cuando nosotros -pecadores- nos arrepentimos, cuando reconocemos con sinceridad la verdad de Dios y la fe se hace vida en nuestra conducta.

 

REFLEXIÓN

¿Es en la práctica el Señor lo primero en mi día, o antepongo otros intereses como si ellos fueran los que dan sentido a mi vida?

¿Hay algo que no quiero reconocer -un error práctico, algo que me humilla- y me hace sufrir en el corazón?

¿Pido a Dios luz para ver qué he de hacer y la fortaleza para realizar lo que Él me sugiera?

¿Estoy dispuesto a descubrir mis pensamientos al sacerdote y a escuchar lo que me diga para conocer la verdad en mi vida?

¿Acudo a mi padre san José en estos días?

¿Comprendo que tengo la responsabilidad de ser luz para los demás con mi ejemplo y mi palabra?

 

PROPÓSITO

Cada noche, en presencia de Dios, examinaré mi conciencia con sinceridad, y acudiré estos días a la dirección espiritual.

ORACIÓN

Oh Jesús, Luz de la gentes, ejemplo y medida de lo que el hombre debe ser, Maestro de la única verdad que salva, hazme humilde como lo fue san José para que sepa reconocer las verdades de la fe y sea consecuente con mi condición de cristiano. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

+info : SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

 

Primeros Cristianos en otros idiomas
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