Actualmente apenas superan el número de 600 en Tierra Santa. Como fueron expulsados del judaísmo por Esdras y Nehemías -siglo V a. C.-, no reconocen desde entonces el Templo de Jerusalén y edificaron susantuario en el monte Garizín, para ellos el lugar más sagrado de la tierra.
Presentamos a continuación una entrevista concedida a www.primeroscristianos.com por Giovanni Maria Vian, director de L"Osservatore Romano, en la que señala la llamada para dar a conocer el ejemplo de los primeros seguidores de Cristo, a quienes considera una prueba de la fuerza transformadora del cristianismo.
Lejanas pero muy cercanas. Me acuerdo de un encuentro. Yo era todavía un estudiante -tenía 20 años- y por el 25 aniversario de bodas de mis padres, con mi familia, nos recibió Pablo VI y me preguntó a qué me dedicaba. Ya por aquel entonces estudiaba los Padres de la Iglesia y él salió con una expresión muy acertada: “Luci che vengono da lontano”, “luces que vienen de lejos”.
Para mí es una frase que encierra todo: encierra la dificultad histórica que tiene el acercarse a figuras y personajes tan lejanos, porque efectivamente son muchos siglos, y si tenemos dificultad para comprender la mentalidad del siglo pasado, cuánto más con la mentalidad de la antigua edad tardía. Al mismo tiempo son luces, aunque su brillo se perciba muy tenue.
Es la tradición cristiana, y este es el sentido de la decisión del Papa por hablar —en los encuentros que mantiene semanalmente con fieles y visitantes— primero de los apóstoles y las primerísimas generaciones de cristianos y después los Padres de la Iglesia. Tradición quiere decir ‘transmitir’, y la tradición es un concepto fundamental e irrenunciable de la fe cristiana. Es importante esta elección del Papa porque invita a las cristianas y a los cristianos de hoy a reanudar su relación con la tradición de la fe.
En su discurso a la plenaria de la Congregación para la Educación Católica (9-II-2017), el Papa Francisco se ha referido al importante papel de las universidades católicas y de las escuelas católicas. A este propósito cabe subrayar, entre otras cosas, el creciente interés que tiene el trabajo conjunto de estos dos tipos de instituciones educativas.
Como ha recordado el Papa en la exhortación Evangelii gaudium, “las Universidades son un ámbito privilegiado para pensar y desarrollar el compromiso de evangelización”; y “las escuelas católicas (…) constituyen una contribución muy válida a la evangelización de la cultura, también en países y ciudades donde una situación adversa nos estimula a usar la creatividad para hallar los caminos adecuados» (n. 134).
Francisco ha subrayado tres aspectos, necesidades o, como les ha llamado, expectativas en esta tarea: humanizar la educación, promover la cultura del diálogo y sembrar esperanza.
En primer lugar, el Papa avisa de que “ante un individualismo invasor, que vuelve humanamente pobres y culturalmente estériles, es necesario humanizar la educación”.
Explica cómo el crecimiento y la maduración de la persona, en el marco de un humanismo integral, constituyen el centro del trabajo educativo tanto de las universidades como de las escuelas. Una visión integral de la persona, como la que inspira las instituciones educativas de espíritu católico, implica la apertura a la transcendencia, es decir, al fin último de la persona y de la sociedad, que en la perspectiva cristiana se encuentra en Dios.
Así es y con ello se garantiza, para aquellos que libremente lo desean, un buen fundamento para un mundo más solidario y pacífico. Como a este fundamento, Dios como ser supremo, se puede llegar por la razón, y no solo por la religión, aquí se abre todo un campo de diálogo entre la fe y la razón, entre la religión y la ética.
En relación a ese diálogo se plantea la necesidad de que crezca la cultura del diálogo (segunda expectativa). Junto con los aspectos positivos de la globalización permanecen en nuestro mundo tantas expresiones de una “cultura del descarte” (violencia, pobreza, explotación, restricciones de las libertades fundamentales, etc.).
“En ese contexto —apunta el Papa— las instituciones educativas católicas están llamadas en primera línea a practicar la gramática del diálogo que forma en el encuentro y en la valoración de las diversidades culturales y religiosas”.
¿Qué condiciones requiere un auténtico diálogo? Aquí se indican dos: el respeto y escucha del otro; la propia identidad que no se debe ni ocultar ni disminuir. Una identidad que está alimentada por la inspiración evangélica, es decir, por los principios e ideales surgidos del mensaje cristiano.
Espera el Papa que, de esta manera las nuevas generaciones salgan delas aulas escolares y universitarias motivadas para construir puentes y, por tanto, encontrar nuevas respuestas a los muchos desafíos de nuestro tiempo.
“En sentido más específico —observa Francisco— , las escuelas y universidades están llamadas a enseñar un método de diálogo intelectual dirigido a la búsqueda de la verdad”. Y fijándose en una de las condiciones del auténtico diálogo, añade que santo Tomás fue y sigue siendo todavía maestro en ese método, que consiste en tomarse en serio al otro, al interlocutor, “buscando comprender a fondo sus razones, sus objeciones, para poder responder de modo no superficial sino adecuado. Solo así se puede de verdad avanzar juntos en el conocimiento de la verdad”.
Ahora bien, la verdad tiene que ver con el sentido de la realidad, de la historia y de la vida, y por tanto con la esperanza. Así se entiende que, juntamente con la maduración personal y la cultura del diálogo, la educación ha de contribuir a sembrar esperanza (tercera expectativa), virtud que dinamiza la vida y la acción.
“De hecho —señala el Papa—, la educación es un hacer nacer, es un hacer crecer, se sitúa en la dinámica del dar la vida”. Y la vida humana adquiere un sentido pleno cuando se dedica a lo bello, lo bueno y lo verdadero, y a la comunión con los demás para un crecimiento común. Ahí reside la capacidad que tiene la educación para “construir futuro”.
Para esto apunta Francisco dos orientaciones valiosas, en las que está insistiendo en estos días, también en la perspectiva del próximo sínodo de 2018 sobre los jóvenes: escuchar a los jóvenes y arriesgar de un modo justo, con ellos y por ellos.
De este modo, concluye, las escuelas y universidades de inspiración católica se ponen “al servicio del crecimiento en humanidad, en el diálogo y en la esperanza”.
En definitiva, se trata de enseñar a pensar desde una visión completa de la persona, abierta como está a la transcendencia. Enseñar a dialogar con todos, también con los que no tienen una visión cristiana de la persona, pero están dispuestos a escuchar las razones del otro. Buscar conjuntamente la verdad que contribuya a mejorar la vida de las personas, dotarla de sentido y hacerla más plena.
La tarea educativa de universidades y escuelas o colegios de inspiración católica se sitúa, en suma, en el ámbito antropológico del diálogo entre la fe y la razón. Esto se traduce en un diálogo entre la religión y la filosofía (sobre todo la antropología y la ética), como también un diálogo entre la fe y las ciencias, sean ciencias naturales o ciencias humanas. Este diálogo se desarrolla por medio de la convivencia entre los profesores y entre los alumnos, y por medio de proyectos interdisciplinares capaces de impulsar una humanidad renovada.
La educación cristiana no impone nada ni adoctrina. Promueve el pensamiento y el diálogo constructivo, el trabajo con espíritu de servicio y la esperanza como aliento de una vida mejor para todos.
Como apuntábamos al principio, todo ello abre hoy un campo importante de trabajo conjunto entre las universidades y las escuelas o colegios de inspiración católica y, más ampliamente, cristiana, pues la educación es un terreno apropiado para la colaboración ecuménica.
Iglesia y Nueva Evangelización
Os escribimos relatándoos el martirio de nuestros hermanos, y, en especial, del bienaventurado Policarpo, quien, con el sello de su fe, puso fin a la persecución de nuestros enemigos. Todo lo sucedido fue ya anunciado por el Señor en su Evangelio, en el cual se halla la regla de conducta que hemos de seguir. Según, El, por su permisión, fue entregado y clavado en la cruz para salvarnos.
Quiso que le imitáramos, y El fue el primero de entre los justos que se puso en manos de los malvados, mostrándonos de ese modo el camino que habíamos de seguir, y así, habiéndonos precedido El, no creyéramos que era demasiado exigente en sus preceptos. Sufrió El el primero lo que nos encargó a nosotros sufrir. Se hizo nuestro modelo, enseñándonos a morir, no sólo por utilidad propia, sino también por la de nuestros hermanos.El martirio, a aquellos que le padecen, les acarrea la gloria celestial, la cual se consigue por el abandono de las riquezas, los honores e incluso los padres.

¿Acaso tendremos por demasiado el sacrificio que hacemos a tan piadoso Señor, cuando sabemos que sobrepuja con creces lo que El hizo por sus siervos, a los que éstos pueden hacer por El? Por tanto, os vamos a narrar los triunfos de todos nuestros mártires, tal como nos consta que tuvieron lugar, su gran amor para con Dios y su paciencia en soportar los tormentos. ¿Quién no se llenará de admiración al considerar cuán dulces les eran los azotes, gratas las llamas del eculeo, amable la espada que los hería y suaves las brasas de las hogueras?
Cuando corriendo la sangre por los costados, con las entrañas palpitantes a la vista, tan constantes estaban en su fe, que aunque el pueblo conmovido no podía contener las lágrimas ante tan horrendo espectáculo, ellos solo estaban serenos y tranquilos. Ni siquiera se les oía un gemido de dolor; y así como habían aceptado con alegría los tormentos, del mismo modo los toleraban con fortaleza. A todos los asistía el Señor en los tormentos, no sólo con el recuerdo de la vida eterna, sino también templando la violencia de los dolores, para que no excediesen la resistencia de las almas.
El Señor les hablaba interiormente y les confortaba, poniéndoles ante los ojos las coronas que les esperaban si eran constantes; e ahí el desprecio que hacían de los jueces, y su gloriosa paciencia. Deseaban salir de las tinieblas de este mundo para ir a gozar de las claras moradas celestiales; contraponían la verdad a la mentira, lo terreno a lo celestial, lo eterno a lo caduco Por una hora de sufrimientos les esperaban goces eternos.
El demonio probó contra ellos todas sus artes; pero la gracia de Cristo les asistió como un abogado fiel. También Germanico, con su valor, infundía ánimos a los demás. Habiendo sido expuestos a las fieras, el procónsul, movido de compasión, le exhortaba a que tuviese piedad al menos de su tierna edad, si le parecía que los demás bienes no merecían ser tenidos en consideración.
Pero él hacía poco caso de la compasión que parecía tener por él su enemigo y no quiso aceptar el perdón que le ofrecía el juez injusto; muy al contrario, el mismo azuzaba a la fiera que se había lanzado contra el, deseoso de salir de este mundo de pecado. Viendo esto el populacho, quedó sorprendido de ver un ánimo tan varonil en los cristianos. Luego todos gritaron: "Que se castigue a los Impíos y se busque a Policarpo”.

En esto, un cristiano, llamado Quinto, natural de Frigia, y que acababa de llegar a Esmirna, él mismo se presentó al sanguinario Juez para sufrir el martirio. Pero la flaqueza fue mayor que el buen deseo. Al ver venir hacia sí las fieras, temió y cambió de propósito, volviéndose de la parte del demonio, aceptando aquello contra lo que iba a luchar. El procónsul, con sus promesas, logró de él que sacrificara.
En vista de esto, creemos que no son de alabar aquellos hermanos que se presentan voluntarios a los suplicios, sino mas bien aquellos que habiéndose ocultado al ser descubiertos, son constantes en los tormentos. Así nos lo aconseja el Evangelio, y la experiencia lo demuestra, porque éste que se presentó, cedió, mientras Policarpo, que fue prendido, triunfó.
Habiéndose enterado Policarpo, hombre de gran prudencia y consejo, que se le buscaba para el martirio, se ocultó. No es que huyera por cobarde, sino más bien dilataba el tiempo del martirio. Recorrió varias ciudades, y como los fieles le dijesen que se diese más prisa, y se ocultase prontamente, él no se preocupaba, como si temiera alejarse del lugar del martirio. Al fin se consiguió que se escondiese en una granja. Allí, noche y día, estuvo pidiendo al Señor le diera valor para sufrir la última pena.
Tresdías antes de ser prendido le fue revelado su martirio. Parecióle que la almohada sobre la que dormía estaba rodeada de llamas. Al despertarse el santo anciano dijo a los que con él estaban que había de ser quemado vivo.
Cambió de retiro para estar más oculto, mas apenas llegó al nuevo refugio llegaron también sus perseguidores. Estos buscaron largo rato y no hallándole cogieron a dos muchachos y los azotaron hasta que uno de ellos descubrió el lugar en que se hallaba oculto Policarpo. No podía ya ocultarse aquel a quien esperaba el martirio. El jefe de Policía de Esmirna, Herodes, tenía gran deseo de presentarle en el anfiteatro, para que fuese imitador de Cristo en la Pasión. Además, ordenó que a los traidores se les recompensara como a Judas.

Armado, pues un pelotón de soldados de a caballo, salieron un viernes antes de cenar en busca de Policarpo, con uno de los muchachos a la cabeza no como para prender a un discípulo de Cristo, sino como si se tratara de algún famoso ladrón. Encontráronle de noche oculto en una casa Hubiera podido huir al campo, pero cansado como estaba, prefirió presentarse él mismo a esconderse de nuevo, porque decía. "Hágase la voluntad de Dios; cuando El lo quiso me escondí, y ahora que El lo dispone, lo deseo yo también". Viendo, pues, a los soldados, bajo adonde ellos estaban y les habló cuanto su debilidad se lo permitió y el Espíritu de la gracia sobrenatural le inspiró.
Admiraban los soldados ver en él, a sus años, tanta agilidad y de que en tan buen estado de salud le hubieran encontrado tan pronto. En seguida mandó que les prepararan la mesa, cumpliendo así el precepto divino, que encarga proveer de las cosas necesarias para la vida aun a los enemigos. Luego les pidió permiso para hacer oración y cumplir sus obligaciones para con Dios. Concedido el permiso, oró por espacio de dos horas de pie, admirando su fervor a los circunstantes y hasta a los mismos soldados. Acabó su oración, pidiendo a Dios por toda la iglesia, por los buenos y por los malos, hasta que llegó el momento de recibir la corona de la justicia, que en todo momento había guardado […]
Al entrar en el anfiteatro se oyó una voz del cielo que decía: "Sé fuerte, Policarpo". Esta voz sólo la oyeron los cristianos que estaban en la arena, pero de los gentiles nadie la oyó. Cuando fue llevado ante el palco del procónsul, confesó valerosamente al Señor, despreciando las amenazas del juez.
El procónsul procuró por todos los medios hacerle apostatar, diciéndole tuviera compasión de su avanzada edad, ya que parecía no hacer caso de los tormentos. "¿cómo ha de sufrir tu vejez -le decía- lo que a los jóvenes espanta? Debe jurar por el honor del César y por su fortuna. Arrepiéntete y di: "Mueran los impíos". Animado el procónsul, prosiguió: "Jura también por la fortuna del César y reniega de Cristo". "Ochenta y seis años ha -respondió Policarpo- que le sirvo y jamás me ha hecho mal; al contrario, me ha colmado de bienes, ¿cómo puedo odiar a aquel a quien siempre he servido, a mi Maestro, mi Salvador, de quien espero mi felicidad, al que castiga a los malos y es el vengador de los justos?"
Mas como el procónsul insistiese en hacerle jurar por la fortuna del César, él le respondió: "¿Por qué pretendes hacerme jurar por la fortuna del César? ¿Acaso ignoras mi religión? Te he dicho públicamente que soy cristiano, y por más que te enfurezcas, yo soy feliz. Si deseas saber qué doctrina es ésta, dame un día de plazo, pues estoy dispuesto a instruirte en ella si tú lo estás para escucharme". Repuso el procónsul: "Da explicaciones al pueblo y no a mi".

Respondióle Policarpo: "A vuestra autoridad es a quien debemos obedecer, mientras no nos mandéis cosas injustas y contra nuestras conciencias. Nuestra religión nos enseña a tributar el honor debido a las autoridades que dimanan de la de Dios y obedecer sus órdenes. En cuanto al pueblo, le juzgo indigno, y no creo que deba darle explicaciones: lo recto es obedecer al juez, no al pueblo".
-"A mi disposición están las fieras, a las que te entregaré para que te hagan pedazos si no desistes de tu terquedad", dijo el procónsul.
-"Vengan a mi los leones -repuso Policarpo- y todos los tormentos que vuestro furor invente; me alegrarán las heridas, y los suplicios serán mi gloria, y mediré mis méritos por la intensidad del dolor. Cuanto mayor sea éste, tanto mayor será el premio que por él reciba. Estoy dispuesto a todo; por las humillaciones se consigue la gloria".
-"Si no te asustan los diente de las fieras, te entregaré a las llamas".
-"Me amenazas con un fuego que dura una hora, y luego se apaga y te olvidas del juicio venidero y del fuego eterno, en el que arderán para siempre los impíos. ¿Pero a qué tantas palabras? Ejecuta pronto en mi tu voluntad, y si hallas un nuevo género de suplicio, estrénalo en mi".
Mientras Policarpo decía estas cosas, de tal modo se iluminó su rostro de una luz sobrenatural, que el mismo procónsul temblaba. Luego gritó el pregonero por tres veces: "Policarpo ha confesado que es cristiano".
Todo el pueblo gentil de Esmirna, y con él los judíos, exclamaron: "Este es el doctor de Asia, el padre de los cristianos, el que ha destruido nuestros ídolos y ha violado nuestros templos, el que prohibía sacrificar y adorar a los dioses; al fin ha encontrado lo que con tantos deseos decía que anhelaba". Y todos a una pidieron al asiarca Filipo que se lanzara contra él un león furioso; pero Filipo se excusó, diciendo que los juegoshabían terminado. Entonces pidieron a voces que Policarpo fuera quemado vivo. Así se iba a cumplir lo que él había anunciado, y dando gracias al Señor, se volvió a los suyos y les dijo: "Recordad ahora, hermanos, la verdad de mi sueño".
Entre tanto, el pueblo […] acude corriendo a los baños y talleres en busca de leños y sarmientos. Cuando estaba ardiendo la hoguera, se acercó a ella Policarpo, se quitó el ceñidor y dejó el manto, disponiéndose a desatar las correas de las sandalias, lo cual no solía hacer él, porque era tal la veneración en que le tenían los fieles, que se disputaban este honor por poder besarle los pies. La tranquilidad de la conciencia le hacía aparecer ya rodeado de cierto esplendor aun antes de recibir la corona del martirio.
Dispuesta ya la hoguera, los verdugos le iban a atar a una columna de hierro, según era costumbre, pero el Santo les suplicó, diciendo: "Permitidme quedar como estoy; el que me ha dado el deseo del martirio, me dará también el poder soportarlo; El moderará la intensidad de las llamas”. Así, pues, quedó libre; sólo le ataron las manos atrás y subió a la hoguera.
Levantando entonces los ojos al cielo exclamó: "Oh, Señor, Dios de los Ángeles y de los Arcángeles, nuestra resurrección y precio de nuestro pecado, rector de todo el universo y amparo de los justos: gracias te doy porque me has tenido por digno de padecer martirio por ti, para que de este modo perciba mi corona y comience el martirio por Jesucristo en unidad del Espíritu Santo; y así, acabado hoy mi sacrificio, veas cumplidas tus promesas. Seas, pues bendito y eternamente glorificado por Jesucristo Pontífice omnipotente y eterno, y todo os sea dado con él y el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén".
Terminada la oración fue puesto fuego a la hoguera, levantándose las llamas hasta el cielo […]
Su martirio fue muy superior, y todo el pueblo le llama "su maestro". Todos deseamos ser sus discípulos, como él lo era de Jesucristo, que venció la persecución de un juez injusto y alcanzó la corona incorruptible, dando fin a nuestros pecados. Unámonos a los n y a todos los justos y bendigamos únicamente a Dios Padre Todopoderoso; bendigamos a Jesucristo nuestro Señor, salvador de nuestras almas, dueño de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal; bendigamos también al Espíritu Santo por quien todas las cosas nos son reveladas.
Repetidas veces me habíais pedido os comunicara las circunstancias del martirio del glorioso Policarpo, y hoy os mando esta relación por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando vosotros os hayáis enterado, comunicadlo a las otras iglesias, a fin de que el Señor sea bendito en todas partes, y todos acaten la elección que su gracia se digna hacer de los escogidos. El puede salvarnos a nosotros mismos por Jesucristo Nuestro Señor y Redentor, por el cual y con el cual es dada a Dios toda gloria, honor, poder y grandeza, por los siglos de los siglos. Amén.
Saludad a todos los fieles; los que estamos aquí os saludamos. Asimismo os saluda Evaristo, que esto ha escrito, os saluda con toda su familia. El martirio de Policarpo tuvo lugar el 25 de abril, el día del gran sábado, a las dos de la tarde. Fue preso por Herodes, siendo pontífice o asiarca Filipo de Trates, y procónsul Stacio Cuadrato. Gracias sean dadas a Jesucristo Nuestro Señor, a quien se debe gloria, honor, grandeza y trono eterno de generación en generación. Amén.
Este ejemplar le ha copiado Gayo de los ejemplares de Ireneo, discípulo de Policarpo. Yo, Sócrates, lo copié del ejemplar de Gayo. Yo, Pionio, he confrontado los originales y lo transcribo por revelación del glorioso Policarpo; como lo dije en la reunión de los que vivían cuando el Santo trabajaba con los escogidos. Nuestro Señor Jesucristo me reciba en el reino de los cielos, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Estamos en la iglesia de Santa Tecla, en Beirut, Líbano. Hoy no es un día de precepto, pero aun así la Iglesia está llena, en gran parte de refugiados de Irak. Personas que lo han perdido todo, menos la fe.
Son familias como la de Milad, que sufre la escasez de comida para sus tres hijos, pese al respaldo de la comunidad cristiana.
"Lo que recibe la Iglesia lo reparte entre las familias. Pero si la Iglesia no recibe estas donaciones o ayudas, tampoco puede ayudar”.
En su atención juegan un papel fundamental personas como Louis o Hazib. Viven en el Líbano tras haber sido perseguidos en Irak.
"Escapamos, como sabe, del peligro del ISIS. Ellos vinieron a nuestro país y ocuparon todo. Se quedaron con nuestras casas, nuestras tierras e incluso mi farmacia... Teníamos miedo de que nos mataran”.
Lo perdieron todo. Pero ahora, en vez de lamentarse, ayudan a los demás refugiados como voluntarios en varias parroquias de Beirut. Tienen registradas a más de 2.000 familias iraquíes en la ciudad y aseguran que la persecución les ha hecho más fuertes.
"Podemos decir que la fe, tras haber llegado como refugiados, se ha hecho más fuerte. Viene más gente a la Iglesia que antes”.
Hazib y Louis se ocupan de ayudar en trámites burocráticos, repartir comida o algo de dinero y poder mantener una comunidad que sufre en tierra extranjera.
"Hay algo de discriminación porque los libaneses se consideran más educados que nosotros, los iraquíes”.
Por desgracia, la mayoría de los iraquíes refugiados en Líbano no se plantean retornar a su país.
"Nuestra esperanza como refugiados iraquíes está en poder irnos a países como América, Canadá o Australia y permanecer allí”.
De momento, tendrán que esperar. El Líbano es el país con el nivel de refugiados más alto del mundo, según ACNUR. Casi dos de cada diez habitantes del país están en situación provisional.
Y que nos dé la gracia de la sencillez de un niño: comprender que sólo vale el camino del servicio…
Los milicianos de Kamwina Nsapu han saqueado el seminario mayor de Malole, Kananga, en el Kasai central, en la República Democrática del Congo.
“Los milicianos rompieron sistemáticamente las puertas de las habitaciones y destruiyeron todo lo que había dentro. Entraron en las habitaciones de los maestros y quemaron su equipaje”, ha declarado a Radio Okapi, el rector del seminario, el padre Richard Kitenge. Después de un enfrentamiento que duró una hora, el ejército logró liberar el seminario de los milicianos.
El incidente se remonta al sábado 18 de febrero, un día antes de que el Papa Francisco lanzase su llamamiento, después del Ángelus, por esta provincia congoleña que durante meses se ve conmocionada por la violencia de los seguidores del difunto líder tradicional Kamwina Nsapu, asesinado en agosto por las fuerzas de seguridad (véase Fides 20/2/2017).
En un comunicado enviado a la Agencia Fides el Obispo de Luiza, Su Exc. Mons. Félicien Mwanama Galumbulula, había denunciado “atrocidades inimaginables y violencia contra la población” cometidas por milicianos de Kamwina Nsapu en diferentes lugares de su diócesis de Kasai central(véase Fides 13/2/2017).
En la capital, Kinshasa, también se han producido actos de vandalismo contra la Iglesia Católica. El domingo 19 de febrero, una docena de jóvenes desconocidos saquearon la parroquia de Santo Domingo a primeras horas del alba. Según el testimonio del párroco, el grupo estaba organizado con mochilas para llevarse los objetos saqueados. El gobierno congoleño ha condenado el asalto a la parroquia y ha afirmado que los delincuentes tenían un motivo político.
Los franciscanos de la Custodia en Damasco: «Siria siempre ha sido un mosaico de culturas y no permitiremos a la guerra que lo destruya». Los religiosos ayudan como pueden a la población empobrecida.
En la iglesia franciscana cercana a Bab Touma (la puerta de Tomás) en Damasco, la cúpula aún muestra los signos de los recientes bombardeos. Fray Bahjat Karakach, el padre guardián del convento, ha escapado de milagro a la explosión que ha dañado el santuario. La pequeña iglesia parroquial donde – con él – vive también fray Antonio Louxa, es la primera etapa de nuestro viaje a Siria.
Desde las ventanas se ven bien las consecuencias de la guerra en la capital siria y, de noche, de vez en cuando, se escucha algún bombardeo lejano, que tiene el sueño ligero. La situación, sin embargo, ha mejorado significativamente respecto a la de hace unos meses. Al final de la tarde, las luces iluminan gran parte de la ciudad vieja y los damascenos tienen ganas de salir, de caminar, de estar con los amigos para tomar algo en compañía. Entre los rincones antiguos de la primera capital del califato, se esconden aún las maravillas de tiempos pasados. Entre ellas, algunos lugares muy queridos por los cristianos de todo el mundo.
El memorial de San Pablo es la siguiente etapa importante del viaje para descubrir las actividades de la Custodia de Tierra Santa en Siria. Sobre una antigua vía romana, donde la tradición sitúa la caída de San Pablo del caballo (una inscripción dice: Traditionalis locus conversionis S. Pauli Apostoli), se alza uno de los lugares custodiados por los frailes franciscanos. Destino, antes de la guerra, de millares de peregrinos que cada año visitaban el país. Hoy no hay indicios del millón de turistas que, como media, afluía a Siria. Los frailes están allí desde hace siglos, en nombre y por cuenta de la Iglesia católica, para cuidar de estos y otros lugares santos en toda Siria (a pocos kilómetros, por ejemplo, está el santuario de San Ananías).
Junto a esta actividad fundamental, no obstante, fray Bahjat no olvida contar cuánto tiempo dedican los frailes a ayudar a aquellos que irremediablemente han sido damnificados por la guerra. También en Damasco la Asociación pro Terra Sancta apoya económicamente la obra de los frailes.
«Este invierno hemos distribuido aproximadamente 800 chaquetas a niños que no tenían nada con lo que cubrirse». La pobreza es grande en Damasco. Y aunque la gente ha vuelto a respirar, las dificultades a las que debe hacer frente aún son muchas. Los franciscanos no se quedan atrás: «Pagamos algunas matrículas de la guardería para los niños de familias pobres y estamos iniciando también algunos proyectos para los que tienen mayores problemas psicológicos». Sor Iole, que gestiona una guardería junto al santuario de la conversión de San Pablo, expone el drama de muchos pequeños nacidos bajo la guerra: «Algunos piden el doble de merienda, no para comérsela, sino para llevarla a casa para sus padres que no tienen nada que comer. La mayoría dibujan solo misiles y tanques… a los cuatro o cinco años los dibujos deberían ser otros». Los que más sufren son los musulmanes. «Viven en conflicto permanente aquí en Siria – prosigue el padre Bahjat – no consiguen comprenderlo, superarlo, y por eso no encuentran una vía de salida de todo este mal». Pero para fray Raimondo Girgis, responsable del memorial de San Pablo, cuando hay que ayudar no se hacen distinciones. «Ayudamos a cualquiera que lo pida. Siria siempre ha sido un mosaico de culturas y no permitiremos a la guerra que lo destruya».
El modelo de convivencia propuesto por los frailes es el único modo de repartir hoy un país desgarrado por el odio y por la violencia. Como también confirma el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria: «La apertura a los demás es nuestra tarjeta de visita, la única manera de mostrar la diversidad. Debemos continuar en esta dirección, es nuestra salvación. Nosotros somos la sal de este país».