Durante el Jubileo de la Misericordia, el Papa ha hecho cada mes una visita a una obra de caridad.
Ciudad del Vaicano, 1 de enero, 2014
La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm6,24-25). Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro. Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.
El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.
Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.
Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos— con el título de Salus populi romani. Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. Pero es algo más: es el sensus fidei del santo pueblo fiel de Dios, que nunca, en su unidad, nunca se equivoca.

María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. «La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58).
Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: «He ahí a tu madre» (Jn 19,27). Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la «mujer» se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, a todos, y los ama como los amaba Jesús. La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.
La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad deDios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz y de Dios; y la invocamos todos juntos, y os invito a invocarla tres veces, imitando a aquellos hermanos de Éfeso, diciéndole: ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! Amén.
2000 años después los cristianos no dejan de recordar el momento en el que la Sagrada Familia emigró. Por eso el Papa pidió pensar más en las familias que en nuestros días deben tomar decisiones parecidas.
ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA SAGRADA FAMILIA:
«Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos
el esplendor del amor verdadero,
a ustedes nos dirigimos con confianza.
Sagrada Familia de Nazaret,
haz que también nuestras familias
sean lugares de comunión y cenáculos de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
Sagrada Familia de Nazaret,
que nunca más en las familias se vivan experiencias
de violencia, cerrazón y división:
que todo el que haya sido herido o escandalizado
conozca pronto el consuelo y la sanación.
Sagrada Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de los Obispos
pueda despertar en todos la conciencia
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchen y atiendan nuestra súplica.
Amén.
El Papa ha llegado a la audiencia general algunos minutos antes de lo habitual, para poder detenerse con algunos peregrinos.
Un video delP. Tom Uzhunnalil, sacerdote salesiano secuestrado en marzo en Yemen, fue divulgado este lunes por los terroristas islámicos que desde entonces lo tienen cautivo
“Necesito su ayuda, por favor ayúdenme”, expresa en el video el sacerdote natural de la India, raptado por el grupo de fundamentalistas islámicos que el 4 de marzo de 2016 atacó el albergue de las Misioneras de la Caridad en Aden (Yemen), y que asesinó a cuatro religiosas y otras doce personas.
Según el relato de la hermana Sally, única sobreviviente, cuando el P. Tom vio a los terroristas, lo primero que hizo “fue consumir la Santa Comunión que estaba en el tabernáculo para impedir que los agresores la tomaran”.
Con excepción de un video divulgado en julio donde aparece el sacerdote, no se han tenido otras noticias. Sin embargo, en septiembre, el P. Joseph Chinnaiyan, (CBCI) Vice secretario de la Conferencia Episcopal de la India, reiteró que la Iglesia está en “contacto constante” con el gobierno de la India sobre el estado del sacerdote.
En el video de 5 minutos difundido hoy por Manorama News, se ve al P. Tom con la barba crecida y con el rostro delgado y con signos de sufrimiento. Además, se aprecia que el sacerdote lee de forma obligada un texto, probablemente redactado por sus propios captores.
En este, el sacerdote salesiano dice a las autoridades de la Inda que “estoy profundamente triste porque ninguna acción seria fue interpuesta para obtener mi liberación”. “Mi salud empeora. Debo ser hospitalizado lo más pronto. Les ruego, ayúdenme pronto”, añade.
“Estoy muy triste y deprimido. Le pido también a mi comunidad cristiana en India, a los obispos y sacerdotes ayúdenme a ser liberado” y salvar mi vida.
Luego se dirige al Santo Padre. “Querido Papa Francisco, por favor, cuide mi vida”, expresa el sacerdote, quien también pide “a los demás obispos a venir en mi ayuda”; y piensa que “quizás ninguna iniciativa seria se ha interpuesto porque vengo de la India. Si fuese un sacerdote europeo, sería tomado mucho más en serio”.
Desde su captura, la Iglesia a través de los obispos de la India y del Vicario Apostólico de Arabia del Sur, Mons. Paul Hinder, han mantienen contacto con las autoridades para lograr la liberación del P. Tom.
El Papa Francisco también ha exhortado a liberar al sacerdote salesiano y a todos los secuestrados en el mundo.
Hasta el cierre de esta nota no ha habido algún pronunciamiento sobre el video de parte de la Congregación Salesiana.
El papa Francisco aseguró este lunes que la persecución que viven actualmente los cristianos es mayor y con la misma crueldad que la que se vivió en los primeros siglos de la cristiandad
Recordó que en Irak los cristianos han celebrado la Navidad en su catedral destruida, "en un acto de fidelidad al Evangelio". El papa explicó que hoy se celebra San Esteban, el primer mártir, para afirmar que el "martirio cristiano continúa en la historia de la Iglesia hasta nuestros días".
Los mártires de hoy son más que los de los primeros siglos. Para Francisco, "el mundo odia a los cristianos por la misma razón que odiaban a Jesús porque ha llevado la luz de Dios a un mundo que prefiere las tinieblas para esconder sus obras malvadas. Por esto, hay oposición entre la mentalidad del Evangelio y la mundana".
Agregó que "también la Iglesia para dar su testimonio de la luz y la verdad, experimenta en varios lugares duras persecuciones, hasta la suprema prueba del martirio". "Cuántos hermanos y hermanas en la fe sufren abusos, violencias y son odiados a causa de Jesús", exclamó. Instó a "pensar en ellos y estar cerca de ellos con nuestro afecto, nuestra oración y nuestro llanto".
"A pesar de las pruebas y peligros, testimonian con valentía su pertenencia a Cristo y viven el Evangelio comprometiéndose a favor de los últimos, de los más necesitados, haciendo el bien a todos sin distinción y testimoniando la caridad en la verdad", añadió.
Francisco también deseó paz y serenidad a todos los fieles y que estos días "sean días de alegría y hermandad", felicitó a los que se llaman Esteban o Estefanía y agradeció todos los mensajes de felicitación que le han llegado de todo el mundo.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2921033/0/papa-francisco-persecucion-cristianos/#xtor=AD-15&xts=467263
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CIUDAD DEL VATICANO,-
El apóstol Juan enseña a los cristianos que ser discípulo de Cristo significa ser su amigo íntimo, explicó este miércoles Benedicto XVI.
El Papa presentó a los 25.000 peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la audiencia general del miércoles 5 julio 2006, «una lección importante para nuestra vida» dejada por «el discípulo predilecto» de Jesús.
«El Señor desea hacer de cada uno de nosotros un discípulo que vive una amistad personal con Él. Para realizar esto no es suficiente seguirle y escucharle exteriormente; es necesario también vivir con Él y como Él», explicó el pontífice.
«Esto sólo es posible en el contexto de una relación de gran familiaridad, penetrada por el calor de una confianza total», añadió al continuar con la serie de meditaciones que está ofreciendo sobre los doce apóstoles y los orígenes de la Iglesia.
«Es lo que sucede entre amigos --insistió--: por este motivo, Jesús dijo un día: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos… No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer"».
Juan formó siempre parte el grupo restringido --formado por Pedro y por su hermano Santiago-- que acompañaba a Jesús en momentos decisivos de su vida terrena: como la transfiguración o la oración en el Huerto de los Olivos antes de la pasión. En la Última Cena reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús, según narra el cuarto Evangelio.
Después, tras la resurrección se convirtió en testigo tanto de la tumba vacía como de la misma presencia del Resucitado al aparecerse a los discípulos que habían vuelto a pescar. Al ser juzgado ante el Sanedrín, junto a Pedro, responderá: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído».
«Esta franqueza para confesar su propia fe --constató el obispo de Roma-- queda como un ejemplo y una advertencia para todos nosotros para que estemos dispuestos a declarar con decisión nuestra inquebrantable adhesión a Cristo, anteponiendo la fe a todo cálculo humano o interés.
La tradición asegura que murió siendo anciano, bajo el emperador Trajano, enÉfeso, que hoy se encuentra en Turquía. Por este motivo, goza de gran veneración entre los cristianos de Oriente, que en sus iconos le presentan «en intensa contemplación, con la actitud de quien invita al silencio».
«De hecho --concluyó el Papa--, sin un adecuado recogimiento no es posible acercarse al misterio supremo de Dios y a su revelación».
«Que el Señor nos ayude a ponernos en la escuela de Juan para aprender la gran lección del amor de manera que nos sintamos amados por Cristo "hasta el final" y gastemos nuestra vida por Él», afirmó.
CIUDAD DEL VATICANO,
La muerte y resurrección de Cristo son la clave decisiva para comprender el sentido de la historia humana, constató Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles.
Continuando con la serie de comentarios sobre los doce apóstoles, el pontífice meditó en el Aula Pablo VI del Vaticano, junto a unos siete mil peregrinos, el miércoles, 23 agosto 2006, en la figura del apóstol Juan. Era la tercera vez que dedicaba su reflexión al autor del Cuarto Evangelio. En esta ocasión, sin embargo, se concentró en el último libro de la Biblia cristiana, el Apocalipsis, atribuido también a este apóstol.
El objetivo de esta obra, sorprendente por la fuerza de sus imágenes, aseguró el Papa «consiste, en definitiva, en desvelar, a partir de la muerte y resurrección de Cristo, el sentido de la historia humana».
Así se entiende, por ejemplo, «la primera y fundamental visión de Juan» en el Apocalipsis, que significa «Revelación»: «la figura del Cordero que, a pesar de estar degollado, permanece en pie, en medio del trono en el que se sienta el mismo Dios».
Con esta imagen, recalcó el obispo de Roma, Juan explica que «Jesús, aunque fue asesinado con un acto de violencia, en vez de quedar desplomado en el suelo, paradójicamente se mantiene firme sobre sus pies, pues con la resurrección ha vencido definitivamente a la muerte».
Precisamente porque murió y resucitó, añadió el Santo Padre, Jesús «participa ya plenamente del poder real y salvífico del Padre».
«Esta es la visión fundamental» que tuvo Juan en la isla de Patmos, en el Mar Egeo, recogida en el Apocalipsis. «Jesús, el Hijo de Dios, en esta tierra es un Cordero indefenso, herido, muerto. Y, sin embargo, está en pie, firme, ante el trono de Dios y participa del poder divino. Tiene en sus manos la historia del mundo».
El vidente de Patmos quiere decir a los cristianos, resumió Benedicto XVI: «¡tened confianza en Jesús, no tengáis miedo de los poderes opuestos, de la persecución! ¡El Cordero, herido y muerto, vence! ¡Seguid al Cordero Jesús, confiad en Jesús, emprended su camino! Aunque en este mundo sólo parezca un Cordero débil, ¡Él es el vencedor!».
Ante el sufrimiento y ante lo que es percibido como «silencio de Dios», reconoció el Papa, «la historia se presenta como indescifrable, incomprensible. Nadie puede leerla».
«Es un desconcierto en el que bien puede reflejarse nuestra sorpresa ante las graves dificultades, incomprensiones y hostilidades que también hoy sufre la Iglesia en varias partes del mundo», reconoció.
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«Son sufrimientos que ciertamente la Iglesia no se merece, como tampoco Jesús se mereció el suplicio», respondió. «Revelan tanto la maldad del hombre, cuando se deja llevar por las asechanzas del mal, como el gobierno superior de los acontecimientos por parte de Dios».
Sólo «el Cordero inmolado es capaz de abrir el libro sellado [presentado en el Apocalipsis ndr.] y de revelar su contenido, de dar sentido a esta historia que aparentemente parece con frecuencia tan absurda».
«Él sólo puede sacar indicaciones y enseñanzas para la vida de los cristianos, a quienes su victoria sobre la muerte trae el anuncio y la garantía de la victoria que ellos también, sin duda, alcanzarán».
«Todo el lenguaje que utiliza Juan, cargado de imágenes fuertes, tiende a ofrecer este consuelo», aclaró.
En esto consiste la «paradoja cristiana», añadió: «el sufrimiento nuca es percibido como la última palabra, sino que es visto como un momento de paso hacia la felicidad y, es más, éste ya está impregnado misteriosamente de la alegría que brota de la esperanza» en la venida de Cristo.
La audiencia tuvo lugar en el Vaticano para que pudieran participar todos los peregrinos, pues de otra manera no hubieran tenido espacio en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo. Al final del encuentro, el Papa regresó a esta localidad, situada a nos 30 kilómetros de Roma, en la que transcurre estos días de verano.
"Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales. Se levantaron unos... y se pusieron a disputar con Esteban; pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba", cuentan los Hechos de los Apóstoles (6, 8-15). Así que instigaron testigos falsos contra él, le prendieron y le condujeron ante el Sanedrín. Allí "vieron su rostro como el rostro de un ángel", y ante los jefes de los judíos pronunció su abrumador discurso sobre la condición mesiánica de Jesús (7, 1-53).



El lugar del nuevo hallazgo, en Ramala.

La situación parece ser mejor. La seguridad en nuestras celebraciones ha mejorado. La gente está contenta y animada. Pero al mismo tiempo tienen un poco de miedo, porque sabemos que las fiestas cristianas como Pascua o Navidad son momentos elegidos por los yihadistas para cometer sus atentados.
La gente en realidad tiene buen ánimo para celebrar la Navidad. Se han estado preparando espiritualmente durante estos días. Sus casas están decoradas con estrellas y desde el 16 de diciembre estamos celebrando la Novena de Navidad. Algo típico es que las familias se juntan durante esta semana, cada matrimonio regala tartas a los demás matrimonios de una misma familia, cuñados, primos, abuelos.
El significado de las estrellas que ponemos en nuestras casas, en la calle, en las iglesias, en los colegios, es mostrar que Jesucristo es la luz. La luz ha venido al mundo para que la oscuridad desaparezca. La oscuridad es la guerra, la discriminación.
Pakistán es un país predominantemente islámico, la población es de unos 190 millones de personas y los cristianos son solo el 2%. Somos una minoría muy pequeña pero al mismo tiempo somos una Iglesia muy viva. La mayor parte de los cristianos son muy pobres, pero son muy ricos en la fe. Tienen un interés especial por la Palabra de Dios. Hay muchos laicos comprometidos con la catequesis, que ayudan a los jóvenes y a los matrimonios a vivir la fe con entusiasmo.
Ha sido el Año de la Misericordia, una gran bendición para toda la Iglesia y en especial para la Iglesia de Pakistán. Hemos tenido momentos muy difíciles, como el ataque del parque Gulsan Iqbal, pero la gente se está reponiendo. Damos las gracias al Papa por este Año de la Misericordia, por las oraciones y la ayuda de tantas personas, que nos han recordado que en Pakistán no estamos solos. Los cristianos de Pakistán con campeones de la misericordia. Recuerdo que un día después de celebrar la Eucaristía se me acercó un matrimonio para que les diese la bendición. Me contaron que les había ayudado mucho mi homilía sobre la Misericordia y el perdón, que ellos habían perdido a un hijo en el ataque de Pascua pero que perdonaban al suicida que se inmoló en aquel atentado.
Hemos preparado paquetes de ayuda y grupos de apoyo a familias de las víctimas. Yo mismo visité el hospital tras el atentado de Pascua. Fui a visitar no solo a los cristianos, sino a todos los que estaban heridos, tambiénlos musulmanes. Celebramos una Eucaristía por todas las víctimas y los heridos, para que Dios les bendijera. Estamos trabajando en un proyecto llamado “Trauma Charity” puesto en marcha en Cáritas Lahore. Atendemos a muchas víctimas afectadas por problemas psicológicos, que tienen miedo o están traumatizadas. Y a las personas que han resultado gravemente heridas, las apoyamos proveyéndoles de medicamentos o algún tratamiento especial.
Este es el momento para tener más diálogo entre religiones, especialmente con el Islam, que está creciendo mucho, también en Europa. Estoy muy orgulloso de las buenas relaciones con los líderes de otras religiones. Celebramos juntos las fiestas, ellos celebran la Navidad con nosotros y nosotros también celebramos el fin del Ramadán. Pero para que haya un diálogo verdadero es importante que nuestros jóvenes conozcan quien la Palabra de Dios. También es importante la unidad entre los cristianos. Es importante enseñar la Biblia a la gente joven, no que la conozcan de memoria, si no, poner en práctica el amor al prójimo.
Estamos muy contentos y agradecidos a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Nos estais ayudando a levantar la Iglesia, no solo para construir el edificio, sino también el cuerpo de la Iglesia, dando esperanza y fe especialmente preparando a los catequistas y a través de material catequético como las Biblias en idioma urdu.
Lo primero que quiero decir es Feliz Navidad para todos los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada y gracias por vuestra ayuda. Pido a Cristo, que viene al mundo, que bendiga a todas las familias. Rezo y deseo que tengan prosperidad y paz.