"Es significativa la presencia de una barca con la que los inmigrantes desafían el mar para llegar a Europa en busca de un refugio o de un futuro mejor”.

Por ser el centro de la cristiandad el Nacimiento y el árbol de Navidad del Vaticano cobran un significado especial. Retratan las preocupaciones de un pontificado, como las migraciones en el caso del Francisco.

 

El Nacimiento de este año viene de la isla mediterránea de Malta. Fue tierra de emigrantes tras la II Guerra Mundial pero ahora se ha convertido en país de paso para miles de refugiados.

CARD. GIUSEPPE BERTELLO, Governatorato Estado Ciudad del Vaticano

"Es significativa la presencia de una barca con la que los inmigrantes desafían el mar para llegar a Europa en busca de un refugio o de un futuro mejor”.

La ambientación del Nacimiento es típica de estilo maltés, desde la casa a los vestidos. La embarcación es la que tradicionalmente utilizan los pescadores de la isla.

El árbol de 25 metros de altura es un reclamo dirigido a Europa para que no olvide su pasado emigrante.Viene del norte de Italia, de Trento, una región que también vio a sus habitantes partir durante las grandes tragedias del siglo XX europeo.

MONS. LAURO TISI, Arzobispo de Trento (Italia)

"No se puede celebrar la Navidad olvidando la tragedia de los migrantes. No podemos celebrar la Navidad olvidando que no se puede encontrar a Cristo cuando se echa a los migrantes”.

En las esferas del árbol se reproducen los dibujos realizados por niños hospitalizados en secciones de oncología y en la zona donde fue cortado este abeto se plantarán otros 40.

El Nacimiento y el árbol estarán en la plaza de San Pedro hasta el 8 de enero de 2017.

ROME REPORTS


2016 ha sido un año difícil para los cristianos pakistaníes, pero también ha sido un año de esperanza

Mons. Sebastian Francis Shaw, es el Arzobispo de Lahore, la diócesis más grande de Pakistán. Franciscano, de la Orden de Hermanos Menores, está al frente de más de 450.000 fieles católicos. 2016 ha sido un año difícil para los cristianos pakistaníes, pues han sufrido uno de los peores ataques yihadistas el pasado Domingo de Resurrección. Un terrorista se inmoló en el céntrico Parque de Gulsan Iqbal de Lahore dejando 78 muertos y más de 300 heridos. Pero también ha sido un año de esperanza. El Año de la Misericordia impulsado por el Papa Francisco se ha vivido con intensidad en Pakistán.

¿Cómo es la situación actual en Lahore?

La situación parece ser mejor. La seguridad en nuestras celebraciones ha mejorado. La gente está contenta y animada. Pero al mismo tiempo tienen un poco de miedo, porque sabemos que las fiestas cristianas como Pascua o Navidad son momentos elegidos por los yihadistas para cometer sus atentados.

A pesar del miedo a posibles ataques, ¿cómo se va a celebrar la Navidad en Pakistán?

La gente en realidad tiene buen ánimo para celebrar la Navidad. Se han estado preparando espiritualmente durante estos días. Sus casas están decoradas con estrellas y desde el 16 de diciembre estamos celebrando la Novena de Navidad. Algo típico es que las familias se juntan durante esta semana, cada matrimonio regala tartas a los demás matrimonios de una misma familia, cuñados, primos, abuelos.

¿Cuál es el significado de las estrellas que ponen los cristianos en Pakistán por Navidad?

El significado de las estrellas que ponemos en nuestras casas, en la calle, en las iglesias, en los colegios, es mostrar que Jesucristo es la luz. La luz ha venido al mundo para que la oscuridad desaparezca. La oscuridad es la guerra, la discriminación.

¿Cuál es la importancia de los cristianos en Pakistán para la Iglesia Universal y para el resto del mundo?

Pakistán es un país predominantemente islámico, la población es de unos 190 millones de personas y los cristianos son solo el 2%. Somos una minoría muy pequeña pero al mismo tiempo somos una Iglesia muy viva. La mayor parte de los cristianos son muy pobres, pero son muy ricos en la fe. Tienen un interés especial por la Palabra de Dios. Hay muchos laicos comprometidos con la catequesis, que ayudan a los jóvenes y a los matrimonios a vivir la fe con entusiasmo.

¿Cómo valora este año 2016 que está a punto de terminar?

Ha sido el Año de la Misericordia, una gran bendición para toda la Iglesia y en especial para la Iglesia de Pakistán. Hemos tenido momentos muy difíciles, como el ataque del parque Gulsan Iqbal, pero la gente se está reponiendo. Damos las gracias al Papa por este Año de la Misericordia, por las oraciones y la ayuda de tantas personas, que nos han recordado que en Pakistán no estamos solos. Los cristianos de Pakistán con campeones de la misericordia. Recuerdo que un día después de celebrar la Eucaristía se me acercó un matrimonio para que les diese la bendición. Me contaron que les había ayudado mucho mi homilía sobre la Misericordia y el perdón, que ellos habían perdido a un hijo en el ataque de Pascua pero que perdonaban al suicida que se inmoló en aquel atentado.

¿Cómo es la ayuda que ofrece la Iglesia a las víctimas de atentados terroristas?

Hemos preparado paquetes de ayuda y grupos de apoyo a familias de las víctimas. Yo mismo visité el hospital tras el atentado de Pascua. Fui a visitar no solo a los cristianos, sino a todos los que estaban heridos, también los musulmanes. Celebramos una Eucaristía por todas las víctimas y los heridos, para que Dios les bendijera. Estamos trabajando en un proyecto llamado “Trauma Charity” puesto en marcha en Cáritas Lahore. Atendemos a muchas víctimas afectadas por problemas psicológicos, que tienen miedo o están traumatizadas. Y a las personas que han resultado gravemente heridas, las apoyamos proveyéndoles de medicamentos o algún tratamiento especial.

¿Cómo son las relaciones con las demás religiones?

Este es el momento para tener más diálogo entre religiones, especialmente con el Islam, que está creciendo mucho, también en Europa. Estoy muy orgulloso de las buenas relaciones con los líderes de otras religiones. Celebramos juntos las fiestas, ellos celebran la Navidad con nosotros y nosotros también celebramos el fin del Ramadán. Pero para que haya un diálogo verdadero es importante que nuestros jóvenes conozcan quien la Palabra de Dios. También es importante la unidad entre los cristianos. Es importante enseñar la Biblia a la gente joven, no que la conozcan de memoria, si no, poner en práctica el amor al prójimo.

¿Cómo valoras la campaña de ACN para ayudar a las Iglesia en Pakistán?

Estamos muy contentos y agradecidos a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Nos estais ayudando a levantar la Iglesia, no solo para construir el edificio, sino también el cuerpo de la Iglesia, dando esperanza y fe especialmente preparando a los catequistas y a través de material catequético como las Biblias en idioma urdu.

¿Algún mensaje para los benefactores en este tiempo de Navidad?

Lo primero que quiero decir es Feliz Navidad para todos los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada y gracias por vuestra ayuda. Pido a Cristo, que viene al mundo, que bendiga a todas las familias. Rezo y deseo que tengan prosperidad y paz.

Las mejores imágenes de la Navidad

El Nacimiento es uno de los acontecimientos más representados en la Historia del arte. Desde El Greco hasta Murillo pasando por Rubens, muchos han intentado retratar la ternura de la mirada de la Virgen o la entereza de San José.

 

 

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Estos animales  sabían intuitivamente que el universo acababa de ser restaurado, sabían que la creación entera había sido renovada. Habían reconocido en ese Niño a su Señor.

EL BUEY Y LA MULA

Estos animales  sabían intuitivamente que el universo acababa de ser restaurado, sabían que la creación entera había sido renovada. Habían reconocido en ese Niño a su Señor.

por Juan Manuel de Prada

En los belenes populares, como en todas las representaciones iconográficas que a lo largo de los siglos se han hecho de la Navidad, nunca faltan el buey y la mula (o un asno, dependiendo de las latitudes), entibiando con sus hálitos a ese Niño que acaba de nacer en un pesebre.

Sin embargo, el buey y la mula no aparecen por ninguna parte en la narración evangélica del Nacimiento, que está llena de rasgos asombrosos de observación y de frases incidentales que contribuyen a completar un cuadro de gran patetismo: «Estando [María] allí [en Belén], se cumplieron los días de su parto, y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre; porque no había para ellos lugar en la posada».

Pero la tradición ha querido incorporar a tan conmovedora escena una mula y un buey; y en la propia insistencia de la tradición, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, tiene que haber algún significado, pues no se colarían de matute dos bichos tan grandes en un sitio tan pequeño si nadie les hubiese dado vela en el natalicio.

¡Pues anda que no le hubiese resultado fácil a Lucas añadir que un ángel brindaba calor al niño, envolviéndolo con sus alas! Por otro lado, no parece del todo claro que en Belén hiciese frío aquella noche (por mucho frío que haga, al menos en el hemisferio boreal, en la noche elegida para rememorarla), pues a renglón seguido se nos anuncia que «había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y de noche se turnaban velando sobre su rebaño»; de donde se desprende que la noche era grata y serena, si acaso con un poco de relente del que los pastores se defenderían apretujando sus cuerpos a los de las ovejas que custodiaban, pues de lo contrario se habrían recogido en la majada.

Con que, hemos de concluir, el Niño que acaba de nacer en el pesebre disfruta de una noche medianamente apacible; y con los pañales con que su Madre lo ha enfajado puede que le baste (y aun le sobre, conociendo la propensión de las madres a abrigar en exceso a sus hijos recién nacidos) para no sufrir el relente.

Y, además, por el lugar revolotean los ángeles, que si tienen tiempo para el trajín de andar anunciando el acontecimiento a los pastores, mucho más lo tendrían para hacerle de estufas o edredones nórdicos al Niño.

El buey y la mula parecen, pues, convidados superfluos, incluso intempestivos, según el principio de economía narrativa que debe presidir un buen relato; y por eso los evangelistas no los mencionan, estuviesen o no participando de tan gozosa escena.

Pero la tradición iconográfica nunca ha dejado de incluir el buey y la mula en el reparto; para lo que se han buscado todo tipo de explicaciones teológicas, poéticas o meramente peregrinas. Así, por ejemplo, algunos Santos Padres interpretan que el buey y la mula representan la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, o a la iglesia de los judíos y de los gentiles.

Y, según una leyenda muy extendida, se afirma que San José llevaba el buey para pagar el tributo al César; y que la mula había servido de cabalgadura a María, puesto que de Nazaret a Belén hay cuatro días de camino a pie, que no parecen muy recomendables para una mujer encinta y con los apremios del parto.

Pero, como algún comentarista bíblico ha observado, no resulta verosímil que a un hombre que llega conduciendo un buey y a una mujer que viene subida en una mula se les niegue sitio en la posada; pues tan pobres no debían de ser. Seguro que la mula fue prestada; y el tributo que José pagara al César en el empadronamiento, siendo un carpintero más bien menesteroso, no creo que fuese tan magnífico.

Hay un versículo en Isaías que viene como de molde para explicar la presencia de estos dos humildes animales en el pesebre de Belén: «Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento».

Buey y asno (o buey y mula, en los países de nuestra cultura) representarían así ese conocimiento intuitivo de las cosas naturales que sólo los animales tienen, esa suerte de sexto sentido que les hace recogerse ante la inminencia de una tormenta, mientras a los hombres los pilla el chaparrón desprevenidos.

Y eso simbolizan esas dos figuras que seguimos colocando en nuestros belenes: lo que había ocurrido en aquelpesebre, a las afueras de Belén, había pasado inadvertido al común de los hombres; pero los animales lo presagiaban en el aire: sabían intuitivamente que el universo acababa de ser restaurado, sabían que la creación entera había sido renovada. Habían reconocido en ese Niño a su Señor.
 

en XLSEMANAL

Durante su encuentro con las organizaciones que han regalado el gran pesebre navideño este año al Vaticano, el Papa reflexionó sobre cómo contemplar estas obras.

Tres consejos del Papa Francisco para contemplar el nacimiento navideño


Durante su encuentro con las organizaciones que han regalado el gran pesebre navideño este año al Vaticano, el Papa reflexionó sobre cómo contemplar estas obras. 
 

FRANCISCO
"Os invito a deteneros ante el pesebre, porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina que se ha hecho carne, y que enternece nuestra mirada”. 
 
Para la Iglesia católica, los pesebres no son simples objetos decorativos porque custodian un fuerte mensaje. 
 
FRANCISCO
"Jesús no se ha limitado a encarnarse o a dedicarnos un poco de tiempo, sino que ha venido para compartir nuestra vida, para acoger nuestros deseos. Porque ha querido, y sigue queriendo, vivir aquí, junto a nosotros y por nosotros. Se interesa por nuestro mundo, que en Navidad se ha convertido en su mundo. El pesebre nos recuerda esto: Dios, por su gran misericordia, ha descendido hasta nosotros para quedarse con nosotros”. 
 
Francisco recuerda que las representaciones del misterio de la Navidad son una propuesta sobre el estilo de vida que deben tener los cristianos. 
 
FRANCISCO
"El pesebre nos dice que Él nunca se impone con la fuerza. Recordad bien esto, chicos y chicas: el Señor nunca se impone con la fuerza. Para salvarnos no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones de los potentes de la Historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su humilde bondad; para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo”. 
 
Aunque lo normal es retirar el pesebre cuando concluye la Navidad, la tradición del Vaticano es matenerlo casi dos meses, hasta el día 2 de febrero, cuando se celebra la fiesta litúrgica de la Presentación de Jesús en el Templo. Tiempo más que suficiente para meditar sobre esta escena. 
 
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En Navidad es fácil dejarse llevar por las prisas y olvidar lo importante.

Para centrarse en la clave de estas fechas, el Papa ofrece una guía para no perder el norte. Dice que lo primero es hacer espacio para el Niño que va a nacer.

 Francisco

17 de diciembre

"Cada familia cristiana, como hicieron María y José, puede recibir a Jesús, escucharlo, hablar con Él, estar con Él, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor”.

La Navidad es un tiempo para alegrarse y compartir esta alegría con fiestas, pero las comidas y las cenas no son lo más importante.

 Francisco

14 de diciembre

" 'Padre, nosotros organizamos un festín, todos contentos'. Esto es bonito, un festín está bien pero esta no es la alegría cristiana de la que hablamos hoy”.

Pero sobre todo, si algono es la Navidad es una fiesta del consumismo desmedido. El Papa advierte contra este peligro en el que es tan fácil caer.

FRANCISCO

22 de diciembre

"Que la Santa Navidad no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia, de los regalos inútiles, o del desperdicio superfluo. Si no que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón”.

Y cuando el corazón está preparado y ha comprendido que la Navidad no es gastar sin sentido, el Papa explica lo que significa este tiempo del año.

FRANCISCO

22 de diciembre

"Esto es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo; de Dios que sirve en la mesa; de Dios que se esconde a los intelectuales y sabios y que se revela a los pequeños, sencillos y pobres”.

Son consejos sencillos que se olvidan con frecuencia y que ayudarán a muchos a redescubrir el verdadero sentido de la Navidad.

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Ha visto cómo un país apasionante está ahora en ruinas

En Alepo había medio millón de cristianos, y ahora quedan apenas 20.000.

Guadalupe Rodrigo lleva 20 años viviendo en Oriente Medio, habla de lo que ha experimentado personalmente.

El testimonio de personas como Guadalupe Rodrigo no tiene precio. Lleva 20 años viviendo en Oriente Medio, ayudando a las personas. Por eso, habla de lo que ha experimentado personalmente.

Ha visto cómo un país apasionante está ahora en ruinas, y dice que uno de los grupos que más está pagando las consecuencias son loscristianos. 
 
La religiosa está convencida de que hay un ataque sistemático contra los cristianos. No es una opinión. Hablan los hechos. 
 
H. GUADALUPE RODRIGO, Instituto del Verbo Encarnado
"En eso se nota cómo el primer objetivo siguen siendo siempre los cristianos Son los barrios más castigados. Los barrios más atacados. El barrio del Midan, Selemaní, El Azizí. Barrios en los cuales el ataque se intensifica de una manera brutal: Pascua, Navidad. Lluvia de proyectiles y de misiles. Eso es un ataque directo contra los cristianos. Provocando víctimas cada día solamente por ser cristianos”.
 
Según la hermana Guadalupe, la masacre de cristianos no es sólo una tragedia humanitaria. También están minando la diversidad social y la vida cultural del país. 
 
H. GUADALUPE RODRIGO, Instituto del Verbo Encarnado
"Lo dicen los mismos musulmanes. Me lo han dicho a mí, Musulmanes de Alepo. Estamos preocupados porque disminuye la presencia de cristianos. ¿Qué vamos a hacer sin cristianos en Siria? En Alepo había medio millón de cristianos, y ahora quedan apenas 20.000. Y los musulmanes de Alepo están preocupados porque los cristianos se van. Ellos me lo decían. Son los cristianos los que mantienen el nivel académico en nuestras universidades. Son los cristianos los que mantienen el nivel cultural. Son los cristianos los que dan a nuestra sociedad esos valores. Valores que nosotros no tenemos, como  el perdón. Ellos son conscientes de la importancia de los cristianos en Medio Oriente, más aún yo creo que el mismo Occidente”.
 
Esta monja argentina es una de las últimas cristianas de Alepo. Y aunque piensa que la situación actual es desesperada, dice que la perspectiva política mundial va a su favor. Por eso, tiene esperanza por esta tierra que lo ha perdido todo. 

El crudo análisis del administrador apostólico en su mensaje natalicio. Además anunció el comienzo de un «periodo de reforma» para el Patriarcado latino de Jerusalén

"Las palabras no son suficientes. Debemos combatir la pobreza y la injusticia y ofrecer un testimonio constante de misericordia"

El crudo análisis del administrador apostólico en su mensaje natalicio. Además anunció el comienzo de un «periodo de reforma» para el Patriarcado latino de Jerusalén

«La situación de los cristianos en Siria, Irak y Egipto es una completa tragedia. El círculo vicioso de la violencia parece no tener ni esperanza ni fin». Es la primera conferencia de prensa navideña que pronuncia en Jerusalén desde que asumió el cargo de administrador apostólico. Y es la cita que en el Patriarcado latino representa una ocasión para analizar el marco de la situación en la Tierra Santa y en todo el Medio Oriente. Una tradición a la que el padre Pierbattista Pizzaballa no falta y tampoco abandona su acostumbrada franqueza.

Pesan las imágenes que llegan en estos días desde Alepo y de El Cairo; pero él, al reunirse con los periodistas en el corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén, recordó que «la región entera» desde «largos años» vive esta tragedia, hecha de guerras alimentadas por el «comercio de las armas, por los intereses entre las potencias, por un fundamentalismo implacable». Plagas que no pueden ser curadas con una solución puramente militar. «La paz necesitaría negociaciones políticas y soluciones —explicó. Con el ejército se puede vencer una guerra, pero para reconstruir se necesita la política. Y no la vemos. Hay muchos intereses en juego, pero al final son los pobres y los débiles los que pagan el precio, y aquí han pagado demasiado».

El administrados apostólico de Jerusalén interpeló a los cristianos del Medio Oriente: «Tenemos nuestra parte de responsabilidad en estas tragedias devastadoras —explicó. Ya no podemos limitarnos a hablar de diálogo, justicia y paz. Las palabras no son suficientes. Debemos combatir la pobreza y la injusticia y ofrecer un testimonio constante de misericordia, para revelar al mundo el amor y la ternura de nuestro Dios».

Habló consciente de que las plagas del extremismo y del fundamentalismo están creciendo también en la Tierra Santa. Se refirió a los episodios vandálicos en contra de iglesias, cementerios y otras estructuras cristianas que se han verificado durante el año. «Pero no solo queremos alzar la voz para denunciar estos actos —precisó—; queremos ayudar a encontrar soluciones, afrontando el problema desde la raíz, a través de la educación». Pero justamente en ese terreno hay uno de los problemas de la actualidad: los espacios para los que educan de otra manera parecen irse reduciendo. «Nuestras escuelas en Israel están pasando todavía por una crisis sin precedentes —recordó—, y, hasta ahora, no se ha ofrecido ninguna situación concreta».

Y luego está el horizonte de las negociaciones políticas entre israelíes y palestinos, completamente estancado: «Nuestro futuro parece fuera de foco. No tenemos visión —comentó Pizzaballa. Habría que dejar de parte las falsas pretensiones y los egoísmos; los políticos deberían ver con valentía los sufrimientos de la propia gente y aspirar a la paz y a la justicia para todos». Condicional. Por el contrario, se sigue avanzando hacia el lado contrario. El administrador apostólico se refirió al caso del muro en Cremisán, muy cerca de Belén, con la expropiación de terrenos de familias cristianas: «A pesar de todos nuestros llamados, lo construyeron».

Pero incluso con todos estos problemas, la Iglesia de Jerusalén no se ha resignado. «Reconoce su necesidad de renovación espiritual y está entrando —anunció— en un periodo de reforma, en términos de organización, administración y compromiso pastoral». Una reforma que seguirá lo que ha propuesto Papa Francisco, «la única voz clara y profética que el mundo de hoy puede escuchar con confianza».

Entre las esperanzas de estos tiempos difíciles, Pizzaballa recuerda la restauración de la Tumba de Jesús y de la Basílica de la Natividad en Belén, ambos posibles gracias a la colaboración entre las diferentes confesiones. No solo son obras de albañilería, sino un ícono de un estilo que extiende su mirada: «Trabajar con todos los hombres de buena voluntad (incluidos los hebreos, musulmanes y personas que no creen), para edificar puentes, asistir a los más pobres, educar a los hijos, acoger a los refugiados y a los que no tienen casa».

Para concluir, un deseo navideño: seguir cultivando la esperanza. «Que nuestros corazones rotos sigan listos para dejarse sorprender», exhortó. Para encontrar en el «Dios aparentemente débil» de Belén la única luz capaz de ahuyentar verdaderamente las tinieblas. 

Vatican Insider

Benedicto XVI nos anunciaba sus tres deseos para la Navidad

Es muy oportuno recordarlos en estas semanas de Adviento

(2012) - Benedicto XVI encendió en la tarde del miércoles, 7 de diciembre de 2011 -desde su apartamento pontificio y gracias a un "tablet" conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de Navidad más grande del mundo, que se encontraba en la ciudad italiana de Gubbio. Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia.

 
   "Antes de encender el árbol -dijo- quisiera expresar tres deseos. Cuando miramos este árbol de Navidad, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios".
 
1.  "Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de Él".
"El Evangelio narra que en la noche santa de Navidad una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de Jesús, de Aquel que nos trajo la luz, más aún, de Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco iluminará con su luz la oscuridad de la noche".
2. "El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas.
Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el Niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda".
3. "Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades... Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más.
Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura".
 
 

Mons. Antoine Camilleri, subsecretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede ha denunciado las violaciones a la libertad religiosa en todo el mundo.

pertenecer a la religión mayoritaria impide a los cristianos ser considerados víctimas de la intolerancia

Mons. Antoine Camilleri, subsecretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede ha denunciado las violaciones a la libertad religiosa en todo el mundo.

Mons. Antoine Camilleri, subsecretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede ha denunciado las violaciones a la libertad religiosa en todo el mundo en la apertura de la conferencia organizada por la OSCE centrada en el tema de la lucha contra la intolerancia y la discriminación hacia los cristianos, desarrollada el día jueves en Viena.

«La libertad de religión o de credo es el tornasol para el respeto de todos los demásderechos humanos y libertades fundamentales, porque es la síntesis y  fundamento de éstas, pero aún hoy ésta es violada, especialmente en relación a los cristianos» afirmó el prelado.

Recordando la frase de Juan Pablo II, para quien la libertad de religión constituye «el corazón mismo de los derechos humanos», Mons. Camilleri evidenció que «la libertad de religión es, por ende, fundamental para la defensa de los derechos humanos de todas las personas, sean éstas creyentes o no, dado que en el reino de la conciencia, que constituye la dignidad de la persona humana, hay derechos humanos interconectados e indivisibles, como la libertad de religión o de credo, la libertad de conciencia y la libertad de expresión. De hecho, la lucha contra la intolerancia y la discriminación hacia los cristianos puede ser un instrumento eficaz para defender los derechos humanos de otros creyentes religiosos y, en efecto, también de los derechos humanos de cuantos no profesan religión alguna».

Intolerancia y discriminación hacia los cristianos

Dicho esto, el exponente vaticano articuló su intervención en base a tres puntos: «1) la intolerancia religiosa y la libertad de religión o de credo; 2) las diversas formas, incluyendo las más recientes, de intolerancia y de discriminación hacia los cristianos; y 3) el bien potencial inherente al compromiso con la religión y la fe».

Refiriéndose al primer punto, la intolerancia y la discriminación hacia los cristianos, éstas, «como toda intolerancia y discriminación por motivos religiosos, no sólo son un índice de violación de los derechos humanos, sino que también han demostrado ser el terreno fértil para otras violaciones a los derechos humanos que obstaculizan o amenazan la cohesión social y que pueden llevar a la violencia y al conflicto, incluso entre Estados».

La intolerancia y la discriminación hacia los cristianos ha asumido múltiples formas y «si bien la atención de esta Conferencia está, obviamente, volcada a la región del OSCE y hay, sin dudas, muchos ejemplos y episodios preocupantes en nuestra región, sería negligente de mi parte no recordar cuando menos la brutal persecución de los cristianos que se verifica en otras partes del mundo, y lamentablemente incluso a la puertas mismas del OSCE. Las atrocidades perpetradas contra los cristianos en Siria y en Irak son absolutamente horrorosas, al punto de no hallar las palabras adecuadas, y su sufrimiento no debe ser olvidado. Efectivamente, en los últimos días, la sombra mortal del extremismo violento ha descendido una vez más sobre la comunidad copta en Egipto».  

Considerando la realidad del área del OSCE, agregó que«debemos reconocer que la discriminación y la intolerancia, incluyendo los crímenes de odio, azotan a muchos cristianos y a comunidades cristianas, a pesar de que a menudo se tenga la idea de que en esta parte del mundo dicha discriminación e intolerancia no se verifica».

«Por lo que parece, pertenecer a la religión mayoritaria impide a los cristianos ser considerados víctimas de la intolerancia. Esta manera de ver las cosas, sin embargo, no se basa en la realidad. Los continuos y reiterados ataques a iglesias cristianas y a edificios religiosos, que han sido confirmados por datos del ODIHR, desmienten con facilidad la idea de que los cristianos no sufren intolerancias. La destrucción premeditada de iglesias, capillas y salas, el vandalismo deliberado dirigido contra los espacios y símbolos religiosos, incluyendo cruces, estatuas e imágenes y otros objetos cristianos, así como el robo y el abuso sacrílego de aquello que los cristianos consideran más sagrado, son todos ejemplos, no sólo de actos irrespetuosos, sino también intolerantes, y la mayor parte de las veces, criminales, cometidos a causa de prejuicios» explicó.

Nuevas formas de expresión de la intolerancia

A este respecto agregó que «la intolerancia y la discriminación hacia los cristianos no sólo se refiere a ataque violentos o a la destrucción sin sentido de objetos religiosos, sino que también se expresa en muchas formas nuevas».

Benedicto XVI, ha denunciado la «creciente marginalización de la religión» obrada por quienes querrían que la misma fuese «acallada o como máximo que quedase relegada a la esfera puramente privada», reducida a mera «libertad de culto». Son las nuevas formas del «sentimiento anticristiano», aquellas más sutiles y tal vez paradójicas, que contraponen la libertad de credo «a una noción general de tolerancia y de no-discriminación». Es la que puede ser hallada en «muchos países», y a la cual el Papa Francisco ha definido, con dolorosa ironía, la «persecución educada de los cristianos».

A este respecto el Papa Francisco sostuvo que «hay quienes sostienen que la celebración pública de festividades como la Navidad debiera ser desalentada  según una discutible convicción de que la misma de alguna manera podría ofender a aquellos que pertenecen a otras religiones o bien a ninguna. Y también hay incluso otros que –paradójicamente, con el objetivo de eliminar las discriminaciones- consideran que los cristianos que ocupan cargos públicos debieran, en determinados casos, actuar contra la propia conciencia. Estos son signos preocupantes de la incapacidad de tener en cuenta de manera justa los derechos de los creyentes en lo que hace a la libertad de conciencia y de religión, pero también del rol legítimo de la religión en la esfera pública».

Nuevos desafíos

El prelado también hablo de los nuevos desafíos que debemos afrontar «al combatir la intolerancia hacia los cristianos, no debemos olvidar que la religión o la fe –y por lo tanto, el cristianismo– tiene una capacidad ilimitada de bien, no solo para los individuos o las comunidades (basta con recordar las inmensas obras de caridad llevadas adelante por los cristianos), sino también para la sociedad en su conjunto.  Aunque reconociendo el rol positivo que la religión pueda desarrollar en la esfera pública y en la sociedad, en su Carta Encíclica Laudato si, el Papa Francisco ha reiterado que “la Iglesia no pretende […] sustituir a la política” (n. 188). La Iglesia tampoco pretende ofrecer soluciones técnicas a los problemas del mundo, dado que esta es una responsabilidad que recae sobre otros. La religión, sin embargo, tiene la especial tarea de ofrecer sus principios como guía para la comunidad de creyentes y para la sociedad en general. Por su naturaleza, está abierta a una realidad más grande y, por ende, puede guiar a las personas y a las instituciones en pos de una visión más universal, hacia un horizonte de fraternidad universal que ennoblece y enriquece el carácter de la asistencia humanitaria. Una persona que ha sido auténticamente formada en una visión religiosa, no puede ser indiferente al sufrimiento de hombres y mujeres”». 

Finalizó diciendo que «la Santa Sede está convencida de que, tanto para los individuos como para las comunidades, la dimensión de la fe puede favorecer el respeto de las libertades fundamentales y de los derechos humanos, sostener la democracia y el Estado de derecho, y contribuir a la búsqueda de la verdad y de la justicia. Además, el diálogo y la colaboración entre las religiones y con las religiones son un medio importante para promover seguridad, confianza, reconciliación, respeto y comprensión recíproca y para favorecer la paz. Nuestros esfuerzos comunes para combatir la intolerancia o la discriminación hacia los cristianos parten de nuestro reconocimiento común de la libertad de religión o de credo».

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