En su carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia (21-XI-2016), escribe el Papa Francisco que en medio de una situación como la nuestra, de crisis familiar, "es importante que llegue una palabra de consuelo a nuestras familias" (cf. n. 14).

En su carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia (21-XI-2016), escribe el Papa Francisco que en medio de una situación como la nuestra, de crisis familiar, "es importante que llegue una palabra de consuelo a nuestras familias" (cf. n. 14).

Se refiere al matrimonio ante todo como un don, como “una gran vocación a la que, con la gracia de Cristo, hay que corresponder con el amor generoso, fiel y paciente”.

De ahí nace la belleza inmutable de la familia, que permanece a pesar de numerosas sombras y propuestas alternativas, haciendo que la alegría del amor que se vive en las familias sea también la alegría de la Iglesia (cf. Amoris laetitia, n. 1). 

Al mismo tiempo –continúa diciendo– ese camino y proyecto de amor entre un hombre y una mujer a veces se interrumpe por el sufrimiento, la traición y la soledad. 

Por otra parte, “la alegría de los padres por el don de los hijos no es inmune a las preocupaciones con respecto a su crecimiento y formación, y para que tengan un futuro digno de ser vivido con intensidad”.

¿Qué podemos hacer?

¿Qué podemos hacer, entonces, para consolar y ayudar a las familias, sea cual sea su situación? ¿Cuál sería, como se dice ahora, nuestra hoja de ruta a partir de ahora para conseguirlo?

Ante todo Dios se nos adelanta para ayudarles y fortalecerles con la gracia del Sacramento del Matrimonio. Y así la familia puede ser “un lugar privilegiado en el que se viva la misericordia”. Es decir, cada uno de los miembros de la familia y la familia en conjunto están llamados a recibir y experimentar la misericordia de Dios, y a ejercitar la misericordia entre ellos, con otras familias y especialmente con los más necesitados. 

Pero además, asegura Francisco, esa misma gracia de Dios nos compromete a todos los cristianos para que resaltemos el valor de la propuesta y del proyecto de la familia cristiana. 

Reconocer la complejidad, mirar con la actitud del amor

Diciendo esto no trata el Papa simplemente de exhortar a una afirmación teórica o voluntarista del proyecto familiar. Tras el Año de la misericordia, nos invita primero a “reconocer la complejidad de la realidad familiar actual”. En segundo lugar apunta que “la misericordia nos hace capaces de mirar todas las dificultades humanas con la actitud del amor de Dios, que no se cansa de acoger y acompañar" (cf. Amoris laetitia, nn. 291-300).

Nótese bien: no somos nosotros los que fácilmente somos capaces ni de reconocer esa complejidad ni de mirarla con la actitud del amor de Dios. Es la iniciativa de Dios, su misericordia sobre nosotros, y su gracia lo que nos capacita para experimentar en nosotros esa misericordia. Es Dios quien nos puede abrir los ojos para ayudar a los demás. Es Dios mismo quien nos enseña y fortalece para que seamos capaces de acoger y acompañar a las familias. 

En este tiempo de la misericordia que continúa y se abre como fruto del Año de la misericordia, la familia debe ocupar una atención preferente. 

 

Francisco concluye sus catequesis sobre las 14 obras de misericordia

Francisco concluye sus catequesis sobre las 14 obras de misericordia

El Papa concluyó sus catequesis sobre las obras de misericordia explicando dos ellas: rezar a Dios por los vivos y difuntos y enterrar a los difuntos.

Dijo que "la sepultura es un acto de piedad y de fe, pues esperamos en la resurrección de la carne” y que rezar por los difuntos "está unido también al de rogar por los vivos,que junto con nosotros cada día enfrentan las dificultades de la vida”.

El Papa recordó que aunque las catequesis hayan terminado "la misericordia continúa” y que "debemos ponerla en práctica”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

"Queridos hermanos y hermanas:

Concluimos este ciclo de catequesis reflexionando sobre dos obras de misericordia: una espiritual que pide rogar a Dios por vivos y difuntos, y otra corporal que invita a enterrar a los muertos.

Para los cristianos, la sepultura es un acto de piedad y de fe, pues esperamos en «la resurrección de la carne». Durante la Eucaristía confiamos a los difuntos  a la misericordia de Dios con un recuerdo sencillo pero lleno de significado. Rezamos para que estén con él en el paraíso y con la esperanza de que un día también nosotros nos encontremos con ellos en ese misterio de amor que, si bien no comprendemos plenamente, sabemos que es verdad porque Jesús nos lo ha prometido.

Este recuerdo de rogar por los difuntos está unido también al de rogar por los vivos, que junto con nosotros cada día enfrentan las dificultades de la vida. Todos, vivos y difuntos, estamos en comunión; en esa comunidad de quienes han recibido el bautismo, se han nutrido del Cuerpo de Cristo y hacen parte de la gran familia de Dios.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los invito a rezar unos por otros para que las obras de misericordia corporales y espirituales se conviertan cada vez más en el estilo de nuestra vida. Muchas gracias”.

ROME REPORTS

Gran experto de todo lo referente al cristianismo primitivo

El profesor emérito de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra Domingo Ramos-Lissón falleció el 27 de noviembre en Pamplona. Había nacido en Madrid en 1930, donde estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid. Uno de los impulsores y consultores principales de primeroscristianos.com, donde ha mantenido un blog sobre el cristianismo primitivo. Nos seguirá ayudando desde el Cielo.

Posteriormente se trasladó a Roma para realizar los estudios teológicos en la Pontificia Universidad Lateranense, y allí se doctoró. Recibió la ordenación sacerdotal en diciembre de 1959 en Madrid. Durante su estancia en Roma conoció a san Josemaría, quien le hizo despertar su interés por la antigüedad cristiana. Fruto de ello nació su trabajo 'Los primeros cristianos' (1968), que, ampliado y revisado, alcanzó tres ediciones.

Se incorporó a la Universidad de Navarra en 1971, de la mano del profesor José Orlandis, donde realizó tareas docentes, investigadoras y directivas. Compaginó las labores propias de su condición sacerdotal con su actividad científica.

Experto en Patrología e Historia Antigua de la Iglesia, mantuvo una intensa actividad investigadora con más de ochenta libros y artículos publicados en revistas especializadas. Entre sus numerosas publicaciones destacan Compendio de Historia de la Iglesia Antigua (EUNSA, 2009) y Patrología (EUNSA, 2005), centrado en la vida de los Padres de la Iglesia: "su gran sueño", tal y como señala Josep Ignasi Saranyana, profesor emérito de la Facultad de Teología.

Fue muy importante su aportación al desarrollo del Instituto de Historia de la Iglesia de la Universidad de Navarra, del que fue subdirector de 1984 a 1990, y director entre 1990 y 1996. Además, impulsó el nuevo Anuario de Historia de la Iglesia (desde 1991).

Una de sus labores más conocidas en la Universidad fue la de asesoramiento y colaboración en la dirección de la Biblioteca del centro académico. Por encima de todo "fue un gran amante de los libros", relata el profesor Saranyana: "Dedicó muchísimas horas a la Biblioteca hasta lograr que esta sea hoy, al menos en materias teológicas, un referente internacional".

Domingo Ramos fue miembro de la Association Internationale d'Études Patristiques, de la Societas Internationalis Studiorum Historiae Conciliorum Investiganda, de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y de la Association Française d'Histoire Réligieuse et des Idées. Además, su apertura al mundo internacional le llevó en 1997 a obtener el Premio Europa, concedido por el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Navarra.

"Algunos lo definían como el 'perfecto caballero', y con razón, por sus educados modos y por su permanente sonrisa", afirma el profesor Saranyana. "Siempre hizo gala de una cordialidad y exquisitez extraordinarias, que nunca abandonó, ni siquiera en las etapas de mayor tensión: durante la larga enfermedad de su madre (a la que atendió con filial solicitud); cuando se acumulaban el trabajo o los compromisos editoriales; o en las temporadas en que el ministerio sacerdotal le exigía una mayor dedicación. Era, sin duda, una persona de talante pacífico, que inspiraba serenidad, un buen sacerdote y un gran universitario, muy identificado con el mundo británico, particularmente con el de Oxford", concluye.

lainformacion.com

La fe en Jesucristo no es una cuestión privada. Hay que adorar al Señor hasta el final, a pesar de la apostasía y de las persecuciones. Son las afirmaciones principales que expresó Papa Francisco durante la homilía de la misa matutina en la Capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana

El Papa Francisco recuerda a los cristianos perseguidos en la fiesta del martirio de San Andrés

En el ámbito del intercambio tradicional de delegaciones en las festividades de los respectivos patronos -los santos apóstoles Pedro y Pablo, el 29 de junio en Roma y San Andrés, el 30 de noviembre en Estambul- el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, ha encabezado este año la delegación de la Santa Sede que ha viajado a la capital turca para celebrar esa festividad con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre 2013 (Vatican Insider)

En el ámbito del intercambio tradicional de delegaciones en las festividades de los respectivos patronos -los santos apóstoles Pedro y Pablo, el 29 de junio en Roma y San Andrés, el 30 de noviembre en Estambul- el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, ha encabezado este año la delegación de la Santa Sede que ha viajado a la capital turca para celebrar esa festividad con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

La delegación de la Santa Sede, formada por el cardenal Koch, el obispo Brian Farrell, monseñor Andrea Palmieri y el nuncio apostólico en Turquía, arzobispo Antonio Lucibello, ha participado en la solemne Liturgia Divina presidida por el Patriarca de Constantinopla, Bartolomeo I en la iglesia patriarcal del Fanar. Seguidamente, ha tenido lugar un encuentro con el Patriarca y con la comisión sinodal encargada de las relaciones con la Iglesia Católica.

El cardenal Koch ha entregado a Bartolomé I un regalo y un mensaje del Santo Padre Francisco que fue leído al final de la Liturgia Divina. La delegación ha visitado también la sede de la Escuela de Teología del Patriarcado Ecuménico en Halchi, cerrada por las autoridades turcas en 1971 y para la cual se espera el permiso de reapertura.

En su mensaje, el Papa escribe: “Amado hermano en Cristo, es la primera vez que me dirijo a usted con motivo de la fiesta del apóstol Andrés. Aprovecho esta oportunidad para asegurarle mi intención de continuar las relaciones fraternas entre la Iglesia de Roma y el Patriarcado Ecuménico . Es para mí un motivo de gran consuelo reflexionar sobre la profundidad y la autenticidad de los lazos que existen entre nosotros, fruto de un viaje lleno de gracia a lo largo del cual el Señor ha guiado nuestras Iglesias desde el histórico encuentro en Jerusalén entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, cuyo quincuagésimo aniversario vamos a celebrar en breve... Unidos en Cristo, por lo tanto, ya experimentamos la alegría de ser auténticos hermanos en el Señor, y al mismo tiempo somos plenamente consciente de no haber alcanzado la meta de la plena comunión. A la espera del día en que podamos participar juntos en el banquete eucarístico, los cristianos están llamados a prepararse para recibir este don de Dios mediante la oración, la conversión interior, la renovación de la vida y el diálogo fraterno”.

“Nuestra alegría en la celebración de la fiesta del apóstol Andrés -prosigue- no debe hacernos alejar la mirada de la dramática situación de muchas personas que están sufriendo debido a la violencia y la guerra, al hambre, a la pobreza y a los graves desastres naturales. Soy consciente de su profunda preocupación por la situación de los cristianos en Medio Oriente y por su derecho a permanecer en sus países de origen. El diálogo, el perdón y la reconciliación son el único medio posible para lograr la resolución de conflictos. Seamos incesantes en nuestra oración al Dios todopoderoso y misericordioso por la paz en esta región y sigamos trabajando por la reconciliación y el justo reconocimiento de los derechos de las personas”.

“El recuerdo del martirio del apóstol San Andrés -concluye Francisco- también nos hace pensar en los muchos cristianos de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales , que en muchas partes del mundo sufren discriminaciones y a veces pagan con su sangre el precio de su profesión de la fe. Estamos celebrando el 1700 aniversario del Edicto de Constantino, que puso fin a la persecución religiosa en el Imperio Romano de Oriente y de Occidente , y abrió nuevos canales para la difusión del Evangelio. Hoy, como entonces , los cristianos de Oriente y Occidente deben dar testimonio común para que, fortalecidos por el Espíritu de Cristo resucitado, difundan el mensaje de salvación a todo el mundo. Hay también una necesidad urgente de cooperación efectiva y comprometida entre los cristianos con el fin de salvaguardar en todas partes el derecho a expresar públicamente la propia fe y a ser tratados con justicia cuando promueven la contribución que el cristianismo sigue ofreciendo a la sociedad y la cultura contemporáneas”.

Noticia: Vatican Insider

La vocación de los primeros discípulos en el lago de Genesaret

“Quiero que me sigas, aunque eres muy libre para decidirte”

 

Jesús había dejado a Juan, Andrés, Santiago, Simón, Felipe y Natanael con una inquietud en el alma. Ahora creen, pero viven igual que antes.
Su fe es una semilla que aún debe germinar. Saben que tienen que hacer algo, pero no saben qué.

Un lugar privilegiado: Genesaret

Entonces llega Jesús donde ellos trabajan, acude a buscarlos junto al lago de Genesaret. Este lago es un lugar privilegiado de la naturaleza. Sus medidas son de veinte y diez kilómetros, entre su longitud máxima y su anchura. Ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Lo suficiente para una medida humana y acogedora. Sus aguas dulces son fruto de las altas cumbres del monte Hermón, y las vierte, a su vez, en el Jordán.

Le rodea una vegetación arborada y su entorno son prados. En las épocas primaverales la pradera se llenan de pequeñas flores que le dan un agradable colorido. La temperatura es deliciosa, ya que es un clima levantino algo alejado de la costa, con vientos provenientes de las cercanas montañas, que atemperan las épocas más calurosas. Los puertos de pescadores se suceden a poca distancia unos de otros, pues la pesca es abundante.

Por su emplazamiento, es un lugar donde los hombres pueden vivir a gusto, sin las agresiones del excesivo frío o del calor fuerte, con agua y con luz.

Se presta a estar largos ratos al aire libre en conversación amistosa; y las pocas lluvias favorecen más aún estas reuniones con el cielo por techo y sentados en la hierba.

Alrededor del lago, a una cierta distancia, se elevan pequeñas colinas desde las que de una mirada se domina todo el lago; las puestas de sol invitan a la oración y a agradecer a Dios la belleza de lo creado.

Nazaret está relativamente cerca, aunque alejada de sus orillas; entre las poblaciones que se encuentran allí se puede contar: Betsaida - lugar de nacimiento de Pedro, Juan, Felipe, Andrés y Santiago-; Cafarnaúm -donde vivían Pedro y Andrés cuando Jesús les llamó definitivamente-; Magdala -lugar de la conversión de la mujer pecadora; Tabigha -donde se realizó la segunda pesca milagrosa, la de los 153 peces grandes bien contados-; Tiberíades -localidad romana de mala fama entre los judíos-, y pequeños puertos de pescadores.

Este es el marco del segundo encuentro de Jesús con algunos de sus futuros apóstoles. La semilla dejada en su alma en el primer encuentro con el Señor va a dar aquí su primer fruto.

Después del primer encuentro

Los seis primeros, después de hablar con Jesús, volvieron a sus casas con la inquietud en el alma. No pueden ser indiferentes a lo que han visto y oído. El encuentro con Cristo había sido muy intenso. Jesús había entrado en sus almas hasta lo más hondo.

Cierto que ellos habían puesto pocas dificultades y estaban llenos de buena voluntad; pero hemos de reconocer que es difícil acostumbrarse a lo desconocido; y más aún si se trata de un encuentro con el Mesías anunciado por los profetas y esperado durante tantos siglos por los israelitas. Jesús había dicho a unos que era Él a quien esperaban: el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A otro le cambió el nombre. A otro lo entusiasma. Alguien descubre en Él al Hijo de Dios y al rey de Israel.

Los detalles del primer encuentro y la hondura de las primeras palabras bullen en su interior, también cuandose dedicaban a sus tareas habituales de pesca. La simiente lanzada a voleo por el sembrador iba desarrollándose en su alma. Iban asimilando lo oído y lo visto. Y esto requiere un cierto tiempo, aunque sea poco.

Jesús deja pasar los días para que maduren la experiencia de aquel primer encuentro. Después, los busca para realizar una segunda llamada, la definitiva. Esta llamada es repentina pero la respuesta fue rápida, lo que significa que han reflexionado sobre el primer encuentro.

Después de la manifestación en Judea y Nazaret las almas ya están maduras, y Jesús se presenta en Cafarnaúm. Al verle, los seis sienten un gran sobresalto.

La alegría es grande en todos, aunque en alguno apareciese una cierta inquietud, al presentir que aquella visita tan grata le iba a complicar la vida; pero, difícilmente podía seguir su vida como hasta el momento.

Lo recibieron con gusto, y Jesús se quedó, con gozo, con sus nuevos amigos. Jesús que sabe lo que pasa por su interior, se dirige a ellos y les dice algo inesperado y deseado al mismo tiempo: sígueme, o seguidme. El Señor quiere dejar bien claro que no le eligen ellos a Él como Maestro, sino que libremente les elige a ellos como discípulos.

La llamada se dio al pasar Jesús cerca de ellos. Parece aparente casual, rápida, como dicha de paso; pero no es así. Cristo los busca, ha ido a su pueblo deliberadamente, se dirige con toda intención a la orilla donde están, y pasa por sus vidas en el momento elegido por El: "Y, al pasar junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús: Seguidme, y os haré pescadores de hombres. Y, al instante, dejaron las redes y le siguieron. Y avanzando un poco, vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan su hermano, que remendaban las redes en la barca. Y enseguida los llamó. Y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él"( Mt y Mc).

¿Qué significa la llamada?

¿Qué quiere decir sígueme? ¿Es un mandato o una petición? No es fácil contestar, pues nos falta conocer el acento con que Jesús pronuncia la palabra. Sígueme tiene algo de mandato y algo de súplica. La Voluntad de Dios se exterioriza en esta palabra, por tanto es un mandato; pero al mismo tiempo suplica una respuesta libre. Es un mandato, pero con un acento amoroso.

Es como decir: “si quieres puedes ser mi discípulo, pero ten en cuenta que es Dios quien te lopide”, o bien: “quiero que me sigas, aunque eres muy libre para decidirte”. No en vano el amor es más exigente que la justicia y cuando es el Amor el que llama, una súplica es un mandato.

¿Qué contenido tiene la propuesta de seguir a Jesús? Lo vemos claro en la respuesta de los apóstoles: dejar sus ocupaciones, su modo de vida, y vivir como el mismo Jesús. Les pedía un cambio de vida respecto a Dios, y , a la vez: dedicarse a una tarea algo enigmática.

Era lógico hacer preguntas, enterarse bien sobre lo que deben hacer; cómo quedaría la familia, las barcas, y mil detalles de determinada importancia. Pero no hicieron preguntas. Creen en Jesús, se fían de Él, y por eso le siguen dejándolo todo. Andrés y Pedro dejaron las redes tal y como estaban. Santiago y Juan dejaron a su padre boquiabierto, aun en el supuesto de que Zebedeo conociera algo por las conversaciones familiares de aquellos días.

Dejaron todo "al instante, al momento". No hubo dilación, ni excusas más o menos razonables. Esa prontitud en la entrega es importante. En el caso de estos cuatro apóstoles no era imprudencia, ni una temeridad, pues conocían bien quién era Jesús, y creían en Él,tenían la formación básica que proporcionaba la Ley, unida a la que les había dado Juan Bautista.

Si hubiera sido un acto generoso, pero imprudente, Jesús no les hubiera admitido en su compañía. No quiere decir esto que ya fuesen perfectos, ni siquiera de que tuviesen perfecta conciencia de lo que se les pedía. Jesús les llama precisamente para formarlos, y conoce muy bien sus carencias intelectuales y humanas.

Pero la valentía, la firmeza, la prontitud en la decisión es necesaria en la generosidad. Seguir a Jesús es convivir con Él. La perspectiva es halagüeña, pero no fácil. Jesús se exige mucho; les conocerá muy de cerca y la experiencia muestra la diferencia entre un trato diario y continuado y uno esporádico.

La convivencia diaria permite que afloren defectos: desalientos, malhumor, pereza, espíritu crítico, envidia y tantos otros. Pero sólo esa convivencia hará posible una educación y una formación de filigrana.

Las grandes ideas y los consejos sabios se concretarán en correcciones concretas y en costumbres detalladas, como el control de la lengua, la paciencia ante los inoportunos, no dejar nunca para después la oración y mil cosas más.

Santiago y Juan dejan a su padre Zebedeo. Pedro, a su familia. No se trata pues de dejar cosas malas o indiferentes, sino realidades tan buenas como la familia. Cabía argüir, como excusa para la entrega, que el cuarto mandamiento es muy importante; pero el primero lo es más, y no pueden estar en oposición.

El contenido de la petición del “sígueme” con el que Jesús llama a los discípulos se puede resumir en “comprometerse”. No les muestra al principio todo lo que van a hacer, ni les explica si van a vivir una vida célibe, o alejada de su mujer para el que estuviese casado, ni si tendrán que vivir un determinado tipo de vida, o de estudio. Si les hubiese hablado al principio de la Cruz se hubiesen asustado, y quizá no se hubiesen atrevido a la entrega. Parece claro que, seguirle, equivale a fiarse de Jesús y hacer las cosas como el Maestro les indique.

ENRIQUE CASES,

“Tres años con Jesús”,

El pontificado de Francisco coincide con un momento de la historia convulso, con una crisis de refugiados desencadenada por una serie de guerras, son las "herencias envenenadas" de la II Guerra del Golfo y de la invasión de Irak.

El periodista Juan Vicente Boo, corresponsal de ABC en el Vaticano, considera que el impacto del Papa Francisco en el mundo es "mucho más profundo de lo que parece", sobre todo entre las élites políticas y económicas del planeta, "desde donde hablan con admiración de él".

Boo, quien ha hoy presentado en Zaragoza su libro 'El Papa de la alegría', ha reconocido, en una entrevista con EFE, que este Papa cuenta con un consenso más alto que el de sus predecesores -Benedicto XVI y Juan Pablo II-, en parte porque es "grato" y "positivo", además de ser "tremendamente respetuoso" con todos.

A su juicio, el impacto en el mundo que está teniendo el Papa Francisco también es mucho más rápido, ya que en poco tiempo "detuvo un bombardeo masivo en Siria, ayudó a la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos y forzó a los países a abordar el cambio climático".

El pontificado de Francisco coincide con un momento de la historia convulso, con una crisis de refugiados desencadenada por una serie de guerras, que, en su opinión, son las "herencias envenenadas" de la II Guerra del Golfo y de la invasión de Irak.

En este contexto, Boo considera que el Papa Francisco está recomponiendo fracturas con una "valentía extraordinaria" y pone como ejemplo su primer viaje a Turquía, donde tuvo un encuentro con líderes islámicos a quienes les transmitió que la manera de solucionar el problema del fanatismo violento era que cada religión desacreditara y condenara a sus propios fanáticos, ha dicho.

Desde entonces, ha indicado Boo, esas repulsas a atentados terroristas y actos fanáticos empezaron tímidamente y ahora forman parte de la normalidad.

"Es curioso la simpatía que hay en el mundo islámico hacia Francisco, porque les trata con respeto, porque se han enterado que uno de sus mejores amigos es un líder musulmán de Buenos Aires", ha comentado Boo, quien ha recordado también que el Papa está haciendo "las cosas de otro modo".

En este sentido, ha señalado que su impactoes "gigantesco", pero especialmente entre las élites económicas y políticas, más que entre la personas de a pie, que se quedan más con su "simpatía" y "alegría".

"El impacto de Francisco lo notas cuando estás en la tribuna de prensa del Congreso de Estados Unidos, justo encima del orador, y ves cómo los representantes y senadores cada dos y tres minutos se levantan para aplaudir a Francisco", ha precisado.

Vicente Boo, quien ha seguido a los últimos tres papas desde hace 18 años, ha recordado que el Papa Francisco afirmó en una ocasión que su pontificado sería corto, pero desde entonces han pasado ya tres años y medio y, a punto de cumplir los 80 años, goza de "buena salud" y lleva un ritmo "más pausado".

En cuanto a la reforma de la curia que Francisco "heredó del cónclave" del que salió elegido, Boo ha puntualizado que está "casi terminada" y que el modo de actuar de los obispos ha cambiado también con el ejemplo de un Papa, cuyo modelo es el de los "primeros cristianos".

"El Evangelio no quiere meternos miedo sino abrir nuestro horizonte a la dimensión venidera, más grande"

"El Evangelio no quiere meternos miedo sino abrir nuestro horizonte a la dimensión venidera, más grande"

Durante el Ángelus del domingo el Papa habló sobre el nuevo período que se abre para la Iglesia católica: la preparación de la Navidad. Explicó que Jesús está presente para la humanidad en tres momentos: con su nacimiento en Belén, en la vida cotidiana  de los católicos y en el Juicio Final, que todavía no ha sucedido.

Para el Papa, la certeza del Juicio Final, en lugar de asustar a los católicos, les ayuda a vivir mejor el presente.

FRANCISCO

"El Evangelio no quiere meternos miedo sino abrir nuestro horizonte a la dimensión venidera, más grande, que por un lado relativiza las cosas de cada día pero que al mismo tiempo las hace preciosas, decisivas. La relación con el Dios que viene a visitarnos da a cada gesto, a cada cosa, una luz distinta, un espesor, un valor simbólico”.

El Papa dijo que el Juicio Final es una invitación a vivir con sobriedad, o sea, a gobernar las cosas materiales, en lugar de dejarse gobernar por ellas.

FRANCISCO

"Si, por el contrario, nos dejamos condicionar y agobiar por las cosas materiales, no podemos percibir que hay algo mucho más importante: nuestro encuentro final con el Señor, que viene para estar con nosotros. Es una invitación a la vigilancia, porque al no saber cuándo vendrá, debemos estar siempre preparados para marchar”.

El Papa Francisco también dijo que reza por los afectados a causa de las catástrofes naturales en Costa Rica y Nicaragua, golpeados por el huracán Otto y por un terremoto de 7.4 de magnitud.

FRANCISCO

"Queridos hermanos y hermanas, quiero asegurar mi oración por las poblaciones de América Central, especialmente Costa Rica y Nicaragua, golpeadas por un huracán y este último (Nicaragua), también por un fuerte terremoto”.

Había muchos peregrinos en la plaza, y se les veía muy animados. Especialmente este grupo de Ecuador, que llevaba una imagen de su patrona.

ROME REPORTS


El ex vocero del Papa polaco: quería saber todo de Juan Pablo

 

«Fidel Castro me tuvo hablando con él por 6 horas. Tenía mucha curiosidad sobre Juan Pablo II, e incluso celoso de su interioridad se comprendía que quería ir más a fondo… Le dije que era un hombre afortunado, porque el Papa rezaba todos los días por él. Por una vez se quedó en silencio». Joaquín Navarro-Valls, el portavoz de Juan Pablo II en ocasión de la histórica visita de Wojtyla a Cuba en 1998 tuvo un papel que fue mucho más allá del papel oficial de director de la Sala de Prensa vaticana. Y lo cuenta en esta entrevista que concedió a «La Stampa».

¿Cómo se llegó a la visita del Papa que había contribuido en la caída del Muro de Berlín a uno de los últimos baluartes del comunismo?

Durante una decena de años Juan Pablo II había enviado a sus delegados a Cuba. También fue el “ministro del Exterior” vaticano, Jean Luis Tauran. El Papa tenía el deseo de visitar la isla, pero la invitación no llegaba. Finalmente en noviembre de 1996 Castro vino a Roma para una reunión de la FAO y fue recibido en el Vaticano. Ahí invitó formalmente al Pontífice.

¿Cómo se preparó el viaje?

Durante todo 1997 se trabajó en la organización. Tres meses antes de que se diera, en octubre de ese año, llegué a La Habana y me encontré con Fidel. Fue un encuentro largo, que duró seis horas y concluyó casi a las tres de la mañana. Castro tenía mucha curiosidad, quería saber todo sobre Juan Pablo II, qué familia había tenido, cómo había vivido. Quería saber más sobre el hombre Wojtyla y dejaba ver su admiración por él. Se percibía que quería ir más a fondo. Le dije: “Señor presidente, le envidio”. “¿Por qué?” “Porque el Papa reza por usted todos los días, presa para que un hombre de su formación pueda volver a encontrar la vía el Señor”. El presidente cubano por una vez se quedó en silencio.

¿Qué le pidió usted a Castro por cuenta de la Santa Sede?

Le expliqué que, como ya había sido fijada la fecha de la visita, el 21 de enero de 1998, era interesante que fuera un gran éxito. “Cuba debe sorprender al mundo”, le dije. Fidel se declaró de acuerdo. Entonces yo añadí algo sobre las sorpresas que el Papa se esperaba. Le pedí a Castro que la Navidad, a la vuelta de la esquina, se celebrara en Cuba como una fiesta oficial por primera vez desde el inicio de la revolución.

¿Cómo reaccionó el Líder Máximo?

Dijo que habría sido muy difícil, la Navidad caía en plena cosecha de la caña de azúcar. Respondí: “Pero el Santo Padre querría poderle agradecer públicamente este gesto desde su llegada al aeropuerto de La Habana”. Entonces, después de una larga discusión, Castro acabó diciendo que sí. Aunque añadió: “Pero podría ser solo por este año”. Me limité a decir: “Muy bien, el Papa le estará muy agradecido. Y en cuanto al año próximo, ya se verá”. Como se sabe la fiesta de Navidad siguió siendo desde entonces fiesta civil.

¿Qué pensaba Papa Wojtyla sobre Castro?

Durante el vuelo hacia La Habana, un periodista le preguntó al Papa qué le habría aconsejado al presidente de Estados Unidos sobre la posición que debía mantener con Cuba: “To change!”. Su consejo era cambiar. Después le preguntaron qué se esperaba del presidente de Cuba. Juan Pablo II respondió: “Espero que me explique su verdad, como hombre, como dirigente y como comandante”. Yo no estaba en el avión, ya estaba en La Habana. Recibí el texto de aquella respuesta y se la enseñé a Castro mientras esperábamos que aterrizara el Papa. Así, ya había un orden del día escrito para su encuentro. El encuentro cara a cara duró mucho y al salir ambos estaban serenos y sonrientes. Recuerdo la misa en la Plaza de la Revolución con los hermanos Castro en primera fila y la multitud que acompañaba la homilía con el grito “¡Libertad, libertad!”. Y recuerdo las palabras con las que Fidel se despidió de Juan Pablo II en el aeropuerto antes de volver a Roma: “Le agradezco por todas las palabras que dijo, hasta por las que habrían podido no gustarme”. Tenía esta elegancia humana, mientras Wojtyla sonreía: con esa visita inauguró un tiempo de lentas pero reales aperturas.

VATICAN INSIDER

 

Desde hace tres semanas, un equipo de científicos ha expuesto la superficie original de lo que tradicionalmente se considera la tumba de Jesucristo. Situada en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, es la primera vez que se abre en siglos y poco a poco va mostrando sus misterios.

La roca original de la Tumba de Cristo a la luz, “revive la maravilla de las mujeres santas en la mañana de la Resurrección”

JERUSALÉN – Por primera vez en casi medio milenio, la losa de mármol que cubre la Tumba de Cristo fue retirada completamente, el miércoles 26 de octubre de 2016, durante este tiempo de restauración de la edícula en el Santo Sepulcro. Bajo este plato, otra losa de mármol, de la época de los cruzados, fue encontrada con una cruz tallada en la superficie. Debajo, estaba el lecho original de piedra caliza, la Tumba de Jesús.
Desde hace tres semanas, un equipo de científicos ha expuesto la superficie original de lo que tradicionalmente se considera la tumba de Jesucristo. Situada en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, es la primera vez que se abre en siglos y poco a poco va mostrando sus misterios.

El grupo científico griego a cargo de la restauración del Santo Sepulcro está ultimando los trabajos de rehabilitación para evitar que la deteriorada tumba de Jesucristo se convierta en una «montaña de arena». Así podría haber quedado en cuestión de décadas la sagrada roca que, según la tradición, albergó durante tres días el cuerpo y el sudario de Cristo, aseguró hoy a Efe Antonia Maropoulou, directora científica del proyecto.

«Los resultados han sido muy buenos y estamos en la fase de instalar las juntas de titanio —traído desde Grecia y utilizado también en la Acrópolis— para reajustar las piedras de la cueva y fijarlas al templete que lo protege», explicó esta profesora de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas, junto a la estructura desmantelada del Edículo. Si todo continúa según lo previsto, en febrero retirarán las vigas de metal que fueron instaladas durante el Imperio británico, en 1947, para sostener el Edículo reconstruido por la comunidad griego ortodoxa un siglo y medio antes y cuya reparación «era urgente», aseguró.

La tumba ha estado cubierta por un revestimiento de mármol, al menos desde 1555, y probablemente desde siglos antes. National Geographic está filmando los trabajos de restauración en curso en el que está considerado el lugar más sagrado para la Cristiandad.

Oportunidad única

«El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella», dijo Fredrik Hiebert, arqueólogo de la National Geographic Society, un socio en el proyecto de restauración. «Será un análisis científico largo, pero finalmente seremos capaces de ver la superficie de la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo».

Según la tradición cristiana, el cuerpo de Jesucristo fue colocado en un nicho excavado en la ladera de una cueva de piedra caliza después de su crucifixión por los romanos en el año30 o 33. La creencia cristiana dice que Cristo resucitó después de la muerte, y que las mujeres que vinieron a ungir su cuerpo tres días después del entierro informaron de que no había restos presentes.

La exposición del nicho está dando a los investigadores una oportunidad sin precedentes para estudiar la superficie original de lo que se considera el lugar más sagrado de la cristiandad. Un análisis de la roca original puede ayudar a comprender mejor no sólo la forma original de la cámara de la tumba, sino también cómo ha evolucionado como el punto focal de veneración desde que fue identificado por primera vez por Helena, madre del emperador romano Constantino, en el año 326.

«Estamos en el momento crítico para la rehabilitación de Edículo», dijo Moropoulou. «Las técnicas que estamos usando para documentar este monumento único permitirán al mundo estudiar nuestros hallazgos como si ellos mismos estuvieran en la tumba de Cristo».

 ABC

El ex portavoz del Papa polaco: "quería saber todo de Juan Pablo" 

«Fidel Castro me tuvo hablando con él por 6 horas. Tenía mucha curiosidad sobre Juan Pablo II, e incluso celoso de su interioridad se comprendía que quería ir más a fondo… Le dije que era un hombre afortunado, porque el Papa rezaba todos los días por él. Por una vez se quedó en silencio».

Joaquín Navarro-Valls, el portavoz de Juan Pablo II en ocasión de la histórica visita de Wojtyla a Cuba en 1998 tuvo un papel que fue mucho más allá del papel oficial de director de la Sala de Prensa vaticana. Y lo cuenta en esta entrevista que concedió a «La Stampa».

¿Cómo se llegó a la visita del Papa que había contribuido en la caída del Muro de Berlín a uno de los últimos baluartes del comunismo?

Durante una decena de años Juan Pablo II había enviado a sus delegados a Cuba. También fue el “ministro del Exterior” vaticano, Jean Luis Tauran. El Papa tenía el deseo de visitar la isla, pero la invitación no llegaba. Finalmente en noviembre de 1996 Castro vino a Roma para una reunión de la FAO y fue recibido en el Vaticano. Ahí invitó formalmente al Pontífice.

¿Cómo se preparó el viaje?

Durante todo 1997 se trabajó en la organización. Tres meses antes de que se diera, en octubre de ese año, llegué a La Habana y me encontré con Fidel. Fue un encuentro largo, que duró seis horas y concluyó casi a las tres de la mañana. Castro tenía mucha curiosidad, quería saber todo sobre Juan Pablo II, qué familia había tenido, cómo había vivido. Quería saber más sobre el hombre Wojtyla y dejaba ver su admiración por él. Se percibía que quería ir más a fondo. Le dije: “Señor presidente, le envidio”. “¿Por qué?” “Porque el Papa reza por usted todos los días, presa para que un hombre de su formación pueda volver a encontrar la vía el Señor”. El presidente cubano por una vez se quedó en silencio.

¿Qué le pidió usted a Castro por cuenta de la Santa Sede?

Le expliqué que, como ya había sido fijada la fecha de la visita, el 21 de enero de 1998, era interesante que fuera un gran éxito. “Cuba debe sorprender al mundo”, le dije. Fidel se declaró de acuerdo. Entonces yo añadí algo sobre las sorpresas que el Papa se esperaba. Le pedí a Castro que la Navidad, a la vuelta de la esquina, se celebrara en Cuba como una fiesta oficial por primera vez desde el inicio de la revolución.

¿Cómo reaccionó el Líder Máximo?

Dijo que habría sido muy difícil, la Navidad caía en plena cosecha de la caña de azúcar. Respondí: “Pero el Santo Padre querría poderle agradecer públicamente este gesto desde su llegada al aeropuerto de La Habana”. Entonces, después de una larga discusión, Castro acabó diciendo que sí. Aunque añadió: “Pero podría ser solo por este año”. Me limité a decir: “Muy bien, el Papa le estará muy agradecido. Y en cuanto al año próximo, ya se verá”. Como se sabe la fiesta de Navidad siguió siendo desde entonces fiesta civil.

¿Qué pensaba Papa Wojtyla sobre Castro?

Durante el vuelo hacia La Habana, un periodista le preguntó al Papa qué le habría aconsejado al presidente de Estados Unidos sobre la posición que debía mantener con Cuba: “To change!”. Su consejo era cambiar. Después le preguntaron qué se esperaba del presidente de Cuba. Juan Pablo II respondió: “Espero que me explique su verdad, como hombre, como dirigente y como comandante”. Yo no estaba en el avión, ya estaba en La Habana. Recibí el texto de aquella respuesta y se la enseñé a Castro mientras esperábamos que aterrizara el Papa. Así, ya había un orden del día escrito para su encuentro. El encuentro cara a cara duró mucho y al salir ambos estaban serenos y sonrientes. Recuerdo la misa en la Plaza de la Revolución con los hermanos Castro en primera fila y la multitud que acompañaba la homilía con el grito “¡Libertad, libertad!”. Y recuerdo las palabras con las que Fidel se despidió de Juan Pablo II en el aeropuerto antes de volver a Roma:“Le agradezco por todas las palabras que dijo, hasta por las que habrían podido no gustarme”. Tenía esta elegancia humana, mientras Wojtyla sonreía: con esa visita inauguró un tiempo de lentas pero reales aperturas.

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