El Papa se ha reunido en el Vaticano con unas cuatro mil personas sin hogar. Es el primero de los tres días del Jubileo de las personas sin techo y los marginados.
Fue quizá el primer encuentro multitudinario de un Papa con personas en situación marginada, y ellos no llegaron con las manos vacías. Por eso mismo, le dieron cientos de cartas y tiernos regalos.
Se detuvo a escuchar sus testimonios.
Luego, improvisó una catequesis en la que pidió perdón en nombre de toda la Iglesia.
FRANCISCO
"Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro; les pido perdón por todas las veces que los cristianos delante de una persona pobre o de una persona pobre miramos hacia otro lado. Perdón”.
Francisco pidió a estas personas sin hogar llegadas de toda Europa que no se rindan, que sueñen con construir un mundo mejor. Y sobre todo, que no dejen que nadie pisotee su dignidad.
FRANCISCO
"La vida se nos hace hermosa, somos capaces de encontrarla bella en las peores situaciones en las que ustedes viven. Eso se llama dignidad: esa es la palabra que me vino. La capacidad de encontrarbelleza en las cosas más tristes y sufridas sólo puede hacerlas un hombre o una mujer que tiene dignidad: pobre sí, arrastrado, no. Eso es dignidad”.
Francisco pidió a los pobres que rezaran por él, para que sea fiel a su ministerio. Y lo hicieron con este gesto: casi imponiéndoles las manos.
El Papa dedicó más de la mitad del encuentro a saludar y a abrazar personalmente a muchos de los participantes, que estaban tan emocionados que provocaron algún susto a los guardaespaldas del Vaticano.
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó que la única manera de conocer el mensaje de Dios es a través de Jesucristo.
El próximo 9 de diciembre será la inauguración. La decoración permanecerá hasta el próximo 8 de enero de 2017
Comienza a sentirse la atmósfera navideña en el Vaticano, con el anuncio del origen del abeto de Navidad para la Plaza San Pedro, que llegará del Trentino. El pesebre, en cambio, será un regalo de Malta. «El próximo 9 de diciembre a las 16.30 hrs. —anunció el Gobernatorado— se llevarán a cabo la inauguración del Pesebre y la iluminación del árbol».
Este año el pesebre y el árbol permanecerán iluminados desde el día de la inauguración hasta el domingo 8 de enero de 2017 por la noche, día en el que se conmemora el Bautismo del Señor.
El árbol, un abeto rojo de 25 metros de altura y con una circunferencia máxima de 75 centímetros (reducidos a 65 para permitir su transporte), será regalado por la municipalidad de Scurelle - Foreste del Lagorai - Provincia Autónoma de Trento, Italia. Cuando sea cortado, el domingo 23 de noviembre, los niños e la escuela primaria de Scurelle plantarán 40 nuevas plantas de abeto rojo en una zona cercana, en la que el año pasado fueron cortados algunos árboles afectados por un parásito. Después de ser cortado, el gran árbol será transportado con un helicóptero del Ejército italiano, con la colaboración de la Protección Civil de Trento, y después será cargado en el vehículo que lo llevará a la capital. Llegará a Roma por la noche, entre el 23 y el 24 de noviembre. Con la ayuda del personal de los Servicios Técnicos y de los Jardines Vaticanos, será colocado en la Plaza San Pedro.
En cambio, este año el pesebre será un regalo de la arquidiócesis y del gobierno de Malta, que el año pasado convocó a un concurso entre los artistas locales. El boceto elegido por la comisión maltesa fue el del artista de Gozo Manwel Grech. La obra medirá 17 metros de largo por 12 de profundidad, y tendrá una altura de 8 metros. Los personajes llevarán vestidos típicos de Malta e instrumentos musicales. Tendrá 17 figuras, sin contar los animales.
Este año también se decorará el árbol con esferas de arcilla en las que habrá reproducciones de dibujos realizados por diferentes niños que se encuentran hospitalizados en las secciones de oncología italianas. Estos niños, con sus padres, participaron en un programa de ceramico-terapia recreativa en los laboratorios hospitalarios permanentes que creó, coordina y administra la Fundación Condesa Lene Thun.
También la iluminación será una novedad, sobre todo para la tutela del ambiente: 18.000 foquitos con tecnología led (que en conjunto pesarán 140 kilos) y con un consumo de solo 1,7 kilo-watts. El 9 de diciembre por la mañana, las delegaciones de Trento y de Malta, con algunos de los niños que hicieron las esferas para el árbol, serán recibidos por el Papa en una Audiencia para la presentación oficial de los dones.
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó que la única manera de conocer el mensaje de Dios es a través de Jesucristo.
Al extraordinario de la misericordia, convocado por el Papa Francisco, se añade el del XVII centenario del nacimiento de san Martín. Fue, en efecto, en el territorio de la actual Hungría donde en el 316 nace Martín, uno de los santos quizá más conocidos del mundo, gracias al famoso episodio cuando le da al pobre mendicante su propia capa.
A Martín se le considera el santo por excelencia de la caridad y de las obras de misericordia, algunas de las cuales lo vinculan de manera eminente a su tierra natal, la Pannonia. Es decir, lo hace un santo actualísimo para este jubileo querido por el Papa Francisco.
Uno de los símbolos más elocuentes de esta feliz coincidencia de los dos jubileos y representado en la nueva puerta de bronce de la catedral de Szombathely, realizado para el aniversario e inmediatamente inaugurado como puerta santa diocesana del jubileo. Las seis escenas que lo constituyen, obra del artista Gábor Veres, nos presentan los episodios más significativos de la vida de Martín.
Andrés Veres
Obispo de Szombathely y presidente de la Conferencia episcopal húngara
NEWS.VA
Durante la audiencia general el Papa recordó cómo Jesús pasó por el mundo consolando y curando a enfermos de sus dolencias. Dijo que trajo la "verdadera libertad” al mundo; una libertad que "nace del encuentro personal con Él”.
RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL
"Queridos hermanos y hermanas:
Muchos relatos de los evangelios nos muestran que la vida de Jesús se caracterizó por ser un continuo encuentro con las personas, fue especialmente cercano a los enfermos, a los que consoló y curó de sus enfermedades y dolencias. También los encarcelados fueron objeto de su cercanía; a los privados de libertad, Jesús les brindó la nueva y verdadera libertad que nace del encuentro personal con él y que da un sentido nuevo a la vida.
Por lo tanto, siguiendo el ejemplo Jesús, no podía faltar entre las obras de misericordia el visitar a los enfermos y a los encarcelados. Como cristianos estamos llamados a convertirnos en instrumentos de la misericordia de Dios, siendo cercanos y sin juzgar a nadie, para que nadie se sienta abandonado a su suerte ni tampoco acusado, sino que todos, sin exclusión, se sientan amados por Dios mediante gestos que expresen solidaridad y respeto. Estos gestos, cuando son hechos en nombre de Dios, se convierten en auténticos signos elocuentes y eficaces de su misericordia.
Saludo cordialmentea los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a que sean valientes y abran el corazón a Dios y a los hermanos, de modo que sean instrumentos de la misericordia y ternura de Dios, que restituye la alegría y la dignidad a quienes la han perdido. Muchas gracias”.

"AQUÍ NACE UN PUEBLO DE NOBLE ESTIRPE DESTINADO AL CIELO,
QUE EL ESPÍRITU GENERA EN LAS AGUAS FECUNDADAS.
LA MADRE IGLESIA DA A LUZ EN EL AGUA, CON UN PARTO VIRGINAL,
A LOS QUE HA CONCEBIDO POR OBRA DEL ESPÍRITU DIVINO."
Inscripción del alquitrabe del Baptisterio, atribuida al Papa San Sixto III
Durante los primeros siglos, a causa de las persecuciones, la celebración de la Eucaristía y la catequesis tenían lugar en casas privadas de algunas familias cristianas –habitualmente las que contaban con mayores medios económicas y por tanto con moradas más amplias- ponían a disposición de la Iglesia. Eran las primitivas iglesias domésticas, que en Roma también son llamadas títulos.
El títulus era una tablilla de madera que se colgaba en la entrada de las villas romanas, en la que estaba escrito el apellido del propietario; la vivienda también era denominada con el nombre de lagens, o linaje familiar.
Con el paso del tiempo, muchas domus eclclesiae acabaron siendo donadas a la Iglesia y, cuando hubo libertad, se edificaron templos cristianos sobre esos lugares venerables, cuya historia se remontaba a la época apostólica en algunos casos y a famosos mártires romanos en otros. A partir del siglo IV, cada una de estas primitivas iglesias domésticas fue dedicada a un santo, y en bastantes la elección recayó sobre el antiguo propietario del inmueble, que había entregado no sólo su casa sino la misma vida por la fe.
Los títulos que aparecen mencionados en algunos documentos antiguos trazan una especiede mapa en el que puede observarse cómo estaban distribuidos los cristianos por la Urbe hacia el siglo III. Los más antiguos son eltitulus Clementis (hoy iglesia de San Clemente), Anastasiae(Santa Anastasia), Vizantis(Santos Juan y Pablo, en el Celio), Equitii (Santos Silvestre y Martín ai Monti, en el Esquilino), Chrysogoni (San Crisógono, en el Trastevere),Sabinae (Santa Sabina, en el Aventino), Gaii (Santa Susana),Crescentianae (San Sixto) yPudentis (Santa Pudenciana).

Estos nueve títulos se remontan a los orígenes del cristianismo en Roma, y hay otros tres que datan de finales del siglo III: eltitulus Callista (hoy Santa María in Trastevere), Ceciliae (Santa Cecilia) y Marcelli (San Marceloal Corso).
Se calcula que antes del Edicto de Milán (año 313) existían más de veinte títulos en la Ciudad Eterna. Por entonces ya se había convertido al cristianismo aproximadamente un tercio de la población, pero esto no se reflejaba en la fisonomía urbana, debido a que la Iglesia carecía de de personalidad jurídica. El emperador Constantino, además de autorizar públicamente el culto cristiano, promovió la construcción de las primeras basílicas cristianas, en Roma y en Jerusalén.
En la Ciudad Eterna, el primer templo cristiano que se edificó fue la basílica Lateranense, en los terrenos hasta entonces ocupados por un cuartel de la guardia privada del emperador. Durante bastantes siglos –hasta el periodo deAviñón- allí estuvo la cátedra papal, por lo que estaba basílica merecía el título de omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput, que aún puede leerse en una inscripción junto a la entrada.

Al principio, recibió el nombre de Basílica del Salvador, pero en época medieval se dedicó también a San Juan Bautista y San Juan Evangelista. El Papa Silvestre la consagró en el año 318, aunque pasaron todavía algunos decenios hasta que se terminó por completo. Desde entonces, ha sido reconstruida varias veces a causa de saqueos, terremotos e incendios. La fábrica actual data de mediados del siglo XVII y se debe aBorromini, aunque la fachada y el ábside se transformaron posteriormente.
Un poco separado de la Basílica, en la esquina derecha de la gran plaza de San Giovanni, destaca un edificio de planta octogonal y aspecto antiguo, escuetamente adornado pero armonioso de líneas. Es el baptisterio. Data del siglo V, y se levantó durante el pontificado deSixto III, sobre el primitivo que había mandado construir Constantino.
En el interior de este antiquísimo baptisterio –donde han recibido las aguas de la regeneración tantos millares de cristianos, predecesores nuestros en la fe-, todo resulta sereno y sobrio.

En las paredes, cinco frescos reproducen episodios de la vida de Constantino, entre los que podemos destacar el de la aparición de la Santa Cruz con la promesa: in hoc signo vinces, sucedida –según la tradición- mientras el emperador acampaba con su ejército en la zona de Saxa Rubra, la víspera de la memorable batalla de Ponte Milvio en la que derrotó a Majencio.
La piscina circular donde antiguamente los cristianos eran bautizados por inmersión se encuentra en el centro, rodeada de ocho hermosas columnas de pórfido con capiteles jónicos y corintios.
Sabemos que las exigencias de nuestra fe –las exigencias radicales del Bautismo- pueden resumirse en buscar decididamente la santidad y hacer apostolado, dos aspectos inseparables de la vida cristiana. En los primeros siglos, los neófitos eran bautizados con una triple inmersión –en honor de la Santísima Trinidad- en la piscina del baptisterio, y llevaban durante toda la semana siguiente una túnica blanca, como manifestación de que, una vez purificada su alma con las aguas de la regeneración, no querían volverla a manchar con el pecado.
Si tenían la desgracia de caer, acudían llenos de dolor al Sacramento de la Penitencia. ¡Pero qué grandes eran sus deseos de santidad, qué lejos estaba la suya de ser una lucha negativa…! Estaban tan felices de haber encontrado la Verdad y el Bien –el Amor de Dios-, que, como buenos hijos, ya sólo pensaban en reunirse cuanto antes con su Padre del Cielo.
Deseaban también, como es natural, ir hacia Dios acompañados de muchos otros: parientes, amigos, vecinos, compañeros de oficio… Anunciaron el Evangelio con gozo y el Señor les concedió mucho fruto, pero sabemos que en ocasiones difundir el mensaje de salvación significó para ellos jugarse la vida o sufrir grandes contradicciones.
Sin embargo, los primeros cristianos no se detuvieron antes los obstáculos: en su conducta volvieron a resonar muchas veces las palabras que pronunciaron Pedro y Juan cuando pretendían acallarles: Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído(Hch 4, 20). Hoy, como ayer, atañe a todos los cristianos la tarea de trabajar para que la salvación llegue a todas partes y a todos los hombres.
“Comparto la cruz de quién sufre”
“Doy gracias a Dios que me ha protegido y mantenido con vida. Doy gracias a Dios porque en este estado y en esta experiencia puedo compartir la cruz de tantas personas que sufren ahora en Siria, especialmente en Alepo. Todos los días sufrimos agresiones y atentados, cada día la gente es herida o muere. Estoy feliz de saborear la amargura de la cruz, en comunión con Cristo y con tantas personas inocentes que sufren. Tenemos la certeza de que la muerte no tiene la última palabra, sino que al final está la resurrección”.
El prelado se encuentra en el hospital católico de San Luis de Alepo y está fuera de peligro. El 6 de noviembre, el vicario viajaba por la carretera que une Homs a Alepo, cuando algunas balas, disparadas por francotiradores, alcanzaron el coche hiriéndolo en el hombro. La carretera se encuentra en una zona controlada por las tropas del gobierno sirio, pero a causa de los grupos terroristas que ponen minas por la noche la cierran. El conductor llevó sin tardar al Vicario al hospital católico donde ha sido sometido a una cirugía para extraer las balas.
Uno de los mayores genocidios modernos se cometió en Camboya hace apenas 40 años. Los Jemeres rojos asesinaron a uno de cada tres hombres, la cuarta parte de la población. En cuatro años la locura de Pol Pot acabó con la vida de un millón setecientas mil personas. El dictador devolvió al país al medievo y arrasó con el cristianismo.
MONS. ENRIQUE FIGAREDO, Obispo de Battambang (Camboya)
"La guerra, la revolución de Pol Pot se llevó por delante a todo el mundo. Se llevó por delante a los obispos, a los sacerdotes, a las religiosas, a los catequistas. Quedó la comunidad reducida a la nada. Muchos de los católicos que sobrevivieron no tenían esperanza de que en Camboya hubiera paz y hoy están en Estados Unidos, en Francia, en Occidente, en Japón. Se quedaron muy pocos”.
Enrique Figaredo llegó unos años después a una Camboya aún desgarrada por aquella brutalidad.
Había unos 170.000 cristianos en los años 70, antes de la guerra. Después del conflicto y de la dictadura apenas restaban unos miles.
MONS. ENRIQUE FIGAREDO, Obispo de Battambang (Camboya)
"Cuando llegamos la comunidad estaba totalmente dispersada. En los campos de refugiados ya hubo labor, una labor muy bonita en los campos, pero con la repatriación creamos comunidades nuevas con los refugiados que retornaban. Cuando fui nombrado prefecto apostólico teníamos 14 comunidades, ahora tenemos 28 y mucho más numerosas y con una labor mucho más grande”.
Poco a poco la Iglesia va recuperándose a la vez que muchos de los camboyanos que sufrieron el régimen y las heridas, en el cuerpo y en el alma, que les provocó la guerra. La comunidad cristiana crece a ritmo lento pero seguro demostrando que, después de la persecución y el martirio, la Iglesia puede renacer de sus propias cenizas.
Hace dos años, pidieron al padre Ibrahim Alsabagh que se trasladara a un destino de guerra, la martirizada ciudad siria de Alepo donde la vida bajo las bombas es cada vez más insoportable.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Vemos edificios destruidos, casas destruidas o dañadas pero eso no es nada en comparación con lo que vemos a diario de personas destruidas por dentro a causa de esta guerra”.
Pese a los sufrimientos del día a día sin electricidad, agua o en el umbral de la pobreza y rodeados de violencia, el padre Alsabagh asegura que la guerra no ha podido con la fe de los cristianos de Alepo.
El trabajo constante de este sacerdote y sus iniciativas han mejorado la vida de los alepinos. Afirma que cosas tan sencillas como esta, un encuentro para niños o el reparto de comida para familias son potentes signos de esperanza.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"No estamos a la altura de la crisis pero como Iglesia intentamos dar una mano, dar lo mejor de nosotros mismos para ofrecer un alivio para aligerar la cruz de las personas”.
Donde había una comunidad de unos 300.000 cristianos se estima que solo quedan unos 30.000. Sufren la ferocidad de la guerra como el resto de los sirios, sin embargo, en muchas ocasiones han sido el objetivo de los ataques por el simple hecho de ser cristianos.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Cuando atacan una iglesia durante la misa dominical más concurrida, en el momento de la comunión, y bombardean la cúpula para hacer caer todo el techo y matar a centenares de personas, no es por casualidad. Hay ataques en los que sentimos que los cristianos somos el objetivo”.
En unos días el padre Alsabagh dejará Europa y volverá a Alepo, probablemente la ciudad más peligrosa del mundo. Sin embargo ni él ni otros muchos religiosos tienen intención de marcharse.
P. IBRAHIM ALSABAGH, Párroco San Francisco de Asís (Alepo)
"Es hermoso saber que el 99 por ciento de los sacerdotes católicos y de los ritos orientales se han quedado con su gente, con su grey, no la han abandonado. Y podrían haberse ido fuera”.
El padre Alsabagh pide oraciones por Siria y un compromiso de paz y diálogo a la Comunidad Internacional. Desea que nadie tenga que pasar por lo que están pasando los habitantes de Alepo, la que fuera en otro tiempo una joya de Siria.